"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
11 de septiembre de 2015
Sacerdotisas tribales preservan las semillas de mijo en India.
Un grupo de mujeres en el oriental estado de Odisha, en India, danza rítmicamente y ofrece una canción al dios del bosque a cambio de una cosecha abundante.
Con ollas de barro en la cabeza y sus criaturas espirituales a cuestas -una paloma y una gallina- parten a pie desde Kadaraguma, su pueblo situado en la cordillera de Niyamgiri, en el distrito Rayagada.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas": sacerdotisa de Niyamgiri.
Pertenecientes a la tribu de los dongria kondhs, habitantes de los bosques que veneran a las colinas circundantes como la morada sagrada de su dios Niyam Raja, estas mujeres son sacerdotisas, conocidas en el dialecto local como "bejunis".
La ceremonia es la primera etapa de un viaje a un pueblo vecino para recoger una rara variedad de mijo, el alimento básico de la tribu de más de 10.000 habitantes.
En el pasado, el cereal resistente y de alto valor nutritivo se cultivaba en enormes extensiones de tierra en toda India. Aquí, en las colinas de Niyamgiri, los dongria kondhs creen firmemente en los beneficios del mijo y dedican partes de las laderas montañosas a su producción.
Sin embargo, en las últimas décadas el desarrollo industrial y minero en este estado rico en recursos minerales absorbió muchas hectáreas de tierra y relegó a un segundo lugar al cultivo resistente a la sequía.
Un programa público que subsidia al arroz también contribuyó con la merma en la producción y el consumo del mijo, para consternación de las comunidades indígenas que aseguran que su fuente local de alimentos no solo protege su salud, sino que también posee valor espiritual y cultural.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas", afirma una de las sacerdotisas en diálogo con IPS.
Decididas a preservar el mijo, las sacerdotisas van de puerta en puerta, de pueblo en pueblo, alentando a sus pobladores a recuperar su singular patrimonio.
Un complejo ritual
"Cuando era niña, me enteré de que cosechábamos más de 30 variedades tradicionales de mijo", recuerda Dasara Kadraka, que con 68 años es la sacerdotisa más veterana de las 22 aldeas que colaboran en la preservación del cereal.
"Hace 10 años se había reducido a 11 variedades, y en la actualidad, solo se cultivan dos", añadió en diálogo con IPS.
Dasara es oriunda de Kadaraguma, una aldea de 31 casas que desempeña un papel fundamental en la recolección de las semillas, que consiste en un complejo ritual.
A pie, las sacerdotisas visitan aquellos pueblos que cultivan una variedad antigua de mijo. Las mujeres ofrecen la gallina y la paloma a la bejuni local y, a cambio, le piden cuatro medidas de semillas para llenar cuatro cestas de bambú, que se vierten en una tela blanca.
Las semillas se distribuyen luego en partes iguales entre cinco familias de la aldea de las sacerdotisas viajeras, para que las siembren en junio. Gracias a la lluvia, la cosecha resultante en diciembre equivale, en promedio, a 50 veces la cantidad de semilla sembrada.
Como pago, las sacerdotisas les entregan ocho canastos del cereal a sus vecinos, el doble de las semillas que recibieron al principio.
Las noticias sobre las variedades poco comunes de semillas se pasan de boca en boca. Miembros de la comunidad dom, vecina de los dongria kondhs, actúan de mensajeros.
Las visitas de los doms a localidades lejanas permitieron recientemente la preservación de dos especies de mijo en desaparición: el "khidi janha", emparentado con el sorgo, en el pueblo de Jangojodi, y una versión del mijo cola de zorra, llamado "kanga-arka", en la aldea de Sagadi.
Hábitos locales, dietas saludables
Hace 60 años el mijo ocupaba 40 por ciento de las tierras cultivadas con cereales en India. En la actualidad, esa cifra cayó a apenas 11 por ciento.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela que la producción de mijo comenzó a descender con el cambio de milenio, y que los niveles en 2010 apenas superan los de 1990.
En Niyamgiri, las cifras son peores.
"El plan del gobierno que fomenta cultivos comerciales como el ananá, la cúrcuma y el jengibre en la comunidad dongria kondh invadió 50 por ciento de las tierras dedicadas al mijo en los últimos 15 años", aseguró Susanta Kumar Dalai, un voluntario del sector social que trabaja con la tribu.
Como el mijo crece bien en entornos adversos, prospera en condiciones de sequía y no requiere de riego más allá de la lluvia habitual, las comunidades rurales no se explican la decisión del gobierno que pretende limitar su producción.
El mijo también aporta altas cantidades de proteínas, vitamina B y minerales como magnesio, potasio, zinc y cobre a los pueblos tribales, y llena vacíos nutricionales que no se pueden complementar con otros alimentos más costosos.
La desnutrición en Niyamgiri es común, y el hambre extrema, que el gobierno mide según su referencia de una ingesta diaria de 2.400 calorías, alcanza a 83 por ciento de la población.
Los lugareños aseguran a IPS que las prácticas agrícolas tradicionales, como los cultivos mixtos y los hábitos alimenticios antiguos, podría resolver muchos problemas.
"Cuando teníamos más variedades de mijo sembrábamos hasta nueve cereales y lentejas diferentes en una parcela", explica Krusna Kadraka, de 53 años y jefe de la aldea de Kadaraguma.
Al momento de la cosecha, cada casa tenía varias "gulis" (cestas de bambú con capacidad de hasta 200 kilogramos) llenas de cereales.
Ahora que las variedades de cereales son remplazadas por monocultivos como el arroz, 27 de los 31 hogares del pueblo apenas cosechan dos gulis de granos al año en sus parcelas individuales de una hectárea.
El sistema de castas cerealero
Mankombu Sambasivan Swaminathan, un destacado genetista de 88 años, dijo a IPS que India desarrolló una "jerarquía de los granos", por la cual el arroz blanco –un cultivo lucrativo para los empresarios que venden fertilizantes y una importante fuente de ingresos fiscales producto de la exportación- es considerado superior a los cultivos más tradicionales.
Ante la insistencia de Swaminathan, el mijo será incluido en el sistema público de distribución de alimentos, que entrega cereales subsidiados a dos tercios de los 1.200 millones de habitantes de India, alimentando a 820 millones de personas.
Aunque el sistema está plagado de corrupción, convirtió a grandes poblaciones rurales en consumidoras de arroz y relegó al mijo al lugar de grano "ordinario", destinado a convertirse en forraje para el ganado y no en alimento básico para los seres humanos.
Swaminathan subraya que no solo quiere que el gobierno de India reconozca al mijo, sino que pretende que la Organización de las Naciones Unidas dedique un año internacional a lo que él llama el "cultivo huérfano" porque, aunque antaño fue muy popular, ahora está abandonado por un sistema cada vez más globalizado e impulsado por las exportaciones.
Esa medida podría ser justo lo que necesita India, que tiene una de las tasas más altas de hambre en el mundo. Según la FAO, 194,6 millones de personas están "desnutridos" en este país.
La Organización Mundial de la Salud calcula que 1,3 millones de niños y niñas mueren de desnutrición cada año en India.
