4 de marzo de 2016

BERTA CÁCERES : ME LO DIJO EL RÍO.

El 3 de marzo de este 2016, en las tierras vascas nos disponíamos a recordar, por que a veces decimos a celebrar y no puede ser así, no hay nada que celebrar, los 40 años de lo que desde los primeros días de todos esos años, se conoció como la masacre obrera de Gasteiz. En esa fecha, en esta ciudad a las puertas de la primavera, los poderes económicos y políticos dominantes de la llamada transición española decidieron dar un escarmiento a la lucha organizada de trabajadores y trabajadoras que se extendía en una huelga general ese día, y en multitud de protestas en los precedentes. Se demandaban mejores condiciones laborales, de vida, mayor justicia y verdadera democracia.
A veces, qué poco cambian los tiempos y los modos de las injusticias, aunque transcurran 40 años o nos movamos 10.000 kilómetros en el planeta.
Por que precisamente, este mismo 3 de marzo de 2016, mientras en Gasteiz se rememoraban los asesinatos de cinco trabajadores a manos de la represión policial, se recibía la noticia desde Honduras, desde la otra parte del mundo, del asesinato de la líder indígena Berta Cáceres, coordinadora de una de las organizaciones popular e indígena más importante de ese país. Una mujer que llevaba en la lucha más de 20 años, firme en la defensa de los derechos de su pueblo y del campesinado, rebelde ante las transnacionales y la oligarquía hondureña y en la defensa del medioambiente ante el brutal ataque y explotación que estas tierras sufren, especialmente desde que se dio el último golpe de estado en el año 2009.
Precisamente, desde ese año se ha producido en Honduras una explosión de megaproyectos hidroeléctricos, mineros o agroindustriales; siempre en detrimento de las comunidades indígenas o campesinas, a las que se expulsa de sus territorios o se les destroza y contamina, siempre de la mano del capital transnacional.
La misma BBC, al dar la noticia del asesinato, calificaba a Berta como la mujer “que le torció la mano al Banco Mundial y a China”. Y esto tiene que ver con esa lucha en defensa del territorio del pueblo lenca. En el 2006 se dio la concesión a una empresa hondureña para la construcción de una represa hidroeléctrica en estas tierras indígenas. A dicha concesión se uniría inmediatamente capital chino, alemán y del Banco Mundial. Pero, la determinación de la lucha ha sido de tal calibre que las transnacionales tuvieron que retirarse, incluso reconociendo que esta retirada era motivada por la persistente oposición comunitaria y las dudas sobre las continuas violaciones de los derechos humanos de la población que se cometían desde las instancias gubernamentales y/o paragubernamentales hondureñas. Y una vez más, aunque estos proyectos se suelen “vender” como piezas claves para el desarrollo, hay que recordar que cuando en estos países, por ejemplo, se construyen represas no es para llevar electricidad a las comunidades, no es para mejorar las condiciones de vida de la población, es para surtir de energía a los megaproyectos mineros o agroindustriales. Es decir, se retroalimentan entre transnacionales a través de agresivos proyectos de explotación que aumentan sus cuentas de beneficios mientras destruyen las tierras y territorios de sus legítimos poseedores, a quienes al final se dejará únicamente destrucción y más cercenadas aún las posibilidades para una vida digna.
Pero, si bien mencionábamos antes que la noticia ha sido recogida por la BBC, desgraciadamente habrá que reconocer inmediatamente que este asesinato no es noticia de los grandes medios de comunicación. Por que en los últimos años ya no es noticia el asesinato de defensores y defensoras de los derechos humanos ya sean éstos individuales o colectivos. La clase mediática (aquellos que definen las líneas editoriales), la política y la económica dejaron aparcado hace tiempo el discurso de los derechos humanos. Sirvió durante un tiempo, sobre todo durante la llamada “guerra fría” para atacar al adversario; sirve hoy todavía, aunque muy de cuando en cuando para “ilustrar” regímenes que se etiquetan rápidamente como populistas y totalitarios, pero ya no es una preocupación que implique determinación política cuando no hay interés geoestratégicos o económicos detrás. Lo apreciamos con claridad en estos últimos meses con la llamada crisis de refugiados en esta Europa que un día se consideró cuna y defensora de esos derechos. Pero, sobre todo, se ve con absoluta nitidez esta dejación cuando la violación de los derechos humanos individuales y colectivos está en directa relación con los intereses y beneficios que se facilitan a empresas extractivas, especialmente transnacionales europeas, canadienses o estadounidenses en terceros países, ya sea en América Latina o en África. Normalmente, se puede afirmar que según crecen éstos últimos, también crecen las violaciones a los derechos.
Explica esto en gran medida, que el asesinato o la represión sistemática sobre los pueblos indígenas, principales opositores a estos ataques, no sean noticia reseñable; no provocan una oleada de indignación en los medios de comunicación masivos, no producen declaraciones ni medidas políticas por aquellos líderes que se dicen defensores de los derechos humanos.
Hace poco más de dos años, con motivo de la situación que atraviesa el pueblo mapuche en Chile y Argentina, que ve como diariamente son despojados de sus territorios a cargo de industrias madereras e hidroeléctricas, escribía un texto con el título “los siguen matando”, en que se decía que “…los siguen maltratando, robando sus tierras y los siguen asesinando. Estos pueblos siguen poniendo, hoy como ayer, los muertos sobre la mesa en ese permanente conflicto abierto hace más de 500 años contra ellos. Desde el extremo sur hasta el norte del continente, siguen siendo diana de las balas, siguen siendo el centro escogido de la represión más brutal…”. En estos dos años, por tomar un pequeño e inmediato espacio temporal, las denuncias en este mismo sentido se han seguido acumulando. E incluso, en pleno proceso de paz como el colombiano, los pueblos indígenas hoy, siguen poniendo muertos. Este mismo día 3 de marzo amanecía con la denuncia del asesinato del gobernador (autoridad tradicional) Alexander Oime Alarcón del cabildo indígena de Río Blanco (Cauca), baleado en plena calle. Y se cierra el día con la noticia de Berta.
Y todos ellos y ellas hoy siguen siendo asesinados por su lucha en defensa de la tierra y el territorio, por la firmeza y claridad de que su identidad es importante, y que como hombres y mujeres libres tienen derechos que deben no solo ser respetados, sino también ejercidos. Pero, en el continente latinoamericano, como en África, y de forma especial en aquellos países con gobiernos neoliberales, los procesos de privatización de todo (el agua, la tierra, la vida…) siguen avanzando. Cuando las comunidades lencas, en su lucha contra el proyecto hidroeléctrico se fueron a la capital, a Tegucigalpa, se enteraron que el gobierno había entregado la práctica totalidad de los ríos de sus territorios, los derechos para explotarlos, a empresas privadas por más de 30 años.  Y en este sentido los ejemplos se multiplican en todos los países, en todos los territorios indígenas. En Guatemala, otro ejemplo paradigmático de entrega del país a las transnacionales y de represión ante la protesta de las comunidades, continuamente se denuncia en los últimos tiempos el encarcelamiento de autoridades tradicionales con cargos ideados expresamente para apartarlos de sus pueblos y castigarlos por dirigir, bajo mandatos comunitarios, la protesta contra las transnacionales y por la defensa de los territorios y de la vida. La otra opción es el asesinato, que también aumenta proporcionalmente a la protesta en los últimos años.
Pero, como dijo Berta Cáceres, en una de sus últimas entrevistas, “cuando iniciamos la lucha contra Agua Zarca (el proyecto hidroeléctrico en territorio lenca) yo sabía lo duro que iba a ser, pero sabía que íbamos a triunfar, me lo dijo el río”.

