"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
14 de octubre de 2015
La mujer y el medio ambiente.
A medida que se prolonga el debate sobre la respuesta a los desafíos climáticos, el nivel del mar sigue aumentando y el cambio climático provoca destrucción en todo el mundo. Entre las personas más afectadas se hallan las mujeres, puesto que recogen agua, pescan o cultivan tierras afectadas por inundaciones. Durante el embarazo y la maternidad, su salud se encuentra en mayor riesgo. Mientras tanto, su voz suele ser la última a la que se presta atención en la planificación y la gestión ambientales. Asimismo, disponen de menos acceso a tierras y recursos productivos. Este año, declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, el tema del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) es "Alza tu voz, no el nivel del mar". Aquí observamos cómo las mujeres pueden marcar la diferencia y cómo lo hacen. Si bien no siempre se les reconoce, las mujeres desempeñan un papel esencial en garantizar la protección de ecosistemas frágiles, la capacidad de las familias para sobrevivir a los desastres naturales y la gestión justa, eficiente y sostenible de los recursos naturales. Aunque las mujeres han demostrado sus capacidades para gestionar los recursos naturales y adaptarse al cambio climático, con frecuencia sus aportaciones son menospreciadas o infravaloradas. . La mujer y el medio ambiente es una de las 12 esferas de especial preocupación identificadas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing adoptada por las y los líderes mundiales en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en 1995. La Plataforma señalaba tres objetivos estratégicos que exigían la actuación de los gobiernos en relación con el medio ambiente. Dichos objetivos incluían la participación activa de las mujeres en todos los niveles de adopción de decisiones sobre el medio ambiente, la integración de sus preocupaciones y sus perspectivas en políticas y programas, y el establecimiento de métodos de evaluación de la repercusión de las políticas de desarrollo y ambientales en las mujeres. Casi 20 años después, las mujeres están realizando grandes progresos y los gobiernos recurren cada vez más a su experiencia y liderazgo cuando deben adoptar decisiones importantes relativas al medio ambiente. Aun así, todavía queda mucho por hacer para apoyar el papel de la mujer en la toma de decisiones y la garantía de un futuro mejor para todas y todos. Con esta finalidad, las Naciones Unidas se esfuerzan por situar a las mujeres a la vanguardia del desarrollo sostenible y en los esfuerzos de la lucha contra los efectos del cambio climático.
http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/environment
13 de octubre de 2015
La vejez, ¿una doble desventaja para las mujeres? .
Después de toda una vida cuidando de su familia y amistades, las mujeres de edad avanzada a menudo viven en la pobreza sin que nadie cuide de ellas. Envejecer es inevitable, pero las injusticias ligadas al género no lo son. Este Día Internacional de las Personas de Edad es el momento de poner el foco en la lucha contra la pobreza de las personas jubiladas y en la prestación de servicios de cuidados decentes para todas y todos. Se calcula que la población mundial mayor de 60 años se duplicará en la primera mitad de este siglo, alcanzando a los 2.000 millones de personas en 2050. Esto plantea importantes preguntas. ¿Serán capaces los sistemas de salud y pensiones de hacer frente al desafío del envejecimiento de la población? ¿Quién cuidará al creciente número de personas ancianas dependientes? Estas preguntas reflejan problemas políticos candentes en muchos países desarrollados. Sin embargo, dos terceras partes de las y los adultos mayores del mundo viven en países en desarrollo, y en 2050 esta proporción habrá aumentado hasta cerca de un 80 por ciento. El reto de proporcionar cuidados y seguridad de los ingresos a todas las personas de edad es enorme allí donde la pobreza es generalizada, los sistemas de salud se encuentran ya sobrecargados y el apoyo familiar y comunitario escasea. Aunque el envejecimiento tiene rostro de mujer, las respuestas políticas en favor de los derechos de las mujeres de edad avanzada se caracterizan por su gran lentitud. Las mujeres no solo son más longevas que los hombres, lo que hace que representen un porcentaje muy elevado entre el total de personas mayores, sino que además sufren mayores dificultades económicas. Debido a la discriminación a la que se enfrentan durante toda su vida, las mujeres acumulan menos ahorros y recursos con los que, de otro modo, podrían mantener un nivel de vida adecuado en la vejez. Además, en general los sistemas de pensiones no consiguen protegerlas de la pobreza. En todo el mundo, solo la mitad de las personas que superan la edad legal de jubilación tienen acceso a una pensión de vejez. En la mayoría de los países, las mujeres tienen una probabilidad menor que los hombres de percibir una pensión de este tipo, y cuando la perciben, el monto suele ser inferior. En las zonas urbanas de China, las mujeres de edad presentan unos índices de pobreza de tres a cuatro veces mayores que sus pares varones; y en la Unión Europea, las ancianas tienen un 37 por ciento más de probabilidades que los hombres de vivir en la pobreza [1]. La desigualdad de género en la vejez se refleja tanto en el plano de los cuidados como en el económico. Las normas de género vigentes y el hecho de que las mujeres suelen vivir más tiempo que los hombres con los que se casan implican que son las mujeres quienes asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado de sus esposos cuando estos envejecen. También desempeñan un importante papel en el cuidado de sus nietas y nietos, permitiendo de ese modo que madres y padres puedan desarrollar una actividad laboral remunerada, o incluso convirtiéndose en las principales cuidadoras en el caso de los niños que quedan huérfanos como consecuencia del VIH/SIDA o que quedan