13 de diciembre de 2020

Emilia Pardo Bazán, la escritora aristócrata que defendió los derechos de la mujer.


 

La intelectual española fue víctima de la intransigencia de la época pese a ser pionera con una cátedra universitaria y la primera corresponsal en el extranjero.

Emilia Pardo Bazán fue una mujer brillante, preparada y pionera en su tiempo. Las posibilidades económicas de su familia le permitieron recibir una educación que supo aprovechar y cultivar hasta convertirse en novelista, poetisa, periodista, traductora, crítica literaria, editora, catedrática universitaria, conferenciante… y ser la introductora del naturalismo francés en España. Pero casi nada de eso le sirvió en vida ni le reportó el reconocimiento que merecía, sino más bien lo contrario: críticas, insultos machistas y discriminación hasta por sus propios compañeros escritores, que le negaron hasta tres veces el ingreso en la Real Academia Española (RAE) a pesar de sus méritos.

Pero tal vez por su inteligencia, Emilia vivió siempre según sus convicciones, y por eso antepuso la literatura en su vida, defendió la instrucción y los derechos de las mujeres en sus publicaciones pero también en la vida pública y ejerciéndolos hasta convertirse en la primera catedrática de Literatura en la Universidad Central de Madrid, en la primera presidenta de la sección de Literatura Ateneo y ser la primera corresponsal de prensa en el extranjero, en Roma y en París.

Emilia Pardo BazánEmilia Pardo Bazán, pionera y única profesora de la élite española

Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, ciudad que siempre aparece en sus novelas bajo el nombre de Marineda. Fue la única hija de una familia noble y de las más pudientes de España: el conde don José Pardo-Bazán y Mosquera y doña Amalia de la Rúa-Figueroa y Somoza. El rey Alfonso XIII también le concedió a ella, en 1908, el título de condesa.

Educada siempre en los mejores ambientes, su formación se completaba cada año en la capital de España, donde solía pasar los inviernos la familia debido a las actividades políticas de su padre, militante en el partido liberal progresista. Emilia fue siempre una lectora infatigable y a la vez una escritora precoz, ya que a los nueve años compuso sus primeros versos y a los quince su primer cuento, ‘Un matrimonio del siglo XIX’, que fue el primero de los numerosísimos -cerca de 600- que publicó a lo largo de su vida.

El año 1868 destaca en la vida de Emilia Pardo Bazán, como ella misma reconocía: “Tres acontecimientos importantes en mi vida se siguieron muy de cerca: me vestí de largo, me casé y estalló la Revolución de septiembre de 1868". Emilia tenía 16 años cuando se casó, y su marido, José Quiroga, estudiante de Derecho, 20. La boda se celebró el 10 de julio en la capilla de la granja de Meirás, propiedad de sus padres, y que durante la Guerra Civil fue adquirido a los herederos de la escritora para regalárselo a Franco mediante una ‘suscripción popular’.

El joven matrimonio, acompañados por los padres de Emilia, viajaron por Europa, donde ella aprendió inglés y alemán, antes de instalarse en España. En ese viaje entra en contacto con el krausismo a través de Francisco Giner de los Ríos, con quien le uniría siempre una gran amistad.

Con el nacimiento del primero de sus tres hijos, Jaime, en 1876, se da a conocer como escritora al ganar el concurso convocado en Orense para celebrar el centenario del padre Benito Feijoo. Son años en que todavía no ha abandonado totalmente la poesía. Gracias a Giner de los Ríos se edita en 1881 el libro de poemas titulado ‘Jaime’.

Escribir novela nunca le apasionó a Emilia Pardo Bazán, pero conocer las obras de sus coetáneos la animaron a escribir su primera novela, ‘Pascual López’, una autobiografía de un estudiante de medicina. Después publicó ‘Un viaje de novios’, (1881) para la que utilizó las experiencias de un viaje a Francia, y ese verano, en Meirás, acabó ‘San Francisco de Asís’, ya embarazada de su segunda hija, Carmen.

El prólogo de ‘Un viaje de novios’ resulta fundamental para comprender lo que significa el naturalismo en la obra de Emilia Pardo Bazán, así como la serie de artículos que publica entre 1882 y 1883 bajo el título de ‘La cuestión palpitante’, la del naturalismo, la corriente literaria que dio a conocer en España.

