9 de septiembre de 2016

Sin mujeres no hay desarrollo.



África no cumplirá sus aspiraciones de desarrollo si no cierra la brecha de género, causante de que más de la mitad de la población del continente —las mujeres— esté marginada social, económica y políticamente, según afirma el nuevo Informe sobre Desarrollo Humano en África 2016, titulado Acelerando la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en África. En él se explicita que solo en 2014 África subsahariana perdió unos 95.000 millones de dólares, lo que equivale a un 6% de su PIB, debido a la desigualdad de género en el mundo laboral. También que las mujeres no alcanzan los mismos niveles de desarrollo humano que los hombres, lo que pone en peligro la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), de Naciones Unidas, y de la Agenda África 2063, de la Unión Africana.

El documento, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fue presentado el domingo 28 de agosto en el curso de la conferencia internacional sobre el desarrollo del continente, celebrada en la capital de Kenia, Nairobi. Su tesis principal es que reduciendo la brecha de género, África no solo conseguiría un gran desarrollo económico, sino que también contribuiría de manera significativa a alcanzar los objetivos de desarrollo nacionales e internacionales. Por eso la igualdad de género beneficia tanto a hombres como a mujeres.

El informe se centra en analizar los factores políticos, económicos y sociales que dificultan el avance de las mujeres africanas y propone estrategias, políticas y acciones concretas para cerrar la brecha de género en el continente.

El desarrollo humano no es posible sin igualdad de género

Este estudio llega en un momento en el que el continente africano está viviendo grandes cambios, incluyendo una fuerte transformación social y económica que han dado lugar a avances significativos en el desarrollo humano.

Sin embargo, el afrooptimismo que caracterizó al inicio de siglo ha ido decayendo arrastrado por varios factores:

Como la crisis económica que ha sacudido al mundo y que ha ocasionado que disminuyera la demanda de materias primas, como el petróleo, el gas o minerales, de la que las economías de muchos países dependen, afectado grandemente sus beneficios económicos.
Los disturbios políticos y las luchas civiles se han sucedido en varios países del norte, este y centro de África.
La epidemia de Ébola que puso de manifiesto la vulnerabilidad y fragilidad de muchas sociedades africanas ante una catástrofe y ha hecho retroceder los avances económicos y sociales de Guinea, Liberia y Sierra Leona.
La sequía que actualmente afecta al Sahel, Cuerno de África y sur del continente causa grandes dificultades a las personas de los países afectados.
Igualmente, la lucha contra el terrorismo y el extremismo religioso, puede tener efectos devastadores en el orden civil y social.
Todos estos ingredientes tienen dimensiones significativas con respecto al género porque las mujeres son las más afectadas por estas situaciones teniendo en cuenta los papeles que les vienen impuestos por la sociedad y que generalmente están relacionados con la provisión de alimentos y el cuidado de los más jóvenes, los enfermos y los ancianos mientras que tienen que hacer frente a la pérdida de los medios de subsistencia y al deterioro de la salud y la seguridad.

Según se desprende de los datos de UNDP, África tiene una de las tasas más rápidas de mejora en el desarrollo humano (salud, educación, empleo...) de las últimas dos décadas pero, no obstante, sigue manteniendo las tasas más bajas de desarrollo humano de todo el mundo. Es verdad que no todos los países africanos son iguales, pero hay algo que les unifica: la desigualdad de género está presente en casi todos ellos.

El nexo entre la igualdad de género y el desarrollo humano se basa en la superposición de tres elementos:

Económico: uno de los factores que determina la igualdad de género es la presencia de las mujeres en los lugares de trabajo y de toma de decisiones económicas. Las disparidades económicas y laborales entre hombres y mujeres siguen siendo la norma en muchos países africanos. Esta desigualdad se manifiesta en término de acceso a los bienes económicos, la participación en el lugar de trabajo, las oportunidades empresariales y el uso de los beneficios y de los recursos naturales y el medio ambiente.

Además, las mujeres suelen tener empleos vulnerables con una débil regulación y protección social limitada debido a las diferencias en la educación y la falta de correspondencia entre las capacidades de las mujeres y las demandas del mercado laboral. Esto empuja a muchas de ellas a la economía informal. Los datos apuntan a que fuera del empleo informal agrícola, el 66% de las mujeres africanas se mueven en este sector.

