15 de diciembre de 2015

Síndrome de Otelo: cómo es la enfermedad de los celos extremos.



Toma el nombre de la conocida obra de Shakespeare, Otelo, que mata a Desdémona poseído por unos celos enfermizos.
El síndrome de Otelo es un delirio por el cual la persona que lo sufre está firmemente convencida de que su pareja le es infiel.
"La persona está obsesionada con la idea de la infidelidad y muestra una serie de conductas que se manifiestan tratando de buscar pruebas que lo demuestren, por ejemplo, entrando en el ordenador o mirando el teléfono móvil de su pareja. También puede mostrarse violenta o humillar al otro", dice a BBC Mundo Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo.
Los celos desmesurados pueden destruir parejas.
En casos extremos la persona que padece del trastorno puede llegar a matar al objeto de sus celos.
"Cuando se llega al extremo del homicidio es que existe otro tipo de personalidad patológica de base como la paranoia o un delirio celotípico. Cuando hay un delirio es una idea irreversible con una serie de respuestas a esas ideas que son realmente graves", dijo el experto argentino.
"Muchas veces los celos son alimentados por la influencia", señala Ghedin, "en la obra de Shakespeare Otelo fue influenciado por Yago que le metía ideas de la infidelidad de su esposa. Los sujetos celotípicos pueden ser son influenciables por las opiniones de otras personas o medios de comunicación".
La manera de tratar el síndrome de Otelo es buscar las causas que lo provocan. La psicoterapia es fundamental y en los casos extremos se recomienda medicación.
"Hay pacientes en los que la idea de infidelidad es tan preponderante, tan recurrente en su pensamiento que altera las relaciones con otras personas. En estos casos, una medicación atenúa la intensidad de la idea", explicó Ghedin.
Distintos tipos de celos
Pero los celos no son necesariamente patológicos.
Según Ghedin, forman parte del capital de emociones que toda persona tiene. Se consideran síntomas de un trastorno psiquiátrico solo cuando dominan al sujeto e interfieren notoriamente en su vida de relación y en el resto de sus ocupaciones.
Podemos clasificar a los celos como:
Reacción emocional normal: es transitoria, no condiciona la vida de la persona ni de los demás.
Reacción emocional desmedida: afecta sobre todo las relaciones amorosas. Es más frecuente en mujeres con diferentes grados de dependencia. Pueden o no haber existido situaciones previas de infidelidad (ya sea personales, familiares o de amistades cercanas). Son controladoras y pretenden que el otro les despeje infinidad de dudas que nunca llegan a ser aclaradas.
Celos como rasgo distintivo de la personalidad: son personalidades desconfiadas, suspicaces, que condicionan la vida del sujeto y del entorno. Afectan todas las áreas: relaciones familiares, amorosas y trabajo, entre otras. Son fríos, calculadores, encuentran amenazas donde no existen y están convencidos que lo que piensan es una "verdad" indiscutible. Se denomina Trastorno Paranoide de la Personalidad.
Síndrome de Otelo: es un trastorno delirante con ideas de celos, también denominado celotipia. Son ideas que atrapan el pensamiento y convencen al sujeto de que el otro le es infiel. El delirante celotípico construye su delirio con datos irracionales y pierde el tiempo tratando de hallar comprobaciones para confirmar sus sospechas. Los delirios de celos pueden formar parte del trastorno delirante crónico o paranoia, pero también lo observamos en los comienzos de cuadros demenciales por deterioro involutivo de la corteza cerebral y en el alcoholismo crónico.
Afecta más a los hombres
La persona está obsesionada con la idea de la infidelidad y muestra una serie de conductas que se manifiestan tratando de buscar pruebas que lo demuestren, por ejemplo entrando en el ordenador o mirando el teléfono móvil de su pareja
Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo
El síndrome de Otelo afecta a mujeres y a hombres pero más a estos últimos. Según el experto argentino, la razón fundamental tiene bases psicológicas y culturales.
El apego real y simbólico a la figura de la madre actuaría inconscientemente generando sentimientos ambivalentes de amor-odio hacia las demás mujeres.
La cultura también impone sus reglas: en estos sujetos la idea de poder, dominación y fuerza sobre la figura femenina es imperante.
Ellos quieren mujeres que se sometan a sus reglas y cualquier conducta de autonomía de parte de ellas es vivida como sospechosa.
En opinión de Ghedin, ya sea el hombre o la mujer quien sufra el trastorno, lo importante es buscar ayuda antes de que el síndrome arraigue y se deterioren las relaciones entre la pareja.

