"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
19 de octubre de 2015
Feminización de la pobreza: la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer” .
De las personas que viven en situación de pobreza, cuyo total se estima en 1.700 millones, más del 70% son mujeres. Este dato constituye, en sí mismo, prueba irrefutable de que la pobreza en el mundo tiene "rostro de mujer", fenómeno que está ampliamente documentado tanto para los países del Sur como para los industrializados (PNUD, 1995, pp. 43). El concepto feminización de la pobreza alude a este hecho, pero también a otros tres más:
a) El crecimiento de la proporción de mujeres entre la población pobre: la feminización de la pobreza es un proceso –no simplemente un estado de cosas en una coyuntura histórica particular– y existe una tendencia a que la representación desproporcionada de las mujeres entre los pobres aumente progresivamente.
b) El sesgo de género de las causas de la pobreza: mujeres y hombres tienen roles (ver género, roles de) y posiciones diferentes en la sociedad, y la distinta incidencia de la pobreza en ambos es un resultado inevitable de este hecho.
c) La mayor exposición de las mujeres a la pobreza, debido a los mayores niveles de inseguridad, precariedad y vulnerabilidad que sufren por su posición subordinada a los hombres en el sistema de relaciones de género.
El concepto posición de ruptura (breakdown position) utilizado por Amartya Sen (1990) para explicar las desigualdades entre los géneros, es un instrumento valioso para entender el riesgo de pobreza en las mujeres: cuando se produce una quiebra en las relaciones que mantienen unidos a los miembros de una unidad doméstica, las posiciones de cada uno de ellos pueden variar considerablemente; por lo general, una ruptura en la familia o en la pareja deja a las mujeres con menores capacidades, experiencia y conexiones con el mercado laboral (debido a su especialización en el cuidado infantil y las labores domésticas), y en consecuencia con menores capacidades que los hombres para ganar dinero; también están más limitadas en cuanto a su tiempo y autonomía, pues se espera que ellas sigan haciéndose cargo de los hijos e hijas.
La mayor vulnerabilidad de las mujeres a los procesos de empobrecimiento viene determinada por las condiciones adversas en que ellas acceden al mercado de trabajo, su extensa dedicación a tareas no remuneradas, sus déficits de alimentación, educación y atención sanitaria, y su menor dotación de activos económicos, sociales y culturales en comparación con los hombres. Además, desde comienzos de los años 80, las políticas de estabilización y los programas de ajuste estructural aplicadas en la mayoría de los países del Sur han impactado negativamente en los sectores femeninos de menores recursos, agudizando tanto su riesgo de empobrecimiento como las desigualdades entre los géneros.
Cuatro son los escenarios en que los efectos de la reforma económica neoliberal se han hecho sentir más agudamente, en términos de la feminización de la pobreza:
a) En el ámbito de la reproducción. Como consecuencia del menor acceso familiar a los bienes y servicios del mercado, las mujeres han visto aumentar de manera notable su tiempo de dedicación al trabajo no remunerado, tanto en el cuidado del hogar y las criaturas como en el llamado trabajo de parentesco (actividades tendentes a mantener fuertes vínculos de solidaridad entre los miembros de la familia extendida) y en la gestión comunitaria de servicios. Surgen interrogantes acerca de la probabilidad de que la inversión que las mujeres hacen de su tiempo y energías en el trabajo familiar y vecinal no remunerado les sea retribuido en forma de sostén y asistencia en épocas de necesidad .
b) En el trabajo remunerado. El acceso de las mujeres a las oportunidades económicas ha empeorado durante las últimas dos décadas: las mujeres urbanas han visto restringido su acceso a los recursos financieros –al estar empleadas en los sectores más afectados por la reducción del gasto público: educación, salud y administración pública– y ha aumentado en un 50% la cantidad de campesinas que viven en la pobreza absoluta (PNUD, 1995, p. 43). Por otro lado, la inversión en capital humano sigue manteniendo un sesgo desfavorable para las mujeres y las niñas, en tanto el mayor desempleo femenino y su creciente presencia en el sector informal generan fuertes disparidades entre los sexos en lo que se refiere a la disposición de activos económicos.
c) En la dotación de capital social o activos sociales (vínculos sociales del individuo que le facilitan el acceso a ingresos, bienes y servicios), así como de activos culturales (educación formal y conocimientos culturales que permiten a una persona desenvolverse satisfactoriamente en su entorno). Siendo evidente que mujeres y hombres poseen diferentes carteras de activos, la reforma económica ha deteriorado en mayor medida los recursos de las mujeres orientados a cubrir necesidades vinculadas al cuidado de la prole y los trabajos domésticos.
d) En las políticas gubernamentales. Es evidente que los recortes en los gastos sociales –característicos de los programas de ajuste estructural– han mermado el acceso de las mujeres a los servicios básicos necesarios para desempeñar sus funciones de producción y reproducción social, lo que les ha impuesto mayores cargas de trabajo y privaciones que a los hombres.