Jesus González Pazos

Mugarik Gabe

https://comunitariapress.wordpress.com/

2 de marzo de 2016

SUFRAGISTAS. LAS MUJERES QUE QUISIERON VOTAR.



En los últimos tiempos no dejamos de ir a votar. Hombres y mujeres mayores de dieciocho años somos llamados a las urnas una y otra vez, un gesto democrático que lo tomamos como algo habitual, normalizado en nuestra sociedad. Pero si echamos la vista atrás, comprobamos que no hace tanto que a las mujeres se nos permitió depositar nuestra opinión política dentro de una urna. De hecho, aún existen países, para vergüenza de la humanidad, que consideran que sus mujeres no están capacitadas para decidir sobre algo que les concierne igual que a los hombres.
Si hacemos un repaso a la cronología del sufragio femenino en el mundo, descubrimos que la primera vez que las mujeres pudimos votar fue, vaya qué gracia, por error. Sucedió en el estado norteamericano de Nueva Jersey, en 1776, donde una cuestión terminológica incluyó a las mujeres dentro de los ciudadanos autorizados para ejercer su derecho al voto. Rápidamente se subsanó tan terrible error, faltaría más. Hemos de viajar desde Estados Unidos a la remota Polinesia para encontrar en 1838 una pequeña colonia británica en la que se permitió a sus mujeres votar.
Una década después, el estado de Nueva York se preparaba para protagonizar uno de los actos que marcarían un antes y un después en la historia del sufragismo. Sucedió el 19 de julio de 1848 y recibió el nombre de Convención de Séneca Falls. Las conclusiones de la reunión, que se alargó hasta el día siguiente, se trasladarían a un documento, la Declaración de Sentimientos, considerado el primer documento en favor del feminismo en los Estados Unidos de América.
Sus impulsoras fueron Elizabeth Cady Stanton, una mujer sensibilizada con las injusticias sociales de las mujeres de su tiempo, injusticias que ella misma vivió en su propia piel, y Lucrecia Mott, una cuáquera que había conocido pocos años antes en Londres durante una convención abolicionista en la que las mujeres solamente podían escuchar pero no opinar ni votar. Por desgracia, ni Elizabeth ni Lucrecia pudieron nunca ejercer su derecho al voto, aprobado oficialmente en Estados Unidos hasta 1920.
Otros territorios del mundo fueron permitiendo a sus ciudadanas opinar en las votaciones. Pero no fue hasta 1893 en el que un país entero consiguió el sufragio femenino. Fue gracias a un movimiento que empezaba a organizarse en distintas partes del mundo con nombres propios de mujeres dispuestas a hacer oír su voz. Fue en Nueva Zelanda, donde las sufragistas organizadas bajo la dirección de Kate Sheppard, consiguieron el voto femenino. Su papel al frente del movimiento supuso un importante ejemplo para otras mujeres de otros lugares del mundo que decidieron seguir sus mismos pasos. El eco de su labor viajaría desde las antípodas hasta la vieja Europa donde a principios de siglo, Finlandia y poco después Noruega y Suecia permitieron a sus mujeres votar.
Sufragistas. Las mujeres que quisieron votarfamilia-pankhurst1Uno de los movimientos sufragistas más conocido fue el que tuvo lugar en Reino Unido, donde las mujeres no pudieron votar hasta 1928, después de protagonizar una lucha que pasó de las palabras y las reivindicaciones a la violencia en las calles. Las máximas protagonistas de la reivindicación por el voto femenino fueron las mujeres de la familia Pankhurst, con su matriarca, Emmeline Pankhurst, a la cabeza. Fundadora en 1903 de la Unión Social y Política de Mujeres (en inglés, Women’s Social and Political Union, WSPU), Emmeline pasó por distintas etapas de lucha reivindicativa. Después de la frustración de ver cómo el Parlamento británico se negaba a aceptar el sufragio femenino, y de nada valían sus argumentos dialécticos, las sufragistas británicas decidieron pasar a la acción y salir a las calles para reivindicar con actos violentos su derecho a votar. Una decisión que enfrentó a muchas de ellas, incluidas sus propias hijas, Christabel, Sylvia y Adela. Solamente Christabel, su hija mayor, siguió fielmente los pasos de su madre.
La muerte de Emily Wilding Davison, que intentó colgar una bandera sufragista en el caballo del rey que corría en el derby de Epsom de 1913, marcaría un antes y un después en la historia de las sufragistas británicas. Un hecho dramático que se ha convertido, más de un siglo después, en parte del argumento de una de las películas estrenadas en 2015 en todo el mundo. Sufragistas, protagonizada por actrices de la talla de Meryl Streep o Helena Bonham Carter, recrea en la gran pantalla la dura lucha de aquellas mujeres que pusieron en su lista de prioridades la dignidad y el respeto a las mujeres. Una película preciosa que muchos hombres y mujeres de todas las edades deberían ver para reflexionar sobre aquellas mujeres que se dejaron la vida por un ideal.Sufragistas-138575244-large
Sufragistas. Las mujeres que quisieron votarclara campoamorY mientras en otros lugares como Reino Unido o Estados Unidos fueron muchas las mujeres que se unieron a la defensa del sufragio femenino, en la España republicana de la década de 1930 fue la lucha de una mujer incansable la que consiguió que las mujeres pudieran votar. Fue Clara Campoamor, una abogada que se enfrentó a un mundo de hombres que desdeñaba a las mujeres. Un mundo en el que incluso las mujeres miraron con recelo a aquella mujer dispuesta a hacer valer sus derechos. Lo consiguió, en 1931. Pero por poco tiempo. La dictadura franquista provocó un largo paréntesis en el derecho al sufragio femenino español.
A lo largo del siglo XX, muchos países han ido incorporado el sufragio femenino. Pero aún existen rincones faltos de derechos para ellas. No sólo poder votar.