atrás en un contexto de migración. Aunque muchas mujeres de edad avanzada se sienten orgullosas de realizar este trabajo, el reconocimiento social y la recompensa que obtienen son escasos y los costos que puede conllevar desde el punto de vista de su bienestar físico y emocional pueden ser elevados. No deja de ser irónico que las mujeres, que con frecuencia pasan toda su vida brindando cuidados, terminen en la pobreza por el hecho de que los sistemas de pensiones no reconocen este trabajo, y que no tengan a nadie que se ocupe de ellas cuando empiezan a fallarles las fuerzas. Sin embargo, la vejez no tiene por qué constituir una doble desventaja para las mujeres. El informe insignia de ONU Mujeres, El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016, pone de manifiesto que, con políticas adecuadas, es posible marcar la diferencia. Las pensiones sociales universales pueden ser una poderosa herramienta para proporcionar seguridad de los ingresos básicos y cerrar las brechas de género en la cobertura de las pensiones: este tipo de pensiones establecen el derecho de todas las personas mayores, mujeres y hombres, a disfrutar de una pensión de vejez, con independencia de su historial laboral y situación familiar. Su implementación está al alcance incluso en los países de ingresos bajos. Bolivia, Botswana y Mauricio lo han demostrado, y existen estudios que calculan que, en la mayor parte de los países del África Subsahariana, el costo de este tipo de pensiones ascendería tan solo al 1 por ciento del PIB. Los beneficios, en cambio, pueden ser enormes y llegar a muchas generaciones. En Sudáfrica, las pensiones universales, disponibles para un amplio porcentaje de la población, no solo han reducido la pobreza entre las personas de edad avanzada sino que además han traído consigo mejoras en la nutrición a largo plazo y la asistencia a la escuela entre las niñas y niños con los que viven. Contar con servicios de cuidados asequibles es tan importante como garantizar las pensiones. A pesar de ello, estos servicios siguen siendo muy rudimentarios incluso en los países ricos, lo que refleja que todavía se sigue dando por sentado que el trabajo de cuidados no remunerado de los adultos mayores ha de recaer en las mujeres. Es esencial partir de la hipótesis de que el cuidado de nuestros adultos mayores es una responsabilidad colectiva, y esto debe materializarse en una ampliación de los servicios públicos y otros mecanismos de apoyo, a fin de garantizar tanto los derechos de quienes prestan los cuidados como de quienes los reciben; las opciones pueden ser diversas, desde cuidados a domicilio hasta la atención institucionalizada en centros de día o residencias de ancianos. La adopción de estas medidas exigirá un compromiso político y una considerable inversión de recursos. Pero seamos claros: la alternativa no puede ser nunca delegar el trabajo de cuidados no remunerado en las mujeres para abandonarlas a la pobreza cuando llegan a la vejez.
Silke Staab
http://www.unwomen.org/es/news/stories/2015/9/experts-take-old-age-a-double-whammy-for-women
10 de octubre de 2015
La mujer y el trabajo. Una cuestión de género.
Hay muchas personas que aun no conocen la situación laboral de la mujer a través del tiempo. Aunque no lo parezca, la situación no ha cambiado mucho.
Mucha gente critica una situación laboral de la mujer en la actualidad. Es decir, algunas personas manifiestan que las mujeres no necesitan trabajar, que se deberían quedar en casa cuidando de sus hijos. Aunque también es cierto que debido al gran avance de la tecnología doméstica se ahorra mucho tiempo en las tareas del hogar.
Quién trabaja y quién no.
Antiguamente, las mujeres que pertenecían a la nobleza y a la alta burguesía no se les permitían trabajar, eran esclavas de su familia. Los hombres no entendían como trabajo el cuidado del hogar. Sin embargo, las clases bajas, como eran criadas y campesinas, si que se dedicaban a este colectivo. Estas trabajaban en el campo ayudando a sus maridos y además se encargaban de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos, pero no se les reconocía como trabajadoras. El matrimonio era el único horizonte para la mayoría de las mujeres. El acceso a la educación y otros factores de movilidad social, estaban vedados para el mundo femenino.
Lavar, cocinar, cuidar niños, a menudo no figura en las estadísticas laborales, además, muchas mujeres trabajan fuera de casa provocando la doble jornada.
La mayoría de los varones no siente como propias tareas que casi todas las mujeres consideran como parte de su universo: cocinar, lavar, asear, cuidar niños, y atender otras labores domésticas. El problema es grave cuando a las labores propias de un hogar se agregan trabajos remunerados fuera de casa. La revolución industrial cambió la forma de encarar la sociedad. Las mujeres se integraron al mundo laboral. La primera vez que está trabajó, era vista como algo raro, y a la hora de realizar un trabajo, se les exigían más obligaciones en el contrato que a los hombres.
Actualmente, la discriminación de la mujer en el mundo laboral sigue existiendo y es debida a los siguientes motivos:
- Los salarios de las mujeres son menores que los del hombre, desempeñando los dos el mismo trabajo.
- Se prefiere contratar antes a un hombre que a una mujer, ya que ha esta se la infravalora, sobre todo en altos cargos.
- Por su condición de quedarse embarazada.
A pesar de todo lo que la mujer a avanzado en el mundo laboral, todavía sigue existiendo discriminación hacia estas. ¡¡¡Queda mucho camino por recorrer¡¡¡
La remuneración del trabajo de las mujeres.
La remuneración económica que la mujer recibía por su trabajo siempre ha sido notablemente inferior comparada con la que recibía un hombre, situación que aún hoy se mantiene, como denuncian Asociaciones de Mujeres, Sindicatos y Medios de Comunicación. Las razones de esta desigualdad no se explican, es decir, es un hecho constatable pero no tiene ninguna lógica y tampoco está penado por ninguna ley.
