"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
27 de agosto de 2015
Las mujeres en las guerras de independencia americanas
Mujeres de todos los sectores sociales y étnicos participaron de frecuentes y distintas maneras en el proceso de la independencia. En los momentos clave no fueron una ni dos mujeres sino un colectivo de ellas las que participaron e hicieron posible los históricos cambios sociales. La historia suele registrar solamente a algunas mujeres extraordinarias, presentadas como "espejo de varones sobresalientes", pero en la realidad fueron muchas y diversas las mujeres que participaron. Fueron guerreras, espías, mediadoras, enfermeras, encargadas de logística, etc. es decir, cumplieron múltiples papeles en las luchas emancipatorias. Hubo una participación sobresaliente de la mujer del pueblo, aunque generalmente la historia oficial solamente ha destacado a las más conspicuas mujeres de la clase dominante. Las indígenas, negras y mestizas contribuyeron, junto a los hombres de avanzada de aquel tiempo, al triunfo de la revolución por la independencia: marcharon a la par del hombre por derriscaderos, sierras, vados y cañones.
Nuestra independencia contó con el aporte decisivo de cientos de mujeres que dentro y fuera de las filas del ejército apoyaron la construcción del proyecto libertario patriota. Junto con los combatientes avanzaron las voluntarias, que fueron soldadas, enfermeras, aguateras, cocineras. La participación de las mujeres en las guerras independentistas estuvo –en la mayoría de los casos- ligada al apoyo a familiares, las mujeres del pueblo partían a la guerra con sus compañeros, cargando sus hijos, sus ollas, sus ropas y las pocas pertenencias del hogar. Estas camaradas de batalla, determinantes en un momento dado, no sólo no fueron valoradas, sino que no fueron registradas e incorporadas a la historia, fueron invisibles y aún siguen así. Avanzadoras, troperas, soldaderas, rabonas, vivanderas, juanas, fueron inseparables de los ejércitos y el mejor sostén con que podía contar el campesino soldado. Fueron multitud de mujeres del pueblo anónimas y olvidadas, sus nombres desaparecieron a medida que las batallas avanzaban. A la retaguardia de todos los ejércitos iban las mujeres. Quedan unas pocas en la memoria a pesar de que fueron legiones.
Este olvido histórico tiene relación, por un lado con el papel subordinado y la discriminación del conjunto de las mujeres en la sociedad, y por otro con la negación del colectivo de ellas, constituido por mujeres del pueblo pobre, quienes hicieron posible los históricos cambios sociales. Los historiadores oficiales desaparecieron la lucha del pueblo y, dentro de esa lucha, especialmente la de las mujeres, casi nada se sabe de la participación de las mujeres en la lucha independentista como conjunto de masas. Faltan relatos, faltan anécdotas y descripciones que las visibilicen y las muestren como sujetas de la historia y las transformaciones.
Cumplían las troperas muchas funciones:
· Guerreras: en el momento necesario ellas cargaban el fusil y salían a pelear, Las hubo que pusieron sus pechos desnudos ante el pelotón de fusilamiento para salvar a sus hombres, hasta tuvieron sus hijos en lo peor de los combates.
· Cocineras y Aguateras: Llegaban a los pueblos y encendían los fuegos. Entre el humo y el fuego de los combates se percibían sus borrosas siluetas andrajosas, emponchadas, llevando cántaros de agua para los agonizantes y fuentes de comida para los hambrientos.
Enfermeras y Curanderas: ellas estuvieron en el nacimiento de las patrias americanas socorriendo heridos, ayudando a morir, sepultándolos y rezando por ellos, todas eran expertas en el uso de hierbas y tisanas.
Manuela Godoy, una santiagueña que estuvo en la batalla de Tucumán, dijo: "Aunque sea con agua y algún aliento a los hombres, algo se hace para ayudar a la patriada. Y si tengo que agarrar una bayoneta y ensartar godos, no soy lerda ni me voy a quedar atrás". Pocos nombres han quedado de estas mujeres bravas que acompañaron a las tropas patriotas, Cira Tremaría y Juana Ramírez La Avanzadora en Venezuela y su batallón de mujeres, las niñas de Ayohuma en Argentina, las heroínas de la Coronilla de Cochabamba en Bolivia.
Una contribución importante de las mujeres a la gesta independentista fue actuando como espías de los realistas, muy útiles para las emboscadas, averiguando todo lo que podían sobre las tropas. Tal es el caso de Policarpa Salavarrieta en Colombia, cuyas actividades estuvieron especialmente vinculadas con la guerrilla de los Llanos; recibía y mandaba mensajes, compraba material de guerra, convencía a jóvenes y les ayudaba a adherirse a los grupos patriotas. Experta en espionaje, Policarpa fue indispensable para la causa patriota. Las damas, las niñas, las mujeres de la servidumbre y las esclavas entablaban amistades y hasta amores con oficiales con el objetivo de obtener información para la causa patriota. Llevaban correos, servían de emisarias y proporcionaban albergue e información sobre los movimientos de las tropas realistas. Las mujeres constituyeron una temible red de espionaje y subversión que minó la organización del ejército realista.
