"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
8 de octubre de 2015
Mercado Laboral Femenino en Chile .
EL desarrollo del trabajo femenino como un "bien" ha requerido de cambios profundos en la sociedad, precipitados por eventos bélicos, protestas y manifestaciones masivas de diversa índole, tanto cívicas como artísticas y económicas. Esto cambios han permitido el desarrollo del mercado laboral femenino, como un nicho dentro de la fuerza de trabajo global.
En vista de ésta historia no podemos apoyar la tesis de que el Mercado se crea y se mantiene por elementos naturales, propios de la sociedad, o por una "mano invisible", por el contrario es la sociedad, con voluntad y esfuerzo, la que ha debido delimitar, configurar y perfeccionar el mercado laboral a través del tiempo (Geertz,, C. 1978; White, H. 1981) a través de las definiciones incitadas por los movimientos sociales y finalmente implementadas por las instituciones, en un proceso de cristalización de estilos regulatorios que se realiza en el campo social. (Fligstein, N. 1996 en Ossandón, J. 2012) Cómo ha sido la configuración del Mercado Laboral Femenino a través del tiempo es la pregunta de interés de éste estudio, en particular cómo han intervenido las instituciones, a través de regulaciones y manifiestos, en el desarrollo de éste mercado como se configura hoy en Chile, una tarea que está aún lejos de terminarse, debido a las evidentes brechas en la valoración del trabajo femenino y masculino.
Como hipótesis, proponemos que la intervención de las instituciones puede explicar aumentos o disminuciones en la tendencia de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, en particular buscaremos contrastar el efecto de la nueva ley que establece un post natal de 6 meses ha tenido algún efecto sobre la empleabilidad de las mujeres en Chile.
Método de Recolección de Datos
Para identificar el efecto que han tenido las instituciones en el desarrollo de un Mercado Laboral Femenino, se revisarán los datos recopilados por el Banco Mundial, contrastando el efecto que han tenido la implementación de leyes o la gestión de instituciones que regulan el funcionamiento del Mercado Laboral, siendo la Dirección del Trabajo la principal entidad de velar por el cumplimiento de las regulaciones por los derechos y deberes de los trabajadores, estipulados en diversos códigos, decretos, leyes e incluso en la constitución nacional.
Surgimiento del Mercado Laboral Femenino
Después de gran parte de la fuerza laboral de los países occidentales debiese partir a la guerra, en la década de 1910 y 1940, las empresas que debían abastecer a la maquinaria bélica se encontraron de pronto sin fuerza de trabajo y con una gran demanda de bienes que permitieran seguir batallando. La Industria entonces empezó a considerar a las mujeres como mano de obra.
En esa época la participación femenina en instancias ajenas a las labores caseras era escasa, de hecho la primera mujer que daba cátedra de Física en la Universidad de la Sarbona en París, fue Marie Curie el año 1906, el voto femenino en Chile se autorizó recién el año 1934, y en países como Afganistán y Andorra se permitió en los años 1963 y 1970, respectivamente. (Wikipedia, 2012) Antes de la Revolución Industrial y su relación con las Guerras Mundiales, las mujeres occidentales tenían una de dos alternativas: Casarse o asumir los hábitos religiosos. (Zárate y Godoy, 2005)
Las relaciones femeninas estaban fuertemente enlazadas al poder económico que tenía su familia sobre ellas, sin embargo, en la medida en que su participación laboral empezó a aumentar, así también fue evolucionando su identidad, ya que fueron adquiriendo mayor poder económico. Esta evolución sembró las bases de movimientos sociales sufragistas y feministas, que proponían una idea que, en la época (y aún hoy) resultaba revolucionaria: Las mujeres podían hacer las mismas cosas que los hombres... e incluso mejor, como pregonaban los movimientos feministas.
Según plantea Zelizer, V. (2000) los vínculos sociales están afectados por dimensiones culturales y económicas, siendo el dinero un factor en las relaciones que incide sobre el poder de negociación de cada parte. La revolución feminista de mediados del siglo XX no sólo significó una revolución política, sino que también influyó en el desarrollo del actual rol que cumple la mujer en la sociedad y en su casa. Además, este movimiento generó otro efecto en el ámbito económico: se integró a las mujeres al mercado laboral.
Este proceso de integración a un nuevo rol está aún lejos de haber superado todos sus reveses. Aunque es cierto que la participación femenina a nivel global está aumentando, no necesariamente a un nivel igualitario que los hombres, ya que perciben en promedio una remuneración bastante menor, aún en los mismos cargos aunque particularmente en las posiciones de mayor responsabilidad. (CASEN, 2009; Cabezas et al., 2011).
Por otro lado, el haber ganado un nuevo rol no significa que haya "perdido" alguno de los que la mujer ha desempeñado tradicionalmente, generándose un fenómeno estudiado en la literatura como "Conflicto trabajo - familia" (Barros y Barros, 2008). Pese a que éste conflicto afecta tanto a hombres como a mujeres, en el caso de éstas últimas se traduce muchas veces en el abandono del trabajo en pro de la crianza de los hijos, rol que no es asumido de forma generalizada por sus parejas. (Godoy y Mladinic, 2009)
Hipótesis respecto del Mercado Laboral femenino en la actualidad
Se considerará el Mercado Laboral Formal, es decir, sin considerar trabajos a medio tiempo, emprendimientos o servicio doméstico, sino que aquella demanda de fuerza laboral a la que se le ofrece un contrato y un salario según las condiciones legales correspondientes. Los oferentes en este mercado son las personas que cumplen ciertos requisitos de experiencia y formación para poder ocupar un cargo, y los demandantes son las organizaciones que requieren llenar o crear una vacante con el trabajo de algún candidato disponible en la fuerza laboral de un país. Asumiremos que una persona que ya está trabajando se mantiene en el Mercado Laboral, ya que puede ser reclutado aún sin dedicarse a postular a ofertas de empleo, a través de la gestión de un Head Hunter.
Al momento de incorporar personas a sus filas, las organizaciones realizan procesos de evaluación de los candidatos, para disminuir lo más posible el riesgo de contratar a una persona que no responda a las exigencias del cargo con los estándares de desempeño exigidos por la empresa. Generalmente inician filtrando los currículum de los candidatos, para ir pasando a las siguientes etapas de evaluación sólo a aquellos que cumplen con ciertos criterios predefinidos.
Los estudios han encontrado que los aspectos valorados por el mercado laboral y que promueven la participación femenina en las empresas son la educación, el número de hijos y el estar soltera, además de algunos factores culturales como los valores más liberales en las familias y en las propias mujeres, se relacionan positivamente con la participación femenina en el mercado laboral. (Contreras y Plaza, 2007)
Considerando que el mercado laboral es un intercambio, donde ambas partes buscan maximizar su beneficio, quisieramos conocer cómo la maternidad incide en el valor que se da al trabajo femenino, en particular luego de un año de implementada la ley que otorga un postnatal de 6 meses.
Características del Mercado Laboral Chileno
El mercado laboral se constituye por fuerza de trabajo utilizada por personas u organizaciones para ejecutar sus actividades. Las personas con las características necesarias para llenar las vacantes disponibles de trabajo conforman el mercado laboral, ya sea que estén buscando llenar una vacante o que sean buscadas mientras se ocupan en algún puesto de trabajo, para hacerles una oferta. Y los oferentes son organizaciones que requieren de personal que implemente sus planes y actividades de negocio, por lo cual negocian un "precio", o en este mercado en particular: una renta.