Por  
http://anatomiadelahistoria.com/2016/01/sufragistas-las-mujeres-que-quisieron-votar/

1 de marzo de 2016

Feminización de la migración .



Desde siempre las mujeres han emigrado, las abuelas se trasladaron del pueblo a la
cuidad, las madres de la cuidad a la capital y las hijas ahora de la capital al otro
continente. Múltiples razones han impulsado estas migraciones, económicas, políticas
o familiares.
Lo que hoy nos reúne, no es tanto el hecho de la migración en sí, si no el de los
impactos que hoy en día representa esta migración a nivel personal y familiar en
cuanto a los derechos que como mujeres nos atañen.
La feminización de la migración implica no sólo el cambio de las mujeres de un lugar
a otro de residencia, sino que abarca las implicaciones familiares que con ella
conllevan.
La feminización de la migración hoy tendrá connotaciones globales, donde los roles
familiares transcienden fronteras, las nuevas familias transnacionales implicaran un
nuevo enfoque de derechos sociales y familiares. Las desigualdades de género hacen
que la experiencia migratoria sea muy diferente para hombres y mujeres. La decisión
de migrar, las redes empleadas o la inserción laboral en el país de acogida, afectaran
de manera diferente a los hombres y a las mujeres.
La feminización de la migración surge como una estrategia de sobrevivencia de los
hogares, es una respuesta al contexto de crisis económica de países cuya economía
está basada en la informalidad. Una crisis que ha aumentado el desempleo
masculino, creando así una erosión en el papel del hombre como proveedor
económico y como consecuencia una gran cantidad de mujeres se encuentran solas a
mantener el hogar.
En el 2010 se estimaron más de 52% las mujeres emigradas en Europa, según los
datos del Departamento de Asuntos Económicos Sociales de Naciones Unidas (NU
DAES). Esta cifra no visualiza un número más en las estadísticas, es más bien la
concreción de una situación global económica y social. Económica porque es la
respuesta al hecho de que el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres;
social porque los trabajos en los cuales la mujer consiguen su sustento hacen parte
de los servicios concernientes al cuidado de la familia y el hogar incluyendo los
ancianos y ancianas, estos servicios desde el análisis de género, hacen parte del
sistema reproductivo de la sociedad, y no está considerado dentro de los valores
económicos del mercado. No quiero dejar de mencionar las cadenas de tráfico sexual
que cosifican a las mujeres dentro de un sistema de valores del sexo.
Sin embargo, cabe destacar que es una espiral que gira entre el económico y social,
la mano de obra atribuida a las mujeres pertenecen a la mano de obra
desvalorizada, mal paga, flexible en sus horarios, generándose así trabajos (no digo
empleos) de sobrevivencia que sólo se pueden realizar bajo condiciones precarias.
Los vínculos que las mujeres migrantes tienen con sus lugares de origen han creado
espacios transnacionales donde circulan bienes, dinero, ideas, imaginarios y valores.
Dentro de este concepto del codesarrollo, el vivir transciende las fronteras físicas y
reconfigura espacios, economías e identidades.
La emigración viene impulsada siempre por insatisfacción con la situación que se
tiene e inconformismo respecto al futuro que se vislumbra en su país y por la seducción
del nuevo lugar.
 Desde esta posición se  comprende que pese a las malas condiciones que encuentran, muchas perciban una mejoría relativa respecto al punto de partida, e incluso haber alcanzado la meta al incorporarse al trabajo y obtener un salario muy superior al que podrían imaginar en supaís.  Este bajo nivel de expectativas es el que, en ocasiones, permite la sobreexplotación de los iiunigrantes en general y de las mujeres en particular.

https://digitum.um.es/jspui/bitstream/10201/7127/1/Percepcion
www.diasporasolidaria.org/

26 de febrero de 2016

Las uniones de trabajadoras están resquebrajando el abuso en el empleo doméstico.