Más conocidas y recordadas fueron las mujeres patriotas relacionadas o compañeras de los grandes héroes comandantes que comandaron tropas ellas mismas, algunos ejemplos son Francisca Zubiaga de Gamarra en Perú, en Venezuela Dominga Ortiz de Páez, primera enfermera de los campos de batalla, Josefa Camejo quien encabezó a un grupo de mujeres prestas a defender la ciudad de Barinas, Luisa Cáceres de Arismendi y por supuesto las excepcionales generalas (recién ascendidas en nuestro siglo): Manuela Sáenz y Juana Azurduy. Ambas de turbulenta vida, ambas apasionadamente comprometidas con la libertad de nuestra América, ambas combatientes y ambas muertas en el olvido, la soledad y la miseria. Contemporáneas indómitas fueron Manuela (1797-1856) y Juana (1780-1862), ambas se batieron en mil combates, participaron de manera enérgica en las cuestiones políticas de la América emancipada, tanto durante el proceso revolucionario como cuando se desataron las luchas intestinas, se concebían a sí mismas como patriotas y ciudadanas con responsabilidades.
Las mujeres de la clase acomodada criolla jugaron un papel importante en las luchas por la independencia, fomentando una socialidad en la que se debatían y defendían las ideas independentistas. En sus salones se reunieron los patriotas conspiradores, se destacan entre ellas la ecuatoriana Manuela Cañizares, en su casa se dio el primer grito de independencia; Mariquita Sánchez de Thompson en Argentina, en su casa se escuchó por primera vez el himno nacional. Francisca Javiera Carrera, hermana de José Miguel, el presidente de la Junta Chilena, fue una infatigable, consecuente y voluntariosa compañera de los ideales libertarios, tanto en los días de triunfo como en los de derrota transitoria. De ellas dice Carmen Clemente Travieso (1964): "Las mujeres de las clases altas, por su mima condición de señoras de la casa, que tenían algún barniz de cultura y seducción y por su belleza `triste y resignada`, tenían ocasiones de dejar oír su palabra, de dar su opinión." Las matronas se ocuparon también como financistas de la causa independentista, se desprendieron de posesiones e hicieron colectas, además de su generosidad y fidelidad a la causa patriota, demostraron poder organizativo, capacidad y entereza. (Patricia Protzel, 2009).
No olvidemos sin embargo, que a una amplia proporción de mujeres patriotas su adhesión a la causa independentista les costó la vida. A los hombres independentistas se les perseguía, torturaba y asesinaba en los campos de batalla y las cárceles, pero a las mujeres además se les humillaba, a muchas se les montó desnudas sobre un burro, cubiertas de miel y plumas, se les azotaba y exhibía en plaza pública. Así hicieron por ejemplo, con Ana María Campos en Maracaibo y Josefa Padrón en Valencia. A la crueldad se agregaba burla y exhibición, enfatizando así la convicción de las autoridades de que las mujeres revolucionarias eran comparables con las prostitutas y, en todo caso, inferiores a los hombres revolucionarios. Parejo al reconocimiento de la valentía y el aporte revolucionario de las mujeres, fue aumentando la brutalidad de las represalias.
Las mujeres condujeron y participaron en acciones de guerra, discutieron estrategias y asumieron consecuencias como la tortura y la muerte. En las luchas por la independencia se rompió con los cánones de la organización social de género de la época, abrazaron la causa de la libertad y por ese lapso extraordinario, la igualdad entre mujeres y hombres pareció ser posible. Pero terminadas las batallas el dominio masculino volvió a imponerse. Las mujeres tuvieron más libertad y protagonismo en la Independencia que en la Colonia, pero cuando la gesta se acabó, temerosos de su avance en la vida pública, los hombres las devolvieron a las casas y se volvió a imponer la tradición de la mujer callada y sumisa al varón, encerrada en lo doméstico y alejada de los ámbitos del poder.
Por: Alba Carosio
http://www.aporrea.org/ddhh/a99121.html
25 de agosto de 2015
Niñas y mujeres sin justicia.

Así tituló su informe el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE): “Niñas y mujeres sin justicia. Derechos reproductivos en México”. Y, al parecer, en Nuevo León apuntalarán el título.
Divulgado a principios de la semana pasada, el informe elaborado junto con la Red de Abogados por la Defensa de la Reproducción Elegida, da cuenta de la situación de las mujeres y las niñas con respecto a la anticoncepción, el aborto, la violencia obstétrica, la muerte materna, la reproducción asistida, y la vida laboral y reproductiva.
En 300 páginas se pone en evidencia lo que Regina Tamés, directora de GIRE, resume así: en México persisten la discriminación y violación de los derechos de las mujeres, lo cual no es un tema que al Estado le interese atender.Y no sólo no le interesa, sino, lo que es peor, esos derechos se utilizan como moneda de cambio en los congresos estatales.
