"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
6 de mayo de 2013
Cuentos de los hermanos Grimm: sexo, violencia y sadismo en las hstorias.
Los cuentos de los hermanos Grimm son considerados los más importantes de la historia de la Literatura infantil a pesar de que no fueron los verdaderos autores, pese a que se llevaron la fama
Tal y como podemos comprobar en el blog «Ovejas eléctricas», el mérito de de Jakob y Wilhelm Grimm es, ni más ni menos, haber convertido una serie de relatos de la tradición oral alemana que rozaban el sadismo en unas inocentes historias para niños.
En sus versiones originales, las peripecias de personajes como Blancanieves, "Hansel y Gretel, Rapunzel o la Bella durmiente estaban destinadas a un público adulto, por lo que estaban marcadas por una violencia y un contenido sexual que estos autores se vieron obligados a rebajar.
Así, en las versiones que han llegado hasta nuestros días, el papel de la madrastra es ser la malvada del cuento, pero en muchas de las historias originales ese rol está reservado a la madre de los protagonistas. Es lo que ocurre en «Hansel y Gretel», donde, ante la escasez de alimentos, la madre de los pequeños obliga a su esposo a abandonar a sus hijos en el bosque.
Lo mismo sucede en «Blancanieves», ya que era la madre, y no la madrastra, quien quería acabar con la vida de la joven y bella muchacha a causa de una rivalidad de tipo sexual. Porque esta clase de contenido abundaba también en los cuentos originales.
En la versión tradicional de «Rapunzel», la joven era entregada por sus padres a una bruja a cambio de alimento. La bruja la encerraba en una torre, pero un príncipe la descubría y cada noche escalaba hasta ella gracias a sus largas trenzas. El resultado de esas visitas será que Rapunzel se quede embarazada de gemelos, mientras que en la historia que hoy conocemos, simplemente se casa con su rescatador.
También los castigos a los que eran sometidos los villanos tuvieron que ser modificados, puesto que la puritana sociedad de la época los consideraba poco apropiados. Algo de razón tenían, ya que la madrastra -o la madre- de Blancanieves era obligada a bailar hasta la muerte con unas zapatillas de hierro calentado al rojo vivo, mientras que las hermanastras de Cenicienta se cortaban un dedo o parte del talón para caber en los pequeños zapatos de cristal. Un pájaro mágico y la sangre delataron a las impostoras, que fueron duramente castigadas, ya que sus ojos fueron arrancados por unos cuervos.
Otras historias menos conocidas como «Los doce hermanos», «La niña sin manos» o «El hueso cantarín» contienen también numerosos ejemplos de crueldad y violencia que explican por qué a lo largo de las sucesivas ediciones de sus obras, los hermanos Grimm fueron suavizando el contenido de estos cuentos que originalmente reflejaban la extrema dureza de la vida en la Edad Media, hasta convertirlos en una obra destinada al público infantil y adecuada al gusto de la burguesía del siglo XIX.
http://www.abc.es/medios-redes/20121220/abci-cuentos-hermanos-grimm-sexo-201212200835.html
30 de abril de 2013
De todo, Excepto feminismo
Cuando los historiadores y estudiosos han tratado de ver hacia atrás para dar con el pasado de la mitad de la humanidad, lo que han encontrado ha sido peor que nada: cero historia, más mito, menos heroínas que brujas, más tragedias que victorias y una serie de estereotipos fielmente trasmitidos de generación en generación, en una especie de genealogía intelectual que va desde lo que hoy piensa mi cuñado de su esposa hasta la mitología griega sobre Medusa.
Históricamente, las mujeres han estado siempre relegadas, marginadas y sometidas; por eso la mitad de la humanidad que representan no aparece en la historia, pues la historia ha sido, desde tiempos inmemoriales, una historia masculina. Hombres los ha habido de todas clases: jornaleros, inventores, reyes, guerreros, campesinos, letrados, artistas, esclavos, científicos, políticos, militares, escritores. Pero las mujeres han sido, ante todo y antes que nada, sólo mujeres.
