20 de agosto de 2012

Prostitución : versus inmigrantes, versus mujeres .


El tráfico de mujeres en  Reino Unido es sin duda alarmante. Sin embargo, todo parece indicar que el gobierno manipula las cifras para usarlas en su propio beneficio.
No existen estadísticas concretas al respecto, pero las que hay permiten a los gobiernos actuar impunemente contra la inmigración y la prostitución.
Y es bajo esta ley discriminatoria y excluyente que la policía incrementa sus redadas sobre las trabajadoras sexuales y aumenta los controles y exigencias sobre la inmigración.
Mientras tanto, se da la espalda a verdaderos problemas sociales y de igualdad de género, pues es más fácil invertir en fuerza pública que en políticas sociales que puedan ayudar a muchas mujeres a salir de la prostitución.
Esto es porque la criminalización de las trabajadoras sexuales causa el efecto contrario: en "lugar de sacarlas de la prostitución, las institucionaliza".
Sobre esta situación continuamos hablando en esta última entrega de la entrevista con Cari Mitchell, miembro del Colectivo Inglés de Prostitutas.

¿Qué pasa con los derechos de las trabajadoras del sexo?

Hemos proporcionado hojas de derechos para las trabajadoras sexuales en los años 80s. Siempre hemos sabido que las trabajadoras sexuales necesitamos algo en nuestras manos para poder protegernos de ser criminalizadas, pero nunca hemos podido permitirnos actualizar la hoja de derechos original. De cualquier manera, se vuelve más urgente después de que el último gobierno trajo consigo toda una cruzada moral en contra de la prostitución. Han señalado a las trabajadoras sexuales y trajeron una legislación más represiva en el Acta Policiaca y Criminal, que da a la policía mucho más poder pudiendo ir al lugar de trabajo tanto en las calles como en lugares cerrados.
El número de mujeres que acuden a nosotros se ha incrementado enormemente y sabíamos que si las mujeres tenían más información acerca de las leyes, serían capaces de protegerse mejor a sí mismas en el proceso judicial, así tratamos de conseguir más dinero por un año para producir la hoja de derechos. Trabajamos con mucha gente haciendo esto y es por esto que las mujeres tienen en sus manos la hoja de derechos sobre cómo protegerse de ser criminalizadas. Pero también, va a ser muy útil como pieza de información pública para informar a la gente en general sobre los efectos – acerca de que tratan las leyes. Es casi imposible trabajar de forma segura dentro de la ley.

¿Cree que esto va a continuar?

Si, mientras haya desigualdad. Las mujeres siempre van a buscar el trabajo sexual, el sexo es una manera de ganar algún dinero. Algunas mujeres siempre van a sentir que es un camino, estén o no en dificultades financieras. Es inevitable que algunas mujeres vayan a sentir que quieren hacer trabajo sexual a diferencia de jardinería o peluquería o enseñar o ser doctor o cualquier cosa. Es también una elección. Pero no estamos cerca de esa situación todavía; aún estamos en una situación en donde la mujer se ve forzada a trabajar en la industria del sexo por la falta de otras maneras de sobrevivencia. Pero pensamos que posiblemente la prostitución siempre estará presente. Tú puedes cambiar dinero por sexo, ¿por qué no? Es solo sexo.
¿Está relacionado con el machismo?

No, es parte de una sociedad en donde el hombre tiene un poco de dinero extra en el bolsillo y la mujer necesita un poco de dinero.
¿Hay mafias de tráfico de mujeres en el Reino Unido?

Hay un montón de mentiras en toda la cuestión del tráfico de mujeres. El Acta Policiaca y Criminal es una pieza muy opresiva de la legislación vigente y fue sacada en los hombros de la mentira, esencialmente, acerca del número de mujeres que fueron traficadas en este país. En ese momento había, y aún hay, mucha desinformación sobre el número de mujeres que vinieron al Reino Unido y que fueron traficadas. Pero esas mujeres inmigrantes trabajando en el país, sabían que iban a trabajar en la industria del sexo. Ellas podían tener que pagar a alguien para que les ayudara a entrar y después devolver lo que sea que tuvieran que pagar a alguien por ayudarles a entrar, y después trabajan de forma independiente.

Eso no es extraño, porque las leyes de inmigración y lo que implica el venir a este país puede ser muy difícil. Hubo un artículo en The Guardian en el 2009 que mostraba que las cifras que la policía estaba usando sobre los traficantes y el tráfico de mujeres, eran totalmente falsos. A pesar de esto, las mentiras continúan ensanchándose.
¿Cómo utilizan esto a su favor?

Esta ha sido la agenda en este país y la inmigración ha sido una gran parte de esta agenda en el anterior gobierno así como en el actual. Entonces en donde ellos pueden, donde encuentran y lo que hacen parece que encuentran mujeres que son inmigrantes y trabajadoras sexuales y las deportan y usan el tráfico de mujeres en contra de las mujeres; Esto también ha prevenido a las mujeres que están siendo detenidas a venir y reportar a la policía porque ellas no pueden.
Entonces no es lo común…

La estereotípica situación de una mujer siendo escogida de un país en donde es muy vulnerable, sin saber qué es lo que está haciendo, siendo empaquetada en una camioneta, obligada a trabajar en algún lugar en contra de su voluntad y sin poder escapar, no es algo tan común como se describe. Esta típica situación es relativamente rara.