Según un estudio, las mujeres que trabajan no tendrán las mismas oportunidades salariales que los varones hasta el año 2050, que es casi 100 años después que el presidente Kennedy firmara la Ley de Igualdad de Remuneración que prohíbe la discriminación con motivo de sexo que dé como resultado una remuneración desigual por el mismo trabajo. En promedio, las mujeres ganan 78% del sueldo de los hombres, de acuerdo a un estudio del 2003 llevado a cabo por el Departamento del Trabajo que es, sin embargo, una mejora considerable porque en 1979, hace 26 años, las mujeres ganaban 62% de lo que percibían los varones.
Además, la remuneración no es igual en todas las razas, también depende de la profesión, el tipo de empleo.
El cuidado de los hijos.
Esta ocupación siempre ha recaído en la mujer y, sobre todo, a la tradición. Tal cuidado es, en cantidad y calidad, agotador, además del mucho amor con el que se realiza.
Hoy en día, algunos gobiernos proporcionan actualmente para que los ciudadanos puedan atender a sus hijos a jornada completa. Estas ayudas, varían de un país a otro, aunque existen algunos países, en los que la conciliación entre trabajo y familia no es contemplada por las administraciones.
Al existir dos jornadas laborales, el descanso de los padres es muy difícil, y la necesidad de acudir a terceras personas para que ayuden o realicen totalmente el cuidado de los hijos o las tareas del hogar, es totalmente inevitable.
Hay quien piensa que el trabajo y el cuidado de la familia, han estado siempre repartidas entre hombres y mujeres, pero únicamente ha sucedido así cuando la economía familiar podía permitírselo.
El acceso femenino al trabajo.
El gran obstáculo que encuentran las mujeres en el ámbito laboral es que les resulta muy difícil acceder a trabajos masculinos y, en caso de que lo consigan, les cuesta mucho ascender a niveles superiores.
Esta discriminación que se esta intentando mejorar, presenta situaciones en las que las mujeres no saben si merecen estar o no.
No lo saben ni lo sabrán mientras sean llamadas a participar en actividades públicas, laborales o no, para calmar la sensación de culpa institucional sin que se tengan en cuenta sus propios méritos.
La discriminación.
Aun cuando la mujer provee con recursos financieros, siguen considerándose dichos ingresos como "complementarios". Incluso en familias donde la mujer aporta lo mismo o aun más que el varón, no se considera su aporte como vital o de la misma importancia relativa que el recurso monetario del marido.
A pesar que ambos, varón y mujer, trabajen fuera del hogar, se siguen considerando la labor doméstica y el cuidado de los niños, como tareas femeninas.
Muchas mujeres trabajadoras se sienten mal al no poder cuidar de sus hijos, y tener que dejarlos al cuidado de sus abuelos o terceras personas, por no disponer de tiempo debido a su trabajo.
El principio de igualdad que no se vive.
Persiste el mito de que a los hijos nadie los puede educar como una mujer, o que la cocina es ámbito femenino. Esto provoca el fenómeno de la doble jornada, es decir, la mujer trabaja fuera de casa y además tiene a su cargo el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.
Un típico varón llega a su casa con la expectativa de que la comida esté preparada, la ropa limpia, los hijos atendidos y las múltiples tareas del hogar realizadas. Muy pocos toman conciencia que si ambos trabajan, lo justo es compartir tareas.
Esto provoca un estrés en las mujeres, ya que se les exige eficacia tanto en el mundo laboral como en sus funciones domésticas.
Persiste además la paradoja de entender que el cuidado de niños y el mantenimiento de hogares estables es de primera importancia, no obstante, se considera el trabajo doméstico como "no productivo", por eso, normalmente no es rentado ni tampoco figura en las estadísticas de ingresos.
De no mediar situaciones de crisis o extremas, la mayoría de los varones no se involucra en tareas domésticas ni el cuidado de los niños, lo que, a la larga, produce un deterioro de las relaciones de pareja, especialmente cuando las mujeres comienzan a reclamar justamente la necesidad de colaboración.
http://mujereneltrabajo.wikispaces.com/La+mujer+en+el+trabajo
8 de octubre de 2015
Mercado Laboral Femenino en Chile .
EL desarrollo del trabajo femenino como un "bien" ha requerido de cambios profundos en la sociedad, precipitados por eventos bélicos, protestas y manifestaciones masivas de diversa índole, tanto cívicas como artísticas y económicas. Esto cambios han permitido el desarrollo del mercado laboral femenino, como un nicho dentro de la fuerza de trabajo global.
En vista de ésta historia no podemos apoyar la tesis de que el Mercado se crea y se mantiene por elementos naturales, propios de la sociedad, o por una "mano invisible", por el contrario es la sociedad, con voluntad y esfuerzo, la que ha debido delimitar, configurar y perfeccionar el mercado laboral a través del tiempo (Geertz,, C. 1978; White, H. 1981) a través de las definiciones incitadas por los movimientos sociales y finalmente implementadas por las instituciones, en un proceso de cristalización de estilos regulatorios que se realiza en el campo social. (Fligstein, N. 1996 en Ossandón, J. 2012) Cómo ha sido la configuración del Mercado Laboral Femenino a través del tiempo es la pregunta de interés de éste estudio, en particular cómo han intervenido las instituciones, a través de regulaciones y manifiestos, en el desarrollo de éste mercado como se configura hoy en Chile, una tarea que está aún lejos de terminarse, debido a las evidentes brechas en la valoración del trabajo femenino y masculino.