La mayor parte de la casi nula historia sobre las mujeres es una caótica, pesimista y desalentadora sucesión de afeites y modas: celestinas, brujas, prostitutas y adúlteras; reinas y vírgenes, histéricas y endemoniadas; obedientes esposas, madres abnegadas; católicas reaccionarias, monjas recluidas; reinas de belleza y esculturales productos de la cirugía plástica que no dejan mucho espacio a la discusión o a la reivindicación feminista.
Una mujer, en general, se identificaba como hija de su padre, mujer o viuda de su marido, madre de sus hijos y sólo eso; se comprueba porque hasta existe el Día de la Mujer —como los trabajadores, los gays, los abuelitos y los compadres—, como si su sexo las determinara o como si fuera más importante que todo lo demás.
Podría hacer una disquisición sobre por qué, cómo y cuándo empezó todo esto, pero sería motivo de otro texto y posiblemente de todo un foro, pues ni los más atentos científicos se han podido poner de acuerdo al respecto: que si porque son las receptoras en la reproducción sexual; que si porque los hombres no son dueños de su masculinidad y le tienen envidia al sexo femenino y por eso tuvieron que mantenerlo dominado; que si la mujer es más débil y por lo tanto no apta para la guerra, la caza y el arado; que si las funciones que les toca desempeñar son siempre efímeras y no trascienden, etcétera. El hecho es, como dicen Anderson y Zinsser: «La ideología de la inferioridad de las mujeres estuvo tan profundamente arraigada en la estructura de la vida de hombres y mujeres, que pocos la cuestionamos
Aunque la mayoría de las mujeres han tenido que manipular, agradar, soportar, chantajear y causar lástima aceptando su condición dentro de «este mundo falocéntrico», hay algunas que han hecho más que eso, confiriendo a sus vidas valor y poder, pese a las «desventajas de su sexo»; éstas, en el camino, nos han legado mucho más de lo que nos podemos imaginar, para muestra están: Safo, Hildegarda de Bingen, Juana de Arco, Cleopatra, Sor Juana Inés de la Cruz, Mary Wollstonecraft, las dos Isabeles: la de Inglaterra y La Católica; Jane Austen, Emily Davidson, Mata-Hari, Alexandra David-Néel, Rosa Bonheur, George Sand, doña Josefa Ortiz de Domínguez, Margaret Thatcher, mi tía Concha Borja, mi tatarabuela Luisa —que se hizo rica con la cochinilla en las Islas Canarias— y quizá alguna que usted conozca y quiera agregar a la lista.
Puede ser, como dice Jorge Ibargüengoitia, que las mujeres en bola se quejen de todo, «de sufrir más que los hombres, de trabajar más que ellos, y, paradójicamente, de no servir más que de adorno, pero cuando un hombre llega a su casa, le cuesta trabajo entender que las mujeres de su familia, aquellos seres que ve ahí sentados tan tranquilos, tan seguros de sí mismos, forman parte de un grupo oprimido, postergado y sometido». Y es verdad, hay mujeres muy tontas —y hombres más— y las hay brillantes. «La inteligencia es asexual» —dice, de nuevo Ibargüengoitia—, aunque también hay estupideces de sexo: comprar un coche deportivo de un millón de pesos o llorar porque perdió tu equipo favorito son estupideces totalmente masculinas; mientras que gastarse todos los ahorros en unas chichis nuevas o en una bolsa de marca son estupideces absolutamente femeninas.
El mundo no puede dividirse por sexo, porque esta clasificación es pobre y poco significativa; además, ya no se justifica. Es más divisible en términos de educación, ignorancia, ideología, inteligencia, conciencia, juicio, y en eso, tanto hombres como mujeres —hoy en día y gracias a la píldora anticonceptiva, diría mi madre— pueden rifársela en uno u otro lado, y esto puedo afirmarlo porque yo tengo una amiga que es doctora en física, independiente, creativa y autónoma, y su hermana es sumisa, dependiente de su marido y hazmerreír de sus hijos. Y así como vemos mujeres que destacan por su inteligencia y sus conocimientos, vemos otras que participan en concursos de belleza sin empacho alguno. Así es y no hay nada qué hacer al respecto, porque si nos ponemos a examinar al otro sexo, el masculino, veremos que pasa lo mismo.