En el segundo trimestre del 2012 la fuerza laboral en Chile comprendía 7,223 millones de personas (INE). Los movimientos que se dan en éste mercado se parecen más a las transacciones en la bolsa de valores que a comprar en un supermercado, ya que la renta es negociada en base a la estructura de costos de la organización que ofrece una vacante y a las condiciones comparativas con el resto de la fuerza laboral (Equidad interna y Externa en la asignación de sueldo). Es decir que las empresas "cotizan" diversos aspectos en los trabajadores que puedan maximizar su ganancia, como la calidad de su trabajo previo, su formación, sus redes de contacto, etc. Sin embargo, dada la imposibilidad de predecir el desempeño de las personas, tampoco hay consenso respecto de qué factores considerar a la hora de definir un sueldo o seleccionar a un candidato. Es así como entran a valorarse aspectos como la familia de origen, el color de la piel, la afiliación política, la creencia religiosa, el género, entre otros aspecto que no necesariamente tienen que ver con un buen desempeño, y que por ende cierran oportunidades a priori, tanto para las personas que resultan discriminadas como para las empresas que deben aumentar los costos de encontrar al "candidato idóneo". El uso de estos criterios está prohibido en la Constitución Nacional de 1980, sin embargo es muy difícil probar en un juicio que se utilizaron algunos de estos criterios en un proceso de selección, por lo que pueden ser (y son) utilizados con impunidad.
La valoración de las Mujeres en el Mercado Laboral
En terminos de género, históricamente rol de la mujer en el mercado laboral ha sido bastante restringido, dado que se le ha relegado a la función de criar a los hijos además de hacerse cargo de las tareas del hogar, en contraposición al hombre, quien asumía tradicionalmente el rol de "proveedor". Así lo refleja la Encuesta Nacional de Empleo (INE) de 1986, donde la tasa de participación laboral femenina era apenas de un 24%, en contraste con un 65,2% de hombres insertos en el mercado laboral.
Sin embargo, la participación femenina ha ido creciendo con el pasar de los años, llegando a una participación de un 41,9% en el año 2010 (INE), dejando de lado su rol de dueña de casa, ahora la mujer está optando por un estilo de vida más autosuficiente, vinculado a todo un cambio cultural cuyo origen se remonta a los movimientos feministas que partieron en los años 20, después de la I Guerra Mundial. Aún así, en Chile todavía estamos lejos de alcanzar los índices de participación femenina que tienen otros países de la región (ni hablar de otros países desarrollados), tal como se aprecia en el siguiente gráfico (Garretón y Garretón, 2010):
Participación Laboral Femenina luego de la Nueva Ley de Post Natal
Con la entrada en vigencia del nuevo postnatal de 6 meses, el 17 de Octubre de 2011 (Diario Oficial) se temió que se vería mermada la participación femenina en la fuerza laboral nacional, dado que las empresas no podrían enfrentar un periodo de ausencia tan largo de sus trabajadoras. Por otra parte, los defensores de ésta ley planteaban que muchas mujeres hacían uso ilegítimo de licencias médicas para extender el periodo de postnatal, y que al legalizar la situación no sólo traería los beneficios de la lactancia materna al niño, sino que disminuiría el abuso sobre las licencias médicas, sin afectar la "demanda" de mujeres en el mercado laboral, ya que informalmente ya se tomaban los 6 meses de post natal.
El objetivo de éste estudio es revisar el efecto que ha tenido ésta ley sobre el mercado laboral femenino, en su primer año de aplicación.
http://sociologiadelosmercados2012-11.blogspot.com/2012_08_01_archive.html
5 de octubre de 2015
Discurso de Clara Campoamor y el derecho al voto femenino.
El derecho a voto de la mujer fue un movimiento internacional llevado a cabo por las llamadas sufragistas, fue un movimiento reformistas social, económico y político que promovía la extensión del derecho a voto de la mujer. En 1931 reconoció por primera vez en España, el derecho al sufragio femenino.
Pero el debate en las cortes fue controvertido, es decir, que no se aceptó de desde un principio.Las derechas se oponían al voto de las mujeres, ya que para ellos el papel de la mujer en la sociedad era en el hogar, privándola de cualquier tema político.
Las izquierdas apoyaban la igualdad entre hombres y mujeres y también a ser elegidas, Aunque algunos diputados dudaban de su conveniencia ya que decían que el voto de la mujer se daba de manera muy conservadora.
Una de las muchas mujeres que lucharon por el derecho a voto de la mujer fue:
Clara Campoamor, perteneciente al partido radical que luchó por el derecho inalienable del voto femenino.
Aqui su discurso:
Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.
Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?
¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?
Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis -fijaos bien- afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.
No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto -que en España existe- no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio -cosa dolorosa para un abogado-, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.
Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.
Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.
A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.
Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.
Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.
No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.
Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.
Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2006/10/01/actualidad/1159653602_850215.html
2 de octubre de 2015
Violencia contra las mujeres.
Entender las razones últimas que están detrás de la violencia de género supone profundizar en las relaciones entre mujeres y hombres y en el contexto donde tales relaciones se producen. Ese contexto está cargado de historia, de cultura, y por tanto, de valores, ideas, creencias, símbolos y conceptos que pueden explicar por qué en ocasiones la violencia incluso se 'ha naturalizado'.
Al hablar de violencia contra las mujeres es preciso clarificar qué teorías subyacen. Por ello resulta necesario este apartado que recoge algunos conceptos significativos de un marco teórico sobre la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
La violencia de género es todo acto cometido contra el sexo femenino y puede tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico; es decir, la violencia contra la mujer es toda acción violenta que recibe una mujer por el simple hecho de serlo dañándola ya sea física o emocionalmente. La violencia contra la mujer es un problema de salud pública y es considerada un delito.
El denominar este tipo de violencia como violencia de género indica que es un problema social y una violencia específica que reciben las mujeres por el simple hecho de ser mujeres; es decir, ser relacionada con un origen concreto que establece estas características de género diferenciadas y a las que otorga distinta importancia según una jerarquía de valores que otorga una superioridad al género masculino sobre el femenino.
Por tal motivo es de suma importancia el identificar cuáles son las desigualdades ya superadas y cuáles son las persistentes para lograr una evolución social hacia nuevas identidades tanto masculinas como femeninas.
Las desigualdades entre mujeres y hombres hunden sus raíces en los estereotipos de género. Si por sexo se entiende el conjunto de diferencias biológicas, género es la diferente adscripción cultural que se le hace a cada uno de los sexos en el proceso de socialización de las personas. Es decir, la asignación de distintos espacios de actuación para mujeres y hombres y, por tanto, de roles, valores, comportamientos, actitudes, expectativas, etc., y éstos pueden variar según el lugar y el tiempo.
La igualdad es el derecho a un mismo trato y de oportunidades en el acceso, ejercicio y control de derechos, poder, recursos y beneficios, sean cuales sean las características individuales.
Ni todas las mujeres son idénticas, ni todos los hombres tampoco. La diversidad es consustancial a la vida. Hablar de igualdad supone respetar la diferencia de mujeres y hombres teniendo en cuenta la diversidad, tanto de unos como de otras, a la vez que corregir la tendencia actual de imposición y generalización del modelo masculino. Se trata, en suma, de que mujeres y hombres sean iguales en la diferencia.
La clave del problema está en cómo se supone que deben ser los modelos masculinos y femeninos en la sociedad, porque los que se muestran y reproducen en la nuestra están muy desfasados y son discriminatorios.
El problema es que mucha gente todavía los considera válidos y por tanto esas ideas tan tradicionales y negativas de la femineidad y la masculinidad se perpetúan en el tiempo.
Como vemos, es nuestro modelo social el máximo legitimador de la violencia de género. Tenemos que ser capaces de cuestionarnos qué tipo de sociedad creamos que genera maltratadores, qué sociedad genera esta patología del vínculo amoroso.