Este miércoles, por ejemplo, tal y como ha sucedido en otros estados del país, se prevé en Nuevo León la aprobación de una ley que “protege la vida desde la concepción y hasta la muerte natural”.
Y, me dicen, la reforma se aprobará con votos del PAN, por supuesto, en alianza con el PRI. ¿A cambio de qué? A cambio de lo que el PRI quiera. Y el PRI lo que quiere es la aprobación de las cuentas públicas.
Este tipo de reformas, impulsadas de manera similar en más de una decena de estados, basadas en dogmatismos religiosos y que utilizan como fuentes de información lo mismo a Univisión que al diccionario Larousse, son parte de la realidad que detalla el informe de GIRE.
“La criminalización en materia de aborto es una constante”. De agosto de 2012 a diciembre de 2013 se presentaron casi 700 denuncias por aborto. Y, con una celeridad que no se aprecia ni en casos de robo, secuestro y desaparición, se han realizado juicios que, por lo pronto, tienen a nueve mujeres en cárcel definitiva y a 13 en cárcel preventiva.
Las denuncias, afirmó Regina Tamés durante la presentación, las hace el propio personal de salud; y las entidades que más denuncias han hecho contra las mujeres son DF, Quintana Roo, Baja California, Veracruz y Guanajuato.
“Nuestro país –señaló Tamés– está invirtiendo en perseguir a mujeres sin recursos económicos o informativos, por el hecho de no haber querido continuar un embarazo”.
El informe también pone en evidencia que en México no hay derechos, hay privilegios. Todo depende de dónde se vive y de cuánto dinero se tiene.
Así, por ejemplo, en las 32 entidades el aborto es legal en casos de violación; pero, por peligro de muerte de la madre sólo en 23; por alteraciones genéticas graves sólo en 16; por inseminación artificial no consentida apenas en 12, y por causas económicas en dos.
Y lo de abortar legalmente en casos de violación, tiene matices, porque el informe señala que en algunos estados se otorga el permiso previa resolución de un juez, y ya sabemos lo que eso puede significar.
Sólo en el DF existe la posibilidad de realizar un aborto de manera voluntaria durante las primeras 12 semanas de gestación. Por eso no sorprende que uno de cada cuatro abortos sea de mujeres que no radican en la capital del país.
Sin duda no tardarán en llegar las mujeres neolonesas que dispongan de los medios económicos. El resto deberá contentarse con saber que su embarazo impuesto o su aborto inseguro fue moneda de cambio para aprobar la cuenta pública del PRI.
Regina Tamés resume así la situación: “Niñas violadas que son obligadas a ser madres, mujeres que pierden su trabajo por estar embarazadas, niñas a las que se les niega un método anticonceptivo y a otras a las que se les obliga a usarlo. Mujeres que desean tener hijos y el Estado les pone barreras, niñas y mujeres para las que la sala de parto es una tumba. Esas, dijo, también son ejecuciones”.
Por: Cecilia Lavalle*
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70441
21 de agosto de 2015
Los discursos hegemónicos.
A pesar del enorme avance de la teoría feminista, y el cada vez más fuerte posicionamiento de la agenda de los derechos de las mujeres como una prioridad y resultado de la enorme desigualdad social agudizada por la violencia sexual y feminicida contra las mujeres, hoy día es más fácilmente aceptada una verdad dicha en boca de un hombre que en la de muchísimas mujeres que argumenten lo mismo, lo hayan escrito o publicado antes.
Tenemos lo que el mismo feminismo plantea que la validez del discurso se da partir de quien lo nombra, y no podemos afirmar que sea “casual”, sino intencionalmente construido desde el centro del poder que teje finamente las características de lo que es y lo que no es válido, la aprobación del canon, la validación del discurso y al mismo tiempo la certificación desde el centro hacia la periferia.
Esto aparece en discursos, en noticias y en cómo hemos aprendido a aceptar nociones como ciertas y otras de las que nos atrevemos a dudar, es decir si una información proviene de una fuente, su confiabilidad se remite a quién la emite en relación a su género (hombre o mujer), su lugar (si es el centro del país), pero también a quién es como persona por las construcciones de raza y ocupación.
El discurso del poder se construye de argumentos, pero también de formas y acciones que rodean estos discursos. La centralidad del poder, la hegemonía masculina de la verdad, la blancura y el currículum de quien enuncia, y en esa discriminación selectiva de la información que sigue y se rige bajo los mismos esquemas dictados desde el patriarcado, entonces una verdad dicha por una persona que habita la periferia no puede ni será tomada en serio.
En México durante muchos años se tuvieron “noticieros” oficiales que informaban, y si no se decía ahí no era noticia y no ocurría; igual sucedió después con periódicos que con ese poder entre las manos se pervirtieron al punto de ocultar o enfatizar informaciones a voluntad. La mercadería de la información.
