28 de enero de 2012

La igualdad entre nosotras: Marcela Lagarde.


Llevamos tres siglos construyendo la igualdad entre mujeres y hombres. Magnífico. Nos esforzamos además para lograr para todas un puñado de derechos humanos y libertades. Esos derechos tan preciados son un piso para nuestro despliegue y sólo son vigentes de manera parcial para unos cuantos millones de mujeres en el mundo, por estamentos, clases, castas, grupos, naciones. La desigualdad en el desarrollo y la prevalencia de formas aberrantes de opresión vital de las mujeres son enormes. Constatarlo hace ineludible priorizar también la construcción de la igualdad entre mujeres. No me refiero a eliminar las diferencias como signos positivos de identidad cultural, sino a las que son marca de discriminación, explotación y violencia.

Entre las contemporáneas hay quienes sobreviven en la línea del hambre y quienes tienen una historia de buena alimentación por generaciones, quienes no saben escribir su nombre y quienes acumulan títulos y obras, quienes nunca han tenido voz en su comunidad y quienes, aún excepcionalmente, gobiernan pequeñas comunidades y naciones. Aún en los países de más alto desarrollo perviven desigualdades entre mujeres y hombres, y hay mujeres que no acceden a las condiciones que otras ejercen como derechos.

Al lado de los indicadores de desarrollo se encuentran intocadas formas de opresión de género no contabilizadas. No hay índices, habría que hacerlos, que relacionen indicadores de calidad de vida en países de alto y medio desarrollo con la prevalencia de la prostitución, el tráfico y la servidumbre de mujeres, la explotación pornográfica de niñas y mujeres o el consumo social de la pornografía y su relación con la violencia de género, por ejemplo. No hemos integrado como recurso diagnóstico y de evaluación de desarrollo y la democracia la violencia contra las mujeres dialécticamente articulada con la violencia masculina en todas sus modalidades. Sólo las padecemos, nos afanamos en reparar sus daños y secuelas y en crear normas, mecanismos y condiciones que la impidan, aún debemos convencer sobre su perversidad.

Creemos vivir en democracia porque votamos y elegimos, aunque sigamos siendo minoría política, también porque hay instituciones independientemente de que no impulsen la ciudadanía de las mujeres, prevalezcan la exclusión de género, la pobreza y la violencia contra las mujeres y se impida el acceso a la justicia. Como sucede en México: Se define como una democracia constitucional, aunque más del 60% de las mujeres sobrevivan en pobreza y contemos día a día las víctimas de la violencia feminicida 9 . En 2004 fueron asesinadas 1205 niñas y mujeres, 4 cada día, una cada 6 horas. En la mayor parte de los casos no hay detenidos ni culpables, lo que no es sino la punta del iceberg de formas de violencia de género integradas a la convivencia, recreadas por la impunidad, hechos extremos de la opresión patriarcal.

Cómo se puede definir la democracia cuando en países considerados democracias ejemplares, las extranjeras, las indígenas, las mujeres de genealogías religiosas o culturales minorizadas no gozan de los derechos de ciudadanía o son colocadas en las márgenes del orden social en estamentos de cosificación, fuera de las instituciones del Estado. Las desigualdades son inadmisibles para nosotras. María de Jesús Izquierdo identifica un profundo malestar en la desigualdad y la considera contraria a la democracia.


La sororidad y las formas de affidamento no son una invención idealista, se basan en experiencias entre mujeres que es preciso internalizar y extender hasta convertirlas en el eje de una ética política entre nosotras. Millones de mujeres no habrían sobrevivido sin el soporte, el apoyo, el reconocimiento, la transmisión de descubrimientos y la autoridad de otras mujeres. Cada vez es más urgente que utilicemos estos recursos políticos para desmontar las dificultades vitales y ampliar la cultura democrática: se trata de construir la democracia genérica entre nosotras. Ya nos hemos convocado bajo el principio del reconocimiento de la diversidad entre nosotras ahora hace falta revindicar el principio de igualdad.