La medición de la pobreza es complicada y demanda una sofisticada recolección de datos, pero, además, cuando se pretende medir la feminización de la pobreza, surge un problema adicional relacionado con la invisibilidad de las mujeres y la naturalización de sus funciones reproductoras. Casi todos los estudios sobre pobreza consideran el hogar como unidad básica de análisis y presuponen que existe una única función de bienestar aplicable a todos los miembros del mismo, pero las investigaciones sobre la distribución intrafamiliar de recursos e ingresos muestran que este presupuesto es insostenible. Efectivamente, aunque las reglas que rigen tal distribución varían notablemente según las culturas, el integrante de un hogar puede ser más pobre que otro en muchos sentidos: él o ella recibe menos para comer, obtiene menor atención en salud y educación, usa vestimenta más pobre, goza de menos tiempo libre o tiene menos control sobre las compras que se efectúan con los ingresos reunidos por el grupo familiar.
A pesar de que los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD –en sus aspectos relativos a los diferentes niveles de acceso al alimento, educación, salud y recreación por parte de niños y niñas– han mostrado de manera exhaustiva que no existe justicia distributiva dentro de los hogares en buena parte del mundo, el hogar sigue siendo la unidad de análisis económico. El resultado es que los sistemas predominantes de recolección estadística encubren las desigualdades económicas entre mujeres y hombres, y dificultan la medición del grado de feminización de la pobreza en muchos países.
Texto: Clara Murguialday
http://mujericolas.blogspot.com/
16 de octubre de 2015
Tecnología contra embarazos adolescentes en pueblo hondureño.
Cinthia Padilla tiene 16 años y hace cuatro aprendió computación para enseñar a niños, adolescentes y adultos en esta aislada comunidad pesquera del norte de Honduras como usar la tecnología para mejorar sus vidas.
Ahora, ella aplica sus conocimientos en una plataforma de educación y capacitación en línea (e-learning) para disminuir el embarazo en adolescentes en su aislada aldea y en caseríos vecinos.
Su padre, Óscar Padilla, es el dirigente comunal que revolucionó Plan Grande al llevarle la electricidad permanente a base de energía hidráulica, así como un plan de conservación y protección de la microcuenca del río Matías. Su hija aprendió mucho acompañándole desde niña a las reuniones.
"Mi papá me decía: ‘¡quédate cipota (niña)! ¿Qué haces aquí?’ Pero yo no le hacía caso, me gustaba escuchar a los adultos. Así fue como aprendí, con un proyecto de computación que vino a la comunidad y hoy enseño a los niños y adultos, en mis horas libres, cómo usar programas de Word, Excel y otros que les ayuden en su trabajo y estudios", explicó a IPS la adolescente.
"Empecé con una computadora usada que me regaló una empresaria de la capital hace cuatro años. Hoy he capacitado a más de 60 niños y varios adultos, no fue fácil porque ¿quién iba a creer en una chigüina (niña)?", acota sonriendo Cinthia, que estudia el primer año de educación secundaria.
Gracias a los conocimientos de la joven que sueña con ser ingeniera de sistemas para ayudar en el desarrollo de su comunidad y aplicar el uso de la tecnología a la protección del ambiente, los 500 habitantes de Plan Grande descubrieron las ventajas del Internet y de las llamadas tecnologías de la comunicación y la información.
Los pescadores han aprendido a hacer mejor sus cuentas de venta de mariscos, compra de productos y cobros por las enseñanzas de Cinthia.
Además, ella puso en marcha la plataforma e-learning para educar a los y las adolescentes en la prevención de los embarazos tempranos, con el apoyo de la Red de Desarrollo Sostenible, una organización civil que apoya el uso de las tecnologías en comunidades de este país centroamericano de 8,8 millones de personas.
El éxito de las iniciativas de Cinthia despertó el interés de Noel Ruíz, el alcalde de Santa Fe, el municipio al que pertenece Plan Grande, y del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Con el apoyo de 50.000 dólares del PPD, hace tres meses arrancó un proyecto de aprendizaje en línea en todo el municipio de Santa Fe y el vecino de Balfate, que comenzará a aplicarse en 2016, y que tendrá como usuarios a estudiantes y docentes.
En Plan Grande, que opera como experiencia piloto, los maestros están entusiasmados porque los embarazos adolescentes son frecuentes en esta región garífuna, uno de los siete grupos originarios de Honduras, que representa 10 por ciento de la población y surgió del mestizaje entre indígenas caribeños y esclavos africanos.
"Esto permitirá a los niños abrir sus mentes y no cometer el error de embarazarse por no tener conocimientos de educación sexual", dijo a IPS la docente Julissa Esther Pacheco, de la comunidad Punta Frijol, un caserío perteneciente a Plan Grande.
"Nos han entrenado en cómo usarla, aunque no tengamos Internet, pues se han creado programas interactivos y educativos que ayudarán a los menores a conocer y estudiar su cuerpo", explicó.
Punta Frijol está a más de tres kilómetros del centro de Plan Grande y cuenta con una escuela rural con 22 niños que atiende Pacheco, quien ejerce la unidocencia al atender los seis grados básicos de educación primaria en forma simultánea. Divide a los chicos por su grado y mientras unos hacen tareas, otros reciben clases y va rotando.
La maestra relata que la receptividad con que los niños han recibido la propuesta de la plataforma es "muy buena, están motivados porque saben que la vida no es color rosa".
"Yo estoy en cuarto grado y me gusta esta idea porque vamos a aprender con juegos y así las niñas no van a salir embarazadas tan temprano, ni tampoco se van enamorar tan rápido", expresó Javier Alexander Ramos, de ocho años, durante un encuentro en la escuela de Punta Frijol.
