"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
26 de febrero de 2016
Las uniones de trabajadoras están resquebrajando el abuso en el empleo doméstico.
Etelvina López llegó del norte de Guatemala a San Francisco, California, hace casi 16 años. Alcanzó Estados Unidos después de un trayecto aterrador en el que viajó escondida en el tanque de una pipa de gas y en camiones hasta la frontera entre Agua Prieta (Sonora, México) y Douglas (Arizona).
López, de 33 años, venía en busca del sueño americano pero tan solo unos años después de su llegada fue víctima de violencia doméstica y de abusos laborales como trabajadora del hogar.
Para trasladarse de la comunidad rural de Las Cruces, en Guatemala, a la frontera entre México y Estados Unidos, López pagó miles de dólares a un coyote que después la introdujo en los Estados Unidos. Recorrió durante cuatro días el desierto y las montañas de Arizona para llegar a su destino.
“Tuve miedo a muchas cosas que decían que pasan. Que en el camino violaban a las muchachas, las mataban..., ese era mi miedo. La comida se nos terminó en el último día y no pudimos comer nada”, recuerda Etelvina.
La violencia que sufrió por parte de su pareja años después de su llegada la llevó a huir de su casa junto con sus dos hijas. Pronto, López tuvo que comenzar a trabajar en limpieza de casas en el área de la Bahía de San Francisco, donde se topó con vulneraciones de derechos laborales por parte de sus empleadoras.
“Me estaban abusando, la señora me llevaba desde la seis de la mañana y me devolvía a las cinco o seis de la tarde y eran demasiadas horas y solo me daba 50 dólares [a la semana]”, revela López. El salario mínimo en California es de 10 euros la hora.
Con los bajos salarios como trabajadora doméstica, López apenas podía pagar la renta de un pequeño cuarto en la zona metropolitana de San Francisco y costear los gastos de la manutención de sus hijas. Además, la vulnerabilidad de Etelvina a los abusos era mayor por su estatus de inmigrante indocumentada.
El reporte “Economía del Hogar. El mundo invisible y no regulado del trabajo del hogar” [PDF], publicado en 2012, detectó que las trabajadoras están faltas de respeto y sufren maltrato en su lugar de trabajo, reciben pagas por debajo del salario mínimo estatal y no tienen seguridad social.
De acuerdo con cifras de organizaciones del sector, hay 2.5 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en Estados Unidos [PDF]. Tan solo en California son 308,000, según la Coalición de Trabajadoras Domésticas de California.
No hay cifras oficiales sobre la cantidad de trabajadoras domésticas indocumentadas en los Estados Unidos.
Un informe publicado en 2001 por la organización Human Rights Watch confirma que el de Etelvina López es un caso más de entre miles. Los abusos, dice el reporte, van desde ser sometidas a jornadas de 19 horas hasta vivir casi en total aislamiento.
López solo pudo combatir los abusos cuando se amparó hace casi 11 años en una organización que protege a las empleadas domésticas de los abusos laborales llamada Mujeres Unidas y Activas. A partir de su experiencia en la organización, López ha encabezado movimientos para reclamar los derechos de sus compañeras.
“Hemos luchado mucho porque se nos respete nuestro trabajo pero, más que nada, que nosotras aceptemos que nuestro trabajo lo vale", explica.
“Hay muchas mujeres que están siendo abusadas y nada más por la necesidad de su trabajo, del dinero, y porque están pasando por situaciones parecidas a la mía o peor”, valora López, quien ahora recibe un salario de entre 20 y 25 dólares la hora por su trabajo de limpieza de casas en San Francisco.
María Reyes, organizadora de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar en los Estados Unidos, una agrupación que coordina a 56 organizaciones en el país, afirma que las trabajadoras domésticas viven en un constante riesgo de ser abusadas por la falta de leyes que las protejan.
“Los riesgos que hemos visto tristemente es el ser abusadas de diferentes formas, hasta sexualmente, psicológicamente, a veces con golpes, con palabras mal sonantes, el maltrato de que no nos pagan lo justo, muchas veces ni el salario mínimo”, dice esta mujer originaria de Tepatitlán, Jalisco.
Reyes añade que las trabajadoras domésticas indocumentadas viven mayores abusos.
“Si las personas se dan cuenta de que su trabajadora es indocumentada entonces la tienen acosada y amenazada", explica. “Apenas hacen un reclamo para que se le aumente el salario y le dicen ‘voy a hablarle a Migración, no, yo no te voy a pagar más y si no quieres le llamo a Migración, tu no tienes documentos’,” dijo María Reyes, de 69 años de edad.
Los abusos a las trabajadoras domésticas en los Estados Unidos solo pueden ser combatidos si estas se organizan y se unen para reclamar sus derechos, afirma Katie Joaquín, directora de la Coalición de las Trabajadoras Domésticas de California.
“La solución número uno que damos es ser parte de una organización porque cuando estamos conectadas unas con otras estamos en posición de tener apoyo para nuestros casos". “No importa si tienes papeles o no, tienes el mismo derecho bajo las leyes laborales en California. Hay riesgos y la manera en que podemos minimizarlos es estar organizadas”, explica.
Aunque aún la mayoría de los empleadores no respetan los derechos de las trabajadoras domésticas, afirma Katie Joaquín, se han logrado avances en California y en otros estados del país para protegerlas.
Tan solo en California, luego de una larga lucha iniciada desde el año 2005 por parte de decenas de organizaciones civiles, en 2013 el gobernador Jerry Brown firmó la Carta de Derechos de las Trabajadoras Domésticas, que otorgó el derecho de pago a horas extras después de nueve horas laboradas a las cuidadoras de pacientes en los hogares.
Pero el gobernador solo aceptó una de las 11 propuestas que plantearon las organizaciones. Entre las que Brown rechazó, estaban la garantía de derecho al descanso de las trabajadoras que residen de forma permanente en los hogares y el derecho a preparar su propia comida en los lugares donde trabajan.
“Fue una ley muy pobre e inconclusa”, valora Reyes. El documento avalado por Brown, identificado como AB241, es temporal y su validez vencerá el 1 de enero de 2017, cuando concluya el mandato del actual gobernador.
