"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
27 de julio de 2013
Por qué migran las mujeres.
En el último tiempo, la producción en el campo de estudio de la migración y el género (o las migraciones y los géneros) ha sido tan profusa que resulta arduo desarrollar el tema en un espacio breve como este. Sin embargo, fue el propio cursor de la computadora, después de palpitar varias horas en la misma línea, el que me dio la pista para decidir por dónde entrar: por esa invisibilidad fugaz pero decisiva que da paso a su presencia virtualmente material.
Es que podría decirse que este campo, ahora consolidado, se ha ido conformando al hilo de las luchas contra ciertas invisibilidades en el estudio de los procesos migratorios: primero de las mujeres; luego, de la experiencia “generizada” de los hombres, y ahora, de quienes se identifican con algún género que excede el binarismo hombre/mujer (gays, lesbianas, transexuales, transgénero, travestis, bisexuales, entre otras). Es sólo una posible entrada, eso es claro.
Hoy es casi una obviedad decir que hablar de migraciones y géneros no supone únicamente hablar de migraciones de mujeres; decir que esta relación implica pensar en el género como un principio estructurante de las migraciones, y afirmar que el género constituye una dimensión fundamental (pero no la única) que incide en la producción y reproducción de desigualdades sociales en estos procesos, en intersección con otras tan relevantes como ella: la raza, la etnia, la clase social, la edad, la condición de extranjería… Pero esta obviedad es una naturalización de un proceso bastante largo que demandó no pocos esfuerzos por evidenciar esas invisibilidades, detrás de las cuales hay relaciones de poder que las sustentan y explican, no sólo en este campo del saber, también, y sobre todo, en su “objeto de estudio”.
“Hay una propaganda en la televisión de acá... Se muestra… una familia... Se ven platos volando solos, el bebé siendo cambiado por manos invisibles, medias de hombre saliendo de un cajón ‘solas’... El trabajo de ama de casa y de mamá es invisible, después de un tiempo te sentís invisible.” El testimonio es de Verónica, una argentina que trabajaba en el campo académico estadounidense, casada y con dos hijos. Y esos “invisibles” de los que ella hablaba remiten de alguna manera a la primera de las invisibilidades en los estudios de la migración: la de las mujeres.
Antes de que, por el impulso de la primera ola feminista –entre otras razones–, se lograra mostrar el rol protagónico de las mujeres en las migraciones, el sujeto migrante era visto en términos androcéntricos y patriarcales: migraba el varón en busca de trabajo, y la mujer, cuando lo hacía, lo seguía para re-unir al grupo familiar, y como dependiente del hombre. Romper con esta invisibilidad supuso mostrar que las mujeres también migraban por razones laborales. Pero la fuerza que demandaba este gesto de develamiento llevó a crear otras invisibilidades, porque buena parte de los trabajos de investigación, sobre todo al principio, contribuyeron a crear el estereotipo de la migrante trabajadora, y soslayaron otros aspectos de estos procesos. Implicaron, por ejemplo, perder de vista el importante papel de las mujeres en la reproducción social de la mano de obra migrante en los lugares de destino, como señala Carmen Gregorio Gil —una de las mayores especialistas en este terreno—, y como pone en evidencia el testimonio de Verónica.
Otra de las grandes líneas de indagación sobre migración y género que distinguen quienes han analizado la historia de este campo, y que aparece en el testimonio, es el de las “madres transnacionales” y las “cadenas mundiales de afecto y asistencia”, que también se convirtió en un motor de invisibilidades, porque se puso énfasis en la relación mujer-madre-cuidadora, y por lo tanto, aún a pesar de la intención de denuncia, se ligaron indirectamente sus problemáticas a las supuestas “funciones naturales” de la mujer.
Este análisis, de todas maneras, no implica negar el valor científico, ético y político que tuvo este movimiento de visibilización, que fue incuestionable, absolutamente necesario, y además demandó no pocos sacrificios.
La tercera de las grandes líneas de exploración en este campo fue la de los cambios en las relaciones de género originados en los procesos migratorios, y por esa vía relacional, se arribó a nuevas visibilizaciones.