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141111_salud_sindrome_otelo_il

10 de diciembre de 2015

Los movimientos feministas y de mujeres como fuerza democratizadora.


América Latina abrazó la modernidad desde la independencia, pero su desarrollo estuvo
moldeado por la experiencia colonial, la historia política de democracias inestables y la sucesión
de dictaduras militares. El desarrollo de la modernidad en la región, también se hizo a expensas
de otras culturas y civilizaciones, a las que subordinaron. Frente a las luchas de las fuerzas
democráticas, los sectores dominantes desplegaron incansables estrategias por mantener la
dominación, la desigualdad, el privilegio y la exclusión e incluso, asumieron discursivamente el
imaginario moderno para justificar sus privilegios y sistemas de servidumbre.
A pesar de la heterogeneidad de los países y de las diferencias sociales y culturales existentes,
hay elementos comunes que han incidido en la vida diaria de la ciudadanía: una matriz históricocultural occidental y cristiana, con mandatos sobre lo permitido y lo prohibido a las mujeres; una  institucionalidad política precaria, con élites discriminadoras y excluyentes; y Estados patriarcales y populistas, con tendencias paternalistas y clientelares en su relación con las mujeres (sobre todo con aquellas en situación de pobreza). Hay que agregar para algunos países de Centroamérica y del área andina, una mayor densidad étnica y una herencia colonial.
La región latinoamericana, a lo largo de su historia y como producto de diversos procesos
sociopolíticos, fue experimentando transformaciones a la par de los avances en los ámbitos de
industrialización y urbanización. El aparato del Estado creció, con la consecuente extensión de los
servicios de salud y de educación, así como de la ampliación de la infraestructura y el transporte. La
textura de la sociedad se volvió más heterogénea con los desplazamientos internos del campo a la
ciudad y la emergencia de sectores medios, de nuevas formas de consumo y de otros patrones de
movilidad. Al mismo tiempo, gracias a la transformación de los patrones de fecundidad, el ingreso de
las mujeres a la educación y al trabajo, debilitó el modelo de familia jerárquica y patriarcal.
 Todas estas transformaciones favorecieron los procesos de individuación de las personas y en forma especial,de las mujeres; ciertos sectores de ellas, debido a su ingreso a la educación y el mercado laboral,tuvieron más recursos para definir su vida y participar en las esferas política y social, trascendiendo los vínculos sociales o geográficos tradicionales que les ataban a su entorno inmediato.
La segunda ola del movimiento feminista, madura en la región en períodos de crisis política y
de dictaduras. Las movilizaciones de las agrupaciones feministas tuvieron lugar en escenarios
caracterizados por la aceleración de transformaciones societales y/o por la presencia de situaciones
de crisis, que se expresaban -entre otras dimensiones- en la emergencia de nuevos actores sociales
o en alianzas políticas que presionaban por cambios en la institucionalidad vigente. La segunda ola
del movimiento feminista no sólo impugnó la exclusión de las mujeres de los espacios públicos,
como lo hicieran las sufragistas. Hizo también visible el carácter socialmente construido de las
identidades y de los roles femeninos y masculinos, identificando los mecanismos de distribución
desigual del poder y de oportunidades entre hombres y mujeres, refutando las lógicas culturales
e institucionales que separan lo público de lo privado o la producción de la reproducción, y los
principios jerárquicos que organizan la vida privada.
El trabajo, la familia, las normativas de la sexualidad y de la reproducción, las estructuras de
representación política, de los derechos económicos y de las libertades civiles, son algunas de
las más importantes instituciones de la vida social de nuestro tiempo que han sido blanco de las
críticas feministas. Éstas han destacado la naturaleza política de la familia y de la intimidad,
 así como la necesidad imperativa de justicia en la vida personal, cuestionando de esa manera la forma en que han sido interpretados los derechos a la intimidad y a la privacidad: reconocidos sólo a los hombres jefes de familia, otorgándoles un control sin límite sobre quienes son integrantes de su
círculo privado y haciendo abstracción del derecho a la privacidad y la intimidad de quienes son
subordinados. Las feministas reivindican la intimidad en la familia -en condiciones de igualdad de
derechos y de poder entre sus integrantes-, no la intimidad de la familia, en condiciones en que el
único miembro que detenta poder y derechos es el adulto varón, jefe de la misma.
El feminismo ha desarrollado nuevos marcos conceptuales, jurídicos y políticos para pensar el
mundo público, al cuestionar las convenciones que han naturalizado el poder jerárquico y al
señalar que el poder político, puede y debe ser ejercido también en el ámbito de las relaciones
familiares y de la intimidad, con la participación de todos sus integrantes. Las feministas han
argumentado contra la rigidez con que se definen e interpretan los límites que separan lo
privado y público, ofreciendo reinterpretaciones sobre la interrelación entre ambas esferas.
Sostienen que es imposible discutir el dominio público y el dominio doméstico, aisladamente,
sin referencia a sus estructuras y prácticas, a la división del trabajo y a la distribución del poder.
La persistencia de la dicotomía privado-público no puede ser explicada sin tomar en cuenta los
elementos de la esfera no doméstica, tales como: la segregación y la discriminación sexual en el
mundo del trabajo asalariado; la escasa presencia de mujeres en cargos políticos; y la tenacidad
del postulado estructural que afirma que trabajadores de servicios públicos no son responsables
de la educación de niñas y niños. Los roles domésticos de las mujeres tienen que ver y se
sustentan, en la desigualdad que enfrentan; y en los aspectos psicológicos de su subordinación,
afirmada en la socialización recibida en una familia estructurada con base en roles de género
diferenciados y desiguales (al igual que otras instituciones sociales).
En el ámbito de los derechos humanos, el movimiento feminista ha subrayado su naturaleza
social, no solo individual. Junto a la defensa de derechos colectivos de las mujeres, ha enarbolado
el respeto a los derechos a la privacidad y a la autonomía decisoria en la vida privada y pública,
que aseguren las condiciones constitutivas mínimas necesarias para tener una identidad propia,
participar de la vida social y política, buscar la autorrealización y, por ende, gozar de dignidad
humana. Para el feminismo y los movimientos de mujeres en defensa de los derechos humanos,
los derechos –civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, sexuales y reproductivos-
han sidoreconocidos a las mujeres como resultado de amplios movimientos nacionales y trasnacionales;esta lucha perdería sentido, si no se aseguran las condiciones de posibilidad mediante las cualesesos derechos pueden ponerse en práctica.
Esas condiciones constituyen derechos sociales e incluyen el bienestar social, la seguridad personal y la libertad política (Correa y Petchnesk,, razón por la cual se ha buscado transferir el mayor peso de las obligaciones, de los individuos a las instancias públicas y al Estado.
En conclusión, los movimientos feministas se han constituido en importantes fuerzasdemocratizadoras y modernizadoras desde abajo (Wagner, 1997)43, introduciendo nuevos discursosy reglas sociales, así como contribuyendo al tránsito hacia una nueva fase de la modernidad en la quese profundicen los procesos de individuación y se erosionen las convenciones sociales, culturales einstitucionales que han excluido a las mujeres de la vida pública.