Del machismo a la misoginia
Pero, como decía al principio, lo que es insoslayable es el hecho de que la sociedad ha sido machista y en ésta también se ha insertado la tradición misógina —es decir, la que odia a la mujer—. Tomando en cuenta lo anterior, me di a la tarea de recopilar una selección de frases en contra de las mujeres; algunas ciertas, otras no tanto, otras mordaces, otras inteligentes, otras simplemente muestran la ideología de una época y una educación, y muchas más reflejan el miedo que se les tiene desde tiempos ancestrales. El tema da, y de sobra, pero el espacio no, así que ahí le van. Disfrútelas, pero eso sí: no se las tome demasiado en serio.
H. L. Mecken
Mr. Garrison en la serie estadounidense South Park
Por María del Pilar Montes de Oca Sicilia
http://algarabia.com/desde-la-redaccion/sobre-las-mujeres/
18 de abril de 2013
Potencial empresarial de las mujeres afganas.
La población de Afganistán ha estado sumergida en un conflicto que ha afectado todos los aspectos de sus vidas cotidianas. Para Khalida Yaqobi, el conflicto ha sido un obstáculo, no un impedimento.
Después de terminar sus estudios de ingeniería en la Balkh University, Yaqobi estudió inglés a escondidas. Eran momentos en que las mujeres que intentaban obtener una instrucción corrían el riesgo de ser ejecutadas por los talibanes.“Estudiaba inglés en una casa privada, sis textos ni cuadernos, me ponía el burca para ir al curso de inglés”, contó.
En un primer momento, no lograba encontrar un trabajo, pero las cosas cosas comenzaron a mejorar para esta mujer de 35 años madre de dos niños después de la caída del régimen talibán.
En 2003, fue invitada a participar a un curso sobre capacidad empresarial y artesanía para mujeres afganas, que se llevo a cabo en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín, Italia, financiado con la ayuda del Gobierno italiano.
Era la primera vez que Yaqobi viajaba al exterior. Tenía mucho interés por aprender nuevas calificaciones y estaba emocionada ante la posibilidad de demostrar que las mujeres afganas están comprometidas a contribuir – codo a codo con los hombres – con el desarrollo sostenible de su país.
“Aprendí qué es una empresa, estrategias de mercadeo y cómo establecer un negocio. El tema más interesante era el mercadeo – cómo encontrar clientes – y eso lo logré muy bien”.
Durante el curso, el Instituto organizó una “Noche Afgana” abierta al público, y 30 participantes fueron puestos a prueba.
Las otras mujeres habían llevado artesanías afganas para vender. Todo lo que Yaqobi tenía era un rollo de henna, una tintura roja tradicional.
“Alquilé dos sillas, y cuando el programa comenzó, los invitados se acercaban a preguntarme: ‘¿Qué es esto?’ Yo les explicaba y les mostraba cómo usaba el henna en mis manos. Después todos quisieron que les dibujara con el henna, incluso los periodistas”.
Yaqobi se sintió muy motivada por lo que aprendió en el curso del CIF-OIT. Decidió convertirse en una empresaria, a pesar de que muchas personas pensaran que esto era imposible para una mujer en Afganistán.
Un enorme potencial sin explotar
De regreso a su país, Yaqobi estableció el Servicio de desarrollo de empresas Balhh, que se dedica sobre todo a la elaboración de planes de negocios y de presupuestos, al inglés comercial y a las tecnologías de la información. Ella dirige un equipo de 26 empleados, y afirma que su empresa tiene la capacidad de hacerse cargo de proyectos por valor de millones de dólares.
Unas 500 mujeres han sido formadas por su organización, 200 de las cuales han creado su propria empresa.“Al convertirnos en empresarias no sólo estamos creando empleos para otras mujeres, estamos abandonando nuestras costumbres tradicionales por el siglo 21°”, explicó.