Por Manipadma Jena
http://www.ipsnoticias.net/2015/07/sacerdotisas-tribales-preservan-las-semillas-de-mijo-en-india/
4 de septiembre de 2015
Mujeres revolucionan manejo de la basura en isla nicaragüense.
Un grupo de mujeres pobres de Ometepe, una paradisiaca isla dentro del lago de Cocibolca, en Nicaragua, decidió dedicarse al reciclaje de su basura, en una iniciativa que no tuvo el éxito económico esperado, pero que inspiró a toda la comunidad a volcarse en la causa de mantener limpia esta reserva de la biosfera.
Todo comenzó en 2007. María del Rosario Gutiérrez recuerda que se interesó en el tema cuando vio en la televisión que personas que se dedicaban a recoger desechos de los basureros de Managua se peleaban entre sí por el contenido de sacos llenos de botellas plásticas, vidrio y metal.
¿Qué tanto podía valer la basura para que la gente llegase a herirse por ella?, se preguntó. Vivía una situación paupérrima, sobreviviendo ella y sus dos hijos con lo que cultivaba en una pequeña parcela de tierras comunales, en el municipio de Altagracia, y realizando trabajos esporádicos.
Una vecina, con quien habló del tema, recordó a Gutiérrez que en Moyogalpa, el otro municipio que compone la isla, una oficina se dedicaba a comprar metales, vidrios y botellas plásticas.
Averiguaron que en su comunidad había alguien que adquiría los materiales que le enviaban hoteles de la zona y luego de lavarlos, los mandaba a Managua para vender.
Y así comenzó esta mujer que ahora tiene 30 años su nueva actividad: todos los días salía a pie a recorrer grandes distancias con un saco al hombro donde iba echando los desechos encontrados en todos los confines de la isla.
Su vecina se entusiasmó y pasó a acompañarla, igual que otras amigas, todas en iguales condiciones de desempleo y pobreza. Comenzaron a recorrer los caminos en bicicleta para recuperar los desechos lanzados por los turistas y luego los vendían al acopiador de materiales.
"No era mucha plata (dinero), pero daba para la comida. Y como no teníamos empleo, no nos afectaba el tiempo que durábamos, aunque el trabajo era bien cansado al inicio", rememora Gutiérrez a IPS.
Ver a las mujeres recorriendo las calles, recogiendo basura y luego cargando grandes bolsas de desechos, se volvió una escena común a la que se iban sumando otras más.
El germen del cambio
Miriam Potoy, de la Fundación entre Volcanes, recuerda que la organización no gubernamental decidió respaldar a las mujeres recicladoras, comenzando por un grupo que pasó a hacer lo mismo en Moyogalpa.
"Inicialmente las apoyamos con equipos de seguridad e higiene, después con capacitaciones sobre manejo de desechos, de tratamiento del material y hasta en el uso diversificado de la basura, para que no solo la comerciaran, sino que aprendieran a hacer artesanías con los materiales, para venderlas a los turistas y obtener ingresos extras", rememora a IPS.
Admirados por su labor, otras instituciones y sectores también decidieron apoyarlas.
La alcaldía de Altagracia les entregó un espacio para acopiar y seleccionar los desechos, empresarios turísticos que antes separaban la basura para vender la reciclable, decidieron donarla a las mujeres, mientras empresas de servicios y alimentos aportaron equipos y asistencia.
La labor del grupo alcanzó tal solidaridad y cooperación, que la alcaldía obtuvo financiamiento para dotar por un tiempo a las mujeres con una remuneración de casi dos dólares diarios y de servicio de transporte gratuito para trasladar el material al muelle de donde zarpan los barcos hacia la ciudad de Rivas. De allí, la carga prosigue por carretera a Managua, distante 120 kilómetros.
"La comunidad valoró el trabajo de la mujeres no solo por el hecho mismo de que ayudaban a mantener limpia la isla, lo que indudablemente mejoraba la imagen para atraer al turismo, sino porque se reflejó en ellas un deseo intenso de superarse y mejorar sus condiciones económicas y de sus familias", analiza Potoy.
Y lo hicieron, "a partir de una actividad no tradicional, que rompía los moldes del papel que las mujeres han asumido históricamente en estas comunidades rurales y aisladas", detalla.
Francis Socorro Hernández, otra de las primeras recicladoras, cuenta a IPS que al comienzo "era penoso que la gente nos viera recogiendo desechos".
Pero tras recibir talleres de género, administración de microempresas y ambiente, "asumí que hacía algo importante y que peor era vivir en un ambiente contaminado y resignada a la pobreza, y se me fue la pena (vergüenza)", dice con una sonrisa.
Su labor se reforzó con otras iniciativas surgidas por su ejemplo. Una especial es la de Karen Paladino, oriunda de Alemania y con nacionalidad nicaragüense, directora de la organización comunitaria Educación Medio Ambiental de Ometepe, que trabaja con la niñez y los jóvenes de la isla en campañas de concientización ambiental.
Cuando conoció la labor de las recicladoras, motivó a los estudiantes y docentes de las escuelas a apoyar su causa, organizando desde entonces jornadas de limpieza y recolección de desechos que luego donan al acopio donde las mujeres clasifican los materiales.
La transformación en el manejo de la basura se da en un escenario paradisíaco: la isla de Ometepe, con sus 276 kilómetros cuadrados de naturaleza en medio de un lago de más de 8.624 kilómetros de agua dulce, el Cocibolca, también llamado Gran Lago de Nicaragua, en el occidente de este país centroamericano de 6,1 millones de personas.
No todo es éxito
El colectivo que dio comienzo a todo es la Asociación de Mujeres Recicladoras de Altagracia.
Antes eran 10, ahora quedan seis, que siguen con el trabajo de recoger todo el desecho posible con valor de reciclaje y sacarlo de la isla para Managua, donde se vende y les da un ingreso para la sobrevivencia familiar.
Gutiérrez cuenta que la misión ha sido difícil por el alto costo del transporte, la inseguridad laboral y el poco financiamiento para el proyecto.
"Apoyo siempre tuvimos, gracias a Dios, la alcaldía nos apoyó, algunos hoteles también, gente de la Unión Europea (UE) dio fondos para mejorar las condiciones del relleno sanitario", cuenta.
Pero "necesitamos más recursos para recoger y trasladar el material, procesarlo y sacarlo de la isla", explica.
La alcaldía de Moyogalpa, con apoyo de la UE logró mejorar los vertederos de los dos municipios insulares. Ahora existen en ambos unas galeras donde se trata la materia orgánica, recipientes para lombricultura, para hacer abono orgánico con base en lombrices, pilas acopiadoras de agua y un pozo para producir compost.
Los dos municipios entregaron a las recicladoras lotes de tierra para cultivos de autoconsumo, donde ellas cosechan verduras y granos para sus familias.
Con todo, el esfuerzo y solidaridad no bastó para mantenerlas unidas y algunas abandonaron la asociación.