Colaboró en numerosas revistas y periódicos, algunas incluso fundadas por ella, con crónicas de viajes, artículos, ensayos y gran cantidad de cuentos que agrupó en varias colecciones. Fue siempre una viajera infatigable, lo que siempre reflejaba en sus artículos de prensa y libros.

El método naturalista que introdujo Emilia Pardo Bazán en España culmina con la obra cumbre de ‘Los pazos de Ulloa’ (1886-1887), su obra maestra, patética pintura de la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocracia. Con posterioridad, la obra de la escritora evolucionó hacia un mayor simbolismo y espiritualismo.

Emilia Pardo Bazán incorporó sus ideas sobre la necesidad de modernizar la sociedad española en cada uno de sus escritos, y defendió la obligatoriedad de instruir a las mujeres y ofrecer un acceso justo a todos los derechos y oportunidades que disfrutaban los hombres. Y no sólo lo defendió en sus escritos, sino también en público y con su día a día, ya que se separó de su marido y llegó a sostener una relación amorosa con Benito Pérez Galdós de la que se ha conservado una parte de la correspondencia amorosa.

También fue una excelente profesora. Las clases de Emilia Pardo Bazán eran las más concurridas de la época (llegaron a matricularse 825 alumnos frente a los 221 de Ramón y Cajal) y según las crónicas de 1896, la catedrática era directa, culta y entretenida.

Fue, por tanto una mujer independiente y excepcional en la España de su época y precursora de las ideas feministas y de los derechos de la mujer actuales. 

La condesa Emilia Pardo Bazán murió el 12 de mayo de 1921 debido a una complicación con la diabetes que padecía. Al día siguiente de su fallecimiento, toda la prensa hablaba de la escritora fallecida y le reconocía los méritos y valía que le nego la sociedad en vida. Está enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid.




4 de diciembre de 2020

La crítica patológica: una lenta forma de autodestrucción


 La crítica interna negativa es como un virus. Cuando se instala, debilita nuestra autoestima y recorta la identidad para hacernos creer que no valemos para nada. Si has sentido esto mismo alguna vez, descubre cómo actuar.

Rebeca se ve a sí misma como una mujer con una notable formación, buena en su trabajo e inteligente. No obstante, tiene una obsesión, la de compararse con los demás de manera persistente. Cuando lo hace emerge esa crítica patológica y devastadora que le dice cosas como «en el fondo, eres un cero a la izquierda, todos hacen las cosas mejor que tú, te falta ingenio, decisión…».

Aunque algo así nos resulte llamativo debemos tener en cuenta un aspecto: en nuestro interior habita esa misma voz negativa y ávida por devorar la propia autoestima. Puede despertarse en el momento menos pensado; por ejemplo, cuando perdemos un trabajo o durante una relación de pareja dependiente. Es más, resulta común que este tipo diálogo nos acompañe desde hace tiempo a raíz de nuestra educación.

Una crianza basada en la falta de afecto y validación nos convierte muy a menudo en mendigos de refuerzos externos y también en boicoteadores de la propia identidad y las fortalezas. Es vivir en «modo sufrimiento» porque siempre tenemos la sensación de que no somos lo bastante buenos para casi nada. Nos comparamos, nos criticamos y cuestionamos de manera minuciosa cada acción, cada decisión, cada aspecto de nuestra persona.

Pocos procesos psicopatológicos son tan insidiosos y capaces de distorsionar todo lo que somos. Es necesario, por tanto, que conozcamos un poco más en qué consiste esta realidad y cómo podemos manejarla.

La crítica patológica: qué es y cómo aparece

La crítica patológica es un concepto que acuñó el psicólogo Eugene Sagan para describir algo muy común que veía a diario en sus pacientes. Todos nosotros tenemos una voz interior negativa que nos ataca de vez en cuando con regocijo y sin piedad. No obstante, eso sí, en gran parte de los casos esos ataques son puntuales e inofensivos, limitándose a los clásicos: «mira que eres tonto, acabas de meter la pata».

Ahora bien, una cosa es la crítica inofensiva y otra la crítica patológica que describió el doctor Sagan. Mientras que la primera nos ayuda a darnos cuenta de nuestros errores mediante un pequeño toque de atención, la segunda, lejos de tener una finalidad practica y psicológicamente saludable, lo que logra es destruirnos de forma lenta y sin compasión.