La Violencia de Género – Antes y Ahora
La violencia de género ha existido a lo largo de la civilización en las diversas culturas; razón por la cual algunos de los estereotipos han sido interiorizados y perpetuados por la sociedad a través de los siglos.
El acceso a la educación y a la información ha permitido a las mujeres el desarrollar una independencia de criterio que ha aumentado sus posibilidades de no tolerar el abuso, discriminación y marginación. De igual manera, el vivir en un mundo globalizado ha provocado gran movilidad de personas y consecuentemente de ideas, que han logrado que la sociedad tome conciencia de que la violencia de género existe y en dimensiones alarmantes a nivel mundial.
¿Cuáles son los factores que perpetúan la Violencia de Género?
Existen varios factores que perpetúan la violencia de género como lo son los factores culturales, económicos, legales y políticos.
Los factores culturales incluyen las definiciones culturales de los roles apropiados tanto para hombres como para mujeres y las expectativas del cumplimiento de los mismos dentro de las relaciones. Existe también una creencia de superioridad inherente de los hombres sobre las mujeres misma que les da valores y derechos de propiedad sobre las mujeres, así como la noción de la familia como una esfera privada y bajo el control masculino. Otro de los factores culturales es la aceptación de la violencia como un medio para resolver conflictos.
En el ámbito económico, los factores más importantes son la dependencia económica de las mujeres y el acceso limitado que tienen al ingreso familiar así como a la educación, formación y empleo.
Manifestaciones de la Violencia de Género
Usualmente la violencia de género se relaciona únicamente al maltrato o agresión físico o sexual pero la realidad es que la violencia ejercida sobre las mujeres se expresa de múltiples formas y en todos los ámbitos en donde se desenvuelva la mujer.
El maltrato físico se refiere al uso deliberado de la fuerza con la intención de generar una lesión física, daño o dolor.
El maltrato psicológico o violencia psicológica se refiere a los actos que atentan contra la identidad psíquica y emocional así como contra la dignidad de la persona. Este tipo de maltrato se manifiesta en tácticas de ejercicio de poder y control como lo son la vigilancia, los insultos, las humillaciones, las prohibiciones y las manipulaciones afectivas que tienen como consecuencia el aislamiento y la anulación de la autoestima de la mujer. El maltrato psicológico tiene como objetivo la desvalorización , el dominio, y el aislamiento y se encuentra en todos los casos de violencia de género.
El maltrato sexual incluye cualquier acto de intimidación sexual forzada por el agresor o no consentida por la víctima.
Existe también el maltrato o violencia económica que se refiere a disponer y administrar los recursos económicos sin consultar a la mujer e impidiéndole acceder a ellos.
¿Cuáles son las conductas que utiliza el agresor?
La violencia psicológica tiene como objetivo la desvalorización, el aislamiento y el abuso social, el control y el dominio y el chantaje emocional.
Las conductas de desvalorización incluyen el tratar a la mujer como inferior, criticarla sistemáticamente, no permitirle tomar decisiones, insultarla o criticar su apariencia, no tomar en cuenta sus opiniones, humillarla y elogiarla alternadamente hasta generarle confusión, entre otras. Los objetivos de la desvalorización son el hacer sentir a la mujer que, debido a su poco valor, es afortunada por estar en la relación así como también el crearle inseguridad y ansiedad ante cualquier planteamiento de abandono por parte de ella. Las consecuencias son la destrucción de la autoestima, la distorsión de su auto imagen y el sentirse poco valiosa.
El aislamiento y el abuso social tienen como objetivo el aislar a la mujer para poder ejercer un control sobre ella más eficaz. Las conductas más comunes son el lograr alejar a la mujer de su familia y amigos a través de tácticas indirectas tales como generar situaciones que le resulten incómodas cuando está con ellos e impedir la relación sobrecargándola de deberes en el hogar. Las consecuencias de este tipo de abuso son la incomunicación, el aislamiento, dependencia y la ruptura del apoyo social del entorno de la mujer.
Las conductas de control y dominio tienen como objetivo el imponer la autoridad del hombre en la relación y tienen como consecuencia la pérdida de libertad, el miedo y la falta de poder para tomar decisiones. Las conductas más comunes son las llamadas telefónicas constantes, el pretender conocer en todo momento dónde se encuentra la mujer y cada una de sus actividades; el manifestar celos y sospechas continuamente, el acusarla injustificadamente de coqueteos con otros y el exigir sometimiento y obediencia.
Las amenazas tienen como objetivo principal el impedir que la mujer cuente lo que pasa dentro de la relación así como el impedir que abandone la relación, sus principales consecuencias son el infundir el temor en la mujer y paralizarla a la hora de tomar decisiones.
Finalmente el chantaje emocional utiliza la lástima como técnica para manejar a la pareja imponiéndole la necesidad de hacerse cargo del otro por el sentimiento de culpa que genera este tipo de abuso. Las conductas más frecuentes son el amenazar con suicidarse si la mujer plantea terminar con la relación, infundir lástima e inducir sentimientos de pena hacia él con argumentos tales como dolencias, problemas en el trabajo, una infancia desdichada, etc.
¿Cómo empieza la Violencia de Género?
A este proceso se le conoce como ‘Escalada de Violencia’ que es paulatino y ascendente de etapas en las que la intensidad y la frecuencia de las agresiones se van incrementando a medida que pasa el tiempo. Comienza con agresiones psicológicas, subiendo a las verbales y finalmente a las físicas.
Este proceso comienza con conductas de abuso psicológico bajo la apariencia de actitudes de cuidado y protección, prácticamente imperceptibles por su apariencia amorosa, que van reduciendo la seguridad y confianza de la mujer en sí misma. Este tipo de conductas son restrictivas y controladoras que minan tanto la autonomía como el desenvolvimiento de la mujer con sus cercanos. Usualmente estas conductas suelen ser el inicio del maltrato y nunca son vinculadas a comportamientos violentos.
Dicha estructura progresiva de la evolución de la violencia provoca que la víctima se acostumbre a la violencia paulatinamente. Está demostrado que la exposición repetida a cualquier grado de violencia afecta y disminuye la conciencia crítica de percepción y rechazo de la misma, distorsionando el umbral de tolerancia y constituyendo una especie de anestésico ante la violencia.
A este proceso de normalización de umbrales altos de violencia se le denomina habituación, que impide a muchas mujeres detectar la violencia que están padeciendo.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Lamentablemente el factor de riesgo para las mujeres es simplemente el hecho de ser mujeres. La violencia de género se refleja en todas las edades y estratos sociales. No existe un perfil de mujer maltratada pero existen rasgos que comparten las mujeres que sufren este tipo de abusos como son una autoestima pendular, miedo, dependencia de la pareja, ansiedad, depresión, indecisión, desmotivación e irritabilidad entre otras.
11 de septiembre de 2015
Sacerdotisas tribales preservan las semillas de mijo en India.
Un grupo de mujeres en el oriental estado de Odisha, en India, danza rítmicamente y ofrece una canción al dios del bosque a cambio de una cosecha abundante.
Con ollas de barro en la cabeza y sus criaturas espirituales a cuestas -una paloma y una gallina- parten a pie desde Kadaraguma, su pueblo situado en la cordillera de Niyamgiri, en el distrito Rayagada.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas": sacerdotisa de Niyamgiri.
Pertenecientes a la tribu de los dongria kondhs, habitantes de los bosques que veneran a las colinas circundantes como la morada sagrada de su dios Niyam Raja, estas mujeres son sacerdotisas, conocidas en el dialecto local como "bejunis".
La ceremonia es la primera etapa de un viaje a un pueblo vecino para recoger una rara variedad de mijo, el alimento básico de la tribu de más de 10.000 habitantes.