Segón Hervé Berger, representante de la OIT para Afganistán, el ejemplo de Yaqobi ilustra “lo que una breve formación de calidad, combinada con determinación, puede hacer para mejorar la vida de las personas”.
“Las mujeres afganas representan la mitad del potencial sin explotar de Afganistán. Si se libera sólo una fracción de este potencial, ¡imaginemos cuánto podría mejorar la competitividad del país en relación a sus competidores! El futuro de Afganistán será mucho más brillante si a las mujeres afganas se les ofrece la oportunidad de entrar en el mercado laborar como trabajadoras calificadas”.
Yacobi piensa que miles de mujeres afganas se podrían beneficiar de la formación empresarial y espera que la OIT pueda ayudar a más mujeres jóvenes en el país.
La formación empresarial “permitirá a las mujeres adquirir confianza en su capacidad para construir una vida decente para sí mismas y para sus hijos, como lo hice yo y muchas otras mujeres”.
http://nasreenvrblog.wordpress.com/2013/04/18/mujer-afgana-empodera-a-sus-pares-a-traves-de-proyecto-empresarial/
http://www.ilo.org
15 de abril de 2013
Mujeres mineras rompen barreras y prejuicios en Chile.
Las chilenas ocupan un lugar cada vez más importante en la minería, un sector básico de la economía nacional en el que hasta hace poco más de una década les era negada su sola presencia por prejuicios y supersticiones.
La cantidad de mujeres que trabajan en la minería llega hoy a 18.000, equivalente a 7,2 por ciento del personal, y se proyecta que para 2015 alcancen a 10 por ciento.
Pero la estatal Corporación del Cobre (Codelco), la mayor productora mundial de este metal, tiene sus propios objetivos: que este año uno de cada cinco contratos laborales corresponda a una mujer. Para ello se incluirán medidas como programas de conciliación familia y trabajo, adecuación de instalaciones y capacitación laboral.
"Hace poco más de 10 años, a las mujeres no se les permitía siquiera entrar a una "mina. Y no es que fuera una posibilidad, simplemente no se las dejaba porque estaba asociado a la mala suerte", en un trabajo que conlleva muchos riesgos, explicó Andrés León, gerente de recursos humanos de la división El Teniente
Pero los tiempos han cambiado. "Tenemos un proyecto ambicioso por el cual pretendemos llegar a 20 por ciento de mujeres en nuestra fuerza laboral, ya sea en la operativa, jefaturas de secciones y en cargos directivos y de soporte del negocio", señaló León a IPS.
Algunas divisiones de Codelco están muy cerca de lograrlo. En la mina Gabriela Mistral, ubicada 1.350 kilómetros al norte de Santiago, trabajan 104 mujeres, que representan 18,2 por ciento de la plantilla.
"Hay divisiones que van más atrás, como nosotros en El Teniente, donde tenemos aún solo seis por ciento. Pero queremos llegar al menos a 20 por ciento", afirmó León.
"Estamos convencidos del aporte que significan las mujeres al trabajo, específicamente en el caso de la minería. Más allá del ámbito profesional, ellas aportan al clima laboral, al trato y a la formación de un equipo multidisciplinario", sostuvo.
La minería es uno de los sectores fundamentales de la economía chilena. Aportó 17,6 por ciento del producto interno bruto en 2012, cuando las exportaciones totalizaron 46.986 millones de dólares. Hoy ocupa de modo directo e indirecto a casi un millón de los 7,1 millones de trabajadores y trabajadoras del país.
El cobre es el líder del sector y ha colocado al país como el mayor exportador mundial de ese mineral, con 42.722 millones de dólares el año pasado. En este marco, Codelco alcanzó en el mismo periodo el tercer excedente más alto de su historia y aportó al Estado 7.518 millones de dólares.
El impulso de Codelco por integrar a más mujeres permitió que, de apenas cinco en cargos ejecutivos y 121 profesionales en 1998, este año pasara a contar con 26 y 690 respectivamente.
De modo correlativo, también se observa un avance femenino en cargos de dirección en los sindicatos.