Ese imperio se vio trastocado con la llegada de las redes sociales y con la participación muy bien organizada y estructurada de la sociedad civil en estados del interior del país en los que la realidad ganaba, no había de otra más que emprender medidas alternas, buscar medios diferentes, redes comunitarias, radios y enfoques, coberturas, acciones y trabajos solidarios para hablar de una verdad que estaba ocurriendo y no aparecía por ningún lado.
Esto por supuesto implicó el derrumbamiento de esos discursos autorizados en bocas masculinas, y lo llevó a otras voces e imágenes en los estados, a otros liderazgos más allá del centro del país.
Sin embargo, aún se necesita tener voz masculina para ser escuchada incluso en temas como el feminismo, el feminicidio, incluso en la igualdad, y por supuesto resulta que empezamos a darle más credibilidad a los hombres buena onda que se interesaban amablemente por estos temas, sin mirar que se repetía el ciclo del empoderamiento de los mismos en los temas que las mujeres sin nombre y sin trayectorias habían posicionado, es decir, activistas mujeres que con el afán de que se visibilizaran las problemáticas de los estados abrieron sus agendas, mostraron sus monitoreos y registros, investigaciones y trabajos de años.
Algunas terminaron por verse desplazadas por estos nuevos hombres feministas y por quienes consideran válidos los discursos de la teoría feminista, sólo si es dicha desde el centro, porque como antes y como siempre, habitar en la periferia del conocimiento es no existir.
Contradictorio al fin, el prejuicio pocas veces reconocido es que el conocimiento es un poder y como tal ha de estar en el mismo lugar y permite “ganar” posiciones o lógicas, más allá de entender que los países jamás han funcionado como centros solares donde el sol-centro ejerza atracción o control, y donde todo tenga que suceder.
Las movilizaciones y organizaciones, los discursos feministas en los estados han tenido que crecer y ensancharse, posicionarse por una razón: la realidad las estaba aplastando, y si no empezaban por organizarse, aliarse y construir vínculos de apoyo solidario, si no empezábamos a mirar hacia las fronteras y las coincidencias, serían arrasadas por la violencia, por los discursos hegemónicos, el discurso del poder construido y aceptado sólo desde el centro y con voz/cara de hombre.
No debe sorprendernos que hoy día desde el centro se envíe a emisarios con voces autorizadas para ir a hablar por los estados dando conferencias sobre temas que las organizaciones de mujeres han planteado, denunciado y exigido que se corrijan desde hace años sin que nadie les haga caso.
Pero cuando es dicho por un hombre, blanco, de traje, con título de alguna universidad particular y por supuesto del centro… entonces todo empieza a revelarse como una nueva verdad.
Por: Argentina Casanova*
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70442
20 de agosto de 2015
Corredor frontera sur, trampa mortal para las migrantes.
Cada mes la prensa de los estados del sur del país reporta el asesinato de entre cuatro y cinco mujeres migrantes en la frontera con Guatemala, quienes presuntamente son ultimadas por sus parejas sentimentales, el crimen organizado y agentes de seguridad, y muchas de ellas durante su tránsito por el corredor Huehuetenango-Comitán.
Así lo denunciaron hoy más de 36 organizaciones civiles que integran la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración, así como Formación y Capacitación (Foca), durante la presentación en el Instituto Simone de Beauvoir, en esta capital, de la "Cartografía de las mujeres en la migración", una investigación sobre las características del tránsito irregular de esta población.
Diana Damián Palencia, directora de Foca y coordinadora general del estudio, señaló que se logró constatar con diversas evidencias que el corredor que atraviesa de Guatemala al estado de Chiapas (Huehuetenango-La Mesilla-Comitán) representa diversos riesgos para las mujeres, entre ellos que sean víctimas de extorsión, robo, abuso sexual, desaparición, cooptación para la trata de personas, y feminicidio.
No obstante –advirtió la activista– este corredor tiene diversos "puntos ciegos" (zonas de tránsito irregular sin vigilancia de la autoridad migratoria) por donde cruzan las mujeres migrantes –cada vez más jóvenes– que vienen de Centroamérica a México para trabajar, reunirse con su familia o porque huyen de la violencia en sus países de origen.
En breve entrevista con Cimacnoticias, Diana Damián dijo que se desconoce el número total de cuerpos de mujeres que han sido hallados en ese corredor, ya que algunos son abandonados del lado de Guatemala y otros del lado mexicano, lo que complica su registro; además, es difícil la localización de algunos restos que fueron enterrados, acotó.
Sin embargo, abundó, los grupos civiles están al tanto de las notas periodísticas publicadas en Chiapas y el norte de Guatemala que reportan cada mes el asesinato de cuatro o cinco mujeres migrantes, muchas de ellas abandonadas en un camino terregoso conocido como "Gracias a Dios", ubicado entre el municipio de Frontera Comalapa (en Chiapas) y el departamento (estado) de Huehuetenango, en Guatemala, donde además de restos de migrantes se han encontrado prendas y zapatos.