En el pasado, el cereal resistente y de alto valor nutritivo se cultivaba en enormes extensiones de tierra en toda India. Aquí, en las colinas de Niyamgiri, los dongria kondhs creen firmemente en los beneficios del mijo y dedican partes de las laderas montañosas a su producción.
Sin embargo, en las últimas décadas el desarrollo industrial y minero en este estado rico en recursos minerales absorbió muchas hectáreas de tierra y relegó a un segundo lugar al cultivo resistente a la sequía.
Un programa público que subsidia al arroz también contribuyó con la merma en la producción y el consumo del mijo, para consternación de las comunidades indígenas que aseguran que su fuente local de alimentos no solo protege su salud, sino que también posee valor espiritual y cultural.
"Somos dongria kondhs. Nos vamos a morir sin nuestros cerros y semillas sagradas", afirma una de las sacerdotisas en diálogo con IPS.
Decididas a preservar el mijo, las sacerdotisas van de puerta en puerta, de pueblo en pueblo, alentando a sus pobladores a recuperar su singular patrimonio.
Un complejo ritual
"Cuando era niña, me enteré de que cosechábamos más de 30 variedades tradicionales de mijo", recuerda Dasara Kadraka, que con 68 años es la sacerdotisa más veterana de las 22 aldeas que colaboran en la preservación del cereal.
"Hace 10 años se había reducido a 11 variedades, y en la actualidad, solo se cultivan dos", añadió en diálogo con IPS.
Dasara es oriunda de Kadaraguma, una aldea de 31 casas que desempeña un papel fundamental en la recolección de las semillas, que consiste en un complejo ritual.
A pie, las sacerdotisas visitan aquellos pueblos que cultivan una variedad antigua de mijo. Las mujeres ofrecen la gallina y la paloma a la bejuni local y, a cambio, le piden cuatro medidas de semillas para llenar cuatro cestas de bambú, que se vierten en una tela blanca.
Las semillas se distribuyen luego en partes iguales entre cinco familias de la aldea de las sacerdotisas viajeras, para que las siembren en junio. Gracias a la lluvia, la cosecha resultante en diciembre equivale, en promedio, a 50 veces la cantidad de semilla sembrada.
Como pago, las sacerdotisas les entregan ocho canastos del cereal a sus vecinos, el doble de las semillas que recibieron al principio.
Las noticias sobre las variedades poco comunes de semillas se pasan de boca en boca. Miembros de la comunidad dom, vecina de los dongria kondhs, actúan de mensajeros.
Las visitas de los doms a localidades lejanas permitieron recientemente la preservación de dos especies de mijo en desaparición: el "khidi janha", emparentado con el sorgo, en el pueblo de Jangojodi, y una versión del mijo cola de zorra, llamado "kanga-arka", en la aldea de Sagadi.
Hábitos locales, dietas saludables
Hace 60 años el mijo ocupaba 40 por ciento de las tierras cultivadas con cereales en India. En la actualidad, esa cifra cayó a apenas 11 por ciento.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela que la producción de mijo comenzó a descender con el cambio de milenio, y que los niveles en 2010 apenas superan los de 1990.
En Niyamgiri, las cifras son peores.
"El plan del gobierno que fomenta cultivos comerciales como el ananá, la cúrcuma y el jengibre en la comunidad dongria kondh invadió 50 por ciento de las tierras dedicadas al mijo en los últimos 15 años", aseguró Susanta Kumar Dalai, un voluntario del sector social que trabaja con la tribu.
Como el mijo crece bien en entornos adversos, prospera en condiciones de sequía y no requiere de riego más allá de la lluvia habitual, las comunidades rurales no se explican la decisión del gobierno que pretende limitar su producción.
El mijo también aporta altas cantidades de proteínas, vitamina B y minerales como magnesio, potasio, zinc y cobre a los pueblos tribales, y llena vacíos nutricionales que no se pueden complementar con otros alimentos más costosos.
La desnutrición en Niyamgiri es común, y el hambre extrema, que el gobierno mide según su referencia de una ingesta diaria de 2.400 calorías, alcanza a 83 por ciento de la población.
Los lugareños aseguran a IPS que las prácticas agrícolas tradicionales, como los cultivos mixtos y los hábitos alimenticios antiguos, podría resolver muchos problemas.
"Cuando teníamos más variedades de mijo sembrábamos hasta nueve cereales y lentejas diferentes en una parcela", explica Krusna Kadraka, de 53 años y jefe de la aldea de Kadaraguma.
Al momento de la cosecha, cada casa tenía varias "gulis" (cestas de bambú con capacidad de hasta 200 kilogramos) llenas de cereales.
Ahora que las variedades de cereales son remplazadas por monocultivos como el arroz, 27 de los 31 hogares del pueblo apenas cosechan dos gulis de granos al año en sus parcelas individuales de una hectárea.
El sistema de castas cerealero
Mankombu Sambasivan Swaminathan, un destacado genetista de 88 años, dijo a IPS que India desarrolló una "jerarquía de los granos", por la cual el arroz blanco –un cultivo lucrativo para los empresarios que venden fertilizantes y una importante fuente de ingresos fiscales producto de la exportación- es considerado superior a los cultivos más tradicionales.
Ante la insistencia de Swaminathan, el mijo será incluido en el sistema público de distribución de alimentos, que entrega cereales subsidiados a dos tercios de los 1.200 millones de habitantes de India, alimentando a 820 millones de personas.
Aunque el sistema está plagado de corrupción, convirtió a grandes poblaciones rurales en consumidoras de arroz y relegó al mijo al lugar de grano "ordinario", destinado a convertirse en forraje para el ganado y no en alimento básico para los seres humanos.
Swaminathan subraya que no solo quiere que el gobierno de India reconozca al mijo, sino que pretende que la Organización de las Naciones Unidas dedique un año internacional a lo que él llama el "cultivo huérfano" porque, aunque antaño fue muy popular, ahora está abandonado por un sistema cada vez más globalizado e impulsado por las exportaciones.
Esa medida podría ser justo lo que necesita India, que tiene una de las tasas más altas de hambre en el mundo. Según la FAO, 194,6 millones de personas están "desnutridos" en este país.
La Organización Mundial de la Salud calcula que 1,3 millones de niños y niñas mueren de desnutrición cada año en India.
Por Manipadma Jena
http://www.ipsnoticias.net/2015/07/sacerdotisas-tribales-preservan-las-semillas-de-mijo-en-india/
4 de septiembre de 2015
Mujeres revolucionan manejo de la basura en isla nicaragüense.
Un grupo de mujeres pobres de Ometepe, una paradisiaca isla dentro del lago de Cocibolca, en Nicaragua, decidió dedicarse al reciclaje de su basura, en una iniciativa que no tuvo el éxito económico esperado, pero que inspiró a toda la comunidad a volcarse en la causa de mantener limpia esta reserva de la biosfera.
Todo comenzó en 2007. María del Rosario Gutiérrez recuerda que se interesó en el tema cuando vio en la televisión que personas que se dedicaban a recoger desechos de los basureros de Managua se peleaban entre sí por el contenido de sacos llenos de botellas plásticas, vidrio y metal.
¿Qué tanto podía valer la basura para que la gente llegase a herirse por ella?, se preguntó. Vivía una situación paupérrima, sobreviviendo ella y sus dos hijos con lo que cultivaba en una pequeña parcela de tierras comunales, en el municipio de Altagracia, y realizando trabajos esporádicos.
Una vecina, con quien habló del tema, recordó a Gutiérrez que en Moyogalpa, el otro municipio que compone la isla, una oficina se dedicaba a comprar metales, vidrios y botellas plásticas.