¿Cómo igualarnos si por clase, por nacionalidad, por etnicidad y origen, por situación de legalidad y territorialidad, por generación y edad, por educación, escolaridad y manejo de lenguajes y tecnologías, por nuestra situación en el desarrollo o en la democracia se producen entre nosotras distancias y brechas aberrantes? ¿Cómo igualarnos si lo que para algunas han sido derechos de tres generaciones para otras son la utopía inalcanzable, si unas tenemos condiciones de holganza, y hasta ocio y otras trabajan como esclavas? Cómo pactar par no ser siempre las incluidas, las que ya estaban. ¿Cómo desmontar entre nosotras la exclusión estructural objetiva aberrante que levanta un muro de siglos de desarrollo y progreso frente a una eterna precariedad? ¿Cómo ir a las raíces de la opresión sexual que incluye a millones de mujeres en círculos de perversidad esclavizante?




PONENCIA DE MARCELA LAGARDE Y DE LOS RIO

http://www.caladona.org/termomix/wp-content/uploads/2012/01/pacto_entre_mujeres_sororidad.pdf


http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2012/01/sororidad-pacto-entre-mujeres-

21 de enero de 2012

El enigma en el suicidio.


“Lo que dio impulso a la investigación humana no fue el enigma intelectual ni tampoco cualquier muerte, sino el conflicto sentimental emergente a la muerte de seres amados y sin embargo también extraños y odiados.”
Sigmund Freud, Consideraciones sobre la guerra y la muerte



En el campo propio del suicida, algo se nombra no nombrándose, algo se muestra como real, un vacío donde desertan las buenas intenciones. El cuerpo muerto del suicida “por su decisión” deviene cosa inenarrable para los afectados.
Tomamos el término “afectado” no en un sentido general, sino en el sentido de quien sufre una influencia exterior; es, según Aristóteles, una de las diez categorías del ser. Ciertamente, cualquier muerte nos afecta. Pero la irrupción del suicidio desborda toda comprensión.
Una decisión ciega alumbra pasiones extremas. Así, esa “máquina de influencia” hace circular en los afectados la figura siniestra (Umheimlich) del doble. Esta figura da pasión al borde de un vacío que llenan con una moral culposa, en silencio y espera. Tal como dice Novalis: “La acción moral es la gran tentativa en la cual se resuelven todos los enigmas de los innumerables fenómenos”.
Un silencio en espera, de cara a un duelo no resuelto. El eterno presente de un objeto que añoran no puede sostenerse en la palabra: de ahí el recurso del silencio. Y el pasado, como el futuro, serán salvaguardados por las prácticas respectivas de la memoria y la espera, no como recurso mnémico, aquélla, ni ésta como virtud anímica, sino como contemplación moral en tanto algo queda fijado.
Los afectados extienden el acto suicida en-el-tiempo, en su silencio, por su espera. ¿Qué elementos orientan a los afectados de forma tal que responden a un no-duelo? Nombramos estos elementos: el enigma, el legado y la participación.
Al tiempo de la muerte de su hija Sofía, el 27 de enero de 1920, Freud escribió, en una carta a Pfister: “Trabajo tanto como puedo y estoy muy agradecido a esta diversión. La perdida de un hijo parece ser una ofensa narcisista, es probable que lo que se denomina duelo no venga sino a continuación”. Este tiempo previo al duelo puede desembocar en la elaboración del duelo o bien encallar fijamente en la espera.
“¿Por qué lo hizo?” “Me aterra la idea que lo repita mi hijo.” “Siento que yo participé en esa muerte.” Estos dichos son partes del espacio de un suicidio, pero son partes extra, en tanto se inscriben en los afectados. Se despliegan, se entrecruzan, sin llegar a ser productos de una estructura. Son determinados por extensión al suicidio, inscribiéndolo, en los afectados, como fenómeno. Al no ser parte de una estructura, no son síntomas. Tienen intención, tiene un sentido pero no son productos de una estructura, por lo tanto no son síntomas.
Si bien tienen una intención, la múltiple significación de un suicidio hace que la intención desvaríe. Si bien tienen un sentido, el sentido que se den los afectados será un contrasentido en galería de espejos que reflejan ese eterno presente, ese tiempo desbocado por el enigma. Estos elementos se muestran como obstáculo al duelo.
¿Qué es el enigma en el suicidio?: el azar interrogado. Ya sea por esto o por aquello, no hay respuesta que estabilice.
En el suicidio la verdad es un enigma.
El enigma supone una presencia. Sea, en Edipo, la Esfinge. El enigma del suicidio se sostiene en una presencia que no merece ser olvidada. Si el suicidio es, según Jacques Lacan, “la libertad que enloquece”, a partir del universo de respuestas que desvarían con él encontrarán los afectados, más tarde, quizá, su propia construcción del acto en las verdades del síntoma.