Para evitar que la carta se invalide y que sea declarada como permanente por Brown antes de que abandone la gubernatura, decenas de organizaciones de trabajadoras domésticas alistan movilizaciones civiles en California.
“Lo que estamos pidiendo es que se haga permanente el derecho sobre tiempo y para eso vamos a hacer miles de expresiones públicas”, dijo Joaquín.
Por su parte, Reyes valora que, a pesar de la ley, hay empleadoras que no la respetan y un gran número de trabajadoras domésticas ni siquiera saben que existe.
Para que la ley sea permanente, las organizaciones de California buscan que el documento sea aprobado por el Senado estatal bajo la propuesta SD1015, a través de la cual se extenderían los derechos a más trabajadoras domésticas.
Además de California, cuya Carta de Derechos de las Trabajadoras Domésticas entró en vigor el 1 de enero de 2014, otros estados han promulgado leyes similares para otorgar algunos derechos. La creación de las cartas de derechos de las trabajadoras domésticas comenzó ante el reclamo de organizaciones civiles por la falta de protecciones legales a este sector laboral.
Mientras en Nueva York y Hawai, sus cartas de derechos entraron en vigor en 2010 y 2013, respectivamente, en los estados de Connecticut, y Massachusetts, sus cartas no entraron en vigor hasta el año pasado. Illinois también está en proceso la elaboración y aprobación de una de estas cartas.
“En el corazón de todo esto está la dignidad, lograr el reconocimiento para un trabajo que es bien duro, bien importante, pero que también en realidad no es reconocido ni valorado con pago justo, con respeto y condiciones sostenibles para garantizar el sustento de una familia”, concluye Katie Joaquín.
Por Marcos Martínez
http://especiales.univision.com/desigualdad/leyes-y-gobierno/article/las-uniones-de-trabajadoras-estan-resquebrajando-el-abuso-generalizado-en-el-empleo-domestico/3090
24 de febrero de 2016
El Tráfico de Mujeres como Problema – Colonialismo y Patriarcado
Uno de los problemas en los estudios acerca de la inmigración es la
invisibilidad de la participación de las mujeres en los procesos migratorios. Los
hombres han sido comprendidos como los prototipos de la inmigración, y las
mujeres, cuando aparecen, lo hacen como dependientes de ellos,
frecuentemente definidas como aquellas que siguen al inmigrante principal de
la misma manera que los menores de quince años, esposas, estudiantes, etc.
(Martínez, 2000). Algunos estudios analizan la inmigración de las mujeres
como algo secundario, no buscan comprender las cuestiones de género
(Anthias, 2000), el impacto que pueden tener en las economías y sociedades
de destino, aunque reconozcan que hay un crecimiento de su participación.
La globalización ha tenido consecuencias importantes en las sociedades
contemporáneas, y el incremento de los movimientos migratorios es una de
ellas. Mujeres – en número creciente - y hombres migrando desde el sur hacia
el norte, de países pobres hacia países ricos, buscando mejores condiciones
económicas, más libertad, emancipación, un futuro mejor. Si una de las
consecuencias de las políticas neoliberales hegemónicas en la globalización ha
sido la feminización de la pobreza Osborne (2004), no nos podemos extrañar
de que las migraciones también se hayan feminizado
. Las principales alternativas laborales para mujeres que migran suelen ser el matrimonio, el servicio doméstico, la hostelería o el trabajo sexual.
Algunos teóricos han producido interpretaciones sobre las migraciones
pero es importante comprender sus alcances y límites en lo que se refiere a la comprensión de la inmigración de las mujeres. Una aproximación importante
fue la que hizo Gregorio (1998) cuando propuso las comprensiones acerca de
la inmigración femenina divididas en tres modelos principales: el de la
modernización, el histórico-estructural y el articulacionista.
El modelo de la modernización (desarrollado en la década de los 70),
comprende la emigración a través de razones exclusivamente económicas. Las
personas se mueven de las sociedades tradicionales hacia sociedades
modernas, y la migración es comprendida como una toma de decisión
individual y racional que los individuos y sus familias realizan, en base a
criterios económicos. Tal modelo analiza el impacto que la emigración tiene en
los países emisores, y es comprendida como una forma de autorregular los
desequilibrios entre áreas geográficas con distintos niveles de desarrollo
económico, destacando los efectos positivos como: la inyección de tecnología y
conocimientos, disminución del desempleo y la transmisión de valores y
habilidades modernos. Por tanto, la mujer cuando emigra lo hace como sujeto
individual y sin sexo; las potenciales diferencias entre migración de hombres y
mujeres no son consideradas ni teóricamente ni empíricamente.
Con el objetivo de apartar a las mujeres de la invisibilidad en lo referente
a su participación en las migraciones (Morokvasic, 1984), algunos estudios
intentaron, a partir de los mismos presupuestos de las teorías de la
modernización, comprender las causas específicas que diferencian la
emigración femenina de la masculina. Sin embargo, muchos trabajos analizan
las mujeres poniendo especial énfasis en la dicotomía público/ privado, lo que
hace con que la mujer aparezca en las migraciones como ser social y privado,
mientras que el hombre aparece como ser económico y público. Así, hombres
migrarían por cuestiones económicas de elevación de prestigio en términos
monetarios, y las mujeres por deseos de independencia familiar y social (Little,
1973). La inmigración femenina es comprendida, por tanto, a partir de aspectos
microsociales, individuales y a través del “dualismo artificioso” público/privado
(Gregorio, 1998).
El segundo modelo es el histórico-estructural enraizado en la economía
política marxista. Desde este punto de vista, los movimientos migratorios son
parte del desarrollo histórico y son provocados por cambios en los sistemas
productivos y en las relaciones sociales y sitúa la emigración dentro del sistema
Revista Electrónica de Psicología Política Año7 Nº 21 – Noviembre/Diciembre 2009
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capitalista global, en cuya base está la división internacional del trabajo, fruto
de un sistema de intercambio desigual entre economías “centrales” y
“periféricas” (Wallerstein, 1988). Para autores como Amin (1974), Emmanuel
(1973), Portes (1978) o Sassen (1981), la emigración liberal de los países
periféricos hacia los países centrales tiene como escenario el capitalismo
mundial, que se inicia a finales del siglo XIX, constituyéndose, además, como
una característica estructural al sistema de desarrollo capitalista (Gregorio,
1998). En otras palabras, las migraciones pasan a ser una nueva forma de
penetración del capitalismo globalizado en las economías postcoloniales del tercer mundo.