Como hipótesis, proponemos que la intervención de las instituciones puede explicar aumentos o disminuciones en la tendencia de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, en particular buscaremos contrastar el efecto de la nueva ley que establece un post natal de 6 meses ha tenido algún efecto sobre la empleabilidad de las mujeres en Chile.
Método de Recolección de Datos
Para identificar el efecto que han tenido las instituciones en el desarrollo de un Mercado Laboral Femenino, se revisarán los datos recopilados por el Banco Mundial, contrastando el efecto que han tenido la implementación de leyes o la gestión de instituciones que regulan el funcionamiento del Mercado Laboral, siendo la Dirección del Trabajo la principal entidad de velar por el cumplimiento de las regulaciones por los derechos y deberes de los trabajadores, estipulados en diversos códigos, decretos, leyes e incluso en la constitución nacional.
Surgimiento del Mercado Laboral Femenino
Después de gran parte de la fuerza laboral de los países occidentales debiese partir a la guerra, en la década de 1910 y 1940, las empresas que debían abastecer a la maquinaria bélica se encontraron de pronto sin fuerza de trabajo y con una gran demanda de bienes que permitieran seguir batallando. La Industria entonces empezó a considerar a las mujeres como mano de obra.
En esa época la participación femenina en instancias ajenas a las labores caseras era escasa, de hecho la primera mujer que daba cátedra de Física en la Universidad de la Sarbona en París, fue Marie Curie el año 1906, el voto femenino en Chile se autorizó recién el año 1934, y en países como Afganistán y Andorra se permitió en los años 1963 y 1970, respectivamente. (Wikipedia, 2012) Antes de la Revolución Industrial y su relación con las Guerras Mundiales, las mujeres occidentales tenían una de dos alternativas: Casarse o asumir los hábitos religiosos. (Zárate y Godoy, 2005)
Las relaciones femeninas estaban fuertemente enlazadas al poder económico que tenía su familia sobre ellas, sin embargo, en la medida en que su participación laboral empezó a aumentar, así también fue evolucionando su identidad, ya que fueron adquiriendo mayor poder económico. Esta evolución sembró las bases de movimientos sociales sufragistas y feministas, que proponían una idea que, en la época (y aún hoy) resultaba revolucionaria: Las mujeres podían hacer las mismas cosas que los hombres... e incluso mejor, como pregonaban los movimientos feministas.
Según plantea Zelizer, V. (2000) los vínculos sociales están afectados por dimensiones culturales y económicas, siendo el dinero un factor en las relaciones que incide sobre el poder de negociación de cada parte. La revolución feminista de mediados del siglo XX no sólo significó una revolución política, sino que también influyó en el desarrollo del actual rol que cumple la mujer en la sociedad y en su casa. Además, este movimiento generó otro efecto en el ámbito económico: se integró a las mujeres al mercado laboral.
Este proceso de integración a un nuevo rol está aún lejos de haber superado todos sus reveses. Aunque es cierto que la participación femenina a nivel global está aumentando, no necesariamente a un nivel igualitario que los hombres, ya que perciben en promedio una remuneración bastante menor, aún en los mismos cargos aunque particularmente en las posiciones de mayor responsabilidad. (CASEN, 2009; Cabezas et al., 2011).
Por otro lado, el haber ganado un nuevo rol no significa que haya "perdido" alguno de los que la mujer ha desempeñado tradicionalmente, generándose un fenómeno estudiado en la literatura como "Conflicto trabajo - familia" (Barros y Barros, 2008). Pese a que éste conflicto afecta tanto a hombres como a mujeres, en el caso de éstas últimas se traduce muchas veces en el abandono del trabajo en pro de la crianza de los hijos, rol que no es asumido de forma generalizada por sus parejas. (Godoy y Mladinic, 2009)
Hipótesis respecto del Mercado Laboral femenino en la actualidad
Se considerará el Mercado Laboral Formal, es decir, sin considerar trabajos a medio tiempo, emprendimientos o servicio doméstico, sino que aquella demanda de fuerza laboral a la que se le ofrece un contrato y un salario según las condiciones legales correspondientes. Los oferentes en este mercado son las personas que cumplen ciertos requisitos de experiencia y formación para poder ocupar un cargo, y los demandantes son las organizaciones que requieren llenar o crear una vacante con el trabajo de algún candidato disponible en la fuerza laboral de un país. Asumiremos que una persona que ya está trabajando se mantiene en el Mercado Laboral, ya que puede ser reclutado aún sin dedicarse a postular a ofertas de empleo, a través de la gestión de un Head Hunter.
Al momento de incorporar personas a sus filas, las organizaciones realizan procesos de evaluación de los candidatos, para disminuir lo más posible el riesgo de contratar a una persona que no responda a las exigencias del cargo con los estándares de desempeño exigidos por la empresa. Generalmente inician filtrando los currículum de los candidatos, para ir pasando a las siguientes etapas de evaluación sólo a aquellos que cumplen con ciertos criterios predefinidos.
Los estudios han encontrado que los aspectos valorados por el mercado laboral y que promueven la participación femenina en las empresas son la educación, el número de hijos y el estar soltera, además de algunos factores culturales como los valores más liberales en las familias y en las propias mujeres, se relacionan positivamente con la participación femenina en el mercado laboral. (Contreras y Plaza, 2007)
Considerando que el mercado laboral es un intercambio, donde ambas partes buscan maximizar su beneficio, quisieramos conocer cómo la maternidad incide en el valor que se da al trabajo femenino, en particular luego de un año de implementada la ley que otorga un postnatal de 6 meses.