De acuerdo con esas notas periodísticas, la forma en que las migrantes son ultimadas y abandonadas en la frontera sur del país revela signos de violencia feminicida, perpetrada por policías federales, el crimen organizado o por sus propias parejas, cuyos asesinatos son reportados como "crimen pasional".
Las especialistas aseguraron que la ruta de la zona centro –que abarca las comunidades de Guacamayas, Las Espuelas, El Jocote, Agua Zarca y Palmira, todas en Chiapas– es la "más riesgosa" para las migrantes, ya que las personas que habitan estas poblaciones son "poco solidarias" con las mujeres, a quienes estigmatizan, niegan el empleo o entregan al crimen organizado.
La zona sur (que pasa por Tectitán, en Guatemala, hasta Arriaga, en Chiapas) y la norte (que pasa por la localidad guatemalteca de Santa Cruz Barillas al municipio chiapaneco de Palenque) representan menos riesgos para esta población, apuntaron las activistas.
Sin embargo, en esas zonas también prevalecen (aunque de forma más encubierta) las llamadas "cuidadoras", mujeres cooptadas por el crimen organizado para impedir que escapen las víctimas de trata.
Las expertas destacaron que las mujeres migrantes, a diferencia de sus pares varones, no acostumbran viajar en el tren de carga conocido como "La Bestia", sino que transitan por el corredor Huehuetenango-Comitán a pie, en autobuses, taxis o combis, cuyos conductores las extorsionan o les roban.
Las mujeres llegan a pagar como mínimo hasta 7 mil dólares (115 mil 150 pesos mexicanos) por todo el traslado, sin que esto garantice que lleguen sanas y salvas a sus destinos.
A fin de sobrevivir a las diversas violencias durante su tránsito, las migrantes han estrechado la comunicación con otras mujeres de sus comunidades de origen para informarlas sobre los posibles riesgos.
A la par, algunas personas mexicanas, como las llamadas "protectoras", prestan alojo y brindan comida a las migrantes como un gesto solidario.
En el corredor Huehuetenango-Comitán no existen centros de Derechos Humanos (DH) que defiendan a las migrantes y, por el contrario, las autoridades y los medios de comunicación mantienen "invisibilizadas" estas zonas, por lo que la violencia contra ellas ocurre generalmente "sin testigos".
Damián Palencia observó que si bien esta situación ha prevalecido por años, desde la instauración en julio de 2014 del Plan Frontera Sur –que endureció la política migratoria con acciones de control y detención– se están vulnerando aún más los derechos de las migrantes, quienes eligen las rutas más peligrosas para evadir los puntos de inspección, control migratorio y a las bandas del crimen organizado.
Se suma que las mujeres también son víctimas de extorsión por parte de personal del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Policía Federal –que empezó a desplegarse con mayor auge con la entrada en vigor del Plan Frontera Sur–, que les piden documentos y les cobran "cuotas" para dejarlas continuar su tránsito.
Prueba de ello es que en 2014 el INM registró 127 mil 149 detenciones de personas migrantes (47 por ciento más que en 2013), de las que 14 mil 73 eran mujeres mayores de 18 años y 2 mil 700 eran niñas. Para mayo de este año la cifra de mujeres detenidas llegó a 12 mil 649.
Foca informó que también constató que la Secretaría de Salud está "ocultando" las muertes maternas de las mujeres migrantes en México, a fin de cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio que establecen una reducción de defunciones de mujeres por esta causa.
Las organizaciones civiles recomendaron al gobierno mexicano apoyar la instauración de un observatorio que vigile los DH desde una perspectiva de género, que proporcione un lugar seguro de alojamiento y asesorías para las mujeres, combata la violencia de género, promueva los derechos sexuales y reproductivos de las migrantes, y vigile la atención de partos y pospartos.
Las activistas –entre ellas Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi)– detallaron que el Estado debe cumplir con los objetivos que plantea el Programa Especial de Migración (PEM) –que se presentó el 30 de abril de 2014–, para proteger la vida de las migrantes.
No obstante, durante 2014 el PEM no contó con presupuesto y no generó grandes avances para las mujeres en tránsito, por lo que ahora las expertas exigieron que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 se integre un anexo presupuestal para este programa.
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70458
http://www.vocesoaxaca.com/?p=2145
19 de agosto de 2015
El género: un mar de fondo.
¿Por qué mar de fondo?
Desde que recuerdo he sentido una atracción profunda por el mar. Cuando era niña, vivía expectante de encontrarlo en todas partes: en los cuentos, en las historias de mi abuela y de mis padres, en el sonido de los caracoles con los que mis tías adornaban las mesitas de centro y, por supuesto, en la vida real. Esto último no sucedía a menudo, porque para la mayoría de las personas que vivimos alejadas del mar, es un privilegio poder acercarnos a él y pasar unos días escuchando las olas y observando la fuerza de esa enorme masa en movimiento.