Así, las razones de la emigración no se encuentran en los individuos, sino en grupos o sectores sociales definidos por su acceso a los medios de producción y la emigración femenina se explica a partir de la posición que las mujeres ocupan en la estructura social y en el sistema económico internacional,a partir de la relación entre el sobrante de mano de obra en los países en
desarrollo y la demanda en los países desarrollados de mano de obra femenina
(Gregorio, 1998). El debate acerca de la relación entre capitalismo y patriarcado fue característico de los finales de los años 70 y conllevó en líneas de trabajo distintas que buscaban estudiar cómo las lógicas de los sistemas de producción y estructuras patriarcales podrían relacionarse para comprensión de las migraciones femeninas.
La tercera teoría, la teoría de la articulación (Kearney, 1986), enfatiza las relaciones del núcleo doméstico en su articulación con el capitalismo, donde el núcleo doméstico pasa a ocupar una posición estratégica por dos razones: porque en su interior se da la producción y reproducción y porque participa de los dos modos de producción, el doméstico y el capitalista. Para este punto de
vista, las migraciones internacionales surgen como una estrategia del grupo doméstico dentro del contexto internacional. Las dos unidades de análisis utilizadas por este modelo son el grupo doméstico y la red migratoria
Los tres modelos diferentes analizados por Gregorio (1998) intentan
explicar el fenómeno de la inmigración femenina, y ninguno propone un análisis
a partir de la inclusión de elementos relacionados con cuestiones étnicas y
Revista Electrónica de Psicología Política . Sin embargo, parece fundamental tener cuidados analíticos para evitar tratar la inmigración internacional de mujeres como un fenómeno homogéneo. Aunque no existan datos suficientes para demostrar la dimensión que ha
alcanzado en nuestras sociedades el tráfico de mujeres, niños y niñas con fines
de explotación sexual, las sociedades se encuentran bastante alarmadas, y el
número de movilizaciones, discusiones, tratados y legislaciones que se han producido acerca del tema es muy significativo (Mayorga, 2007). Sin embargo, el tema ha sido tratado como un problema de dimensión global, y hay una estimación que dice que entre 700 mil y 2 millones de mujeres son anualmente traficadas a través de las fronteras internacionales (IOM, 2001) con finalidades
distintas. A partir de la colaboración de los gobiernos, ONG´s y policías, se
identifican especificidades del tráfico en las distintas regiones del mundo: de
donde salen, para donde van, con cual finalidad. Existe un intento de identificar
las causas del tráfico de mujeres y niñas. Las que fueron identificadas son:
pobreza vivida por las mujeres en sus países de origen, relaciones desiguales
de género, lucros posibilitados por el mercado sexual y la creciente demanda
por servicios sexuales. La situación del tráfico de mujeres es, de hecho, un problema con dimensiones internacionales;con su complejidad, camina de forma paralela con las redes de la globalización,la feminización de la pobreza, las inmigraciones ilegales y con el sistema
patriarcal que somete a las mujeres a lugares de exclusión y explotación.
Por: Claudia Mayorga
Nota completa: http://www.psicopol.unsl.edu.ar/diciembre_2009_Nota6.pdf
18 de febrero de 2016
Las mujeres en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones
Las mujeres son a menudo líderes dinámicas promotoras del cambio que impulsan a las mujeres y a los hombres a participar, reivindicar sus derechos, fortalecer las comunidades y proteger el planeta. Su participación es fundamental para la gobernanza democrática. Sin embargo, las mujeres todavía tienen mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad de representación en puestos de poder y liderazgo, tanto en las empresas como en los gabinetes presidenciales.
Las leyes y prácticas discriminatorias, al igual que las restricciones en materia de educación, los ingresos y el tiempo que pasan alejadas de sus obligaciones familiares, frenan el avance de las mujeres. El porcentaje de mujeres parlamentarias apenas supera el 21 por ciento, frente a alrededor del 11 por ciento cuando tuvo lugar la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en el año 1995 en Beijing. Si bien las mujeres han logrado avances en muchas áreas, al ritmo actual de cambio, no vamos a ver la paridad de género en los gobiernos, los parlamentos o las tablas de paz hasta el próximo siglo.
El acuerdo alcanzado durante la conferencia de Beijing, conocido como la Plataforma de Acción, consideró como una de las 12 principales esferas de interés la referente a las mujeres en el ejercicio del poder y la toma de decisiones. Dicho acuerdo recogió dos compromisos fundamentales de cambio. En primer lugar, hizo un llamado para garantizar la igualdad de acceso de las mujeres y su plena participación en las estructuras de poder y la toma de decisiones. Las cuotas políticas o las medidas positivas representan ejemplos de ello. Al reservar escaños o candidaturas para las mujeres, se ha logrado un aumento significativo en el número de mujeres dirigentes en algunos países. En segundo lugar, la plataforma instó a adoptar medidas encaminadas a incrementar la capacidad de participación de las mujeres. La capacitación en materia de liderazgo, oratoria y realización de campañas políticas, por ejemplo, prepara a las mujeres para competir, ganar, y ser buenas líderes que puedan inspirar a otras personas.
Las mujeres tienen derecho a la igualdad de participación. Una vez que se encuentren desempeñando funciones de liderazgo, pueden tener un impacto positivo en beneficio del conjunto de la sociedad. La Unión Interparlamentaria ha llegado a la conclusión de que las mujeres que ejercen cargos políticos se preocupan más por el bienestar social y la protección jurídica y aumentan la confianza en el gobierno. Retomando los compromisos de Beijing y defendiendo el liderazgo de las mujeres, se podría acelerar el progreso hacia la igualdad de participación... ahora mismo. ¡No podemos esperar hasta el próximo siglo!
http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/decision-making
8 de febrero de 2016
Conoce la historia del primer niño diagnosticado con autismo.