http://www.oas.org/en/CIM/docs/CiudadaniaMujeresDemocracia-Web.pdf



4 de diciembre de 2015

Pobreza, causa de muertes maternas




La mortalidad materna en América Latina está ampliamente relacionada con la pobreza, falta de educación y desigualdad, así como con deficiencias en el acceso a la salud y la calidad de atención oportuna durante el embarazo, parto y puerperio.
Así aseguró Cuauhtémoc Ruiz Matus, director interino del Departamento de Familia, Género y Curso de Vida de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el marco de la presentación en México de la campaña #CeroMuertesMaternas, que busca reducir la muerte de mujeres por hemorragia posparto en la AL.
El representante de la oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que aunque en los últimos cinco lustros la región ha presentado una importante reducción en mortalidad materna, "los avances han sido insuficientes [pues] aún más de 5 mil mujeres mueren en en América Latina y el Caribe por complicaciones evitables del embarazo y del parto. En la región, todos los días mueren al menos 16 mujeres por estas causas".
Los principales grupos de edad en los que se encuentran más muertes por hemorragias son en menores de 16 años y mayores de 35; y el fenómeno generalmente está ligado a mujeres con múltiples embarazos, cesáreas previas o que tuvieron complicaciones en otros embarazos.
Pero Riuz Matus apuntó que esta problemática no sólo es de tipo médica y de salud, sino también social, por lo que es necesario atenderla de forma integral "haciendo frente a las desigualdades y a las inequidades, y a las determinantes sociales en salud como es la pobreza, la educación, la falta de acceso a transporte, el acceso a servicios de planificación familiar, la atención oportuna y de calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio".

http://imparcialoaxaca.mx/nacional/7cw/pobreza-causa-de-muertes-maternas



3 de diciembre de 2015

La participación y organización de las mujeres indígenas.