Por supuesto esto sucede y pasa particularmente en lugares en donde las mujeres son incluso más vulnerables. En lugares donde ha habido guerras y una devastación general de la comunidad. Pero la gran mayoría de las mujeres inmigrantes que trabajan en la industria del sexo en este país, no están en esa situación.
¿Ha incrementado la policía su acción sobre las trabajadoras del sexo últimamente?

Absolutamente. Las trabajadoras del sexo están siendo cada vez más señaladas y la legislación, al menos desde 2008 en la carrera por introducir esta legislación, las redadas policiales empezaron a incrementarse. Cuando la legislación entró en vigor en 2009, las redadas se incrementaron y continuaron creciendo. Hoy la Policía Metropolitana está recibiendo grandes cantidades de dinero por hacer redadas…y esta es la ultima excusa de la policía para ir interrumpir y cerrar definitivamente locales donde las mujeres trabajan, han trabajado por años y están trabajando con otras de manera más segura.
Si pudiera influir en las políticas, que es lo que debería hacerse?

El gobierno podría ordenar a la policía no enjuiciar a las trabajadoras sexuales. Cualquier fuerza o coerción sobre estas debe ser posible reportarla a la policía, así los hombres violentos pueden ser llevados ante la justicia.
Pero las trabajadoras sexuales saben que si lo hacen serán enjuiciadas. El gobierno debe dar instrucciones a la policía para parar las redadas y hacer absolutamente claro que las mujeres pueden reportar cualquier tipo de violencia sin temer a ser arrestadas; esa es la prioridad.
Y deben asegurarse de que las mujeres tenemos suficiente dinero para no tener que ir a la industria del sexo como primera opción; desde beneficios del bienestar hasta dinero para las madres. Deben asegurar el beneficio por los niños que ahora está paralizado sin incrementarse. Por tanto, también deben detener los recortes que se están haciendo todos los tipos de beneficios.

¿La ley evita que las mujeres trabajen sexualmente?

El servicio de Acusaciones de la Corona está acusando mujeres que ellos saben que solo intentan sobrevivir. Y esta pobreza que está afectando a todo el mundo. Mujeres que están seriamente enfermas, de la tercera edad, mujeres que están ayudando a otras mujeres a estar seguras mientras ellas trabajan están empezando a ser acusadas.
Una vez la mujer tiene una condena criminal es muy, muy difícil conseguir otro trabajo, así las condenas criminales realmente impiden que ellas abandonen la prostitución y las institucionaliza en la prostitución.

Cesar Amaya Sandino
http://www.theprisma.co.uk/es/2012/07/30/prostitucion-en-el-reino-unido-iii-contra-las-inmigrantes%e2%80%a6-contra-las-mujeres/

16 de agosto de 2012

La Soledad y la Desolación.


Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos. Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes “¿Te vas a quedar solita?”, “¿Por qué tan solitas muchachas?”, hasta cuando vamos muchas mujeres juntas.
La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando sea como recuerdo.
Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas, cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.
Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica par la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación.
La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.
Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona.
Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas. La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo.
La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.
Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con los otros; cuando la soledad es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otros.
Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones; conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad.
Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar.
Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático. Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.
No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia. El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película “Nostalgia” habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene.
Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres.
El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad, del erotismo y sexualidad propias.
En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente.
La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posiblidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.
Necesitamos romper ese diálogo interior porque se vuelve sustitutivo de la acción ; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía.
Tenemos que deshacer el monólogo interior. Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: “le digo, me dice, le hago”. Se trata más bien de pensar “aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por qué” que son preguntas vitales de la existencia.
La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida. Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad.
Mirada como un estado del ser –la soledad ontológica– la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia. Es posible comprender entonces, que la construcción de género en la mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir.
Al crecer en dependencia, por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros.
El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres. Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.
Una demanda típicamente femenina es que nos “acompañen” pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción de la autonomía se trata de reconocer que estamos solas y de construir la separación y distancia entre el yo y los otros.

Marcela Lagarde
http://www.mujerpalabra.net/frases/?p=462

9 de agosto de 2012

Mujeres wounaan: protagonistas en la recuperación de su comunidad.