Averiguaron que en su comunidad había alguien que adquiría los materiales que le enviaban hoteles de la zona y luego de lavarlos, los mandaba a Managua para vender.
Y así comenzó esta mujer que ahora tiene 30 años su nueva actividad: todos los días salía a pie a recorrer grandes distancias con un saco al hombro donde iba echando los desechos encontrados en todos los confines de la isla.
Su vecina se entusiasmó y pasó a acompañarla, igual que otras amigas, todas en iguales condiciones de desempleo y pobreza. Comenzaron a recorrer los caminos en bicicleta para recuperar los desechos lanzados por los turistas y luego los vendían al acopiador de materiales.
"No era mucha plata (dinero), pero daba para la comida. Y como no teníamos empleo, no nos afectaba el tiempo que durábamos, aunque el trabajo era bien cansado al inicio", rememora Gutiérrez a IPS.
Ver a las mujeres recorriendo las calles, recogiendo basura y luego cargando grandes bolsas de desechos, se volvió una escena común a la que se iban sumando otras más.
El germen del cambio
Miriam Potoy, de la Fundación entre Volcanes, recuerda que la organización no gubernamental decidió respaldar a las mujeres recicladoras, comenzando por un grupo que pasó a hacer lo mismo en Moyogalpa.
"Inicialmente las apoyamos con equipos de seguridad e higiene, después con capacitaciones sobre manejo de desechos, de tratamiento del material y hasta en el uso diversificado de la basura, para que no solo la comerciaran, sino que aprendieran a hacer artesanías con los materiales, para venderlas a los turistas y obtener ingresos extras", rememora a IPS.
Admirados por su labor, otras instituciones y sectores también decidieron apoyarlas.
La alcaldía de Altagracia les entregó un espacio para acopiar y seleccionar los desechos, empresarios turísticos que antes separaban la basura para vender la reciclable, decidieron donarla a las mujeres, mientras empresas de servicios y alimentos aportaron equipos y asistencia.
La labor del grupo alcanzó tal solidaridad y cooperación, que la alcaldía obtuvo financiamiento para dotar por un tiempo a las mujeres con una remuneración de casi dos dólares diarios y de servicio de transporte gratuito para trasladar el material al muelle de donde zarpan los barcos hacia la ciudad de Rivas. De allí, la carga prosigue por carretera a Managua, distante 120 kilómetros.
"La comunidad valoró el trabajo de la mujeres no solo por el hecho mismo de que ayudaban a mantener limpia la isla, lo que indudablemente mejoraba la imagen para atraer al turismo, sino porque se reflejó en ellas un deseo intenso de superarse y mejorar sus condiciones económicas y de sus familias", analiza Potoy.
Y lo hicieron, "a partir de una actividad no tradicional, que rompía los moldes del papel que las mujeres han asumido históricamente en estas comunidades rurales y aisladas", detalla.
Francis Socorro Hernández, otra de las primeras recicladoras, cuenta a IPS que al comienzo "era penoso que la gente nos viera recogiendo desechos".
Pero tras recibir talleres de género, administración de microempresas y ambiente, "asumí que hacía algo importante y que peor era vivir en un ambiente contaminado y resignada a la pobreza, y se me fue la pena (vergüenza)", dice con una sonrisa.
Su labor se reforzó con otras iniciativas surgidas por su ejemplo. Una especial es la de Karen Paladino, oriunda de Alemania y con nacionalidad nicaragüense, directora de la organización comunitaria Educación Medio Ambiental de Ometepe, que trabaja con la niñez y los jóvenes de la isla en campañas de concientización ambiental.
Cuando conoció la labor de las recicladoras, motivó a los estudiantes y docentes de las escuelas a apoyar su causa, organizando desde entonces jornadas de limpieza y recolección de desechos que luego donan al acopio donde las mujeres clasifican los materiales.
La transformación en el manejo de la basura se da en un escenario paradisíaco: la isla de Ometepe, con sus 276 kilómetros cuadrados de naturaleza en medio de un lago de más de 8.624 kilómetros de agua dulce, el Cocibolca, también llamado Gran Lago de Nicaragua, en el occidente de este país centroamericano de 6,1 millones de personas.
No todo es éxito
El colectivo que dio comienzo a todo es la Asociación de Mujeres Recicladoras de Altagracia.
Antes eran 10, ahora quedan seis, que siguen con el trabajo de recoger todo el desecho posible con valor de reciclaje y sacarlo de la isla para Managua, donde se vende y les da un ingreso para la sobrevivencia familiar.
Gutiérrez cuenta que la misión ha sido difícil por el alto costo del transporte, la inseguridad laboral y el poco financiamiento para el proyecto.
"Apoyo siempre tuvimos, gracias a Dios, la alcaldía nos apoyó, algunos hoteles también, gente de la Unión Europea (UE) dio fondos para mejorar las condiciones del relleno sanitario", cuenta.
Pero "necesitamos más recursos para recoger y trasladar el material, procesarlo y sacarlo de la isla", explica.
La alcaldía de Moyogalpa, con apoyo de la UE logró mejorar los vertederos de los dos municipios insulares. Ahora existen en ambos unas galeras donde se trata la materia orgánica, recipientes para lombricultura, para hacer abono orgánico con base en lombrices, pilas acopiadoras de agua y un pozo para producir compost.
Los dos municipios entregaron a las recicladoras lotes de tierra para cultivos de autoconsumo, donde ellas cosechan verduras y granos para sus familias.
Con todo, el esfuerzo y solidaridad no bastó para mantenerlas unidas y algunas abandonaron la asociación.
Con el hundimiento internacional del precio del petróleo, el valor de los desechos también se vino abajo y las ganancias disminuyeron, lo que desalentó a algunas que volvieron a lo que hacían antes: combinar faenas agrícolas con trabajo en el servicio doméstico.
"Yo estaba muy comprometida en el trabajo de pepenar (recoger del suelo, en lengua náhuatl), pero de pronto sentí que el proyecto no iba bien y necesitaba alimentar a mi familia, así que me fui con mi marido a cultivar frijoles y verduras para tener más ingresos", explicó María a IPS, una de las que dejó el grupo.
"Pero igual, sigo recogiendo desechos y aunque ya no participe del colectivo se los dono a las compañeras", añade esta mujer que pidió no dar sus apellidos.
Cuando unas se fueron, otras se incorporaron. "Los desechos siguen viniendo, la cooperación a nuestra labor va a mejorar. Nuestras familias nos apoyan y nosotras estamos entusiasmadas", dice a IPS una de las nuevas, Eveling Urtecho.
Con el liderazgo de Gutiérrez, el apoyo municipal y el retorno del respaldo de la UE, las recicladoras confían en mejorar las condiciones económicas y del trabajo en breve.
A Ometepe (dos montañas, en lengua náhualt) ingresan anualmente en promedio 50.000 turistas y al menos 10 millones de toneladas de plástico, según cifras de organizaciones ambientales de la isla.
La asociación de Altagracia recoge mensualmente entre 1.000 y 1.200 kilógramos de ese plástico y parecida cantidad sus compañeras de Moyogalpa.
Hasta que las recicladoras comenzaron su revolución, en Ometepe la mayoría de los desechos terminaban en las calles, cauces y traspatios. Cuando llovía las corrientes los arrastraban al lago y ahí terminaban, sino no eran quemados antes a cielo abierto.
Por José Adán Silva
http://www.ipsnoticias.net/2015/09/mujeres-revolucionan-manejo-de-la-basura-en-isla-nicaraguense/
3 de septiembre de 2015
Dictadura, violencia política, sexual y la lucha de las mujeres.
