18 de junio de 2015

Los orígenes de la familia capitalista, la escuela y el patriarcado salarial .


En la sociedad precapitalista patriarcal, la casa y la familia eran centrales para la producción agrícola y artesanal. Con el advenimiento del capitalismo, la socialización de la producción se organizó con la fábrica como centro. Los que trabajaban en los nuevos centros productivos recibían un salario. Los que eran excluidos, no. Las mujeres, los niños y los ancianos perdieron el poder relativo que se derivaba de que la familia dependiera del trabajo de ellos, el cual se consideraba social y necesario. El capital, al destruir la familia, la comunidad y la producción como un todo, ha concentrado, por un lado, la producción social básica en la fábrica y la oficina, y, por otro, ha separado al hombre de la familia y lo ha convertido en un trabajador asalariado. Ha descargado en las espaldas de los hombres el peso de la responsabilidad económica de mujeres, niños, ancianos y enfermos: en una palabra, de todos los que no perciben salarios. A partir de este momento comenzó a expulsarse de la casa a todos los que no procreaban ni atendían a los que trabajaban por un salario. Los primeros en ser excluidos de la casa, después de los hombres, fueron los niños: se les mandó a la escuela. La familia dejó de ser no sólo el centro productivo sino también el centro educativo.
Esto implica reconocer todo un nuevo significado a la "educación", y el trabajo que se está llevando a cabo ahora sobre la historia de la educación obligatoria -aprendizaje forzoso- lo prueba. En Inglaterra, se concebía a los maestros como una "policía moral" que podía: 1) condicionar a los niños en contra del "crimen" -contener la reapropiación de la clase obrera en la comunidad; 2) destruir a "la chusma", organización de clase obrera basada en una familia que era todavía una unidad productiva o, por lo menos, una unidad de organización viable; 3) hacer de la asistencia regular y habitual y de la puntualidad algo tan necesario para los futuros puestos de trabajo de los niños, y 4) estratificar la clase mediante la clasificación y la selección. [Al igual que con la familia, la transición a esta nueva forma de control social no fue fácil y directa sino el resultado de fuerzas contradictorias tanto de la clase como del capital, lo mismo que en cualquier fase de la historia del capitalismo.]
En la medida en que los hombres han sido las cabezas despóticas de la familia patriarcal, basada en una estricta división del trabajo, la experiencia de las mujeres, los niños y los hombres fue una experiencia contradictoria que nosotros heredamos. Pero, en la sociedad precapitalista, el trabajo de cada uno de los miembros de la comunidad de siervos se consideraba dirigido a un objetivo: o bien la prosperidad del señor feudal o nuestra supervivencia. En esta medida, toda la comunidad de siervos se veía forzada a cooperar en una unidad de los no libres que involucraba en el mismo grado a mujeres, niños y hombres y que el capitalismo tuvo que romper1. En este sentido, el individuo no libre, la democracia de la sujeción2, entró en crisis. El paso de la esclavitud a la fuerza de trabajo libre separó al hombre proletario de la mujer proletaria, y a ambos de sus hijos. El patriarca no libre se transformó en el asalariado "libre", y sobre la experiencia contradictoria de los sexos y las generaciones se alzó un extrañamiento más profundo pero también, por lo tanto, una relación más subversiva.
Tenemos que acentuar que esta separación de niños y adultos es esencial para comprender el pleno significado de la separación de mujeres y hombres, para captar plenamente cómo la organización de la lucha por parte del movimiento de las mujeres, aun cuando adopta la forma de un rechazo violento de cualquier posibilidad de relación con los hombres, puede únicamente estar dirigida a superar esta separación basada en la "libertad" del trabajo asalariado.
La lucha de clases en la educación
El análisis de la escuela que ha surgido en los últimos años -especialmente con la aparición del movimiento estudiantil- ha identificado claramente a la escuela como un centro de disciplina ideológica y de formación de la fuerza de trabajo y de sus amos. Lo que quizás no se ha dicho, o al menos con suficiente profundidad, es precisamente lo que precede a todo esto; es decir, la desesperación habitual de los niños el primer día de escuela maternal cuando ven que los dejan metidos en una clase y sus padres de repente los abandonan. Pero precisamente en ese momento empieza toda la historia de la escuela.
[No tratamos aquí de la estrechez de la familia nuclear que impide que los niños tengan una transición fácil hacia la formación de relaciones con otras personas; tampoco de lo que se desprende de esto: el argumento esgrimido por los psicólogos de que un condicionamiento adecuado hubiese podido evitar esta crisis. Tratamos de la organización total de la sociedad en la que la familia, la escuela y la fábrica son, cada una de ellas, un compartimiento tipo gueto. Tanto es así, que el paso de uno a otro de estos compartimentos es doloroso. Este dolor no puede eliminarse remendando las relaciones entre un gueto y otro sino únicamente destruyendo cada uno de ellos.]
Vistos de esta manera, los niños de escuela primaria no son esos apéndices que, únicamente por las demandas de "desayunos gratuitos, transporte gratuito y libros gratuitos" -todo esto aprendido de los mayores-, pueden estar unidos de alguna manera con los alumnos de escuelas secundarias3. En los niños de escuela primaria, los que son hijos e hijas de obreros, hay siempre una conciencia de que la escuela, de algún modo, los está poniendo en contra de sus padres y de sus iguales y, en consecuencia, hay una resistencia instintiva a estudiar y a ser "educado". Esta resistencia es la razón de que en Inglaterra se haya confinado a los niños negros en escuelas de educación subnormal4. El niño europeo de clase obrera, al igual que el niño negro de clase obrera, ve en el maestro a alguien que le está enseñando algo contra su madre y su padre, no como una defensa para el niño, sino como un ataque a la clase a la que pertenece. El capitalismo es el primer sistema productivo en el que los niños de los explotados son disciplinados y educados en instituciones organizadas y controladas por la clase gobernante.
[A pesar del hecho de que el capital dirige las escuelas, el control no se concede nunca de una vez por todas. La clase obrera se enfrenta continua y crecientemente al contenido de la escolarización capitalista y no admite sus costos. La respuesta del sistema capitalista consiste en restablecer el control que tiende a reglamentar cada vez más en términos tipo fábrica.
Sin embargo, la nueva política educativa que se nos está machacando -aun mientras escribimos esto- es más compleja que todo eso. Aquí, únicamente podemos dejar indicado el impulso de esta nueva política:
Los jóvenes de clase obrera no admiten que la educación les prepare sólo para una fábrica, aun cuando sea para llevar cuellos blancos y usar máquinas de escribir y tableros de dibujo en vez de máquinas remachadoras.
Los jóvenes de clase media rechazan el papel de mediadores entre las clases y la personalidad reprimida que este papel de mediación requiere.
Se pide fuerza de trabajo nueva, más salarios y diferenciación de status. La actual tendencia igualitaria debe revertirse.
Debe crearse un nuevo tipo de proceso laboral que intente interesar al obrero en la "participación" para que no rechace la monotonía y fragmentación de la actual línea de ensamble.