“Yo tuve una decepción de amor allá en Perú, me vine por una chica que es boliviana”. Así, de un plumazo, definía Hugo, un migrante peruano, los motivos de su venida a la Argentina. Y con la misma contundencia ponía en primer plano la segunda invisibilidad a la que aludía: la de la experiencia generizada del hombre migrante. En este testimonio concreto, se hace evidente por ejemplo el carácter indiscutido de los motivos laborales de la migración masculina. Pero en términos generales, muestra que el primer gesto visibilizador no había permitido mostrar el carácter relacional de las experiencias migratorias genéricamente determinadas, un aspecto que ha comenzado a explorarse en el último tiempo sobre todo de la mano del estudio de las masculinidades, y que está enriqueciendo la mirada de género sobre las migraciones.
La tercera de las invisibilidades, la más reciente y la menos explorada, es la experiencia migratoria de gays, lesbianas y trans, un flujo importante de la migración latinoamericana según Gioconda Herrera. “Salir de [mi país] –me contaba hace poco Javier en el marco de una investigación sobre este tema– era salir de una situación no cómoda, donde mi familia tampoco aceptaba mi homosexualidad.” Su identificación de género, reconocía, “tuvo que ver con la necesidad o con la decisión de salir del país”. Y esta nueva vía de exploración permite iluminar ahora el carácter binario y heteronormativo que han tenido los estudios sobre migraciones y géneros.
Pero aunque la lucha contra estos gigantes-molinos de viento (esas invisibilidades y las relaciones de poder que las explican) pareciera avanzar en favor del Quijote, no podemos conformarnos con una ingenua celebración. Como también señala agudamente Carmen Gregorio Gil, dar visibilidad no es lo mismo que dar la voz… El cursor sigue palpitando, ahora para hacerme sentir que no hay cierre posible, porque en cada gesto de echar luz se crean nuevas zonas de sombra.
*Investigadora del Programa “Multiculturalismo, migraciones y desigualdad en América Latina”.
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/migran-mujeres_0_963503667.html
22 de mayo de 2013
La Indefensión aprendida en la violencia de género .
La teoría de la indefensión aprendida la formuló Seligman en 1975, la indefensión es el estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables…cuando no podemos hacer nada para cambiarlos, cuando hagamos lo que hagamos siempre sucede lo mismo.
Leonore Walker, partiendo de los experimentos de Seligman, inauguró una línea de de investigación hoy todavía vigente y que se puede resumir en que: repetidos malos tratos disminuyen la motivación de la mujer a responder .Ella llega a ser pasiva. Secundariamente, su habilidad cognitiva para percibir éxitos está cambiada. No cree que su respuesta acabará en un resultado favorable.
Los sentimientos de indefensión en mujeres maltratadas podrían debilitar la capacidad de solucionar problemas y la motivación para afrontarlos, favoreciendo de esta forma la permanencia en la mujer en la relación violenta.
L. Walker afirma que parece que una mayor permanencia en una relación violenta puede estar relacionada con haber vivido más experiencias de indefensión en la infancia.
Como conclusión, en la indefensión aprendida concurren tres componentes: pasividad, empobrecimiento de la capacidad para resolver problemas y sentimiento creciente de indefensión, incompetencia, frustración y depresión.
Ciclo de la violencia de género
En la violencia de género se pueden distinguir 3 fases: acumulación de tensión; agresión y fase de "arrepentimiento".
Esta última fase genera en las maltratadas una ficción de reencuentro llamada luna de miel donde el agresor intenta cumplir con la forma idealizada de pareja que tiene su víctima.
Según Walker la repetición de estos ciclos sirve para atar muy fuertemente a una mujer maltratada con su agresor. Mientras tiene lugar la agresión la mujer sufre una disociación acompañada de un sentimiento de incredulidad, de que eso esté sucediendo realmente; esto iría seguido de un colapso emocional, similar al experimentado por víctimas de secuestros o desastres, este colapso se acompaña de inactividad, depresión, ansiedad, autoinculpación y sentimientos de indefensión.