Con el hundimiento internacional del precio del petróleo, el valor de los desechos también se vino abajo y las ganancias disminuyeron, lo que desalentó a algunas que volvieron a lo que hacían antes: combinar faenas agrícolas con trabajo en el servicio doméstico.
"Yo estaba muy comprometida en el trabajo de pepenar (recoger del suelo, en lengua náhuatl), pero de pronto sentí que el proyecto no iba bien y necesitaba alimentar a mi familia, así que me fui con mi marido a cultivar frijoles y verduras para tener más ingresos", explicó María a IPS, una de las que dejó el grupo.
"Pero igual, sigo recogiendo desechos y aunque ya no participe del colectivo se los dono a las compañeras", añade esta mujer que pidió no dar sus apellidos.
Cuando unas se fueron, otras se incorporaron. "Los desechos siguen viniendo, la cooperación a nuestra labor va a mejorar. Nuestras familias nos apoyan y nosotras estamos entusiasmadas", dice a IPS una de las nuevas, Eveling Urtecho.
Con el liderazgo de Gutiérrez, el apoyo municipal y el retorno del respaldo de la UE, las recicladoras confían en mejorar las condiciones económicas y del trabajo en breve.
A Ometepe (dos montañas, en lengua náhualt) ingresan anualmente en promedio 50.000 turistas y al menos 10 millones de toneladas de plástico, según cifras de organizaciones ambientales de la isla.
La asociación de Altagracia recoge mensualmente entre 1.000 y 1.200 kilógramos de ese plástico y parecida cantidad sus compañeras de Moyogalpa.
Hasta que las recicladoras comenzaron su revolución, en Ometepe la mayoría de los desechos terminaban en las calles, cauces y traspatios. Cuando llovía las corrientes los arrastraban al lago y ahí terminaban, sino no eran quemados antes a cielo abierto.
Por José Adán Silva
http://www.ipsnoticias.net/2015/09/mujeres-revolucionan-manejo-de-la-basura-en-isla-nicaraguense/
3 de septiembre de 2015
Dictadura, violencia política, sexual y la lucha de las mujeres.
El uso de la violencia material y simbólica contra las mujeres como elemento de dominación, trasciende la época o el contexto histórico en el que se viva o del que se hable.
Esta Comisión recibió el testimonio de 3.399 mujeres, correspondiendo al 12,5 %
de los declarantes. Más de la mitad de ellas estuvieron detenidas durante 1973. Casi
todas las mujeres dijeron haber sido objeto de violencia sexual sin distinción de
edades y 316 dijeron haber sido violadas. No obstante, se estima que la cantidad de
mujeres violadas es muy superior a los casos en que ellas relataron haberlo sido, por
las consideraciones anteriores y porque existen numerosos testimonios de deteni-
dos que señalan haber presenciado violaciones, cometidas en una gran cantidad de
recintos de detención.
La tortura sufrida por las mujeres menores de edad y por
aquellas que se encontraban embarazadas subraya la brutalidad ejercida y la gravedad
de las consecuencias que les han afectado. Cabe señalar respecto e estas últimas que
229 mujeres que declararon ante esta Comisión fueron detenidas estando
embarazadas y 11 de ellas dijeron haber sido violadas. Debido a las torturas sufridas,
20 abortaron y 15 tuvieron a sus hijos en presidio"
Informe de la Comisión Valech.
El uso de la violencia material y simbólica contra las mujeres como elemento de dominación, trasciende la época o el contexto histórico en el que se viva o del que se hable. En tiempos de pasividad se manifiesta en la violencia ejercida por hombres particulares hacia mujeres (como el caso de VIF o los femicidios y violaciones), o de mujeres particulares hacia otras mujeres, en la publicidad, la prostitución, en la desigualdad laboral y económica, en la legislación que atenta contra la autonomía de los cuerpos femeninos, etc.
Sin embargo esta realidad reviste más crudeza cuando en procesos de lucha de clases álgidos, como los ocurridos en los setentas con los cordones industriales, los piquetes de defensa obreros, las diversas maneras de organizarse en los barrios y poblaciones, surgen elementos que se transforman cualitativamente en cuestiones que fragmentan la estabilidad del orden impuesto. Todos estos sucesos e hitos en la lucha de los y las explotadas y oprimidas anunciaban el posible advenimiento de un nuevo sistema económico y social. Éste, que no logró transformarse en algo más que un "anuncio" pero que dejo enormes conquistas y lecciones, sólo logró ser barrido con la Dictadura.
La burguesía al ver amenazados sus privilegios políticos y económicos ante el avance consciente y organizado de las masas oprimidas y explotadas incrementa todos sus mecanismos de represión estatal, de esta forma, organizada en un gran aparato militar y de inteligencia, ideologizados en su nivel máximo en los valores irracionales que le son propios e inspirados en la supuesta superioridad de la clase social a la que representan, se manifestaron a través del golpe sin ninguna resistencia contundente de las masas organizadas. Valiéndose de todo tipo de violencia, le atribuyeron a ésta una doble operación,: en tanto es material y es histórica, mediante el terror, la muerte y la desaparición, desarticularon a las organizaciones de izquierda y a los organismos de autorganización de clase principalmente a los cordones industriales, pero también a los sindicatos y federaciones, a su vez, por otra parte, usaron la violencia como receta ejemplificadora contra personas por el sólo hecho de ser parte de la clase trabajadora, de los sectores del campesinado pobre o de las poblaciones, dentro de esta segunda operación, el uso de la violencia se transformó en un medio útil para restituir un antiguo orden material y simbólico, económico, social y cultural que se había viso amenazado poniendo en su lugar "histórico" a los sectores oprimidos específicos como las mujeres y la diversidad sexual.
Esto implicó ejercer sobre los cuerpos de las mujeres un tipo de violencia específica, la violencia sexual, pero esta vez abierta y manifiestamente como una variante de la violencia política. Es interesante, por decirlo menos, verlo de esta forma, porque sacando el repudio moral legítimo a las violaciones y prácticas brutales de centros de tortura especializados en torturas sexuales como el "venda sexy", en el que se practicaban desde violaciones colectivas hasta el uso de perros amaestrados; queda al desnudo un mecanismo que el patriarcado oculta bajo las formas democráticas de los Estados burgueses, pero que son latentes y se asoman cada vez que las masas y sus mujeres se ponen de pie: el 2011 dejó al desnudo los abusos sexuales por parte de carabineros a las estudiantes secundarias, y es que, como dijimos, esta violencia específica, no sólo es parte de las guerras y situaciones extremas, es parte estructural de la sociedad: en el mundo, el 25% de las mujeres son violadas en algún momento de su vida y entre un 25 y un 75% de las mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de manera habitual; pero en épocas de contrarrevolución o de guerras se exacerba, se hace institucional y de Estado, adquieren un carácter de clase, para reacondicionarnos a volver al rincón del cuál venimos y del cual estamos luchando por salir.
En Chile se estima que el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. No olvidamos a las 75 mujeres detenidas desaparecidas y que dentro de ellas hubo nueve embarazadas.