Su comentario causó la risa de sus compañeros y los padres que se congregaron en la escuela para contar a IPS sus expectativas con el proyecto, en una muestra de la importancia que sus pobladores dan a comunicar su historia y su apoyo a la iniciativa.
Javier dice que sueña con un país "más educado, en paz y seguro, así como Plan Grande. Me gustaría ser diputado cuando crezca para ayudar aquí en tantas cosas y por eso me gusta estudiar, eso de la computación me gusta pues aunque no tenemos computadora propia aprendemos con las que hay y así compartimos todos".
Por la ubicación geográfica de Plan Grande, a unos 400 kilómetros de la capital de Honduras, sobre el mar Caribe y a la que solo se llega por mar, las oportunidades educativas son pocas, muchos de sus habitantes se dedican a la pesca o la agricultura, mientras otros emigran.
De ahí que el embarazo en adolescentes es frecuente en el municipio de Santa Fe, que con sus tres aldeas y nueve caseríos busca promover un programa de educación sexual reproductiva que permita reducir la incidencia de embarazos en menores adolescentes.
Honduras de acuerdo a cifras de la Organización de las Naciones Unidas y la Secretaría (ministerio) de Salud, tiene una de las más altas tasas de embarazos en adolescentes en América Latina. Una de cada cuatro mujeres entre 15 y 19 años ha dado a luz a un bebé.
La tasa de nacimientos es de 108 por cada 1.000 mujeres entre esas edades, según los datos oficiales.
Para apoyar toda la transformación que Cinthia originó, el alcalde Ruíz puso en septiembre la primera piedra en Plan Grande de un aula virtual exclusiva para la plataforma e-learning, que estará operativa desde de enero de 2016.
Estas son comunidades muy postergadas, pero lo que están haciendo en Plan Grande vale la pena apoyarlo e impulsarlo, el aula didáctica funcionará con Internet y otras tecnologías apropiadas porque queremos que las adolescentes un día digan: hoy si estoy preparada para ser mamá", comentó Ruíz a IPS.
Es que aquí, los jóvenes "estamos perdiendo el miedo a expresarnos y con esta plataforma vamos a enseñarles cómo cuidarse, cómo usar incluso las redes sociales", interrumpió Cinthia.
"Cuando el PPD nos propuso esta idea, fui la primera en decir: sí, porque ellos nos ayudaron antes a traer la electricidad, nos enseñaron la importancia de la naturaleza y ahora nos van ayudar a educar al pueblo para que nuestros sueños como jóvenes no se trunquen tan temprano", argumentó.
Es la comunidad de Plan Grande, incrustada en la costa atlántica de Honduras, sus pobladores, humildes familias de pescadores, se convirtieron en un referente en manejo de energía limpia, comunitaria y auto sostenible.
Ahora también lo quieren ser en la prevención de embarazos en adolescentes de la mano de una joven de 16 años que ha lanzado también una campaña para que donen a su pueblo computadoras sin importar su estado, porque también aprendió a repararlas.
Por Thelma Mejia
http://www.ipsnoticias.net/2015/10/tecnologia-contra-embarazos-adolescentes-en-pueblo-hondureno/
15 de octubre de 2015
El empoderamiento de las mujeres rurales.
ONU Mujeres celebra tres días de las Naciones Unidas que reflejan el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo, empezando con el Día Internacional de las Mujeres Rurales el 15 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza el 17 de octubre. Estos temas interrelacionados tienen más relevancia que nunca este año, cuando acaba de aprobarse la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como nueva hoja de ruta mundial. La igualdad de género y el empoderamiento y los derechos de las mujeres son asuntos transversales en la Agenda 2030, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los objetivos están intrínsecamente vinculados a la vida de mujeres y niñas en todo el mundo, incluyendo la de las mujeres rurales, que son esenciales para su éxito. En especial, destacan la meta de erradicar la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo, la meta de poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, así como la meta de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible pero su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación son algunos de los muchos retos a los que se enfrentan. Estos se ven agravados además por las crisis mundiales —económica y alimentaria— y el cambio climático. Garantizar su empoderamiento no sólo es fundamental para el bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la productividad económica general, dada la amplia presencia de mujeres en la mano de obra agrícola mundial.
En cifras
Las agricultoras controlan menos tierra que los hombres y tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas, el crédito y los servicios de extensión. Menos del 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres. Las diferencias de género en el acceso a la tierra y el crédito influyen en la capacidad relativa de las agricultoras y los agricultores y las personas emprendedoras para invertir, operar a escala, y beneficiarse de nuevas oportunidades económicas .
Las muertes maternas afectan de manera desproporcionada a las mujeres rurales. En los países menos desarrollados, una mujer rural tiene un 38 por ciento menos de posibilidades en comparación con una mujer urbana de dar a luz con la asistencia de una o un profesional de la salud competente .
Datos obtenidos de un estudio que se publicará próximamente realizado por ONU Mujeres, el Banco Mundial, y la Iniciativa sobre Pobreza y Medio Ambiente indican que la brecha de género en la productividad agrícola oscila entre el 4 por ciento y el 40 por ciento dependiendo del país y del alimento o cultivo comercial en cuestión, y podría costar hasta 100 millones de USD en Malawi, 65 millones de USD en Uganda, y 106 millones de USD en la República Unida de Tanzanía.
http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty
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14 de octubre de 2015
La mujer y el medio ambiente.