Si los jóvenes se niegan a aceptar el tradicional "camino al éxito", e incluso el "éxito", han de encontrar nuevas metas a las que puedan aspirar, es decir, por las que vayan a la escuela y al trabajo. Diariamente surgen nuevos "experimentos" de educación "libre", en los que se alienta a los niños a participar en la planeación de su educación y existe una mayor democracia entre maestros y alumnos. Es tan ilusorio creer que esto es una derrota del capital como creer que la regimentación será una victoria. En la creación de una fuerza de trabajo manipulada más creativamente, el capital no perderá en el proceso ni un 0,1% del beneficio. "De hecho", dicen en realidad, "puedes resultarnos mucho más eficiente si tomas tu propio camino, siempre que pase por nuestro territorio." En algunos lugares de la fábrica y en la fábrica social, el eslogan del capital es cada vez más semejante al siguiente: "Libertad y fraternidad para garantizar la igualdad e incluso extenderla".]
La prueba definitiva de que esta indoctrinación ajena, que comienza en la escuela maternal, está basada en la separación de la familia, es que aquellos niños de clase obrera que llegan a la universidad (los pocos que llegan) tienen tan lavado el cerebro que son incapaces de hablar ya con su comunidad.
Los niños de clase obrera son pues los primeros que instintivamente se rebelan contra las escuelas y la educación que en ellas se proporciona. Sus padres los encierran en las escuelas porque les preocupa que sus hijos "tengan una educación", es decir, que estén equipados para escapar de la línea de ensamble o de la cocina en las que ellos, sus padres, están aprisionados. Si un niño de clase obrera muestra dotes especiales, toda la familia se concentra inmediatamente en él, le da las mejores condiciones, sacrificando con frecuencia a los demás, con la esperanza de que los sacará a todos de la clase obrera. Esto se convierte, en efecto, en la forma en que funciona el capital a través de las aspiraciones de los padres para incorporar su ayuda al disciplinamiento de la fuerza de trabajo nueva.
En Italia, los padres cada vez tienen menos éxito en mandar a sus hijos a la escuela. La resistencia de los niños a la escuela va en aumento, aun cuando no está todavía organizada.
Al mismo tiempo que crece esta resistencia de los niños a ser educados en escuelas, también aumenta su rechazo a aceptar la definición que ha dado el capital de su edad. Los niños quieren todo lo que ven; no entienden que para tener cosas se haya de pagar por ellas y que para pagarlas se deba tener un salario y, por lo tanto, se tenga que ser adulto. No es extraño que resulte difícil explicar a los niños que no pueden tener lo que la televisión le ha dicho que es imprescindible.
Pero algo está sucediendo con la nueva generación de niños y con la juventud que está haciendo constantemente más difícil explicarles cuál es el momento arbitrario en que se llega a la edad adulta. Lo que sucede es más bien que la generación joven nos está demostrando su edad: en los sesenta, los niños de seis años ya se sublevaron contra los perros de la policía en el sur de los Estados Unidos. Encontramos el mismo fenómeno hoy en Italia y en Irlanda del Norte donde los niños han sido tan activos en la rebelión como los adultos. Cuando se reconozca a los niños (y a las mujeres) como parte integrante de la historia, aparecerán sin duda otros ejemplos de participación de menores (y de mujeres) en luchas revolucionarias. Lo nuevo es la autonomía de su participación a pesar y en razón de su exclusión de la producción directa. En las fábricas, la juventud rechaza el liderazgo de los obreros mayores, y en las revueltas en las ciudades es la punta de diamante. En las metrópolis las generaciones de la familia nuclear han producido movimientos de jóvenes y estudiantes que han iniciado el proceso de sacudimiento del marco de poder constituido; en el Tercer Mundo, los jóvenes sin empleo salen frecuentemente a la calle antes de que la clase obrera se organice en sindicatos.
Vale la pena hacer constar lo que dijo The Times de Londres (1 de junio de 1971) refiriéndose a una reunión de maestros convocada porque uno de ellos había sido amonestado por golpear a un alumno: "Elementos perturbadores e irresponsables acechan por todos los rincones con la intención aparentemente planeada de erosionar todas las fuerzas de autoridad". Esto "es una conspiración para destruir los valores en que se basa nuestra civilización y de los cuales nuestras escuelas son uno de los mejores bastiones".
La explotación de los no asalariados
Hemos querido hacer estos comentarios sobre la actitud de rebelión que se está extendiendo constantemente entre los niños y la juventud, especialmente en los de clase obrera y particularmente entre los negros, porque creemos que está íntimamente vinculada con la explosión del movimiento de mujeres y es algo que este movimiento debe tomar en cuenta. Nos ocupamos aquí de la revuelta de los que han sido excluidos, de los que han sido apartados por el sistema de producción, y que expresan con acciones su necesidad de destruir las fuerzas que obstaculizan el camino de su existencia social, pero que esta vez se están juntando como individuos.
Las mujeres y los niños han sido excluidos. La revuelta de unos contra la explotación a través de la exclusión es un índice de la rebelión de los otros.
En la medida en que el capital ha reclutado al hombre y lo ha convertido en un trabajador asalariado, ha creado una brecha entre él y todos los demás proletarios sin salario a quienes, al no participar directamente en la producción social, se suponía por lo tanto incapaces de ser los sujetos de una revuelta social.
Desde Marx, ha sido claro que el capital domina y se desarrolla a través del salario, esto es, que el fundamento de la sociedad capitalista era el trabajador asalariado y, hombre o mujer, la explotación directa de éste. Lo que no ha estado claro, ni lo han supuesto las organizaciones del movimiento de clase obrera, es que precisamente a través del salario se ha organizado la explotación del trabajador no asalariado. Esta explotación ha sido aún más efectiva porque la falta de un salario la ocultaba. Es decir, el salario controlaba una cantidad de trabajo mayor que la que aparecía en el convenio de la fábrica. En lo que respecta a las mujeres, su trabajo parece un servicio personal fuera del capital. La mujer parecía sufrir únicamente el chauvinismo masculino y era mal tratada porque el capitalismo significaba "injusticia" general y "conductas malas e irrazonables"; los pocos (hombres) que lo advirtieron nos convencieron de que esto era "opresión" pero no explotación. Pero la "opresión" ocultaba otro aspecto más penetrante de la sociedad capitalista. El capital excluyó a los niños y los mandó a la escuela no sólo porque obstaculizaban el trabajo más "productivo" de otros o para indoctrinarlos. El dominio del capital a través del salario obliga a toda persona físicamente capaz a funcionar bajo la ley de la división del trabajo, y a funcionar en formas que, si no inmediatamente, son en definitiva provechosas para la expansión y extensión del dominio del capital. Este es, fundamentalmente, el significado de la escuela. En lo que respecta a los niños, su trabajo parece consistir en aprender para su propio bien.
Los niños proletarios han sido forzados a pasar por la misma educación en las escuelas: esta es la igualdad capitalista frente a las infinitas posibilidades de la enseñanza. La mujer, por otro lado, ha sido aislada en la casa, forzada a llevar a cabo trabajo que se considera no calificado: el trabajo de dar a luz, criar, disciplinar, y servir al obrero para la producción. Su papel en el ciclo de la producción social ha permanecido invisible porque sólo el producto de su trabajo, el trabajador, era visible. Con lo cual quedó atrapada dentro de las condiciones precapitalistas de trabajo y nunca se le pagó un salario.
Y cuando decimos "condiciones precapitalistas de trabajo" no nos referimos únicamente a las mujeres que usan escobas para barrer. Ni siquiera las cocinas norteamericanas mejor equipadas reflejan el nivel actual de desarrollo tecnológico; reflejan, a lo sumo, la tecnología del siglo XIX. Cuando no se cobra por hora, dentro de ciertos límites, a nadie le importa el tiempo que alguien se tarde en hacer el trabajo.
Esta no es sólo una diferencia cuantitativa sino cualitativa respecto a cualquier otro trabajo y emana precisamente de la clase de mercancía que este trabajo está destinado a producir. Generalmente, dentro del sistema capitalista, la productividad del trabajo no aumenta a menos que haya una confrontación entre el capital y la clase: las innovaciones tecnológicas y la cooperación son al mismo tiempo momentos de ataque para la clase obrera y momentos de respuesta capitalista. Pero si esto es cierto de la producción de mercancías en general, no lo ha sido de la producción de esta clase especial de mercancía: la fuerza de trabajo. Si la innovación tecnológica puede reducir el límite de trabajo necesario, y si la lucha de la clase obrera en la industria puede utilizar esta innovación para ganar horas libres, no puede decirse lo mismo del trabajo doméstico; en la medida en que la mujer debe procrear, criar y responsabilizarse de los niños en aislamiento, la alta mecanización de las labores domésticas no le deja más tiempo libre. La mujer está siempre en servicio porque no existe la máquina que haga niños y se preocupe de ellos5. La mayor productividad del trabajo doméstico mediante la mecanización únicamente puede relacionarse con servicios específicos como, por ejemplo, lavar y limpiar. La jornada de trabajo de la mujer es interminable no porque carezca de máquinas sino porque está aislada.
[En la medida en que ninguna innovación tecnológica puede educar niños, sino solamente el "cuidado humano", la liberación efectiva del tiempo dedicado al trabajo doméstico, el cambio cualitativo del trabajo doméstico, sólo puede provenir de un movimiento de las mujeres, de una lucha de las mujeres: cuanto más crezca el movimiento, menos podrán contar los hombres -y en primer lugar los militantes políticos- en que las mujeres cuiden a los niños. Al mismo tiempo, la nueva atmósfera social que crea el movimiento ofrece a los niños un espacio, con hombres y mujeres, que no tiene nada que ver con las guarderías organizadas por el Estado. Estas son ya victorias de la lucha. Precisamente porque son los resultados de un movimiento que es por naturaleza una lucha, no pretenden sustituir la lucha por cualquier tipo de cooperación.]

