9 de junio de 2015

El Patriarcado del Salario: “Lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.



Silvia Federici. Teórica y militante feminista italiana. Autora de Calibán y la Bruja (Pez en el Árbol, 2013); la Revolución Feminista Inacabada (Calpulli, 2013); la Revolución en Punto Cero (Traficantes de Sueños, 2013). Federici participó y acompañó luchas de las mujeres por la defensa de las tierras comunales en Nigeria; en los años setenta realizó una campaña por el salario al trabajo doméstico. Sus reflexiones abordan de manera histórica las luchas políticas de las mujeres por producir lo común, con una fértil mirada sobre la reproducción de la vida. En esta conversación que sostuvimos en Puebla, México, nos presenta elementos teóricos para interpretar de manera más amplia el funcionamiento de lo que ella llama el patriarcado del salario. La conversa nos dota de una serie de detalles de la historia del capitalismo que sirven para comprender nuestras luchas.
GTT. Tú has reflexionado sobre las distintas formas de explotación de las mujeres, por ejemplo nombras Patriarcado del salario como una forma específica de dominación, ¿puedes hablarnos sobre ello?
  1. El patriarcado es una institución muy larga y no ha sido universal. Debemos de rechazar esa afirmación que dice que las mujeres siempre han sido oprimidas, primero porque en muchas comunidades las mujeres tenían poder. 2 mil años atrás había formas de matriarcado, yo no puedo aclarar ampliamente como se establecía un matriarcado, pero es importante comprender que la historia ha sido destruida. La idea es entender que el patriarcado ha tenido formas diferentes, las relaciones no se estructuran de la misma manera en todos los sistemas sociales; también el patriarcado no se transmite automáticamente, no es un asunto que continua de forma natural y automática de un siglo a otro, de una sociedad a otra. Las investigaciones históricas han demostrado que con el desarrollo del capitalismo, es decir con el paso del feudalismo al capitalismo, hubo un pasaje violento, porque el desarrollo del capitalismo fue como la contrarrevolución en un momento de crisis del feudalismo. El capitalismo dio una nueva fundación a las relaciones patriarcales; el capitalismo se ha apropiado de los elementos de la relación patriarcal del feudalismo, pero lo ha transformado y ha dado nuevas funciones para sus fines sociales y económicas. Por ejemplo, una diferencia muy grande entre el patriarcado del feudalismo y el patriarcado del capitalismo, es que en el primero, para las mujeres prevalecía un sistema de uso comunitario de las tierras, es decir, las mujeres y los hombres usaban las tierras. En Europa por ejemplo, las mujeres no fueron dependientes económicamente de los hombres, su alimentación no dependía de los hombres. Tampoco en la sociedad feudal estaba la diferencia del tipo de poder entre hombres y mujeres, que en la sociedad capitalista se generó. La relación desigual de poder entre hombres y mujeres en el feudalismo no tenía raíces materiales. La diferenciación venía, por nombrar dos casos, de la formas del uso de la violencia, porque los hombres hacían parte de los ejércitos del poder feudal, los hombres componían los ejércitos y las mujeres no; otro caso es el de la diferencia de poder que estaba justificada en la religión, pues ésta tenía una función de diferenciación. Todos los sistemas sociales que han explotado el trabajo humano, han explotado a las mujeres en una medida particular, porque las mujeres son las que producen trabajadores, cuando hay un sistema social que explota el trabajo humano, éste cerca e intenta controlar el cuerpo de las mujeres, porque el cuerpo de las mujeres genera riqueza, mano de obra, cocinan. El capitalismo es una forma de explotación específico que tiene relaciones diferentes.
GTT. Podrías explicarnos más sobre las diferencias entre el sistema de explotación capitalista y el sistema de explotación feudal.
  1. Una primera diferencia es que el capitalismo es el primer sistema social que funda su riqueza y su acumulación sobre el trabajo humano. Todos los sistemas de explotación precedentes, siempre han visto la riqueza no como trabajo humano, sino como tierra, bosques. El trabajo humano era importante para construir, crear, cultivar. Pero la riqueza fue conceptualizada por la riqueza material. Con el capitalismo cambia.
GTT. ¿Cambia la noción de riqueza?

  1. Si, cambia la concepción de la riqueza social. Esto lo dicen los primeros economistas del capitalismo, dicen que la riqueza no es la tierra, la riqueza es el trabajo humano. Entonces comienza con el capitalismo una concepción del trabajo humano nueva, como algo que se puede intensificar, que se puede desarrollar, que puede tener nuevas formas de productividad, así como se cultivaba la tierra, así se cultiva el trabajo humano. El objetivo era medir cuanta fuerza de trabajo había. Es por esto, que en el desarrollo del capitalismo en su primera fase, lo que puede verse es una acumulación inmensa de trabajo humano, se ve esclavitud, millones y millones de personas traficadas para el trabajo esclavo. Segundo, la colonización es un evento que ha dado a los europeos el control de millones de personas, de trabajadores de las nuevas tierras que invade. Es en estas condiciones en que se comienza a usar la pena de muerte para prohibir a las mujeres que usen anticonceptivos o se persigue a las que abortan. Comienza una intervención directa para apropiarse del cuerpo de las mujeres. Por eso se habla de las mujeres como máquinas productoras de trabajadores. Eso yo lo pongo en contextos de esta hambre de trabajo que el capitalismo tiene. Esto promueve formas diferentes de patriarcado y por ello nuevas formas de relaciones sociales comienzan a conformarse, porque hay un control del Estado sobre el cuerpo de las mujeres; se inicia un control de la procreación y del trabajo de la reproducción. Las mujeres deben de procrear trabajadores y cuidarlos todos los días y deben hacerlo en condición invisible, en condiciones no pagadas, porque de ésta manera se reproducen de una forma muy barata. El capital puede tomar toda la riqueza que los trabajadores producen, pueden tomar toda la riqueza porque las mujeres producen trabajadores casi gratis.