El mismo Estado que hoy visibiliza la violencia, durante la Dictadura militar practicó de manera masiva las violaciones hacia las detenidas y otras aberrantes prácticas que hasta hoy solo se mencionan de manera somera en informes como el Valech o el Rettig. Un manto de silencio, que ha sido denunciado por diversas organizaciones feministas y de DDHH, se cierne sobre las cientos de ejecuciones de mujeres e incluso desapariciones de mujeres embarazadas, todos éstos: femicidios de Estado, de una clase hacia otra.
Ésta doble y triple violencia, de clase, violencia política y de género hacia las mujeres busca frustrar el proyecto de vida, quebrar cualquier resistencia, disciplinar nuestros cuerpos y mentes y acallar nuestra lucha contra el orden establecido.
En tanto la mujer sale al espacio público a luchar se buscan socavar su voluntad y castigarla material y simbólicamente por haber sobrepasado las fronteras de los roles que culturalmente les estaban asignados. Si a esto le sumamos que muchas de estas mujeres estaban comprometidas con algún proyecto revolucionario o en la construcción de una sociedad distinta, que estaban inmersas en los procesos de lucha de clases, ejerciendo incipientemente un doble poder en fenómenos como los cordones industriales que tenían directa incidencia en la economía del país, las razones para someterlas a castigos y todo tipo de violencia se incrementan "El control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres se convierte en instrumento de venganza y de castigo. Venganza, porque en el marco de la ideología patriarcal que considera a las mujeres como objetos sexuales y depositarias del honor masculino y de la comunidad, la violación y la tortura sexual se consideran ataques contra los hombres del grupo enemigo" (Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual. "Feminismo y aborto" Violencia Sexual y Aborto. Conexiones necesarias. Chile, 2008).
Sin embargo; de esta brutal sombra que cayó sobre miles de personas y que barrió con todas las conquistas de los y las trabajadoras, en el miedo y el silencio que duró más de 10 años, nuevas convulsiones sociales comenzarían a agrietar el suelo de la Dictadura.
El nivel económico de las masas que se vio profundamente atacado debido a las políticas neoliberales, la privatización general de la economía, la nula intervención del Estado en la regulación económica, la apertura salvaje al saqueo imperialista, la subcontratación como práctica (que después consagraría Bachelet en una ley), hace que chile se hundiera en una grave crisis entre 1981 y 1982 alcanzando un nivel de desempleo entre un 25% y un 30% que afectaría principalmente a la juventud. En este contexto, y con la clase obrera golpeada y sus sindicatos controlados en gran parte por la Dictadura al punto de hacerse muy difícil su ascenso al nivel de los cincuenta, sesentas y setentas antes del golpe, una oleada de protestas se inician cuando el 11 de mayo de 1983 fue convocada la primera jornada principalmente por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y apoyada por diversos grupos. Su magnitud sorprendió no sólo al gobierno, sino que a sus propios organizadores. Además nuevos sujetos como el poblador y la pobladora surgen como "oposición al régimen", dando una ferviente lucha por el pan y contra la represión estrechamente ligados a los nacientes organismos y organizaciones de DDHH. La Iglesia y partidos del ala democrática de la burguesía actuarían dirigiendo gran parte de éste surgimiento de la "oposición". La izquierda por su parte comenzaría un proceso de transformación y de adhesión a nuevas estrategias, surgirían grupos como el FPMR, surgirían nuevas alianzas políticas con partidos de la burguesía como la Alianza democrática y el Movimiento democrático popular. El horizonte de la revolución socialista era ya una añoranza, lo que primaba era la lucha por la recuperación de la Democracia formal del voto y el cese de la represión brutal, las variantes más a la izquierda en el fondo eran variantes del reformismo radicalizado en armas.
Los discursos reguladores de la Dictadura que ensalzaban a la mujer como procreadoras, defensoras del hogar, la moral y el modelo de la Dictadura: "guardianas del orden y forjadoras de la patria", y la introducción cultural-neoliberal de la figura de la mujer como consumidora por excelencia, mientras el hombre era el proveedor económico, constituían una brutal hipocresía tras la cual se escondían ejércitos de obreros cesantes o informales.
Frente a este panorama, las mujeres que ya habían comenzado a organizarse germinalmente después del golpe en aquellas organizaciones en torno a los presos políticos, y los DDHH, como Mujeres por la Vida, Mujeres Democráticas, y Mujeres de Chile, dan un salto cualitativo al empezar a plantearse como parte de un movimiento feminista como tal.
En 1978 Se realiza en Santiago el Encuentro Nacional de Mujeres, convocado por la Coordinadora Nacional Sindical, con 298 delegadas, que exigen se reponga el fuero maternal, las salas cunas, jardines infantiles, casinos en las empresas, jubilación a los 55 años, pago íntegro de salario durante el pre y post natal, recuperación de los niveles de atención médica y servicios de salud conquistados hasta septiembre de 1973. Son los años ochenta los de mayor actividad para los movimientos feministas, quienes abogaron por la caída del régimen dictatorial y por una democratización del país. Como referencia revisamos que en 1980 surge el CODEMU y en 1981 el Movimiento de Mujeres Pobladoras (MOMUPO) que agrupó varias comunas de Santiago.
En los ochenta se da un proceso de politización de la vida privada, inspiradas en la segunda ola del feminismo se difunde el lema "lo personal es político" y análogamente la consigna "democracia en el país y en la casa" de Julieta Kirkwood expresa el contenido y el sentir del movimiento de mujeres. Es decir, se visibilizaron varios problemas concretos de las mujeres, a partir de los cuales se teorizó sobre la opresión y desigualdad que vivía la mujer. Así como la izquierda perdía de horizonte la revolución socialista, las feministas que venían de sus filas se rearmaban en los movimientos de mujeres criticando legítimamente el machismo dentro de las organizaciones de izquierda en los que la máxima aspiración de una mujer, era secundar a una figura masculina. Estos agrupamientos feministas se centraban en la democracia como el único régimen garante de la lucha por su intereses y derechos. Se dieron fenómenos curiosos para nosotras, que hoy vemos al marxismo y al feminismo como una sola idea y lucha, como el de la doble militancia que era una salida habitual para aquellas mujeres que no veían integrarse sus demandas y problemas a la cotidianidad y las políticas de sus propias organizaciones.
La primera manifestación de mujeres en contra de la dictadura fue el 11 de agosto de 1983, mismo año en que se reorganiza con fuerza el MEMCH, movimiento como el SOMOS MÁS surgen al calor del nacimiento de las ONG’s que a medida que van profesionalizando la cuestión de la mujer, lentamente van generando mecanismos de cooptación del movimiento de mujeres que se caldeaba en poblaciones y barrios obreros, hacia una nueva institucionalidad que avizoraba la nueva democracia que los grandes poderes del FMI, el Banco Central y EEUU estaban pensando para todo Latinoamérica después de haber barrido con sangre golpista el ascenso de los explotados y oprimidos en el gobierno de sus propios destinos.