A medida que se prolonga el debate sobre la respuesta a los desafíos climáticos, el nivel del mar sigue aumentando y el cambio climático provoca destrucción en todo el mundo. Entre las personas más afectadas se hallan las mujeres, puesto que recogen agua, pescan o cultivan tierras afectadas por inundaciones. Durante el embarazo y la maternidad, su salud se encuentra en mayor riesgo. Mientras tanto, su voz suele ser la última a la que se presta atención en la planificación y la gestión ambientales. Asimismo, disponen de menos acceso a tierras y recursos productivos. Este año, declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, el tema del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) es "Alza tu voz, no el nivel del mar". Aquí observamos cómo las mujeres pueden marcar la diferencia y cómo lo hacen. Si bien no siempre se les reconoce, las mujeres desempeñan un papel esencial en garantizar la protección de ecosistemas frágiles, la capacidad de las familias para sobrevivir a los desastres naturales y la gestión justa, eficiente y sostenible de los recursos naturales. Aunque las mujeres han demostrado sus capacidades para gestionar los recursos naturales y adaptarse al cambio climático, con frecuencia sus aportaciones son menospreciadas o infravaloradas. . La mujer y el medio ambiente es una de las 12 esferas de especial preocupación identificadas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing adoptada por las y los líderes mundiales en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en 1995. La Plataforma señalaba tres objetivos estratégicos que exigían la actuación de los gobiernos en relación con el medio ambiente. Dichos objetivos incluían la participación activa de las mujeres en todos los niveles de adopción de decisiones sobre el medio ambiente, la integración de sus preocupaciones y sus perspectivas en políticas y programas, y el establecimiento de métodos de evaluación de la repercusión de las políticas de desarrollo y ambientales en las mujeres. Casi 20 años después, las mujeres están realizando grandes progresos y los gobiernos recurren cada vez más a su experiencia y liderazgo cuando deben adoptar decisiones importantes relativas al medio ambiente. Aun así, todavía queda mucho por hacer para apoyar el papel de la mujer en la toma de decisiones y la garantía de un futuro mejor para todas y todos. Con esta finalidad, las Naciones Unidas se esfuerzan por situar a las mujeres a la vanguardia del desarrollo sostenible y en los esfuerzos de la lucha contra los efectos del cambio climático.
http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/environment
13 de octubre de 2015
La vejez, ¿una doble desventaja para las mujeres? .
Después de toda una vida cuidando de su familia y amistades, las mujeres de edad avanzada a menudo viven en la pobreza sin que nadie cuide de ellas. Envejecer es inevitable, pero las injusticias ligadas al género no lo son. Este Día Internacional de las Personas de Edad es el momento de poner el foco en la lucha contra la pobreza de las personas jubiladas y en la prestación de servicios de cuidados decentes para todas y todos. Se calcula que la población mundial mayor de 60 años se duplicará en la primera mitad de este siglo, alcanzando a los 2.000 millones de personas en 2050. Esto plantea importantes preguntas. ¿Serán capaces los sistemas de salud y pensiones de hacer frente al desafío del envejecimiento de la población? ¿Quién cuidará al creciente número de personas ancianas dependientes? Estas preguntas reflejan problemas políticos candentes en muchos países desarrollados. Sin embargo, dos terceras partes de las y los adultos mayores del mundo viven en países en desarrollo, y en 2050 esta proporción habrá aumentado hasta cerca de un 80 por ciento. El reto de proporcionar cuidados y seguridad de los ingresos a todas las personas de edad es enorme allí donde la pobreza es generalizada, los sistemas de salud se encuentran ya sobrecargados y el apoyo familiar y comunitario escasea. Aunque el envejecimiento tiene rostro de mujer, las respuestas políticas en favor de los derechos de las mujeres de edad avanzada se caracterizan por su gran lentitud. Las mujeres no solo son más longevas que los hombres, lo que hace que representen un porcentaje muy elevado entre el total de personas mayores, sino que además sufren mayores dificultades económicas. Debido a la discriminación a la que se enfrentan durante toda su vida, las mujeres acumulan menos ahorros y recursos con los que, de otro modo, podrían mantener un nivel de vida adecuado en la vejez. Además, en general los sistemas de pensiones no consiguen protegerlas de la pobreza. En todo el mundo, solo la mitad de las personas que superan la edad legal de jubilación tienen acceso a una pensión de vejez. En la mayoría de los países, las mujeres tienen una probabilidad menor que los hombres de percibir una pensión de este tipo, y cuando la perciben, el monto suele ser inferior. En las zonas urbanas de China, las mujeres de edad presentan unos índices de pobreza de tres a cuatro veces mayores que sus pares varones; y en la Unión Europea, las ancianas tienen un 37 por ciento más de probabilidades que los hombres de vivir en la pobreza [1]. La desigualdad de género en la vejez se refleja tanto en el plano de los cuidados como en el económico. Las normas de género vigentes y el hecho de que las mujeres suelen vivir más tiempo que los hombres con los que se casan implican que son las mujeres quienes asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado de sus esposos cuando estos envejecen. También desempeñan un importante papel en el cuidado