El aumento de la participación femenina en el mercado de trabajo no ha significado mayores oportunidades de empleo remunerado para las mujeres. La brecha salarial de género, fuera de la agricultura, es un fenómeno generalizado en toda África subsahariana, donde se estima en un 30%. Es decir, que por cada dólar que gana un hombre en las empresas, los servicios o el comercio, las mujeres solo consiguen 70 céntimos.

Si la situación económica de las mujeres mejora, también lo hace el nivel económico de sus familias, lo que contribuye a la reducción de la pobreza. Por eso la igualdad de género beneficia a toda la sociedad.

Social: el acceso a la salud y a la educación son factores determinantes de la igualdad de género y de la autonomía de la mujer. En general, la desigualdad de género en los servicios sociales se traduce en un menor número de oportunidades para las mujeres en particular y para la sociedad en general, para lograr el bienestar. En las últimas décadas muchos países africanos han visto como un mayor número de ciudadanos acceden a la salud, la educación u otros servicios sociales básicos. Estas mejoras incluyen a las mujeres y a las niñas. Sin embargo, todavía muchas de ellas se enfrentan a privaciones graves de salud debido a factores como el matrimonio infantil, la mutilación genital, la violencia sexual y física, la alta incidencia de la mortalidad materna…

En el campo de la educación, prácticamente se ha conseguido la paridad en la escolarización primaria. Sin embargo, la discriminación de género sigue siendo significativa en la enseñanza secundaria y terciaria. Las razones por las que las niñas no acuden a la escuela varían pero a menudo están asociadas a la pobreza, el origen étnico, la exclusión social, el vivir en zonas rurales o barrios pobres, la lejanía geográfica, los desastres naturales, los conflictos armados, la falta de servicios básicos y la mala calidad de la educación. Cuando estas barreras interactúan con el género crean mayores desventajas para las niñas.

Político: Cuantas más mujeres ocupan posiciones políticas y de liderazgo, más difícil resulta ignorar o silenciar sus derechos, prioridades, necesidades e intereses.

Mucho progreso se ha conseguido en este campo, tanto en el sector público como en el privado. Muchos países han visto a las mujeres llegar a los parlamentos u ocupar altos puestos de responsabilidad. Pero las estructuras sociales y políticas existentes todavía impiden que las mujeres desarrollen todo su potencial a la hora de participar en la agenda económica, social y política de sus países.

El impacto de las normas legales y sociales

Existe un alto número de normas internacionales que promulgan la igualdad de género, pero la desigualdad reinante pone de manifiesto que estas leyes y declaraciones por sí solas son insuficientes para alcanzarla, especialmente en África. Y eso a pesar de que este continente ha completado la legislación internacional con regulaciones propias adoptadas en el seno de la Unión Africana, entre las que cabe destacas el Protocolo de Maputo (2003) y la Declaración Solemne sobre Igualdad de Género en África (2004).

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las normas sociales y culturales desempeñan un papel muy importante en este campo. Normalmente, se convierten en los principales obstáculos a la hora de conseguir la plena igualdad de géneros.

Según el Afrobarómetro de 2015, un cuarto de los africanos no aceptan el concepto de igualdad de género y rechazan cualquier intento de igualar la mujer al hombre. Esto es reflejo de la prevalencia de las normas sociales que asignan diferentes posiciones y privilegios a las mujeres y a los hombres. Cambiar estas tradiciones es prioritario para conseguir la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

En busca de soluciones

El informe también sugiere algunos programas y políticas con la intención de acelerar la igualdad de género y su inclusión plena en las agendas de desarrollo. Todos ellos pasan por apoyar:

La adopción de reformas legales y políticas y la aprobación de planes para promover el empoderamiento de las mujeres.
Los recursos nacionales para promover y aumentar la participación y el liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones en el hogar, la economía y la sociedad.
La capacidad de aplicar enfoques multidisciplinares para mitigar los impactos de las prácticas de salud y educación discriminatorias.
A las mujeres para que obtengan la propiedad y la gestión de los activos económicos y medioambientales.
La idea detrás de estas propuestas es que solo asegurando que las mujeres reciben las mismas oportunidades económicas, sociales y políticas que los hombres, pasando de una igualdad jurídica a una sustantiva, pueden los gobiernos asegurar que su progreso en los campos del crecimiento económico y del desarrollo humano sea totalmente inclusivo de todos los ciudadanos y sostenible a largo plazo.


http://elpais.com/elpais/2016/08/25/planeta_futuro/1472140824_389913.html?por=mosaico

7 de septiembre de 2016

Las mujeres españolas encabezan la desigualdad de género en el hogar.


Las mujeres españolas, junto a las italianas, son las que más tiempo extra dedican a labores domésticas respecto a los hombres, según un estudio sobre 19 países de la Universidad de Oxford. La investigación analizó el tiempo empleado en las tareas del hogar por hombres y mujeres que viven en 19 países desde la década de 1960 hasta la primera década del siglo 21.
Calcularon a lo largo de más de medio siglo en todos esos países que ser mujer puede estar vinculado con la realización de dos horas extra de trabajo de casa por día en comparación con un hombre. La buena noticia para las mujeres, sin embargo, es que la cuota global de los hombres ha aumentado. En la primera década de este siglo, los países más tradicionales en el sur de Europa han empezado a alcanzar a los países avanzados rápidamente en materia de igualdad de género, según el estudio.
El análisis de 66 estudios de uso de tiempo entre 1961 y 2011 revela que las mujeres italianas y españolas fueron las que han pasado mayor cantidad de tiempo en tareas domésticas durante todo el período. Hasta el final de la primera década del siglo 21, así fue en mucha mayor medida que el resto de mujeres estudiadas, con los hombres italianos a la cabeza de los que menos tareas domésticas realizan.
En 1980, las mujeres italianas dedicaban al día 243 minutos (más de 4 horas) más a tareas domésticas que los hombres, pero para el año 2008 este objetivo se había reducido en un cuarto, hasta un extra de 183 minutos (poco más de 3 horas). En España, se produjo un descenso notable: las mujeres realizaban un tiempo extra en labores domésticas de 174 minutos (casi 3 horas) respecto a los hombres en 2002, pero bajó a 139 minutos (2 horas 19 minutos) en 2009.
Junto a las mujeres en Italia y España, las féminas que más tiempo dedicaron a las tareas domésticas en la mayor parte o la totalidad del período de 50 años estaban en Polonia, Yugoslavia/Eslovenia, Francia y Alemania. A través de todos los países y períodos de tiempo, las mujeres casadas, hombres casados y los que tienen hijos que viven en el hogar compartido son los que más tiempo dedican a las tareas domésticas, informa la Universidad de Oxford.
El estudio muestra que las mujeres en el Reino Unido han disminuido la cantidad de tareas domésticas de modo paulatino, mientras que los hombres en el Reino Unido han aumentado constantemente su acción durante el período de 50 años, aunque no en la misma proporción. En 1961, las mujeres del Reino Unido dedicaban al hogar un tiempo extra de más de 195 minutos (casi 3,5 horas), este objetivo para el año 2000 se había reducido a 90 minutos con una caída superior a 74 minutos más antes de 2005, dice el estudio.
Los países nórdicos están a la vanguardia en la tendencia hacia la igualdad de género, según el documento. Sugiere que 'no hay límite absoluto' en la búsqueda de una mayor igualdad en lo referido al reparto de las tareas domésticas, pero esas políticas favorables a la familia perseguidas en los países nórdicos, como la disponibilidad de servicios de cuidado temprano de los niños, han significado que las mujeres estén mejor apoyadas. Las mujeres en Noruega, Finlandia y Dinamarca, dedican poco más de una hora más a tareas domésticas que los hombres, según las más recientes encuestas de uso del tiempo.
Durante décadas, los hombres en los Estados Unidos, Canadá, Australia, Finlandia y los Países Bajos han aumentado su protagonismo doméstico, pero el estudio revela que los avances en la igualdad de género se redujeron durante algunos períodos, sobre todo en la década de 1980, con más calado en los Estados Unidos en la década de 1990 . Aunque la investigación encuentra que los países continúan moviéndose en la gestión de la igualdad de género, puede haber límites si no se produce un cambio en la actual política social, las actitudes de los empresarios y directivos, y los entendimientos culturales acerca de los roles masculinos y femeninos en la sociedad.
El coautor del estudio Oriel Sullivan, profesor de sociología del género y Co-Director del Centro para la Investigación del Uso del Tiempo de la Universidad de Oxford, comenta: "El panorama general es de un movimiento continuo hacia que los hombres y mujeres compartan las tareas del hogar de manera más equitativa. A pesar del progreso evidente en las últimas décadas, nuestra investigación sugiere que se está dando una ralentización de la igualdad de género en muchos países.