Características del Mercado Laboral Chileno
El mercado laboral se constituye por fuerza de trabajo utilizada por personas u organizaciones para ejecutar sus actividades. Las personas con las características necesarias para llenar las vacantes disponibles de trabajo conforman el mercado laboral, ya sea que estén buscando llenar una vacante o que sean buscadas mientras se ocupan en algún puesto de trabajo, para hacerles una oferta. Y los oferentes son organizaciones que requieren de personal que implemente sus planes y actividades de negocio, por lo cual negocian un "precio", o en este mercado en particular: una renta.
En el segundo trimestre del 2012 la fuerza laboral en Chile comprendía 7,223 millones de personas (INE). Los movimientos que se dan en éste mercado se parecen más a las transacciones en la bolsa de valores que a comprar en un supermercado, ya que la renta es negociada en base a la estructura de costos de la organización que ofrece una vacante y a las condiciones comparativas con el resto de la fuerza laboral (Equidad interna y Externa en la asignación de sueldo). Es decir que las empresas "cotizan" diversos aspectos en los trabajadores que puedan maximizar su ganancia, como la calidad de su trabajo previo, su formación, sus redes de contacto, etc. Sin embargo, dada la imposibilidad de predecir el desempeño de las personas, tampoco hay consenso respecto de qué factores considerar a la hora de definir un sueldo o seleccionar a un candidato. Es así como entran a valorarse aspectos como la familia de origen, el color de la piel, la afiliación política, la creencia religiosa, el género, entre otros aspecto que no necesariamente tienen que ver con un buen desempeño, y que por ende cierran oportunidades a priori, tanto para las personas que resultan discriminadas como para las empresas que deben aumentar los costos de encontrar al "candidato idóneo". El uso de estos criterios está prohibido en la Constitución Nacional de 1980, sin embargo es muy difícil probar en un juicio que se utilizaron algunos de estos criterios en un proceso de selección, por lo que pueden ser (y son) utilizados con impunidad.
La valoración de las Mujeres en el Mercado Laboral
En terminos de género, históricamente rol de la mujer en el mercado laboral ha sido bastante restringido, dado que se le ha relegado a la función de criar a los hijos además de hacerse cargo de las tareas del hogar, en contraposición al hombre, quien asumía tradicionalmente el rol de "proveedor". Así lo refleja la Encuesta Nacional de Empleo (INE) de 1986, donde la tasa de participación laboral femenina era apenas de un 24%, en contraste con un 65,2% de hombres insertos en el mercado laboral.
Sin embargo, la participación femenina ha ido creciendo con el pasar de los años, llegando a una participación de un 41,9% en el año 2010 (INE), dejando de lado su rol de dueña de casa, ahora la mujer está optando por un estilo de vida más autosuficiente, vinculado a todo un cambio cultural cuyo origen se remonta a los movimientos feministas que partieron en los años 20, después de la I Guerra Mundial. Aún así, en Chile todavía estamos lejos de alcanzar los índices de participación femenina que tienen otros países de la región (ni hablar de otros países desarrollados), tal como se aprecia en el siguiente gráfico (Garretón y Garretón, 2010):
Participación Laboral Femenina luego de la Nueva Ley de Post Natal
Con la entrada en vigencia del nuevo postnatal de 6 meses, el 17 de Octubre de 2011 (Diario Oficial) se temió que se vería mermada la participación femenina en la fuerza laboral nacional, dado que las empresas no podrían enfrentar un periodo de ausencia tan largo de sus trabajadoras. Por otra parte, los defensores de ésta ley planteaban que muchas mujeres hacían uso ilegítimo de licencias médicas para extender el periodo de postnatal, y que al legalizar la situación no sólo traería los beneficios de la lactancia materna al niño, sino que disminuiría el abuso sobre las licencias médicas, sin afectar la "demanda" de mujeres en el mercado laboral, ya que informalmente ya se tomaban los 6 meses de post natal.
El objetivo de éste estudio es revisar el efecto que ha tenido ésta ley sobre el mercado laboral femenino, en su primer año de aplicación.
http://sociologiadelosmercados2012-11.blogspot.com/2012_08_01_archive.html
5 de octubre de 2015
Discurso de Clara Campoamor y el derecho al voto femenino.
El derecho a voto de la mujer fue un movimiento internacional llevado a cabo por las llamadas sufragistas, fue un movimiento reformistas social, económico y político que promovía la extensión del derecho a voto de la mujer. En 1931 reconoció por primera vez en España, el derecho al sufragio femenino.
Pero el debate en las cortes fue controvertido, es decir, que no se aceptó de desde un principio.Las derechas se oponían al voto de las mujeres, ya que para ellos el papel de la mujer en la sociedad era en el hogar, privándola de cualquier tema político.
Las izquierdas apoyaban la igualdad entre hombres y mujeres y también a ser elegidas, Aunque algunos diputados dudaban de su conveniencia ya que decían que el voto de la mujer se daba de manera muy conservadora.
Una de las muchas mujeres que lucharon por el derecho a voto de la mujer fue:
Clara Campoamor, perteneciente al partido radical que luchó por el derecho inalienable del voto femenino.
Aqui su discurso:
Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.
Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?
¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?
Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis -fijaos bien- afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.
No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto -que en España existe- no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio -cosa dolorosa para un abogado-, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.
Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.
Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.
A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.
Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.
Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.
Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.
Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2006/10/01/actualidad/1159653602_850215.html
2 de octubre de 2015
Violencia contra las mujeres.
Entender las razones últimas que están detrás de la violencia de género supone profundizar en las relaciones entre mujeres y hombres y en el contexto donde tales relaciones se producen. Ese contexto está cargado de historia, de cultura, y por tanto, de valores, ideas, creencias, símbolos y conceptos que pueden explicar por qué en ocasiones la violencia incluso se 'ha naturalizado'.