El uso de la violencia material y simbólica contra las mujeres como elemento de dominación, trasciende la época o el contexto histórico en el que se viva o del que se hable.
Esta Comisión recibió el testimonio de 3.399 mujeres, correspondiendo al 12,5 %
de los declarantes. Más de la mitad de ellas estuvieron detenidas durante 1973. Casi
todas las mujeres dijeron haber sido objeto de violencia sexual sin distinción de
edades y 316 dijeron haber sido violadas. No obstante, se estima que la cantidad de
mujeres violadas es muy superior a los casos en que ellas relataron haberlo sido, por
las consideraciones anteriores y porque existen numerosos testimonios de deteni-
dos que señalan haber presenciado violaciones, cometidas en una gran cantidad de
recintos de detención.
La tortura sufrida por las mujeres menores de edad y por
aquellas que se encontraban embarazadas subraya la brutalidad ejercida y la gravedad
de las consecuencias que les han afectado. Cabe señalar respecto e estas últimas que
229 mujeres que declararon ante esta Comisión fueron detenidas estando
embarazadas y 11 de ellas dijeron haber sido violadas. Debido a las torturas sufridas,
20 abortaron y 15 tuvieron a sus hijos en presidio"
Informe de la Comisión Valech.
El uso de la violencia material y simbólica contra las mujeres como elemento de dominación, trasciende la época o el contexto histórico en el que se viva o del que se hable. En tiempos de pasividad se manifiesta en la violencia ejercida por hombres particulares hacia mujeres (como el caso de VIF o los femicidios y violaciones), o de mujeres particulares hacia otras mujeres, en la publicidad, la prostitución, en la desigualdad laboral y económica, en la legislación que atenta contra la autonomía de los cuerpos femeninos, etc.
Sin embargo esta realidad reviste más crudeza cuando en procesos de lucha de clases álgidos, como los ocurridos en los setentas con los cordones industriales, los piquetes de defensa obreros, las diversas maneras de organizarse en los barrios y poblaciones, surgen elementos que se transforman cualitativamente en cuestiones que fragmentan la estabilidad del orden impuesto. Todos estos sucesos e hitos en la lucha de los y las explotadas y oprimidas anunciaban el posible advenimiento de un nuevo sistema económico y social. Éste, que no logró transformarse en algo más que un "anuncio" pero que dejo enormes conquistas y lecciones, sólo logró ser barrido con la Dictadura.
La burguesía al ver amenazados sus privilegios políticos y económicos ante el avance consciente y organizado de las masas oprimidas y explotadas incrementa todos sus mecanismos de represión estatal, de esta forma, organizada en un gran aparato militar y de inteligencia, ideologizados en su nivel máximo en los valores irracionales que le son propios e inspirados en la supuesta superioridad de la clase social a la que representan, se manifestaron a través del golpe sin ninguna resistencia contundente de las masas organizadas. Valiéndose de todo tipo de violencia, le atribuyeron a ésta una doble operación,: en tanto es material y es histórica, mediante el terror, la muerte y la desaparición, desarticularon a las organizaciones de izquierda y a los organismos de autorganización de clase principalmente a los cordones industriales, pero también a los sindicatos y federaciones, a su vez, por otra parte, usaron la violencia como receta ejemplificadora contra personas por el sólo hecho de ser parte de la clase trabajadora, de los sectores del campesinado pobre o de las poblaciones, dentro de esta segunda operación, el uso de la violencia se transformó en un medio útil para restituir un antiguo orden material y simbólico, económico, social y cultural que se había viso amenazado poniendo en su lugar "histórico" a los sectores oprimidos específicos como las mujeres y la diversidad sexual.
Esto implicó ejercer sobre los cuerpos de las mujeres un tipo de violencia específica, la violencia sexual, pero esta vez abierta y manifiestamente como una variante de la violencia política. Es interesante, por decirlo menos, verlo de esta forma, porque sacando el repudio moral legítimo a las violaciones y prácticas brutales de centros de tortura especializados en torturas sexuales como el "venda sexy", en el que se practicaban desde violaciones colectivas hasta el uso de perros amaestrados; queda al desnudo un mecanismo que el patriarcado oculta bajo las formas democráticas de los Estados burgueses, pero que son latentes y se asoman cada vez que las masas y sus mujeres se ponen de pie: el 2011 dejó al desnudo los abusos sexuales por parte de carabineros a las estudiantes secundarias, y es que, como dijimos, esta violencia específica, no sólo es parte de las guerras y situaciones extremas, es parte estructural de la sociedad: en el mundo, el 25% de las mujeres son violadas en algún momento de su vida y entre un 25 y un 75% de las mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de manera habitual; pero en épocas de contrarrevolución o de guerras se exacerba, se hace institucional y de Estado, adquieren un carácter de clase, para reacondicionarnos a volver al rincón del cuál venimos y del cual estamos luchando por salir.
En Chile se estima que el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. No olvidamos a las 75 mujeres detenidas desaparecidas y que dentro de ellas hubo nueve embarazadas.
El mismo Estado que hoy visibiliza la violencia, durante la Dictadura militar practicó de manera masiva las violaciones hacia las detenidas y otras aberrantes prácticas que hasta hoy solo se mencionan de manera somera en informes como el Valech o el Rettig. Un manto de silencio, que ha sido denunciado por diversas organizaciones feministas y de DDHH, se cierne sobre las cientos de ejecuciones de mujeres e incluso desapariciones de mujeres embarazadas, todos éstos: femicidios de Estado, de una clase hacia otra.
Ésta doble y triple violencia, de clase, violencia política y de género hacia las mujeres busca frustrar el proyecto de vida, quebrar cualquier resistencia, disciplinar nuestros cuerpos y mentes y acallar nuestra lucha contra el orden establecido.
En tanto la mujer sale al espacio público a luchar se buscan socavar su voluntad y castigarla material y simbólicamente por haber sobrepasado las fronteras de los roles que culturalmente les estaban asignados. Si a esto le sumamos que muchas de estas mujeres estaban comprometidas con algún proyecto revolucionario o en la construcción de una sociedad distinta, que estaban inmersas en los procesos de lucha de clases, ejerciendo incipientemente un doble poder en fenómenos como los cordones industriales que tenían directa incidencia en la economía del país, las razones para someterlas a castigos y todo tipo de violencia se incrementan "El control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres se convierte en instrumento de venganza y de castigo. Venganza, porque en el marco de la ideología patriarcal que considera a las mujeres como objetos sexuales y depositarias del honor masculino y de la comunidad, la violación y la tortura sexual se consideran ataques contra los hombres del grupo enemigo" (Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual. "Feminismo y aborto" Violencia Sexual y Aborto. Conexiones necesarias. Chile, 2008).
Sin embargo; de esta brutal sombra que cayó sobre miles de personas y que barrió con todas las conquistas de los y las trabajadoras, en el miedo y el silencio que duró más de 10 años, nuevas convulsiones sociales comenzarían a agrietar el suelo de la Dictadura.
