15 de agosto de 2013

La dura vida de los niños trabajadores de Nepal.



Al verla jugando con sus amigas, Maya Lema parecería ser como cualquier otra niña.

Sin embargo, hasta el año pasado, la pequeña nepalí de 12 años tenía una existencia completamente distinta, obligada a trabajar agotadores turnos de 16 horas en una fábrica de alfombras de Katmandú, la capital de Nepal.
El sufrimiento de Maya empezó en 2011 cuando, con 10 años, llegó a la ciudad para visitar a su tío. Difícilmente sabía que su tío la obligaría a convertirse en uno de los 1,6 millones de niños trabajadores que hay en el país.
Durante el siguiente año, en vez de ir a la escuela, debió trabajar todos los días desde las 4 de la mañana hasta las 8 de la noche, prácticamente sin descanso.
Como Maya, Yangzee Sherpa, de Taplejung, también fue forzada a trabajar a corta edad. La niña dijo que su abuelo la trajo a la capital para trabajar porque su familia necesitaba dinero.
"Mi padre era alcohólico y mi madre no podía cuidarme", dijo la muchacha de 12 años. "No sé por qué me mandaron a trabajar mientras mis hermanos iban a la escuela".

Los niños trabajadores de Nepal
Pese a que el trabajo infantil está prohibido en Nepal, se estima que 1,6 millones de niños de entre cinco y 17 años están en la fuerza laboral, según el Informe Nacional de Trabajo Infantil.
Un 75% de ellos son menores de 14 años. La mayoría son niñas.
Los niños trabajadores son una postal de las calles de Katmandú, sea limpiando platos en restaurantes locales o como conductores del transporte público de la ciudad.
Varios están empleados en las industrias de alfombras, de la construcción o textil, o en hogares privados como empleados domésticos.
Los empleadores suelen percibir el vínculo como una relación de beneficio mutuo, ofreciéndoles a los niños alojamiento y educación y un salario para sostener a sus familias, dijo Krishna Hari Pushkar, directora general del Departamento de Trabajo de Nepal.
Pese a que la ayuda doméstica de menores de edad está definida como explotación infantil, parte de un acuerdo entre los niños, sus padres y los empleadores, aseguró Pushkar, para luego referirse a esta situación como una "adopción social".


Rescatadas de la fuerza laboral
Mientras miles de niños continúan trabajando como proveedores de sus familias, Maya y Yangzee han tenido suerte. Fueron rescatadas por la Fundación Goodweave, una organización no gubernamental que trabaja para erradicar la explotación infantil dentro de la industria de las alfombras.
Hoy viven junto a otros más de 30 niños, todos menores de 14 años, en el hogar de tránsito que la fundación tiene en Katmandú.
En un día común en este establecimiento, los niños conversan, juegan y asisten a clases. Pero cuando se sientan y cuentan su pasado, un doloroso silencio se apodera de la sala.
Pese a que la Constitución garantiza los derechos del niño y que Nepal se ha suscripto a convenciones internacionales sobre la materia, la aplicación de la ley es débil. Según el Plan Maestro Nacional contra el Trabajo Infantil, el país aspira a barrer con esta realidad para el año 2020.
En un discurso reciente durante el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Hanna Singer, de UNICEF, dijo que el abordaje de este problema debe ser una prioridad. Sin embargo, indicó que el país carece de la cantidad necesaria de inspectores para monitorear estas prácticas ilegales.
Recientemente, Katmandú fue el foco de varias protestas por la muerte de una niña de 12 años que trabajaba como empleada doméstica en el distrito residencial de Lalitpur.
Srijana Chaudary, que padeció el kamlari o la servidumbre por deudas, se inmoló en marzo por su mal desempeño académico, según el testimonio que sus empleadores le ofrecieron a la policía.
Sin embargo, los activistas aseguran que la niña era maltratada y que sus empleadores deberían ser responsables por su muerte. En respuesta a las protestas, el gobierno anunció la formación de un comité para investigar el caso. El informe todavía no ha sido divulgado.


El problema moderno de los kamlari
Pese a que la servidumbre por deudas ha existido durante siglos en Nepal, el sistema kamlari contemporáneo nace en los años 50, cuando la erradicación de la malaria llevó a migrantes de varias partes del país a ocupar tierras tradicionalmente pertenecientes a la etnia Tharu.
Sin registro legal de la propiedad de esas tierras, los Tharu fueron obligados a trabajar como agricultores para los nuevos terratenientes y muchos fueron forzados a endeudarse.
Muchas niñas Tharu fueron vendidas y obligadas a trabajar para pagar las deudas de sus familias. Fueron años de esclavitud, violencia y abuso, según Shanta Chaudhary, una antigua kamlari.
Cuando las autoridades de Nepal prohibieron la práctica en el año 2000, unos 200 mil trabajadores bajo ese régimen fueron emancipados, según estadísticas de la organización no gubernamental Backward Society Education.
Sin embargo, la prohibición del gobierno se concentró en los hombres que trabajaban en granjas y miles de niñas esclavas fueron ignoradas, aseguró Man Bahadur Chhetri, del Proyecto Abolición de Kamlari.
Según Cheetri, unas 12 mil kamlaris han sido rescatadas. No obstante, señaló, más de 500 niñas, especialmente en los distritos de Kailai y Kanchapur, todavía trabajan como empleadas domésticas.

