"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
5 de febrero de 2013
¿Hasta qué punto es sano cuidar de tu pareja? Síndrome de Wendy.
Proteger a tu pareja es algo normal de cualquier relación. Pero cuando esto se va al extremo y te sientes imprescindible para el correcto funcionamiento de su día, estás viviendo el síndrome de Wendy. Sí, la niña de Peter Pan que cuida a sus hermanos menores y a todos los niños en el País de Nunca Jamás, cumpliendo el rol de madre.
Es un problema mucho más común de lo que se podría pensar, pero no por eso adecuado. Puedes perder el horizonte de tus propias responsabilidades, por ocuparte de que tu pareja cumpla con las suyas.
Aunque Wendy está presente también en hombres, es más frecuente verlo en mujeres. De la misma forma, una persona que tiene este síndrome, tiende a relacionarse con quien tiene el complejo de Peter Pan, y no quiere crecer ni asumir obligaciones.
Algunas de las características de las mujeres que padecen este síndrome son que su perfeccionismo la lleva a sentir gran culpa cuando un aspecto no resulta como lo esperaban. Sienten que todas las responsabilidades están en sus manos y que tienen la misión de hacerse cargo de todo. El psiquiatra de la Clínica Alemana, Alejandro Koppmann, señala que "es difícil poner el límite entre la preocupación normal y aquella patológica".
Además, la esposa Wendy aparta su propia felicidad si es necesario, por conseguir la de su pareja. Incluso la encuentra al hacerse cargo de los asuntos de su marido. El cansancio, el desgaste y la pérdida de tiempo son considerados como el sacrificio que hacen por su marido y como signo de amor.
Igualmente, teme por la desaprobación, el rechazo y hasta el abandono de su marido. Tiene mucha fuerza interior, pero no la nota porque se preocupa de resolver todos los problemas de su esposo e hijos y descuida las preocupaciones personales.
Pero como todo tiene una razón de ser, hay ciertas explicaciones a la aparición del complejo de Wendy.
Si la mujer recibió una educación con una gran carga cultural donde la esposa está al servicio del hombre, el síndrome será agudo y difícil de evitarlo. Así también, la mezcla de una baja autoestima y de introversión, puede generar aspectos de Wendy.
Entre otros factores, la relación puede estar demasiado enmarcada en funciones determinadas que cada uno debe cumplir. Por esto, Koppmann comenta que "en las relaciones poco sanas estos roles suelen ser rígidos y la relación se construye con un proyecto único al que el resto se somete. En este caso no hay posibilidad de negociación, pues no hay contraparte".
El síndrome fue nombrado como la amiga de Peter Pan en 1983 por el psicólogo estadounidense, Dan Kiley, quien también acuñó el término para las personas que se rehúsan a ser crecer. Sin embargo, Wendy siempre ha existido, sólo que en las sociedades un poco más antiguas, era visto como lo correcto, la obligación de la esposa y no como una patología.
Los efectos del complejo, aunque puedan ser invisibles para algunos, abarcan depresiones, bajas autoestima, sometimiento, pérdida de independencia, inseguridad y obsesiones. También puede afectar en la manera en que la familia se construye tanto en la pareja como en los hijos. "El modelo educativo puede transmitir una dificultad importante para poner límites, construir autoestima y establecer relaciones saludables", explica el psiquiatra Koppmann.
Para superar la condición de salvadora de todas las situaciones, la mujer Wendy tiene que darse cuenta de que tiene el síndrome y estar dispuesta a realizar cambios para mejorar tanto su estado como el de la relación.
"Las relaciones humanas se construyen sobre la base de complementos y el ideal es que estos sean sanos: roles equilibrados e intercambiables, capacidad de desarrollo personal, proyecto común, respeto por las necesidades individuales y capacidad de sacrificio y renuncia compartidos en busca de dichos objetivos", sostiene Koppmann.
Las terapias se enfocan en que las mujeres pierdan el temor a la desaprobación y a liberarse de las obligaciones que no le incumben directamente. Delegar misiones y saber negarse a asumir nuevas funciones, es un paso para adquirir autonomía.
http://informe21.com/psicologia/%C2%BFhasta-que-punto-es-sano-cuidar-de-tu-pareja-sindrome-de-wendy
23 de enero de 2013
La Violencia Contra La Mujer en América Latina.