“Rain Man” y “El curioso incidente del perro a medianoche”, el gran retrato sobre el autismo en el escenario o en la gran pantalla podría girar en torno a la vida de Donald Grey Triplett. Este hombre de 82 años, que vive en una pequeña ciudad al sur de los Estados Unidos, estaba allí desde el principio, cuando comenzó la historia del autismo.
“Rain Man”, el autista que lideró la conspiración global para manipular el Libor
El primer artículo científico en hablar sobre el autismo fue un diagnóstico que citaba a Donald como el “Caso 1” de entre 11 niños, los cuales -estudiados por el psiquiatra de Baltimore, EEUU, Leo Kanner- le ayudaron a esclarecer la idea de que estaba ante un tipo de trastorno del que no se había hablado antes en los libros médicos.
Lo llamó “autismo infantil”. Más tarde sería denominado, simplemente, autismo.
Nacido en 1933 en Forsest, Mississippi, hijo de Beamon y Mary Triplett, un abogado y una maestra de escuela, Donald era un niño profundamente introvertido que nunca ofreció una sonrisa a su madre o respondió a su voz. Parecía estar todo el tiempo en un mundo aparte, con su propia lógica, y tenía una manera especial de utilizar el lenguaje.
Donald podía hablar e imitar palabras, pero la mímica no parecía ajustarse al significado. A menudo hacía eco de palabras que escuchaba decir a su alrededor. Durante un tiempo, por ejemplo, comenzó a pronunciar las palabras “enredadera” y “crisantemo” una y otra vez, además de la frase “podría poner una pequeña coma”.
Sus padres trataron de que se abriera, sin éxito alguno. Donald no estaba interesado en jugar con otros niños y ni siquiera levantó la vista cuando un hombre vestido de Santa Claus le visitó para darle una sorpresa.
Sus padres le enviaron a una institución, tal y como se hacía en aquella época con los niños “raros”, pero decidieron traerlo de vuelta a casa.
Y sin embargo, sus padres sabían que escuchaba y que era inteligente. En Navidad, a los 2 años y medio cantaba villancicos que tan sólo había escuchado cantar a su madre una sola vez, y lo hacía con el tono de voz perfecto.
Su memoria excepcional le permitía recordar el orden de un conjunto de perlas que su padre había colocado al azar en una cadena. Pero sus dotes intelectuales no evitaron su ingreso en una institución, pues lo había recomendado el doctor.
Siempre era así, en esa época, para los niños que se alejaban de “lo normal”, como era el caso de Donald. La rutina que aconsejaron a los padres fue que trataran de olvidarse del niño y siguieran adelante con sus vidas.
A mediados de 1937, Beameon y Mary llevaron a cabo la recomendación, y Donald, de 3 años, fue ingresado en una institución, lejos de su casa. Pero no le olvidaron. Lo visitaban todos los meses, probablemente discutiendo cada vez que comenzaban el largo trayecto de vuelta a su casa, en Forest, si debían traerlo con ellos de vuelta a casa la próxima vez.
Y eso fue lo que hicieron a finales de 1938.
Fue entonces cuando le llevaron a la consulta del doctor Kanner, en Baltimore. Al principio, Kanner no supo cómo proceder. No estaba seguro de en qué “casilla” psiquiátrica debía meter a Donald, ya que no parecía encajar en ninguna de ellas.
Pero, tras varias visitas de Donald, y después de tratar a otros niños con conductas parecidas, publicó un revolucionario documento en el que establecía los términos para un nuevo diagnóstico.
A partir de entonces, la historia del autismo avanzaría a través de las décadas, con abundantes y variados episodios dramáticos y giros extraños, tanto heroicos como malvados, por parte de investigadores, educadores, activistas y por los propios autistas.
Donald, sin embargo, no participaba en ello. Después de Baltimore había vuelto a Mississippi, donde pasó, de forma inadvertida, el resto de su vida
Bueno, no exactamente. Donald todavía vive y hoy, a sus 82 años, se encuentra en perfectas condiciones y es el protagonista de nuestro nuevo libro. Cuando lo localizamos por primera vez, en 2007, nos quedamos asombrados al descubrir cómo había cambiado su vida.
Vive en su propia casa (la casa en la que creció) en una comunidad segura, donde todos le conocen y donde ve regularmente a sus amigos. Tiene un Cadillac y un hobby que practica a diario, el golf, siempre que no esté practicando su otro hobby, viajar.
Donald ha viajado solo por Estados Unidos y ha visitado decenas de países. Tiene un armario lleno de álbumes con las fotos que tomó durante sus viajes.
Es la viva imagen de un jubilado feliz, lejos de la cadena perpetua en una institución que por poco fue su destino, donde seguramente se habría marchitado y nunca habría hecho ninguna de estas cosas. Su madre merece un enorme reconocimiento por eso.
A demás de traer a su hijo de vuelta a casa, trabajó incansablemente para ayudarle a conectarse con el mundo que le rodeaba, proporcionándole un lenguaje y enseñándole cómo cuidar de sí mismo.
Algo de ello influyó en él, porque cuando era adolescente Donald logró asistir a la escuela secundaria regularmente, y más tarde fue a la universidad, donde aprobó francés y matemáticas.
El propio Donald también merece reconocimiento. Fue, después de todo, su inteligencia innata y su propia capacidad de aprendizaje lo que le llevó a explotar su potencial por completo.
Pero vimos algo más cuando llegamos a Forest, y ahí fue cuando pensamos que hacer una película sobre la vida de Donald podría ser interesante. La ciudad jugó un papel fundamental en la excelente recuperación de Donald.
Los cerca de 3,000 habitantes de la ciudad de Mississippi tomaron, probablemente, una inconsciente pero clara decisión sobre cómo iban a tratar a ese extraño chico que vivía en su comunidad. Decidieron, en definitiva, aceptarlo; integrarlo como “uno de los suyos” y protegerlo.
Sabemos esto porque la primera vez que visitamos Forest y comenzamos a hacer preguntas sobre Donald, al menos tres personas nos advirtieron que nos vigilarían incluso si no hacíamos nada para lastimar a Donald. Ciertamente, eso nos dijo algo sobre cómo le veían.