Una tradición familiar
Shanta fue una de las niñas rescatadas tras la decisión de la Corte Suprema de Nepal de declarar la ilegalidad de la práctica de kamlari en 2006.
"Nací en una familia en servidumbre por deudas", dijo Shanta, hoy una activista y exmiembro de la Asamblea Constitucional del parlamento interino de Nepal. "Fui obligada a trabajar desde los ochos años", aseguró.
Durante 18 años, Shanta fue esclavizada como empleada doméstica en la región de Dang.
Finalmente, a sus 26 años fue liberada. Hoy con 32 años, ha aprendido a leer y escribir y ha volcado su vida a la política.
Pese a los esfuerzos del gobierno, Shanta cree que mientras persista la pobreza en Nepal, la esclavitud infantil seguirá existiendo.
"Puede ser minimizada pero no completamente erradicada", dijo.
Según cifras de las Naciones Unidas, el 44,2% de la población de Nepal vive bajo la línea de pobreza. En casos extremos, los padres envían a sus hijos a trabajar. En otras ocasiones, son los propios niños quienes huyen en busca de una vida mejor.
En un país marcado por esta trágica realidad, aquellos que son rescatados son optimistas sobre el futuro.
"Quiero estudiar y convertirme en una consejera para ayudar a niños como yo", indicó Maya.
Yangzee, por su parte, dijo que quiere continuar el legado alpino de su comunidad. "Algún día escalaré una montaña", aseguró. "Será el Everest".

http://cnnespanol.cnn.com/2013/08/15/la-dura-vida-de-los-ninos-trabajadores-de-nepal/

9 de agosto de 2013

Historia de Sarah Bartman, la venus Hottentot .


Saartjie Baartman (comúnmente conocida como Sara) nació en 1789 en una región cercana al río Gamtoos en Cabo Este. Hogar de los nativos Joi-Joi. El carácter dulce y pacífico de los Joi-Joi del África del Sur los llevó a recibir amigablemente a los Boers (campesinos) instalados, en el siglo XVII, en la Colonia del Cabo, por la Compañía de Indias Orientales holandesa. Rápidamente, las tierras fueron apropiadas por los blancos, y los nativos sometidos a esclavitud.

La historia de Sara es una historia de humillación que refleja el morbo de los científicos coloniales y su prejuicio en el estudio de la anatomía humana. Durante su adolescencia, Sara emigró a Cape Flats, cerca de Ciudad del Cabo donde terminó siendo esclava de unos granjeros y vivió en una pequeña cabaña hasta 1810. Ese año fue vendida al doctor británico William Dunlop, quien la persuadió para irse con él en barco hacia Inglaterra.

Lo que Dunlop deseaba, era presentarla en su circo como una rareza, una curiosidad científica, y hacer dinero con ella a través de exhibiciones. Algunas partes del cuerpo de Sara eran algo exorbitantes. Pertenecía a la tribu de los Khoisan, los cuales anatómicamente acumulan la grasa corporal en los glúteos de manera prominente. Estas características son naturales para los Khoisan, y los europeos se basaron en ello para justificar su prejuicio contra los africanos y sus rasgos. A principios del siglo XIX, los europeos demostraban una ambigua aptitud hacia los Africanos, éstos eran considerados inferiores pero a la vez representaban una fijación sexual para la sociedad de entonces.

Sara fue bautizada con el nombre "artístico" de "Venus Hotentot" (‘Hottentot Venus’). El término peyorativo "Hottentot", fue usado por los holandeses para referirse despectivamente a la "gente del monte".

Como todos sabemos, Venus es la Diosa Romana del Amor, por lo tanto este apelativo no fue más que una cruel ironía ya que la diosa Venus era admirada e idolatrada, mientras que Sara se convirtió en un objeto de deseo y fue víctima de continuos abusos.