En momentos en los que la participación se representa como “tener voz”, “hablar”, irrumpir en la escena pública, abandonar el silencio y por fin tomar la palabra, la intervención de las mujeres de los pueblos originarios afronta dilemas adicionales a la participación de los hombres de las mismas comunidades.
 La violencia estructural ha implicado la invisibilización de las mujeres, principalmente de las indígenas.
 Por un lado, algunos pueblos se plantean el silencio. Sí, el abstenerse de la participación como una forma de mantener la autonomía y alejarse de las estructuras de control ajenas a la comunidad, porque se ve a la participación como una vía para abrir la intervención al otro, a los de afuera que históricamente representan la pérdida de la autonomía.
 Hablar, responder, se convierte en una forma de reconocer al “otro” o la otra, como interlocutor, validar el discurso de las instituciones y del gobierno federal o estatal, externo a los usos y costumbres de muchos de los pueblos originarios.
 Un dilema adicional desde la mirada de las mujeres, sin centrarnos en la autonomía y la participación se reconoce desde algunas posturas un riesgo al estar en oposición a la autonomía, viéndose como una forma de control desde un otro ajeno a la comunidad, por ello se discute hacia el interior el abstenerse o esa auto regulación a través de los “usos y costumbres” o “derecho consuetudinario”  entraña para las mujeres de los pueblos originarios el silenciamiento y no sólo para un hablar e intervenir en los espacios comunitarios y de autogobierno de sus pueblos.
 Además, están las prácticas que violentan la vida de las niñas y de las mujeres.
 No se trata sólo del silencio de los pueblos originarios que se propone como una forma de dejar sin contraparte en el diálogo al otro, formado en un mundo diferente, una visión influenciada desde la educación ajena, desde un “afuera”, sino del silencio impuesto y la abstención a la participación de las mujeres de los pueblos originarios hacia el interior  de sus comunidades que se rigen en gran medida desde una suma de patriarcados, resultado del “entronque patriarcal” que reúne a las formas de control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres desde un afuera con el de adentro de la comunidad.
 Ese control que acalla la voz de las mujeres naturalizando su no participación en la toma de decisiones o que mantiene una aparente apertura, pero sin alterar o modificar las condiciones de violencia en las que viven en los espacios privados y los riegos permanentes en los espacios públicos para todas a través del acoso, la delincuencia y las ciudades construidas sin la visión de las mujeres.
 Además de que en la mayoría de los esfuerzos de autonomía comunitaria, aún está lejana la identificación de la verdadera dimensión que la participación de las mujeres de los pueblos originarios representa en los espacios públicos, y en el reconocimiento igualitario de sus propuestas y aportes a la comunidad.
 Para las mujeres, la disyuntiva no es sólo el reconocimiento de la participación hacia afuera de la comunidad, sino en la gran mayoría de los casos se trata de empezar a tejer las condiciones para la intervención en la toma de decisiones de la propia comunidad para construir espacios públicos y privados imaginados desde y por las mujeres.
 El dilema va desde este ámbito hasta el exterior, a plantearse cómo se construirá entonces la intervención/participación de las mujeres de los pueblos originarios en los contextos externos para incidir en la toma de decisiones.
 Para empezar a influir en cómo se planea el futuro inmediato, la participación a través del voto, el derecho a ser votadas, a opinar y a decidir las acciones de las instituciones.
 Este es el “nudo” de la democracia que lleva a reflexionar acerca de la viabilidad de nombrar la democracia como una práctica política válida y como mecanismo de construcción de toma de decisiones, si es por excelencia una  estructura heredada del sistema patriarcal occidental en la que no están las mujeres, pero mucho menos las mujeres de los pueblos originarios. Y ya sabemos que sin las mujeres no hay democracia.
 La disyuntiva de la participación en los espacios públicos de las comunidades indígenas en los espacios de gobierno y toma de decisiones para las políticas públicas de los Estados es al mismo tiempo un riesgo para la autonomía comunitaria-indígena que puede implicar el silenciamiento de las mujeres hacia el exterior, y la posibilidad de incidir y decidir sobre temas fundamentales como el cuerpo y con ello los derechos reproductivos.