Mariarosa Dalla Costa 
http://noticiasyanarquia.blogspot.com/search/label/Feminismo
Texto completo https://patagonialibertaria.files.wordpress.com/2015/01/las-mujeres-y-la-subversion-de-la-comunidad-1971.pdf

14 de junio de 2015

Pies de loto. Un tortuoso estereotipo de belleza.


Un tortuoso estereotipo de belleza, vinculado al estatus social y el atractivo físico, se mantuvo por más de 1.000 años en China. Se trata del Pie de Loto, un fetiche que comenzó el sPero, ¿en qué consistía esta tradición? Como en la antigua china, los pies pequeños eran considerados un símbolo de belleza, era habitual que se vendaran los pies de las niñas a temprana edad, con el fin de impedir que éstos crecieran. De hecho, el tamaño ideal, conocido como “loto dorado”, era de sólo 7 centímetros.
Existen diversas teorías respecto al origen de esta cuestionada práctica, pero la más aceptada da cuenta que nació en Nanjing entre los años 937 y 975 al alero de la dinastía Song, donde las bailarinas de pies pequeños eran admiradas.iglo X y terminó a mediados del XX, causando graves daños a millones de mujeres.
Como esto causaba una deformidad tal que impedía el normal desplazamiento o realizar tareas pesadas, esta tradición en un primer momento sólo se implementaba en chicas de la élite, quienes no llevaban a cabo labores domésticas ni trabajaban, al contrario de las féminas de clases más modestas, tal como consignó un artículo de la cadena británica BBC. Además, para los hombres era un orgullo que su mujer tuviera pies de loto, porque significaba que tenía el suficiente dinero para mantenerla.
Pero más adelante, hacia el siglo XIX, familias con menos recursos comenzaron a sumarse a la tendencia, con el fin de subir unos peldaños en la escala social. La costumbre era vendar los pies de la hija mayor para que así pudiera encontrar un marido adinerado que sacara a la familia de la pobreza. No se hacía lo mismo con las hijas menores, porque éstas debían dedicarse a trabajar y colaborar con las tareas del hogar.
Se cree que alrededor del 50% de la población femenina china tenía pies de loto en el siglo XIX.
Para celebrar el “orgullo” de tener pies de loto, se fabricaban hermosos zapatos de seda, que permitían a las mujeres caminar de una forma muy particular, que era vista como señal de alta alcurnia y sensualidad. Pero para moverse con los pies así, las chicas tenían que luchar por mantener el equilibrio.
Según el libro Splendid Slippers: A Thousand Years of an Erotic Tradition (Zapatillas espléndidas: Mil años de una tradición erótica) de Beverley Jackson, los hombres muy rara vez veían un pie sin el vendaje, lo que le añadía un componente “erótico”.
“Él podría conocer cualquier otra parte del cuerpo de la mujer, incluyendo los genitales. Su cuerpo (el de las mujeres) era muy real para él, pero los pies, que estaban envueltos, eran literalmente, un misterio”, señala el autor en la publicación.
En la actualidad aún quedan algunas pocas mujeres con sus pies deformados producto de esta práctica e incluso hay familias que se sienten orgullosas de haber tenido familiares con pies vendados, porque para ellos es sinónimo de que tuvieron un buen pasar.
Según el libro de Beverley Jackson, el vendado comenzaba cuando las niñas tenían entre 2 y 7 años y comúnmente en invierno, ya que en esta época del año los pies estaban mucho más fríos y por lo mismo, estaban menos sensibles al dolor.
Este proceso enormemente doloroso se realizaba a este edad porque el pie se podía amoldar mejor al no estar completamente desarrollado.
Para ablandar los pies, antes de vendarlos se sumergían en una solución que tenía agua de hierbas y sangre animal caliente. Enseguida, se cortaban las uñas para evitar rasguños. Luego, se ponían las vendas -sumergidas en la misma mezcla- doblando los dedos con fuerza hacia la planta.
En ese momento, tanto los dedos como el arco se fracturaban y apretaban poniendo una venda encima de otra.
De acuerdo al libro The Lotus Lovers: The Complete History of the Curious Erotic Tradition of Foot Binding in China (Amantes del Loto: La historia completa de la curiosa tradición erótica del vendado de pies en China), de Howard Levy, cada cierto tiempo los pies de las niñas eran desvendados para verificar que no tuviesen heridas y también para cortar las uñas y masajearlos con el fin de que se suavizaran. Si había tejido muerto, los pies se sumergían en una mezcla para que éste se desprendiera.
Tras acabar este proceso, el pie se volvía a vendar. Y así, la acción se repetía varias veces a la semana. Con el tiempo los huesos quebrados de los pies se comenzaban a reparar, pero quedaban propensos a fracturas. Además el caminar inestable hacía que las mujeres se cayeran con facilidad y sufrieran más lesiones.
Un estudio al respecto publicado en la revista académica American Journal of Public Health indica que las infección eran comunes en las niñas con pie de loto, debido a que las uñas se encarnaban y provocaban heridas.
Asimismo, como el vendaje estaba tan apretado, la circulación de la sangre también se veía dificultada, por lo que no era raro que se produjera necrosis y en algunos casos incluso se perdieran dedos. Pero cuando esto pasaba, se consideraba algo bueno, porque se facilitaba la postura del vendaje y el pie se veía más chico. Incluso, algunos dejaban heridas sin curar a propósito en los dedos de las niñas para facilitar la muerte de los tejidos.
Pero muchas veces estas infecciones empeoraban y algunas menores morían por septicemia.
Un artículo de 2007 publicado por la asociación de medios estadounidenses NPR, mostró una serie de historias de ancianas chinas que tenían pie de loto, donde la mayoría habló de la verdadera tortura que significaba cargar con esto.
“Me arrepiento de mis pies vendados. No puedo bailar, no puedo mover correctamente. Lo lamento mucho. Pero en ese momento, si no vendabas tus pies, nadie se casaría contigo”, dijo Zhou Guizhen, de entonces 86 años.

Vía Difundir.org
http://www.elciudadano.cl/2015/06/12/175424/el-doloroso-estereotipo-de-belleza-que-deformo-los-pies-de-miles-de-mujeres-en-china/