Las crónicas afirman que en sus presentaciones en Londres, era obligada a "desfilar" desnuda en una plataforma de dos pies de altura, así como a obedecer a su guardián cuando éste le ordenaba cómo "actuar en el escenario". Por un pago extra, se le permitía a los espectadores que tocaran sus exuberantes glúteos, producto de la esteatopigia, que es la excesiva acumulación de grasa en esa área, característica común en algunas tribus de África. Este tipo de explotación es muy similar a la que se vive en nuestros días en miles de ciudades alrededor del mundo, inclusive hacia menores de edad. Algo muy aceptado (no tan discretamente) en nuestra insensible Civilización que no se diferencia en nada al hombre del Siglo XIX.

Hubo protestas en Londres debido a la manera en que Sara era tratada. Estas presentaciones se llevaron a cabo en una época en que se debatía la abolición de la esclavitud, y surgieron protestas en Londres cuestionando su explotación. Y el circo en el que la exhibían recibió presiones de ciertos sectores sociales y estuvo a punto de ser clausurado, ya que Sara Baartman no participaba voluntariamente en el, pero el doctor William Dunlop demostró que ella estaba de acuerdo, ya que presentó un contrato que ella había firmado. Hasta el día de hoy se duda que Sara realmente haya conocido o firmado aquel documento.

Finalmente, una sociedad benéfica solicitó la prohibición del espectáculo y Sara fue llevada ante los tribunales. Luego de que esto provocara el fin de tan repudiable negocio en Inglaterra, fue trasladada a París, donde un domador de fieras la exhibió durante quince meses y así continuó su degradante exhibición. En París atrajo la atención de científicos franceses, en particular la de George Cuvier, quien la describió como una mujer inteligente, de excelente memoria y que hablaba fluidamente el holandés.

Ya en el tiempo que los parisinos perdieron interés en el show de Sara, fue forzada a prostituirse. Ella no pudo resistir el frío clima, la "cultura" europea, ni el abuso de su cuerpo. Sola, enferma y alcohólica, falleció el 29 de diciembre de 1815 a la corta edad de 25 años. Cinco años después de haber salido de su natal África. Víctima de la cruel codicia, prejuicio y despiadada explotación de una Sociedad carente de altruismo, sensibilidad ni respeto hacia sus semejantes. En donde la dominación de género predomina ante la equidad. Y la mórbida avidez desplaza la solidaridad y compasión tan limitada en la raza humana.

Lastimosamente ni después de fallecer recibió una muestra de respeto. A menos de 24 horas de su deceso la comunidad científica parisina se reunió para realizar su autopsia, luego de que Cuvier realizara un vaciado en yeso de su cuerpo. Los resultados de la autopsia fueron publicados también por Cuvier. Su esqueleto, su cerebro y sus genitales estuvieron en exposición en el Museo del Hombre de París. Sus genitales, sobre todo, fueron durante mucho tiempo objeto de gran curiosidad, por poseer la característica llamada sinus pudoris, que es una elongación de los labios menores de la vagina, propia de las mujeres Joi-Joi. Sobre la base de estos estudios "científicos" de la Venus Hotentot, un etnólogo norteamericano, Josiah Clark Nott, llegó a la conclusión de que los Hottentot eran los especímenes más bajos y más bestiales de la humanidad.

Sus restos fueron expuestos al público durante más de 160 años, muchísimo después, en 1994, el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, realizó una petición formal a Francois Mitterrand para que sus restos sean devueltos a casa.

Los franceses en un inicio se mostraron reacios a la solicitud puesto que esto podría dar lugar a reclamaciones por parte de otros países para la devolución de objetos que llenan sus museos, razón por la cual se tuvo que legislar una Ley especial en el Parlamento que se prolongó por muchos años.

Luego de 160 años de exhibición, los restos de Sara fueron removidos del museo en 1974. Finalmente fue devuelta y sepultada el 9 de agosto del 2002, Día de la Mujer en su país, en una región cercana al río Gamtoos en Cabo Este, en el sitio donde nació. Ahora en Sudáfrica es considerada un símbolo nacional.

Diana Ferrus, poetisa sudafricana de ascendencia Joi-Joi, le dedicó el siguiente poema:

He venido a sacarte de esta miseria
a llevarte lejos de los ojos curiosos
del monstruo fabricado por el hombre
que vive en las tinieblas
con sus garras de imperialismo
que diseccionó tu cuerpo parte por parte
que asoció tu alma a la de Satán
y se declaró él mismo el dios absoluto.

http://www.nedobandam.com/historia-de-sarah-bartman-la-venus-hottentot/

27 de julio de 2013

Por qué migran las mujeres.