Millaray Farías, jefa de proceso de la planta de chancado (triturado) de la mina Pipa Norte, uno de los ocho yacimientos que componen El Teniente, admitió a IPS que no es fácil"trabajar dentro de la mina subterránea más grande del mundo.
"Es un desafío por las condiciones en las que se trabaja, por el polvo, el ruido", precisó.
En un recorrido por la planta de chancado, IPS pudo constatar el abundante polvo en suspensión que emite el proceso de reducción del material extraído y los fuertes ruidos de la máquina trituradora.
A esto se suma el peso del equipo que cada minero debe portar: casco, lámpara, cinturón con diferentes artículos de seguridad y emergencia, y zapatones de protección con punta de hierro.
Farías, quien llegó a la mina hace cuatro años, se desplaza por los túneles ubicados a un kilómetro y medio de la superficie. "Si bien hay dificultades, tenemos mucho apoyo de la gente y de los mismos ‘viejos’", señaló a IPS, utilizando la expresión de la jerga minera para quienes trabajan dentro de los yacimientos.
Sin embargo, al ser el ambiente dominado por hombres, "es muy machista", y a veces "les cuesta tener una jefa mujer", admitió. "Pero también nos cuidan y somos bastante regalonas (mimadas)", aseveró.
En el área de fundiciones, la situación es más difícil. El superintendente Juan Bobadilla indicó que en la división trabajan 17 mujeres y que, por las altas temperaturas, no se incorporan aún a los trabajos de la planta y hornos. "Las cuidamos mucho", dijo a IPS.
León opinó que "ese cuidado que hay con las mujeres es muy rico, genera un lazo muy fuerte y, al mismo tiempo, modera también los excesos masculinos, por ejemplo en el lenguaje".
Hoy "tenemos un número importante de mujeres que son operadoras de camiones o retroexcavadoras, o de maquinaria relacionada con las operaciones, sacando el cobre de la tierra y procesándolo en las plantas para convertirlo en los cátodos que nosotros vendemos y exportamos", aseguró.
En el afán de sumar a más mujeres, Codelco y el gobierno implementaron un sistema de preparación a través del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence).
El programa Mujer Minera ya capacitó en operaciones de equipos para procesos mineros a 14 trabajadoras de la región de Arica y Parinacota, en el extremo norte del país, limítrofe con Perú y Bolivia.
"Muchas de las mujeres que hoy son operadoras, además de sentir orgullo por llegar a la mayor productora de cobre del mundo, también logran generar un ingreso económico que para ellas llegó a ser cinco veces lo que ganaban en otro empleo", apuntó León.
"Tenemos a muchas mujeres que son jefas de hogar, con hijos que dependen de su único ingreso, y aquí en Codelco tienen posibilidades de llevar adelante a su familia con mayor facilidad", añadió.
Por ahora, en El Teniente y en las otras divisiones de la minera estatal, se trabaja para implementar medidas de apoyo a la labor de las mujeres y su rol multifuncional.
"Hemos partido desde lo más básico como temas de infraestructura, salas de baño, camarines, buzos para mujeres. Vamos de menos a más", sostuvo León.
Pero lo importante, destacó, es que haya mayor capacitación, para que se genere más oferta, ya que la contratación de mujeres significa "ganar por todos lados".
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102659
12 de marzo de 2013
Elizabeth Cady Stanton, pionera de los derechos de la mujer.
Elizabeth Cady Stanton, nació en 1815 en Nueva York. Pionera del movimiento a favor de los derechos de la mujer y escritora de Estados Unidos. Recibió una educación superior, sabía idiomas, matemáticas, estudió lógica, fisiología y conocía las ideas filosóficas sobre los derechos naturales.Desde joven, viendo actuar a su padre, un destacado abogado y juez, observó cómo las mujeres eran víctimas de la discriminación legal. Tomó la decisión de comprometerse activamente en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. En 1840 se casó con Henry Stanton, periodista y orador antiesclavista con quien tuvo siete hijos.
En 1848 en Seneca Falls, Nueva York, organizó junto a Lucrecia Mott, la Primera Convención sobre los Derechos de la Mujer, elaborando un manifiesto - la Declaración de Sentimientos - en el que proclamó las demandas de todas las mujeres, de igualdad social y política, entre ellas, el derecho al voto.