Asimismo, no podemos dejar de lado un pequeño detalle: hay que tener cuidado con esa voz, porque de no ponerle límites puede erosionar la salud mental.

¿Cómo aparece la crítica patológica y cuál es su origen?

Lo señalábamos al inicio. Por término medio, la raíz de la crítica patológica está en la infancia. Nuestros progenitores son los encargados de guiarnos por el mundo, de decirnos qué es lo correcto y lo incorrecto y de darnos seguridad ante cada paso y cada experiencia.

Si lo que recibimos son refuerzos basados en la crítica, en señalarnos en exclusiva lo que hacemos mal y en destacar nuestros errores obviando los aciertos, virtudes y potencial, creceremos con miedo e inseguridadY tener que madurar sin aprobación externa lesiona la autoestima.

Nos desarrollamos con los residuos emocionales que nuestros padres dejaron en nosotros, creando así ese caldo de cultivo con el cual asoma de manera temprana la crítica patológica. Tarde o temprano esta dimensión adquirirá mayor poder, manifestándose del siguiente modo:

  • A través de la vergüenza. El diálogo interno negativo siempre nos cuestiona, nos anula y nos hace temblar ante cada decisión, ante cada paso que demos.
  • Tiene la voz de un padre o una madre que censura, de ahí que aparezcan en nuestra mente palabras como «inútil, eres torpe, no vales para nada, los demás lo hacen mejor que tú»
  • Te compara de forma constante. Siempre te obligará a tomar referencias ajenas para medir tus capacidades y, entonces, humillarte.
  • Adora bloquearte, impedir que resuelvas problemas y aproveches oportunidades.
  • Tiene fijación por recordarte «lo mal que haces las cosas».
  • En la actualidad, con el fin de evaluar este tipo de proceso psicológico tan debilitante, contamos con la escala LOSC (The Levels of Self-Criticism). La investigación llevada a cabo en la Universidad de Pennsylvania, avala la utilidad de este instrumento porque se centra en dos de las formas más comunes de crítica patológica: la que se focaliza en compararse con los demás y la que se centra en uno mismo al infravalorar toda área y comportamiento.

    Aprende desactivar la crítica negativa

    La crítica patológica no perdona, no descansa y no desaparece de un día para otro. Se instala como un virus y nos va debilitando hasta destruir la identidad, la autoestima, nuestros proyectos y crecimiento personal. Es necesario, por tanto, intervenir contra ella y desactivarla.

    Para ello, es interesante reflexionar sobre una serie de estrategias que debemos integrar en nuestro pensamiento para tenerlas siempre presentes. El compromiso para detectar y filtrar la crítica negativa debe ser constante.

    Quítale la venda a la crítica: ¿qué es lo que quieres de mí?

    Es necesario que integres en tu mente un mensaje: en mi interior hay una voz que solo busca destruirme y vetar mi felicidad. Debo desenmascararla y preguntarle qué es lo que quiere de mí cada vez que me repite esos mensajes.

    • Por ejemplo, si te asalta una voz para decirte «eres un inútil», pregúntale por qué. «¿Qué buscas al definirme así? ¿quieres que sufra?»

    Sé valiente y responde a la crítica patológica

    La crítica patológica se afronta con autoestima, fortaleza y asertividad. Necesitamos hacer uso de las autoafirmaciones constructivas y positivas.

    • Por ejemplo, ante la expresión de «eres un inútil» es adecuado que nos digamos lo siguiente «es cierto que, de vez en cuando me equivoco, que soy falible. Sin embargo, no es cierto que sea inútil. De hecho, soy capaz de sobreponerme y actuar para lograr lo que necesito».

    Inutiliza el diálogo negativo

    La crítica patológica no es útil, destruye y anula como ser humano. El diálogo negativo constante y crónico te llevará de la mano hacia el abismo de la ansiedad y la depresión. No lo sigas, rompe ese efecto, inutiliza su mecanismo.

    • Por ejemplo, ante esa voz que insiste en decirte que «eres un inútil», respóndele lo siguiente: «acepto que me digas eso, pero desde hoy y para siempre tu voz va a ser como el viento que se escapa por una ventana. Lo dejaré pasar, porque no me sirves, porque he decidido valorarme como merezco y tú no me ayudas».