En el último tiempo, la producción en el campo de estudio de la migración y el género (o las migraciones y los géneros) ha sido tan profusa que resulta arduo desarrollar el tema en un espacio breve como este. Sin embargo, fue el propio cursor de la computadora, después de palpitar varias horas en la misma línea, el que me dio la pista para decidir por dónde entrar: por esa invisibilidad fugaz pero decisiva que da paso a su presencia virtualmente material.
Es que podría decirse que este campo, ahora consolidado, se ha ido conformando al hilo de las luchas contra ciertas invisibilidades en el estudio de los procesos migratorios: primero de las mujeres; luego, de la experiencia “generizada” de los hombres, y ahora, de quienes se identifican con algún género que excede el binarismo hombre/mujer (gays, lesbianas, transexuales, transgénero, travestis, bisexuales, entre otras). Es sólo una posible entrada, eso es claro.
Hoy es casi una obviedad decir que hablar de migraciones y géneros no supone únicamente hablar de migraciones de mujeres; decir que esta relación implica pensar en el género como un principio estructurante de las migraciones, y afirmar que el género constituye una dimensión fundamental (pero no la única) que incide en la producción y reproducción de desigualdades sociales en estos procesos, en intersección con otras tan relevantes como ella: la raza, la etnia, la clase social, la edad, la condición de extranjería… Pero esta obviedad es una naturalización de un proceso bastante largo que demandó no pocos esfuerzos por evidenciar esas invisibilidades, detrás de las cuales hay relaciones de poder que las sustentan y explican, no sólo en este campo del saber, también, y sobre todo, en su “objeto de estudio”.
“Hay una propaganda en la televisión de acá... Se muestra… una familia... Se ven platos volando solos, el bebé siendo cambiado por manos invisibles, medias de hombre saliendo de un cajón ‘solas’... El trabajo de ama de casa y de mamá es invisible, después de un tiempo te sentís invisible.” El testimonio es de Verónica, una argentina que trabajaba en el campo académico estadounidense, casada y con dos hijos. Y esos “invisibles” de los que ella hablaba remiten de alguna manera a la primera de las invisibilidades en los estudios de la migración: la de las mujeres.
Antes de que, por el impulso de la primera ola feminista –entre otras razones–, se lograra mostrar el rol protagónico de las mujeres en las migraciones, el sujeto migrante era visto en términos androcéntricos y patriarcales: migraba el varón en busca de trabajo, y la mujer, cuando lo hacía, lo seguía para re-unir al grupo familiar, y como dependiente del hombre. Romper con esta invisibilidad supuso mostrar que las mujeres también migraban por razones laborales. Pero la fuerza que demandaba este gesto de develamiento llevó a crear otras invisibilidades, porque buena parte de los trabajos de investigación, sobre todo al principio, contribuyeron a crear el estereotipo de la migrante trabajadora, y soslayaron otros aspectos de estos procesos. Implicaron, por ejemplo, perder de vista el importante papel de las mujeres en la reproducción social de la mano de obra migrante en los lugares de destino, como señala Carmen Gregorio Gil —una de las mayores especialistas en este terreno—, y como pone en evidencia el testimonio de Verónica.
Otra de las grandes líneas de indagación sobre migración y género que distinguen quienes han analizado la historia de este campo, y que aparece en el testimonio, es el de las “madres transnacionales” y las “cadenas mundiales de afecto y asistencia”, que también se convirtió en un motor de invisibilidades, porque se puso énfasis en la relación mujer-madre-cuidadora, y por lo tanto, aún a pesar de la intención de denuncia, se ligaron indirectamente sus problemáticas a las supuestas “funciones naturales” de la mujer.
Este análisis, de todas maneras, no implica negar el valor científico, ético y político que tuvo este movimiento de visibilización, que fue incuestionable, absolutamente necesario, y además demandó no pocos sacrificios.
La tercera de las grandes líneas de exploración en este campo fue la de los cambios en las relaciones de género originados en los procesos migratorios, y por esa vía relacional, se arribó a nuevas visibilizaciones.
“Yo tuve una decepción de amor allá en Perú, me vine por una chica que es boliviana”. Así, de un plumazo, definía Hugo, un migrante peruano, los motivos de su venida a la Argentina. Y con la misma contundencia ponía en primer plano la segunda invisibilidad a la que aludía: la de la experiencia generizada del hombre migrante. En este testimonio concreto, se hace evidente por ejemplo el carácter indiscutido de los motivos laborales de la migración masculina. Pero en términos generales, muestra que el primer gesto visibilizador no había permitido mostrar el carácter relacional de las experiencias migratorias genéricamente determinadas, un aspecto que ha comenzado a explorarse en el último tiempo sobre todo de la mano del estudio de las masculinidades, y que está enriqueciendo la mirada de género sobre las migraciones.
La tercera de las invisibilidades, la más reciente y la menos explorada, es la experiencia migratoria de gays, lesbianas y trans, un flujo importante de la migración latinoamericana según Gioconda Herrera. “Salir de [mi país] –me contaba hace poco Javier en el marco de una investigación sobre este tema– era salir de una situación no cómoda, donde mi familia tampoco aceptaba mi homosexualidad.” Su identificación de género, reconocía, “tuvo que ver con la necesidad o con la decisión de salir del país”. Y esta nueva vía de exploración permite iluminar ahora el carácter binario y heteronormativo que han tenido los estudios sobre migraciones y géneros.
Pero aunque la lucha contra estos gigantes-molinos de viento (esas invisibilidades y las relaciones de poder que las explican) pareciera avanzar en favor del Quijote, no podemos conformarnos con una ingenua celebración. Como también señala agudamente Carmen Gregorio Gil, dar visibilidad no es lo mismo que dar la voz… El cursor sigue palpitando, ahora para hacerme sentir que no hay cierre posible, porque en cada gesto de echar luz se crean nuevas zonas de sombra.
*Investigadora del Programa “Multiculturalismo, migraciones y desigualdad en América Latina”.