Cuando nació su séptimo hijo, en 1859, izó en su hogar una bandera, para demostrar la importancia de la maternidad y así defender los derechos de la mujer. Elizabeth y Susan B. Anthony, crearon en 1869 la Asociación Nacional para el Voto Femenino y fundaron un periódico Revolución, en el que denunciaban las injusticias que sufrían las mujeres.
Después de la muerte de su esposo, Elizabeth dictó conferencias en varios estados, para costear la educación de sus hijos; profundizó su análisis en la desigualdad entre los sexos: el derecho de la mujer casada a tener propiedades, como medida de seguridad, debían tener las mismas ventajas legales y financieras. Promulgó la ley de divorcio, los derechos de la mujer y la religión.
En 1895 publicó "La Biblia de las Mujeres" un estudio sobre el sexismo en el Antiguo Testamento y su autobiografía en 1898. Fue coautora de los tres primeros volúmenes de "Historia del sufragio femenino".
Incansable luchadora, abolicionista y activista de los derechos de la mujer, Elizabeth Stanton murió en plena actividad, en 1902 a los 86 años, en Nueva York.
http://semilladeigualdad.blogspot.com/search/label/Mujeres%20del%20S.XIX
23 de febrero de 2013
Sophie Scholl: “La Mano que Mueve la Cuna, Mueve el Mundo”
"La Mano que mueve la cuna, Mueve el Mundo", había escrito Sophie en la primavera de 1940 cuando finalizó sus estudios de secundaria. Ya en 1937, el arresto de sus hermanos y amigos por participar ilegalmente en el Movimiento católico de Juventudes Alemanas, la había marcado con fuerza y la hizo comprender el grado de violencia de la visión nacional socialista, empujándola – desde ese momento- a ser una férrea opositora a la tiranía de Hitler.
Luego de trabajar un tiempo en un jardín infantil como maestra y con la idea de entrar a la universidad, comenzó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar de la guerra, como profesora de enfermería en Blumberg. El régimen de corte militar la llevó a pensar intensamente sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.
Tras sus seis meses en el Servicio Nacional del Trabajo, en mayo de 1942 se inscribió en la Universidad de Múnich como estudiante de Biología y Filosofía.
En Munich, Sophie se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos. La pregunta que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo bajo una dictadura.
Empezaron a aparecer en Munich varias pintadas en las paredes y panfletos en la Universidad sobre un movimiento opuesto a la guerra, denominado "La Rosa Blanca". Sophie se sintió atraída de inmediato por este movimiento. Su hermano Hans Scholl y sus amigos eran los miembros de este grupo que había comenzado con cinco integrantes y se extendió rápidamente por toda Alemania. Se incorporó como encargada de trasladar a otras ciudades propaganda del movimiento y ayudar a conformar células a nivel nacional. Pronto la Gestapo, policía política Nazi orientó sus investigaciones contra el grupo aunque sin una pista.
Los miembros de La Rosa Blanca trabajaron día y noche en secreto, produciendo miles de panfletos que eran despachados a estudiosos y médicos desde sitios no detectables dentro de Alemania. Sophie compraba papel y estampillas de correo en sitios diferentes para que sus actividades no llamaran la atención. En la segunda mitad de julio de 1942, la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica contra Hitler en febrero de 1943, repartiendo las dos últimas series de folletos y pintando eslóganes anti-Nazis a lo largo de Munich, principalmente en las puertas de la Universidad ("¡Fuera Hitler!").
La última distribución tuvo lugar en la Universidad, la mañana del 18 de febrero de 1943, a fin de coincidir con la salida de clase de los estudiantes. Con la mayoría de los folletos ya repartidos en lugares importantes, Sophie Scholl tomó la decisión de subir las escaleras hasta lo alto del atrio y lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Fue vista por un conserje, quien era miembro del partido Nazi, y cerró las puertas del edificio de la universidad, encerrando a los hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a la Gestapo quienes los arrestaron. Los otros miembros activos cayeron pronto en redadas a los amigos de Hans y Sophie, y tanto el grupo como todo aquel asociado con ellos fueron interrogados.