de sus nietas y nietos, permitiendo de ese modo que madres y padres puedan desarrollar una actividad laboral remunerada, o incluso convirtiéndose en las principales cuidadoras en el caso de los niños que quedan huérfanos como consecuencia del VIH/SIDA o que quedan atrás en un contexto de migración. Aunque muchas mujeres de edad avanzada se sienten orgullosas de realizar este trabajo, el reconocimiento social y la recompensa que obtienen son escasos y los costos que puede conllevar desde el punto de vista de su bienestar físico y emocional pueden ser elevados. No deja de ser irónico que las mujeres, que con frecuencia pasan toda su vida brindando cuidados, terminen en la pobreza por el hecho de que los sistemas de pensiones no reconocen este trabajo, y que no tengan a nadie que se ocupe de ellas cuando empiezan a fallarles las fuerzas. Sin embargo, la vejez no tiene por qué constituir una doble desventaja para las mujeres. El informe insignia de ONU Mujeres, El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016, pone de manifiesto que, con políticas adecuadas, es posible marcar la diferencia. Las pensiones sociales universales pueden ser una poderosa herramienta para proporcionar seguridad de los ingresos básicos y cerrar las brechas de género en la cobertura de las pensiones: este tipo de pensiones establecen el derecho de todas las personas mayores, mujeres y hombres, a disfrutar de una pensión de vejez, con independencia de su historial laboral y situación familiar. Su implementación está al alcance incluso en los países de ingresos bajos. Bolivia, Botswana y Mauricio lo han demostrado, y existen estudios que calculan que, en la mayor parte de los países del África Subsahariana, el costo de este tipo de pensiones ascendería tan solo al 1 por ciento del PIB. Los beneficios, en cambio, pueden ser enormes y llegar a muchas generaciones. En Sudáfrica, las pensiones universales, disponibles para un amplio porcentaje de la población, no solo han reducido la pobreza entre las personas de edad avanzada sino que además han traído consigo mejoras en la nutrición a largo plazo y la asistencia a la escuela entre las niñas y niños con los que viven. Contar con servicios de cuidados asequibles es tan importante como garantizar las pensiones. A pesar de ello, estos servicios siguen siendo muy rudimentarios incluso en los países ricos, lo que refleja que todavía se sigue dando por sentado que el trabajo de cuidados no remunerado de los adultos mayores ha de recaer en las mujeres. Es esencial partir de la hipótesis de que el cuidado de nuestros adultos mayores es una responsabilidad colectiva, y esto debe materializarse en una ampliación de los servicios públicos y otros mecanismos de apoyo, a fin de garantizar tanto los derechos de quienes prestan los cuidados como de quienes los reciben; las opciones pueden ser diversas, desde cuidados a domicilio hasta la atención institucionalizada en centros de día o residencias de ancianos. La adopción de estas medidas exigirá un compromiso político y una considerable inversión de recursos. Pero seamos claros: la alternativa no puede ser nunca delegar el trabajo de cuidados no remunerado en las mujeres para abandonarlas a la pobreza cuando llegan a la vejez.
Silke Staab
http://www.unwomen.org/es/news/stories/2015/9/experts-take-old-age-a-double-whammy-for-women
10 de octubre de 2015
La mujer y el trabajo. Una cuestión de género.
Hay muchas personas que aun no conocen la situación laboral de la mujer a través del tiempo. Aunque no lo parezca, la situación no ha cambiado mucho.
Mucha gente critica una situación laboral de la mujer en la actualidad. Es decir, algunas personas manifiestan que las mujeres no necesitan trabajar, que se deberían quedar en casa cuidando de sus hijos. Aunque también es cierto que debido al gran avance de la tecnología doméstica se ahorra mucho tiempo en las tareas del hogar.
Quién trabaja y quién no.
Antiguamente, las mujeres que pertenecían a la nobleza y a la alta burguesía no se les permitían trabajar, eran esclavas de su familia. Los hombres no entendían como trabajo el cuidado del hogar. Sin embargo, las clases bajas, como eran criadas y campesinas, si que se dedicaban a este colectivo. Estas trabajaban en el campo ayudando a sus maridos y además se encargaban de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos, pero no se les reconocía como trabajadoras. El matrimonio era el único horizonte para la mayoría de las mujeres. El acceso a la educación y otros factores de movilidad social, estaban vedados para el mundo femenino.
Lavar, cocinar, cuidar niños, a menudo no figura en las estadísticas laborales, además, muchas mujeres trabajan fuera de casa provocando la doble jornada.
La mayoría de los varones no siente como propias tareas que casi todas las mujeres consideran como parte de su universo: cocinar, lavar, asear, cuidar niños, y atender otras labores domésticas. El problema es grave cuando a las labores propias de un hogar se agregan trabajos remunerados fuera de casa. La revolución industrial cambió la forma de encarar la sociedad. Las mujeres se integraron al mundo laboral. La primera vez que está trabajó, era vista como algo raro, y a la hora de realizar un trabajo, se les exigían más obligaciones en el contrato que a los hombres.
Actualmente, la discriminación de la mujer en el mundo laboral sigue existiendo y es debida a los siguientes motivos:
- Los salarios de las mujeres son menores que los del hombre, desempeñando los dos el mismo trabajo.
- Se prefiere contratar antes a un hombre que a una mujer, ya que ha esta se la infravalora, sobre todo en altos cargos.