12 de junio de 2015

Mujeres y niñas de Camerún se rebelan contra matrimonio infantil.



Cuando Bienvienue Taguieke tenía 12 años sus padres arreglaron su boda con un hombre 40 años mayor, pero una asociación de mujeres en la región Extremo Norte de Camerún, donde el matrimonio infantil está generalizado, detuvo la unión, en un indicio de cómo la población femenina comienza a oponerse a esta práctica.
“Estudiaba en una escuela del gobierno en Guidimdaz, una aldea del área de Mokolo (en la región Extremo Norte), cuando un hombre le ofreció 5.000 francos CFA (alrededor de 8,50 dólares) a mi madre por mi mano. Me negué y alerté a algunas personas, entre ellas a la directora de mi escuela”, relató Bienvienue, ahora de 15 años, a IPS.
La adolescente cree que su madre consideró la oferta por razones económicas. “Mi padre había muerto y no había nadie que pagara la escuela ni se ocupara de nosotros”, recordó.
“Haré todo lo posible por mantener a mi hija en la escuela. Le pido al gobierno que prohíba el matrimonio temprano para que las niñas puedan ir a la escuela y se casen cuando hayan terminado sus estudios”: Nabila, 15 años.
La directora de la escuela, Asta Djarmi, le rogó a su madre que no la diera en matrimonio a un hombre mayor.
“Luego intervino Aldepa y devolvió los 5.000 francos CFA de la dote. También me pagan la escuela”, añadió Bienvienue agradecida.
Ella contó que su sueño de ser maestra hubiera quedado hecho añicos si se hubiera casado.
El suyo no es un caso raro de resistencia en la región.
En la aldea vecina de Zilling, por ejemplo, Nabila, también de 15 años, logró escapar de la casa en la que vivía con su esposo.
“Mis padres me obligaron a casarme con un hombre mayor hace dos años, cuando solo tenía 13”, relató Nabila. “Viví en la casa del hombre 14 dolorosos días. Sentí como si un espíritu maligno me atormentara y decidí escapar”, explicó.
Pero en esos 14 días quedó embarazada y ahora cría sola a su hija. El hombre del que escapó no presentó cargos en su contra ni solicitó que regresara al hogar marital.
“No puedo hacer eso por nada del mundo”, dijo rotundamente. El matrimonio precoz frustró sus planes de ser enfermera, y ahora Nabila asegura que nunca permitirá que su hija pase por ese trauma.
“Haré todo lo posible por mantenerla en la escuela. Le pido al gobierno que prohíba el matrimonio temprano para que las niñas puedan ir a la escuela y se casen cuando hayan terminado sus estudios”, reclamó.
Aldepa ofrece asistencia legal a la madre de la adolescente, y uno de los directores, Henri Adjini, dijo a IPS que la organización paga la escuela de 87 adolescentes rescatadas de matrimonios precoces.
Adjini dijo que el matrimonio infantil formaba parte de la cultura de las tribus mafa y kapsiki, que casan a sus hijas a cambio de la dote, un pago en efectivo, ganado o distintos productos.
“El deseo de fortalecer los lazos familiares y las amistades son muy importantes para las personas de aquí y creen que lo logran casando a sus hijas. Algunos solo usan a sus hijas para pagar sus deudas. El deseo de la joven difícilmente cuenta aquí”, explicó.
Casar a las hijas es una estrategia de generar ingresos en Camerún, donde casi una de cada tres personas de los 22 millones de habitantes son pobres, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De hecho, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), hay una relación entre matrimonio precoz y pobreza en este país de África central, donde 71 por ciento de las niñas casadas proceden de hogares pobres.
Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), de 2014, revelan que 31 por ciento de las adolescentes en la región Extremo Norte terminan en matrimonio precoces.
La ministra de Empoderamiento de Mujeres y Familia, Marie Therese Abean Ondoa, condenó públicamente el matrimonio infantil diciendo que es “inmoral vender a las hijas como si fueran una propiedad”.
El matrimonio temprano no es patrimonio de Camerún. Muchos otros países de la región y el mundo tienen situaciones similares o peores.
Según un informe del UNFPA de 2013, dos de cada cinco niñas menores de 18 años están casadas en África central y occidental. El peor país en este sentido es Níger con 75 por ciento de menores casadas, la mayor proporción del mundo, seguido de Chad, con 72 por ciento, y de Guinea, con 63 por ciento.
Como la mayoría de los gobiernos de la región, Camerún no hace mucho por proteger a las niñas. La edad mínima legal para contraer matrimonio son los 15 años para las niñas y 18 para los varones. Pero aun en esos casos, el requisito legal de que para contraer matrimonio es necesario el consentimiento de ambas partes rara vez se cumple.
La ministra Ondoua ayudó a organizar campañas de concienciación y colaboró con varias organizaciones no gubernamentales, con la comunidad y con líderes religiosos en zonas rurales para educar a la población, pero no ha podido convencer al gobierno de elevar la edad mínima legal.
Sin embargo, las campañas dan resultado, y muchas niñas rechazan los intentos de su familia de entregarlas en matrimonio a cambio de dinero, como hizo Abba Mairamou.
“Tenía 12 años cuando mi padre me sacó de la escuela, en 2004, para ofrecerme a su amigo como esposa. Me negué, mi padre se enojó y me quería echar de casa. Estaba desesperada hasta que me presentaron a la asociación que lucha contra la violencia hacia las mujeres en Maroua”, relató Abba.
“Después invitaron a mi padre a una reunión y lo convencieron de oponerse al matrimonio precoz e involuntario. Esto nos cambió a los dos por completo”, aseguró.
“No solo me negué a ser víctima de un matrimonio involuntario, sino que ahora lucho en contra de él”, acotó.
Abba formó la Asociación para la Autonomía y los Derechos de las Niñas, conocida por su sigla en francés, APAD, que procura sensibilizar a las adolescentes y a sus padres, en su barrio de Zokkok, en Maroua, en contra del matrimonio precoz.
“Ahora damos refugio a muchas víctimas de matrimonios forzados, y muchas muchachas se rebelan contra esa costumbre dañina”, remarcó radiante.