Más sobre la Indefensión aprendida: "haga lo que haga, nada va a cambiar"
En un experimento de Martin Seligman, un grupo de perros fueron expuestos a descargas eléctricas que no podían evitar ni controlar. Cuando, más adelante, se les dio la oportunidad de escapar de las descargas, los animales permanecieron quietos, sin mostrar ningún tipo de respuesta. Este estado de inactividad se explicó por el fenómeno de la indefensión aprendida.
La indefensión aprendida (learned helplessnes) consiste precisamente en un estado en el que el sujeto no intenta escapar ni evitar los estímulos aversivos (en este caso, las descargas, pero podría tratarse de cualquier cosa) aunque tenga la oportunidad de hacerlo. ¿Por qué no lo hace? Parece ser que el estado de indefensión aprendida produce un déficit en el aprendizaje posterior, es decir, hace que sea más difícil aprender que alguna respuesta puede detener o evitar la estimulación aversiva.
La hipótesis de la indefensión aprendida supone que el animal ha aprendido que su conducta no puede influir de ninguna manera en los acontecimientos, por lo que permanece inactivo.
Este fenómeno se produce también en seres humanos, y puede llegar a ser grave y derivar en trastornos como la depresión. En estos casos, el individuo desarrolla expectativas de falta de control sobre los acontecimientos, y suele pensar que su actuación es inútil. Es habitual encontrar pensamientos del tipo "nunca voy a conseguirlo", "da igual que me esfuerce", etc. En estos casos el estímulo aversivo no es una descarga, por supuesto. Puede ser el fracaso en los estudios, en el trabajo o en las relaciones personales, por ejemplo. La persona deprimida aprende que no tiene ningún control sobre lo que le ocurre y esto es precisamente un factor importante que contribuye al desarrollo de la depresión.
La falta de control, además, puede derivar en mayores niveles de estrés y favorecer la aparición de otros problemas de salud, como úlceras o problemas cardiovasculares. En experimentos realizados con roedores, se encontró que los animales que recibían descargas que no podían detener mediante ninguna conducta desarrollaban más úlceras que aquellos que podían detener las descargas, por ejemplo, mediante la presión de una palanca.
La indefensión aprendida en humanos puede ser realmente incapacitante, ya que el individuo sufre un déficit de actividad, es decir, permanece inactivo ante los acontecimientos y es incapaz de reaccionar. El tratamiento que se da a las personas que se encuentran en esta situación suele ser lo que se conoce como terapia cognitiva, que consiste en ayudar a estas personas a "desaprender" que no tienen control sobre los acontecimientos.
http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2013/05/la-indefension-aprendida-en-la.html?spref=fb
6 de mayo de 2013
Cuentos de los hermanos Grimm: sexo, violencia y sadismo en las hstorias.
Los cuentos de los hermanos Grimm son considerados los más importantes de la historia de la Literatura infantil a pesar de que no fueron los verdaderos autores, pese a que se llevaron la fama
Tal y como podemos comprobar en el blog «Ovejas eléctricas», el mérito de de Jakob y Wilhelm Grimm es, ni más ni menos, haber convertido una serie de relatos de la tradición oral alemana que rozaban el sadismo en unas inocentes historias para niños.
En sus versiones originales, las peripecias de personajes como Blancanieves, "Hansel y Gretel, Rapunzel o la Bella durmiente estaban destinadas a un público adulto, por lo que estaban marcadas por una violencia y un contenido sexual que estos autores se vieron obligados a rebajar.
Así, en las versiones que han llegado hasta nuestros días, el papel de la madrastra es ser la malvada del cuento, pero en muchas de las historias originales ese rol está reservado a la madre de los protagonistas. Es lo que ocurre en «Hansel y Gretel», donde, ante la escasez de alimentos, la madre de los pequeños obliga a su esposo a abandonar a sus hijos en el bosque.
Lo mismo sucede en «Blancanieves», ya que era la madre, y no la madrastra, quien quería acabar con la vida de la joven y bella muchacha a causa de una rivalidad de tipo sexual. Porque esta clase de contenido abundaba también en los cuentos originales.