Dos de cada tres mujeres ha sufrido de violencia en el mundo en algún momento de su vida. En Centroamérica, dos mujeres de cada tres asesinadas, lo han sido por el simple hecho de ser mujeres. Alta incidencia e impunidad son dos de las características que predominan en la violencia contra las mujeres. Como afirma Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas, los niveles de prevalencia de la violencia contra las mujeres son tan elevados que es uno de los derechos humanos más violentados en el mundo.
“Hasta el 70 por ciento de las mujeres sufren violencia física o sexual en algún momento de sus vidas y un porcentaje que se sitúa en una cuarta parte en lo que respecta a las mujeres embarazadas”, destacó el Secretario General en su Mensaje del 25 de noviembre. “Millones de mujeres y niñas de todo el mundo son atacadas, golpeadas, violadas, mutiladas e incluso asesinadas en lo que supone una violación horrorosa de sus derechos humanos”, añadió.
América Latina y el Caribe no se escapan a esta triste realidad. Un estudio por publicarse de la Organización Panamericana de la Salud sobre la situación de la violencia contra las mujeres en 12 países de América Latina y el Caribe muestra que entre un 13% en Haiti hasta más de la mitad de las mujeres en Bolivia han experimentado violencia física a lo largo de su vida.
Según los datos del Banco Mundial, el 69% de las mujeres de 15 países de la región que manifestaron haber sido abusadas físicamente lo fueron por parte de sus parejas. El 47% han sido víctimas de al menos un ataque sexual durante el trascurso de su vida
Datos también elevados se registran en cuanto a violencia sexual. Entre el 5% y el 11% de las mujeres encuestadas por la OPS, reportaron haber sufrido violencia sexual por parte de su pareja intima. Asimismo, entre el 10% y el 27% han padecido de violencia sexual infringida por cualquier perpetrador, inclusive su pareja.
Además los informes disponibles muestran que existe una relación directa entre acoso sexual y nivel socioeconómico. La misma encuesta indica que mientras que el 90% de las mujeres entre 22 y 35 años de nivel socioeconómico bajo o intermedio admitieron ser víctimas de acoso la cifra disminuye a 7% en las profesionales y 3% en las mujeres en niveles de dirección o gerencial.
En el mundo laboral los datos no son mucho más alentadores. Las encuestas realizadas en países industrializados y en países en desarrollo generalmente señalan que entre el 30% y el 50 % de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso sexual en el lugar de trabajo en alguna etapa de su vida. En la región, el 20% de empleadas chilenas sufrió acoso sexual. En Brasil, un estudio en 12 ciudades mostró que el 52% de las mujeres han sufrido algún tipo de acoso sexual en el trabajo. En el Salvador, el 16% de las trabajadoras domésticas han cambiado de trabajo debido al acoso o abuso sexual.
Esta violencia tiene también un claro impacto intergeneracional. Todas las encuestas muestran que la prevalencia de violencia física y/o sexual por parte de la pareja intima fue mas alta entre mujeres que reportaron que su madre o madrastra fue golpeada en comparación con mujeres que reportaron que su madre o madrastra no había sido golpeada.
Otra de las grandes lacras en la región es el feminicidio. En Guatemala y El Salvador 675 y 580 mujeres, respectivamente, fueron asesinadas en 2010 por el simple hecho de ser mujeres. En México, se contabilizaron 1,221 homicidios dolosos contra mujeres y niñas en 12 entidades del país entre 2007 y diciembre de 2008.
La violencia contras las mujeres en sus múltiples manifestaciones tiene un elevado costo para las personas que la padecen y para la sociedad. Aunque existen pocos estudios al respecto, los costos de la violencia contra las mujeres oscilan entre 1.6 y el 2% del PIB de los países de América Latina y el Caribe, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Fuente: América Latina Genera
http://nasreenvrblog.wordpress.com/2013/01/21/la-violencia-contra-la-mujer-en-america-latina/
15 de enero de 2013
Ada Lovelace.
http://www.wim-network.org/2013/01/ada-lovelace/
14 de enero de 2013
Igualdad laboral de género .
Andrea Paola Roca Pinzón
http://www.apasdigital.org/apas/nota_completa.php?idnota=5567
7 de diciembre de 2012
Estereotipos animados.