Acorde a esta tonada, se desarrolla el plebiscito nacional del 88, las militantes del movimiento feminista comenzaron a tener las más claras divisiones. Es así como surgen dos polos del movimiento feminista, por una parte aquellas organizaciones que buscaron la acción desde las organizaciones sociales en las que participaban con la intención de mantener el espacio que habían ganado en dictadura, y por otra parte, aquellas que en las puertas de la Democracia pactada, se aliaron con la Concertación de Partidos por la Democracia para diseñar sus programas y sus propias agendas. El futuro de esta estrategia lo vemos hoy en que, incluso en el segundo gobierno de Bachelet, seguimos arriesgándonos a morir o ir presas por abortos clandestinos, seguimos siendo el 70% de los subcontratados de este país, seguimos siendo el 60% de las jefas de hogares en situación de extrema pobreza y seguimos siendo absolutamente vulnerables ante los femicidios e, incluso, ante la violencia patriarcal y sexual de las fuerzas represivas como les ocurrió a las estudiantes el 2011 y el 2012.
Por su parte las feministas autónomas: la oposición por izquierda a esta alianza pactada, se mantuvieron en pequeños espacios en las poblaciones, sin poder evitar que las grandes agendas se discutieran en las alturas. Se creó el SERNAM, y así se desplegó la nueva democracia para ricos que consagró la herencia política y económica de la Dictadura y se volvió un asunto de tecnócratas el problema de la mujer, hoy presenciamos la creación de un Ministerio de la Mujer y el infructífero debate sobre el aborto bajo las 3 causales que se instaló a propósito de una incipiente rearticulación de un movimiento feminista y de mujeres que tras el 2011 y el 2012 volvió a tomarse las calles; aun así nuestra situación no registra ningún avance concreto desde la transición y sobre nosotras se siguen cerniendo los grilletes de la obra de Pinochet.
No podemos dejar de mencionar que la lucha de estas mujeres y el movimiento feminista de los ochentas fueron un factor importantísimo que configuró numerosas resistencias a un período profundamente doloroso e indignante, que muchas de estas mujeres fueron víctimas directas de la violencia y la tortura y que han sobrevivido para dotar al movimiento feminista de una memoria que es deber de todos mantener y para continuar junto con las nuevas generaciones una lucha por la verdad y el castigo a todos los responsables de la brutalidad dictatorial.
Sin embargo detrás de esa historia inmediata, hay algunas mujeres cuyo rostro es más difuso de ver tras el telón de la vuelta a la democracia, fueron las textiles de Yarur, las textiles de Tomé, las alimenticias de Soprole aquellas obreras de la historia que tuvieron por un momento en sus manos las riendas de nuestros destinos y de los suyos propios, aquellas mujeres que lucharon junto a sus hermanos de clase por destruir esta sociedad y levantar un nuevo orden sin clases sociales, sin explotación ni opresión, tal vez no representaban el sentir de las elaboraciones de las feministas como Julieta Kirkwood, pero sí contaban con una larga data de gérmenes de feminismo y lucha de clases, como el de las obreras anticlericales de principios del siglo XX y estaban en el corazón del proceso revolucionario más importante de este país durante los sesentas y setentas.
Hoy, después de haber vivido la lucha de la Juventud sin miedo el 2011, de estar inmersas en un clima en el que se alternan los escándalos de corrupción de las castas Penta y Soquimich, la avanzada reaccionaria de los camioneros, latifundistas y ultraderechistas con las luchas de la clase trabajadora y la juventud, en la que vibramos con la posibilidad de un nuevo despertar de los trabajadores quienes aún no pueden desplegar sus fuerzas a causa de dirigentes conciliadores como Bárbara Figueroa, Jaime Gajardo o Manuel Ahumada, el mejor aporte que podemos entregarle a las mujeres trabajadoras es la de conocer y aprender de su historia y la reactualización de las banderas que fueron borradas y sepultadas por el horror de la Dictadura, la reactualización de la lucha por retomar el control de la economía y la lucha por una república de trabajadores y trabajadoras a la vez que, como las feministas de los ochentas, nos organizamos en pos de nuestras demandas como mujeres, para no secundar a nadie en esa batalla en la que pondremos la vida y la convicción. Hoy estando de vuelta en un sistema democrático (de ricos y empresarios) creemos que el movimiento feminista verdaderamente emancipatorio se desarrollará bajo principios clasistas y revolucionarios, y que el horizonte por el socialismo mediante la revolución es la estrategia definitiva por la emancipación total de nuestras cadenas y que hoy, como tarea inmediata tenemos el desafío de echar abajo toda la herencia política y económica de la Dictadura, lo que sería el mejor homenaje a todas nuestras hermanas de género y clase caídas en la lucha.
Alicia Sepulveda
http://www.laizquierdadiario.cl/Dictadura-violencia-politica-sexual-y-la-lucha-de-las-mujeres
31 de agosto de 2015
¿Quién se beneficia de la violencia de género?
El movimiento feminista está organizando la mayor concentración contra la violencia de género de la historia de nuestro país. Cientos de miles de mujeres (y hombres concienciados) abarrotarán las calles de Madrid el próximo 7 de noviembre. El objetivo es doble. Por un lado, realizar el trabajo que no hace con suficiente interés el gobierno concienciando a la ciudadanía de que un Estado democrático y de derecho tiene que ser capaz de garantizar la vida de la mitad de su población, y por otro, exigir que se cumpla toda la normativa en materia de igualdad y violencia de género, que es la única forma de prevenir este tipo particular de violencia. Un pacto de Estado que garantice estos dos aspectos independientemente del gobierno de turno que esté el frente.Y es que aún en época de vacaciones, el terrorismo machista no descansa. Este verano ha sido realmente trágico: 13 hombres han asesinado a sus parejas o ex parejas mujeres, e incluso a sus propios hijos e hijas como en el caso de Casteldefells. Y la gente de la calle, la gente que no ha estudiado las causas y orígenes de esta barbarie, se pregunta por qué. Por qué hay hombres que matan a mujeres, por qué ocurren estas cosas y cómo podemos evitarlas. La investigadora Coral Herrera Gómez ha publicado recientemente un artículo donde explica con claridad qué mecanismos culturales hacen que un ser humano varón llegue a convertirse en un asesino de mujeres. Les recomiendo leerlo con calma y con la mente abierta: tenemos mucho trabajo personal (y político) por hacer, y los hombres –permítaseme afirmarlo- mucho más.
Pero yo me he puesto al teclado hoy para intentar explicar de dónde nace la violencia de género, qué causas externas, estructurales, del sistema, hacen que ésta persista, que se perpetúe de generación en generación y que además no seamos capaces de detectarla y erradicarla. Y lo más importante, ¿quién se beneficia de esta violencia machista? Vivimos en sociedades patriarcales, en donde las mujeres son percibidas como seres inferiores a los hombres y tratadas como tal: menores salarios en iguales trabajos, empleos más precarios, enormes dificultades en el acceso, promoción y permanencia en el empleo asalariado, sistemas sociales de cotización y de pensiones que no reconocen el ingente trabajo gratuito que realizan las mujeres en los hogares y del que se beneficia toda la sociedad… En artículos anteriores pueden ver los datos que fundamentan este párrafo.Pero vamos a adentrarnos en las definiciones, porque como destaca siempre la filósofa Celia Amorós, "conceptualizar es politizar". Para entender lo que es un sistema patriarcal o basado en el sexo-género, primero debemos atender a lo que significa género, que no es ni más ni menos, que la construcción social que en cada latitud del planeta, en cada sociedad, se hace de los sexos. El género atribuye a las mujeres un rol determinado (tareas, funciones, formas de ser, de pensar y hasta de amar, que se desarrollan normalmente en el ámbito privado del hogar) y totalmente diferente al rol que asigna a los hombres (rol que se desarrolla generalmente en el ámbito público, fuera del hogar).
