"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
26 de agosto de 2016
26 de Agosto Dia de la Igualdad de la Mujer. Empoderamiento de la mujer rural.
Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible pero su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación son algunos de los muchos retos a los que se enfrentan. Estos se ven agravados además por las crisis mundiales —económica y alimentaria— y el cambio climático. Garantizar su empoderamiento no sólo es fundamental para el bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la productividad económica general, dada la amplia presencia de mujeres en la mano de obra agrícola mundial.
http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty
Día de la Igualdad de la Mujer se celebra el 26 de agosto .
En 1971 el Congreso de Estados Unidos designó el 26 de agosto como "Día de la Igualdad de la Mujer" para conmemorar la aprobación, en 1920, de la Decimonovena Enmienda a la Constitución, que otorgó a las mujeres de Estados Unidos el derecho al voto. Cada año, una Proclama Presidencial reconoce la labor ardua y la perseverancia de quienes han ayudado a garantizar el derecho de la mujer al voto.
La Decimonovena Enmienda, conocida como la Enmienda de Susan B. Anthony, en honor de la famosa sufragista, estipula: "El derecho de sufragio de los ciudadanos de los Estados Unidos no será denegado ni limitado por los Estados Unidos o por Estado alguno por razón de sexo". Esta enmienda marcó la culminación de casi dos siglos de lucha de la mujer por el derecho pleno de votar en Estados Unidos.
El movimiento de derechos de la mujer tuvo su origen en Séneca Falls, Nueva York, en julio de 1847, cuando Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott iniciaron una convención "para discutir la condición y los derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer". La "Declaración de Sentimientos" de la convención, afirmó que las mujeres tienen derecho a los mismos derechos que los hombres. Una de las resoluciones pedía para la mujer el derecho universal al voto, y cien mujeres y hombres de toda condición social firmaron la declaración.
Hoy, las mujeres estadounidenses se destacan como líderes en empresas, en el gobierno, en el derecho, la ciencia, la medicina, las artes, la educación y muchos otros campos. Mujeres estadounidenses notables han aumentado las oportunidades para sí mismas y para las mujeres de todo el mundo. La observancia del Día de la Igualdad de la Mujer no sólo conmemora la aprobación de la Decimonovena Enmienda, sino que reconoce también los continuos esfuerzos de las mujeres hacia la igualdad plena.
Este año, el Proyecto de Historia de la Mujer, una organización educativa sin fines de lucro, que reconoce y celebra los logros diversos e históricos de la mujer, conmemora el 85mo. aniversario del logro del derecho al voto por parte de las mujeres estadounidenses, con una conferencia titulada "La mujer gana el voto: 85 años y más allá". La conferencia se realizará el 26 y 27 de agosto en el Centro Nacional de la Constitución, en Filadelfia, Pensilvana. El sitio web de la organización, que destaca el Día de la Igualdad, ofrece también materiales y recursos, en inglés, para que las comunidades y organizaciones cívicas planifiquen sus propias actividades en conmemoración del Día de la Igualdad de la Mujer en los lugares de trabajo, bibliotecas, escuelas y centros comunitarios.
http://iipdigital.usembassy.gov/st/spanish/
22 de agosto de 2016
Parlamento Panafricano no quiere más mutilación genital femenina.
Tras años de discusiones y debates en África, el movimiento para poner fin a la mutilación genital femenina recobró impulso con un nuevo plan de acción, aprobado por el Parlamento Panafricano (PAP) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que también procurará terminar con el matrimonio precoz.
El UNFPA ya capacitó a unos 100.000 trabajadores y trabajadoras de la salud para atender específicamente a las mujeres que hayan sufrido ese tipo de intervención. Además, decenas de miles de líderes tradicionales también suscribieron llamados contra esta práctica.
El acuerdo, concretado en la primera semana de este mes, fue la culminación de una reunión que mantuvieran las representantes del PAP con funcionarios del UNFPA en Johannesburgo, del 29 al 30 de julio.
Al inicio del encuentro, el presidente del PAP, el camerunés Roger Dang, recordó: El “PAP está decidido a ayudar y a formar parte de los actores que encuentran soluciones a esta práctica. Esto concuerda con el mandato de defender y promover la igualdad de género y de las personas con discapacidades”.