- Por su condición de quedarse embarazada.
A pesar de todo lo que la mujer a avanzado en el mundo laboral, todavía sigue existiendo discriminación hacia estas. ¡¡¡Queda mucho camino por recorrer¡¡¡
La remuneración del trabajo de las mujeres.
La remuneración económica que la mujer recibía por su trabajo siempre ha sido notablemente inferior comparada con la que recibía un hombre, situación que aún hoy se mantiene, como denuncian Asociaciones de Mujeres, Sindicatos y Medios de Comunicación. Las razones de esta desigualdad no se explican, es decir, es un hecho constatable pero no tiene ninguna lógica y tampoco está penado por ninguna ley.
Según un estudio, las mujeres que trabajan no tendrán las mismas oportunidades salariales que los varones hasta el año 2050, que es casi 100 años después que el presidente Kennedy firmara la Ley de Igualdad de Remuneración que prohíbe la discriminación con motivo de sexo que dé como resultado una remuneración desigual por el mismo trabajo. En promedio, las mujeres ganan 78% del sueldo de los hombres, de acuerdo a un estudio del 2003 llevado a cabo por el Departamento del Trabajo que es, sin embargo, una mejora considerable porque en 1979, hace 26 años, las mujeres ganaban 62% de lo que percibían los varones.
Además, la remuneración no es igual en todas las razas, también depende de la profesión, el tipo de empleo.
El cuidado de los hijos.
Esta ocupación siempre ha recaído en la mujer y, sobre todo, a la tradición. Tal cuidado es, en cantidad y calidad, agotador, además del mucho amor con el que se realiza.
Hoy en día, algunos gobiernos proporcionan actualmente para que los ciudadanos puedan atender a sus hijos a jornada completa. Estas ayudas, varían de un país a otro, aunque existen algunos países, en los que la conciliación entre trabajo y familia no es contemplada por las administraciones.
Al existir dos jornadas laborales, el descanso de los padres es muy difícil, y la necesidad de acudir a terceras personas para que ayuden o realicen totalmente el cuidado de los hijos o las tareas del hogar, es totalmente inevitable.
Hay quien piensa que el trabajo y el cuidado de la familia, han estado siempre repartidas entre hombres y mujeres, pero únicamente ha sucedido así cuando la economía familiar podía permitírselo.
El acceso femenino al trabajo.
El gran obstáculo que encuentran las mujeres en el ámbito laboral es que les resulta muy difícil acceder a trabajos masculinos y, en caso de que lo consigan, les cuesta mucho ascender a niveles superiores.
Esta discriminación que se esta intentando mejorar, presenta situaciones en las que las mujeres no saben si merecen estar o no.
No lo saben ni lo sabrán mientras sean llamadas a participar en actividades públicas, laborales o no, para calmar la sensación de culpa institucional sin que se tengan en cuenta sus propios méritos.
La discriminación.
Aun cuando la mujer provee con recursos financieros, siguen considerándose dichos ingresos como "complementarios". Incluso en familias donde la mujer aporta lo mismo o aun más que el varón, no se considera su aporte como vital o de la misma importancia relativa que el recurso monetario del marido.
A pesar que ambos, varón y mujer, trabajen fuera del hogar, se siguen considerando la labor doméstica y el cuidado de los niños, como tareas femeninas.
Muchas mujeres trabajadoras se sienten mal al no poder cuidar de sus hijos, y tener que dejarlos al cuidado de sus abuelos o terceras personas, por no disponer de tiempo debido a su trabajo.
El principio de igualdad que no se vive.
Persiste el mito de que a los hijos nadie los puede educar como una mujer, o que la cocina es ámbito femenino. Esto provoca el fenómeno de la doble jornada, es decir, la mujer trabaja fuera de casa y además tiene a su cargo el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.
Un típico varón llega a su casa con la expectativa de que la comida esté preparada, la ropa limpia, los hijos atendidos y las múltiples tareas del hogar realizadas. Muy pocos toman conciencia que si ambos trabajan, lo justo es compartir tareas.
Esto provoca un estrés en las mujeres, ya que se les exige eficacia tanto en el mundo laboral como en sus funciones domésticas.
Persiste además la paradoja de entender que el cuidado de niños y el mantenimiento de hogares estables es de primera importancia, no obstante, se considera el trabajo doméstico como "no productivo", por eso, normalmente no es rentado ni tampoco figura en las estadísticas de ingresos.
De no mediar situaciones de crisis o extremas, la mayoría de los varones no se involucra en tareas domésticas ni el cuidado de los niños, lo que, a la larga, produce un deterioro de las relaciones de pareja, especialmente cuando las mujeres comienzan a reclamar justamente la necesidad de colaboración.
http://mujereneltrabajo.wikispaces.com/La+mujer+en+el+trabajo
8 de octubre de 2015
Mercado Laboral Femenino en Chile .
EL desarrollo del trabajo femenino como un "bien" ha requerido de cambios profundos en la sociedad, precipitados por eventos bélicos, protestas y manifestaciones masivas de diversa índole, tanto cívicas como artísticas y económicas. Esto cambios han permitido el desarrollo del mercado laboral femenino, como un nicho dentro de la fuerza de trabajo global.