En sus orígenes, explica la historiadora Gerda Lerner (1990), el concepto deriva de las relaciones familiares desarrolladas bajo el patriarcado, en las que el padre detentaba un poder absoluto sobre los restantes miembros de la unidad familiar. A cambio, estaba obligado a darles apoyo económico y protección. Aplicado a las relaciones familiares, hay que advertir que las responsabilidades y las obligaciones no están repartidas equitativamente entre los protegidos: la subordinación de los hijos a la dominación patena es temporal; dura hasta que ellos mismos pasan a convertirse en cabezas de familia. La subordinación de las hijas y esposas es de por vida. La filósofa ecofeminista, Alicia H. Puleo (1995), distingue entre dos tipos de patriarcado: patriarcados de coerción, "los que estipulan por medio de leyes o normas consuetudinarias sancionadoras con la violencia aquello que está permitido y prohibido a las mujeres", y los patriarcados de consentimiento, donde se da la igualdad formal ante la ley: "los occidentales contemporáneos que incitan los roles sexuales a través de imágenes atractivas y poderosos mitos vehiculizados en gran parte por los medios de comunicación". Sobre los patriarcados de consentimiento recomiendo que vean este vídeo de otra gran filósofa feminista, Ana de Miguel Álvarez, no deja lugar a dudas.
Todo este entramado de poder masculino tiene consecuencias graves para las mujeres desde el mismo momento en que hacen, sienten o piensan de forma diferente a como establece su rol femenino y que como sabemos está incluso delimitado muchas veces por las layes de cada país (p. ej. lapidaciones por adulterio en patriarcados de coerción). Y es que un sistema basado en la desigualdad social entre los sexos, como cualquier otro sistema de dominación (p. ej. las sociedades esclavistas), sólo es sostenible a través de la violencia. Este tipo de violencia, que parte de una presunción elaborada en cada sociedad de cómo han de ser, pensar, sentir y hacer las personas de cada sexo, es la que conocemos como violencia de género, violencia machista, sexista o patriarcal. Una herramienta fundamental para que nadie absolutamente se salga del carril que la sociedad heteropatriarcal le asigna al nacer.
Así que contestando a la pregunta sobre quién o quiénes se benefician de la violencia machista, es evidente que –les guste o no- son los hombres en general: tienen mejores oportunidades de acceder, mantenerse y promocionar en los empleos al no hacerse cargo de los cuidados, cobran más, ostentan mayores tasas de empleo incluso cuando son padres, llegan a la jubilación con pensiones dignas, se autoexcluyen en sus mayoría de las responsabilidades domésticas porque en su rol no entra hacer cosas de mujeres, colocan a mayor nivel de importancia su derecho al tiempo libre que el de sus parejas mujeres, etc. Pero sobre todo, y para que no se me echen encima todos los señores que me leen, especificaré que quienes se benefician más son aquellos hombres que conocemos –y reconocemos- como "machos alfa" y que son los que están situados en los ámbitos del poder de la estructura social: en las familias poderosas, en las empresas, en la política, en la ciencia, en la economía, en e deporte, en los CFSE, en las confesiones religiosas…
Dori Fernández Hernando
http://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2015/08/31/quien-se-beneficia-de-la-violencia-de-genero/
27 de agosto de 2015
Las mujeres en las guerras de independencia americanas
Mujeres de todos los sectores sociales y étnicos participaron de frecuentes y distintas maneras en el proceso de la independencia. En los momentos clave no fueron una ni dos mujeres sino un colectivo de ellas las que participaron e hicieron posible los históricos cambios sociales. La historia suele registrar solamente a algunas mujeres extraordinarias, presentadas como "espejo de varones sobresalientes", pero en la realidad fueron muchas y diversas las mujeres que participaron. Fueron guerreras, espías, mediadoras, enfermeras, encargadas de logística, etc. es decir, cumplieron múltiples papeles en las luchas emancipatorias. Hubo una participación sobresaliente de la mujer del pueblo, aunque generalmente la historia oficial solamente ha destacado a las más conspicuas mujeres de la clase dominante. Las indígenas, negras y mestizas contribuyeron, junto a los hombres de avanzada de aquel tiempo, al triunfo de la revolución por la independencia: marcharon a la par del hombre por derriscaderos, sierras, vados y cañones.
Nuestra independencia contó con el aporte decisivo de cientos de mujeres que dentro y fuera de las filas del ejército apoyaron la construcción del proyecto libertario patriota. Junto con los combatientes avanzaron las voluntarias, que fueron soldadas, enfermeras, aguateras, cocineras. La participación de las mujeres en las guerras independentistas estuvo –en la mayoría de los casos- ligada al apoyo a familiares, las mujeres del pueblo partían a la guerra con sus compañeros, cargando sus hijos, sus ollas, sus ropas y las pocas pertenencias del hogar. Estas camaradas de batalla, determinantes en un momento dado, no sólo no fueron valoradas, sino que no fueron registradas e incorporadas a la historia, fueron invisibles y aún siguen así. Avanzadoras, troperas, soldaderas, rabonas, vivanderas, juanas, fueron inseparables de los ejércitos y el mejor sostén con que podía contar el campesino soldado. Fueron multitud de mujeres del pueblo anónimas y olvidadas, sus nombres desaparecieron a medida que las batallas avanzaban. A la retaguardia de todos los ejércitos iban las mujeres. Quedan unas pocas en la memoria a pesar de que fueron legiones.
Este olvido histórico tiene relación, por un lado con el papel subordinado y la discriminación del conjunto de las mujeres en la sociedad, y por otro con la negación del colectivo de ellas, constituido por mujeres del pueblo pobre, quienes hicieron posible los históricos cambios sociales. Los historiadores oficiales desaparecieron la lucha del pueblo y, dentro de esa lucha, especialmente la de las mujeres, casi nada se sabe de la participación de las mujeres en la lucha independentista como conjunto de masas. Faltan relatos, faltan anécdotas y descripciones que las visibilicen y las muestren como sujetas de la historia y las transformaciones.
Cumplían las troperas muchas funciones:
· Guerreras: en el momento necesario ellas cargaban el fusil y salían a pelear, Las hubo que pusieron sus pechos desnudos ante el pelotón de fusilamiento para salvar a sus hombres, hasta tuvieron sus hijos en lo peor de los combates.
· Cocineras y Aguateras: Llegaban a los pueblos y encendían los fuegos. Entre el humo y el fuego de los combates se percibían sus borrosas siluetas andrajosas, emponchadas, llevando cántaros de agua para los agonizantes y fuentes de comida para los hambrientos.