GTT. ¿Y aquí es donde el salario produce una forma de patriarcado?

  1. En este sistema el Estado y el capital, controlan el cuerpo de las mujeres y se apropian de su trabajo a través del sistema del salario. El sistema del salario no solamente controla el trabajo de los asalariados, porque si lo pensamos como una relación, éste moviliza a dos trabajadores; con un salario se moviliza al hombre y la mujer que lo reproduce, le pagan a uno, pero trabajan dos. Entonces moviliza una gran cantidad de trabajo no pagado. El salario amplía la explotación, porque no solamente toma el trabajo del hombre que está en la fábrica o en la oficina, sino que también el trabajo de la mujer que lo reproduce diariamente, la que cocina, la que cría a los hijos. El capital acumula, porque hay mujeres que trabajan por casi nada, no completamente para nada, porque de la mujer comen, etc. Con el salario se puede controlar directamente el trabajo de las mujeres a través del sistema de la familia y el matrimonio. El matrimonio es un sistema fundamentalmente laboral, es el medio por el cual el capitalismo hace trabajar a las mujeres para que reproduzcan su fuerza de trabajo obrero. El salario es la medida para conformar la familia, porque es ahí donde se obliga a las mujeres a reproducir trabajadores. Yo creo que cuando se ve esto se comprende por qué se puede hablar de un patriarcado del salario, porque el salario toma el trabajo de la mujer y también la controla a ella. El hombre se convierte en el delegado, porque el capital y el Estado delegan en el trabajador el poder de controlar y golpear las mujeres si no cumplen con esa función. Así como los señores que dominaban las plantaciones tenían a los supervisores que controlaban el trabajo de los empleados, se puede decir que los hombres controlan  a las mujeres.
GTT. ¿Qué formas cobra este tipo de control, además de los que ya nos has   comentado?

  1. Todo esto se hace invisible por lo que se llama amor. El capitalismo también se ha apropiado y ha manipulado la búsqueda de amor, de afectividad y de solidaridad entre todos los seres humanos; lo han deformado, usándolo como una medida para extraer trabajo no pagado. Por eso yo escribí. “Eso que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.
GTT. ¿Le dicen amor al trabajo no pagado?

  1. Si porque en la familia se dice amor,  dicen que por amor se limpia y se cocina, que todo se hace por amor. Confunden amor con un servicio personal. El amor es un sistema que obligaba a muchas mujeres que no tenían posibilidades de sobrevivencia y el matrimonio era como tomar un empleo. Por mucho años, hasta la generación de mi madre, ocurría que si no te casabas ¿Qué harías? Pobrecilla, porque estás sola, muchas veces estabas en la casa de tu hermana que si estaba casada y ella ayudaba, porque es muy difícil tener un empleo y si se tenía un empleo no podías tener una vida social. Esas mujeres que no se casaban eran consideradas como desdichadas, por eso muchas mujeres compiten entre ellas por un hombre bello y con un buen salario. Por eso tu mamá te prepara, te orienta para arreglarte, que no salgas despeinada a la calle, que siempre estés de buen humor y que aprendas a hacer labores domésticas. Mi madre me amenazaba: “Si tu continuas así, ningún hombre se va a casar contigo” porque se sabe que casarse significa obedecer, hacer trabajo domésticos y si tú eres una buena mujer, él va a mantenerte, él te va a dar una posición social. Pero en el matrimonio un hombre te puede golpear y lo que van a decir, es que lo tienes merecido porque seguramente no lo obedeciste, porque no hiciste el amor cuando él lo quería. En el matrimonio se presume que él compra tu cuerpo y que siempre tienes que estar a su disposición. A todo esto muchas luchas feministas han dicho que ni el hombre, ni el matrimonio tienen derecho absoluto a tu cuerpo. Si tú dices que no, es no.
GTT. Es interesante hacer una revisión del amor romántico por este mundo de la reproducción.