http://www.publico.es/sociedad/mujeres-espanolas-encabezan-desigualdad-genero.html

6 de septiembre de 2016

La mujer en la colonia.


Durante las primeras décadas del siglo xvi la corona española estimuló la emigración familiar para evitar que los conquistadores se mezclaran con las nativas, para mantener la pureza de sangre y la garantía de una continuidad cultural. A pesar de todo, el número de mujeres que llegó a América es escaso. Por tanto, las relaciones sexuales interétnicas fueron una constante durante la época colonial.
Según el historiador chileno Luis Vitale, las mujeres blancas que desembarcan en América, lo hacen con la intención de establecerse y vincularse a algún conquistador para alcanzar un futuro mejor. Aquellas que no lo consiguen desempeñan varios oficios, como cocineras, tejedoras, vendedoras, etc., y según Vitale, un importante número se convierte en prostitutas.
La mujer tiene la labor de preservar los valores como la castidad y el honor,  íntimamente ligado a la preservación de la virginidad que «tenía un doble significado físico y espiritual en la tradición cristiana, pero también implicaba importantes connotaciones sociales. Al denotar una condición física, también simbolizaba la castidad y el respeto de los cánones morales de la iglesia. La virginidad era muy importante dentro de la política, de los intereses matrimoniales y familiares, en la medida en que una novia virgen representaba una línea segura de sucesión libre de indeseables manchas o intrusiones. En tiempos de la Colonia, la doncella era distinta a la soltera. La primera era virgen, la última, no». Pero cuando los conquistadores llegan al Nuevo Mundo, ya existen comunidades matriarcales, por lo que ese criterio de virginidad en las mujeres indígenas difiere del de las españolas, para estupor de los cronistas recién llegados. Silvanus Morley en La civilización maya2 aduce que «a la mujer soltera con uno o más hijos ilegítimos no se le hace más difícil conseguir un compañero que a sus hermanas más virtuosas» en las culturas mesoamericanas. En el mismo sentido, el cronista Fernández de Oviedo, en su Historia general y natural de las Indias, dirá que: «En cierta fiesta muy señalada e de mucha gente [...] es costumbre que las mujeres tienen libertad, en tanto que dura la fiesta —que es de noche— de se juntar con quien se lo paga o a ellas les placen, por principales que sean ellas en sus maridos. E pasada aquella noche, no hay de por ahí adelante sospecha ni obra del tal cosa, ni se hace más de una vez en el año [...] ni se sigue castigo ni celo ni otra pena por ello».
Ante esta perspectiva, la administración colonial reserva para las mujeres un lugar de vasallaje, donde el recogimiento en el hogar, la fidelidad y el decoro son las virtudes que amparan la moralidad de una esposa y, puesto que uno de los pilares donde se asienta la sociedad colonial es la familia, la soltería en la mujer será deshonrosa. Según el artículo de Carolina A. Navarrete González La mujer tras el velo: Construcción de la vida cotidiana en el Reino de Chile y en el resto de América Latina durante la Colonia, las doncellas, que se casan tempranamente, son un negocio para los padres que eligen sus candidatos de acuerdo a los bienes que aportan a la sociedad conyugal, si bien «la soltería femenina en los primeros años de la conquista no existió. Todas las mujeres en edad de casarse, fueran mestizas o criollas, eran solicitadas de inmediato por los españoles para perpetuar su apellido en el Nuevo Mundo».3 Pero muchas de ellas optan por el retiro conventual para evitar el vínculo al que son sometidas. Tal es el caso de la chilena Úrsula Suárez, que prefiere ingresar en el Monasterio de las Clarisas a los 12 años (edad mínima para casarse con el solo consentimiento del padre), según testimonia en su Relación autobiográfica, ante la angustia que le provoca la perseverancia de su madre por casarla. Úrsula identifica el matrimonio con la muerte.
Aunque no se ha encontrado suficiente información acerca de la representación femenina durante la Conquista, la interacción de la mujer indígena con la sociedad española le permitió servir de agente mediador entre ambas civilizaciones, logrando además vencer el anonimato histórico gracias a su actitud rebelde; se trata de mujeres que rompen con los convencionalismos de la época y adquieren notoriedad por actos relevantes, como es el caso de La Malinche, amante de Hernán Cortés, de Inés Suárez, compañera del conquistador Pedro de Valdivia, de la cacica Anacaona, que desafía a los colonizadores en La Española o de la aventurera donostiarra Catalina de Erauso, la monja Alférez.