Enfermeras y Curanderas: ellas estuvieron en el nacimiento de las patrias americanas socorriendo heridos, ayudando a morir, sepultándolos y rezando por ellos, todas eran expertas en el uso de hierbas y tisanas.
Manuela Godoy, una santiagueña que estuvo en la batalla de Tucumán, dijo: "Aunque sea con agua y algún aliento a los hombres, algo se hace para ayudar a la patriada. Y si tengo que agarrar una bayoneta y ensartar godos, no soy lerda ni me voy a quedar atrás". Pocos nombres han quedado de estas mujeres bravas que acompañaron a las tropas patriotas, Cira Tremaría y Juana Ramírez La Avanzadora en Venezuela y su batallón de mujeres, las niñas de Ayohuma en Argentina, las heroínas de la Coronilla de Cochabamba en Bolivia.
Una contribución importante de las mujeres a la gesta independentista fue actuando como espías de los realistas, muy útiles para las emboscadas, averiguando todo lo que podían sobre las tropas. Tal es el caso de Policarpa Salavarrieta en Colombia, cuyas actividades estuvieron especialmente vinculadas con la guerrilla de los Llanos; recibía y mandaba mensajes, compraba material de guerra, convencía a jóvenes y les ayudaba a adherirse a los grupos patriotas. Experta en espionaje, Policarpa fue indispensable para la causa patriota. Las damas, las niñas, las mujeres de la servidumbre y las esclavas entablaban amistades y hasta amores con oficiales con el objetivo de obtener información para la causa patriota. Llevaban correos, servían de emisarias y proporcionaban albergue e información sobre los movimientos de las tropas realistas. Las mujeres constituyeron una temible red de espionaje y subversión que minó la organización del ejército realista.
Más conocidas y recordadas fueron las mujeres patriotas relacionadas o compañeras de los grandes héroes comandantes que comandaron tropas ellas mismas, algunos ejemplos son Francisca Zubiaga de Gamarra en Perú, en Venezuela Dominga Ortiz de Páez, primera enfermera de los campos de batalla, Josefa Camejo quien encabezó a un grupo de mujeres prestas a defender la ciudad de Barinas, Luisa Cáceres de Arismendi y por supuesto las excepcionales generalas (recién ascendidas en nuestro siglo): Manuela Sáenz y Juana Azurduy. Ambas de turbulenta vida, ambas apasionadamente comprometidas con la libertad de nuestra América, ambas combatientes y ambas muertas en el olvido, la soledad y la miseria. Contemporáneas indómitas fueron Manuela (1797-1856) y Juana (1780-1862), ambas se batieron en mil combates, participaron de manera enérgica en las cuestiones políticas de la América emancipada, tanto durante el proceso revolucionario como cuando se desataron las luchas intestinas, se concebían a sí mismas como patriotas y ciudadanas con responsabilidades.
Las mujeres de la clase acomodada criolla jugaron un papel importante en las luchas por la independencia, fomentando una socialidad en la que se debatían y defendían las ideas independentistas. En sus salones se reunieron los patriotas conspiradores, se destacan entre ellas la ecuatoriana Manuela Cañizares, en su casa se dio el primer grito de independencia; Mariquita Sánchez de Thompson en Argentina, en su casa se escuchó por primera vez el himno nacional. Francisca Javiera Carrera, hermana de José Miguel, el presidente de la Junta Chilena, fue una infatigable, consecuente y voluntariosa compañera de los ideales libertarios, tanto en los días de triunfo como en los de derrota transitoria. De ellas dice Carmen Clemente Travieso (1964): "Las mujeres de las clases altas, por su mima condición de señoras de la casa, que tenían algún barniz de cultura y seducción y por su belleza `triste y resignada`, tenían ocasiones de dejar oír su palabra, de dar su opinión." Las matronas se ocuparon también como financistas de la causa independentista, se desprendieron de posesiones e hicieron colectas, además de su generosidad y fidelidad a la causa patriota, demostraron poder organizativo, capacidad y entereza. (Patricia Protzel, 2009).
No olvidemos sin embargo, que a una amplia proporción de mujeres patriotas su adhesión a la causa independentista les costó la vida. A los hombres independentistas se les perseguía, torturaba y asesinaba en los campos de batalla y las cárceles, pero a las mujeres además se les humillaba, a muchas se les montó desnudas sobre un burro, cubiertas de miel y plumas, se les azotaba y exhibía en plaza pública. Así hicieron por ejemplo, con Ana María Campos en Maracaibo y Josefa Padrón en Valencia. A la crueldad se agregaba burla y exhibición, enfatizando así la convicción de las autoridades de que las mujeres revolucionarias eran comparables con las prostitutas y, en todo caso, inferiores a los hombres revolucionarios. Parejo al reconocimiento de la valentía y el aporte revolucionario de las mujeres, fue aumentando la brutalidad de las represalias.
Las mujeres condujeron y participaron en acciones de guerra, discutieron estrategias y asumieron consecuencias como la tortura y la muerte. En las luchas por la independencia se rompió con los cánones de la organización social de género de la época, abrazaron la causa de la libertad y por ese lapso extraordinario, la igualdad entre mujeres y hombres pareció ser posible. Pero terminadas las batallas el dominio masculino volvió a imponerse. Las mujeres tuvieron más libertad y protagonismo en la Independencia que en la Colonia, pero cuando la gesta se acabó, temerosos de su avance en la vida pública, los hombres las devolvieron a las casas y se volvió a imponer la tradición de la mujer callada y sumisa al varón, encerrada en lo doméstico y alejada de los ámbitos del poder.
Por: Alba Carosio
http://www.aporrea.org/ddhh/a99121.html
25 de agosto de 2015
Niñas y mujeres sin justicia.

Así tituló su informe el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE): “Niñas y mujeres sin justicia. Derechos reproductivos en México”. Y, al parecer, en Nuevo León apuntalarán el título.
Divulgado a principios de la semana pasada, el informe elaborado junto con la Red de Abogados por la Defensa de la Reproducción Elegida, da cuenta de la situación de las mujeres y las niñas con respecto a la anticoncepción, el aborto, la violencia obstétrica, la muerte materna, la reproducción asistida, y la vida laboral y reproductiva.
En 300 páginas se pone en evidencia lo que Regina Tamés, directora de GIRE, resume así: en México persisten la discriminación y violación de los derechos de las mujeres, lo cual no es un tema que al Estado le interese atender.Y no sólo no le interesa, sino, lo que es peor, esos derechos se utilizan como moneda de cambio en los congresos estatales.
Este miércoles, por ejemplo, tal y como ha sucedido en otros estados del país, se prevé en Nuevo León la aprobación de una ley que “protege la vida desde la concepción y hasta la muerte natural”.
Y, me dicen, la reforma se aprobará con votos del PAN, por supuesto, en alianza con el PRI. ¿A cambio de qué? A cambio de lo que el PRI quiera. Y el PRI lo que quiere es la aprobación de las cuentas públicas.