En la versión tradicional de «Rapunzel», la joven era entregada por sus padres a una bruja a cambio de alimento. La bruja la encerraba en una torre, pero un príncipe la descubría y cada noche escalaba hasta ella gracias a sus largas trenzas. El resultado de esas visitas será que Rapunzel se quede embarazada de gemelos, mientras que en la historia que hoy conocemos, simplemente se casa con su rescatador.
También los castigos a los que eran sometidos los villanos tuvieron que ser modificados, puesto que la puritana sociedad de la época los consideraba poco apropiados. Algo de razón tenían, ya que la madrastra -o la madre- de Blancanieves era obligada a bailar hasta la muerte con unas zapatillas de hierro calentado al rojo vivo, mientras que las hermanastras de Cenicienta se cortaban un dedo o parte del talón para caber en los pequeños zapatos de cristal. Un pájaro mágico y la sangre delataron a las impostoras, que fueron duramente castigadas, ya que sus ojos fueron arrancados por unos cuervos.
Otras historias menos conocidas como «Los doce hermanos», «La niña sin manos» o «El hueso cantarín» contienen también numerosos ejemplos de crueldad y violencia que explican por qué a lo largo de las sucesivas ediciones de sus obras, los hermanos Grimm fueron suavizando el contenido de estos cuentos que originalmente reflejaban la extrema dureza de la vida en la Edad Media, hasta convertirlos en una obra destinada al público infantil y adecuada al gusto de la burguesía del siglo XIX.
http://www.abc.es/medios-redes/20121220/abci-cuentos-hermanos-grimm-sexo-201212200835.html
30 de abril de 2013
De todo, Excepto feminismo
Cuando los historiadores y estudiosos han tratado de ver hacia atrás para dar con el pasado de la mitad de la humanidad, lo que han encontrado ha sido peor que nada: cero historia, más mito, menos heroínas que brujas, más tragedias que victorias y una serie de estereotipos fielmente trasmitidos de generación en generación, en una especie de genealogía intelectual que va desde lo que hoy piensa mi cuñado de su esposa hasta la mitología griega sobre Medusa.
Históricamente, las mujeres han estado siempre relegadas, marginadas y sometidas; por eso la mitad de la humanidad que representan no aparece en la historia, pues la historia ha sido, desde tiempos inmemoriales, una historia masculina. Hombres los ha habido de todas clases: jornaleros, inventores, reyes, guerreros, campesinos, letrados, artistas, esclavos, científicos, políticos, militares, escritores. Pero las mujeres han sido, ante todo y antes que nada, sólo mujeres.
La mayor parte de la casi nula historia sobre las mujeres es una caótica, pesimista y desalentadora sucesión de afeites y modas: celestinas, brujas, prostitutas y adúlteras; reinas y vírgenes, histéricas y endemoniadas; obedientes esposas, madres abnegadas; católicas reaccionarias, monjas recluidas; reinas de belleza y esculturales productos de la cirugía plástica que no dejan mucho espacio a la discusión o a la reivindicación feminista.
Una mujer, en general, se identificaba como hija de su padre, mujer o viuda de su marido, madre de sus hijos y sólo eso; se comprueba porque hasta existe el Día de la Mujer —como los trabajadores, los gays, los abuelitos y los compadres—, como si su sexo las determinara o como si fuera más importante que todo lo demás.