El mar se mueve todo el tiempo, aunque la fuerza de las olas, su altura y el nivel de las mareas, no son siempre iguales. El mar de fondo, también llamado mar de leva o mar tendida, se refiere al oleaje que se propaga fuera de la zona donde se ha generado y que puede llegar a lugares muy alejados de manera repentina. El continuo movimiento del mar, su inmensidad, su fuerza, la dificultad de contenerlo o intervenirlo, me permiten hacer una analogía con el género. Además, ambos tienen una gran influencia en la vida de las personas, muchas veces, sin que éstas se den cuenta de ello.
La idea del mar de fondo, me hace pensar en las consecuencias que tiene el género en aspectos de nuestra vida que en principio parecieran no estar relacionados. El género se naturaliza a tal grado, que no tenemos idea de cuándo, dónde y cómo se gestó, y la mayor parte del tiempo lo perdemos de vista, aunque sea un elemento definitorio de nuestras identidades y de nuestras vidas. Al igual que el mar de fondo, a veces el género parece no estar presente y, de pronto, se manifiesta con una fuerza avasalladora que se hace observable en campos de la vida cotidiana de las personas como la sexualidad, el erotismo, el arte, la comunicación, el desarrollo de la tecnología, la salud y el trabajo, entre muchos otros.
El género y sus vaivenes
Con frecuencia el género es entendido como un atributo de los individuos, como algo que tenemos desde que nacemos, o inclusive antes, cuando nos formamos en el vientre materno.
Es visto como algo natural que poco tiene que ver con la sociedad de la que formamos parte a lo largo de nuestras vidas. Desde esta visión, nacemos mujeres u hombres, tenemos órganos sexuales de hembra o de macho, y eso, al igual que el color de la piel, de los ojos o de la forma de nuestro cuerpo, se percibe como un hecho natural, definitivo y universal, y por lo tanto, incuestionable.
Para otras personas el género está siempre, y únicamente, asociado a las mujeres. Desde esta visión los estudios de género son aquellos que se centran en lo que atañe a las mujeres. Del mismo modo, la perspectiva de género, que se aplica muchas veces a rajatabla en programas institucionales o discursos políticos, se refiere a la consideración de las mujeres y «nuestros asuntos», en las agendas de diversas instituciones.
En ninguna de las formas anteriores se piensa el género como relacional, es decir, que involucre las relaciones entre personas. En este espacio pensamos el género como una de las tantas formas en que las sociedades se organizan. Las sociedades inventan y ponen en acción clasificaciones con base en ciertos atributos de las personas y las jerarquizan. De esta manera, el género es un orden o un sistema clasificatorio que se basa en las diferencias de los cuerpos de las personas en relación con su capacidad reproductiva (Connell, 1987). No importa si dicha persona en verdad se reproduce o no, basta con que tenga ciertos atributos físicos que coinciden con las clasificaciones establecidas: hembra-macho, mujer-hombre. A partir de esta primera clasificación, se van agregando otros atributos, como la fuerza física y el valor en los hombres, y la sensibilidad y la belleza en las mujeres, de esta manera se van construyendo una serie de roles y expectativas que se naturalizan en este proceso de clasificación y jerarquización de las personas, las identidades y las representaciones (Scott, 2008).
Todo este proceso da lugar a la invención y operación de normas e instituciones sociales que intentan mantener este orden social que, desafortunadamente, no ha sido pensado como una organización igualitaria, o que mínimamente tienda hacia la igualdad de condiciones para la vida de los miembros de un grupo social. Es más bien un sistema dicotómico; es decir, plantea la existencia de dos polos opuestos y complementarios (macho-hembra, hombre-mujer, masculino-femenino). Hay que señalar que uno de los pilares de este orden es la superioridad de lo masculino frente a lo femenino y, por ende, de los hombres frente a las mujeres. La complementariedad de estos polos responde a la lógica organizativa basada en la reproducción, como mencioné antes. Por lo tanto se establece la heterosexualidad como norma para las relaciones entre personas. En términos generales, lo que sale de la norma, tanto en el campo identitario como en las formas del deseo erótico, se clasifica como anómalo (Butler, 2007; Gutiérrez, 2015).
Sin embargo, hay que decir que el género, por fortuna, se transforma continuamente, quizá mucho más despacio de lo que desearíamos algunos de nosotros. Dichas transformaciones se relacionan con otros aspectos sociales, como la educación, el mercado, el desarrollo de la tecnología, el trabajo, la religión y la política, entre otros; además se articulan con otras formas de organización social como la clase, la raza, la edad, la profesión, entre otras. Igualmente es necesario aclarar que las formas de organización social por género no son universales. Si volvemos la mirada a décadas pasadas, o miramos sociedades diferentes a la nuestra, podemos encontrar formas distintas de organización social que involucran al género: las formas en que las mujeres de diversas clases sociales utilizan o han utilizado el espacio público, las leyes concernientes al matrimonio, divorcio y crianza de los hijos, el constreñimiento o libertad para formar parejas no heterosexuales o las luchas por los derechos de personas LGBT. La organización por género y sus transformaciones deben entenderse social e históricamente situadas y a la luz de las vinculaciones con fenómenos de carácter local, pero también articulados con el contexto global, sobre todo en una época como la que vivimos, en donde el internet y las redes sociales permiten, o al menos aparentan, un mayor contacto con personas de otros países y sus experiencias.