  1. ¡Ah! el amor romántico donde las vidas se funden, pero se funden en la voluntad del hombre. Yo quiero escribir un libro sobre el amor y la sexualidad. La causa de tanta pena de las mujeres y su sentido de valor depende de si estas o no casada, si un hombre te quiere o no te quiere. Yo he visto muchas veces, que aunque a un hombre no lo aman tanto, cuando acaban las relaciones, las mujeres se sienten desvalorizadas y con penas. Por eso quiero escribir ese libro, no sé si con eso se puede hacer la revolución pero con eso se puede aliviar la pena. Un asunto que no quiero olvidar es que el sistema del salario crea la familia como una formación social jerárquica, donde el hombre es el patrón, el representante del Estado y la mujer debe ser sometida, puede ser obligada a hacer todo el trabajo de reproducción. Entonces el salario crea una división, porque con la creación de la división sexual del trabajo crea una división que rompe el frente unido de la lucha. Por eso yo digo que es importante que los hombres comprendan que esa relación de poder   los destruye a ellos también. Si se comprende que un hombre colabora con el capital, cuando esté contento con ser el patrón de la familia, cuando se siente fuerte porque es superior a la mujer y puede golpearla o humillarla, él no sabe que refuerzan sus cadenas con respecto de la dominación, porque hace que no puedan luchar juntos hombres y mujeres. Es importante comprender que el conflicto que se produce en el trabajo asalariado y el trabajo no asalariado, crea una jerarquía laboral y se crea una naturalización de la explotación de la mujer. Por eso creen que el trabajo doméstico pertenece a la naturaleza de la mujer y contra eso es lo que hay que luchar. A veces se piensa que si se lucha contra el trabajo doméstico se es una mala mujer, que no ama a su marido, etcétera. Y no se trata de eso, el trabajo doméstico es un sistema de explotación que usa el amor, usa las relaciones entre hombres y mujeres.
Por Gladys Tzul Tzul
https://comunitariapress.wordpress.com/2015/04/21/el-patriarcado-del-salario-lo-que-llaman-amor-nosotras-lo-llamamos-trabajo-no-pagado/

6 de junio de 2015

Los barrios pobres son una trampa mortal para la infancia.



La brecha de supervivencia urbana, alimentada por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, tanto en los países del Norte industrial como del Sur en desarrollo, determina si millones de niños y niñas vivirán o morirán antes de cumplir los cinco años.
El informe anual de la organización internacional Save the Children, titulado el Estado de las Madres del Mundo 2015, estudia a 179 países y llega a la conclusión de que, en el caso de “los bebés nacidos en la gran ciudad, sobreviven los más ricos”.
Por primera vez en la historia, más familias se mudan del campo a las ciudades para darles a sus hijos una vida mejor, señaló Carolyn Miles, presidenta de Save the Children, en la presentación del informe celebrada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.
Pero ese desplazamiento de la sociedad rural a la urbana acrecentó las desigualdades dentro de las ciudades, añadió.
“Nuestro informe revela una devastadora brecha en la supervivencia infantil entre ricos y pobres, que cuenta una historia de dos ciudades entre las comunidades urbanas de todo el mundo, incluido Estados Unidos”, afirmó.
El trabajo calcula que 54 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas, y que para 2050 esa proporción será de 66 por ciento, sobre todo en Asia y África.
La Organización Mundial de la Salud afirma que casi mil millones de personas viven en barrios marginales urbanos, asentamientos informales, en las aceras, bajo los puentes y a lo largo de las vías del tren.
Las mujeres que viven en las ciudades pueden tener un acceso más fácil a la atención primaria de la salud, incluidos los hospitales, pero muchos gobiernos no lograron seguirle el ritmo a ese rápido crecimiento urbano.
Un tercio de todos los residentes urbanos, más de 860 millones de personas, viven en barrios marginales donde hay escasez de agua potable y saneamiento, además de una desnutrición generalizada.
A pesar de los avances logrados en todo el mundo en la reducción de la mortalidad urbana en los menores de cinco años, la brecha de supervivencia entre los niños y niñas ricos y pobres de las ciudades crece más rápidamente que en las zonas rurales.
En la mayoría de los países en desarrollo investigados, la población infantil correspondiente al 20 por ciento más pobre de la escala socioeconómica tiene el doble de probabilidades de morir que los niños del 20 por ciento más rico. En algunas ciudades esa disparidad es mucho mayor.
Robert Clay, vicepresidente de salud y nutrición en Save the Children, explicó que los pobres urbanos son más transitorios, ya que tienden a tener empleos y condiciones de vivienda más inestables. En el medio rural, mucha gente cuenta con tierra y alimentos al menos, así como un sistema de apoyo comunitario más sólido.
“En las zonas urbanas eso no existe. Las ciudades… están superpobladas por muchos grupos étnicos que conviven, por lo que es un poco más difícil la integración, la comunicación y la generación de confianza. La población oculta es la más problemática de alcanzar”, consideró Clay, en diálogo .
La falta de datos complica el acceso de organizaciones humanitarias, como Save the Children, o de los gobiernos nacionales y municipales a esas comunidades marginadas, señaló.
Los 10 países en desarrollo con la mayor brecha de supervivencia infantil son Bangladesh, Camboya, Ghana, India, Kenia, Madagascar, Nigeria, Perú, Ruanda y Vietnam.
De las 25 ciudades de países ricos estudiadas, las cinco peores para la supervivencia infantil son Washington, Viena, Berna, Varsovia y Atenas, en ese orden.
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Según el índice materno de 2015, basado en los criterios de salud materna, bienestar infantil, nivel educativo, situación económica y situación política femenina, Save the Children concluye que las condiciones son dramáticas para las madres e hijos de los 10 países peor calificados, de los cuales ochos se encuentran en África occidental y central.
“En promedio, en estos países una de cada 30 mujeres muere por causas relacionadas con el embarazo, y uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los cinco años”, indicó Miles.
A nivel mundial bajaron las tasas de mortalidad de los menores de cinco años, de 90 a 46 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. Sin embargo, estas cifras ocultan el hecho de que la supervivencia infantil está estrictamente ligada a la posición económica de la familia, y dejan de lado las condiciones de pobreza y la vida insalubre de los barrios marginales, según la organización.
El informe también reveló algunas buenas soluciones que aplicaron los gobiernos para reducir la mortalidad materna e infantil y cerrar la brecha de la inequidad entre los niños ricos y pobres en sus países. Los mejores casos se dan en las capitales de Etiopía, Egipto, Guatemala, Uganda, Filipinas y Camboya.
“Etiopía, donde recientemente se aceleró el crecimiento económico, se las arregló para desarrollar políticas de focalización eficaces, y brindó atención médica preventiva y curativa accesible a las madres y los niños pobres”, destacó Clay.
Etiopía “debe ser un modelo para otros países, lo que debería llevar el acceso a las comunidades en los barrios pobres de manera que la población local no sea excluida”, subrayó. La contratación de trabajadores de extensión urbana, que pueden ir a las localidades, hablar el idioma de la gente que vive allí y entender su situación y sus necesidades, es vital, añadió.
Miles dijo que Save the Children exhorta a todos los gobiernos a que apliquen políticas para invertir en la atención sanitaria materna e infantil universal, desarrollar planes urbanísticos intersectoriales y reducir las desventajas urbanas, así como para priorizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda de Desarrollo Post 2015.