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/migran-mujeres_0_963503667.html

22 de mayo de 2013

La Indefensión aprendida en la violencia de género .


La teoría de la indefensión aprendida la formuló Seligman en 1975, la indefensión es el estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables…cuando no podemos hacer nada para cambiarlos, cuando hagamos lo que hagamos siempre sucede lo mismo.

Leonore Walker, partiendo de los experimentos de Seligman, inauguró una línea de de investigación hoy todavía vigente y que se puede resumir en que: repetidos malos tratos disminuyen la motivación de la mujer a responder .Ella llega a ser pasiva. Secundariamente, su habilidad cognitiva para percibir éxitos está cambiada. No cree que su respuesta acabará en un resultado favorable.

Los sentimientos de indefensión en mujeres maltratadas podrían debilitar la capacidad de solucionar problemas y la motivación para afrontarlos, favoreciendo de esta forma la permanencia en la mujer en la relación violenta.

L. Walker afirma que parece que una mayor permanencia en una relación violenta puede estar relacionada con haber vivido más experiencias de indefensión en la infancia.

Como conclusión, en la indefensión aprendida concurren tres componentes: pasividad, empobrecimiento de la capacidad para resolver problemas y sentimiento creciente de indefensión, incompetencia, frustración y depresión.


Ciclo de la violencia de género
En la violencia de género se pueden distinguir 3 fases: acumulación de tensión; agresión y fase de "arrepentimiento".

Esta última fase genera en las maltratadas una ficción de reencuentro llamada luna de miel donde el agresor intenta cumplir con la forma idealizada de pareja que tiene su víctima.

Según Walker la repetición de estos ciclos sirve para atar muy fuertemente a una mujer maltratada con su agresor. Mientras tiene lugar la agresión la mujer sufre una disociación acompañada de un sentimiento de incredulidad, de que eso esté sucediendo realmente; esto iría seguido de un colapso emocional, similar al experimentado por víctimas de secuestros o desastres, este colapso se acompaña de inactividad, depresión, ansiedad, autoinculpación y sentimientos de indefensión.

Más sobre la Indefensión aprendida: "haga lo que haga, nada va a cambiar"

En un experimento de Martin Seligman, un grupo de perros fueron expuestos a descargas eléctricas que no podían evitar ni controlar. Cuando, más adelante, se les dio la oportunidad de escapar de las descargas, los animales permanecieron quietos, sin mostrar ningún tipo de respuesta. Este estado de inactividad se explicó por el fenómeno de la indefensión aprendida.

La indefensión aprendida (learned helplessnes) consiste precisamente en un estado en el que el sujeto no intenta escapar ni evitar los estímulos aversivos (en este caso, las descargas, pero podría tratarse de cualquier cosa) aunque tenga la oportunidad de hacerlo. ¿Por qué no lo hace? Parece ser que el estado de indefensión aprendida produce un déficit en el aprendizaje posterior, es decir, hace que sea más difícil aprender que alguna respuesta puede detener o evitar la estimulación aversiva.

La hipótesis de la indefensión aprendida supone que el animal ha aprendido que su conducta no puede influir de ninguna manera en los acontecimientos, por lo que permanece inactivo.

Este fenómeno se produce también en seres humanos, y puede llegar a ser grave y derivar en trastornos como la depresión. En estos casos, el individuo desarrolla expectativas de falta de control sobre los acontecimientos, y suele pensar que su actuación es inútil. Es habitual encontrar pensamientos del tipo "nunca voy a conseguirlo", "da igual que me esfuerce", etc. En estos casos el estímulo aversivo no es una descarga, por supuesto. Puede ser el fracaso en los estudios, en el trabajo o en las relaciones personales, por ejemplo. La persona deprimida aprende que no tiene ningún control sobre lo que le ocurre y esto es precisamente un factor importante que contribuye al desarrollo de la depresión.