Podría hacer una disquisición sobre por qué, cómo y cuándo empezó todo esto, pero sería motivo de otro texto y posiblemente de todo un foro, pues ni los más atentos científicos se han podido poner de acuerdo al respecto: que si porque son las receptoras en la reproducción sexual; que si porque los hombres no son dueños de su masculinidad y le tienen envidia al sexo femenino y por eso tuvieron que mantenerlo dominado; que si la mujer es más débil y por lo tanto no apta para la guerra, la caza y el arado; que si las funciones que les toca desempeñar son siempre efímeras y no trascienden, etcétera. El hecho es, como dicen Anderson y Zinsser: «La ideología de la inferioridad de las mujeres estuvo tan profundamente arraigada en la estructura de la vida de hombres y mujeres, que pocos la cuestionamos
Aunque la mayoría de las mujeres han tenido que manipular, agradar, soportar, chantajear y causar lástima aceptando su condición dentro de «este mundo falocéntrico», hay algunas que han hecho más que eso, confiriendo a sus vidas valor y poder, pese a las «desventajas de su sexo»; éstas, en el camino, nos han legado mucho más de lo que nos podemos imaginar, para muestra están: Safo, Hildegarda de Bingen, Juana de Arco, Cleopatra, Sor Juana Inés de la Cruz, Mary Wollstonecraft, las dos Isabeles: la de Inglaterra y La Católica; Jane Austen, Emily Davidson, Mata-Hari, Alexandra David-Néel, Rosa Bonheur, George Sand, doña Josefa Ortiz de Domínguez, Margaret Thatcher, mi tía Concha Borja, mi tatarabuela Luisa —que se hizo rica con la cochinilla en las Islas Canarias— y quizá alguna que usted conozca y quiera agregar a la lista.
Puede ser, como dice Jorge Ibargüengoitia, que las mujeres en bola se quejen de todo, «de sufrir más que los hombres, de trabajar más que ellos, y, paradójicamente, de no servir más que de adorno, pero cuando un hombre llega a su casa, le cuesta trabajo entender que las mujeres de su familia, aquellos seres que ve ahí sentados tan tranquilos, tan seguros de sí mismos, forman parte de un grupo oprimido, postergado y sometido». Y es verdad, hay mujeres muy tontas —y hombres más— y las hay brillantes. «La inteligencia es asexual» —dice, de nuevo Ibargüengoitia—, aunque también hay estupideces de sexo: comprar un coche deportivo de un millón de pesos o llorar porque perdió tu equipo favorito son estupideces totalmente masculinas; mientras que gastarse todos los ahorros en unas chichis nuevas o en una bolsa de marca son estupideces absolutamente femeninas.
El mundo no puede dividirse por sexo, porque esta clasificación es pobre y poco significativa; además, ya no se justifica. Es más divisible en términos de educación, ignorancia, ideología, inteligencia, conciencia, juicio, y en eso, tanto hombres como mujeres —hoy en día y gracias a la píldora anticonceptiva, diría mi madre— pueden rifársela en uno u otro lado, y esto puedo afirmarlo porque yo tengo una amiga que es doctora en física, independiente, creativa y autónoma, y su hermana es sumisa, dependiente de su marido y hazmerreír de sus hijos. Y así como vemos mujeres que destacan por su inteligencia y sus conocimientos, vemos otras que participan en concursos de belleza sin empacho alguno. Así es y no hay nada qué hacer al respecto, porque si nos ponemos a examinar al otro sexo, el masculino, veremos que pasa lo mismo.
Del machismo a la misoginia
Pero, como decía al principio, lo que es insoslayable es el hecho de que la sociedad ha sido machista y en ésta también se ha insertado la tradición misógina —es decir, la que odia a la mujer—. Tomando en cuenta lo anterior, me di a la tarea de recopilar una selección de frases en contra de las mujeres; algunas ciertas, otras no tanto, otras mordaces, otras inteligentes, otras simplemente muestran la ideología de una época y una educación, y muchas más reflejan el miedo que se les tiene desde tiempos ancestrales. El tema da, y de sobra, pero el espacio no, así que ahí le van. Disfrútelas, pero eso sí: no se las tome demasiado en serio.
H. L. Mecken
Mr. Garrison en la serie estadounidense South Park
Por María del Pilar Montes de Oca Sicilia
http://algarabia.com/desde-la-redaccion/sobre-las-mujeres/
18 de abril de 2013
Potencial empresarial de las mujeres afganas.
La población de Afganistán ha estado sumergida en un conflicto que ha afectado todos los aspectos de sus vidas cotidianas. Para Khalida Yaqobi, el conflicto ha sido un obstáculo, no un impedimento.