Por Ngala Kilian Chimtom
http://www.ipsnoticias.net/2015/06/mujeres-y-ninas-de-camerun-se-rebelan-contra-matrimonio-infantil/

11 de junio de 2015

Mujeres, una distracción en el laboratorio, según un nobel.



El bioquímico Tim Hunt tuvo que pedir perdón por sus comentarios machistas sobre el papel de las mujeres en la ciencia
El bioquímico británico y nobel de medicina Tim Hunt lamentó unas declaraciones afirmando que es un problema trabajar con mujeres porque lloran enseguida y se enamoran.
"Déjenme que les cuente cuál es mi problema con las mujeres", empezó durante una intervención en una conferencia reciente, "ocurren tres cosas cuando están en un laboratorio: te enamoras de ellas, ellas se enamoran de ti, y, cuando las criticas, lloran", dijo, antes de definirse como un "cerdo machista".
En respuesta, el científico de 72 años –que compartió el Nobel por su trabajo sobre la división de las células– reconoció que fue "muy estúpido". "Lamento de verdad la ofensa. Fue horrible, no la busqué, solo quería ser honesto", explicó.
"Es muy importante poder criticar las ideas de la gente sin criticarles a ellos, si se ponen a llorar hacen que tiendas a frenarte y no decir toda la verdad", aseguró.
Insistió además en que enamorarse "es muy perturbador para la ciencia".
Connie St Louis, una profesora de periodismo científico de Londres que estaba en la conferencia de Corea del Sur dijo que la experiencia fue "horrible". "Lo que dijo no es divertido. Básicamente estaba diciendo que las mujeres deben estar separadas de los hombres en el laboratorio", explicó a BBC.
La Royal Society, a la que pertenece Hunt, inmediatamente se distanció de los comentarios del nobel, afirmando que estas no representaban a la organización, que agrupa a los científicos más prestigiosos de Reino Unido.
La polémica surge días después de que Shrinivas Kulkarni, astrónomo del instituto Cal Tech de EEUU, afirmara que los científicos son “niños con juguetes” y que la ciencia es cosa de hombres.

Fuente: Cromo y AFP
http://www.cromo.com.uy/mujeres-una-distraccion-el-laboratorio-segun-un-nobel-n653152

9 de junio de 2015

El Patriarcado del Salario: “Lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.