Por: Argentina Casanova*
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/71288

 

30 de noviembre de 2015

PRÁCTICAS ARTÍSTICAS TEXTILES Y ACTIVISMO.



El análisis de la relación del bordado y la costura con la historia de las mujeres pone de manifiesto que si bien se emplearon como herramientas para educar a las féminas, con el tiempo también fueron utilizadas como armas para luchar contra la opresión. Pongamos como ejemplo las banderas, pancartas y estandartes bordados con consignas, empleadas por las sufragistas en sus protestas callejeras, pidiendo el voto para las mujeres. Estas prácticas textiles consideradas artesanales y domésticas y que reforzaban el ideal de feminidad, fueron subvertidas por las sufragistas y empleadas para atentar contra ese mismo ideal femenino.
En su búsqueda de la transgresión, las artistas feministas de los setenta ensalzaron categorías vinculadas tradicionalmente con el arte realizado por las mujeres, haciendo un uso político de las mismas e iniciando un debate contra la cultura patriarcal dominante. La reivindicación de esferas como el bordado, la costura y las tradiciones artesanales en general, se entendía como un ataque al patriarcado, pero a su vez como un homenaje a la identidad femenina. En el marco del feminismo, los tejidos, más allá de su valor cultural, eran concebidos como el lugar de producción de significados culturales de todo tipo- religiosos, políticos e ideológicos -, con contenidos y significados diversos, que son a su vez temas centrales para el feminismo: la lucha por los derechos civiles y políticos de las mujeres, la denuncia de estereotipos sexistas, la construcción cultural del género, la lucha por la liberalización del cuerpo de las féminas y la denuncia de la violencia contra las mujeres.
Vinculados al movimiento feminista hicieron su aparición movimientos que pusieron en marcha acciones pacifistas y antimilitaristas. En muchas de estas acciones, las prácticas textiles cumplieron un papel fundamental. Citemos dos ejemplos. A comienzos de los ochenta en Inglaterra, un grupo de mujeres acamparon alrededor de la base aérea de Greenham Common para tejer redes de lana que anudaron a las alambradas que cercaban la base. En estas redes colgaron fotografías y mensajes con los que expresaban sus ideas y sentimientos, en una acción de protesta antinuclear. El campamento adoptó el nombre de Women´s Peace Camp. En 1985, en Estados Unidos, tuvo lugar una acción a favor de la paz que recibió el nombre de “The Pentagon Peace Ribbon” y que consistió en rodear el Pentágono con una tira de tela de 10 millas de largo hecha a base de bordados y estandartes cosidos, confeccionada por personas de diferentes puntos del país.
En el contexto de los regímenes dictatoriales en Latinoamérica, muchas mujeres se movilizaron para luchar colectivamente en la defensa de los derechos humanos. Durante la cruenta dictadura militar del general Augusto Pinochet se desarrolló el denominado movimiento de las arpilleristas. Las arpilleras forman parte de una antigua técnica textil chilena que consiste en la realización tapices a partir de la utilización de la tela de los sacos. Sobre la base de la arpillera y empleando diferentes tipos de telas, las mujeres chilenas representaron escenas con las violaciones, asesinatos, detenciones, desapariciones y torturas que tuvieron lugar durante la dictadura. Se trata por tanto de obras textiles convertidas en testimonios artísticos y expresiones vivenciales y testimoniales de las atrocidades cometidas en aquellos años terribles.
Los textiles y concretamente los quilts han sido ampliamente utilizados por los movimientos de derechos civiles. En la Sudáfrica postapartheid los quilts se han convertido en una potente herramienta para conmemorar fechas destacadas de la lucha por la defensa de los derechos humanos y como vehículos de expresión y de denuncia de injusticias y de violación de derechos.
En fechas relativamente recientes ha hecho su aparición el craftivismo, término acuñado en 2003 por Betsy Greer. El craftivismo concede un valor político y social a la producción manual, lo que determina que las prácticas craftivistas transiten por posiciones políticas (pacifismo, defensa del medio ambiente, denuncia de las injusticias sociales en los países en vías de desarrollo), sociales (lucha contra el cáncer, la violencia de género, el analfabetismo) y económicas (crítica al consumismo, anticapitalismo). Se trata por tanto de una actitud ética y una forma de activismo que actúa empleando “lo hecho a mano” y que parte de la idea de que la capacidad de creación puede ser una poderosa herramienta de lucha.

https://puntadassubversivas.wordpress.com/2014/08/16/practicas-artisticas-textiles-y-activismo-del-sufragismo-al-craftivismo/

28 de noviembre de 2015

Pobreza y marginación causan muertes maternas; indígenas en México, las más vulnerables.