El nivel económico de las masas que se vio profundamente atacado debido a las políticas neoliberales, la privatización general de la economía, la nula intervención del Estado en la regulación económica, la apertura salvaje al saqueo imperialista, la subcontratación como práctica (que después consagraría Bachelet en una ley), hace que chile se hundiera en una grave crisis entre 1981 y 1982 alcanzando un nivel de desempleo entre un 25% y un 30% que afectaría principalmente a la juventud. En este contexto, y con la clase obrera golpeada y sus sindicatos controlados en gran parte por la Dictadura al punto de hacerse muy difícil su ascenso al nivel de los cincuenta, sesentas y setentas antes del golpe, una oleada de protestas se inician cuando el 11 de mayo de 1983 fue convocada la primera jornada principalmente por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y apoyada por diversos grupos. Su magnitud sorprendió no sólo al gobierno, sino que a sus propios organizadores. Además nuevos sujetos como el poblador y la pobladora surgen como "oposición al régimen", dando una ferviente lucha por el pan y contra la represión estrechamente ligados a los nacientes organismos y organizaciones de DDHH. La Iglesia y partidos del ala democrática de la burguesía actuarían dirigiendo gran parte de éste surgimiento de la "oposición". La izquierda por su parte comenzaría un proceso de transformación y de adhesión a nuevas estrategias, surgirían grupos como el FPMR, surgirían nuevas alianzas políticas con partidos de la burguesía como la Alianza democrática y el Movimiento democrático popular. El horizonte de la revolución socialista era ya una añoranza, lo que primaba era la lucha por la recuperación de la Democracia formal del voto y el cese de la represión brutal, las variantes más a la izquierda en el fondo eran variantes del reformismo radicalizado en armas.
Los discursos reguladores de la Dictadura que ensalzaban a la mujer como procreadoras, defensoras del hogar, la moral y el modelo de la Dictadura: "guardianas del orden y forjadoras de la patria", y la introducción cultural-neoliberal de la figura de la mujer como consumidora por excelencia, mientras el hombre era el proveedor económico, constituían una brutal hipocresía tras la cual se escondían ejércitos de obreros cesantes o informales.
Frente a este panorama, las mujeres que ya habían comenzado a organizarse germinalmente después del golpe en aquellas organizaciones en torno a los presos políticos, y los DDHH, como Mujeres por la Vida, Mujeres Democráticas, y Mujeres de Chile, dan un salto cualitativo al empezar a plantearse como parte de un movimiento feminista como tal.
En 1978 Se realiza en Santiago el Encuentro Nacional de Mujeres, convocado por la Coordinadora Nacional Sindical, con 298 delegadas, que exigen se reponga el fuero maternal, las salas cunas, jardines infantiles, casinos en las empresas, jubilación a los 55 años, pago íntegro de salario durante el pre y post natal, recuperación de los niveles de atención médica y servicios de salud conquistados hasta septiembre de 1973. Son los años ochenta los de mayor actividad para los movimientos feministas, quienes abogaron por la caída del régimen dictatorial y por una democratización del país. Como referencia revisamos que en 1980 surge el CODEMU y en 1981 el Movimiento de Mujeres Pobladoras (MOMUPO) que agrupó varias comunas de Santiago.
En los ochenta se da un proceso de politización de la vida privada, inspiradas en la segunda ola del feminismo se difunde el lema "lo personal es político" y análogamente la consigna "democracia en el país y en la casa" de Julieta Kirkwood expresa el contenido y el sentir del movimiento de mujeres. Es decir, se visibilizaron varios problemas concretos de las mujeres, a partir de los cuales se teorizó sobre la opresión y desigualdad que vivía la mujer. Así como la izquierda perdía de horizonte la revolución socialista, las feministas que venían de sus filas se rearmaban en los movimientos de mujeres criticando legítimamente el machismo dentro de las organizaciones de izquierda en los que la máxima aspiración de una mujer, era secundar a una figura masculina. Estos agrupamientos feministas se centraban en la democracia como el único régimen garante de la lucha por su intereses y derechos. Se dieron fenómenos curiosos para nosotras, que hoy vemos al marxismo y al feminismo como una sola idea y lucha, como el de la doble militancia que era una salida habitual para aquellas mujeres que no veían integrarse sus demandas y problemas a la cotidianidad y las políticas de sus propias organizaciones.
La primera manifestación de mujeres en contra de la dictadura fue el 11 de agosto de 1983, mismo año en que se reorganiza con fuerza el MEMCH, movimiento como el SOMOS MÁS surgen al calor del nacimiento de las ONG’s que a medida que van profesionalizando la cuestión de la mujer, lentamente van generando mecanismos de cooptación del movimiento de mujeres que se caldeaba en poblaciones y barrios obreros, hacia una nueva institucionalidad que avizoraba la nueva democracia que los grandes poderes del FMI, el Banco Central y EEUU estaban pensando para todo Latinoamérica después de haber barrido con sangre golpista el ascenso de los explotados y oprimidos en el gobierno de sus propios destinos.
Acorde a esta tonada, se desarrolla el plebiscito nacional del 88, las militantes del movimiento feminista comenzaron a tener las más claras divisiones. Es así como surgen dos polos del movimiento feminista, por una parte aquellas organizaciones que buscaron la acción desde las organizaciones sociales en las que participaban con la intención de mantener el espacio que habían ganado en dictadura, y por otra parte, aquellas que en las puertas de la Democracia pactada, se aliaron con la Concertación de Partidos por la Democracia para diseñar sus programas y sus propias agendas. El futuro de esta estrategia lo vemos hoy en que, incluso en el segundo gobierno de Bachelet, seguimos arriesgándonos a morir o ir presas por abortos clandestinos, seguimos siendo el 70% de los subcontratados de este país, seguimos siendo el 60% de las jefas de hogares en situación de extrema pobreza y seguimos siendo absolutamente vulnerables ante los femicidios e, incluso, ante la violencia patriarcal y sexual de las fuerzas represivas como les ocurrió a las estudiantes el 2011 y el 2012.
Por su parte las feministas autónomas: la oposición por izquierda a esta alianza pactada, se mantuvieron en pequeños espacios en las poblaciones, sin poder evitar que las grandes agendas se discutieran en las alturas. Se creó el SERNAM, y así se desplegó la nueva democracia para ricos que consagró la herencia política y económica de la Dictadura y se volvió un asunto de tecnócratas el problema de la mujer, hoy presenciamos la creación de un Ministerio de la Mujer y el infructífero debate sobre el aborto bajo las 3 causales que se instaló a propósito de una incipiente rearticulación de un movimiento feminista y de mujeres que tras el 2011 y el 2012 volvió a tomarse las calles; aun así nuestra situación no registra ningún avance concreto desde la transición y sobre nosotras se siguen cerniendo los grilletes de la obra de Pinochet.
No podemos dejar de mencionar que la lucha de estas mujeres y el movimiento feminista de los ochentas fueron un factor importantísimo que configuró numerosas resistencias a un período profundamente doloroso e indignante, que muchas de estas mujeres fueron víctimas directas de la violencia y la tortura y que han sobrevivido para dotar al movimiento feminista de una memoria que es deber de todos mantener y para continuar junto con las nuevas generaciones una lucha por la verdad y el castigo a todos los responsables de la brutalidad dictatorial.
Sin embargo detrás de esa historia inmediata, hay algunas mujeres cuyo rostro es más difuso de ver tras el telón de la vuelta a la democracia, fueron las textiles de Yarur, las textiles de Tomé, las alimenticias de Soprole aquellas obreras de la historia que tuvieron por un momento en sus manos las riendas de nuestros destinos y de los suyos propios, aquellas mujeres que lucharon junto a sus hermanos de clase por destruir esta sociedad y levantar un nuevo orden sin clases sociales, sin explotación ni opresión, tal vez no representaban el sentir de las elaboraciones de las feministas como Julieta Kirkwood, pero sí contaban con una larga data de gérmenes de feminismo y lucha de clases, como el de las obreras anticlericales de principios del siglo XX y estaban en el corazón del proceso revolucionario más importante de este país durante los sesentas y setentas.