Después de terminar sus estudios de ingeniería en la Balkh University, Yaqobi estudió inglés a escondidas. Eran momentos en que las mujeres que intentaban obtener una instrucción corrían el riesgo de ser ejecutadas por los talibanes.“Estudiaba inglés en una casa privada, sis textos ni cuadernos, me ponía el burca para ir al curso de inglés”, contó.
En un primer momento, no lograba encontrar un trabajo, pero las cosas cosas comenzaron a mejorar para esta mujer de 35 años madre de dos niños después de la caída del régimen talibán.
En 2003, fue invitada a participar a un curso sobre capacidad empresarial y artesanía para mujeres afganas, que se llevo a cabo en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín, Italia, financiado con la ayuda del Gobierno italiano.
Era la primera vez que Yaqobi viajaba al exterior. Tenía mucho interés por aprender nuevas calificaciones y estaba emocionada ante la posibilidad de demostrar que las mujeres afganas están comprometidas a contribuir – codo a codo con los hombres – con el desarrollo sostenible de su país.
“Aprendí qué es una empresa, estrategias de mercadeo y cómo establecer un negocio. El tema más interesante era el mercadeo – cómo encontrar clientes – y eso lo logré muy bien”.
Durante el curso, el Instituto organizó una “Noche Afgana” abierta al público, y 30 participantes fueron puestos a prueba.
Las otras mujeres habían llevado artesanías afganas para vender. Todo lo que Yaqobi tenía era un rollo de henna, una tintura roja tradicional.
“Alquilé dos sillas, y cuando el programa comenzó, los invitados se acercaban a preguntarme: ‘¿Qué es esto?’ Yo les explicaba y les mostraba cómo usaba el henna en mis manos. Después todos quisieron que les dibujara con el henna, incluso los periodistas”.
Yaqobi se sintió muy motivada por lo que aprendió en el curso del CIF-OIT. Decidió convertirse en una empresaria, a pesar de que muchas personas pensaran que esto era imposible para una mujer en Afganistán.
Un enorme potencial sin explotar
De regreso a su país, Yaqobi estableció el Servicio de desarrollo de empresas Balhh, que se dedica sobre todo a la elaboración de planes de negocios y de presupuestos, al inglés comercial y a las tecnologías de la información. Ella dirige un equipo de 26 empleados, y afirma que su empresa tiene la capacidad de hacerse cargo de proyectos por valor de millones de dólares.
Unas 500 mujeres han sido formadas por su organización, 200 de las cuales han creado su propria empresa.“Al convertirnos en empresarias no sólo estamos creando empleos para otras mujeres, estamos abandonando nuestras costumbres tradicionales por el siglo 21°”, explicó.
Segón Hervé Berger, representante de la OIT para Afganistán, el ejemplo de Yaqobi ilustra “lo que una breve formación de calidad, combinada con determinación, puede hacer para mejorar la vida de las personas”.
“Las mujeres afganas representan la mitad del potencial sin explotar de Afganistán. Si se libera sólo una fracción de este potencial, ¡imaginemos cuánto podría mejorar la competitividad del país en relación a sus competidores! El futuro de Afganistán será mucho más brillante si a las mujeres afganas se les ofrece la oportunidad de entrar en el mercado laborar como trabajadoras calificadas”.
Yacobi piensa que miles de mujeres afganas se podrían beneficiar de la formación empresarial y espera que la OIT pueda ayudar a más mujeres jóvenes en el país.
La formación empresarial “permitirá a las mujeres adquirir confianza en su capacidad para construir una vida decente para sí mismas y para sus hijos, como lo hice yo y muchas otras mujeres”.
http://nasreenvrblog.wordpress.com/2013/04/18/mujer-afgana-empodera-a-sus-pares-a-traves-de-proyecto-empresarial/
http://www.ilo.org
15 de abril de 2013
Mujeres mineras rompen barreras y prejuicios en Chile.
Las chilenas ocupan un lugar cada vez más importante en la minería, un sector básico de la economía nacional en el que hasta hace poco más de una década les era negada su sola presencia por prejuicios y supersticiones.