Por M. Ángeles Vázquez

1 de septiembre de 2016

Nueva licencia maternal discrimina a muchas mujeres en India.


La reformada Ley de Beneficios para la Maternidad, de 1961, que aumentó de 12 a 26 semanas la licencia maternal paga en India, generó más malestar que aplausos por su carácter discriminatorio.
La enmienda también habilita a las madres que siguen amamantando a trabajar desde su casa cuando se le termina la licencia maternal y obliga a los establecimientos con más de 50 empleados a tener una guardería.
Incluso, la reforma colocó a este país en el tercer lugar entre los que otorgan mayor licencia maternal, detrás de Noruega, con 44 semanas, y de Canadá, con 50 semanas.
El aspecto más positivo de la norma es que por lo menos reconoce que las mujeres tienen derecho a gozar de beneficios maternales, fundamental en un país conocido por su arraigada discriminación contra la población femenina y que suele registrar los peores índices en materia de equidad de género.
Pero todavía no conforma porque solo beneficiará a una ínfima proporción de mujeres empleadas en el sector formal e ignorará a la vasta cantidad de las que trabajan por contrato, campesinas, jornaleras, independientes y trabajadoras del hogar.
Sudeshna Sengupta, de la Campaña por el Derecho a la Alimentación, señaló que 29,7 millones de mujeres quedan embarazadas cada año en India.
“Aun si se aplicara totalmente la ley, hay estudios que muestran que solo beneficiará a 1,8 millones de mujeres del sector formal y que dejará afuera a 99 por ciento de las que integran la fuerza laboral”, precisó la activista.
“Si eso no es discriminación, entonces qué es”, preguntó.
“En India, las asalariadas constituyen solo cinco por ciento de las 1,8 millones de trabajadoras. El resto se desempeña en el sector informal. ¿Qué justicia hay en dejar a ese grupo fuera de la nueva ley?”, insistió Sengupta.
Las trabajadoras pobres que trabajan como jornaleras en India no gozan de ningún beneficio por maternidad. Crédito
Por su parte, Kavita Krishnan, secretaria de la Asociación de Mujeres Progresistas de Toda India, opinó que los beneficios por maternidad deben ser universales y beneficiar a toda la población femenina.
“En India, la mayoría de las mujeres son jornaleras o trabajan por contrato en condiciones de explotación. Ni siquiera están contempladas en las leyes laborales. En cuanto queda embarazada, se la considera una carga. La nueva norma no contiene disposiciones para erradicar esa mentalidad”, subrayó Krishnan a IPS.
Muchas de las empleadas consultadas por IPS dijeron que el embarazo suele ser un elemento de quiebre en la relación con sus empleadores.
Sakshi Mehra, gerenta de una fábrica textil de exportación en Nueva Delhi, contó que sus empleadores estaban encantados con su trabajo y hasta le duplicaron su salario al año de ingresar. Sin embargo, “las cosas cambiaron de forma drástica cuando quedé embarazada. Mi jefe me pasaba insinuando que tenía que buscar un trabajo más ‘fácil’. Fue como que me hubiera vuelto discapacitada de un día para el otro”.
Esa mentalidad retrógrada es común en muchos ámbitos laborales de India. Si bien algunas mujeres se revelan, otras ceden a la presión y se retiran en silencio.
Otro gran problema de la reforma es que no menciona a la licencia por paternidad, cuestionan activistas, colocando toda la responsabilidad de la crianza de los hijos en la madre, un golpe para la igualdad de género.
Numerosos estudios muestran una menor mortalidad infantil y una mayor igualdad de género en sociedades donde ambos padres participan en la crianza de los hijos. La licencia por paternidad no solo contribuye a que los varones se vuelvan padres más sensibles, sino que ayuda a las madres a asumir su nuevo papel.