Después de que el invierno destruyera sus viviendas y cultivos hace más de un año, las mujeres indígenas del pueblo wounaan, en el Pacífico colombiano, son hoy un ejemplo de superación: con sus artesanías de werregue buscan garantizar el sustento de sus familias.
En el municipio litoral de San Juan, en Chocó, viven los indígenas wounaan, conocidos en el mundo por fabricar artesanías en werregue (una palma que provee la materia prima con la que elaboran artesanías)
Son las mujeres de esta etnia las que, generación tras generación, han mantenido vivo este arte. "A mi me enseño mi mamá. Desde los 14 años empecé a trabajar con werregue. Se necesitan unos tres meses para terminar un jarrón grande", dice Daira Chichiliana, joven artesana de la comunidad. "El werregue es muy importante para nosotros. Cuando se hace un jarrón, se puede vender y con el dinero que se obtiene las mujeres pueden comprar lo necesario para sus niños". Además, esta planta también es utilizada por las comunidades para prevenir y curar enfermedades.
"El werregue es la vida misma", dicen las mujeres wounaan. Pero la pasada temporada invernal puso en peligro esta tradición y sus medios de vida, arrasando con los cultivos de werregue, las viviendas y otros cultivos de la comunidad
El fenómeno de La Niña ha afectado mucho a nuestra comunidad", comenta Plinio Opua, líder indígena de Taparalito. El invierno provocó que las mujeres no tuvieran como hacer sus artesanías y las pocas que tenían las vendieran a precios muy bajos. "Por momentos se perdió la esperanza y pensamos que nos tendríamos que ir de aquí", añade dice Daira.
El PNUD en el marco del Programa Conjunto "Respuesta del Sistema de Naciones Unidas a la Emergencia Causada por el Fenómeno de la Niña 2010-2011", en el que participan agencias como FAO, OCHA, UNICEF, OIM y OPS, y que cuenta con fondos de Colombia Humanitaria, ayudo a que la comunidad pudiera salir adelante a través de un plan de recuperación de medios de vida sostenibles.
"El proyecto busca recuperar las actividades productivas de las comunidades, mejorar sus condiciones de vida mediante la consolidación de [cadenas] productivas. Se fortalece desde el proceso de producción [hasta las transacciones comerciales]", comenta Diana Cortés, Coordinadora del Proyecto.
Gracias al proyecto, las mujeres indígenas wounaan tienen ahora mejores herramientas para su trabajo y pueden gestionar la comercialización de sus productos a precios justos, liderando así la recuperación de sus comunidades.
Se entregaron 125 kits con herramientas que mejoran las condiciones físicas y técnicas de la producción de las artesanías. Este trabajo se realiza con 125 familias de artesanas de werregue miembros de 4 comunidades: Taparalito, Chagpien Medio, Chagpien Tordó y Dur-Ap-Dur.
Se ha dado un gran paso en el empoderamiento de la mujer y la igualdad de genero para las mujeres wounaan de Litoral de San Juan mientras a su vez se ha conseguido conservar el arte de werregue y los medios de vida de sus comunidades.

http://www.undp.org/content/

7 de agosto de 2012

Mujeres, migración y flujo de capitales.

Antiguamente las transferencias económicas o remesas eran conocidas como hawalas, ya que el hawala era un viejo sistema árabe de envío de dinero -hoy día denominado Transferencia Informal de Fondos (TIF)- basado en el esquema de la confianza. Históricamente surgió como necesidad del comercio exterior dado los peligros que existían con el transporte de oro. Funcionaba en una doble vía y ha existido por mucho tiempo. Pero las enormes corrientes migratorias actuales y los nuevos controles sobre el flujo del dinero están cambiando esas prácticas.
Mujeres y remesas

Durante la década que transcurrió de 1990 al 2000, el número de migrantes internacionales aumentó un 14%. En 2002 unos 175 millones de personas, es decir aproximadamente el 3% de la población mundial, vivía fuera de sus países de nacimiento. Para el 2050, la United Nations Population Fund (UNFPA) proyecta que la cifra alcanzará los 230 millones de individuos.
Dentro de las características de esta población que se desplaza, resalta el rápido crecimiento de la participación femenina. América Latina fue la primera región del mundo en alcanzar una paridad entre el número de hombres y mujeres migrantes. En 1990, de los seis millones de migrantes latinoamericanos, la mitad eran mujeres. Este cambio implica un importante papel de las mujeres en la migración y desencadena fuertes consecuencias dentro de las sociedades nacionales. Cada vez es mayor el número de mujeres que emigra de manera autónoma y que se convierte en la principal proveedora del hogar.
La perspectiva femenina ha revelado cómo la división sexual del trabajo modela la experiencia migratoria, las condiciones de permanencia en los países destinatarios y la relación que las mujeres mantienen con sus países de origen. Entre las principales responsabilidades de la mujer migrante se encuentra el mantenimiento de los lazos familiares que preservan el circuito afectivo de la familia. Surgen como consecuencia de estas realidades migratorias nuevos conceptos que debemos considerar: las familias transnacionales, la industria y el comercio nostálgicos.
Familias transnacionales

La mayor parte de los inmigrantes realizan grandes esfuerzos para integrarse y formar parte de la sociedad de acogida. Pero eso no significa que rompan los vínculos, valores y tradiciones de su comunidad originaria. Por el contrario, continúan participando de manera activa en la vida política, social y económica de sus comunidades y muchas veces incluso con un reposicionamiento que mientras estaban en la propia colectividad no era posible. Por lo tanto se crean "familias transnacionales" con diferentes integrantes en distintos países.
La conformación de estas familias transnacionales se ha convertido en un factor clave en la constitución de una industria y comercio "nostálgico". Dentro del intercambio económico, el migrante y la migrante envían bienes de consumo a su país de origen, lo que determina el ingreso de capitales que movilizan estas economías. En el caso de las visitas también gastan dinero allí; y compran diversos productos locales, lo que da lugar a lo que algunos llaman industria nostálgica: productos de contenido étnico, que pueden incluir bebidas locales, quesos, especias, chiles, prendas de vestir, y un sin fin de productos. Este último factor genera movimiento para los propios inmigrantes en el país de destino (restaurantes, tiendas con productos típicos, etc.) como en los países de origen que procesan o fabrican los distintos elementos.
Remesas sociales