    Para concluir, si bien es cierto que resulta complicado desactivar el virus de esa autocrítica devastadora, más difícil es darnos cuenta de que llevamos años conviviendo con ese inquilino interno. Tomemos conciencia de ello y solicitemos ayuda profesional si así lo necesitamos.


     psicóloga Valeria Sabater

    https://lamenteesmaravillosa.com/la-critica-patologica-una-lenta-forma-de-autodestruccion/

22 de octubre de 2020

En el mes rosa: ¿De dónde viene el listón para concientizar del cáncer de mama?


 El “Mes de Sensibilización del Cáncer de Mama”, se conmemora en todo el mundo cada octubre. Durante este mes se invita a portar un listón o moño rosa, que es el símbolo internacional usado por personas, compañías y organizaciones que se comprometen a crear conciencia sobre el cáncer de mama y mostrar apoyo moral a las mujeres con esta enfermedad.


El primer listón o lazo rosa fue utilizado en el otoño de 1991, cuando la Fundación Susan G. Komen los obsequió a los participantes de una carrera en la ciudad de Nueva York, en alusión a los sobrevivientes del cáncer de mama.

A partir de dicho evento se utiliza el símbolo color rosa, que hace referencia a lo femenino y se deriva del listón rojo relacionado con la concientización del SIDA.

Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección temprana sigue siendo el punto más importante de la lucha contra esta enfermedad.

De acuerdo al IMSS, cuando el cáncer de mama se detecta en una etapa temprana, las posibilidades de curación son elevadas, si se detecta tardíamente es raro que se pueda ofrecer un tratamiento curativo. En estos casos los cuidados son necesarios.

Por ello durante el mes de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS), fomenta programas integrales de lucha contra el cáncer de mama, dando prioridad a estrategias de prevención y detección oportuna con base en la autoexploración y mastografía.


https://www.elsoldeparral.com.mx/local/en-el-mes-rosa-de-donde-viene-el-liston-para-concientizar-del-cancer-de-m

16 de abril de 2020

Política migratoria: complicidad criminal.



Lejos de los reflectores, estigmatizada y olvidada aun antes de que la OMS declarara la emergencia sanitaria, la población migrante en México y Estados Unidos vive en condiciones que demuestran la profundidad de la crisis humanitaria y ética a la que nos confrontan la pandemia y el confinamiento. Si ya antes se estigmatizaba a quienes cruzaban sin documentos la frontera norte o sur, hoy se les invisibiliza e ignora, como si sus vidas no importaran o porque, para los gobiernos y las élites en realidad esas vidas (como las de la población encarcela) valen menos que las suyas, o nada.

La degradación de las condiciones de vida de la población migrante en Estados Unidos no es nueva. Las redadas y deportaciones que  han pautado y amenazado la vida de muchas comunidades desde hace años aumentaron bajo el actual gobierno, proclive al racismo, la xenofobia y la transgresión de Derechos Humanos. Desde hace 2 años por lo menos, la agudización de una política contraria a la ética, que recurrió a la separación de familias, la deportación indiscriminada y el encarcelamiento arbitrario de personas sin documentos, solicitantes de asilo, recién llegadas o asentadas de tiempo atrás, desató la indignación de personas y organizaciones de la sociedad civil a ambos lados de la frontera.

Hoy, la violación del derecho internacional, y de la más básica consideración humana en el contexto de la pandemia, pone en peligro el bienestar y la vida de las miles de personas todavía encerradas en estaciones migratorias y cárceles hacinadas, carentes de jabón, medidas mínimas de higiene, servicios médicos especializados, y simplemente espacio para mantener “la sana distancia”. Pone también en peligro a familias enteras y personas deportadas día y noche a México, sea o no su país de origen, donde no encuentran tampoco condiciones de vida dignas ni protección alguna contra la enfermedad, y están expuestas en cambio a la amenaza del crimen organizado que ya, desde antes, secuestraba impunemente a más de una víctimas del programa “Quédate en México”.