http://www.ipsnoticias.net/2015/05/los-barrios-pobres-son-una-trampa-mortal-para-la-infancia/

5 de junio de 2015

La paz no es solo cosa de hombres



Hace tiempo que los gobiernos prometen que habrá más mujeres en las negociaciones de paz, pero en muchos de los casos, sino en la mayoría, no han sido más que palabras vacías.
Con el fin de acelerar el proceso, la Global Network of Women Peacebuilders (Red Global de Constructoras de Paz, GNWP, en inglés), junto con las misiones permanentes de Chile y Holanda ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizó el 23 de este mes un taller para integrar mejor las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre mujeres, paz y seguridad a las políticas de seguridad.
El seminario se concentró en hacer recomendaciones para la implementación de las resoluciones 1325 y 1820 a escala nacional, regional e internacional para que hayan más mujeres en la mesa de negociaciones en zonas de conflicto, e incorporar sus perspectivas a los procesos de reconstrucción pos-conflicto.
Según un informe de 2014 del secretario general, Ban Ki-moon, sobre mujeres, paz y seguridad, se necesita reformar el sector seguridad para lograr esos objetivos.
En la sede de la ONU de Nueva York, la coordinadora internacional de GNWP, Mavic Cabrera-Balleza, remarcó “la necesidad de implementar de forma sistemática la resolución 1325 a escala internacional”.
En los últimos tres años, GNWP realizó 50 talleres de localización en 10 países, en varias comunidades y municipios e invitó a miembros de la policía y de las fuerzas armadas para que estén informados sobre esos documentos.
“No nos sorprende que cuando llegan a nuestros talleres, los oficiales escuchen por primera vez hablar de la resolución 1325. Pero trabajar a escala local es difícil porque se necesita la aprobación final de los superiores para lograr una reforma total y una capacitación de los funcionarios de seguridad”, remarcó Cabrera-Balleza.
La GNWP no solo reclama una reforma de la seguridad y de las fuerzas armadas para incluir a las mujeres en la construcción de la paz, sino también llama a la desmilitarización de los países y a la eliminación de los conflictos para alcanzar la paz mundial.
El embajador Anwarul Chowdhury, ex subsecretario general y miembro del Grupo Asesor de Alto Nivel para el Estudio Global de la Resolución 1325, quien también participó en el seminario, subrayó la ineficacia de los gobiernos y los constructores de paz a la hora de proteger a la población civil, en especial a las mujeres, en los últimos años.
Es necesario “integrar la cultura de paz y no violencia a las políticas nacionales y globales, así como educar para una ciudadanía global. Se requiere de una política en seguridad humana, y de una forma más humana e inclusiva de pensar en nuestro futuro, en el que mujeres y hombres puedan compartir por igual la construcción de un mundo más seguro y justo”, indicó.
Un ejemplo positivo de la inclusión de mujeres en las negociaciones de paz es el caso de Filipinas.
Miriam Coronel-Ferrer, presidenta del Grupo de Paz del Gobierno de Filipinas con el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF, en inglés), explicó que después de 17 años de negociaciones de paz entre la autoridades y la organización, en las últimas dos décadas, el gobierno y las Fuerzas Armadas avanzaron hacia la “civilización” del proceso de paz

“Se le fue permitiendo una participación cada vez mayor a las mujeres, ya sea como integrantes de la burocracia, del gobierno, de la sociedad civil o de la academia, y todas se sentaron en la mesa de negociaciones de paz”, indicó.
Como dijo Coronel-Ferrer, las mujeres aportaron una respuesta con una mayor perspectiva de género en el acuerdo de paz final entre el gobierno y el MILF.
“No solo porque hubo más mujeres en las negociaciones, sino también en los paneles, presionábamos al gobierno, pero también a la contraparte, para que se aseguren que se incluirá un marco diverso en el texto”, añadió.
Además, la reforma de la seguridad en Filipinas creó equipos de control local, en el que oficiales de la policía o de las rangos más bajos de las Fuerzas Armadas trabajaron estrechamente con integrantes del MILF, lo que permitió construir la confianza y la cooperación para mejorar la seguridad en el terreno, concluyó Coronel-Farrel.
También participaron en el seminario oficiales de policía y de las Fuerzas Armadas de Argentina, Australia, Burundi, Canadá, Colombia, Ghana, Nepal, todos países que implementan reformas en la seguridad a escala local, regional y nacional.