En México, una de las poblaciones vulnerables a este tipo de situaciones es la población indígena, aseguró el Director General del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.
La mortalidad materna en América Latina está ampliamente relacionada con la pobreza, falta de educación y desigualdad, así como con deficiencias en el acceso a la salud y la calidad de atención oportuna durante el embarazo, parto y puerperio.
Así aseguró Cuauhtémoc Ruiz Matus, director interino del Departamento de Familia, Género y Curso de Vida de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el marco de la presentación en México de la campaña #CeroMuertesMaternas, que busca reducir la muerte de mujeres por hemorragia posparto en la AL.
El representante de la oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que aunque en los últimos cinco lustros la región ha presentado una importante reducción en mortalidad materna, “los avances han sido insuficientes [pues] aún más de 5 mil mujeres mueren en en América Latina y el Caribe por complicaciones evitables del embarazo y del parto. En la región, todos los días mueren al menos 16 mujeres por estas causas”.
Los principales grupos de edad en los que se encuentran más muertes por hemorragias son en menores de 16 años y mayores de 35; y el fenómeno generalmente está ligado a mujeres con múltiples embarazos, cesáreas previas o que tuvieron complicaciones en otros embarazos.
Pero Riuz Matus apuntó que esta problemática no sólo es de tipo médica y de salud, sino también social, por lo que es necesario atenderla de forma integral “haciendo frente a las desigualdades y a las inequidades, y a las determinantes sociales en salud como es la pobreza, la educación, la falta de acceso a transporte, el acceso a servicios de planificación familiar, la atención oportuna y de calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio”.
En entrevista para SinEmbargo, el médico detalló que es urgente que los gobiernos entiendan y disminuyan estas inequidades y detalló que la sensibilización y capacitación del personal de los centros de salud es crucial para evitar la mortandad materna:
“Los responsables de organizar y brindar servicios de salud tenemos que entender el contexto comunitario en los que están las embarazadas para darles consejerías y apoyo [...] Hay mujeres que tienen que atravesar ríos, cerros o montes. Que no pueden pagar el dinero del transporte. Hay que saber cómo sacarlas de la comunidad y participar con los pobladores para atenderlas oportunamente.
“Por otro lado, muchas veces las mujeres que llegan son rechazadas o enviadas a otras instituciones, o no está el médico, o está lleno, etcétera. Tenemos que trabajar con los prestadores de salud para que no exista rechazo a las mujeres embarazadas. Debemos sensibilizar al personal, tener personal calificado y garantizar una atención oportuna”, dijo.
“En este sentido, los países de las Américas deben proveer de elementos necesarios para  tener servicios de salud oportunos y de alta calidad, porque eso, en la región, sigue siendo un desafío”, añadió.
En lo que respecta a México, Ruiz Matus detalló que, en comparación con otros países de América, tenemos una de las mejores infraestructuras para atender la problemática, pero aún se  debe mejorar el garantizar el transporte y atención de las mujeres embarazadas, sobre todo en regiones marginadas.
En cuanto a los avances de la materia, Ricardo Juan García Cavazos, Director General del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, perteneciente a la Secretaría de Salud, señaló que ya se han implementado 109 Posadas de Atención a Mujeres Embarazadas en comunidades de difícil acceso a la salud, en las que mujeres embarazadas pueden alojarse previo al parto para recibir atención oportuna.
También en entrevista para SinEmbargo, el funcionario señaló que aunque en el país las muertes maternas se han reducido, aún es “necesario visibilizar y combatir determinantes que pueden influir en inequidades como acceso a los servicios de salud, la distancia a recorrer para tener acceso, las situaciones del escenario de vida, y la atención a la prevención de embarazo adolescente”.
En México, anualmente mueren alrededor de 860 mujeres por alguna causa relacionada con el parto o embarazo, y entre los estados que presentan las tasas mas altas se encuentran Guerrero, Chihuahua, Chiapas, Hidalgo y Puebla. Estados como Colima, Nayarit, Campeche y Tamaulipas, por su parte, presentan tasas mulas de mortalidad por estas causas.
“Una de las poblaciones vulnerables a este tipo de situaciones es la población indígena, por las dificultades que enfrentan en el acceso a la salud”, señaló García Cavazos. Por ello, insistió: “para garantizar una atención integral al tema se requiere de responsabilidades compartidas de todos y cada uno de los que tomamos parte de los sectores tanto económico, educativo, social y en salud. Todos tenemos que entrar en este esfuerzo por disminuir inequidades y poder atender mejor a las mujeres”.