El silencio del México oficial ante esta grave crisis humanitaria, agudizada por el cierre fronterizo de Estados Unidos desde el 20 de marzo, no es sólo la aceptación de una política que condena a la abyección a miles de personas (connacionales o no) sino también evidencia de la complicidad criminal en que incurren autoridades migratorias y gubernamentales que aceptan calladas las deportaciones, que no han buscado apoyo humanitario internacional para ofrecer al menos espacios de refugio decentes, y que, en el sur sobre todo, mantienen una política de detención y encarcelamiento similar a la de Trump, con consecuencias igualmente nefastas.

No es extraño entonces que tanto en Estados Unidos como en México la gravedad de esta emergencia para la población migrante pueda ilustrarse con motines en cárceles y estaciones migratorias, en Louisiana, Tenosique y Villahermosa, como actos desesperados de seres humanos atrapados en espacios estrechos donde el brote viral ya existente o latente representa una condena a muerte.

Como han señalado organizaciones que trabajan por los derechos de migrantes en Estados Unidos y Mesoamérica (como el National Immigrant Justice Center, o Women in Migration Network, Humand Rights Watch), y la CIDH, entre otras,  deportar arbitrariamente a menores o familias enteras sin considerar su bienestar y su salud; o  mantener confinadas en espacios estrechos o  insalubres a personas que no representan un peligro para nadie, a las que se les ha negado el derecho a migrar y el derecho de asilo, que han huido de la miseria  o la violencia, es una violación de sus Derechos Humanos básicos, que pone en riesgo incluso  la salud del personal carcelario o migratorio. De ahí la urgencia de liberar a estas personas y ofrecerles alternativas seguras, o, mejor, regularizarlas  temporalmente (como en Portugal) y garantizarles el derecho a la salud y a la vida, incluso con un ingreso básico – que debería otorgarse a toda la población que lo requiera.

Mantener esta política migratoria criminal sólo agravará la pandemia y la degradación social en México. ¿Qué esperan las autoridades para cambiar el rumbo y evitar mayores daños?

https://cimacnoticias.com.mx/2020/04/16/politica-migratoria-complicidad-criminal?

15 de marzo de 2020

Alertan por explotación de inmigrantes que laboran como niñeras y empleadas de limpieza en EEUU.



Los jefes de Anna supieron explotar muy bien sus habilidades en desarrollo infantil, debido a su profesión de maestra en Filipinas; comenzaba su jornada a las 6:00 a.m. en una vivienda en Midtown, Manhattan, cuando tenía que despertar a los niños de la familia. Además de llevarlos al clegio y asegurarse de que realizaran sus tareas, tenía la obligación de limpiar la casa, preparar la comida familiar y llevar a los chicos a la cama. Su día laboral terminaba 14 horas después. ¡Por fin podía dormir! Aunque debía hacerlo en un colchón colocado entre las camas de los niños a su cargo. Su salario no era mayor a los $10 dólares por hora y no recibía el pago por todas las horas invertidas.
La trata de personas tiene diversos rostros, pero la laboral es una de las más comunes y las víctimas no siempre saben que lo son, a pesar del agobio que enfrentan en su vida cotidiana. Incluso podrían estar siendo explotadas por familiares y amigos, creyendo que les están haciendo un favor.
Las señales para quienes son víctimas de este maltrato son varias, la principal es que no son libres de hacer con su tiempo lo que desean y son sometidas a varias horas de trabajo sin recibir el pago como marca la ley. En casos extremos sus documentos son retenidos o su paga es condicionada a una “cuota”. Cada caso es distinto.
Un reciente reporte de la organización Polaris y la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas (DNWA, en inglés) revela que en Estados Unidos hay las niñeras, empleadas en la limpieza de casas, asistentes de salud en el hogar y otros tipos de trabajadoras domésticas frecuentemente laboran por salarios extremadamente bajos.
Este tipo de explotación es raramente reportado, porque las personas creen que es “normal” laborar en esas condiciones. El informe “Trata de personas en casa: trata laboral en el trabajo doméstico” indica que 67 por ciento de estas empleadas indicaron que sus expectativas laborales eran únicamente discutidas en de conversaciones informales, mientras el 74 por ciento dijo que no podía negarse a realizar más trabajo.
La propuesta de Ley de Derechos para Empleados en el Trabajo Doméstico, que introdujeron al Congreso la senadora Kamala Harris (D-CA) y la representante Pramila Jayapal (D-WA) el 15 de julio, tomaría importantes pasos para brindar a estas trabajadoras los derechos que necesitan, indican las organizaciones, además de que ayudaría a regular el empleo temporal para trabajadores migrantes.
El 23 por ciento de los casos sobre trata de personas que recibe la Línea Nacional Contra la Trata de Personas de Polaris (1 (888) 373-7888) involucra a trabajadoras domésticas, apunta el informe, pero se reconoce que quizá sea una cifra mínima al problema real.
“Las trabajadoras son, en muchas ocasiones, controladas a través de retención salarial, tergiversación de sus obligaciones laborales, horarios laborales excesivos y abuso emocional”, alertan los expertos.