La experiencia de ser autista, paralítico o ciego por un día
Sin embargo, con el tiempo, a medida que nos ganamos la confianza de la gente, obtuvimos más detalles en cuanto a cómo, a través de los años, habían aceptado a Donald. Su anuario de la escuela está repleto de garabatos de sus compañeros de clase hablando sobre el buen amigo que era. Algunas niñas incluso parecían sentirse atraídas hacia él.
Aprendimos que fue muy aclamado por su participación en una obra de teatro, que la gente observaba su obsesivo interés en los números no como algo extraño, sino como una prueba de que debía ser una especie de genio.
Nos reunimos con un hombre que Donald conoció en la universidad, que ahora es ministro y que trató de enseñarle a nadar en un río cercano. Cuando eso falló, intentó darle lecciones sobre cómo hablar de forma más fluida, lo cual era, también, una causa perdida. La razón, Donald todavía tenía autismo. Y éste no desapareció.
Sin embargo, Donald fue venciendo poco a poco el poder de la enfermedad para limitar su vida, aunque seguía teniendo obsesiones, hablaba de forma bastante mecánica y no podía mantener una conversación más allá de un par rondas de bromas intercambiadas. Y a pesar de todo, tiene una gran personalidad y es alguien con quien es un placer pasar el rato, además de un buen amigo.
La historia de Donald sugiere que los padres que escuchan por primera vez que su hijo tiene autismo deberían entender que, con este diagnóstico en particular, la suerte nunca está echada.
Cada persona tiene una capacidad única para crecer y aprender, como lo hizo Donald, a pesar de que alcanzó sus logros bastante más tarde que la mayoría de la gente. Por ejemplo, aprendió a conducir bien entrada la veintena
. Pero ahora, la carretera sigue siendo suya. Literalmente.
Es, en cierta forma, un final perfecto. Y si se llega hacer una película sobre la vida de Donald, esperamos que en los créditos aparezca una línea que diga: “Los productores quieren agradecer a la ciudad de Forest, Mississippi, por hacer esta historia posible”. Pero también, nos gustaría añadir: “Por marcar la diferencia, por hacer lo correcto“.
http://www.laopinion.com/2016/02/08/la-conmovedora-historia-de-donald-grey-triplett-el-primer-nino-diagnosticado-con-autismo/
3 de febrero de 2016
Sufren jornaleras abuso sexual, explotación y discriminación laboral
De acuerdo a datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), 34.7 por ciento de las migrantes que trabajan como jornaleras en los campos agrícolas de San Quintín, en Baja California, ha sido víctima de humillaciones durante su jornada laboral y el 40 por ciento de féminas de origen indígena percibe un salario menor al de sus compañeros, sin que haya justificación alguna para ello.
Además, se advierte que el abuso sexual hacia las mujeres, es una constante en los campos agrícolas y que parte de la explotación tiene que ver con la designación de trabajos pesados durante el tiempo de gestación de las mujeres, pues no hay periodos de descanso, antes, durante o después del día de parto, pese a que la ley laboral vigente establece lo contrario.
Una encuesta realizada en ciudades fronterizas como Tijuana, Mexicali y San Quintín, en la que 24.6 por ciento de las entrevistadas reportó ser indígena -principalmente de la etnia mixteca, huichol y triqui- se registró que aunque la mayoría de ellas tenía previsto llegar a Baja California, principalmente para trabajar y mejorar su economía familiar, cruzar la línea fronteriza para ingresar a suelo norteamericano era su segunda opción.
Sin embargo, en el viaje desde su comunidad hasta el norte del país, tuvieron que enfrentarse a diversos escenarios y obstáculos, entre ellos, la discriminación.
Entre los que las entrevistadas pudieron identificar dentro de este rango, se encuentran agresiones verbales en inglés, discriminación a causa de su lugar de procedencia, en particular cuando son oriundas de Oaxaca; no hablar en inglés, ser pobre, o los relacionados con su manera de vestir y hablar.
El 10 por ciento las migrantes que se mantiene en Baja California admitió haber sentido en peligro su vida en situaciones como asaltos, por las agresiones de algunos conductores, al ser golpeadas luego de intentar cruzar la frontera, por el acoso por parte de los hombres y en menor medida, por violencia intrafamiliar.
El 15 por ciento de las entrevistadas reportó haber sufrido discriminación, burla o rechazo al momento de buscar trabajo, principalmente por su edad, su forma de hablar, e incluso por estar embarazadas, aún y cuando la legislación en la materia lo prohíbe específicamente.
Entre las mujeres que fueron encuestadas y que lograron cruzar la frontera hacia Estados Unidos, se reportaron despidos injustificados por embarazo, problemas de pago, impuntualidad y retardos, además de acoso sexual de sus empleadores.
Repatriación y violación…
Datos del Instituto Nacional de Migración (INM) señalan que en 2011, el porcentaje de repatriación de Estados Unidos a México fue de 89.8 por ciento de hombres y 10.2 por ciento mujeres.
Más del 48 por ciento del total de las féminas repatriadas sufrió algún tipo de violación a sus derechos, incluidas agresiones físicas y verbales; discriminación, acoso sexual, robo de documentos, entre otros.
Tan sólo en el caso de mujeres indígenas, la cifra de víctimas ascendió a 38 por ciento.
Desde 2007, un informe del Banco Mundial advirtió sobre el avance en materia de migración femenina en América Latina, al registrar un crecimiento de 50 por ciento en el 2005 y subrayó que en el proceso migratorio, las mujeres son más vulneradas que los hombres, al ser objeto de mayores abusos y obtener menos ingresos que los varones.
Además, se registró que los gastos para cruzar la frontera con Estados Unidos son más altos para las féminas y al mismo tiempo, están mayormente expuestas a mayores abusos y violencia.
De acuerdo a un análisis de Amnistía Internacional (AI), seis de cada 10 mujeres que cruzan la frontera, son violadas.
Por Cecilia Balderas, Revolución TresPuntoCero,
http://viaorganica.org/sufren-jornaleras-mexicanas-abuso-sexual-explotacion-y-discriminacion-laboral/
28 de enero de 2016
La Islamofobia es Violencia de Género y un Problema Feminista.