* Coordinador del Servicio de Asistencia al Familiar del Suicida de la Universidad de Tres de Febrero. Fragmento de un trabajo presentado en las I Jornadas Conjuntas en la Universidad Nacional de Tres de Febrero “Suicidio: prevención, consecuencias y afectados”.
Por Roberto Urdinola
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-15719-2003-01-29.html

19 de enero de 2012

El Virus del Papiloma Humano ya es una epidemia.



Hace pocos meses, luego que un amigo descubrió que tenía cáncer terminal en la base de la lengua y otro murió de la misma enfermedad, comprendí que era más que una triste coincidencia. Ninguno fumaba o consumía alcohol de manera regular, dos factores de riesgo asociados al carcinoma espinocelular de la boca y la garganta. Eso dejó otra posible causa, de la que se habla menos: una infección causada por el virus del papiloma humano o VPH...

Los investigadores han ido descubriendo que este virus, ampliamente vinculado al cáncer cervical y a las verrugas genitales, también parece incrementar enormemente el riesgo de cáncer orofaríngeo, malignidades de las amígdalas, paladar suave, garganta y base de la lengua.

Existe más del doble de probabilidades de que afecte a hombres que a mujeres y el número de casos está creciendo a tal punto que los expertos médicos han empezado a referirse al problema como una epidemia.

En la década de 1980, la presencia del VPH en tumores de la boca y de la garganta era de aproximadamente 16%; esta cifra pronto se multiplicó hasta llegar a 73% a partir del año 2000, de acuerdo a una extensa revisión de datos de 3 registros de cáncer en la edición del 10 de noviembre de 2011, del Journal of Clinical Oncology.

Los autores del estudio pronosticaron que para el año 2020, el número de casos de cáncer de boca y de garganta relacionados con el VPH sobrepasará el número de casos de cáncer cervical, que es actualmente la razón de la vacuna contra el VPH.

Hombres en riesgo
Se considera que los hombres de mediana edad se encuentran particularmente en riesgo; el sorprendente aumento de casos de cáncer oral en los Estados Unidos durante los últimos años se ha visto principalmente en hombres de raza blanca de 50 años para abajo.

Es bien sabido que el VPH se propaga a través del contacto genital, incrementando el riesgo de las verrugas genitales y diversos tipos de cáncer, que incluyen el de cuello uterino, pene y ano. Lo que muchas personas tal vez no sepan es que el virus también se puede transmitir a través del sexo oral, el tipo de transmisión vinculada al cáncer oral.

Cuando se considera lo terriblemente común que es la infección de VPH (por lo menos el 50% de hombres y mujeres sexualmente activos la adquieren en algún momento de su vida y alrededor de 20 millones de estadounidenses se encuentran actualmente infectados) no es difícil entender por qué los profesionales de la salud han comenzado a hablar de una "epidemia" en relación al virus.

Vacuna controversial
Estas desalentadoras estadísticas fueron una de las razones por la que hace unos meses decidí aplicarles a mis 2 hijos adolescentes la vacuna VPH 4, Gardasil.

La vacuna fue aprobada en 2006 y destinada a niñas y mujeres de 9 a 26 años de edad; posteriormente, fue aprobada para hombres en el mismo rango de edad. En octubre de 2011, un comité de asesoramiento con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades tomó la valiente decisión de recomendar que los niños varones de 11 y 12 años de edad recibieran Gardasil como una vacuna de rutina.