Hoy, después de haber vivido la lucha de la Juventud sin miedo el 2011, de estar inmersas en un clima en el que se alternan los escándalos de corrupción de las castas Penta y Soquimich, la avanzada reaccionaria de los camioneros, latifundistas y ultraderechistas con las luchas de la clase trabajadora y la juventud, en la que vibramos con la posibilidad de un nuevo despertar de los trabajadores quienes aún no pueden desplegar sus fuerzas a causa de dirigentes conciliadores como Bárbara Figueroa, Jaime Gajardo o Manuel Ahumada, el mejor aporte que podemos entregarle a las mujeres trabajadoras es la de conocer y aprender de su historia y la reactualización de las banderas que fueron borradas y sepultadas por el horror de la Dictadura, la reactualización de la lucha por retomar el control de la economía y la lucha por una república de trabajadores y trabajadoras a la vez que, como las feministas de los ochentas, nos organizamos en pos de nuestras demandas como mujeres, para no secundar a nadie en esa batalla en la que pondremos la vida y la convicción. Hoy estando de vuelta en un sistema democrático (de ricos y empresarios) creemos que el movimiento feminista verdaderamente emancipatorio se desarrollará bajo principios clasistas y revolucionarios, y que el horizonte por el socialismo mediante la revolución es la estrategia definitiva por la emancipación total de nuestras cadenas y que hoy, como tarea inmediata tenemos el desafío de echar abajo toda la herencia política y económica de la Dictadura, lo que sería el mejor homenaje a todas nuestras hermanas de género y clase caídas en la lucha.
Alicia Sepulveda
http://www.laizquierdadiario.cl/Dictadura-violencia-politica-sexual-y-la-lucha-de-las-mujeres
31 de agosto de 2015
¿Quién se beneficia de la violencia de género?
El movimiento feminista está organizando la mayor concentración contra la violencia de género de la historia de nuestro país. Cientos de miles de mujeres (y hombres concienciados) abarrotarán las calles de Madrid el próximo 7 de noviembre. El objetivo es doble. Por un lado, realizar el trabajo que no hace con suficiente interés el gobierno concienciando a la ciudadanía de que un Estado democrático y de derecho tiene que ser capaz de garantizar la vida de la mitad de su población, y por otro, exigir que se cumpla toda la normativa en materia de igualdad y violencia de género, que es la única forma de prevenir este tipo particular de violencia. Un pacto de Estado que garantice estos dos aspectos independientemente del gobierno de turno que esté el frente.Y es que aún en época de vacaciones, el terrorismo machista no descansa. Este verano ha sido realmente trágico: 13 hombres han asesinado a sus parejas o ex parejas mujeres, e incluso a sus propios hijos e hijas como en el caso de Casteldefells. Y la gente de la calle, la gente que no ha estudiado las causas y orígenes de esta barbarie, se pregunta por qué. Por qué hay hombres que matan a mujeres, por qué ocurren estas cosas y cómo podemos evitarlas. La investigadora Coral Herrera Gómez ha publicado recientemente un artículo donde explica con claridad qué mecanismos culturales hacen que un ser humano varón llegue a convertirse en un asesino de mujeres. Les recomiendo leerlo con calma y con la mente abierta: tenemos mucho trabajo personal (y político) por hacer, y los hombres –permítaseme afirmarlo- mucho más.
Pero yo me he puesto al teclado hoy para intentar explicar de dónde nace la violencia de género, qué causas externas, estructurales, del sistema, hacen que ésta persista, que se perpetúe de generación en generación y que además no seamos capaces de detectarla y erradicarla. Y lo más importante, ¿quién se beneficia de esta violencia machista? Vivimos en sociedades patriarcales, en donde las mujeres son percibidas como seres inferiores a los hombres y tratadas como tal: menores salarios en iguales trabajos, empleos más precarios, enormes dificultades en el acceso, promoción y permanencia en el empleo asalariado, sistemas sociales de cotización y de pensiones que no reconocen el ingente trabajo gratuito que realizan las mujeres en los hogares y del que se beneficia toda la sociedad… En artículos anteriores pueden ver los datos que fundamentan este párrafo.Pero vamos a adentrarnos en las definiciones, porque como destaca siempre la filósofa Celia Amorós, "conceptualizar es politizar". Para entender lo que es un sistema patriarcal o basado en el sexo-género, primero debemos atender a lo que significa género, que no es ni más ni menos, que la construcción social que en cada latitud del planeta, en cada sociedad, se hace de los sexos. El género atribuye a las mujeres un rol determinado (tareas, funciones, formas de ser, de pensar y hasta de amar, que se desarrollan normalmente en el ámbito privado del hogar) y totalmente diferente al rol que asigna a los hombres (rol que se desarrolla generalmente en el ámbito público, fuera del hogar).
En sus orígenes, explica la historiadora Gerda Lerner (1990), el concepto deriva de las relaciones familiares desarrolladas bajo el patriarcado, en las que el padre detentaba un poder absoluto sobre los restantes miembros de la unidad familiar. A cambio, estaba obligado a darles apoyo económico y protección. Aplicado a las relaciones familiares, hay que advertir que las responsabilidades y las obligaciones no están repartidas equitativamente entre los protegidos: la subordinación de los hijos a la dominación patena es temporal; dura hasta que ellos mismos pasan a convertirse en cabezas de familia. La subordinación de las hijas y esposas es de por vida. La filósofa ecofeminista, Alicia H. Puleo (1995), distingue entre dos tipos de patriarcado: patriarcados de coerción, "los que estipulan por medio de leyes o normas consuetudinarias sancionadoras con la violencia aquello que está permitido y prohibido a las mujeres", y los patriarcados de consentimiento, donde se da la igualdad formal ante la ley: "los occidentales contemporáneos que incitan los roles sexuales a través de imágenes atractivas y poderosos mitos vehiculizados en gran parte por los medios de comunicación". Sobre los patriarcados de consentimiento recomiendo que vean este vídeo de otra gran filósofa feminista, Ana de Miguel Álvarez, no deja lugar a dudas.
Todo este entramado de poder masculino tiene consecuencias graves para las mujeres desde el mismo momento en que hacen, sienten o piensan de forma diferente a como establece su rol femenino y que como sabemos está incluso delimitado muchas veces por las layes de cada país (p. ej. lapidaciones por adulterio en patriarcados de coerción). Y es que un sistema basado en la desigualdad social entre los sexos, como cualquier otro sistema de dominación (p. ej. las sociedades esclavistas), sólo es sostenible a través de la violencia. Este tipo de violencia, que parte de una presunción elaborada en cada sociedad de cómo han de ser, pensar, sentir y hacer las personas de cada sexo, es la que conocemos como violencia de género, violencia machista, sexista o patriarcal. Una herramienta fundamental para que nadie absolutamente se salga del carril que la sociedad heteropatriarcal le asigna al nacer.
Así que contestando a la pregunta sobre quién o quiénes se benefician de la violencia machista, es evidente que –les guste o no- son los hombres en general: tienen mejores oportunidades de acceder, mantenerse y promocionar en los empleos al no hacerse cargo de los cuidados, cobran más, ostentan mayores tasas de empleo incluso cuando son padres, llegan a la jubilación con pensiones dignas, se autoexcluyen en sus mayoría de las responsabilidades domésticas porque en su rol no entra hacer cosas de mujeres, colocan a mayor nivel de importancia su derecho al tiempo libre que el de sus parejas mujeres, etc. Pero sobre todo, y para que no se me echen encima todos los señores que me leen, especificaré que quienes se benefician más son aquellos hombres que conocemos –y reconocemos- como "machos alfa" y que son los que están situados en los ámbitos del poder de la estructura social: en las familias poderosas, en las empresas, en la política, en la ciencia, en la economía, en e deporte, en los CFSE, en las confesiones religiosas…
Dori Fernández Hernando
http://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2015/08/31/quien-se-beneficia-de-la-violencia-de-genero/
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