La cantidad de mujeres que trabajan en la minería llega hoy a 18.000, equivalente a 7,2 por ciento del personal, y se proyecta que para 2015 alcancen a 10 por ciento.
Pero la estatal Corporación del Cobre (Codelco), la mayor productora mundial de este metal, tiene sus propios objetivos: que este año uno de cada cinco contratos laborales corresponda a una mujer. Para ello se incluirán medidas como programas de conciliación familia y trabajo, adecuación de instalaciones y capacitación laboral.
"Hace poco más de 10 años, a las mujeres no se les permitía siquiera entrar a una "mina. Y no es que fuera una posibilidad, simplemente no se las dejaba porque estaba asociado a la mala suerte", en un trabajo que conlleva muchos riesgos, explicó Andrés León, gerente de recursos humanos de la división El Teniente
Pero los tiempos han cambiado. "Tenemos un proyecto ambicioso por el cual pretendemos llegar a 20 por ciento de mujeres en nuestra fuerza laboral, ya sea en la operativa, jefaturas de secciones y en cargos directivos y de soporte del negocio", señaló León a IPS.
Algunas divisiones de Codelco están muy cerca de lograrlo. En la mina Gabriela Mistral, ubicada 1.350 kilómetros al norte de Santiago, trabajan 104 mujeres, que representan 18,2 por ciento de la plantilla.
"Hay divisiones que van más atrás, como nosotros en El Teniente, donde tenemos aún solo seis por ciento. Pero queremos llegar al menos a 20 por ciento", afirmó León.
"Estamos convencidos del aporte que significan las mujeres al trabajo, específicamente en el caso de la minería. Más allá del ámbito profesional, ellas aportan al clima laboral, al trato y a la formación de un equipo multidisciplinario", sostuvo.
La minería es uno de los sectores fundamentales de la economía chilena. Aportó 17,6 por ciento del producto interno bruto en 2012, cuando las exportaciones totalizaron 46.986 millones de dólares. Hoy ocupa de modo directo e indirecto a casi un millón de los 7,1 millones de trabajadores y trabajadoras del país.
El cobre es el líder del sector y ha colocado al país como el mayor exportador mundial de ese mineral, con 42.722 millones de dólares el año pasado. En este marco, Codelco alcanzó en el mismo periodo el tercer excedente más alto de su historia y aportó al Estado 7.518 millones de dólares.
El impulso de Codelco por integrar a más mujeres permitió que, de apenas cinco en cargos ejecutivos y 121 profesionales en 1998, este año pasara a contar con 26 y 690 respectivamente.
De modo correlativo, también se observa un avance femenino en cargos de dirección en los sindicatos.
Millaray Farías, jefa de proceso de la planta de chancado (triturado) de la mina Pipa Norte, uno de los ocho yacimientos que componen El Teniente, admitió a IPS que no es fácil"trabajar dentro de la mina subterránea más grande del mundo.
"Es un desafío por las condiciones en las que se trabaja, por el polvo, el ruido", precisó.
En un recorrido por la planta de chancado, IPS pudo constatar el abundante polvo en suspensión que emite el proceso de reducción del material extraído y los fuertes ruidos de la máquina trituradora.
A esto se suma el peso del equipo que cada minero debe portar: casco, lámpara, cinturón con diferentes artículos de seguridad y emergencia, y zapatones de protección con punta de hierro.
Farías, quien llegó a la mina hace cuatro años, se desplaza por los túneles ubicados a un kilómetro y medio de la superficie. "Si bien hay dificultades, tenemos mucho apoyo de la gente y de los mismos ‘viejos’", señaló a IPS, utilizando la expresión de la jerga minera para quienes trabajan dentro de los yacimientos.
Sin embargo, al ser el ambiente dominado por hombres, "es muy machista", y a veces "les cuesta tener una jefa mujer", admitió. "Pero también nos cuidan y somos bastante regalonas (mimadas)", aseveró.
En el área de fundiciones, la situación es más difícil. El superintendente Juan Bobadilla indicó que en la división trabajan 17 mujeres y que, por las altas temperaturas, no se incorporan aún a los trabajos de la planta y hornos. "Las cuidamos mucho", dijo a IPS.