En estos intercambios hay mucho más que un flujo de dinero. También se intercambian visiones, ideas, discursos y tradiciones, donde las distintas concepciones sociales –de un lado y del otro- pueden verse modificadas. Algunos analistas califican esto como "remesas sociales", y podrían implicar el cambio en estructuras de poder, dentro de las que encontramos el relacionamiento de género (en general, menos equitativas en los países en desarrollo). Pero también podría provocar cambios en el concepto de consumo y relacionamiento en los países desarrollados, buscando romper la visión eurocentrista de desarrollo que no reconoce la riqueza que conlleva el inmigrante.
Las dinámicas de género se establecen a partir de un marco social, cultural, económico y político que determina los posibles patrones de conducta que hacen a las transacciones de las remesas, hablamos tanto de quienes envían el dinero, como de quienes lo reciben.
Los cambios en los roles de las mujeres migrantes son importantes y diversificados. Por ejemplo, por un lado hay que reconocer que la persona que emigra muchas veces tiene serios problemas iniciales relacionados con la inserción en la nueva sociedad que la acoge. En el caso de las mujeres es una situación de por sí difícil, que puede verse agravada por el intento de mantener "usos y costumbres" que provienen de otro contexto sociocultural. Pero por otro lado, la migrante que comienza a mandar dinero hacia su familia adquiere una nueva importancia. Esto podría implicar un cambio de rol que desemboque en un nuevo relacionamiento social, cultural y político de las mujeres con sus respectivas sociedades (tanto las de origen como las de destino).
¿Potencian el desarrollo?

Uno de los aspectos más llamativos de las remesas es que son un ingreso estable y constante que no responde a las fluctuaciones del mercado, ni a los cambios políticos, como sí sucede con las exportaciones de bienes primarios, la inversión directa extranjera, etc. Tampoco están sometidas a los intereses y menos aún a las directivas de las agencias internacionales de crédito como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Estos envíos de inmigrantes son la fuente de ayuda externa más abundante y menos condicionada que reciben los países en vías de desarrollo, pero también la más desorganizada.
En la controvertida discusión que existe alrededor de este tema, dentro de las consecuencias positivas que le atribuyen varios autores, encontramos que aumentan el ingreso nacional, alimentan la reserva de divisas, contribuyen a equilibrar la balanza de pagos, apoyan actividades empresariales, podrían contribuir al ahorro y crean demanda de bienes y servicios. De forma indirecta también influyen financieramente en el turismo local, los servicios de comunicación y lo anteriormente denominado como "industria nostálgica". En otro ámbito también generan cambios sociales y apertura cultural (remesas sociales).
Dentro de las consecuencias negativas del fenómeno, las remesas aumentan la demanda y el consumo de bienes importados, causan inflación, ahondan las desigualdades y aumentan el costo de la canasta básica (si bien las remesas incrementan el nivel de ingresos y por tanto de consumo de los receptores, dentro de sus efectos secundarios la inflación que generan disminuye las posibilidades de consumo de los no receptores, los cuales son el sector más empobrecido de sus respectivas sociedades). La necesidad de invertir ese dinero hace que en algunos sitios se eleva el valor de la tierra y de la vivienda, provocan dependencia, no contribuyen a la búsqueda de nuevas actividades generadoras de ingresos, drenan la fuerza de trabajo (lo cual podría desanimar aún más a la inversión extranjera por la inestabilidad de mano de obra). También contribuyen a la construcción del "imaginario de otra vida" donde para lograrla no es necesario educarse y todas las alternativas de vida laboral locales son despreciadas. Paradójicamente, algunos analistas consideran que una de las principales consecuencias de las remesas ha sido la paralización de los aparatos productivos nacionales particularmente en Centroamérica. Los salarios en las zonas agrícolas son extremadamente bajos, la extensión de la jornada agrícola inhumana y las remesas que reciben cubren las necesidades básicas, lo que ha producido que la población joven no se incorpore al trabajo en esas labores y espere "su turno" para emigrar a Estados Unidos.
Por otro lado, existe un sin fin de factores que condicionan el aprovechamiento de las remesas: como las características socio culturales de la persona que migra y de su familia, sus motivaciones y expectativas, la forma en que los ingresos son distribuidos en el hogar, el entorno socioeconómico, el acceso al crédito, la infraestructura con la que se cuenta, el acceso a los servicios de comunicación, etc. La mayor parte de las remesas, se gastan en bienes de consumo (comida, vivienda, vestimenta, salud y educación) que muchos ven como una inversión en capital humano.
Para muchas de las mujeres involucradas en este proceso las remesas significan independencia económica, ya sea porque ganan el dinero en el país de destino o porque pueden decidir sobre el dinero que le envían. De todas formas eso no significa el rompimiento con formas de sujeción, pero la mayoría de las veces es un inicio. La relevancia de esto se debe a que no existe capacidad de desarrollo sin construcción de principios de equidad.