Por  
http://www.sinembargo.mx/28-11-2015/1561610

25 de noviembre de 2015

Prevenir la violencia contra las mujeres .

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Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en su vida, una cifra abrumadora que refleja una pandemia de proporciones mundiales. Sin embargo, a diferencia de una enfermedad, agresores e incluso sociedades enteras eligen cometer actos de violencia, y también pueden decidir ponerles fin. La violencia no es inevitable: se puede prevenir. Aunque no es algo tan fácil como erradicar un virus. No hay una vacuna, no hay un medicamento, no hay una cura. Tampoco hay un único motivo por el que ocurre. -
Por ello, las estrategias de prevención deben ser holísticas, y deben incluir múltiples intervenciones realizadas en paralelo para lograr efectos duraderos y permanentes. Es preciso involucrar a muchos sectores, actores y partes interesadas. Cada vez se cuenta con más pruebas sobre las intervenciones que funcionan para prevenir la violencia: desde la movilización comunitaria hasta el cambio de las normas sociales, desde intervenciones escolares exhaustivas centradas en el personal y el alumnado hasta el empoderamiento económico y los complementos a los ingresos junto con capacitación sobre la igualdad de género.
La prevención es el tema de 2015 para el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra el 25 de noviembre, y del llamado a favor de la acción que se lleva a cabo durante 16 días de la campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres. Este año, en la conmemoración oficial de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, se presentará y debatirá el primer Marco de las Naciones Unidas para prevenir la violencia contra las mujeres (Cámara del ECOSOC; de 10 de la mañana a 12 del mediodía). Este documento surge de la colaboración de siete entidades de las Naciones Unidas: ONU Mujeres, OIT, ACNUDH, PNUD, UNESCO, UNFPA y OMS. El marco establece una visión común para el sistema de las Naciones Unidas, las personas encargadas de formular políticas y otras partes interesadas respecto a prevenir la violencia contra las mujeres y proporciona una teoría del cambio para respaldar la acción.
Desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre, el Día de los Derechos Humanos, los 16 Días de activismo contra la violencia de género tienen como objetivo generar conciencia entre el público y movilizar a las personas de todo el mundo para conseguir el cambio. Este año, la campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres te invita a "Pintar el mundo de naranja", utilizando el color designado por la campaña ÚNETE para simbolizar un futuro más esperanzador sin violencia.
Entre los eventos celebrados este año ya contamos con: un concierto benéfico para el Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer en un escenario engalanado de naranja en el Carnegie Hall de Nueva York, y la iluminación del Palacio de la Paz de La Haya, Países Bajos. Está previsto realizar eventos naranja en más de 70 países de todo el mundo antes y durante los 16 días. Estos incluirán la iluminación naranja de lugares destacados importantes como las cataratas del Niágara (Canadá/EE. UU.), el edificio de la Comisión Europea (Bélgica), las ruinas arqueológicas de Petra (Jordania), el Palacio Presidencial en Brasilia (Brasil), y el Palais de Justice (República Democrática del Congo). Otras actividades planificadas incluyen adornar de naranja paradas de autobús en Timor-Leste, organizar maratones en Venezuela y hacer flashmobs espontáneas con el color naranja como protagonista en Indonesia.
En su mensaje para el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre), la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Phumzile Mlambo-Ngcuka dice "si todas y todos trabajamos juntos: gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, el sistema de las Naciones Unidas, empresas, escuelas y personas que se movilizan a través de los nuevos movimientos solidarios, seremos capaces de lograr un mundo más igualitario un planeta 50-50 en el que las mujeres y las niñas podrán vivir sin violencia.

http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/end-violence-against-women
http://www.unwomen.org/es/news/stories/2015/11/ed-message-intl-day-for-elimination-of-violence-against-women