Por Valentina Ieri
http://www.ipsnoticias.net/2015/04/la-paz-no-es-solo-cosa-de-hombres/

4 de junio de 2015

"Ni una menos"...



Miles de personas se movilizaron  bajo el lema "Ni una menos", en rechazo a la violencia de género.
La convocatoria, surgida en Argentina, fue replicada este miércoles en Montevideo, Ciudad de la Costa, Maldonado, Colonia, Paysandú y Melo. En la capital, los manifestantes se concentraron en la Plaza Independencia para marchar luego hacia la Plaza Libertad.
En su convocatoria, la Coordinadora de Feminismos explicaba que la marcha apuntaba a "mostrar que las muertes de mujeres por ser mujeres no son el problema de un país, que trasciende las fronteras nacionales, porque es un problema social, que es un problema de todos y todas como sociedad".

"Señor, señora, no sea indiferente. Se mata las mujeres en la cara de la gente", gritaban los participantes que reunieron mujeres, varones y familias con niños en la concentración más multitudinaria, en la capital uruguaya.
Frases como "El machismo también mata", "Ni una mujer menos, ni una muerte más", "Tocan a una, tocan a todas", "Basta de feminicidio" y "Ni una trans menos" se multiplicaron en pancartas.
"Al día de hoy hay 20 mujeres que fueron asesinadas por su pareja o ex pareja no solo adentro de la casa, sino también en espacios públicos, como en el último caso en la puerta de una escuela. Nuestra preocupación es que este tema pueda ser visibilizado", dijo Mariana Menéndez, una de las organizadoras.
El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social corrobora los números de muertes ocasionados por parejas o ex parejas manejados por las organizaciones sociales (20), mientras que el Ministerio del Interior informó hoy que 24 mujeres fueron asesinadas en lo que va de 2015, 13 de ellas con nexo sentimental.
Más allá del contraste de cifras, un dato llama más la atención: en menos de seis meses de este año fue asesinada la misma cantidad de mujeres por su pareja o ex pareja que en todo el año pasado, según el Ministerio del Interior.
Para Menéndez, se trata de la punta del iceberg, ya que antes de llegar al extremo del asesinato, hay "una serie de prácticas y maneras" de abuso sufridas por las mujeres, en un "caldo de cultivo" de la "sociedad machista".
La marcha en Montevideo y otras ciudades uruguayas fue convocada para el mismo día de la protesta argentina que estalló en las redes sociales bajo la consigna "Ni una menos".
Sin embargo, sus promotoras hicieron hincapié en que no se trata de una movilización puntual en Uruguay para apoyar a Argentina, ya que el movimiento empezó el pasado enero y sale a la calle cada vez que confirman a través de sus redes un caso de feminicidio.
"Como nosotras ya venimos con esa propuesta, nos pareció importante aprovechar la fecha para mostrar que es un problema que trasciende las fronteras, no es un problema de cada país, es un problema social", remarcó Yanina Azzolina, integrante de la Coordinadora de Feminismos de Uruguay.
Ese colectivo reúne a feministas y diversas organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres y ha concretado al menos 15 marchas en el centro de Montevideo este año bajo la misma consigna de "Si tocan a una, tocan a todas".
La manifestación de este miércoles recorrió 18 de Julio, desde la Plaza Independencia hasta la plaza Cagancha, en donde culminó con la lectura de la proclama.
"Estamos acá porque nos queremos luchando contra la violencia machista en todas sus expresiones -física, psicológica, sexual, patrimonial-, contra la trata y el tráfico de personas, violencia machista que convierte nuestro hogar en el sitio más peligroso", sostuvo el pronunciamiento.
Además, un acto teatral de mujeres vestidas de blanco simbolizó a las víctimas de la violencia machista.
El Gobierno prepara un proyecto de ley para tipificar el feminicidio como delito, a ser enviado al Parlamento en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, o el próximo Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo .

http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?273248,3

3 de junio de 2015

Srilankesas limitadas por un mercado laboral desigual.