Hablar de género importa porque nos permite profundizar en las formas en que nos organizamos como sociedad y con ello poner de relieve la desigualdad y sus formas. A partir de las miradas profundas, de los diálogos y reflexiones sobre las implicaciones del género en la vida de las personas, podemos también conocer y reconocer las transformaciones que se han dado a lo largo de la historia. Así el cambio deja de ser una utopía y se convierte en una posibilidad. La desnaturalización del género por medio de la reflexión crítica sobre diversos aspectos sociales y culturales, nos acerca a una sociedad interesada en ser más igualitaria.
Es por eso que les invitamos a transitar en este espacio, que tratará de mirar y reflexionar sobre distintos aspectos cotidianos que marcan nuestras experiencias en este mundo social «generizado». Somos personas con identidades de género y formas del deseo erótico diversas, que muchas veces no nos percatamos del peso de haber sido socializados como mujeres u hombres heterosexuales, hasta que el estruendo del mar de fondo aparece en medio de una aparente calma. Sirva pues este espacio para reconocernos, pensarnos, cuestionarnos y reinventarnos como personas que formamos y nadamos en un mar común y, sin duda, transformable.
Ana Paulina Gutiérrez Martinez
13 de agosto de 2015
La Menstruación:la 'herida' cíclica de la mujer .
"La menstruación se instala como tabú en el sistema social. Las mujeres asentimos a este mensaje desde la infancia: ninguna princesa Disney menstrúa. Pero tampoco parece que lo hagan las actrices de Hollywood, ni aquellas que protagonizan los anuncios de tampones y compresas. Y si lo hacen, su sangre no será roja sino azul y jamás mancharán las braguitas, caracterizadas siempre desde un blanco impoluto. Hasta la pubertad o la adolescencia, mamá o nuestra hermana mayor no nos explica qué es la menstruación. Cuando lo haga, nuestra reacción, al reconocer que pronto experimentaremos la menstruación, divagará entre la curiosidad, el rechazo y el miedo", según Lola Pérez. Feministas, investigadores y artistas reivindican la visibilidad de la 'herida' cíclica de la mujer con varios objetivos: aumentar la salud menstrual en los países donde más se necesita, que forme parte de la conversación social y que se reconozca como derecho hablar de su sangre sin que se considere algo 'sucio'; sin que el interlocutor arrugue la nariz. Sea por presencia, sea por ausencia, la menstruación forma parte de la vida femenina como una segunda piel. No sucede de vez en cuando -salvo problemas médicos-, sino que es una constante con una periodicidad -a veces matemática, otras no- que imprime, en cada mujer, la posibilidad de la concepción y de la continuidad humana. Lo dice un 'superhéroe' que viste de rojo: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". En el caso de la herida cíclica de la mujer, la tarea comienza a los 12,5 años, tras una serie de procesos que estimulan una glándula del hipotálamo que activa la hipófisis que, a su vez, produce las sustancias que actúan sobre los ovarios y las glándulas suprarrenales. Estos órganos comienzan a producir hormonas, que son las responsables de la salida del vello en las axilas y el pubis y del desarrollo de las mamas; al final de esta etapa de cambios, tiene lugar la menarquia [primera menstruación] y se activa el mecanismo que permite a las mujeres ser madres. La menstruación, en condiciones normales, es un signo de salud. A pesar de eso hay un estigma social y tabúes culturales a cerca de la Menstruación. Según datos de Wash United, la organización berlinesa que está detrás del Día de la Higiene Menstrual "en India, un 66% de las chicas no puede acceder a un baño y, en Burkina Faso, un 83% de las niñas no tiene donde cambiarse el tampón o la compresa en el colegio, al igual que el 77% de las jóvenes en Níger"; unos datos que fomentan "el absentismo escolar" porque "la ausencia de higiene menstrual aumenta el estigma y la falta de información provoca estrés, vergüenza y exclusión social". «Todo proviene del significado de la sangre, que, para el hombre, desde las cavernas, su pérdida es siempre terrible, pues supone un signo de muerte inminente. Para los hombres, sangrar está relacionado con no tener un cuerpo sano, cuando para las mujeres es justo lo contrario; las mujeres sanas menstrúan regularmente, los hombres no. El rechazo torna en miedo cuando aparece la envidia y se dan cuenta de que se trata de una cualidad mágica y sólo femenina» según David Linton, profesor de Comunicación y Arte en el Marymount Manhattan College en Nueva York. "Como mujeres, podemos dejar de sufrir en silencio y hablar en voz alta sobre nuestros ciclos menstruales, podemos dejar de ocultar nuestros productos menstruales y llevarlos con confianza al baño, podemos