Al hablar de violencia contra las mujeres es preciso clarificar qué teorías subyacen. Por ello resulta necesario este apartado que recoge algunos conceptos significativos de un marco teórico sobre la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
La violencia de género es todo acto cometido contra el sexo femenino y puede tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico; es decir, la violencia contra la mujer es toda acción violenta que recibe una mujer por el simple hecho de serlo dañándola ya sea física o emocionalmente. La violencia contra la mujer es un problema de salud pública y es considerada un delito.
El denominar este tipo de violencia como violencia de género indica que es un problema social y una violencia específica que reciben las mujeres por el simple hecho de ser mujeres; es decir, ser relacionada con un origen concreto que establece estas características de género diferenciadas y a las que otorga distinta importancia según una jerarquía de valores que otorga una superioridad al género masculino sobre el femenino.
Por tal motivo es de suma importancia el identificar cuáles son las desigualdades ya superadas y cuáles son las persistentes para lograr una evolución social hacia nuevas identidades tanto masculinas como femeninas.
Las desigualdades entre mujeres y hombres hunden sus raíces en los estereotipos de género. Si por sexo se entiende el conjunto de diferencias biológicas, género es la diferente adscripción cultural que se le hace a cada uno de los sexos en el proceso de socialización de las personas. Es decir, la asignación de distintos espacios de actuación para mujeres y hombres y, por tanto, de roles, valores, comportamientos, actitudes, expectativas, etc., y éstos pueden variar según el lugar y el tiempo.
La igualdad es el derecho a un mismo trato y de oportunidades en el acceso, ejercicio y control de derechos, poder, recursos y beneficios, sean cuales sean las características individuales.
Ni todas las mujeres son idénticas, ni todos los hombres tampoco. La diversidad es consustancial a la vida. Hablar de igualdad supone respetar la diferencia de mujeres y hombres teniendo en cuenta la diversidad, tanto de unos como de otras, a la vez que corregir la tendencia actual de imposición y generalización del modelo masculino. Se trata, en suma, de que mujeres y hombres sean iguales en la diferencia.
La clave del problema está en cómo se supone que deben ser los modelos masculinos y femeninos en la sociedad, porque los que se muestran y reproducen en la nuestra están muy desfasados y son discriminatorios.
El problema es que mucha gente todavía los considera válidos y por tanto esas ideas tan tradicionales y negativas de la femineidad y la masculinidad se perpetúan en el tiempo.
Como vemos, es nuestro modelo social el máximo legitimador de la violencia de género. Tenemos que ser capaces de cuestionarnos qué tipo de sociedad creamos que genera maltratadores, qué sociedad genera esta patología del vínculo amoroso.
La Violencia de Género – Antes y Ahora
La violencia de género ha existido a lo largo de la civilización en las diversas culturas; razón por la cual algunos de los estereotipos han sido interiorizados y perpetuados por la sociedad a través de los siglos.
El acceso a la educación y a la información ha permitido a las mujeres el desarrollar una independencia de criterio que ha aumentado sus posibilidades de no tolerar el abuso, discriminación y marginación. De igual manera, el vivir en un mundo globalizado ha provocado gran movilidad de personas y consecuentemente de ideas, que han logrado que la sociedad tome conciencia de que la violencia de género existe y en dimensiones alarmantes a nivel mundial.
¿Cuáles son los factores que perpetúan la Violencia de Género?
Existen varios factores que perpetúan la violencia de género como lo son los factores culturales, económicos, legales y políticos.
Los factores culturales incluyen las definiciones culturales de los roles apropiados tanto para hombres como para mujeres y las expectativas del cumplimiento de los mismos dentro de las relaciones. Existe también una creencia de superioridad inherente de los hombres sobre las mujeres misma que les da valores y derechos de propiedad sobre las mujeres, así como la noción de la familia como una esfera privada y bajo el control masculino. Otro de los factores culturales es la aceptación de la violencia como un medio para resolver conflictos.
En el ámbito económico, los factores más importantes son la dependencia económica de las mujeres y el acceso limitado que tienen al ingreso familiar así como a la educación, formación y empleo.
Manifestaciones de la Violencia de Género
Usualmente la violencia de género se relaciona únicamente al maltrato o agresión físico o sexual pero la realidad es que la violencia ejercida sobre las mujeres se expresa de múltiples formas y en todos los ámbitos en donde se desenvuelva la mujer.
El maltrato físico se refiere al uso deliberado de la fuerza con la intención de generar una lesión física, daño o dolor.
El maltrato psicológico o violencia psicológica se refiere a los actos que atentan contra la identidad psíquica y emocional así como contra la dignidad de la persona. Este tipo de maltrato se manifiesta en tácticas de ejercicio de poder y control como lo son la vigilancia, los insultos, las humillaciones, las prohibiciones y las manipulaciones afectivas que tienen como consecuencia el aislamiento y la anulación de la autoestima de la mujer. El maltrato psicológico tiene como objetivo la desvalorización , el dominio, y el aislamiento y se encuentra en todos los casos de violencia de género.
El maltrato sexual incluye cualquier acto de intimidación sexual forzada por el agresor o no consentida por la víctima.
Existe también el maltrato o violencia económica que se refiere a disponer y administrar los recursos económicos sin consultar a la mujer e impidiéndole acceder a ellos.
¿Cuáles son las conductas que utiliza el agresor?
La violencia psicológica tiene como objetivo la desvalorización, el aislamiento y el abuso social, el control y el dominio y el chantaje emocional.