En vista de ésta historia no podemos apoyar la tesis de que el Mercado se crea y se mantiene por elementos naturales, propios de la sociedad, o por una "mano invisible", por el contrario es la sociedad, con voluntad y esfuerzo, la que ha debido delimitar, configurar y perfeccionar el mercado laboral a través del tiempo (Geertz,, C. 1978; White, H. 1981) a través de las definiciones incitadas por los movimientos sociales y finalmente implementadas por las instituciones, en un proceso de cristalización de estilos regulatorios que se realiza en el campo social. (Fligstein, N. 1996 en Ossandón, J. 2012) Cómo ha sido la configuración del Mercado Laboral Femenino a través del tiempo es la pregunta de interés de éste estudio, en particular cómo han intervenido las instituciones, a través de regulaciones y manifiestos, en el desarrollo de éste mercado como se configura hoy en Chile, una tarea que está aún lejos de terminarse, debido a las evidentes brechas en la valoración del trabajo femenino y masculino.
Como hipótesis, proponemos que la intervención de las instituciones puede explicar aumentos o disminuciones en la tendencia de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, en particular buscaremos contrastar el efecto de la nueva ley que establece un post natal de 6 meses ha tenido algún efecto sobre la empleabilidad de las mujeres en Chile.
Método de Recolección de Datos
Para identificar el efecto que han tenido las instituciones en el desarrollo de un Mercado Laboral Femenino, se revisarán los datos recopilados por el Banco Mundial, contrastando el efecto que han tenido la implementación de leyes o la gestión de instituciones que regulan el funcionamiento del Mercado Laboral, siendo la Dirección del Trabajo la principal entidad de velar por el cumplimiento de las regulaciones por los derechos y deberes de los trabajadores, estipulados en diversos códigos, decretos, leyes e incluso en la constitución nacional.
Surgimiento del Mercado Laboral Femenino
Después de gran parte de la fuerza laboral de los países occidentales debiese partir a la guerra, en la década de 1910 y 1940, las empresas que debían abastecer a la maquinaria bélica se encontraron de pronto sin fuerza de trabajo y con una gran demanda de bienes que permitieran seguir batallando. La Industria entonces empezó a considerar a las mujeres como mano de obra.
En esa época la participación femenina en instancias ajenas a las labores caseras era escasa, de hecho la primera mujer que daba cátedra de Física en la Universidad de la Sarbona en París, fue Marie Curie el año 1906, el voto femenino en Chile se autorizó recién el año 1934, y en países como Afganistán y Andorra se permitió en los años 1963 y 1970, respectivamente. (Wikipedia, 2012) Antes de la Revolución Industrial y su relación con las Guerras Mundiales, las mujeres occidentales tenían una de dos alternativas: Casarse o asumir los hábitos religiosos. (Zárate y Godoy, 2005)
Las relaciones femeninas estaban fuertemente enlazadas al poder económico que tenía su familia sobre ellas, sin embargo, en la medida en que su participación laboral empezó a aumentar, así también fue evolucionando su identidad, ya que fueron adquiriendo mayor poder económico. Esta evolución sembró las bases de movimientos sociales sufragistas y feministas, que proponían una idea que, en la época (y aún hoy) resultaba revolucionaria: Las mujeres podían hacer las mismas cosas que los hombres... e incluso mejor, como pregonaban los movimientos feministas.
Según plantea Zelizer, V. (2000) los vínculos sociales están afectados por dimensiones culturales y económicas, siendo el dinero un factor en las relaciones que incide sobre el poder de negociación de cada parte. La revolución feminista de mediados del siglo XX no sólo significó una revolución política, sino que también influyó en el desarrollo del actual rol que cumple la mujer en la sociedad y en su casa. Además, este movimiento generó otro efecto en el ámbito económico: se integró a las mujeres al mercado laboral.
Este proceso de integración a un nuevo rol está aún lejos de haber superado todos sus reveses. Aunque es cierto que la participación femenina a nivel global está aumentando, no necesariamente a un nivel igualitario que los hombres, ya que perciben en promedio una remuneración bastante menor, aún en los mismos cargos aunque particularmente en las posiciones de mayor responsabilidad. (CASEN, 2009; Cabezas et al., 2011).
Por otro lado, el haber ganado un nuevo rol no significa que haya "perdido" alguno de los que la mujer ha desempeñado tradicionalmente, generándose un fenómeno estudiado en la literatura como "Conflicto trabajo - familia" (Barros y Barros, 2008). Pese a que éste conflicto afecta tanto a hombres como a mujeres, en el caso de éstas últimas se traduce muchas veces en el abandono del trabajo en pro de la crianza de los hijos, rol que no es asumido de forma generalizada por sus parejas. (Godoy y Mladinic, 2009)
Hipótesis respecto del Mercado Laboral femenino en la actualidad
Se considerará el Mercado Laboral Formal, es decir, sin considerar trabajos a medio tiempo, emprendimientos o servicio doméstico, sino que aquella demanda de fuerza laboral a la que se le ofrece un contrato y un salario según las condiciones legales correspondientes. Los oferentes en este mercado son las personas que cumplen ciertos requisitos de experiencia y formación para poder ocupar un cargo, y los demandantes son las organizaciones que requieren llenar o crear una vacante con el trabajo de algún candidato disponible en la fuerza laboral de un país. Asumiremos que una persona que ya está trabajando se mantiene en el Mercado Laboral, ya que puede ser reclutado aún sin dedicarse a postular a ofertas de empleo, a través de la gestión de un Head Hunter.