La srilankesa Wathsala Marasinghe, de 33 años, esperaba que su educación de avanzada y las políticas de empleo impulsadas por el gobierno de esta nación insular le servirían para buscar trabajo. Pero la realidad era otra y ahora se siente decepcionada por un “sistema perverso”.
Nacida en esta ciudad de Mirigama, a 50 kilómetros de Colombo, de niña fue a las mejores escuelas de la zona, y luego la eligieron para asistir a una universidad estatal. “Fui con muchas expectativas”, relató a IPS, pero al parecer con poco conocimiento de las perspectivas laborales reales.
Estudió budismo y su lengua natal, el cingalés. Su plan era tener un empleo público, quizá como funcionaria o maestra, y preferentemente cerca de su casa.
Pero cuando comenzó a buscar un empleo, se dio contra la pared una y otra vez.
“Me presentaba a ofertas e iba a entrevistas, pero nunca conseguí trabajo, salvo como secretaria en una pequeña fábrica”, relató.
Finalmente, como el cargo no se acercaba a sus aspiraciones, terminó dejándolo. “Ganaba 8.000 rupias (unos 59 dólares) mensuales y gastaba la mitad en transporte”, explicó. El salario promedio en Sri Lanka son 300 dólares al mes.
Siguió presentándose a entrevistas, pero los aspirantes eran cada vez menores. Terminó por rendirse, avergonzada de esperar una oportunidad junto a personas que “se parecen a mis hijas”.
La cruda realidad que vive Marasinghe no es rara en Sri Lanka, a pesar de los esfuerzos de lograr sus objetivos en materia de igualdad de género y las señales visibles de avances en los papeles.
En 2012, el Informe Global de la Brecha de Género, elaborado por el Foro Económico Mundial, ubicó a Sri Lanka en el lugar 39, entre 135 países analizados, un lugar elevado para este país de 20 millones de habitantes que tiene un alfabetismo femenino de 90 por ciento, que se eleva a 99 por ciento para las jóvenes de entre 15 y 24 años.
Además, el número de niñas superan al de varones en la enseñanza secundaria, lo que indica una dedicación para la igualdad de género en todo el espectro social.
Sin embargo, esa situación no se traduce en la igualdad de oportunidades de empleo ni en una paridad salarial entre hombres y mujeres.
Las estadísticas laborales del gobierno indican que 64,5 por ciento de las 8,8 millones de personas que integran la población económicamente activa son hombres, mientras solo 35,5 por ciento son mujeres.
Entre la población no activa, hay solo 25,4 por ciento de hombres, muy por debajo de las 74,6 por ciento de mujeres.
La tasa de desempleo femenino es más de dos veces y media la de los hombres, y casi el doble del promedio nacional. Según datos oficiales, solo 2,9 por ciento de los hombres que ingresan al mercado laboral no encuentran trabajo, mientras que entre las mujeres, la proporción se eleva a 7,2 por ciento.
El desempleo afecta a 4,2 por ciento de la población económicamente activa de Sri Lanka.
La educación y la formación no necesariamente ayudan a las mujeres a garantizar un empleo, al contrario, pueden derivar en grandes frustraciones, indican cifras oficiales.
“El problema del desempleo es más grave entre las mujeres formadas que entre los hombres capacitados”, señala la última encuesta de trabajo realizada por el Departamento de Censo y Estadísticas.
Hay múltiples razones estructurales y sociales, según especialistas, para explicar la situación.
Mientras casi tres de cada cuatro hombres ingresan al mercado laboral, ocurre lo contrario con la población femenina, solo 35 por ciento de las mujeres en edad de trabajar buscan, de hecho, un empleo, lo que crea una cadena de suministro desequilibrada.
El economista Anushka Wijesinha, consultor en varios ministerios, explicó que las mujeres con mayor formación tienen mayores aspiraciones laborales, pero el mercado de trabajo no creció lo suficientemente rápido como para satisfacer esas necesidades.
El economista Muttukrishna Sarvananthan, quien dirige el Instituto Point Pedro de Desarrollo coincidió con Wijesinha, pero cree que las cifras de desempleo femenino deben ajustarse para incluir a las 600.000 srilankesas empleadas en el extranjero, la mayoría realizando tareas domésticas.
También aboga por otorgar un valor económico al trabajo que realizan las mujeres en el hogar y a tiempo completo.
En la actualidad, el mayor empleador de la población femenina es el sector agrícola, que ocupa a 33,9 por ciento del total, seguido de los servicios, con 32 por ciento, y de la industria, con 24 por ciento.
Hay otras razones por las cuales las mujeres permanecen alejadas del mercado laboral. Nayana Siriwardena, de 35 años y con dos hijos, trabajó hasta que nació su primogénito. Tras la licencia por maternidad de tres meses, tuvo que reintegrarse a su empleo.
“Me pareció un problema la falta de flexibilidad para atender mi situación”, explicó a IPS.
Siriwardena, que trabajaba en contabilidad, trató convencer a sus empleadores de que muchas tareas podían realizarse de forma remota.
“Pero no lo entendieron”, se lamentó.
Wijesinha cree que el derecho a la licencia por maternidad puede disuadir a algunas empresas de contratar mujeres, pues “los beneficios corren totalmente por cuenta del empleador”, explicó.
“Para impulsar la participación femenina, el Estado puede adoptar un enfoque basado en incentivos. Licencia por paternidad, cuidado infantil, servicios de guardería en el lugar de trabajo y mejores y más seguros medios de transporte para incentivar a las mujeres a incorporarse al mercado laboral”, indicó Sarvananthan.
También considera que el gobierno podría promover una ley de igualdad de oportunidades que socave legalmente las políticas de discriminación. La Constitución estipula que nadie debe ser discriminado por razones de sexo, pero no hay ninguna norma sobre igual remuneración para la misma tarea.
Además de un problema actual, la falta de mujeres en el mercado laboral puede significar una crisis en el futuro por el envejecimiento poblacional.
En la actualidad, 17 por ciento de la población tiene más de 55 años, 25 por ciento, menos de 15 años, con lo que se estima que alrededor de 50 por ciento están en edad de trabajar.
“Como las mujeres representan más de la mitad de la población y nuestro pico de población activa comenzó a decrecer, es fundamental lograr un máximo de participación femenina en el mercado laboral”, remarcó Wijesinha.
Muchos especialistas creen que una mayor proporción de mujeres en cargos de decisión puede corregir los desequilibrios.
La representación política femenina permanece baja, con menos de 6,5 por ciento de mujeres en el parlamento, menos de seis por ciento en los consejos provinciales y menos de dos por ciento en el gobierno.

Por Amantha Perera
http://www.ipsnoticias.net/2015/06/srilankesas-limitadas-por-un-mercado-laboral-desigual/

2 de junio de 2015

El movimiento feminista y las políticas de igualdad .