Hoy juntos y contentos limpiaremos el hogar" entona Blancanieves mientras Cenicienta se calza el zapatito que la conducirá hacia la felicidad y la Bella Durmiente espera tranquila la llegada de un príncipe apuesto capaz de librarla del sueño eterno. Así es como la pantalla se enciende a la orden del día, a través de historias fantásticas y personajes aparentemente inocentes, con los que fácilmente podremos encariñarnos y serán difíciles de olvidar, pero capaces de transmitir mensajes que refuerzan estereotipos y roles naturalizados en la sociedad.
Enmarcado en escenarios maravillosos, el mágico mundo de Disney, que acompañó a varias generaciones, y que todavía sigue teniendo historias para compartir, se encargó de fortalecer imágenes diferenciadoras, acentuando, en cada nueva animación, la debilidad en la mujer y la fortaleza en el hombre.
Mujeres hermosas, flacas, casi perfectas pero terriblemente frágiles son presentadas y admiradas por las pequeñas que juegan a ser como las princesas de la tele o el cine. Mientras los hombres salen a escena con personalidades poderosas, dominantes, inteligentes y capaces de solucionar la vida de esas bellas mujeres, vulnerables e incapaces. De esta manera los personajes masculinos logran destacarse, otorgándoles sentido a la vida de mujeres que muchas veces dan pena.
Ya lo decían acertadamente Ariel Dorfman y Armand Mattelart en el libro "Para leer al Pato Donald": "La literatura infantil es quizás el foco donde mejor se puede estudiar los disfraces y verdades del hombre contemporáneo, porque es donde menos se lo piensa encontrar".
Mediante la utilización de un lenguaje supuestamente inofensivo, en la voz cariñosa de personajes simpáticos y estéticamente bellos, es que se logra transmitir a niñas y niños de corta edad, valores y arraigos culturales sexistas, discriminatorios y crueles. A través de una excelente calidad estética y fuerte contenido ideológico, se exponen ciertos modelos a seguir que no hacen más que acentuar las diferencias de género e indefectiblemente inducen a que esos pequeños se sientan parte de un determinado grupo, bien diferenciado.
En cada una de estas historias con final feliz, se comunica un ideal de hombre y mujer capaz de influir en la personalidad y conciencia desde temprana edad, de la manera más sutil y con un discurso encantador por donde se lo mire.
De dominio y subordinación
En una sociedad marcada por la hegemonía masculina, resulta difícil escapar de los patrones de dominación por parte del hombre y subordinación femenina, por lo que no resulta extraño que esos patrones culturales se extiendan a la pantalla, mostrando mujeres pasivas, sin experiencia laboral, ocupando el rol de madres o de princesas hermosas, sin muchas actividades, en mundos donde poco se piensa y la belleza es considerada como atributo para alcanzar el éxito.
"No olvides que tu belleza es más que suficiente", le dicen a la Sirenita, mientras cantan "admirada tú serás, si callada siempre estás".
A la lista se suman los diálogos de la película Aladdin, encargados de seguir fortaleciendo "cualidades" que colocan, una vez más, a la mujer en un papel idiotizado: "Veo que os habéis quedado sin habla: una cualidad muy apreciada en la mujer".
Finalmente en "La Bella y la Bestia" los diálogos también siguen desprestigiando el rol femenino afirmando que "no está bien que una mujer empiece a tener ideas y a pensar".
La lista de canciones y diálogos sigue, enfatizando de manera negativa y hasta humillante, la forma de referirse a la mujer, ya que no sólo reafirman las desigualdades de género, sino que insisten en ridiculizar la imagen femenina. Mujeres frágiles, bellas, subordinadas y con la felicidad asegurada por un hombre, son sólo algunos de los rasgos que los dibujos animados han transmitido de generación en generación.
Alzar la voz para decir basta a producciones infantiles que observan con óptica masculina, donde la inteligencia, autenticidad y genuinidad de la mujer parecen quedar al margen del plano, debería hacer eco, y así la creatividad ser utilizada para cambiar el mensaje, mediante la utilización de palabras que construyan historias en donde la fuerza de un personaje no implique debilitar al otro.
Tal vez quitar los "disfraces" lleve tiempo y el cambio tampoco se de a la velocidad que queremos, pero fomentar el sexismo, por el cual cientos de mujeres vienen batallando desde hace años, no es el camino para superar las construcciones de género que actualmente rigen la sociedad. Por lo tanto, pensar en una comunicación equitativa, sin el sello del patriarcado, en donde la hegemonía y subordinación dejen de estar naturalizados, con hombres y mujeres semejantes y más reales, no debería ser, en el siglo XXI, una simple utopía.