Patricia Gainza
http://globalizacion.org/analisis/GainzaFeminizacionRemesas.htm

30 de julio de 2012

El Feminismo Islámico.


Siempre que se habla de la mujer en el Islam, se hace desde dos discursos opuestos predominantes:

a.- Aquel manejado por la corriente "mainstream" o predominante dentro del Islam, al cual yo llamo de "Idealización de la Desigualdad", que sostiene que el Corán elevó a la mujer desde una condición de objeto en la sociedad árabe pre-islámica, en la cual algunas tribus a las niñas las enterraban vivas y las mujeres no tenían ningún derecho, a un estado de total igualdad y reconocimiento de sus derechos como parte de la sociedad, bastándose a sí mismo para garantizar los derechos de la mujer.. Esto es cierto, La revelación del Corán al Profeta Muhammad rompe los esquemas sociales y mentales de las sociedades tribales árabes de la época con respecto al papel de la mujer: Le reconoció equidad sociológica y la nombró de manera específica en los textos sagrados, le reconoce el derecho al divorcio, a trabajar, tener y disfrutar de su dinero, a opinar y participar en el gobierno de la comunidad, a la manutención de sus hijos en caso de divorcio y a la sexualidad activa,entre otros. De acuerdo a esta postura, el feminismo no tiene nada que ver con el Islam y es un elemento espurio y contaminante de la doctrina. Sin embargo, este discurso no explica porqué la situación real de la mujer en los países islámicos es tan diferente de la realidad, ni tampoco aporta soluciones concretas a los problemas de desigualdad y violencia en los que el patriarcado mantiene sometidas a muchas mujeres musulmanas hoy en día.

b.- El discurso occidental o de "Demonización" que sostiene que el Islam es el culpable de la opresión de la mujer y que la única manera de terminar con eso es que ella abandone la religión. Esta postura, promovida con especial entusiasmo despues del 9-11, considera a la religión un obstáculo en el acceso de las mujeres al goce y ejercicio de sus derechos. Para esta corriente, sólo un feminismo secular, blanco y de origen occidental, es capaz de brindar las herramientas necesarias para su liberación y empoderamiento. Esta aproximación al tema de la mujer en el Islam, no explica como una mujer puede abandonar su religión, en tanto elemento de su identidad particular, sin ser forzada a ello -lo cual implicaría ejercer cierto grado de violencia- ni tampoco brinda soluciones en el caso de aquellas mujeres que no se identifican con el discurso feminista predominante euro-céntrico-occidental.

Esta dicotomía, en la cual pierden su voz las mujeres, está basada en una diferencia de enfoques. Ambos discursos tienen su origen en el patriarcado que supone, en el primero, que las mujeres no necesitan voz propia porque "El Corán ya lo dijo todo" o en el segundo, que alguien más debe venir a decirles como definirse a sí mismas ya que "Como están oprimidas, no son capaces y hay que liberarlas". Estos dos discursos se alimentan uno al otro. ya que si uno define el Islam como la suma de actitudes y comportamientos de la mayor parte de los musulmanes en sociedades islámicas (que son –como muchas otras sociedades a lo largo del mundo– sociedades patriarcales), entonces es correcto decir que el Islam discrimina a las mujeres, tratando de impedir sus derechos y libertades. Pero esta visión no es correcta si el Islam es entendido como "un conjunto de enseñanzas morales y rituales revelados para traer bendiciones a toda la humanidad, incluídas las mujeres"( Lily Zakiyah Munir).

Ninguno de las dos posturas considera a las mujeres musulmanas como sujetos capaces de elaborar un discurso de emancipación por si mismas, en tanto sujetos de enunciación de sus propias identidades. En ambos, el tema de la mujer en el Islam y las mujeres musulmanas, son usados para mantener la hegemonía patriarcal, expresada en control social o colonialismo político-cultural, según si el discurso es de "Idealización" o "Demonización", respectivamente.

El Feminismo Islámico rechaza los dos discursos anteriores por considerarlos hegemónicos y manipulados y además porque no incluyen a las mujeres musulmanas como sujetos activos y plantea una tercera posición, que pone como centro a la mujer musulmana y a su capacidad de explicar por sí misma su experiencia espiritual y buscar su lugar en el mundo. Este movimiento de reforma reivindica el papel de las mujeres en Islam, aboga por la igualdad completa de todos los musulmanes, sin importar el sexo o género, tanto en la vida pública, como en la vida privada y por la justicia social, teniendo como base el Corán.

Es releyendo los textos originales y revalorizando todos los datos históricos que algunas mujeres y hombres se dieron cuenta de que nada en el Islam justifica esta situación impuesta a la mujer. La mayoría de las interpretaciones del Islam no son ni manifestaciones de la voluntad divina ni de un sistema social completamente definitivo, sino más bien construcciones humanas, que se plasmaron con el tiempo, en los ‘’pilares’’ sagrados de un pensamiento islámico completamente cerrado y que privilegia la hegemonía masculina, tanto en la credibilidad con respecto a la interpretación de los textos como en la vida social musulmana.