Este tipo de reformas, impulsadas de manera similar en más de una decena de estados, basadas en dogmatismos religiosos y que utilizan como fuentes de información lo mismo a Univisión que al diccionario Larousse, son parte de la realidad que detalla el informe de GIRE.
“La criminalización en materia de aborto es una constante”. De agosto de 2012 a diciembre de 2013 se presentaron casi 700 denuncias por aborto. Y, con una celeridad que no se aprecia ni en casos de robo, secuestro y desaparición, se han realizado juicios que, por lo pronto, tienen a nueve mujeres en cárcel definitiva y a 13 en cárcel preventiva.
Las denuncias, afirmó Regina Tamés durante la presentación, las hace el propio personal de salud; y las entidades que más denuncias han hecho contra las mujeres son DF, Quintana Roo, Baja California, Veracruz y Guanajuato.
“Nuestro país –señaló Tamés– está invirtiendo en perseguir a mujeres sin recursos económicos o informativos, por el hecho de no haber querido continuar un embarazo”.
El informe también pone en evidencia que en México no hay derechos, hay privilegios. Todo depende de dónde se vive y de cuánto dinero se tiene.
Así, por ejemplo, en las 32 entidades el aborto es legal en casos de violación; pero, por peligro de muerte de la madre sólo en 23; por alteraciones genéticas graves sólo en 16; por inseminación artificial no consentida apenas en 12, y por causas económicas en dos.
Y lo de abortar legalmente en casos de violación, tiene matices, porque el informe señala que en algunos estados se otorga el permiso previa resolución de un juez, y ya sabemos lo que eso puede significar.
Sólo en el DF existe la posibilidad de realizar un aborto de manera voluntaria durante las primeras 12 semanas de gestación. Por eso no sorprende que uno de cada cuatro abortos sea de mujeres que no radican en la capital del país.
Sin duda no tardarán en llegar las mujeres neolonesas que dispongan de los medios económicos. El resto deberá contentarse con saber que su embarazo impuesto o su aborto inseguro fue moneda de cambio para aprobar la cuenta pública del PRI.
Regina Tamés resume así la situación: “Niñas violadas que son obligadas a ser madres, mujeres que pierden su trabajo por estar embarazadas, niñas a las que se les niega un método anticonceptivo y a otras a las que se les obliga a usarlo. Mujeres que desean tener hijos y el Estado les pone barreras, niñas y mujeres para las que la sala de parto es una tumba. Esas, dijo, también son ejecuciones”.
Por: Cecilia Lavalle*
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70441
21 de agosto de 2015
Los discursos hegemónicos.
A pesar del enorme avance de la teoría feminista, y el cada vez más fuerte posicionamiento de la agenda de los derechos de las mujeres como una prioridad y resultado de la enorme desigualdad social agudizada por la violencia sexual y feminicida contra las mujeres, hoy día es más fácilmente aceptada una verdad dicha en boca de un hombre que en la de muchísimas mujeres que argumenten lo mismo, lo hayan escrito o publicado antes.
Tenemos lo que el mismo feminismo plantea que la validez del discurso se da partir de quien lo nombra, y no podemos afirmar que sea “casual”, sino intencionalmente construido desde el centro del poder que teje finamente las características de lo que es y lo que no es válido, la aprobación del canon, la validación del discurso y al mismo tiempo la certificación desde el centro hacia la periferia.
Esto aparece en discursos, en noticias y en cómo hemos aprendido a aceptar nociones como ciertas y otras de las que nos atrevemos a dudar, es decir si una información proviene de una fuente, su confiabilidad se remite a quién la emite en relación a su género (hombre o mujer), su lugar (si es el centro del país), pero también a quién es como persona por las construcciones de raza y ocupación.
El discurso del poder se construye de argumentos, pero también de formas y acciones que rodean estos discursos. La centralidad del poder, la hegemonía masculina de la verdad, la blancura y el currículum de quien enuncia, y en esa discriminación selectiva de la información que sigue y se rige bajo los mismos esquemas dictados desde el patriarcado, entonces una verdad dicha por una persona que habita la periferia no puede ni será tomada en serio.
En México durante muchos años se tuvieron “noticieros” oficiales que informaban, y si no se decía ahí no era noticia y no ocurría; igual sucedió después con periódicos que con ese poder entre las manos se pervirtieron al punto de ocultar o enfatizar informaciones a voluntad. La mercadería de la información.
Ese imperio se vio trastocado con la llegada de las redes sociales y con la participación muy bien organizada y estructurada de la sociedad civil en estados del interior del país en los que la realidad ganaba, no había de otra más que emprender medidas alternas, buscar medios diferentes, redes comunitarias, radios y enfoques, coberturas, acciones y trabajos solidarios para hablar de una verdad que estaba ocurriendo y no aparecía por ningún lado.
Esto por supuesto implicó el derrumbamiento de esos discursos autorizados en bocas masculinas, y lo llevó a otras voces e imágenes en los estados, a otros liderazgos más allá del centro del país.
Sin embargo, aún se necesita tener voz masculina para ser escuchada incluso en temas como el feminismo, el feminicidio, incluso en la igualdad, y por supuesto resulta que empezamos a darle más credibilidad a los hombres buena onda que se interesaban amablemente por estos temas, sin mirar que se repetía el ciclo del empoderamiento de los mismos en los temas que las mujeres sin nombre y sin trayectorias habían posicionado, es decir, activistas mujeres que con el afán de que se visibilizaran las problemáticas de los estados abrieron sus agendas, mostraron sus monitoreos y registros, investigaciones y trabajos de años.
Algunas terminaron por verse desplazadas por estos nuevos hombres feministas y por quienes consideran válidos los discursos de la teoría feminista, sólo si es dicha desde el centro, porque como antes y como siempre, habitar en la periferia del conocimiento es no existir.
Contradictorio al fin, el prejuicio pocas veces reconocido es que el conocimiento es un poder y como tal ha de estar en el mismo lugar y permite “ganar” posiciones o lógicas, más allá de entender que los países jamás han funcionado como centros solares donde el sol-centro ejerza atracción o control, y donde todo tenga que suceder.
Las movilizaciones y organizaciones, los discursos feministas en los estados han tenido que crecer y ensancharse, posicionarse por una razón: la realidad las estaba aplastando, y si no empezaban por organizarse, aliarse y construir vínculos de apoyo solidario, si no empezábamos a mirar hacia las fronteras y las coincidencias, serían arrasadas por la violencia, por los discursos hegemónicos, el discurso del poder construido y aceptado sólo desde el centro y con voz/cara de hombre.
No debe sorprendernos que hoy día desde el centro se envíe a emisarios con voces autorizadas para ir a hablar por los estados dando conferencias sobre temas que las organizaciones de mujeres han planteado, denunciado y exigido que se corrijan desde hace años sin que nadie les haga caso.
Pero cuando es dicho por un hombre, blanco, de traje, con título de alguna universidad particular y por supuesto del centro… entonces todo empieza a revelarse como una nueva verdad.
Por: Argentina Casanova*
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70442
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