Etelvina López llegó del norte de Guatemala a San Francisco, California, hace casi 16 años. Alcanzó Estados Unidos después de un trayecto aterrador en el que viajó escondida en el tanque de una pipa de gas y en camiones hasta la frontera entre Agua Prieta (Sonora, México) y Douglas (Arizona).
López, de 33 años, venía en busca del sueño americano pero tan solo unos años después de su llegada fue víctima de violencia doméstica y de abusos laborales como trabajadora del hogar.
Para trasladarse de la comunidad rural de Las Cruces, en Guatemala, a la frontera entre México y Estados Unidos, López pagó miles de dólares a un coyote que después la introdujo en los Estados Unidos. Recorrió durante cuatro días el desierto y las montañas de Arizona para llegar a su destino.
“Tuve miedo a muchas cosas que decían que pasan. Que en el camino violaban a las muchachas, las mataban..., ese era mi miedo. La comida se nos terminó en el último día y no pudimos comer nada”, recuerda Etelvina.
La violencia que sufrió por parte de su pareja años después de su llegada la llevó a huir de su casa junto con sus dos hijas. Pronto, López tuvo que comenzar a trabajar en limpieza de casas en el área de la Bahía de San Francisco, donde se topó con vulneraciones de derechos laborales por parte de sus empleadoras.
“Me estaban abusando, la señora me llevaba desde la seis de la mañana y me devolvía a las cinco o seis de la tarde y eran demasiadas horas y solo me daba 50 dólares [a la semana]”, revela López. El salario mínimo en California es de 10 euros la hora.
Con los bajos salarios como trabajadora doméstica, López apenas podía pagar la renta de un pequeño cuarto en la zona metropolitana de San Francisco y costear los gastos de la manutención de sus hijas. Además, la vulnerabilidad de Etelvina a los abusos era mayor por su estatus de inmigrante indocumentada.
El reporte “Economía del Hogar. El mundo invisible y no regulado del trabajo del hogar” [PDF], publicado en 2012, detectó que las trabajadoras están faltas de respeto y sufren maltrato en su lugar de trabajo, reciben pagas por debajo del salario mínimo estatal y no tienen seguridad social.
De acuerdo con cifras de organizaciones del sector, hay 2.5 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos en Estados Unidos [PDF]. Tan solo en California son 308,000, según la Coalición de Trabajadoras Domésticas de California.
No hay cifras oficiales sobre la cantidad de trabajadoras domésticas indocumentadas en los Estados Unidos.
Un informe publicado en 2001 por la organización Human Rights Watch confirma que el de Etelvina López es un caso más de entre miles. Los abusos, dice el reporte, van desde ser sometidas a jornadas de 19 horas hasta vivir casi en total aislamiento.
López solo pudo combatir los abusos cuando se amparó hace casi 11 años en una organización que protege a las empleadas domésticas de los abusos laborales llamada Mujeres Unidas y Activas. A partir de su experiencia en la organización, López ha encabezado movimientos para reclamar los derechos de sus compañeras.
“Hemos luchado mucho porque se nos respete nuestro trabajo pero, más que nada, que nosotras aceptemos que nuestro trabajo lo vale", explica.
“Hay muchas mujeres que están siendo abusadas y nada más por la necesidad de su trabajo, del dinero, y porque están pasando por situaciones parecidas a la mía o peor”, valora López, quien ahora recibe un salario de entre 20 y 25 dólares la hora por su trabajo de limpieza de casas en San Francisco.
María Reyes, organizadora de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar en los Estados Unidos, una agrupación que coordina a 56 organizaciones en el país, afirma que las trabajadoras domésticas viven en un constante riesgo de ser abusadas por la falta de leyes que las protejan.
“Los riesgos que hemos visto tristemente es el ser abusadas de diferentes formas, hasta sexualmente, psicológicamente, a veces con golpes, con palabras mal sonantes, el maltrato de que no nos pagan lo justo, muchas veces ni el salario mínimo”, dice esta mujer originaria de Tepatitlán, Jalisco.
Reyes añade que las trabajadoras domésticas indocumentadas viven mayores abusos.
“Si las personas se dan cuenta de que su trabajadora es indocumentada entonces la tienen acosada y amenazada", explica. “Apenas hacen un reclamo para que se le aumente el salario y le dicen ‘voy a hablarle a Migración, no, yo no te voy a pagar más y si no quieres le llamo a Migración, tu no tienes documentos’,” dijo María Reyes, de 69 años de edad.
Los abusos a las trabajadoras domésticas en los Estados Unidos solo pueden ser combatidos si estas se organizan y se unen para reclamar sus derechos, afirma Katie Joaquín, directora de la Coalición de las Trabajadoras Domésticas de California.
“La solución número uno que damos es ser parte de una organización porque cuando estamos conectadas unas con otras estamos en posición de tener apoyo para nuestros casos". “No importa si tienes papeles o no, tienes el mismo derecho bajo las leyes laborales en California. Hay riesgos y la manera en que podemos minimizarlos es estar organizadas”, explica.
Aunque aún la mayoría de los empleadores no respetan los derechos de las trabajadoras domésticas, afirma Katie Joaquín, se han logrado avances en California y en otros estados del país para protegerlas.
Tan solo en California, luego de una larga lucha iniciada desde el año 2005 por parte de decenas de organizaciones civiles, en 2013 el gobernador Jerry Brown firmó la Carta de Derechos de las Trabajadoras Domésticas, que otorgó el derecho de pago a horas extras después de nueve horas laboradas a las cuidadoras de pacientes en los hogares.
Pero el gobernador solo aceptó una de las 11 propuestas que plantearon las organizaciones. Entre las que Brown rechazó, estaban la garantía de derecho al descanso de las trabajadoras que residen de forma permanente en los hogares y el derecho a preparar su propia comida en los lugares donde trabajan.
“Fue una ley muy pobre e inconclusa”, valora Reyes. El documento avalado por Brown, identificado como AB241, es temporal y su validez vencerá el 1 de enero de 2017, cuando concluya el mandato del actual gobernador.
Para evitar que la carta se invalide y que sea declarada como permanente por Brown antes de que abandone la gubernatura, decenas de organizaciones de trabajadoras domésticas alistan movilizaciones civiles en California.
“Lo que estamos pidiendo es que se haga permanente el derecho sobre tiempo y para eso vamos a hacer miles de expresiones públicas”, dijo Joaquín.
Por su parte, Reyes valora que, a pesar de la ley, hay empleadoras que no la respetan y un gran número de trabajadoras domésticas ni siquiera saben que existe.
Para que la ley sea permanente, las organizaciones de California buscan que el documento sea aprobado por el Senado estatal bajo la propuesta SD1015, a través de la cual se extenderían los derechos a más trabajadoras domésticas.
Además de California, cuya Carta de Derechos de las Trabajadoras Domésticas entró en vigor el 1 de enero de 2014,  otros estados han promulgado leyes similares para otorgar algunos derechos. La creación de las cartas de derechos de las trabajadoras domésticas comenzó ante el reclamo de organizaciones civiles por la falta de protecciones legales a este sector laboral.
Mientras en Nueva York y Hawai, sus cartas de derechos entraron en vigor en 2010 y 2013, respectivamente, en los estados de Connecticut, y Massachusetts, sus cartas no entraron en vigor hasta el año pasado. Illinois también está en proceso la elaboración y aprobación de una de estas cartas.
“En el corazón de todo esto está la dignidad, lograr el reconocimiento para un trabajo que es bien duro, bien importante, pero que también en realidad no es reconocido ni valorado con pago justo, con respeto y condiciones sostenibles para garantizar el sustento de una familia”, concluye Katie Joaquín.