Fuente - Autor/a: Revista Furias-Por Vanina Nielsen
http://www.wim-network.org/2012/05/estereotipos-animados/#more-6846
5 de diciembre de 2012
Los valores los inculcan los padres, No la escuela.
Los profesores tienen una función importantísima en este aspecto, pero es el ejemplo de la familia el que cala de verdad en los hijos
El amor incondicional, la bondad, el afecto, la honestidad, la justicia, la solidaridad, el respeto, la tolerancia... son valores necesarios para realizarnos correctamente, para crecer y ser felices. Las personas adultas deberíamos saber transmitirlos a las generaciones que nos siguen. Pero ¿por dónde empezar su enseñanza y aprendizaje? Lo principal es que todos los expertos consultados señalan a la familia como el lugar principal donde se descubren los valores. Pero ¿están las familias preparadas para este reto?
Coherencia en el testimonio
En este aspecto de la educación, los padres han de ser conscientes de que su manera de ser y de hacer familia será crítica. Para la escritora Victoria Cardona, «los padres deben saber que en la primera infancia los niños imitan todo, por lo que es muy importante ser coherentes a la hora de dar testimonio. Los valores no se enseñan. Los valores los descubren los hijos a través del ejemplo de los padres». Coincide con ella Ramón Olegario, profesor de pedagogía terapéutica del IES nº 1 de Riberia (La Coruña), para quien la educación en valores debe empezar en casa, y cuanto antes. «Si un niño ha tenido una buena base afectiva, una base armónica, ese niño tiene mucho ganado. De hecho, la escuela tiene una función importantísima en este aspecto, pero los profesores somos sólo los subsidiarios de dicha educación en valores».
La familia, prosigue Cardona, «es núcleo de la sociedad donde se educan por contagio a todos los que la integran. Pero cada familia tiene su estilo y debe estudiar qué valores quiere transmitir». Ahí es donde Javier Borrego, profesor de Ética y Antropología de la Universidad CEU San Pablohace hincapié en lo siguiente: «Los valores por sí solos no son nada. Sólo tienen su sentido cuando están ordenados y podemos señalar un valor central».
Distintas jerarquías
De ahí que Borrego proponga que cada familia se plantee qué ideal es el que le mueve. Porque, prosigue este docente, no todas las jerarquías de valores son iguales. «Puede haber familias que entiendan que lo mejor es colmar todos los deseos de los niños, y entonces los niños crecen sin enfrentarse a los problemas y disfrutando de la vida… pero a la larga será perjudicial. Pero puede haber otras familias que su ideal sea la unidad y la comunicación. Entonces se acostumbrarán a no tenerlo todo inmediatamente, a compartir. Los niños de estas familias crecerán más felices. Es así de sencillo».
De esta forma, mientras que para este profesor la educación en valores debe empezar por la enseñanza de ciertos criterios éticos y estéticos, para el profesor de pedagogía terapéutica del IES Nº 1 de Ribeira (La Coruña), hoy por hoy lo principal sería «educar en el respeto al prójimo, llevado a todos los niveles». «Yo diría que todos son importantes», apunta por su parte Victoria Camps, catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Bellaterra. Autora del libro «Qué hay que enseñar a nuestros hijos», Camps concluye que «el buen humor, la generosidad, la autoestima... son conceptos encadenados que se van complementado, y cuyo conjunto explica qué es eso de la felicidad».