Según la ginecóloga y obstetra Mansi Bhattacharya, del hospital Fortis, en Noida, en el estado de Uttar Pradesh, no hay motivos por los cuales los padres no puedan desempeñar un papel relevante en la crianza de los hijos.
“La licencia por paternidad permite que los padres ayuden a sus esposas en un momento fundamental. También, el vínculo temprano entre el padre y su hijo garantiza una relación más sana y sensible. Además, colabora para que las nuevas madres no se sientan agobiadas por sus nuevas responsabilidades”, explicó.
Una investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que los hijos con padres “más involucrados” tienen un mejor desarrollo en sus primeros años de vida. La licencia por paternidad, sumada a políticas laborales flexibles, facilita la participación.
Además, la licencia paternal también es una poderosa herramienta para impulsar la diversidad de género en el ámbito laboral, en especial cuando se combina con flexibilidad horaria o la posibilidad de trabajar a distancia, precisan analistas.
“La licencia por paternidad no es una situación de uno u otro”, precisó Deepa Pallical, coordinadora nacional de la Campaña Nacional por los Derechos Humanos de los Dalits, en diálogo con IPS.
“Un niño o una niña necesitan de la participación de ambos padres para una crianza equilibrada. Toda política que ignore esa realidad fundamental es un fracaso”, subrayó.
Aumentar la licencia de ambos padres eleva las posibilidades de que las mujeres retornen al trabajo con más tranquilidad y con mejores perspectivas laborales, indicó. Es un beneficio especialmente importante en India, que tiene la menor participación femenina en el ámbito laboral en todo el mundo: solo 21,9 de las indias y 14,7 por ciento de las que trabajan en las ciudades.
Las mujeres en India representan solo 24 por ciento de la fuerza laboral asalariada, muy por debajo del promedio mundial de 40 por ciento, según el último informe del Instituto Global McKinsey.
India tiene una de las peores desigualdades de género en materia de participación laboral, según datos del Banco Mundial.
Las pérdidas que genera a la economía la falta de participación laboral femenina es descomunal. Lakshmi Puri, directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, señaló en 2011 que el crecimiento de India podría mejorar 4,2 por ciento con mayores oportunidades de trabajo para la población femenina.
El estudio “Mujeres, empresas y derecho”, elaborado por el Banco Mundial este año, señala que unos 80 países otorgan licencia por paternidad, entre ellos Islandia, Finlandia y Suecia. El salario en ese lapso en los países nórdicos se cubre en parte y en general lo financia el Estado.
Entre los vecinos de India, Afganistán, China, Hong Kong y Singapur prevén unos pocos días de licencia para los padres.
Algunas compañías indias impulsan a sus empleados a tomarse unos pocos días por paternidad. Las empresas estatales y, en los últimos tiempos, los bancos públicos incluso los alientan a tomarse 15 días.
Pero en Estados Unidos, empresas como Netflix, Facebook y Microsoft otorgan generosas licencias por paternidad de varios meses y totalmente pagas.
Quizá India podría seguir el ejemplo de ellos para hacer frente a un asunto que no solo afecta a casi la mitad de sus 1.200 millones de habitantes, sino que también tendría un enorme impacto en la economía nacional.
La decisión correcta no solo ayudará a reducir la discriminación y a mejorar los resultados sociales, sino también a aumentar los dividendos demográficos, una situación en la que todos ganan.