Silvia Federici. Teórica y militante feminista italiana. Autora de Calibán y la Bruja (Pez en el Árbol, 2013); la Revolución Feminista Inacabada (Calpulli, 2013); la Revolución en Punto Cero (Traficantes de Sueños, 2013). Federici participó y acompañó luchas de las mujeres por la defensa de las tierras comunales en Nigeria; en los años setenta realizó una campaña por el salario al trabajo doméstico. Sus reflexiones abordan de manera histórica las luchas políticas de las mujeres por producir lo común, con una fértil mirada sobre la reproducción de la vida. En esta conversación que sostuvimos en Puebla, México, nos presenta elementos teóricos para interpretar de manera más amplia el funcionamiento de lo que ella llama el patriarcado del salario. La conversa nos dota de una serie de detalles de la historia del capitalismo que sirven para comprender nuestras luchas.
GTT. Tú has reflexionado sobre las distintas formas de explotación de las mujeres, por ejemplo nombras Patriarcado del salario como una forma específica de dominación, ¿puedes hablarnos sobre ello?
  1. El patriarcado es una institución muy larga y no ha sido universal. Debemos de rechazar esa afirmación que dice que las mujeres siempre han sido oprimidas, primero porque en muchas comunidades las mujeres tenían poder. 2 mil años atrás había formas de matriarcado, yo no puedo aclarar ampliamente como se establecía un matriarcado, pero es importante comprender que la historia ha sido destruida. La idea es entender que el patriarcado ha tenido formas diferentes, las relaciones no se estructuran de la misma manera en todos los sistemas sociales; también el patriarcado no se transmite automáticamente, no es un asunto que continua de forma natural y automática de un siglo a otro, de una sociedad a otra. Las investigaciones históricas han demostrado que con el desarrollo del capitalismo, es decir con el paso del feudalismo al capitalismo, hubo un pasaje violento, porque el desarrollo del capitalismo fue como la contrarrevolución en un momento de crisis del feudalismo. El capitalismo dio una nueva fundación a las relaciones patriarcales; el capitalismo se ha apropiado de los elementos de la relación patriarcal del feudalismo, pero lo ha transformado y ha dado nuevas funciones para sus fines sociales y económicas. Por ejemplo, una diferencia muy grande entre el patriarcado del feudalismo y el patriarcado del capitalismo, es que en el primero, para las mujeres prevalecía un sistema de uso comunitario de las tierras, es decir, las mujeres y los hombres usaban las tierras. En Europa por ejemplo, las mujeres no fueron dependientes económicamente de los hombres, su alimentación no dependía de los hombres. Tampoco en la sociedad feudal estaba la diferencia del tipo de poder entre hombres y mujeres, que en la sociedad capitalista se generó. La relación desigual de poder entre hombres y mujeres en el feudalismo no tenía raíces materiales. La diferenciación venía, por nombrar dos casos, de la formas del uso de la violencia, porque los hombres hacían parte de los ejércitos del poder feudal, los hombres componían los ejércitos y las mujeres no; otro caso es el de la diferencia de poder que estaba justificada en la religión, pues ésta tenía una función de diferenciación. Todos los sistemas sociales que han explotado el trabajo humano, han explotado a las mujeres en una medida particular, porque las mujeres son las que producen trabajadores, cuando hay un sistema social que explota el trabajo humano, éste cerca e intenta controlar el cuerpo de las mujeres, porque el cuerpo de las mujeres genera riqueza, mano de obra, cocinan. El capitalismo es una forma de explotación específico que tiene relaciones diferentes.
GTT. Podrías explicarnos más sobre las diferencias entre el sistema de explotación capitalista y el sistema de explotación feudal.
  1. Una primera diferencia es que el capitalismo es el primer sistema social que funda su riqueza y su acumulación sobre el trabajo humano. Todos los sistemas de explotación precedentes, siempre han visto la riqueza no como trabajo humano, sino como tierra, bosques. El trabajo humano era importante para construir, crear, cultivar. Pero la riqueza fue conceptualizada por la riqueza material. Con el capitalismo cambia.
GTT. ¿Cambia la noción de riqueza?

  1. Si, cambia la concepción de la riqueza social. Esto lo dicen los primeros economistas del capitalismo, dicen que la riqueza no es la tierra, la riqueza es el trabajo humano. Entonces comienza con el capitalismo una concepción del trabajo humano nueva, como algo que se puede intensificar, que se puede desarrollar, que puede tener nuevas formas de productividad, así como se cultivaba la tierra, así se cultiva el trabajo humano. El objetivo era medir cuanta fuerza de trabajo había. Es por esto, que en el desarrollo del capitalismo en su primera fase, lo que puede verse es una acumulación inmensa de trabajo humano, se ve esclavitud, millones y millones de personas traficadas para el trabajo esclavo. Segundo, la colonización es un evento que ha dado a los europeos el control de millones de personas, de trabajadores de las nuevas tierras que invade. Es en estas condiciones en que se comienza a usar la pena de muerte para prohibir a las mujeres que usen anticonceptivos o se persigue a las que abortan. Comienza una intervención directa para apropiarse del cuerpo de las mujeres. Por eso se habla de las mujeres como máquinas productoras de trabajadores. Eso yo lo pongo en contextos de esta hambre de trabajo que el capitalismo tiene. Esto promueve formas diferentes de patriarcado y por ello nuevas formas de relaciones sociales comienzan a conformarse, porque hay un control del Estado sobre el cuerpo de las mujeres; se inicia un control de la procreación y del trabajo de la reproducción. Las mujeres deben de procrear trabajadores y cuidarlos todos los días y deben hacerlo en condición invisible, en condiciones no pagadas, porque de ésta manera se reproducen de una forma muy barata. El capital puede tomar toda la riqueza que los trabajadores producen, pueden tomar toda la riqueza porque las mujeres producen trabajadores casi gratis.

GTT. ¿Y aquí es donde el salario produce una forma de patriarcado?

  1. En este sistema el Estado y el capital, controlan el cuerpo de las mujeres y se apropian de su trabajo a través del sistema del salario. El sistema del salario no solamente controla el trabajo de los asalariados, porque si lo pensamos como una relación, éste moviliza a dos trabajadores; con un salario se moviliza al hombre y la mujer que lo reproduce, le pagan a uno, pero trabajan dos. Entonces moviliza una gran cantidad de trabajo no pagado. El salario amplía la explotación, porque no solamente toma el trabajo del hombre que está en la fábrica o en la oficina, sino que también el trabajo de la mujer que lo reproduce diariamente, la que cocina, la que cría a los hijos. El capital acumula, porque hay mujeres que trabajan por casi nada, no completamente para nada, porque de la mujer comen, etc. Con el salario se puede controlar directamente el trabajo de las mujeres a través del sistema de la familia y el matrimonio. El matrimonio es un sistema fundamentalmente laboral, es el medio por el cual el capitalismo hace trabajar a las mujeres para que reproduzcan su fuerza de trabajo obrero. El salario es la medida para conformar la familia, porque es ahí donde se obliga a las mujeres a reproducir trabajadores. Yo creo que cuando se ve esto se comprende por qué se puede hablar de un patriarcado del salario, porque el salario toma el trabajo de la mujer y también la controla a ella. El hombre se convierte en el delegado, porque el capital y el Estado delegan en el trabajador el poder de controlar y golpear las mujeres si no cumplen con esa función. Así como los señores que dominaban las plantaciones tenían a los supervisores que controlaban el trabajo de los empleados, se puede decir que los hombres controlan  a las mujeres.
GTT. ¿Qué formas cobra este tipo de control, además de los que ya nos has   comentado?

  1. Todo esto se hace invisible por lo que se llama amor. El capitalismo también se ha apropiado y ha manipulado la búsqueda de amor, de afectividad y de solidaridad entre todos los seres humanos; lo han deformado, usándolo como una medida para extraer trabajo no pagado. Por eso yo escribí. “Eso que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado”.
GTT. ¿Le dicen amor al trabajo no pagado?