El vínculo entre la vacuna y la prevención de los tipos de cáncer de la orofaringe está aún en estudio, pero la esperanza es que vacunando a los niños se les protegerá contra estos tipos de cáncer y otras condiciones relacionadas con el VPH y al reducir la transmisión del virus, también se ofrecerá protección indirecta a las mujeres.

La idea de vacunar a los menores contra una enfermedad que se transmite por contacto sexual es controversial, pero es la mejor arma que se tiene en este momento contra los tipos de cáncer relacionados con el VPH.


http://www.unimedicos.com/sitio/contenidos_mo.php?it=221

http://www.unimedicos.com/sitio/index.php

Quiebra del paradigma: corresponsabilidad y tiempo.


La organización social y económica en nuestras sociedades se basa en la división sexual del trabajo. El mundo de la reproducción social y biológica queda en manos de las mujeres y su trabajo, responsabilidades y tiempos, invisibilizados frente al trabajo productivo en el ámbito público, espacio de prestigio y de compensación económica. En la actualidad, y a pesar de la incorporación de las mujeres al mercado laboral, coincidiremos que subsisten las consecuencias de la mantención de este esquema de organización social y económica; discriminación en el acceso, en el tipo de trabajo, brecha salarial, y restricciones en las posibilidades de promoción y ascenso.


La invisibilidad y desvalorización del trabajo doméstico y de cuidado acompaña a las mujeres en su incorporación al mercado formal del trabajo. Ciertamente la situación ha mejorado en la última década pero no se trata de una solución al problema y ésta implica un cambio de paradigma en la forma de organización social que históricamente hemos reproducido. El ámbito público se democratiza con mayor rapidez que el ámbito privado, espacio en el que la inclusión y participación de los varones sigue siendo minoritaria.

Superar este paradigma es tarea de largo aliento y requiere de iniciativas que vayan dirigidas a, por una parte redistribuir de manera equitativa los costos de la reproducción biológica y por otro la redistribución de tiempos y responsabilidades derivadas de la reproducción social. Así, garantizar el acceso de las mujeres en igualdad de condiciones y de remuneraciones que los varones por el mismo valor de trabajo, es tan importante como asumir horas cuidado en relación a los hijos/as y en relación a las tareas domésticas.

Para ello se requiere, en primer lugar, visibilizar y cuantificar el aporte de las mujeres a la economía de los países, es decir valorizar económicamente el trabajo que realizan en sus hogares, incorporar dichos valores en las cuentas públicas y adoptar las medidas que permitan ir superando una división del trabajo que excluye la reproducción de la fuerza de trabajo como otro trabajo.


Autoras
PAULA SALVO DEL CANTO
MARIELA INFANTE ERAZ
http://www.2015ymas.org/IMG/pdf/MUJERES_INTERIOR_v4.pdf

18 de enero de 2012

La ruta de las que serán violadas...



Las inmigrantes centroamericanas con rumbo a EE UU saben lo que les espera en México - Un anticonceptivo inyectable simboliza su sufrimiento.
Carlos Salinas Maldonado - Prensa / Kaos en la Red

Del sufrimiento de las migrantes centroamericanas que deciden marcharse hacia Estados Unidos sabe muy bien Marcela Zamora, una cineasta salvadoreña de origen nicaragüense que cuatro veces hizo y deshizo el trayecto que día a día recorren miles de centroamericanos con la esperanza de cruzar la frontera hacia el llamado sueño americano. Se trata de una angustiosa travesía por México de 5.000 kilómetros, en la que las mujeres centroamericanas padecen todo tipo de abusos.


Esas historias incluyen maltratos y violaciones, por los que estas mujeres, antes de dejar sus países, toman sus precauciones: muchas se inyectan Depo-Provera, un compuesto anticonceptivo de una sola hormona llamada medroxiprogesterona que impide la liberación del óvulo durante tres meses con una eficacia hasta del 97%. Este medicamento es vendido libremente en las farmacias centroamericanas. Algunos expertos han llamado al Depo-Provera la "inyección anti-México".