Por Marcos Martínez
http://especiales.univision.com/desigualdad/leyes-y-gobierno/article/las-uniones-de-trabajadoras-estan-resquebrajando-el-abuso-generalizado-en-el-empleo-domestico/3090

24 de febrero de 2016

El Tráfico de Mujeres como Problema – Colonialismo y Patriarcado


Uno de los problemas en los estudios acerca de la inmigración es la
invisibilidad de la participación de las mujeres en los procesos migratorios. Los
hombres han sido comprendidos como los prototipos de la inmigración, y las
mujeres, cuando aparecen, lo hacen como dependientes de ellos,
frecuentemente definidas como aquellas que siguen al inmigrante principal de
la misma manera que los menores de quince años, esposas, estudiantes, etc.
(Martínez, 2000). Algunos estudios analizan la inmigración de las mujeres
como algo secundario, no buscan comprender las cuestiones de género
(Anthias, 2000), el impacto que pueden tener en las economías y sociedades
de destino, aunque reconozcan que hay un crecimiento de su participación.
La globalización ha tenido consecuencias importantes en las sociedades
contemporáneas, y el incremento de los movimientos migratorios es una de
ellas. Mujeres – en número creciente - y hombres migrando desde el sur hacia
el norte, de países pobres hacia países ricos, buscando mejores condiciones
económicas, más libertad, emancipación, un futuro mejor. Si una de las
consecuencias de las políticas neoliberales hegemónicas en la globalización ha
sido la feminización de la pobreza Osborne (2004), no nos podemos extrañar
de que las migraciones también se hayan feminizado
. Las principales alternativas laborales para mujeres que migran suelen ser el matrimonio, el servicio doméstico, la hostelería o el trabajo sexual.
Algunos teóricos han producido interpretaciones sobre las migraciones
pero es importante comprender sus alcances y límites en lo que se refiere a la comprensión de la inmigración de las mujeres. Una aproximación importante
fue la que hizo Gregorio (1998) cuando propuso las comprensiones acerca de
la inmigración femenina divididas en tres modelos principales: el de la
modernización, el histórico-estructural y el articulacionista.
El modelo de la modernización (desarrollado en la década de los 70),
comprende la emigración a través de razones exclusivamente económicas. Las
personas se mueven de las sociedades tradicionales hacia sociedades
modernas, y la migración es comprendida como una toma de decisión
individual y racional que los individuos y sus familias realizan, en base a
criterios económicos. Tal modelo analiza el impacto que la emigración tiene en
los países emisores, y es comprendida como una forma de autorregular los
desequilibrios entre áreas geográficas con distintos niveles de desarrollo
económico, destacando los efectos positivos como: la inyección de tecnología y
conocimientos, disminución del desempleo y la transmisión de valores y
habilidades modernos. Por tanto, la mujer cuando emigra lo hace como sujeto
individual y sin sexo; las potenciales diferencias entre migración de hombres y
mujeres no son consideradas ni teóricamente ni empíricamente.
Con el objetivo de apartar a las mujeres de la invisibilidad en lo referente
a su participación en las migraciones (Morokvasic, 1984), algunos estudios
intentaron, a partir de los mismos presupuestos de las teorías de la
modernización, comprender las causas específicas que diferencian la
emigración femenina de la masculina. Sin embargo, muchos trabajos analizan
las mujeres poniendo especial énfasis en la dicotomía público/ privado, lo que
hace con que la mujer aparezca en las migraciones como ser social y privado,
mientras que el hombre aparece como ser económico y público. Así, hombres
migrarían por cuestiones económicas de elevación de prestigio en términos
monetarios, y las mujeres por deseos de independencia familiar y social (Little,
1973). La inmigración femenina es comprendida, por tanto, a partir de aspectos
microsociales, individuales y a través del “dualismo artificioso” público/privado
(Gregorio, 1998).
El segundo modelo es el histórico-estructural enraizado en la economía
política marxista. Desde este punto de vista, los movimientos migratorios son