No solo necesitamos mujeres expertas en políticas de igualdad, también precisamos que esas mujeres especializadas en igualdad tengan una concepción distinta de hacer política.
Por primera vez en muchos años la ilusión se ha instalado en sectores de la sociedad y también por primera vez mucha gente está soñando con otras formas de hacer política y con erosionar esas viejas maneras de gestionar lo público, en el mejor de los casos para la ciudadanía, pero sin la ciudadanía.
Me gustaría que estas palabras diesen entrada a una cuestión que ha estado presente en la vida política española desde que en el año 1983 se crease el Instituto de la Mujer y se pusiese al frente de ese organismo a Carlota Bustelo, una persona cualificada para esa responsabilidad y de firmes convicciones feministas. Ese momento histórico, en el que se funda el Instituto de la Mujer, marca el inicio de las políticas institucionales de igualdad.
Mi preocupación ante este nuevo escenario político que se está gestando desde hace pocos años es quién va a diseñar y aplicar las políticas públicas de igualdad entre hombres y mujeres, que tan persistentemente se ha ocupado de desmantelar la derecha española. No es una preocupación irrelevante a la vista de lo que ha ocurrido a lo largo de la democracia en España. Y me explico: en múltiples ocasiones se ha puesto al frente de los organismos de igualdad municipales, autonómicos y centrales a personas que no eran expertas en políticas de igualdad, que apenas sabían de la existencia del movimiento feminista en nuestro país, que desconocían que fue el feminismo quien puso en el centro del escenario social y político la desigualdad de género o la violencia contra las mujeres y que, además, gestionó las primeras casas de acogida a mujeres maltratadas o puso en funcionamiento los primeros centros de salud sexual y reproductiva. En esa primera época de la democracia, el poder político no tenía en su lista de prioridades las necesidades y los intereses de las mujeres y fue, precisamente, por eso que el movimiento feminista asumió algunas de las funciones que le correspondían al estado.
No dejo de preguntarme si los nuevos gobiernos municipales y autonómicos volverán una vez más a colocar en los organismos de igualdad a mujeres que no solo no son expertas sino que ni siquiera tienen convicciones feministas. ¿Volveremos a tener una responsable en el Instituto de la Mujer que no sabe nada de políticas de igualdad y que desconfía del feminismo? ¿Volverán a colocar directoras generales de la mujer o concejalas de igualdad que ejercen esa responsabilidad de igual forma que podrían ejercer otra? ¿O estarán esperando que ese cargo ‘de segunda’ sea un trampolín para acceder a responsabilidades más ‘respetables’? ¿No merecemos las mujeres que las políticas de igualdad sean diseñadas, aplicadas y defendidas por personas que conocen a fondo los mecanismos que crean la desigualdad entre hombres y mujeres?
¿Y las nuevas responsables que sean elegidas para presidir estos organismos se separarán de la vieja política y entenderán que deben escuchar las voces plurales de la sociedad civil? ¿Y que no pueden hacer políticas de igualdad sin escuchar y trabajar codo a codo con el movimiento feminista? ¿Serán capaces de trabajar más para las mujeres que para sus partidos? ¿Podremos deshacernos de esa forma de hacer política que consiste en “para las mujeres, pero sin las mujeres”?
Sin embargo, no solo necesitamos mujeres expertas en políticas de igualdad, también precisamos que esas mujeres especializadas en igualdad tengan una concepción distinta de hacer política. Esta nueva época que se abre tiene que deshacerse de esa concepción ensimismada y un tanto despótica de gestionar los asuntos públicos. Y tiene que tomarse en serio las políticas de igualdad. Por eso no deben ocupar cargos en organismos de igualdad quienes no tienen formación y cualificación profesional en esas políticas ni tampoco quienes carecen de convicciones feministas. Las políticas de igualdad requieren de especialidad técnica, pero también de voluntad política. Las buenas políticas tienen que estar sustentadas en análisis precisos y exactos de la realidad que se quiere transformar y para eso es imprescindible que las responsables conozcan a fondo tanto los análisis teóricos como las propuestas feministas Sería tan absurdo que las políticas de igualdad de género no fuesen diseñadas y aplicadas por expertas feministas como que las políticas de medioambiente fuesen ajenas a los análisis ecologistas. La izquierda que ha estado en el poder y la que aspira a conseguirlo deben hacer de la igualdad uno de los ejes fundamentales de su política y para eso no deben ofrecer responsabilidades a mujeres que no tienen ni preparación ni convicción por la igualdad entre hombres y mujeres.
La falta de sintonía entre el movimiento feminista y las mujeres responsables de la acción política institucional reduce la eficacia de las políticas de igualdad y contribuye a despolitizar la sociedad civil. Por eso, es necesario que las políticas de igualdad se hagan para las mujeres y con las mujeres, es decir, imaginativas políticas públicas y nuevas y participativas formas de hacer política. Así, la democracia adquirirá la dimensión transformadora de la que ahora carece.

http://www.eldiario.es/zonacritica/movimiento-feminista-politicas-igualdad_6_393070710.html

31 de mayo de 2015

De la violencia simbólica a la violencia mediática.