Objetivo, una libertad responsable
POR Victoria cardona
Siempre conviene pensar en valores que ayuden a los niños y los jóvenes a alcanzar una libertad responsable. Les dejo unas conclusiones en forma de pinceladas para la reflexión personal. Un valor es intangible, pero es algo que atrae y que, en los padres, tiene su fundamento en la mejora personal. Se trata de demostrar con obras la fuerza interior que tiene cada madre o padre, para mantener una actitud positiva y enfrentarse a su día a día con ánimo renovado, con objeto de acompañar a los hijos en su proceso educativo. Los valores de la convivencia son fundamentales para educar en casa. Valgan unos ejemplos: dar las gracias amablemente por un favor recibido; valorar una tarea bien hecha; corregir con paciencia la realización de un encargo que podía haberse llevado a cabo con más pulcritud; pasar por alto el mal humor de un adolescente; reconocer que hemos perdido los modales y nos hemos enfadado y saber decir: «Perdona, he hecho mal», con humildad. Así, podemos ayudar a nuestros hijos a descubrir los valores del agradecimiento, de la serenidad y del perdón, mucho más que con mil y un discursos sabiamente elaborados y explicados. El valor que brilla y que necesitan hoy más que ningún otro es nuestro afecto y cariño. Con afecto los padres tendrán un ascendente que les facilitará el ejercicio de la autoridad. Una autoridad que deberá concretarse en los horarios del tiempo de estudio, de la red o de las actividades extraescolares. El esfuerzo que tienen que hacer niños y adolescentes para obedecer es un valor que les ayudará toda la vida. Demos importancia al testimonio personal. Aunque hablamos de transmitir valores, es mejor que los descubran en la vida de los padres. En definitiva, conviene que sepan interiorizar los valores que han observado en su familia y, actuando con libertad, tengan sus propios criterios y lleguen a ser felices.
Especialista en orientación familiar y autora de «¿Quién educa a mi hijo?»
Principios que se dan en casa
POR Fernando Vidal Fernández
El amor incondicional. Es la experiencia más básica de la familia. Saberse y sentirse querido por uno mismo, confianza de ser amado incluso cuando se falla. La incondicionalidad y la tolerancia son una ley básica de la humanización; pese a todo, hay perdón.
Gratutidad. Es un valor progresivamente olvidado en la sociedad, pero que en la familia mana a raudales. De hecho, es su nota principal. El caudal de la gratuidad es lo que hace funcionar una sociedad, sin ella se hace inviable y se colapsa.
Responsabilidad. Las personas se constituyen en ellas mismas porque se responsabilizan de las otras. Esta es una experiencia fundamental en la infancia. Uno se forma como persona en proporción a cómo se responsabiliza de los demás y del mundo.
Discernimiento. La familia nos enseña a distinguir las cosas, a llamar las cosas por su nombre, a conocer el bien, la verdad y la belleza. Nos enseña a hablar el lenguaje de la realidad, a distinguir los signos de sus mensajes.
Trascendencia. Gracias a la familia sabemos que las cosas van más allá de nosotros, aquí y ahora. Lo aprendemos al pensar en antepasados y en generaciones venideras. Formamos parte de una historia que nos trasciende.
Profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, doctor en Sociología, y director del Instituto Universitario de la Familia
... Y los enemigos que nos hacen perder las referencias
1. La superficialidad. La vida acomodada que nos facilita el sistema puede hacer que perdamos el verdadero valor de las cosas. Se extiende por doquier la superficialidad y eso crea condiciones para la aparición de la tiranía.
2. La pereza. ¡Es tan fácil reducir lo complejo a lo simple, lo profundo a lo superficial, el valor a la moda! Tener valores es también una conquista que requiere esfuerzo, búsqueda y maduración, cultivarse, a veces vencer las propias inclinaciones, superar muchas modas y tendencias de la sociedad. Y eso es todo un trabajo.
3. Ensimismamiento. Quien vive centrado en sí mismo es incapaz de distinguir los valores de lo humano. Los valores no se logran por uno mismo, son siempre un don compartido con los demás.
4. Autoengaño. Este es nuestro gran mal hoy en día. Para poder identificar valores tienes que militar en la atención, tienes que practicar un examen sincero y detallado de tu vida.
Carlota Fominya.
http://www.abc.es/familia/20121201/abci-valores-familia-escuela-201211301206.html
12 de noviembre de 2012
Las mujeres en América Latina no logran superar la brecha salarial.
Dos estudios de género publicados recientemente muestran que si bien las mujeres latinoamericanas han hecho avances importantes en lograr la igualdad con los hombres en el acceso a derechos básicos como la salud y la educación, todavía están relegadas cuando se trata de sus ingresos.
Según el estudio "Nuevo Siglo, Viejas Disparidades" del BID, las mujeres latinoamericanas ganan en promedio un 17% menos que los varones. Pero en algunos países esa diferencia es más pronunciada.
Tal es el caso de Brasil y Chile, los dos países de América del Sur que históricamente han tenido una mayor brecha salarial entre hombres y mujeres.
Pero mientras que el país de Dilma Rousseff ha logrado avances en este sentido en el último año Chile ha mostrado retrocesos, según revela el último ránking de Igualdad de Género elaborado anualmente por el WEF.