Bajos salarios

Además del tiempo labora, las empleadas domésticas reciben muy bajos salarios, algunas $40 o $50 dólares por día, indica el reporte, donde se destaca el caso de un trabajador a quien se le pagaba $1.27 dólares por hora.
El 23 por ciento de estos trabajadores recibió un salario inferior al salario mínimo estatal. El ingreso promedio de la mayoría es de $6.15 dólares por hora.
El 70 por ciento de todos los trabajadores domésticos ganaban menos de $13 dólares por hora, pago que se detemina por la raza, el tipo de contratación (permanente o de entrada por salida) y el estado de ciudadanía, es decir, si es estadounidense, nacido o naturalizado o Residente Permanente o indocumentado.
Al separar los grupos de domésticos trabajadores, fueron las niñeras quienes logran mejor salario, aunque no necesariamente el ideal, de $11 dólares por hora, mientras que limpiadores solamente $10 dólares.

Una ley clave

Lilian Agbeyegbe, administradora de Aprendizaje e Impacto de Polaris y autora del reporte, destaca que estas empleadas son clave para la funcionalidad de las familias, pero una gran parte debe padecer abusos, debido a sus condiciones vulnerables de inmigrantes o pobreza.
“Con mucha frecuencia nos enteramos de casos en los que alguna persona ha sido condenada a ser virtualmente esclava en una casa durante años y años, y siempre reaccionamos con sorpresa”, indica Agbeyegbe, aunque reconoce que es más común de lo que se piensa. “Creemos que ya es tiempo de reconocer que cuidar de nuestros seres queridos y de nuestros hogares es un trabajo real, vital, y que esa gente que lo hace merece un salario justo, horarios laborales decentes y protecciones legales”.
Ai-jen Poo, director del DNWA, alerta que la “buena voluntad” del empleador predomina en este tipo de contrataciones, generando abusos, por lo que defendió la necesidad de aprobar la norma impulsada en el Congreso.
“La Ley de Derechos para Empleados en el Trabajo Doméstico, el marco del siglo XXI para traer dignidad y respeto para empleados del trabajo doméstico, es parte de una solución más grande para asegurar que la trata de trabajadoras domésticas termine de una vez por todas”, consideró.

Protección a inmigrantes

El análisis indica que la mayoría de las leyes laborales en el país excluyen el trabajo doméstico, por lo que estos empleados no tienen herramientas suficientes para defenderse en casos de abusos.
La Ley Nacional de las Relaciones Laborales, la Ley de Normas Laborales Justas, la Ley de Salud y Seguridad Ocupacional, el apartado VII de la Ley de Derechos Civiles y la Ley de Discriminación por Edad en el Empleo de 1967 excluyeron todas, de forma explícita o implícita, al trabajo doméstico, apunta el informe.
El caso de los inmigrantes es uno de los mas preocupantes, pues las personas que buscan mejorar sus condiciones de vida son las víctimas perfectas.
“Las visas facilitan que malos actores operen y atraigan a trabajadores extranjeros a situaciones en las que se ven coaccionados a permanecer en abuso y sufrimiento, porque en realidad no tienen ninguna opción aceptable”, se indica. “Estos programas de visas necesitan una mayor supervisión para asegurar que los derechos de los trabajadores sean respetados y que tengan vías legales para buscar remedio en caso de abusos”.
Un aspecto a destacar es que se elimine a estos permisos a extranjeros la atadura a un único empleador.
“Esto eliminaría a su vez todas las amenazas de deportación y los severos obstáculos que el trabajador enfrenta si elige cambiar de trabajo o intenta reportar abusos y es luego despedido”, considera.