Sophie Scroll fue acusada de traición y fue condenada a ejecución en la guillotina. Sus últimas palabras fueron: "Sus cabezas caerán también".
http://nasreenvrblog.wordpress.com/2013/02/23/sophie-scroll/
18 de febrero de 2013
Derechos humanos de las mujeres: luces, sombras y urgencias.
Los derechos humanos de las mujeres se han vuelto objeto de debate: hay quienes ya descartan el término por contradictorio o redundante. Otros sin embargo negocian con ellos, con lo cual nos obligan a seguir defendiendo lo que en última instancia es condición necesaria para la vida digna aunque hoy parezca utopía
América Latina vive hoy entre luces y sombras en cuanto a derechos humanos. Los contrastes son marcados, desoladores. En noviembre de 2012, por ejemplo, pudimos celebrar el inicio del tercer juicio por crímenes de lesa humanidad contra integrantes de la dictadura argentina de distintos sectores, con 68 imputados y 789 víctimas implicadas. Sin duda, éste es un hito en el largo recorrido en busca de justicia de los sobrevivientes, de las familias de víctimas y de las organizaciones. Más al norte, en Guatemala, se llevó a cabo el primer juicio colectivo por crímenes de violencia sexual, que documenta aquí Lily Muñoz. Se trata también de la cristalización de duras luchas por la justicia y, en este caso, de una ruptura sísmica del silencio secular en torno a la violación y la esclavitud sexual, semejante a las denuncias de Inés Fernández y Valentina Rosendo contra los militares mexicanos que las agredieron en 2002. En México mismo, sin embargo, y en países como Haití, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Venezuela, entre otros, no hay nada o casi nada que celebrar, ni en cuanto a avances de las mujeres ni en cuanto a la justicia. Pese a la fachada democrática, así sea craquelada, de estos y otros países, en la práctica no se respetan los derechos humanos, ni los derechos de las mujeres; por el contrario, se ha dado un pavoroso retroceso.
Uno de los movimientos regresivos más claros y generalizados no tiene que ver a primera vista con la justicia. No se da en dictadura, no se ha considerado en sí como una medida "antidemocrática". No obstante, es uno de los embates más feroces contra los derechos básicos de las mujeres y se extiende de norte a sur y allende los mares. La prohibición total o parcial del aborto, las restricciones crecientes a la interrupción legal del embarazo, son, sin lugar a dudas, un atentado contra la libertad y el bienestar de las mujeres. Prohibir el aborto, incluso en casos de violación, es una de las posturas más obviamente bárbaras de políticos y líderes religiosos. También, es intolerable prohibirlo cuando la mujer no quiere ser madre, por la razón que sea. La imposición de la maternidad que se busca, en última instancia, con penas de cárcel o al patologizar la decisión de abortar y orillar a las mujeres a poner en riesgo su vida y su salud, equivale al embarazo forzoso o a una forma de esclavitud sexual. No es exagerado plantear que en el control del cuerpo de la mujer es clave esa imposición de la maternidad como obligación, que algunos clérigos y gobiernos casi ven como castigo ¿merecido? por atreverse a tener relaciones sexuales (no hablemos de deseo).
Los recursos legales y retóricos que se han usado para justificar esta cruzada, impulsada desde el Vaticano, e imponer criterios religiosos y personales por encima de los preceptos más básicos de los derechos humanos, arrancan una vez más la careta a sistemas legales y políticos patriarcales e injustos. Contra ello, ha resultado complicado, y a veces cuesta arriba, unir al movimiento feminista de cada país (no se diga de América Latina o de esta región y España) para frenar y para revertir la oleada de reformas legales que nos van llevando a una situación insostenible, que contradice el derecho mismo a la libertad, la autonomía y la vida digna de las mujeres. Se dirá que hay otros temas urgentes y que todas sufrimos, además, las consecuencias de las crisis económicas. Cabría preguntarnos, sin embargo, si es viable el feminismo en la práctica y en los hechos si no se toma en serio este desafío, es decir, si más allá de la "institucionalización" y demás procesos de inclusión de la perspectiva de género en las políticas públicas, no se busca tumbar las reformas regresivas y re-afirmar el derecho a decidir, a acceder a anticonceptivos, el derecho a la información y educación sexual, el derecho al cuerpo, al placer, y simplemente la libertad.