  1. Si porque en la familia se dice amor,  dicen que por amor se limpia y se cocina, que todo se hace por amor. Confunden amor con un servicio personal. El amor es un sistema que obligaba a muchas mujeres que no tenían posibilidades de sobrevivencia y el matrimonio era como tomar un empleo. Por mucho años, hasta la generación de mi madre, ocurría que si no te casabas ¿Qué harías? Pobrecilla, porque estás sola, muchas veces estabas en la casa de tu hermana que si estaba casada y ella ayudaba, porque es muy difícil tener un empleo y si se tenía un empleo no podías tener una vida social. Esas mujeres que no se casaban eran consideradas como desdichadas, por eso muchas mujeres compiten entre ellas por un hombre bello y con un buen salario. Por eso tu mamá te prepara, te orienta para arreglarte, que no salgas despeinada a la calle, que siempre estés de buen humor y que aprendas a hacer labores domésticas. Mi madre me amenazaba: “Si tu continuas así, ningún hombre se va a casar contigo” porque se sabe que casarse significa obedecer, hacer trabajo domésticos y si tú eres una buena mujer, él va a mantenerte, él te va a dar una posición social. Pero en el matrimonio un hombre te puede golpear y lo que van a decir, es que lo tienes merecido porque seguramente no lo obedeciste, porque no hiciste el amor cuando él lo quería. En el matrimonio se presume que él compra tu cuerpo y que siempre tienes que estar a su disposición. A todo esto muchas luchas feministas han dicho que ni el hombre, ni el matrimonio tienen derecho absoluto a tu cuerpo. Si tú dices que no, es no.
GTT. Es interesante hacer una revisión del amor romántico por este mundo de la reproducción.

  1. ¡Ah! el amor romántico donde las vidas se funden, pero se funden en la voluntad del hombre. Yo quiero escribir un libro sobre el amor y la sexualidad. La causa de tanta pena de las mujeres y su sentido de valor depende de si estas o no casada, si un hombre te quiere o no te quiere. Yo he visto muchas veces, que aunque a un hombre no lo aman tanto, cuando acaban las relaciones, las mujeres se sienten desvalorizadas y con penas. Por eso quiero escribir ese libro, no sé si con eso se puede hacer la revolución pero con eso se puede aliviar la pena. Un asunto que no quiero olvidar es que el sistema del salario crea la familia como una formación social jerárquica, donde el hombre es el patrón, el representante del Estado y la mujer debe ser sometida, puede ser obligada a hacer todo el trabajo de reproducción. Entonces el salario crea una división, porque con la creación de la división sexual del trabajo crea una división que rompe el frente unido de la lucha. Por eso yo digo que es importante que los hombres comprendan que esa relación de poder   los destruye a ellos también. Si se comprende que un hombre colabora con el capital, cuando esté contento con ser el patrón de la familia, cuando se siente fuerte porque es superior a la mujer y puede golpearla o humillarla, él no sabe que refuerzan sus cadenas con respecto de la dominación, porque hace que no puedan luchar juntos hombres y mujeres. Es importante comprender que el conflicto que se produce en el trabajo asalariado y el trabajo no asalariado, crea una jerarquía laboral y se crea una naturalización de la explotación de la mujer. Por eso creen que el trabajo doméstico pertenece a la naturaleza de la mujer y contra eso es lo que hay que luchar. A veces se piensa que si se lucha contra el trabajo doméstico se es una mala mujer, que no ama a su marido, etcétera. Y no se trata de eso, el trabajo doméstico es un sistema de explotación que usa el amor, usa las relaciones entre hombres y mujeres.
Por Gladys Tzul Tzul
https://comunitariapress.wordpress.com/2015/04/21/el-patriarcado-del-salario-lo-que-llaman-amor-nosotras-lo-llamamos-trabajo-no-pagado/

6 de junio de 2015

Los barrios pobres son una trampa mortal para la infancia.



La brecha de supervivencia urbana, alimentada por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, tanto en los países del Norte industrial como del Sur en desarrollo, determina si millones de niños y niñas vivirán o morirán antes de cumplir los cinco años.
El informe anual de la organización internacional Save the Children, titulado el Estado de las Madres del Mundo 2015, estudia a 179 países y llega a la conclusión de que, en el caso de “los bebés nacidos en la gran ciudad, sobreviven los más ricos”.
Por primera vez en la historia, más familias se mudan del campo a las ciudades para darles a sus hijos una vida mejor, señaló Carolyn Miles, presidenta de Save the Children, en la presentación del informe celebrada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.
Pero ese desplazamiento de la sociedad rural a la urbana acrecentó las desigualdades dentro de las ciudades, añadió.
“Nuestro informe revela una devastadora brecha en la supervivencia infantil entre ricos y pobres, que cuenta una historia de dos ciudades entre las comunidades urbanas de todo el mundo, incluido Estados Unidos”, afirmó.
El trabajo calcula que 54 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas, y que para 2050 esa proporción será de 66 por ciento, sobre todo en Asia y África.
La Organización Mundial de la Salud afirma que casi mil millones de personas viven en barrios marginales urbanos, asentamientos informales, en las aceras, bajo los puentes y a lo largo de las vías del tren.
Las mujeres que viven en las ciudades pueden tener un acceso más fácil a la atención primaria de la salud, incluidos los hospitales, pero muchos gobiernos no lograron seguirle el ritmo a ese rápido crecimiento urbano.
Un tercio de todos los residentes urbanos, más de 860 millones de personas, viven en barrios marginales donde hay escasez de agua potable y saneamiento, además de una desnutrición generalizada.
A pesar de los avances logrados en todo el mundo en la reducción de la mortalidad urbana en los menores de cinco años, la brecha de supervivencia entre los niños y niñas ricos y pobres de las ciudades crece más rápidamente que en las zonas rurales.
En la mayoría de los países en desarrollo investigados, la población infantil correspondiente al 20 por ciento más pobre de la escala socioeconómica tiene el doble de probabilidades de morir que los niños del 20 por ciento más rico. En algunas ciudades esa disparidad es mucho mayor.
Robert Clay, vicepresidente de salud y nutrición en Save the Children, explicó que los pobres urbanos son más transitorios, ya que tienden a tener empleos y condiciones de vivienda más inestables. En el medio rural, mucha gente cuenta con tierra y alimentos al menos, así como un sistema de apoyo comunitario más sólido.
“En las zonas urbanas eso no existe. Las ciudades… están superpobladas por muchos grupos étnicos que conviven, por lo que es un poco más difícil la integración, la comunicación y la generación de confianza. La población oculta es la más problemática de alcanzar”, consideró Clay, en diálogo .
La falta de datos complica el acceso de organizaciones humanitarias, como Save the Children, o de los gobiernos nacionales y municipales a esas comunidades marginadas, señaló.
Los 10 países en desarrollo con la mayor brecha de supervivencia infantil son Bangladesh, Camboya, Ghana, India, Kenia, Madagascar, Nigeria, Perú, Ruanda y Vietnam.
De las 25 ciudades de países ricos estudiadas, las cinco peores para la supervivencia infantil son Washington, Viena, Berna, Varsovia y Atenas, en ese orden.
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Según el índice materno de 2015, basado en los criterios de salud materna, bienestar infantil, nivel educativo, situación económica y situación política femenina, Save the Children concluye que las condiciones son dramáticas para las madres e hijos de los 10 países peor calificados, de los cuales ochos se encuentran en África occidental y central.
“En promedio, en estos países una de cada 30 mujeres muere por causas relacionadas con el embarazo, y uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los cinco años”, indicó Miles.
A nivel mundial bajaron las tasas de mortalidad de los menores de cinco años, de 90 a 46 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. Sin embargo, estas cifras ocultan el hecho de que la supervivencia infantil está estrictamente ligada a la posición económica de la familia, y dejan de lado las condiciones de pobreza y la vida insalubre de los barrios marginales, según la organización.
El informe también reveló algunas buenas soluciones que aplicaron los gobiernos para reducir la mortalidad materna e infantil y cerrar la brecha de la inequidad entre los niños ricos y pobres en sus países. Los mejores casos se dan en las capitales de Etiopía, Egipto, Guatemala, Uganda, Filipinas y Camboya.
“Etiopía, donde recientemente se aceleró el crecimiento económico, se las arregló para desarrollar políticas de focalización eficaces, y brindó atención médica preventiva y curativa accesible a las madres y los niños pobres”, destacó Clay.
Etiopía “debe ser un modelo para otros países, lo que debería llevar el acceso a las comunidades en los barrios pobres de manera que la población local no sea excluida”, subrayó. La contratación de trabajadores de extensión urbana, que pueden ir a las localidades, hablar el idioma de la gente que vive allí y entender su situación y sus necesidades, es vital, añadió.
Miles dijo que Save the Children exhorta a todos los gobiernos a que apliquen políticas para invertir en la atención sanitaria materna e infantil universal, desarrollar planes urbanísticos intersectoriales y reducir las desventajas urbanas, así como para priorizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda de Desarrollo Post 2015.