Por Neeta Lal

http://www.ipsnoticias.net/2016/08/nueva-licencia-maternal-discrimina-a-muchas-mujeres-en-india/

Traducido por Verónica Firme

26 de agosto de 2016

26 de Agosto Dia de la Igualdad de la Mujer. Empoderamiento de la mujer rural.



Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible pero su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación son algunos de los muchos retos a los que se enfrentan. Estos se ven agravados además por las crisis mundiales —económica y alimentaria— y el cambio climático. Garantizar su empoderamiento no sólo es fundamental para el bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la productividad económica general, dada la amplia presencia de mujeres en la mano de obra agrícola mundial. 



http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty

Día de la Igualdad de la Mujer se celebra el 26 de agosto .



En 1971 el Congreso de Estados Unidos designó el 26 de agosto como "Día de la Igualdad de la Mujer" para conmemorar la aprobación, en 1920, de la Decimonovena Enmienda a la Constitución, que otorgó a las mujeres de Estados Unidos el derecho al voto. Cada año, una Proclama Presidencial reconoce la labor ardua y la perseverancia de quienes han ayudado a garantizar el derecho de la mujer al voto.
La Decimonovena Enmienda, conocida como la Enmienda de Susan B. Anthony, en honor de la famosa sufragista, estipula: "El derecho de sufragio de los ciudadanos de los Estados Unidos no será denegado ni limitado por los Estados Unidos o por Estado alguno por razón de sexo". Esta enmienda marcó la culminación de casi dos siglos de lucha de la mujer por el derecho pleno de votar en Estados Unidos.
El movimiento de derechos de la mujer tuvo su origen en Séneca Falls, Nueva York, en julio de 1847, cuando Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott iniciaron una convención "para discutir la condición y los derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer". La "Declaración de Sentimientos" de la convención, afirmó que las mujeres tienen derecho a los mismos derechos que los hombres. Una de las resoluciones pedía para la mujer el derecho universal al voto, y cien mujeres y hombres de toda condición social firmaron la declaración.
Hoy, las mujeres estadounidenses se destacan como líderes en empresas, en el gobierno, en el derecho, la ciencia, la medicina, las artes, la educación y muchos otros campos. Mujeres estadounidenses notables han aumentado las oportunidades para sí mismas y para las mujeres de todo el mundo. La observancia del Día de la Igualdad de la Mujer no sólo conmemora la aprobación de la Decimonovena Enmienda, sino que reconoce también los continuos esfuerzos de las mujeres hacia la igualdad plena.
Este año, el Proyecto de Historia de la Mujer, una organización educativa sin fines de lucro, que reconoce y celebra los logros diversos e históricos de la mujer, conmemora el 85mo. aniversario del logro del derecho al voto por parte de las mujeres estadounidenses, con una conferencia titulada "La mujer gana el voto: 85 años y más allá". La conferencia se realizará el 26 y 27 de agosto en el Centro Nacional de la Constitución, en Filadelfia, Pensilvana. El sitio web de la organización, que destaca el Día de la Igualdad, ofrece también materiales y recursos, en inglés, para que las comunidades y organizaciones cívicas planifiquen sus propias actividades en conmemoración del Día de la Igualdad de la Mujer en los lugares de trabajo, bibliotecas, escuelas y centros comunitarios.

http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/

22 de agosto de 2016

Parlamento Panafricano no quiere más mutilación genital femenina.