Las conductas de desvalorización incluyen el tratar a la mujer como inferior, criticarla sistemáticamente, no permitirle tomar decisiones, insultarla o criticar su apariencia, no tomar en cuenta sus opiniones, humillarla y elogiarla alternadamente hasta generarle confusión, entre otras. Los objetivos de la desvalorización son el hacer sentir a la mujer que, debido a su poco valor, es afortunada por estar en la relación así como también el crearle inseguridad y ansiedad ante cualquier planteamiento de abandono por parte de ella. Las consecuencias son la destrucción de la autoestima, la distorsión de su auto imagen y el sentirse poco valiosa.
El aislamiento y el abuso social tienen como objetivo el aislar a la mujer para poder ejercer un control sobre ella más eficaz. Las conductas más comunes son el lograr alejar a la mujer de su familia y amigos a través de tácticas indirectas tales como generar situaciones que le resulten incómodas cuando está con ellos e impedir la relación sobrecargándola de deberes en el hogar. Las consecuencias de este tipo de abuso son la incomunicación, el aislamiento, dependencia y la ruptura del apoyo social del entorno de la mujer.
Las conductas de control y dominio tienen como objetivo el imponer la autoridad del hombre en la relación y tienen como consecuencia la pérdida de libertad, el miedo y la falta de poder para tomar decisiones. Las conductas más comunes son las llamadas telefónicas constantes, el pretender conocer en todo momento dónde se encuentra la mujer y cada una de sus actividades; el manifestar celos y sospechas continuamente, el acusarla injustificadamente de coqueteos con otros y el exigir sometimiento y obediencia.
Las amenazas tienen como objetivo principal el impedir que la mujer cuente lo que pasa dentro de la relación así como el impedir que abandone la relación, sus principales consecuencias son el infundir el temor en la mujer y paralizarla a la hora de tomar decisiones.
Finalmente el chantaje emocional utiliza la lástima como técnica para manejar a la pareja imponiéndole la necesidad de hacerse cargo del otro por el sentimiento de culpa que genera este tipo de abuso. Las conductas más frecuentes son el amenazar con suicidarse si la mujer plantea terminar con la relación, infundir lástima e inducir sentimientos de pena hacia él con argumentos tales como dolencias, problemas en el trabajo, una infancia desdichada, etc.
¿Cómo empieza la Violencia de Género?
A este proceso se le conoce como ‘Escalada de Violencia’ que es paulatino y ascendente de etapas en las que la intensidad y la frecuencia de las agresiones se van incrementando a medida que pasa el tiempo. Comienza con agresiones psicológicas, subiendo a las verbales y finalmente a las físicas.
Este proceso comienza con conductas de abuso psicológico bajo la apariencia de actitudes de cuidado y protección, prácticamente imperceptibles por su apariencia amorosa, que van reduciendo la seguridad y confianza de la mujer en sí misma. Este tipo de conductas son restrictivas y controladoras que minan tanto la autonomía como el desenvolvimiento de la mujer con sus cercanos. Usualmente estas conductas suelen ser el inicio del maltrato y nunca son vinculadas a comportamientos violentos.
Dicha estructura progresiva de la evolución de la violencia provoca que la víctima se acostumbre a la violencia paulatinamente. Está demostrado que la exposición repetida a cualquier grado de violencia afecta y disminuye la conciencia crítica de percepción y rechazo de la misma, distorsionando el umbral de tolerancia y constituyendo una especie de anestésico ante la violencia.
A este proceso de normalización de umbrales altos de violencia se le denomina habituación, que impide a muchas mujeres detectar la violencia que están padeciendo.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Lamentablemente el factor de riesgo para las mujeres es simplemente el hecho de ser mujeres. La violencia de género se refleja en todas las edades y estratos sociales. No existe un perfil de mujer maltratada pero existen rasgos que comparten las mujeres que sufren este tipo de abusos como son una autoestima pendular, miedo, dependencia de la pareja, ansiedad, depresión, indecisión, desmotivación e irritabilidad entre otras.
11 de septiembre de 2015
Sacerdotisas tribales preservan las semillas de mijo en India.
Un grupo de mujeres en el oriental estado de Odisha, en India, danza rítmicamente y ofrece una canción al dios del bosque a cambio de una cosecha abundante.
Con ollas de barro en la cabeza y sus criaturas espirituales a cuestas -una paloma y una gallina- parten a pie desde Kadaraguma, su pueblo situado en la cordillera de Niyamgiri, en el distrito Rayagada.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas": sacerdotisa de Niyamgiri.
Pertenecientes a la tribu de los dongria kondhs, habitantes de los bosques que veneran a las colinas circundantes como la morada sagrada de su dios Niyam Raja, estas mujeres son sacerdotisas, conocidas en el dialecto local como "bejunis".
La ceremonia es la primera etapa de un viaje a un pueblo vecino para recoger una rara variedad de mijo, el alimento básico de la tribu de más de 10.000 habitantes.
En el pasado, el cereal resistente y de alto valor nutritivo se cultivaba en enormes extensiones de tierra en toda India. Aquí, en las colinas de Niyamgiri, los dongria kondhs creen firmemente en los beneficios del mijo y dedican partes de las laderas montañosas a su producción.
Sin embargo, en las últimas décadas el desarrollo industrial y minero en este estado rico en recursos minerales absorbió muchas hectáreas de tierra y relegó a un segundo lugar al cultivo resistente a la sequía.
Un programa público que subsidia al arroz también contribuyó con la merma en la producción y el consumo del mijo, para consternación de las comunidades indígenas que aseguran que su fuente local de alimentos no solo protege su salud, sino que también posee valor espiritual y cultural.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas", afirma una de las sacerdotisas en diálogo con IPS.