http://www.ipsnoticias.net/2015/05/los-barrios-pobres-son-una-trampa-mortal-para-la-infancia/

5 de junio de 2015

La paz no es solo cosa de hombres



Hace tiempo que los gobiernos prometen que habrá más mujeres en las negociaciones de paz, pero en muchos de los casos, sino en la mayoría, no han sido más que palabras vacías.
Con el fin de acelerar el proceso, la Global Network of Women Peacebuilders (Red Global de Constructoras de Paz, GNWP, en inglés), junto con las misiones permanentes de Chile y Holanda ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizó el 23 de este mes un taller para integrar mejor las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre mujeres, paz y seguridad a las políticas de seguridad.
El seminario se concentró en hacer recomendaciones para la implementación de las resoluciones 1325 y 1820 a escala nacional, regional e internacional para que hayan más mujeres en la mesa de negociaciones en zonas de conflicto, e incorporar sus perspectivas a los procesos de reconstrucción pos-conflicto.
Según un informe de 2014 del secretario general, Ban Ki-moon, sobre mujeres, paz y seguridad, se necesita reformar el sector seguridad para lograr esos objetivos.
En la sede de la ONU de Nueva York, la coordinadora internacional de GNWP, Mavic Cabrera-Balleza, remarcó “la necesidad de implementar de forma sistemática la resolución 1325 a escala internacional”.
En los últimos tres años, GNWP realizó 50 talleres de localización en 10 países, en varias comunidades y municipios e invitó a miembros de la policía y de las fuerzas armadas para que estén informados sobre esos documentos.
“No nos sorprende que cuando llegan a nuestros talleres, los oficiales escuchen por primera vez hablar de la resolución 1325. Pero trabajar a escala local es difícil porque se necesita la aprobación final de los superiores para lograr una reforma total y una capacitación de los funcionarios de seguridad”, remarcó Cabrera-Balleza.
La GNWP no solo reclama una reforma de la seguridad y de las fuerzas armadas para incluir a las mujeres en la construcción de la paz, sino también llama a la desmilitarización de los países y a la eliminación de los conflictos para alcanzar la paz mundial.
El embajador Anwarul Chowdhury, ex subsecretario general y miembro del Grupo Asesor de Alto Nivel para el Estudio Global de la Resolución 1325, quien también participó en el seminario, subrayó la ineficacia de los gobiernos y los constructores de paz a la hora de proteger a la población civil, en especial a las mujeres, en los últimos años.
Es necesario “integrar la cultura de paz y no violencia a las políticas nacionales y globales, así como educar para una ciudadanía global. Se requiere de una política en seguridad humana, y de una forma más humana e inclusiva de pensar en nuestro futuro, en el que mujeres y hombres puedan compartir por igual la construcción de un mundo más seguro y justo”, indicó.
Un ejemplo positivo de la inclusión de mujeres en las negociaciones de paz es el caso de Filipinas.
Miriam Coronel-Ferrer, presidenta del Grupo de Paz del Gobierno de Filipinas con el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF, en inglés), explicó que después de 17 años de negociaciones de paz entre la autoridades y la organización, en las últimas dos décadas, el gobierno y las Fuerzas Armadas avanzaron hacia la “civilización” del proceso de paz

“Se le fue permitiendo una participación cada vez mayor a las mujeres, ya sea como integrantes de la burocracia, del gobierno, de la sociedad civil o de la academia, y todas se sentaron en la mesa de negociaciones de paz”, indicó.
Como dijo Coronel-Ferrer, las mujeres aportaron una respuesta con una mayor perspectiva de género en el acuerdo de paz final entre el gobierno y el MILF.
“No solo porque hubo más mujeres en las negociaciones, sino también en los paneles, presionábamos al gobierno, pero también a la contraparte, para que se aseguren que se incluirá un marco diverso en el texto”, añadió.
Además, la reforma de la seguridad en Filipinas creó equipos de control local, en el que oficiales de la policía o de las rangos más bajos de las Fuerzas Armadas trabajaron estrechamente con integrantes del MILF, lo que permitió construir la confianza y la cooperación para mejorar la seguridad en el terreno, concluyó Coronel-Farrel.
También participaron en el seminario oficiales de policía y de las Fuerzas Armadas de Argentina, Australia, Burundi, Canadá, Colombia, Ghana, Nepal, todos países que implementan reformas en la seguridad a escala local, regional y nacional.

Por Valentina Ieri
http://www.ipsnoticias.net/2015/04/la-paz-no-es-solo-cosa-de-hombres/