Laricya Hawkins, una cristiana afroestadounidense, profesora asociada de ciencias políticas de la Universidad de Wheaton, en los Estados Unidos, publicó en Navidad una foto en Facebook usando un hiyab morado: “Esta es mi práctica de Adviento” explicó, instando a otras a seguir su ejemplo: Ponerse el hiyab en solidaridad con las mujeres musulmanas que enfrentan la violencia islamófoba por llevar velo, diciendo:
Me declaro en solidaridad religiosa con las y los musulmanes, ya que, como yo que soy cristiana, ellos son gente del libro” – escribió- “Como el Papa Francisco declaró la semana pasada, adoramos al mismo Dios.
La casa de estudios “disciplinó” a la profesora Hawkins, con una suspensión administrativa debido a “cuestiones significativas en relación a las implicaciones teológicas” de las declaraciones que hizo sobre la relación entre el cristianismo y el Islam.
La Islamofobia es un Problema de Género
Si el uso del Hiyab por parte de las no musulmanas contribuye o no a combatir la Islamofobia o es un mero acto de apropiación cultural, no es el tema aquí. Hawkins encarna un punto que no se oye con bastante frecuencia: La violencia islamófoba contra las mujeres musulmanas es un problema de género cuyo abordaje corresponde al Feminismo Islámico en particular, pero también a los feminismos decoloniales en su conjunto.
De acuerdo a Itzea Goycolea Amiano, en su trabajo “Feminismo y Piedad”:
La Islamofobia de género es un término que hace referencia a las actitudes xenófobas e islamófobas que también se mezclan con discursos sexistas y misóginos que oprimen, discriminan y se ceban doblemente con las musulmanas que con los musulmanes…
Pocas horas después de los ataques del 13 de noviembre de 2015 en París, la violencia islamófoba estalló en Europa y América del Norte. Pero en contraste con la persecución de los musulmanes después del 9/11, la violencia reciente parece apuntar de manera desproporcionada a las mujeres. En Nueva York, una niña de sexto grado fue atacada en la escuela por chicos que intentaron quitarle el hijab y vociferaban ISIS mientras la golpeaban. En Toronto, Canadá, una madre musulmana fue golpeada y robada después de dejar a sus hijos en la escuela, y más tarde esa semana dos mujeres fueron agredidas en el metro por hombres llamándolas terroristas.
En Londres, Yoshiyuki Shinohara arrojó a una mujer musulmana frente a un tren subterráneo. Según Tell Mama UK , los crímenes de odio contra los musulmanes casi se han duplicado en los últimos dos años. Hay una mayor sensación de miedo entre la comunidad islámica, dicen los activistas. Son las mujeres musulmanas las que están, especialmente, preocupadas por su seguridad y “muy conscientes de mantener la cabeza abajo”. Las cifras de la Policía Metropolitana, mostraron que hubo 557 crímenes de odio islamófobos en 2013; 624 en 2014; y hasta el 24 de noviembre del 2015, 878. Los incidentes pueden implicar un ataque físico, daños a la propiedad, la intimidación, el acoso, el abuso verbal, insultos o mensajes de odio.
La violencia contra las mujeres musulmanas se disparó de nuevo en Estados Unidos, luego del tiroteo masivo en San Bernardino, California, seguido por la difusión generalizada de fotos en las que el tirador Tashfeen Malik llevaba un hiyab. Las mujeres en hiyab quedaron marcadas como la nueva cara del terrorismo, a través de los variados titulares de noticias preguntando: “¿Es Tashfeen Malik un nuevo tipo de mujer terrorista?”
La Islamofobia se ha convertido en un problema de género por, al menos, dos razones: Por un lado, el discurso islamófobo explota la imagen de las mujeres musulmanas a través de representaciones que la ponen en el lugar de “eterna victima”. Con esto, nos objetiviza, nos roba particularidad y agencia. Por otro, porque esta narrativa de animadversión contra el Islam y sus seguidores tiene su raíz en el colonialismo; por ende, una fuerte carga patriarcal. Ya sabemos que el Patriarcado siempre atacará, de preferencia, a las mujeres. La identidad religiosa expresada a través del Hiyab y la percepción que existe de este, como sinónimo de opresión y extremismo, hace de las mujeres un target reconocible y de fácil acceso para la violencia.
El Islam y las Mujeres “Otras”
El Islam es una Fe en crecimiento en occidente y el número de creyentes aumenta entre la población Latina en Estados Unidos. La tendencia de los conversos hispanos al Islam ha sido censada por la Sociedad Islámica de América del Norte (ISNA), que en 2006 estimó que había aproximadamente 40,000 musulmanes latinos en los EE.UU.
En el cono sur de América, la situación es similar: Si bien no existen cifras oficiales, es posible constatar el incremento de los adherentes al Islam, con una presencia importante de mujeres, a través de los diversos grupos de Facebook como Islam en Mexico, Islam en Chile, Musulmanas Latinas, Sociedad Khadiya de Mujeres Mexicanas, etc. Incluso, existen conversas de pueblos originarios, como aquellas que forman parte de la comunidad islámica de Chiapas
Las mujeres negras son una parte importante del Islam y su presencia no es nueva. África es el primer continente, fuera de Arabia, en el que la Fe se extendió a principios del siglo séptimo. Casi un tercio de la población musulmana del mundo reside allí. En los países de occidente con población Afro-descendiente, las mujeres están entre los musulmanes afectados por la violencia islamófoba. Este fue el caso de la artista Kameelah Rashid, una musulmana afroamericana en hiyab que fue bajada de un vuelo a Estambul e interrogada durante horas por el FBI. Traumatizada por el evento, Rashid señaló:
No hay un resurgimiento de la Islamofobia tras los atentados de París. Creo que nunca se fue. Sólo se está volviendo más legitima
Más de 250.000 mujeres musulmanas negras viven en los Estados Unidos. En el mundo, la población musulmana femenina de origen negro llega a decenas de millones. Solo en Nigeria hay 60 millones de mujeres musulmanas. Guinea, Níger y la República Democrática del Congo se encuentran entre las naciones africanas con población de mayoría musulmana. Sin duda, muchas musulmanas negras no llevan hiyab. Pero como Rashid, cualquier mujer negra identificable como musulmana es vulnerable a la violencia estatal e interpersonal.