Según Margot Badrán, los conceptos centrales de este movimiento son la equidad de género y la justicia social:

"El Islam es la única de las tres religiones del Libro, que ha incluído la idea fundamental de la igualdad del hombres y de la mujer (ambos considerados seres humanos o Insan) y esto incluye los derechos de la mujer y la justicia social. Es una mensaje que ha sido pervertido… no deja de ser paradójico que la única religión que ha registrado el reconocimiento de la igualdad de sexos es actualmente considerada la más machista de todas. Los machos musulmanes, a un nivel social o familiar y los oponentes del Islam tienen un interés común: perpetuar, por diferentes razones, tal ficción patriarcal del Islam".

El Feminismo Islámico surge entonces como un movimiento reformista basado en el Corán y centrado en dos ejes: Por un lado, propone un ejercicio de desconstrucción, a través de la exégesis y la hermenéutica de los textos sagrados y doctrinarios, de aquellas interpretaciones patriarcales, en pos de una mejora de la situación de las mujeres, por una razón de justicia de género y a favor del sentido original de las revelaciones, en contraste con la práctica social. Por otro, promueve el fin de los estereotipos asociados al Islam en general y a la mujer musulmana en particular; esto implica desarrollar el diálogo interreligioso y la interlocución con otros feminismos y, al mismo tiempo, abrir frentes de análisis y debate desde la perspectiva islámica de los temas que circulan en la opinión pública como desarrollo sostenible o derechos de las minorías LGBT.

Nasreen Amina

http://ladivinafeminista.wordpress.com/2012/07/30/el-feminismo-islamico-y-dos-discursos-sobre-la-mujer-musulmana/

17 de julio de 2012

Justicia islámica afgana: el derecho al crimen.

Ahí estaba ella. Es cierto que, sepultada en su burka, podía ser cualquiera; con un poco de suerte, incluso un jefe talibán o algún imán de ésos que predican, y con verdad, que el Corán prescribe pegar a la mujer, aunque sin pasarse (prohíbe golpearla en la cara, por ejemplo; eso, ni a los animales). Pero no; era ella, la adúltera: aquélla a cuyo marido el mismísimo Alá concediera el derecho a asesinarla por haberse fugado con otro, y él, ¡cómo sustraerse a tan divino mandato!, kaláshnikov en mano, disparó contra la fornicadora a menos de dos metros; aquélla que cayó como si de un pelele se tratase tras el tercer disparo, entre los aplausos y vítores de un centenar largo de espectadores que de pie o sentados asistían a la carnicería y cerraban el espectáculo con sus viva el islam y Alá es grande de rigor, no se sabe si por la gratuidad de la entrada en el improvisado coliseo en el que aquél se celebraba, o por la certera puntería del galardonado gladiador contra la fiera o, más bien, por la justicia con la que Alá y el Islam premian a sus crédulos.

Lo curioso es que el propio Corán, cuando sanciona el adulterio, castiga por igual, "con cien azotes", al marido y a la mujer (bien que en algunas lecturas, por supuesto desinteresadas, al hombre sólo si lo practica en casa, mientras con la mujer se muestra mucho más generoso: para ella no hay reserva de ningún tipo y la castiga sin más por practicarlo), impidiendo tanto que éstos contraigan matrimonio entre sí una vez llevado a cabo el adulterio o que lo hagan con un "creyente"-creyente: sólo se les permite con otro adúltero o con un pagano, que para eso sí sirven (XXIV, 2-3).

Claro que, como es sabido, dios propone y el hombre dispone. Y al igual que tampoco al apóstata Alá le tiene dispuesta una muerte inmediata -tan sólo una promesa de tormentos tales tras su muerte que hasta el papa se haría musulmán si temiera que le confundiesen-, pero sus creyentes no tienen reparo alguno en adelantar el plan de Alá mediante la lapidación del tránsfuga religioso, tampoco en el caso del adúltero –o mejor, de la adúltera: no hace falta engañarse- para esos mismos caballeros representa estorbo alguno acabar con él a las primeras de cambio, aun a sabiendas de que es otro el castigo prescrito.

Y aunque el omnisciente Alá olvidara -oiga, que un momento de distracción lo tiene cualquiera-, enumerar el kaláshnikov entre los instrumentos a usar por sus fieles para la aplicación de la pena, eso es algo que se soluciona con una simple nota a pie de página en la próxima edición de tan pudoroso libro; y bien mirado, se trata de un procedimiento infinitamente más civilizado que su precedente, y menos fatigoso para el santo verdugo –perdón, quería decir varón- que la aplica, y mucho más limpia, todo hay que decirlo, pues luego no tiene que salir disparado para la ducha a lavarse los trocitos de piel impura o las manchas de sangre contaminada procedente de las víctimas. Ahora en un plis plas se acabó todo, por el módico precio de unas balas que, compradas al por mayor, hasta te las regalan con las armas o te las venden en oferta, y que aportan la prueba definitiva de por qué Alá es denominado el "clemente" y el "misericordioso".

Al fin y al cabo, tampoco hay por qué regodearse con el espectáculo, que siempre hay niños delante y luego les da por practicar los exempla de sus maiores, que diría algún severo historiador romano.