León opinó que "ese cuidado que hay con las mujeres es muy rico, genera un lazo muy fuerte y, al mismo tiempo, modera también los excesos masculinos, por ejemplo en el lenguaje".
Hoy "tenemos un número importante de mujeres que son operadoras de camiones o retroexcavadoras, o de maquinaria relacionada con las operaciones, sacando el cobre de la tierra y procesándolo en las plantas para convertirlo en los cátodos que nosotros vendemos y exportamos", aseguró.
En el afán de sumar a más mujeres, Codelco y el gobierno implementaron un sistema de preparación a través del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence).
El programa Mujer Minera ya capacitó en operaciones de equipos para procesos mineros a 14 trabajadoras de la región de Arica y Parinacota, en el extremo norte del país, limítrofe con Perú y Bolivia.
"Muchas de las mujeres que hoy son operadoras, además de sentir orgullo por llegar a la mayor productora de cobre del mundo, también logran generar un ingreso económico que para ellas llegó a ser cinco veces lo que ganaban en otro empleo", apuntó León.
"Tenemos a muchas mujeres que son jefas de hogar, con hijos que dependen de su único ingreso, y aquí en Codelco tienen posibilidades de llevar adelante a su familia con mayor facilidad", añadió.
Por ahora, en El Teniente y en las otras divisiones de la minera estatal, se trabaja para implementar medidas de apoyo a la labor de las mujeres y su rol multifuncional.
"Hemos partido desde lo más básico como temas de infraestructura, salas de baño, camarines, buzos para mujeres. Vamos de menos a más", sostuvo León.
Pero lo importante, destacó, es que haya mayor capacitación, para que se genere más oferta, ya que la contratación de mujeres significa "ganar por todos lados".
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102659
12 de marzo de 2013
Elizabeth Cady Stanton, pionera de los derechos de la mujer.
Elizabeth Cady Stanton, nació en 1815 en Nueva York. Pionera del movimiento a favor de los derechos de la mujer y escritora de Estados Unidos. Recibió una educación superior, sabía idiomas, matemáticas, estudió lógica, fisiología y conocía las ideas filosóficas sobre los derechos naturales.Desde joven, viendo actuar a su padre, un destacado abogado y juez, observó cómo las mujeres eran víctimas de la discriminación legal. Tomó la decisión de comprometerse activamente en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. En 1840 se casó con Henry Stanton, periodista y orador antiesclavista con quien tuvo siete hijos.
En 1848 en Seneca Falls, Nueva York, organizó junto a Lucrecia Mott, la Primera Convención sobre los Derechos de la Mujer, elaborando un manifiesto - la Declaración de Sentimientos - en el que proclamó las demandas de todas las mujeres, de igualdad social y política, entre ellas, el derecho al voto.
Cuando nació su séptimo hijo, en 1859, izó en su hogar una bandera, para demostrar la importancia de la maternidad y así defender los derechos de la mujer. Elizabeth y Susan B. Anthony, crearon en 1869 la Asociación Nacional para el Voto Femenino y fundaron un periódico Revolución, en el que denunciaban las injusticias que sufrían las mujeres.
Después de la muerte de su esposo, Elizabeth dictó conferencias en varios estados, para costear la educación de sus hijos; profundizó su análisis en la desigualdad entre los sexos: el derecho de la mujer casada a tener propiedades, como medida de seguridad, debían tener las mismas ventajas legales y financieras. Promulgó la ley de divorcio, los derechos de la mujer y la religión.
En 1895 publicó "La Biblia de las Mujeres" un estudio sobre el sexismo en el Antiguo Testamento y su autobiografía en 1898. Fue coautora de los tres primeros volúmenes de "Historia del sufragio femenino".
Incansable luchadora, abolicionista y activista de los derechos de la mujer, Elizabeth Stanton murió en plena actividad, en 1902 a los 86 años, en Nueva York.
http://semilladeigualdad.blogspot.com/search/label/Mujeres%20del%20S.XIX
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