Ser musulmana es estar en la “Otredad” , gracias al orientalismo y sus representaciones estereotipadas del Mundo Islámico vinculadas al exotismo y la barbarie. Hasta hace poco, esto sólo había afectado a las mujeres árabes, medio orientales, a las “nacidas” en el Islam o musulmanas culturales. Con la visibilización del Islam Africano y el crecimiento de la Fe Islámica en occidente y habla hispana, la otredad se amplia para las mujeres que ya estaban en esa categoría por cuestiones de raza, construcción de género, geografía o corporalidad como las latinas, las negras y las indígenas.
Islamofobia y Feminismos Decoloniales
La Islamofobia es un tipo de violencia de género que a su enorme carga sexista, racista y misógina, suma una fuerte raíz colonial basada en paradigmas de subalteridad y deshumanización.
Los Feminismos Decoloniales y sus perspectivas desarrolladas en América Latina y el sur del mundo, centradas en los conflictos derivados de las intersecciones entre sexo/género, clase y raza, con las instituciones y colonialidad arraigadas en la cultura han mantenido, hasta ahora, al Feminismo Islámico al margen de su quehacer. A veces, haciendo eco del dogma heredado del feminismo tradicional de que “Las religiones son patriarcales” y que no es posible hacer feminismo en dichos espacios; otras veces, dejando de lado el factor religioso para privilegiar la raza, o fusionando ambos.
Se esté de acuerdo o no con el feminismo islámico o la posibilidad del feminismo en la religión, es evidente que la identidad religiosa se ha convertido en un factor que predispone a la violencia contra las mujeres, especialmente a mujeres en el “espectro decolonial”. La mayoría de las mujeres víctimas de la islamofobia de género forman parte de grupos cuyas voces y acciones el feminismo descolonial busca visibilizar.
Oponerse a la Islamofobia no quiere decir estar de acuerdo con el Islam o con el Hiyab, sino en desacuerdo con la violencia contra las mujeres. Las mujeres tienen derecho a sus opciones, aunque no nos gusten. Y si nos llamamos feministas, tenemos que estar dispuestas a defender el derecho de TODAS las mujeres a vivir una vida libre de violencia, dejando de lado nuestros sesgos y prejuicios culturales, aún si eso implica lidiar con la propia Islamofobia internalizada, sino seriamos hipócritas.
Cuando se trata de violencia, no se pueden defender sólo a las mujeres que aprobamos. Si sólo vemos Derechos Humanos cuando las mujeres viven como nos gusta, entonces no somos feministas, sino colonizadoras.
La causa de las mujeres musulmanas contra la Islamofobia es una causa común de todas las mujeres del sur: Es un tipo de violencia de género con raíces coloniales. La violencia religiosa feminizada debe incorporarse al debate, especialmente en el contexto de tensión política internacional que vivimos, debido al Estado Islámico, la alerta terrorista en Europa, la crisis migratoria y el incremento del miedo en la población civil, que han evidenciado que los cuerpos de las mujeres musulmanas son un territorio de batalla específico. Con Hiyab o no, los problemas de las mujeres musulmanas son problemas de todas.
https://vrdelafuente.wordpress.com/2016/01/07/islamofobia-de-genero/
22 de enero de 2016
La Violencia Sexual como Arma de Guerra contra las Mujeres.
La violencia sexual es un arma específica de guerra contra las mujeres
Yifat Susskind, directora de MADRE, organización de derechos humanos, resumió la situación actual de las mujeres en Irak en el diario británico The Guardian, en Julio de 2014: “A medida que Irak se hunde en la guerra, las mujeres no sólo están en la primera línea: Son el campo de batalla”.
Esta violencia no es al azar. La violación es un arma terriblemente común que se utiliza para aterrorizar y controlar a las comunidades durante la guerra. Sin embargo, sólo recientemente ha sido tratado el tema con la seriedad que merece. El día en que Isis conquistó Mosul, los líderes mundiales estaban en Londres para una cumbre para abordar el flagelo de la violación en tiempo de guerra. Ahora, el compromiso de los gobiernos para proteger a las mujeres en zonas de guerra de violencia sexual está nuevamente siendo probado.
La violencia contra la mujer, especialmente la de naturaleza sexual, ha añadido su propio índice de vergüenza a las guerras recientes. De los conflictos en Bosnia y Herzegovina, pasando a Perú y hasta Ruanda, niñas y mujeres han sido víctimas de violación, encarcelamiento, tortura y ejecución.
La violación, identificada por los especialistas como la más intrusiva de los eventos traumáticos, se ha documentado en muchos conflictos armados, incluyendo los de Bangladesh, Camboya, Chipre, Haití, Liberia, Somalia y Uganda. La violación oportunista, el rapto de las cautivas y el saqueo de siglos anteriores, han sido sustituidos en los conflictos modernos por la violación como una herramienta de combate planificada.
La Violencia Sexual se define en el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud de la Organización Panamericana de la Salud como
“Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”.
De acuerdo a datos de las Naciones Unidas, un 70% de las mujeres sufre algún tipo de violencia sexual a lo largo de su vida.
La violencia sexual contra las mujeres en escenarios de conflicto, ha tratado de justificarse en base a la percepción de que es inevitable en situaciones de máxima tensión y caos social, como es un estado de guerra, en las cuales los hombres están sometidos a la privación de compañía femenina por largo tiempo.
No obstante, este argumento es dudoso: Durante la dictadura militar en Chile, 3.399 mujeres fueron víctimas de violencia y tortura sexual. Este tipo de violencia fue organizada por el Estado, como una manera de aterrorizar a la población y a los “enemigos internos” fue llevada a cabo por miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden, muchos de ellos esposos y padres de familia, quienes conducían sus autos, tranquilamente, a sus hogares luego de “prestar servicio” en los campos de concentración de prisioneras políticas.
Lo mismo puede decirse en el caso de las mujeres indigenas de Guatemala, quienes narraron ante tribunales, la violencia sexual a la que fueron sometidas durante la dictadura de Rios Montt. Una de ellas relató:
“Me agarraron las manos y los pies y me abrieron, no sólo a mi sino a mi mamá también.Eramos bastantes mujeres, esto me lo hicieron en el destacamento, vi cómo le mordían los pechos a mi mamá, luego me violaron a mí”.