Tras años de discusiones y debates en África, el movimiento para poner fin a la mutilación genital femenina recobró impulso con un nuevo plan de acción, aprobado por el Parlamento Panafricano (PAP) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que también procurará terminar con el matrimonio precoz.
El UNFPA ya capacitó a unos 100.000 trabajadores y trabajadoras de la salud para atender específicamente a las mujeres que hayan sufrido ese tipo de intervención. Además, decenas de miles de líderes tradicionales también suscribieron llamados contra esta práctica.
El acuerdo, concretado en la primera semana de este mes, fue la culminación de una reunión que mantuvieran las representantes del PAP con funcionarios del UNFPA en Johannesburgo, del 29 al 30 de julio.
Al inicio del encuentro, el presidente del PAP, el camerunés Roger Dang, recordó: El “PAP está decidido a ayudar y a formar parte de los actores que encuentran soluciones a esta práctica. Esto concuerda con el mandato de defender y promover la igualdad de género y de las personas con discapacidades”.
El PAP es el órgano legislativo de la Unión Africana (UA), que cuenta con 250 representantes de los 50 países que la integran.
En algunos estados africanos, obligan a niñas de tan solo 11 o 12 años a casarse con hombres mayores, lo que incrementó los problemas de salud, como cáncer de útero, además de numerosas complicaciones sociales.
La subdirectora regional del UNFPA para África oriental y austral, Justine Coulson, dijo que de continuar la tendencia actual, el número de niñas menores de 15 años con hijos aumentará a un millón, pasando de dos a tres millones de madres adolescentes.
“Si no hacemos nada, en la próxima década habrán 14 millones de menores de 18 años casadas por año”, alertó.
Se estima que hay por lo menos siete millones de niñas casadas solo en África austral.
El matrimonio infantil y el parto en niñas genera grandes problemas de salud, pero el taller del PAP también se concentró en la mutilación genital femenina y en cómo esta expone a cada vez más mujeres y niñas a enfermedades de transmisión sexual, como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).
El riesgo deriva de la utilización de instrumentos contaminados, de las hemorragias, que son comunes y que requieren transfusiones de sangre, y de relaciones sexuales dolorosas, que causan desgarramientos y lesiones vaginales.
A escala global, se estima que hay unas 200 millones de niñas y mujeres que sufrieron algún tipo de mutilación genital. En África, es una práctica común en por lo menos 26, de los 43 países del continente, con prevalencias del orden de 98 por ciento, en Somalia, a cinco por ciento, en República Democrática del Congo.
este último impulso tenga efecto, pues 140 millones de mujeres y niñas en África subsahariana fueron sometidas a la mutilación genital. El objetivo de esta iniciativa es llegar a toda la gente en el terreno, así como lograr una incidencia en materia de legislación y que se prohíba la ablación.
El procedimiento altera o lastima los órganos genitales de las mujeres o las niñas sin motivos médicos. Es una intervención que no trae beneficios para la salud y que puede causar varios problemas, como hemorragias, y con el tiempo, dificultades para orinar, quistes, infecciones y traer complicaciones en el parto.
Hay cuatro métodos de mutilación genital femenina. El tipo 1, clitoridectomía, que implica la extirpación total o parcial del clitoris. El tipo 2, o resección, cuando se remueve totalmente el clitoris y los labios menores de la vulva. El tipo 3, conocido como infibulación, consiste en el cierre vaginal mediante sutura. Y el tipo 4, incluye todas las otras intervenciones dañinas como perforación, cauterización, raspado y suturas en la vagina.
El PAP también acordó trabajar con el UNFPA para erradicar el matrimonio precoz de menores de 16 años.
En junio, el UNFPA trabajó con representantes del Foro Parlamentario de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), en una reunión realizada en Swazilandia, donde aprobaron una ley modelo para erradicar el matrimonio infantil.
Coulson observó que iniciativas como la de la SADC comienzan a arrojar resultados tangibles.
“Las niñas y las mujeres de África necesitan de su apoyo para poner fin a la mutilación genital femenina. Debemos actuar ahora. Todo lo que se requiere es nuestra participación, pasión y dedicación para salvaguardar sus derechos humanos”, remarcó Coulson en el taller realizado en la primera semana de este mes.
El PAP creó un grupo de trabajo que supervisará todas las iniciativas legislativas similares. Las prioridades se concentran en leyes y normas, en involucrar a la comunidad, en movilizar recursos, en generar conciencia y en implementar el plan a escala nacional y regional.
El presidente del PAP, Dang, también invitó a los hombres a involucrarse en la lucha contra la mutilación genital femenina. “Tenemos la doble de responsabilidad de defender a las niñas contra esta violación de derechos humanos”, subrayó.

http://www.ipsnoticias.net/2016/08/parlamento-panafricano-no-quiere-mas-mutilacion-genital-femenina/