Fanatismo no es sólo creer a pie juntillas, e intentar poner en práctica, la letra de un libro supuestamente revelado por un ídolo inventado por el hombre al que, sea cual fuere el nombre otorgado a la deidad, se la supone creadora del universo, incluida la parte de la costa; el fanático, por su parte, más papista que el papa en cualquier religión, se halla de continuo dispuesto a dejar rastro por doquier de su fe sustituyendo la letra del libro de marras por la acción en nombre del autor, o sea, haciendo él mismo las veces del dios de turno. Se trata de una plaga especialmente contagiosa que crece y se propaga al calor de cualquier religión monoteísta, y a la que riega con igual fecundidad la sangre del que mata como la del que muere en nombre de su dios específico y único; una plaga por completo inmune al tiempo y los cambios que en él se suceden, incluidos aquéllos que afectan a la propia razón, que también fortalece su musculatura a su paso.

Por eso, cuando el presidente afgano Hamid Karzai juzga el crimen como "odioso e imperdonable en la sagrada tradición del islam y en las leyes del país", lo mejor que cabe pensar es que se trata sólo de un trabalenguas, y que lo que verdaderamente quería decir es que la fe, en su punto álgido de fanatismo, produce crímenes así de execrables; por eso, cuando la periodista firmante del artículo en el que leímos la noticia explica que "lo único seguro es que quien sigue pagando los platos rotos de la ignorancia, la pobreza y las luchas de poder es la mujer afgana", uno no sabe si reír o llorar: ¿qué hubiera ocurrido en un casi apaciguado Afganistán con una adúltera culta y rica: acaso la habrían convertido en hurí? ¿Por qué en la peor de las democracias a nadie se le ocurre no ya asesinar, sino simplemente penalizar a una adúltera? ¡Y hasta se lamenta la susodicha de que diez años de presencia occidental no hayan servido casi para nada en ese país! No es esa presencia lo que es menester fomentar, sino el cerebro de los nativos para que deje de ser un incolmable agujero negro religioso.

Y por eso tampoco importa en el fondo que las mutuas acusaciones entre autoridades legítimas afganas y talibanes descarguen a cada uno de su responsabilidad cargando la culpa en el de enfrente. Ambos son responsables por igual de generar monstruos como el asesino y quienes le jaleaban al fomentar una religión en la que si bien el Corán concedió ciertos derechos a las mujeres, como el de poseer bienes propios, retener su dote matrimonial en caso de repudio, etc. –lo que tampoco es como para tirar cohetes, dicho sea de paso-, éstas se encuentran frente al hombre en la misma sumisión absoluta que todos los seres humanos se hallan frente a su dios; en la que el hombre puede llegar a tener hasta cuatro esposas legítimas y un número indeterminado de concubinas, pero nunca al revés; en la que el marido se halla facultado para golpear a su mujer, pero no la mujer al marido (y todo ello por obra y gracia de Alá, lo que hace sospechar que el dios en cuestión no era mujer); en la que aquélla, a falta de instrucciones desde lo alto –ni del Corán ni de Mahoma-, es en el matrimonio un objeto de cambalache más. Sin contar con que jamás ha ocupado el espacio público, y si ahora empieza a hacerlo no es gracias a su religión sino a pesar de ella.

Quizá valga la pena añadir aquí que en este punto, como en el de las relaciones sexuales, la mujer islámica se hallaba en un nivel más alto que el de su correspondiente cristiana al principio de los tiempos, según se desprende de la lectura, en el primer caso, de la Primera Epístola a los Corintios (14, 34-35) y en la Epístola a los efesios (5, 22) de Pablo de Tarso; y, en el segundo, la misma conclusión viene a deducirse del primero de los dos textos citados (7, 1 ss). De lo que cabe deducir, en suma, que el pobre Saulo jamás se recuperó de la caída del caballo, y que con una lógica como la allí empleada en el desarrollo de sus tesis hubiera podido acceder a cualquier cargo eclesiástico, desde Cardenal Primate de España hasta algo peor, como papa o Enigma Vaticano; o a cualquier título religioso antiguo o por inventar, como Virgen María, Rabino Profeta o Redentor Mesiánico y tiro porque me toca. Una nueva deducción, y de lejos más positiva, es que el desarrollo de un ambiente secular es garantía contra la impunidad de ciertos crímenes y la propagación de cierta especie criminal; y que, mientras llega dicho ambiente, al simple contacto con él, aunque siga habiendo castigos bárbaros para las adúlteras, ya hay menos barbarie en el castigo.

A uno, como buen idealista, le habría encantado oír los gritos sagrados de los creyentes islámicos propagándose por doquier en contra de ese asesinato a sangre fría contra una mujer que, en mi peor pesadilla, de puro sumisa casi parecía cómplice, si bien es cierto que poca resistencia cabe frente a la fuerza bruta; a uno le habría gustado que, por una vez, las amenazas y su rabia contra el demonio occidental se hubieran trocado en gritos de apoyo contra la víctima del crimen, fuera del contexto por la justicia social y la democracia que sacudieron a algunos países islámicos del norte de África y que aún hoy plantan cara al régimen asesino de Bachar el Assad. No por ello habría creído ni un ápice más en el islam, pero al menos sí habría pensado que en la horda religiosa afgana una parte de los creyentes son recuperables para la humanidad.