La falta de control, además, puede derivar en mayores niveles de estrés y favorecer la aparición de otros problemas de salud, como úlceras o problemas cardiovasculares. En experimentos realizados con roedores, se encontró que los animales que recibían descargas que no podían detener mediante ninguna conducta desarrollaban más úlceras que aquellos que podían detener las descargas, por ejemplo, mediante la presión de una palanca.

La indefensión aprendida en humanos puede ser realmente incapacitante, ya que el individuo sufre un déficit de actividad, es decir, permanece inactivo ante los acontecimientos y es incapaz de reaccionar. El tratamiento que se da a las personas que se encuentran en esta situación suele ser lo que se conoce como terapia cognitiva, que consiste en ayudar a estas personas a "desaprender" que no tienen control sobre los acontecimientos.

http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2013/05/la-indefension-aprendida-en-la.html?spref=fb


6 de mayo de 2013

Cuentos de los hermanos Grimm: sexo, violencia y sadismo en las hstorias.



Los cuentos de los hermanos Grimm son considerados los más importantes de la historia de la Literatura infantil a pesar de que no fueron los verdaderos autores, pese a que se llevaron la fama

Tal y como podemos comprobar en el blog «Ovejas eléctricas», el mérito de de Jakob y Wilhelm Grimm es, ni más ni menos, haber convertido una serie de relatos de la tradición oral alemana que rozaban el sadismo en unas inocentes historias para niños.

En sus versiones originales, las peripecias de personajes como Blancanieves,  "Hansel y Gretel, Rapunzel o la Bella durmiente estaban destinadas a un público adulto, por lo que estaban marcadas por una violencia y un contenido sexual que estos autores se vieron obligados a rebajar.

Así, en las versiones que han llegado hasta nuestros días, el papel de la madrastra es ser la malvada del cuento, pero en muchas de las historias originales ese rol está reservado a la madre de los protagonistas. Es lo que ocurre en «Hansel y Gretel», donde, ante la escasez de alimentos, la madre de los pequeños obliga a su esposo a abandonar a sus hijos en el bosque.

Lo mismo sucede en «Blancanieves», ya que era la madre, y no la madrastra, quien quería acabar con la vida de la joven y bella muchacha a causa de una rivalidad de tipo sexual. Porque esta clase de contenido abundaba también en los cuentos originales.

En la versión tradicional de «Rapunzel», la joven era entregada por sus padres a una bruja a cambio de alimento. La bruja la encerraba en una torre, pero un príncipe la descubría y cada noche escalaba hasta ella gracias a sus largas trenzas. El resultado de esas visitas será que Rapunzel se quede embarazada de gemelos, mientras que en la historia que hoy conocemos, simplemente se casa con su rescatador.

También los castigos a los que eran sometidos los villanos tuvieron que ser modificados, puesto que la puritana sociedad de la época los consideraba poco apropiados. Algo de razón tenían, ya que la madrastra -o la madre- de Blancanieves era obligada a bailar hasta la muerte con unas zapatillas de hierro calentado al rojo vivo, mientras que las hermanastras de Cenicienta se cortaban un dedo o parte del talón para caber en los pequeños zapatos de cristal. Un pájaro mágico y la sangre delataron a las impostoras, que fueron duramente castigadas, ya que sus ojos fueron arrancados por unos cuervos.

Otras historias menos conocidas como «Los doce hermanos», «La niña sin manos» o «El hueso cantarín» contienen también numerosos ejemplos de crueldad y violencia que explican por qué a lo largo de las sucesivas ediciones de sus obras, los hermanos Grimm fueron suavizando el contenido de estos cuentos que originalmente reflejaban la extrema dureza de la vida en la Edad Media, hasta convertirlos en una obra destinada al público infantil y adecuada al gusto de la burguesía del siglo XIX.

http://www.abc.es/medios-redes/20121220/abci-cuentos-hermanos-grimm-sexo-201212200835.html

30 de abril de 2013

De todo, Excepto feminismo


Cuando los historiadores y estudiosos han tratado de ver hacia atrás para dar con el pasado de la mitad de la humanidad, lo que han encontrado ha sido peor que nada: cero historia, más mito, menos heroínas que brujas, más tragedias que victorias y una serie de estereotipos fielmente trasmitidos de generación en generación, en una especie de genealogía intelectual que va desde lo que hoy piensa mi cuñado de su esposa hasta la mitología griega sobre Medusa.

Históricamente, las mujeres han estado siempre relegadas, marginadas y sometidas; por eso la mitad de la humanidad que representan no aparece en la historia, pues la historia ha sido, desde tiempos inmemoriales, una historia masculina. Hombres los ha habido de todas clases: jornaleros, inventores, reyes, guerreros, campesinos, letrados, artistas, esclavos, científicos, políticos, militares, escritores. Pero las mujeres han sido, ante todo y antes que nada, sólo mujeres.