criticar los aspectos negativos de los productos desechables, como los tampones, que contienen químicos dañinos, podemos romper el discurso histórico y social negativo a través de las artes visuales". «El tabú de la menstruación es una violencia, porque no te permite expresar cómo te sientes. Tenemos derecho a cuidarnos porque estamos en un momento especial. Si cuando menstrúas no tienes estrés laboral, te medicas menos; hay que cambiar el punto de vista social y cuidar nuestro cuerpo de forma más sana, sin recurrir al ibuprofeno; así sólo se tapa, no se sana. Hasta en China tienen una especie de baja laboral cuando las mujeres menstrúan». La «menstruación se ha usado como excusa para negar derechos sociales y económicos a las mujeres» y que, en relación al desarrollo laboral, debería verse, únicamente, «como otro fenómeno físico, como la respiración o la digestión porque, pese a su naturaleza, a menudo las mujeres sufren penalizaciones por menstruar, cuando la menstruación no tiene por qué afectar las relaciones laborales, las responsabilidades, las promociones, los incentivos y las oportunidades en general»."Las cosas positivas asociadas a la menstruación a menudo se ignoran, muchas mujeres tienen un mayor impulso sexual mientras están premenstruales, y menstruar conduce a un mejor sexo, y los orgasmos alivian los dolores menstruales".
http://mujericolas.blogspot.com.es/2015/07/la-menstruaccionla-herida-ciclica-de-la.html
11 de agosto de 2015
Las migrantes dedicadas al trabajo en el hogar explotadas.
Más de 100 trabajadoras del hogar participaron en esta ciudad en el Encuentro Latinoamericano y del Caribe sobre Migración Laboral de Mujeres Trabajadoras del Hogar, en el contexto de la ratificación e implementación del Convenio 189 y la Recomendación 201 de la Organización Internacional del trabajo (OIT), que establecen beneficios para este personal.
Aunque hay avances en el reconocimiento de los derechos de estas trabajadoras, todavía existen obstáculos por parte de los Estados y las cámaras empresariales que impiden a las empleadas del hogar gozar de los beneficios de la seguridad social, denunció Amanda Villatoro, de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas.
“Hay una gran resistencia y las amenazan que si se les paga la seguridad social el trabajo se va escasear, lo cual es falso porque históricamente las mujeres pobres son las que han subsidiado de alguna manera a los demás trabajadores, pero si hay personas que tienen salarios dignos pues también tendrán la capacidad de pagar salarios dignos a las trabajadoras del hogar”, defendió Villatoro.
No es posible que las trabajadoras del hogar, quienes cuidan a los seres más preciados de la familia (niñas, niños y adultos mayores), reciban los más bajos salarios y además sin derecho a la seguridad social, por lo que es necesario reconocer el trabajo del hogar dignamente y con todos los beneficios laborales, insistió.
“Trabajo como ningún otro, derecho como cualquier otro”, es el lema de la campaña que desarrolla desde 2014 esta confederación sindical, para lograr que los empleadores reconozcan los derechos de las trabajadoras del hogar.
En el encuentro latinoamericano se hizo el reclamo al derecho de las mujeres a contar con un trabajo decente y a estar organizadas en un sindicato, remarcó Villatoro.
En el caso de Nicaragua, las sindicalistas propusieron una ley que permita a las trabajadoras del hogar migrantes gozar de todos los derechos, detalló Andrea Morales, de la Federación de Mujeres Trabajadoras Domésticas y Oficios Varios de Managua.
La situación más preocupante es el caso de las migrantes trabajadoras del hogar, la mayoría en condición irregular, lo cual les dificulta acceder a todos los derechos laborales, especialmente a la seguridad social, dijo Morales.
Las migrantes se exponen a la explotación laboral, a los accidentes y a la discriminación, y es por eso la necesidad de establecer alianzas y esfuerzos regionales que permitan a estas mujeres contar con todos sus derechos.
Es necesario que los Estados aprueben leyes a favor de las mujeres, como el salario mínimo. En el caso de Nicaragua el salario mínimo para las trabajadoras del hogar es de 4 mil 315 córdobas al mes (157 dólares/3mil 532 pesos mexicanos). También Costa Rica (CR) tiene una ley del salario mínimo para estas empleadas, pero no así en otros países de la región, abundó Andrea Morales.
Ileana Morales, de la Asociación de Trabajadoras Domésticas de Nicaragua (Astradome), que actualmente agrupa a unas dos mil trabajadoras del hogar migrantes en CR, estimó que en el país vecino hay unas 80 mil mujeres nicaragüenses en el trabajo del hogar.
Por: Nelson Rodríguez
http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70382
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