Al momento de incorporar personas a sus filas, las organizaciones realizan procesos de evaluación de los candidatos, para disminuir lo más posible el riesgo de contratar a una persona que no responda a las exigencias del cargo con los estándares de desempeño exigidos por la empresa. Generalmente inician filtrando los currículum de los candidatos, para ir pasando a las siguientes etapas de evaluación sólo a aquellos que cumplen con ciertos criterios predefinidos.
Los estudios han encontrado que los aspectos valorados por el mercado laboral y que promueven la participación femenina en las empresas son la educación, el número de hijos y el estar soltera, además de algunos factores culturales como los valores más liberales en las familias y en las propias mujeres, se relacionan positivamente con la participación femenina en el mercado laboral. (Contreras y Plaza, 2007)
Considerando que el mercado laboral es un intercambio, donde ambas partes buscan maximizar su beneficio, quisieramos conocer cómo la maternidad incide en el valor que se da al trabajo femenino, en particular luego de un año de implementada la ley que otorga un postnatal de 6 meses.
Características del Mercado Laboral Chileno
El mercado laboral se constituye por fuerza de trabajo utilizada por personas u organizaciones para ejecutar sus actividades. Las personas con las características necesarias para llenar las vacantes disponibles de trabajo conforman el mercado laboral, ya sea que estén buscando llenar una vacante o que sean buscadas mientras se ocupan en algún puesto de trabajo, para hacerles una oferta. Y los oferentes son organizaciones que requieren de personal que implemente sus planes y actividades de negocio, por lo cual negocian un "precio", o en este mercado en particular: una renta.
En el segundo trimestre del 2012 la fuerza laboral en Chile comprendía 7,223 millones de personas (INE). Los movimientos que se dan en éste mercado se parecen más a las transacciones en la bolsa de valores que a comprar en un supermercado, ya que la renta es negociada en base a la estructura de costos de la organización que ofrece una vacante y a las condiciones comparativas con el resto de la fuerza laboral (Equidad interna y Externa en la asignación de sueldo). Es decir que las empresas "cotizan" diversos aspectos en los trabajadores que puedan maximizar su ganancia, como la calidad de su trabajo previo, su formación, sus redes de contacto, etc. Sin embargo, dada la imposibilidad de predecir el desempeño de las personas, tampoco hay consenso respecto de qué factores considerar a la hora de definir un sueldo o seleccionar a un candidato. Es así como entran a valorarse aspectos como la familia de origen, el color de la piel, la afiliación política, la creencia religiosa, el género, entre otros aspecto que no necesariamente tienen que ver con un buen desempeño, y que por ende cierran oportunidades a priori, tanto para las personas que resultan discriminadas como para las empresas que deben aumentar los costos de encontrar al "candidato idóneo". El uso de estos criterios está prohibido en la Constitución Nacional de 1980, sin embargo es muy difícil probar en un juicio que se utilizaron algunos de estos criterios en un proceso de selección, por lo que pueden ser (y son) utilizados con impunidad.
La valoración de las Mujeres en el Mercado Laboral
En terminos de género, históricamente rol de la mujer en el mercado laboral ha sido bastante restringido, dado que se le ha relegado a la función de criar a los hijos además de hacerse cargo de las tareas del hogar, en contraposición al hombre, quien asumía tradicionalmente el rol de "proveedor". Así lo refleja la Encuesta Nacional de Empleo (INE) de 1986, donde la tasa de participación laboral femenina era apenas de un 24%, en contraste con un 65,2% de hombres insertos en el mercado laboral.
Sin embargo, la participación femenina ha ido creciendo con el pasar de los años, llegando a una participación de un 41,9% en el año 2010 (INE), dejando de lado su rol de dueña de casa, ahora la mujer está optando por un estilo de vida más autosuficiente, vinculado a todo un cambio cultural cuyo origen se remonta a los movimientos feministas que partieron en los años 20, después de la I Guerra Mundial. Aún así, en Chile todavía estamos lejos de alcanzar los índices de participación femenina que tienen otros países de la región (ni hablar de otros países desarrollados), tal como se aprecia en el siguiente gráfico (Garretón y Garretón, 2010):
Participación Laboral Femenina luego de la Nueva Ley de Post Natal
Con la entrada en vigencia del nuevo postnatal de 6 meses, el 17 de Octubre de 2011 (Diario Oficial) se temió que se vería mermada la participación femenina en la fuerza laboral nacional, dado que las empresas no podrían enfrentar un periodo de ausencia tan largo de sus trabajadoras. Por otra parte, los defensores de ésta ley planteaban que muchas mujeres hacían uso ilegítimo de licencias médicas para extender el periodo de postnatal, y que al legalizar la situación no sólo traería los beneficios de la lactancia materna al niño, sino que disminuiría el abuso sobre las licencias médicas, sin afectar la "demanda" de mujeres en el mercado laboral, ya que informalmente ya se tomaban los 6 meses de post natal.
El objetivo de éste estudio es revisar el efecto que ha tenido ésta ley sobre el mercado laboral femenino, en su primer año de aplicación.
http://sociologiadelosmercados2012-11.blogspot.com/2012_08_01_archive.html
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