La mayoría de las personas que dejan Centroamérica para intentar llegar a EE UU son mujeres: son el 57% de los migrantes de Guatemala y el 54% de El Salvador y Honduras, según la Mesa Nacional para las Migraciones de Guatemala. Marcela Zamora cuenta que el uso de esta inyección es relativamente nuevo. En sus primeros viajes, Zamora vio que las mujeres llevaban condones, su única protección ante el abuso al que son sometidas por los llamados coyotes o polleros, las autoridades mexicanas o los bandidos que asaltan a estas mujeres y abundan en el recorrido.


Los preservativos son como amuletos a los que se aferran muchas centroamericanas. "Una mujer en la Casa del Migrante de Guatemala tenía en su bolsa como única pertenencia 12 preservativos", cuenta Argan Aragón, un especialista en migración que ha hecho el recorrido de los migrantes y se está doctorando en Sociología en La Sorbona. "Cuando se le preguntó por qué los llevaba, respondió: 'Es que yo sé a lo que voy'. Realmente saben a lo que van. Se estima que entre seis y ocho de cada 10 mujeres centroamericanas son violadas en su paso por México", asegura Aragón.



Conscientes de que no pueden evitar ser violadas, las migrantes centroamericanas deciden inyectarse Depo-Provera, así, al menos evitan quedar embarazadas producto de las violaciones. Aunque eso no las previene de enfermedades como el sida, advierte Zamora. La cineasta recuerda que en Chiapas, al sur de México, conoció la historia de un hombre que era el terror de las centroamericanas. Supuestamente portador del VIH, violaba a las mujeres impunemente. "Cometió los crímenes durante año y medio", cuenta Zamora, hasta que las autoridades de México lo detuvieron.

Además de usar Depo-Provera, las centroamericanas han optado por buscarse "maridos" en el trayecto, continúa la directora. Se unen a grupos de hombres migrantes como ellas, escogen uno y llegan con él a un acuerdo simple: protección a cambio de relaciones sexuales durante el trayecto. Otras usan su cuerpo como boleto de viaje para llegar a EE UU. "El sexo se vuelve una estrategia para ellas. Algunas cuentan que piensan librar controles de las autoridades migratorias o policiales, librar asaltos, hacerse ayudar durante el viaje o irse con un camionero de frontera a frontera, a cambio de favores sexuales", explica Aragón.

Y muchas lo logran, afirma este sociólogo. "Muchas hondureñas se visten muy sexi durante el viaje (con escotes y minifaldas), para seducir y así ir pasando los obstáculos. Conocí a una niña muy guapa, que viajaba con pollero y con toda su familia, que tenía que ir haciéndose novia de un chavo autóctono en cada camión para que la policía no le pidiera papeles a ella. También tendría que acceder a lo que le pidiera cualquier autoridad, y también se le entregaba al pollero. No sé cómo llegó a Los Ángeles, si es que llegó, pero esto ha de haber alterado su percepción de sí misma y de la de sus padres, con quien viajaba", dice Aragón.

El maltrato también viene de parte de las autoridades mexicanas, asegura Sara Lovera, periodista de ese país que ha estudiado el fenómeno. "Nadie se hace cargo de las migrantes. Ellas sufren una enorme cadena de violaciones a sus derechos humanos, y la extorsión es una de las cosas más terribles: para dejarlas pasar por México, el pago es el sexo para las autoridades", explica Lovera.

La cineasta Marcela Zamora agrega a la lista de vejaciones la extorsión a la que están sometidas por Los Zetas, la organización criminal mexicana que siembra el terror en todo el país y el norte de Centroamérica. Los Zetas, explica, secuestran a los migrantes que cruzan México y exigen a sus familiares el pago de altas sumas, que muchos no pueden entregar; si no pagan, son asesinados.