De 135 países evaluados por la participación y oportunidades económicas que brindan a las mujeres, Chile ocupa el puesto número 110, una caída respecto al año anterior cuando se ubicaba en el lugar 106.
Esto es porque la paridad salarial en este país es una de las peores del ranking: 127, entre los últimos diez medidos. En promedio, los hombres chilenos ganan más que el doble que sus pares femeninas.
Pero si bien Chile es la nación sudamericana con peor brecha salarial, el problema no es exclusivo a este país, como demuestra la ubicación en el ranking de sus vecinos del Cono Sur: Argentina (91), Paraguay (100), Brasil (120), Bolivia (121) y Uruguay (122).
Trabajo parcial
Hugo Ñopo, autor del estudio del BID, le dijo a BBC Mundo que uno de los motivos principales por el que las mujeres latinoamericanas ganan menos es que muchas de ellas trabajan menos horas.
"Un cuarto de las mujeres en la región trabaja medio tiempo comparado con sólo 1 de cada 10 hombres", indicó el especialista.
El motivo es claro: para poder ocuparse de sus familias muchas madres están obligadas a trabajar menos horas.
"Como en la región no existe casi la modalidad del trabajo part-time la mayoría de estas mujeres debe crear su propio empleo, lo cual genera menos ingresos", explicó Ñopo.
Por estas restricciones las mujeres que trabajan en relación de dependencia también tienen menos margen a la hora de negociar sus sueldos.
A la vez, los años dedicados a la crianza de los niños hacen que las mujeres tengan menos experiencia laboral, lo cual impacta en sus salarios.
Factor cultural
Las investigaciones de género muestran una aparente contradicción en los avances que han logrado las mujeres latinoamericanas en la última década: en términos educativos, ellas ahora están más preparadas que sus pares masculinos.
En promedio, la mujer tiene más estudios realizados que el hombre, pero eso no se refleja en sus ingresos. ¿Por qué?
"Es una cuestión cultural: las mujeres eligen carreras y trabajos que pagan menos", respondió la economista Claudia Sanhueza, profesora del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, en Chile.
Según la experta, muchas mujeres se "autolimitan" al elegir su profesión, ya sea porque algunas carreras son consideradas más masculinas o porque optan por priorizar su vida familiar.
"Cuando estudiaba ingeniería civil en la Universidad de Chile éramos diez mujeres de un total de 150 alumnos", ejemplificó.
Ñopo coincidió: "La mayoría de las mujeres opta por estudiar carreras menos rentables, como las humanidades, psicología o educación".
El sesgo hacia este tipo de carrera se advierte desde el colegio secundario. "Los exámenes PISA, que miden la aptitud para la ciencia, las matemáticas y la lectura muestran que los varones tienen un mejor desempeño en las primeras dos y las mujeres en los último", reveló.
Por eso el experto consideró que para cerrar la brecha salarial se debe trabajar primero para cambiar los paradigmas actuales educativos y culturales.
En el país de Bachelet
Lo que llama la atención de las disparidades de género que registran países como Chile y Brasil es el contraste con los avances que han logrado las mujeres en otras áreas de la vida, como la política.
¿Cómo es posible que un país como Chile, presidido recientemente por una mujer (Michelle Bachelet), registre la peor brecha salarial de América del Sur?
Expertos como Ñopo y Sanhueza creen que la llegada de más mujeres al poder revertirá lentamente algo que está muy imbuido en la tradición cultural del país.
Alejandra Gutiérrez Tapia está de acuerdo. Esta ingeniera comercial chilena le dijo a BBC Mundo que desde que salió de la universidad sus pares masculinos siempre han ganado un tercio más que ella.
"Es algo que se da por hecho y se acepta. Las mujeres tenemos que empezar a pelear por lo que nos corresponde", afirmó.
Gutiérrez Tapia, subgerente de una compañía de seguros, actualmente se encuentra de licencia posnatal tras el nacimiento de su segundo hijo.
"Las mujeres nos castigamos por la maternidad y cedemos en términos salariales, pero eso no es justo", opinó. No obstante, consideró que en tanto la licencia postnatal no beneficie por igual a madres y padres, siempre habrá un sesgo a la hora de contratar a mujeres, en especial en edad fértil.
http://www.animalpolitico.com/2012/11/las-mujeres-en-america-latina-no-logran-superar-la-brecha-salarial/#axzz2C0MGRwKG
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