31 de enero de 2020

LA CENTINELA SILENCIOSA, ALICE PAUL



En 1916, un grupo de mujeres se atrincheró a las puertas de la Casa Blanca dispuestas a no abandonar aquel sitio hasta que el presidente de los Estados Unidos aceptara sus reivindicaciones. Dirigidas por Alice Paul, y conocidas como las "centinelas silenciosas" alcanzaron su objetivo: que las mujeres estadounidenses pudieran votar. Un logro que no fue rápido ni fácil de conseguir. En el camino quedaron años de lucha, violencia y mucho esfuerzo para que la Decimonovena Enmienda fuera ratificada y el sufragio femenino fuera finalmente legal en el país de las libertades.

Alice Stokes Paul nació el 11 de enero de 1885 en Mount Laurel, Estados Unidos. Alice era la mayor de los cuatro hijos de Tacie Parry y William Paul. William era banquero. Tacie, por su parte, había participado activamente en el movimiento sufragista norteamericano como miembro de la National American Woman Suffrage Association (NAWSA). Siendo jovencita, Alice acompañó en alguna ocasión a Tacie a las reuniones y actividades de la asociación.

Alice Paul creció en una comunidad cuáquera, una sociedad que creía en la igualdad de hombres y mujeres, al menos a los ojos de Dios. Una idea que a Alice no se le olvidaría nunca. Después de pasar su infancia en la granja familiar de Paulsdale, inició sus estudios en la Moorestown Friends School, demostrando ser una alumna aventajada. Tras graduarse con la mejor nota de su promoción, se graduó en biología en el Swarthmore College en 1905. Al año siguiente estuvo viviendo en el Lower East Side participando en una beca como trabajadora social del College Settlement House en la que se sumergió en las injusticias sociales en las que vivían los más desfavorecidos. En 1907 obtuvo el título de sociología por la Universidad de Pensilvania y se marchó a Inglaterra para continuar con sus estudios.

Alice se instaló en Birmingham y se matriculó en el Woodbroke Quaker Study Centre mientras se ganaba la vida como trabajadora social. Un día, Alice asistió a un discurso de la sufragista Christabel Pankhurst en la Universidad de Birmingham. Convencida entonces de la importante labor que realizaban las sufragistas inglesas, se unió a la Women Social and Political Union (WSPU), organizada por Emmeline Pankhurst, madre de Christabel. Alice se implicó activamente en las actividades de la Unión y fue incluso detenida en varias ocasiones y se sometió como queja a huelgas de hambre. Alice aplaudía los métodos violentos que habían adoptado las mujeres que defendían el derecho al voto. En una ocasión, fue detenida por lanzar un zapato contra la ventana de una sala en la que se celebraba un banquete al que asistía el primer ministro británico.

De vuelta a los Estados Unidos en 1910, Alice Paul, entusiasmada con el movimiento sufragista dirigido por las Pankhurst, decidió continuar con su labor. Ayudada por Lucy Burns, a quien había conocido en uno de sus encarcelamientos en Inglaterra, y precedida por su fama, pues los ecos de los altercados en los que había participado habían traspasado el océano, inició su defensa por el voto femenino en Estados Unidos. Alice y Lucy se centraron en esta demanda, que terminaría materializándose en la defensa de la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que estipulaba el derecho al voto de todos los ciudadanos, fueran del sexo que fuera. Otras demandas feministas las dejaron de lado, pensando que lo más indispensable era conseguir el sufragio para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres.

Alice se adhirió a la NAWSA y se volcó en organizar actos reivindicativos para alcanzar su objetivo. El 3 de marzo de 1913 consiguió congregar a unas ocho mil mujeres que marcharon por la Avenida Pensilvania de Washington ante la mirada de medio millón de personas. El evento tuvo lugar un día antes de la primera investidura del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson quien, a pesar de mostrar buena voluntad en recibir a las sufragistas, no les dio nunca un apoyo real.

Alice Paul defendía que el sufragio femenino fuera aprobado directamente en el Congreso Nacional mientras que Wilson y muchas mujeres miembros de la NAWSA estaban a favor de organizar referendums en los distintos estados. La tensión entre ambas posturas terminó con la marcha de Alice de la NAWSA y la fundación de su propia organización sufragista, Congressional Union que derivó en la creación del National Woman's Party (NWP) en 1916.