Antonio Hermosa Andújar*
http://www.losangelespress.org/justicia-islamica-afgana-el-derecho-

30 de junio de 2012

Haití: Aumenta la violencia sexual contra mujeres.



Las mujeres y niñas que viven en campamentos improvisados de Haití corren un riesgo cada vez mayor de sufrir violaciones y violencia sexual, ha afirmado Amnistía Internacional en el nuevo informe que ha dado a conocer hoy.

Un año después del terremoto que causó la muerte de 230.000 personas y heridas a 300.000, más de un millón de personas sigue viviendo en condiciones atroces en "ciudades" construidas con tiendas de campaña en la capital, Puerto Príncipe, y en el sur del país, donde las mujeres corren un enorme riesgo de sufrir agresiones sexuales. Los perpetradores son en su mayoría hombres armados que deambulan por los campamentos después de oscurecer.

En los primeros 150 días transcurridos después del terremoto de enero, se denunciaron más de 250 casos de violación en varios campamentos, según datos citados en el informe de Amnistía Internacional Réplicas. Mujeres denuncian violencia sexual en los campamentos de Haití.

Un año después, siguen llegando casi todos los días supervivientes de violación a la oficina de un grupo local de apoyo a mujeres.

"Las mujeres, que ya están luchando para aceptar la pérdida de sus seres queridos, sus hogares y sus medios de subsistencia debido al terremoto, sufren ahora el trauma adicional de vivir bajo la amenaza constante de la agresión sexual", ha declarado Gerardo Ducos, investigador sobre Haití de Amnistía Internacional.

"Para poner fin a la prevalencia de la violencia sexual, el gobierno entrante debe garantizar que la protección de las mujeres y niñas en los campamentos es una prioridad. Esto es algo que se viene ignorando en gran medida en la respuesta a las crisis humanitarias en general."

La violencia sexual era un fenómeno generalizado en Haití antes de enero de 2010, pero se ha visto exacerbada por las condiciones imperantes tras el terremoto. La asistencia limitada que proporcionaban antes las autoridades ha sido socavada por la destrucción de comisarías y juzgados, lo que hace aún más difícil denunciar la violencia sexual.

Más de 50 supervivientes de la violencia sexual compartieron sus experiencias con Amnistía Internacional para el estudio.

Machou, de 14 años, vive en un campamento improvisado para personas desplazadas en Carrefour Feuilles, al suroeste de Puerto Príncipe. Fue violada en marzo, cuando fue al retrete.

"Un muchacho entró detrás de mí y abrió la puerta. Me amordazó con la mano y yo hice lo que quiso […] Me pegó. Me dio puñetazos. No acudí a la policía porque no conozco al muchacho, no serviría de nada. Estoy realmente triste todo el tiempo […] Tengo miedo de que vuelva a ocurrir", dijo Machou a Amnistía Internacional.

Suzie, otra víctima, contó que vivía en un refugio improvisado con sus dos hijos y una amiga cuando fueron agredidos hacia la 1 de la mañana del 8 de mayo. Un grupo de hombres que entraron en el refugio por la fuerza vendaron los ojos a Suzie y a su amiga y las violaron delante de sus hijos.

"Cuando se marcharon no hice nada. No reaccioné […] Las mujeres víctimas de violación deberían ir al hospital, pero no fui porque no tenía dinero […] No sé dónde hay un consultorio que ofrezca tratamiento a víctimas de la violencia", dijo Suzie.

Suzie perdió a sus padres, a sus hermanos y a su esposo en el terremoto de enero. Su casa también quedó destruida.

En su informe, Amnistía Internacional pone de relieve que la ausencia de seguridad y de vigilancia policial en los campamentos y sus alrededores es un factor importante del aumento de las agresiones en el último año.

La respuesta de los agentes de policía a las supervivientes de violación es calificada de inadecuada. Muchas supervivientes de violación contaron que cuando habían pedido ayuda a la policía, les habían dicho que los agentes no podían hacer nada.

"Desde el terremoto se ha producido un colapso total del sistema de orden público de Haití, que ya era frágil, y las mujeres viven en campamentos inseguros y masificados", afirmó Gerardo Ducos.

"No hay seguridad para las mujeres y niñas en los campamentos. Y ellas se sienten abandonadas y vulnerables a las agresiones. Las bandas armadas atacan cuando quieren, con la seguridad que les da saber que aún hay pocas posibilidades de que sean enjuiciados."

Amnistía Internacional ha pedido al nuevo gobierno que adopte medidas urgentes para poner fin a la violencia contra las mujeres dentro de un plan más amplio destinado a abordar el esfuerzo humanitario. En su informe, la organización afirma que las mujeres que viven en los campamentos deben participar plenamente en el desarrollo de cualquier plan de estas características.

Entre las medidas inmediatas figuran mejorar la seguridad en los campamentos y garantizar que la policía tiene capacidad para responder efectivamente y que los responsables son enjuiciados.


http://amnistia.org.uy/sites/default/files/amr360012011spa.pdf
http://www.amnistia.org.uy/?q=Haiti_mujeres_en_riesgo_tras_el_terremoto-6-01-2011-Informe