Decididas a preservar el mijo, las sacerdotisas van de puerta en puerta, de pueblo en pueblo, alentando a sus pobladores a recuperar su singular patrimonio.
Un complejo ritual
"Cuando era niña, me enteré de que cosechábamos más de 30 variedades tradicionales de mijo", recuerda Dasara Kadraka, que con 68 años es la sacerdotisa más veterana de las 22 aldeas que colaboran en la preservación del cereal.
"Hace 10 años se había reducido a 11 variedades, y en la actualidad, solo se cultivan dos", añadió en diálogo con IPS.
Dasara es oriunda de Kadaraguma, una aldea de 31 casas que desempeña un papel fundamental en la recolección de las semillas, que consiste en un complejo ritual.
A pie, las sacerdotisas visitan aquellos pueblos que cultivan una variedad antigua de mijo. Las mujeres ofrecen la gallina y la paloma a la bejuni local y, a cambio, le piden cuatro medidas de semillas para llenar cuatro cestas de bambú, que se vierten en una tela blanca.
Las semillas se distribuyen luego en partes iguales entre cinco familias de la aldea de las sacerdotisas viajeras, para que las siembren en junio. Gracias a la lluvia, la cosecha resultante en diciembre equivale, en promedio, a 50 veces la cantidad de semilla sembrada.
Como pago, las sacerdotisas les entregan ocho canastos del cereal a sus vecinos, el doble de las semillas que recibieron al principio.
Las noticias sobre las variedades poco comunes de semillas se pasan de boca en boca. Miembros de la comunidad dom, vecina de los dongria kondhs, actúan de mensajeros.
Las visitas de los doms a localidades lejanas permitieron recientemente la preservación de dos especies de mijo en desaparición: el "khidi janha", emparentado con el sorgo, en el pueblo de Jangojodi, y una versión del mijo cola de zorra, llamado "kanga-arka", en la aldea de Sagadi.
Hábitos locales, dietas saludables
Hace 60 años el mijo ocupaba 40 por ciento de las tierras cultivadas con cereales en India. En la actualidad, esa cifra cayó a apenas 11 por ciento.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela que la producción de mijo comenzó a descender con el cambio de milenio, y que los niveles en 2010 apenas superan los de 1990.
En Niyamgiri, las cifras son peores.
"El plan del gobierno que fomenta cultivos comerciales como el ananá, la cúrcuma y el jengibre en la comunidad dongria kondh invadió 50 por ciento de las tierras dedicadas al mijo en los últimos 15 años", aseguró Susanta Kumar Dalai, un voluntario del sector social que trabaja con la tribu.
Como el mijo crece bien en entornos adversos, prospera en condiciones de sequía y no requiere de riego más allá de la lluvia habitual, las comunidades rurales no se explican la decisión del gobierno que pretende limitar su producción.
El mijo también aporta altas cantidades de proteínas, vitamina B y minerales como magnesio, potasio, zinc y cobre a los pueblos tribales, y llena vacíos nutricionales que no se pueden complementar con otros alimentos más costosos.
La desnutrición en Niyamgiri es común, y el hambre extrema, que el gobierno mide según su referencia de una ingesta diaria de 2.400 calorías, alcanza a 83 por ciento de la población.
Los lugareños aseguran a IPS que las prácticas agrícolas tradicionales, como los cultivos mixtos y los hábitos alimenticios antiguos, podría resolver muchos problemas.
"Cuando teníamos más variedades de mijo sembrábamos hasta nueve cereales y lentejas diferentes en una parcela", explica Krusna Kadraka, de 53 años y jefe de la aldea de Kadaraguma.
Al momento de la cosecha, cada casa tenía varias "gulis" (cestas de bambú con capacidad de hasta 200 kilogramos) llenas de cereales.
Ahora que las variedades de cereales son remplazadas por monocultivos como el arroz, 27 de los 31 hogares del pueblo apenas cosechan dos gulis de granos al año en sus parcelas individuales de una hectárea.
El sistema de castas cerealero
Mankombu Sambasivan Swaminathan, un destacado genetista de 88 años, dijo a IPS que India desarrolló una "jerarquía de los granos", por la cual el arroz blanco –un cultivo lucrativo para los empresarios que venden fertilizantes y una importante fuente de ingresos fiscales producto de la exportación- es considerado superior a los cultivos más tradicionales.
Ante la insistencia de Swaminathan, el mijo será incluido en el sistema público de distribución de alimentos, que entrega cereales subsidiados a dos tercios de los 1.200 millones de habitantes de India, alimentando a 820 millones de personas.
Aunque el sistema está plagado de corrupción, convirtió a grandes poblaciones rurales en consumidoras de arroz y relegó al mijo al lugar de grano "ordinario", destinado a convertirse en forraje para el ganado y no en alimento básico para los seres humanos.
Swaminathan subraya que no solo quiere que el gobierno de India reconozca al mijo, sino que pretende que la Organización de las Naciones Unidas dedique un año internacional a lo que él llama el "cultivo huérfano" porque, aunque antaño fue muy popular, ahora está abandonado por un sistema cada vez más globalizado e impulsado por las exportaciones.
Esa medida podría ser justo lo que necesita India, que tiene una de las tasas más altas de hambre en el mundo. Según la FAO, 194,6 millones de personas están "desnutridos" en este país.
La Organización Mundial de la Salud calcula que 1,3 millones de niños y niñas mueren de desnutrición cada año en India.
Por Manipadma Jena
http://www.ipsnoticias.net/2015/07/sacerdotisas-tribales-preservan-las-semillas-de-mijo-en-india/
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