parte del desarrollo histórico y son provocados por cambios en los sistemas
productivos y en las relaciones sociales y sitúa la emigración dentro del sistema
Revista Electrónica de Psicología Política Año7 Nº 21 – Noviembre/Diciembre 2009
77
capitalista global, en cuya base está la división internacional del trabajo, fruto
de un sistema de intercambio desigual entre economías “centrales” y
“periféricas” (Wallerstein, 1988). Para autores como Amin (1974), Emmanuel
(1973), Portes (1978) o Sassen (1981), la emigración liberal de los países
periféricos hacia los países centrales tiene como escenario el capitalismo
mundial, que se inicia a finales del siglo XIX, constituyéndose, además, como
una característica estructural al sistema de desarrollo capitalista (Gregorio,
1998). En otras palabras, las migraciones pasan a ser una nueva forma de
penetración del capitalismo globalizado en las economías postcoloniales del tercer mundo.
Así, las razones de la emigración no se encuentran en los individuos, sino en grupos o sectores sociales definidos por su acceso a los medios de producción y la emigración femenina se explica a partir de la posición que las mujeres ocupan en la estructura social y en el sistema económico internacional,a partir de la relación entre el sobrante de mano de obra en los países en
desarrollo y la demanda en los países desarrollados de mano de obra femenina
(Gregorio, 1998). El debate acerca de la relación entre capitalismo y patriarcado fue característico de los finales de los años 70 y conllevó en líneas de trabajo distintas que buscaban estudiar cómo las lógicas de los sistemas de producción y estructuras patriarcales podrían relacionarse para comprensión de las migraciones femeninas.
La tercera teoría, la teoría de la articulación (Kearney, 1986), enfatiza las relaciones del núcleo doméstico en su articulación con el capitalismo, donde el núcleo doméstico pasa a ocupar una posición estratégica por dos razones: porque en su interior se da la producción y reproducción y porque participa de los dos modos de producción, el doméstico y el capitalista. Para este punto de
vista, las migraciones internacionales surgen como una estrategia del grupo doméstico dentro del contexto internacional. Las dos unidades de análisis utilizadas por este modelo son el grupo doméstico y la red migratoria

Los tres modelos diferentes analizados por Gregorio (1998) intentan
explicar el fenómeno de la inmigración femenina, y ninguno propone un análisis
a partir de la inclusión de elementos relacionados con cuestiones étnicas y
Revista Electrónica de Psicología Política . Sin embargo, parece fundamental tener cuidados analíticos para evitar tratar la inmigración internacional de mujeres como un fenómeno homogéneo. Aunque no existan datos suficientes para demostrar la dimensión que ha
alcanzado en nuestras sociedades el tráfico de mujeres, niños y niñas con fines
de explotación sexual, las sociedades se encuentran bastante alarmadas, y el
número de movilizaciones, discusiones, tratados y legislaciones que se han producido acerca del tema es muy significativo (Mayorga, 2007). Sin embargo, el tema ha sido tratado como un problema de dimensión global, y hay una estimación que dice que entre 700 mil y 2 millones de mujeres son anualmente traficadas a través de las fronteras internacionales (IOM, 2001) con finalidades
distintas. A partir de la colaboración de los gobiernos, ONG´s y policías, se
identifican especificidades del tráfico en las distintas regiones del mundo: de
donde salen, para donde van, con cual finalidad. Existe un intento de identificar
las causas del tráfico de mujeres y niñas. Las que fueron identificadas son:
pobreza vivida por las mujeres en sus países de origen, relaciones desiguales
de género, lucros posibilitados por el mercado sexual y la creciente demanda
por servicios sexuales.  La situación del tráfico de mujeres es, de hecho, un problema con dimensiones internacionales;con su complejidad, camina de forma paralela con las redes de la globalización,la feminización de la pobreza, las inmigraciones ilegales y con el sistema
patriarcal que somete a las mujeres a lugares de exclusión y explotación.