La mayor parte de la casi nula historia sobre las mujeres es una caótica, pesimista y desalentadora sucesión de afeites y modas: celestinas, brujas, prostitutas y adúlteras; reinas y vírgenes, histéricas y endemoniadas; obedientes esposas, madres abnegadas; católicas reaccionarias, monjas recluidas; reinas de belleza y esculturales productos de la cirugía plástica que no dejan mucho espacio a la discusión o a la reivindicación feminista.

Una mujer, en general, se identificaba como hija de su padre, mujer o viuda de su marido, madre de sus hijos y sólo eso; se comprueba porque hasta existe el Día de la Mujer —como los trabajadores, los gays, los abuelitos y los compadres—, como si su sexo las determinara o como si fuera más importante que todo lo demás.

Podría hacer una disquisición sobre por qué, cómo y cuándo empezó todo esto, pero sería motivo de otro texto y posiblemente de todo un foro, pues ni los más atentos científicos se han podido poner de acuerdo al respecto: que si porque son las receptoras en la reproducción sexual; que si porque los hombres no son dueños de su masculinidad y le tienen envidia al sexo femenino y por eso tuvieron que mantenerlo dominado; que si la mujer es más débil y por lo tanto no apta para la guerra, la caza y el arado; que si las funciones que les toca desempeñar son siempre efímeras y no trascienden, etcétera. El hecho es, como dicen Anderson y Zinsser: «La ideología de la inferioridad de las mujeres estuvo tan profundamente arraigada en la estructura de la vida de hombres y mujeres, que pocos la cuestionamos

Aunque la mayoría de las mujeres han tenido que manipular, agradar, soportar, chantajear y causar lástima aceptando su condición dentro de «este mundo falocéntrico», hay algunas que han hecho más que eso, confiriendo a sus vidas valor y poder, pese a las «desventajas de su sexo»; éstas, en el camino, nos han legado mucho más de lo que nos podemos imaginar, para muestra están: Safo, Hildegarda de Bingen, Juana de Arco, Cleopatra, Sor Juana Inés de la Cruz, Mary Wollstonecraft, las dos Isabeles: la de Inglaterra y La Católica; Jane Austen, Emily Davidson, Mata-Hari, Alexandra David-Néel, Rosa Bonheur, George Sand, doña Josefa Ortiz de Domínguez, Margaret Thatcher, mi tía Concha Borja, mi tatarabuela Luisa —que se hizo rica con la cochinilla en las Islas Canarias— y quizá alguna que usted conozca y quiera agregar a la lista.

Puede ser, como dice Jorge Ibargüengoitia, que las mujeres en bola se quejen de todo, «de sufrir más que los hombres, de trabajar más que ellos, y, paradójicamente, de no servir más que de adorno, pero cuando un hombre llega a su casa, le cuesta trabajo entender que las mujeres de su familia, aquellos seres que ve ahí sentados tan tranquilos, tan seguros de sí mismos, forman parte de un grupo oprimido, postergado y sometido». Y es verdad, hay mujeres muy tontas —y hombres más— y las hay brillantes. «La inteligencia es asexual» —dice, de nuevo Ibargüengoitia—, aunque también hay estupideces de sexo: comprar un coche deportivo de un millón de pesos o llorar porque perdió tu equipo favorito son estupideces totalmente masculinas; mientras que gastarse todos los ahorros en unas chichis nuevas o en una bolsa de marca son estupideces absolutamente femeninas.

El mundo no puede dividirse por sexo, porque esta clasificación es pobre y poco significativa; además, ya no se justifica. Es más divisible en términos de educación, ignorancia, ideología, inteligencia, conciencia, juicio, y en eso, tanto hombres como mujeres —hoy en día y gracias a la píldora anticonceptiva, diría mi madre— pueden rifársela en uno u otro lado, y esto puedo afirmarlo porque yo tengo una amiga que es doctora en física, independiente, creativa y autónoma, y su hermana es sumisa, dependiente de su marido y hazmerreír de sus hijos. Y así como vemos mujeres que destacan por su inteligencia y sus conocimientos, vemos otras que participan en concursos de belleza sin empacho alguno. Así es y no hay nada qué hacer al respecto, porque si nos ponemos a examinar al otro sexo, el masculino, veremos que pasa lo mismo.