Las herramientas que utilizó Alice y sus seguidoras en la nueva etapa de su lucha se centraron en la publicación The Suffragist y en aplicar métodos muy similares a los que había visto en las sufragistas británicas en el tiempo en el que formó parte de la WSPU. En 1916 Woodrow Wilson era reelegido presidente de los Estados Unidos. LA NWP había hecho campaña en contra de Wilson y no se resignaron a volver a verlo en la presidencia. Alice y otras activistas de su partido organizaron un piquete delante de la Casa Blanca que permanecería allí hasta que el Congreso sancionase la enmienda que permitiera a las mujeres votar. Conocidas como las "centinelas silenciosas", provocaron opiniones encontradas.

De la aceptación inicial, se pasó a su rechazo cuando, tras la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, continuaron reivindicando el sufragio femenino. Sus detractores consideraron que en tiempo de guerra había de apoyar a la nación y dejar de lado reivindicaciones particulares por lo que fueron agredidas y tachadas de traidoras. La tensión entre las sufragistas y los ciudadanos terminó con la detención de algunas de ellas, incluida la propia Alice Paul. Como ya hiciera en Inglaterra, Alice inició en prisión una huelga de hambre junto con otras activistas. Incapaces de controlar la situación, los guardias de la prisión ejercieron una dura violencia contra las reclusas que culminó en la "Noche del Terror", el 14 de noviembre de 1917. Las brutales agresiones salieron a la luz y la opinión pública presionó para que fueran liberadas, lo que sucedió antes de que terminara ese mes de noviembre.

La tensa situación que habían provocado las sufragistas provocó que, finalmente, alcanzaran su objetivo. El presidente Wilson decidió en enero de 1918 impulsar la Decimonovena Enmienda, que fue aprobada definitivamente en agosto de 1920.

Alice Paul había conseguido su cometido. A partir de entonces, continuó trabajando en favor de los derechos de las mujeres, en los Estados Unidos, en la Liga de las Naciones y en las Naciones Unidas. Toda una vida dedicada a la lucha por la igualdad de derechos de hombres y mujeres que terminó en 1977. Tres años antes, Alice Paul había sufrido un infarto cerebral que la obligó a dejar definitivamente la vida pública. El 9 de julio de 1977 fallecía en su casa de Moorestown, a los noventa y dos años de edad.

https://www.mujeresenlahistoria.com/2016/02/la-centinela-silenciosa-alice-paul-1885.html


20 de agosto de 2019

Mujeres policías se niegan a reprimir marchas feministas: “Si estamos, será para levantar el cartel Ni una menos”



"No es un delito manifestar por la seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras, dicen en un comunicado.
Mujeres integrantes de las fuerzas de seguridad se organizan en una red nacional y piden no ser enviadas a marchas de mujeres: “No es un delito manifestar por nuestra seguridad”, dijeron en un comunicado.

Están lideradas por la oficial principal de Santa Cruz, Gabriela Macías. Anunciaron que la red que las nucleará tiene por objetivo “frenar los abusos y violaciones a nosotras dentro de la Institución”.
El documento será entregado al Ministerio de Seguridad de la Nación y allí pedirán que no las envíen a marchas feministas, ya que “no es un delito manifestar por la seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras”.

“Creemos que no debe enviarse ni a policías hombres ni a mujeres, porque pedir por el cese de la violencia no es delito, y no tenemos que estar allí. Y si estamos, será para levantar el cartel Ni una menos, acompañando, jamás reprimiendo”, dice el comunicado.
En el escrito aseguran estar “totalmente en contra de la represión a organizaciones feministas”, y advierten que “ante cualquier hecho de violencia siempre estaremos del lado de las mujeres que han sido reprimidas, y pedimos que denuncien los abusos de poder”.

“No todas somos policías por vocación, algunas lo somos por circunstancias, otras por la pobreza, otras por que hemos accedido como profesionales psicólogas, sociólogas que estamos impulsando entre todas esta red”, continúa.

“Somos trabajadoras. Nuestro lugar no es el de reprimir, sino el de capacitarnos y promover como mujeres una mayor perspectiva de género en las fuerzas de seguridad”, finaliza.


https://viapais.com.ar/argentina/865177-mujeres-policias-se-niegan-a-reprimir-marchas-feministas