Esta pregunta es tanto más urgente o pertinente, me parece, en cuanto quienes imponen la maternidad en nombre de la "defensa de la vida" (del no nacido), callan o se dan por no aludidos o, de plano, nos tachan de mitómanas cuando señalamos otra prueba de barbarie que arrasa con la libertad de las mujeres en América Latina y en España: el feminicidio y la saña creciente que se manifiesta hoy en la violencia misógina, ya sea de pareja, intrafamiliar o perpetrada por desconocidos.
Indigna, en efecto, que el clero católico calle en México ante las miles de mujeres asesinadas o desaparecidas; indigna, que la jerarquía saque de su diócesis al obispo Solalinde que se ocupaba de migrantes de Centroamérica, hombres y mujeres; indigna, que curas y obispos lancen toda clase de invectivas y amenazas contra las mujeres que deciden abortar, que todavía descalifiquen a las mujeres violadas como fuente de tentación, y que no alcen la voz contra el odio feminicida que se ha desatado en México, en Centroamérica y en muchas ciudades y campos hispanoamericanos (y desde luego que no miren la viga de la pederastia en su propio ojo). El feminicidio, en efecto, no es sólo un fenómeno del norte de México en su vertiente anónima, ni español en su vertiente de pareja. El odio contra las mujeres, que se manifiesta en la destrucción cruel y degradante del cuerpo femenino, se ha extendido a lo largo y ancho de nuestros países. Se da en el norte de México contra migrantes y mexicanas que caen en manos de hombres armados, o de individuos o grupos mafiosos o de parejas traicioneras. Se da en Centroamérica y Brasil en ritos de pandillas o maras, en Argentina y Chile en barrios que se dirían respetables, etc.
En todas partes la pregunta es "¿por qué?". En mi opinión estamos todavía lejos de responderla plenamente. Podemos ponerle adjetivos y, sobre todo, podemos apuntar a la responsabilidad del Estado omiso -y por tanto cómplice- que deja impunes los crímenes más atroces o los más de ellos; pero nada parece suficiente para explicar tanta gratuidad de la violencia y tanta crueldad. Podemos empezar a exigir que esos estados vayan más allá de cumplir con la formalidad de tipificar el feminicidio, receta recomendada ahora por la CEDAW, como si en nuestro continente las leyes fueran palabra o varita mágica -como si ya hubieran pasado los tiempos del "obedézcase pero no se cumpla"-. Podemos incluso reconocer que es mejor tener una ley contra la violencia que no tenerla. El problema es que la barbarie se va acumulando y que, como en la tesis de Walter Benjamin, a ratos pareciera que ante la ángela de la historia sólo seguirán cayendo ruinas, desechos de leyes, retazos de promesas e ilusiones, cadáveres.
Ante este giro nefasto que se va dando en el campo de los derechos humanos de las mujeres, lejos de perder la esperanza debemos hablar, discutir y exigir. Decir lo que nos sucede, decir que no estamos de acuerdo, salir a las calles como lo han hecho las españolas y buscar acceso a los tribunales como lo han hecho las indígenas y las argentinas. Debemos también discutir nuestras diferencias y semejanzas, debilidades y fortalezas, si queremos construir alianzas. Es hora de que el feminismo institucional, que en muchos países se ha aliado con el poder político, académico o económico, haga una autocrítica, y que el feminismo radical busque darle materialidad a la utopía. Es hora de exigir el respeto al derecho más básico que es el mero derecho a la vida, a la vida digna, con igualdad y en libertad. Actuemos para que este 2013 sea el año de un renovado impulso por defender y ejercer plenamente nuestros derechos.
LUCÍA MELGAR.
http://revista.conlaa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=567&Itemid=578
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