Del machismo a la misoginia
Pero, como decía al principio, lo que es insoslayable es el hecho de que la sociedad ha sido machista y en ésta también se ha insertado la tradición misógina —es decir, la que odia a la mujer—. Tomando en cuenta lo anterior, me di a la tarea de recopilar una selección de frases en contra de las mujeres; algunas ciertas, otras no tanto, otras mordaces, otras inteligentes, otras simplemente muestran la ideología de una época y una educación, y muchas más reflejan el miedo que se les tiene desde tiempos ancestrales. El tema da, y de sobra, pero el espacio no, así que ahí le van. Disfrútelas, pero eso sí: no se las tome demasiado en serio.


H. L. Mecken
 
«La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades. Es un hombre inferior. La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres.»

Mr. Garrison en la serie estadounidense South Park
 
«Misógino: hombre que odia a las mujeres tanto como ellas se odian entre sí.»


Por 
http://algarabia.com/desde-la-redaccion/sobre-las-mujeres/

18 de abril de 2013

Potencial empresarial de las mujeres afganas.



La población de Afganistán ha estado sumergida en un conflicto que ha afectado todos los aspectos de sus vidas cotidianas. Para Khalida Yaqobi, el conflicto ha sido un obstáculo, no un impedimento.
Después de terminar sus estudios de ingeniería en la Balkh University, Yaqobi estudió inglés a escondidas. Eran momentos en que las mujeres que intentaban obtener una instrucción corrían el riesgo de ser ejecutadas por los talibanes.
“Estudiaba inglés en una casa privada, sis textos ni cuadernos, me ponía el burca para ir al curso de inglés”, contó.
En un primer momento, no lograba encontrar un trabajo, pero las cosas cosas comenzaron a mejorar para esta mujer de 35 años madre de dos niños después de la caída del régimen talibán.
En 2003, fue invitada a participar a un curso sobre capacidad empresarial y artesanía para mujeres afganas, que se llevo a cabo en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín, Italia, financiado con la ayuda del Gobierno italiano.
Era la primera vez que Yaqobi viajaba al exterior. Tenía mucho interés por aprender nuevas calificaciones y estaba emocionada ante la posibilidad de demostrar que las mujeres afganas están comprometidas a contribuir – codo a codo con los hombres – con el desarrollo sostenible de su país.
“Aprendí qué es una empresa, estrategias de mercadeo y cómo establecer un negocio. El tema más interesante era el mercadeo – cómo encontrar clientes – y eso lo logré muy bien”.
Durante el curso, el Instituto organizó una “Noche Afgana” abierta al público, y 30 participantes fueron puestos a prueba.
Las otras mujeres habían llevado artesanías afganas para vender. Todo lo que Yaqobi tenía era un rollo de henna, una tintura roja tradicional.
“Alquilé dos sillas, y cuando el programa comenzó, los invitados se acercaban a preguntarme: ‘¿Qué es esto?’ Yo les explicaba y les mostraba cómo usaba el henna en mis manos. Después todos quisieron que les dibujara con el henna, incluso los periodistas”.
Yaqobi se sintió muy motivada por lo que aprendió en el curso del CIF-OIT. Decidió convertirse en una empresaria, a pesar de que muchas personas pensaran que esto era imposible para una mujer en Afganistán.
Un enorme potencial sin explotar
De regreso a su país, Yaqobi estableció el Servicio de desarrollo de empresas Balhh, que se dedica sobre todo a la elaboración de planes de negocios y de presupuestos, al inglés comercial y a las tecnologías de la información. Ella dirige un equipo de 26 empleados, y afirma que su empresa tiene la capacidad de hacerse cargo de proyectos por valor de millones de dólares.
Unas 500 mujeres han sido formadas por su organización, 200 de las cuales han creado su propria empresa.
“Al convertirnos en empresarias no sólo estamos creando empleos para otras mujeres, estamos abandonando nuestras costumbres tradicionales por el siglo 21°”, explicó.
Segón Hervé Berger, representante de la OIT para Afganistán, el ejemplo de Yaqobi ilustra “lo que una breve formación de calidad, combinada con determinación, puede hacer para mejorar la vida de las personas”.
“Las mujeres afganas representan la mitad del potencial sin explotar de Afganistán. Si se libera sólo una fracción de este potencial, ¡imaginemos cuánto podría mejorar la competitividad del país en relación a sus competidores! El futuro de Afganistán será mucho más brillante si a las mujeres afganas se les ofrece la oportunidad de entrar en el mercado laborar como trabajadoras calificadas”.
Yacobi piensa que miles de mujeres afganas se podrían beneficiar de la formación empresarial y espera que la OIT pueda ayudar a más mujeres jóvenes en el país.
La formación empresarial “permitirá a las mujeres adquirir confianza en su capacidad para construir una vida decente para sí mismas y para sus hijos, como lo hice yo y muchas otras mujeres”.

http://nasreenvrblog.wordpress.com/2013/04/18/mujer-afgana-empodera-a-sus-pares-a-traves-de-proyecto-empresarial/

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