Por: Claudia Mayorga
Nota completa: http://www.psicopol.unsl.edu.ar/diciembre_2009_Nota6.pdf

18 de febrero de 2016

Las mujeres en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones




Las mujeres son a menudo líderes dinámicas promotoras del cambio que impulsan a las mujeres y a los hombres a participar, reivindicar sus derechos, fortalecer las comunidades y proteger el planeta. Su participación es fundamental para la gobernanza democrática. Sin embargo, las mujeres todavía tienen mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad de representación en puestos de poder y liderazgo, tanto en las empresas como en los gabinetes presidenciales.
Las leyes y prácticas discriminatorias, al igual que las restricciones en materia de educación, los ingresos y el tiempo que pasan alejadas de sus obligaciones familiares, frenan el avance de las mujeres. El porcentaje de mujeres parlamentarias apenas supera el 21 por ciento, frente a alrededor del 11 por ciento cuando tuvo lugar la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en el año 1995 en Beijing. Si bien las mujeres han logrado avances en muchas áreas, al ritmo actual de cambio, no vamos a ver la paridad de género en los gobiernos, los parlamentos o las tablas de paz hasta el próximo siglo.
El acuerdo alcanzado durante la conferencia de Beijing, conocido como la Plataforma de Acción, consideró como una de las 12 principales esferas de interés la referente a las mujeres en el ejercicio del poder y la toma de decisiones. Dicho acuerdo recogió dos compromisos fundamentales de cambio. En primer lugar, hizo un llamado para garantizar la igualdad de acceso de las mujeres y su plena participación en las estructuras de poder y la toma de decisiones. Las cuotas políticas o las medidas positivas representan ejemplos de ello. Al reservar escaños o candidaturas para las mujeres, se ha logrado un aumento significativo en el número de mujeres dirigentes en algunos países. En segundo lugar, la plataforma instó a adoptar medidas encaminadas a incrementar la capacidad de participación de las mujeres. La capacitación en materia de liderazgo, oratoria y realización de campañas políticas, por ejemplo, prepara a las mujeres para competir, ganar, y ser buenas líderes que puedan inspirar a otras personas.
Las mujeres tienen derecho a la igualdad de participación. Una vez que se encuentren desempeñando funciones de liderazgo, pueden tener un impacto positivo en beneficio del conjunto de la sociedad. La Unión Interparlamentaria ha llegado a la conclusión de que las mujeres que ejercen cargos políticos se preocupan más por el bienestar social y la protección jurídica y aumentan la confianza en el gobierno. Retomando los compromisos de Beijing y defendiendo el liderazgo de las mujeres, se podría acelerar el progreso hacia la igualdad de participación... ahora mismo. ¡No podemos esperar hasta el próximo siglo!

http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/decision-making

8 de febrero de 2016

Conoce la historia del primer niño diagnosticado con autismo.



“Rain Man” y “El curioso incidente del perro a medianoche”, el  gran retrato sobre el autismo en el escenario o en la gran pantalla podría girar en torno a la vida de Donald Grey Triplett. Este hombre de 82 años, que vive en una pequeña ciudad al sur de los Estados Unidos, estaba allí desde el principio, cuando comenzó la historia del autismo.

“Rain Man”, el autista que lideró la conspiración global para manipular el Libor
El primer artículo científico en hablar sobre el autismo fue un diagnóstico que citaba a Donald como el “Caso 1” de entre 11 niños, los cuales -estudiados por el psiquiatra de Baltimore, EEUU, Leo Kanner- le ayudaron a esclarecer la idea de que estaba ante un tipo de trastorno del que no se había hablado antes en los libros médicos.

Lo llamó “autismo infantil”. Más tarde sería denominado, simplemente, autismo.
Nacido en 1933 en Forsest, Mississippi, hijo de Beamon y Mary Triplett, un abogado y una maestra de escuela, Donald era un niño profundamente introvertido que nunca ofreció una sonrisa a su madre o respondió a su voz. Parecía estar todo el tiempo en un mundo aparte, con su propia lógica, y tenía una manera especial de utilizar el lenguaje.

Donald podía hablar e imitar palabras, pero la mímica no parecía ajustarse al significado. A menudo hacía eco de palabras que escuchaba decir a su alrededor. Durante un tiempo, por ejemplo, comenzó a pronunciar las palabras “enredadera” y “crisantemo” una y otra vez, además de la frase “podría poner una pequeña coma”.

Sus padres trataron de que se abriera, sin éxito alguno. Donald no estaba interesado en jugar con otros niños y ni siquiera levantó la vista cuando un hombre vestido de Santa Claus le visitó para darle una sorpresa.
Sus padres le enviaron a una institución, tal y como se hacía en aquella época con los niños “raros”, pero decidieron traerlo de vuelta a casa.
Y sin embargo, sus padres sabían que escuchaba y que era inteligente. En Navidad, a los 2 años y medio cantaba villancicos que tan sólo había escuchado cantar a su madre una sola vez, y lo hacía con el tono de voz perfecto.

Su memoria excepcional le permitía recordar el orden de un conjunto de perlas que su padre había colocado al azar en una cadena. Pero sus dotes intelectuales no evitaron su ingreso en una institución, pues lo había recomendado el doctor.

Siempre era así, en esa época, para los niños que se alejaban de “lo normal”, como era el caso de Donald. La rutina que aconsejaron a los padres fue que trataran de olvidarse del niño y siguieran adelante con sus vidas.

A mediados de 1937, Beameon y Mary llevaron a cabo la recomendación, y Donald, de 3 años, fue ingresado en una institución, lejos de su casa. Pero no le olvidaron. Lo visitaban todos los meses, probablemente discutiendo cada vez que comenzaban el largo trayecto de vuelta a su casa, en Forest, si debían traerlo con ellos de vuelta a casa la próxima vez.
Y eso fue lo que hicieron a finales de 1938.