Otro ejemplo de que no es la tensión de la guerra lo que hace inevitable la violación, es el reporte de Physicians for Human Rights presentado en agosto de 2014, sobre violaciones en masa y violencia sexual agravada, en el período post-electoral en Kenia del 2007. El informe presentó las conclusiones derivadas de la revisión de 1600 expedientes médicos de tres hospitales en la zona del Valle del Rift entre 2007 y 2011.
Según Amnistía Internacional, los cuerpos de las mujeres se han convertido en parte del terreno del conflicto y es ahí donde se desarrolla la guerra en la actualidad; el triunfo o la derrota están marcados por la devastación en las vidas de las mujeres, producto de la violación y el abuso sexual, los cuales ya no son sólo un subproducto de la guerra, sino una estrategia militar deliberada.
La violación sistemática se utiliza a menudo como arma de guerra en “Limpieza Étnica”. Más de 20.000 niñas y mujeres musulmanas fueron violadas en Bosnia desde el inicio del conflicto, en abril de 1992, según un equipo de investigación de la Comunidad Europea. El informe también dice que las víctimas se vieron enfrentadas a la violencia que implica “llevar en sus vientres a los hijos de sus enemigos”.
También sirve para humillar a los enemigos, como hicieron las milicias pro-gobierno de Janjaweed en la región de Darfur, en Sudán, usando las violaciones en masa para controlar y castigar a las poblaciones no árabes de la zona. En Colombia, los grupos rivales violan, mutilan y matan a mujeres y niñas con el fin de imponer códigos punitivos de conducta en las ciudades y pueblos enteros y así fortalecer su control.
Es en el marco del conflicto armado en Siria, donde la violencia sexual como arma de guerra ha mostrado su cara más atroz. El informe: “Violence against Women: Bleeding Wound in the Syrian Conflict” de noviembre de 2013, sostiene que los grupos de derechos humanos sirios expresaron profundas preocupaciones sobre presuntos abusos sexuales, ya en una etapa temprana de la represión de las protestas pacíficas en 2011.
Basándose en diversas fuentes y en diferentes regiones de Siria, la Organización Siria para los Derechos Humanos “Sawasia” estima en 300 el número de casos de agresiones y violaciones sexuales cometidos en 2011. En 2013, se estima que el número de violaciones de mujeres alcanzó aproximadamente 6000, dando lugar a numerosos casos de embarazo forzado.
Los casos de violación se han documentado en Homs, Damasco, Hama, Latakia, Daraa, Idlib y Tartous. La información recibida indica que hay tres situaciones principales en las que se han producido incidentes de violación: Durante redadas gubernamentales, en los puestos de control, durante secuestros, en incursiones “puerta a puerta” y en los centros de detención. La información recopilada también indica que los miembros del aparato de seguridad del Estado han estado involucrados en la violencia sexual en varias ocasiones.
No podemos olvidar a las “Mujeres de comfort” que eran mujeres y niñas que fueron forzadas a la esclavitud sexual por el Ejército Imperial Japonés en los territorios ocupados antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que entre 20.000 a 410. 000 sufrieron esclavitud sexual en tiempos de conflicto.Muchas de las mujeres eran de países ocupados, incluida Corea, China y Filipinas, aunque también habia mujeres de Birmania, Tailandia, Vietnam, Malasia, Taiwán, Indonesia, Timor Oriental y otros territorios ocupadas por los japoneses fueron utilizadas para “Estaciones Militares de Comfort”. Existieron este tipo de instalaciones en Japón, China, Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Birmania, Nueva Guinea, Hong Kong, Macao y la Indochina francesa.
Hoy, las mujeres son campos de batalla en Irak y el Kurdistán, en la brutal arremetida del ISIS por imponer un Califato Islámico mundial. La Organización por la Libertad de las Mujeres de Irak denunció el secuestro y tráfico de mujeres para ser vendidas individualmente o en grupos, para convertirse en esposas temporales de los guerreros ISIS donde se convierten en esclavas sexuales en nombre de la “Jihad Sexual.” Según la entidad, estas atrocidades se han intensificado a lo largo del mes de agosto, en línea con la comisión de genocidio contra las comunidades minoritarias. Las masacres cometidas contra los Yazidi, chiítas y las comunidades cristianas fueron seguidas por la toma de cientos de mujeres para llevarlas al recién fundado “Mercado de concubinas” en Mosul, con el propósito de vender a las mujeres como esclavas sexuales.
El daño infligido a una mujer en estos contextos, es un ataque a su cuerpo, a su familia y su cultura; en muchas sociedades, las mujeres son vistas como depositarios de los valores culturales y espirituales de la comunidad. Destruirlas física y moralmente es una forma de quebrar la moral, capacidad de resistencia y unidad del colectivo.
La violencia sexual contra las mujeres en escenarios bélicos es una expresión del Patriarcado, como lo son las guerras en las cuales se llevan a cabo estas atrocidades. Un patriarcado en el cual la categoría “Hombres” domina a la categoría “Mujeres” a través del control de la sexualidad femenina usando la violencia y la coerción, dónde las mujeres son objetos cuya dignidad, libertad y derechos dependen de las decisiones masculinas.
Las mujeres, carne de cañón de la política del patriarcado, cosificadas y devaluadas genéricamente, son abusadas, agredidas, violadas, traficadas y asesinadas por hombres, como una forma de propinar una derrota a otro grupo de hombres.
Y mientras los líderes políticos, las organizaciones internacionales y la opinión pública discute sobre la guerra y la paz, la violencia sexual aumenta y se recrudece en el planeta. Sin importar el lugar del mundo, con o sin declaraciones, en ausencia de resoluciones de la ONU o en aparentes estados de derecho, las mujeres enfrentan una guerra diaria por la integridad de sus cuerpos: En Irak, Siria y El Congo. Pero también en Nigeria, Egipto, Honduras y El Salvador; en la frontera norte de México y en los campos de refugiados de Palestina. Donde hay ocasión para la violencia de género, habrá espacio para la violencia sexual.
https://vrdelafuente.wordpress.com/2016/01/22/la-violencia-sexual-como-arma-de-guerra-contra-las-mujeres/
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