¿Qué rol tienen los medios de comunicación en la reproducción de la violencia simbólica? Señala la abogada argentina Susana Chiarotti, integrante del Comité de Expertas de Seguimiento a la Convención de Belém do Pará: “Muchas de las manifestaciones de violencia simbólica se dan a través de los medios de comunicación. Poner límites a los medios es una tarea difícil ya que éstos reclaman libertad de prensa”. Aunque tienen un rol central en la reproducción de las violencias, también pueden ser aliados en la construcción de sociedades más igualitarias. Alejandra Tolosa, de CLADEM Puerto Madryn, observa que frente a las denuncias que las organizaciones sociales hicieron al Bikini Open que se realizaba en esa ciudad, la cobertura de los medios mejoró y algunos incluso dejaron de publicar sobre el tema.
  Comunicar Igualdad.
 Entre los cuerpos femeninos exhibidos como reclamo en los festejos municipales o para gloria de todo tipo de industria local, marca comercial, o discoteca, y los cuerpos exhibidos en los programas de máxima audiencia, y en las propagandas de los productos más dispares, hay una conexión, dos realidades que se retroalimentan fortaleciendo el entramado de la violencia simbólica. Como recuerda la abogada feminista Susana Chiarotti desmadejar dicho entramado no es fácil, aún contando con legislación favorable: “Muchas de las manifestaciones de violencia simbólica se dan a través de los medios de comunicación. Poner límites a los medios es una tarea difícil ya que éstos reclaman libertad de prensa, opinión. Aunque se creó la Defensoría del Público, que atiende esta cuestión, los mecanismos aún no están regulados adecuadamente. Al no haber sanciones claras y explícitas que puedan mostrarse al resto de la sociedad, la norma pierde eficacia”.
Verónica Bajo, integrante de la asociación de Acciones Feministas de Bahía Blanca, identifica que la proliferación de este tipo de eventos en los últimos años tiene que ver con su correlato en los medios: “Es destacable el rol de los medios hegemónicos que están difundiendo una imagen de la mujer cuyo éxito depende del aspecto físico, vemos un crecimiento exponencial de la cosificación de las mujeres, de esta violencia simbólica en los medios”.
No es la única en señalar a los medios. Silvia Jenefe, de la organización Takuapú de Orán, provincia de Salta, denuncia el rol de las radios de bailanta en la promoción de la violencia simbólica, a través de la música que eligen y los comentarios de lxs locutorxs. Sus propietarios son los mismos que organizan los corsos que, durante los carnavales, exhiben a niñas y adolescentes hipersexualizadas como principal atractivo, al ritmo de temas musicales que cosifican y humillan a las mujeres. “Acá no se cumple la Ley de Medios” denuncia, “los mismos reciben todos los fondos mientras que nuestros medios son censurados, radios comunitarias que abordan temáticas sobre la infancia, sobre los pueblos originarios y que vamos abandonando por falta de recursos”. Para esta docente todo está conectado: “Hay que cambiar la cultura para lograr el cambio social. Al promocionar música basura, eventos basura, lo que consigues es una cultura basura, una sociedad basura”.
En 2012, después de que el productor de radio Marcelo Pérez Medel, promotor del Bikini Open, suspendiese el evento en Puerto Madryn, generando así un debate que llegó a los medios, “las organizaciones sociales denunciaron al organizador del evento ante el Observatorio de Medios contra la Discriminación, con una presentación concreta sobre la repercusión del concurso a nivel mediático en el marco de la Ley de Medios, junto a la Ley 26485 de Protección Integral de la Violencia hacia las Mujeres y a la Convención de los Derechos del Niño, dada la participación de menores de edad en estos concursos. El Observatorio entendió que en efecto se daba violencia simbólica en el concurso y convocó a una audiencia al organizador, quien no se presentó” relata Alejandra Tolosa, en aquel momento al frente de la delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). El certamen se haría los dos años siguientes por última vez en Puerto Madryn. Este año la propuesta se trasladó a Playa Unión, principal balneario de la ciudad de Rawson, donde contó con el apoyo de la Intendenta Rossana Artero y la presencia de la vedette Andrea Rincón como presidenta del jurado. De nuevo el INADI y organizaciones de mujeres denunciaron en una nota la participación de ambas en un concurso “que pone al cuerpo femenino de niñas menores de edad como objeto consumible, fomenta una sexualidad masculina basada en la dominación y en la violencia simbólica naturalizando al mismo tiempo prácticas referidas al consumo de cuerpos de niñas y adolescentes contribuyendo al incremento nocivo de la visión sexual contra éstas“.
Más allá de que el concurso se siguiera celebrando, la activista de CLADEM percibe mejoras en cómo los medios abordan el concurso respecto al pasado: “Antes los titulares eran ‘hot’ (calientes), con portadas llenas de primeros planos, y las fotos eran justo de lo que se trata el concurso, una fila de colas cada una con su número”. Con el debate social, evalúa Tolosa, se suavizó el lenguaje, y, “si bien los cuerpos no están menos descubiertos, el enfoque es menos obvio, las chicas salen de frente y hay muchos medios que ni siquiera sacan el certamen”.
Así, los caminos de ida y vuelta que conectan la violencia simbólica ejercida en reinados y concursos con su correlato mediático potenciándose mutuamente, sirven también para comunicar las iniciativas que visibilizan y denuncian las prácticas que en ambos espacios incurren en la objetivización de las mujeres, demasiadas veces, con el auspicio del propio Estado.

Por Sarah Babiker
http://www.comunicarigualdad.com.ar/de-la-violencia-simbolica-a-la-violencia-mediatica/