En su documental María en tierra de nadie, Zamora entrevista a una migrante que fue capturada por Los Zetas. La mujer, entre llantos, contó a la cineasta que a cambio de dejarla con vida, le exigieron que trabajara durante un mes como cocinera y empleada de un "carnicero": "Es el que mata a las personas que no tienen a nadie que responda por ellos. Destaza a la gente, los mete en un barril y les prende fuego", cuenta la mujer. "Adaptarse a esa realidad es ahora inyectarse el Depo-Provera", dice el sociólogo Argan Aragón. "Ante la absoluta desesperación e incertidumbre del viaje, las mujeres tratan de controlar lo poco que depende de ellas. Las migrantes saben que van a tener relaciones sexuales, que es muy probable que los hombres, aun en caso de relación sexual sin resistencia, no aceptarán ponerse el preservativo".
Un medicamento accesible

Para las mujeres centroamericanas es fácil acceder a un anticonceptivo como el Depo-Provera, pues ha sido usado durante décadas por las autoridades sanitarias como tratamiento de planificación familiar. En Nicaragua, clínicas como Profamilia entregan anualmente unas 15.000 inyecciones a más de 4.000 mujeres, el 80% de ellas de zonas rurales. Su está extendido en toda América Latina y está reconocida por la Agencia del Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés).

En Nicaragua se usa desde la década del setenta, y es el tercer método de planificación familiar más utilizado. En las farmacias de Managua se adquiere a noventa córdobas, unos tres euros. "La campesina la usa mucho, porque vive alejada de los centros de salud. Compran las cuatro inyecciones que necesitan al año y el centro de salud les explica cómo usarlas", dice Freddy Cárdenas, director de Profamilia.

Algunas ONG en América Latina, sin embargo, aseguran que se trata de una droga peligrosa, por posibles daños en los huesos y problemas hormonales, y que ha sido introducida en la región por los países ricos como método de esterilización masiva, para evitar el crecimiento de la población de las naciones pobres.

Publicado por Género con Clase

16 de enero de 2012

Vengo desde el ayer. Jenny Londoño.




Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos

recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.
Vengo de ser esclava por milenios.
Sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses de ritos milenarios,
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.
Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén,
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.
He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite
en todos los rincones del planeta,
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.
Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme
olvidarme de ser una entre miles.
He sido barragana de un señor de Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.
De unos y de otros,  siempre esclava.
de unos y de otros,  dependiente.
Menor de edad en todos los asuntos.
Invisible en la historia más lejana,
olvidada en la historia más reciente.
Yo no tuve la luz del alfabeto
durante largos siglos.
Aboné con mis lágrimas la tierra
que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas
que me han sido entregadas una a una
y he conocido a todos los hombres del planeta:
los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,
los viles, los honestos, los buenos, los terribles.

Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.

Unos manejan vidas como amos y señores,

asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;
otros manejan almas, comercian con ideas,
asustan o seducen, manipulan y oprimen.
Unos cuentan las horas con el filo del hambre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos por su propio desierto
y duermen con la muerte en la mitad del día.
Yo los conozco a todos.
Estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día, recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
He recorrido todos los caminos.
He arañado paredes y ensayado cilicios,
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren,
mas no lo he conseguido.
Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida
y he caminado siempre en una disyuntiva:
ser santa o prostituta.
He conocido el odio de los inquisidores,
que a nombre de la “santa madre Iglesia”
condenaron mi cuerpo a su sevicia
o a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de Satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.
Pero seguí viviendo,
arando, cosechando, cosiendo
construyendo, cocinando, tejiendo
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.
He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.
Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla

en las tierras de América,
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el castellano me tomó por la fuerza.
Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia,
cargada de dolores cotidianos.
Negra y esclava  en medio de la hacienda,
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera,
sin poder expresar ninguna queja.
Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria o enfermera.
Siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera,
cumpliendo las tareas más ingratas,
moldeada como cántaro por las manos ajenas.
Y un día me dolí de mis angustias,
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.
Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo,  a la soltera,
a la madre angustiada,
a la fea, a la recién parida,
a la violada, a la triste, a la callada,
a la hermosa, a la pobre, a la afligida,
a la ignorante, a la fiel, a la engañada,
a la prostituida.
Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas.
Se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.
El mundo se quedó paralizado
¡Los hombres sin mujeres no caminan!
Se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas,
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
Las mujeres, por fin, lo descubrimos
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina,
en las arenas cálidas del África,
en Alaska o América Latina.
Que hombre y mujer se adueñen
de la noche y el día,

que se junten los sueños y los goces
y se aniquile el tiempo del hambre y la sequía.
Que se rompan los dogmas y el amor brote nuevo.
Hombre y mujer,  sembrando la semilla,
mujer y hombre tomados de la mano,
dos seres únicos, distintos, pero iguales.