Fue entonces cuando le llevaron a la consulta del doctor Kanner, en Baltimore. Al principio, Kanner no supo cómo proceder. No estaba seguro de en qué “casilla” psiquiátrica debía meter a Donald, ya que no parecía encajar en ninguna de ellas.

Pero, tras varias visitas de Donald, y después de tratar a otros niños con conductas parecidas, publicó un revolucionario documento en el que establecía los términos para un nuevo diagnóstico.

A partir de entonces, la historia del autismo avanzaría a través de las décadas, con abundantes y variados episodios dramáticos y giros extraños, tanto heroicos como malvados, por parte de investigadores, educadores, activistas y por los propios autistas.

Donald, sin embargo, no participaba en ello. Después de Baltimore había vuelto a Mississippi, donde pasó, de forma inadvertida, el resto de su vida
Bueno, no exactamente. Donald todavía vive y hoy, a sus 82 años, se encuentra en perfectas condiciones y es el protagonista de nuestro nuevo libro. Cuando lo localizamos por primera vez, en 2007, nos quedamos asombrados al descubrir cómo había cambiado su vida.

Vive en su propia casa (la casa en la que creció) en una comunidad segura, donde todos le conocen y donde ve regularmente a sus amigos. Tiene un Cadillac y un hobby que practica a diario, el golf, siempre que no esté practicando su otro hobby, viajar.

Donald ha viajado solo por Estados Unidos y ha visitado decenas de países. Tiene un armario lleno de álbumes con las fotos que tomó durante sus viajes.

Es la viva imagen de un jubilado feliz, lejos de la cadena perpetua en una institución que por poco fue su destino, donde seguramente se habría marchitado y nunca habría hecho ninguna de estas cosas. Su madre merece un enorme reconocimiento por eso.
A demás de traer a su hijo de vuelta a casa, trabajó incansablemente para ayudarle a conectarse con el mundo que le rodeaba, proporcionándole un lenguaje y enseñándole cómo cuidar de sí mismo.

Algo de ello influyó en él, porque cuando era adolescente Donald logró asistir a la escuela secundaria regularmente, y más tarde fue a la universidad, donde aprobó francés y matemáticas.

El propio Donald también merece reconocimiento. Fue, después de todo, su inteligencia innata y su propia capacidad de aprendizaje lo que le llevó a explotar su potencial por completo.
Pero vimos algo más cuando llegamos a Forest, y ahí fue cuando pensamos que hacer una película sobre la vida de Donald podría ser interesante. La ciudad jugó un papel fundamental en la excelente recuperación de Donald.

Los cerca de 3,000 habitantes de la ciudad de Mississippi tomaron, probablemente, una inconsciente pero clara decisión sobre cómo iban a tratar a ese extraño chico que vivía en su comunidad. Decidieron, en definitiva, aceptarlo; integrarlo como “uno de los suyos” y protegerlo.

Sabemos esto porque la primera vez que visitamos Forest y comenzamos a hacer preguntas sobre Donald, al menos tres personas nos advirtieron que nos vigilarían incluso si no hacíamos nada para lastimar a Donald. Ciertamente, eso nos dijo algo sobre cómo le veían.

La experiencia de ser autista, paralítico o ciego por un día
Sin embargo, con el tiempo, a medida que nos ganamos la confianza de la gente, obtuvimos más detalles en cuanto a cómo, a través de los años, habían aceptado a Donald. Su anuario de la escuela está repleto de garabatos de sus compañeros de clase hablando sobre el buen amigo que era. Algunas niñas incluso parecían sentirse atraídas hacia él.
Aprendimos que fue muy aclamado por su participación en una obra de teatro, que la gente observaba su obsesivo interés en los números no como algo extraño, sino como una prueba de que debía ser una especie de genio.

Nos reunimos con un hombre que Donald conoció en la universidad, que ahora es ministro y que trató de enseñarle a nadar en un río cercano. Cuando eso falló, intentó darle lecciones sobre cómo hablar de forma más fluida, lo cual era, también, una causa perdida. La razón, Donald todavía tenía autismo. Y éste no desapareció.

Sin embargo, Donald fue venciendo poco a poco el poder de la enfermedad para limitar su vida, aunque seguía teniendo obsesiones, hablaba de forma bastante mecánica y no podía mantener una conversación más allá de un par rondas de bromas intercambiadas. Y a pesar de todo, tiene una gran personalidad y es alguien con quien es un placer pasar el rato, además de un buen amigo.

La historia de Donald sugiere que los padres que escuchan por primera vez que su hijo tiene autismo deberían entender que, con este diagnóstico en particular, la suerte nunca está echada.

Cada persona tiene una capacidad única para crecer y aprender, como lo hizo Donald, a pesar de que alcanzó sus logros bastante más tarde que la mayoría de la gente. Por ejemplo, aprendió a conducir bien entrada la veintena
. Pero ahora, la carretera sigue siendo suya. Literalmente.

Es, en cierta forma, un final perfecto. Y si se llega hacer una película sobre la vida de Donald, esperamos que en los créditos aparezca una línea que diga: “Los productores quieren agradecer a la ciudad de Forest, Mississippi, por hacer esta historia posible”. Pero también, nos gustaría añadir: “Por marcar la diferencia, por hacer lo correcto“.

http://www.laopinion.com/2016/02/08/la-conmovedora-historia-de-donald-grey-triplett-el-primer-nino-diagnosticado-con-autismo/