12 de enero de 2012

Preocupación por situación y derechos de las mujeres en Irán.

La ley islámica impone a las mujeres iraníes fuertes restricciones en cuestiones de vestuario: deben tener su cabello y cuello cubiertos y usar abrigos anchos y largos más abajo de las caderas. Si no lo hacen corren el riesgo de ser detenidas por la "policía de la moda": oficiales que les llaman la atención por su vestimenta inapropiada.

Algunas funcionarias que acompañaron a Rafael Correa a ese país, en el 2008, pasaron malos ratos cuando oficiales de la seguridad presidencial les indicaron que sus abrigos no tenían el largo correcto.

En esa cultura, las mujeres están subordinadas a los hombres; de ahí que a las funcionarias ecuatorianas se quejaban de que sus pares iraníes no hacían caso a sus solicitudes de información o apoyo logístico para la visita de Correa. Y un miembro del equipo de Comunicación contaba que, durante un paseo por Teherán, intentaron ayudar a una mujer que había tropezado y caído al piso. Asustada, ella les pidió a señas que no la tocaran.

La situación de los derechos de las mujeres bajo el régimen teocrático iraní, regido por el líder supremo Ayatollah Sayed Ali Khamenei y el presidente Mahmoud Ahmadineyad preocupa a organizaciones internacionales y a grupos feministas y defensores de derechos humanos en general.

Para la Premio Nobel de la Paz en el 2003, la abogada iraní Shirin Ebadi, que tras las elecciones en las que ganó Ahmadineyad (2009) vive en Europa por temor a ser apresada si vuelve a su país: "La situación de los derechos humanos empeoró mucho", dijo hace pocos meses a la prensa brasileña. Cuenta que la situación de la mujer es insoportable desde la revolución islámica. En ese país se dan contrastes enormes como que el 65% de los estudiantes en las universidades son mujeres, pero las leyes del país establecen que "la vida de una mujer vale solo la mitad de la de un hombre".

Instituciones como la lapidación, el uso obligatorio del hiyab (código de vestimenta femenina que establece cubrirse todo el cuerpo), un sistema patriarcal extremo, son parte de esta estructura.

Para Solanda Goyes, del Colectivo Nosotras, en el Medio Oriente se viven situaciones de profunda desigualdad para las mujeres. Si bien en todo el mundo subsiste la discriminación, en países como Irán es mucho más marcada. Todo el tiempo llegan noticias sobre mujeres juzgadas conforme a una práctica patriarcal e interviene en su vida privada. Esto aun cuando hayan garantías constitucionales.

Ve necesario hacer llegar a los líderes internacionales el mensaje de que "las mujeres del mundo estamos pendientes sobre la situación de nuestras hermanas de Irán" y pedir que se adopten y respeten decisiones a nivel internacional que tienden a garantizar sus derechos.

Detalles: Derechos humanos
Lapidación
Un informe de Amnistía Internacional dice que en el 2009 en Irán fueron ejecutadas 388 mujeres, 14 de ellas públicamente y una por lapidación. Al menos 7 mujeres y 3 hombres siguen en riesgo de ser lapidados. Desde el 2002, al menos 6 han muerto de esa manera acusadas de adulterio.

Reclamo
Rocío Rosero, de la Comisión de Coordinación de la Plataforma de los Derechos de las Mujeres en Ecuador, dijo que en el 2008 un movimiento de mujeres islámicas presentó un reclamo en Naciones Unidas por las lapidaciones y la defensa de los derechos de las mujeres y una vida sin violencia.

 

http://www.eluniverso.com/2012/01/12/1/1355/preocupacion-situacion-derechos-mujeres-iran.html