El PAP es el órgano legislativo de la Unión Africana (UA), que cuenta con 250 representantes de los 50 países que la integran.
En algunos estados africanos, obligan a niñas de tan solo 11 o 12 años a casarse con hombres mayores, lo que incrementó los problemas de salud, como cáncer de útero, además de numerosas complicaciones sociales.
La subdirectora regional del UNFPA para África oriental y austral, Justine Coulson, dijo que de continuar la tendencia actual, el número de niñas menores de 15 años con hijos aumentará a un millón, pasando de dos a tres millones de madres adolescentes.
“Si no hacemos nada, en la próxima década habrán 14 millones de menores de 18 años casadas por año”, alertó.
Se estima que hay por lo menos siete millones de niñas casadas solo en África austral.
El matrimonio infantil y el parto en niñas genera grandes problemas de salud, pero el taller del PAP también se concentró en la mutilación genital femenina y en cómo esta expone a cada vez más mujeres y niñas a enfermedades de transmisión sexual, como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).
El riesgo deriva de la utilización de instrumentos contaminados, de las hemorragias, que son comunes y que requieren transfusiones de sangre, y de relaciones sexuales dolorosas, que causan desgarramientos y lesiones vaginales.
A escala global, se estima que hay unas 200 millones de niñas y mujeres que sufrieron algún tipo de mutilación genital. En África, es una práctica común en por lo menos 26, de los 43 países del continente, con prevalencias del orden de 98 por ciento, en Somalia, a cinco por ciento, en República Democrática del Congo.
este último impulso tenga efecto, pues 140 millones de mujeres y niñas en África subsahariana fueron sometidas a la mutilación genital. El objetivo de esta iniciativa es llegar a toda la gente en el terreno, así como lograr una incidencia en materia de legislación y que se prohíba la ablación.
El procedimiento altera o lastima los órganos genitales de las mujeres o las niñas sin motivos médicos. Es una intervención que no trae beneficios para la salud y que puede causar varios problemas, como hemorragias, y con el tiempo, dificultades para orinar, quistes, infecciones y traer complicaciones en el parto.
Hay cuatro métodos de mutilación genital femenina. El tipo 1, clitoridectomía, que implica la extirpación total o parcial del clitoris. El tipo 2, o resección, cuando se remueve totalmente el clitoris y los labios menores de la vulva. El tipo 3, conocido como infibulación, consiste en el cierre vaginal mediante sutura. Y el tipo 4, incluye todas las otras intervenciones dañinas como perforación, cauterización, raspado y suturas en la vagina.
El PAP también acordó trabajar con el UNFPA para erradicar el matrimonio precoz de menores de 16 años.
En junio, el UNFPA trabajó con representantes del Foro Parlamentario de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), en una reunión realizada en Swazilandia, donde aprobaron una ley modelo para erradicar el matrimonio infantil.
Coulson observó que iniciativas como la de la SADC comienzan a arrojar resultados tangibles.
“Las niñas y las mujeres de África necesitan de su apoyo para poner fin a la mutilación genital femenina. Debemos actuar ahora. Todo lo que se requiere es nuestra participación, pasión y dedicación para salvaguardar sus derechos humanos”, remarcó Coulson en el taller realizado en la primera semana de este mes.
El PAP creó un grupo de trabajo que supervisará todas las iniciativas legislativas similares. Las prioridades se concentran en leyes y normas, en involucrar a la comunidad, en movilizar recursos, en generar conciencia y en implementar el plan a escala nacional y regional.
El presidente del PAP, Dang, también invitó a los hombres a involucrarse en la lucha contra la mutilación genital femenina. “Tenemos la doble de responsabilidad de defender a las niñas contra esta violación de derechos humanos”, subrayó.
Por Desmond Latham
http://www.ipsnoticias.net/2016/08/parlamento-panafricano-no-quiere-mas-mutilacion-genital-femenina/
4 de agosto de 2016
La situación de las mujeres en Somalilandia.
En el centro de Hargeisa, la soleada capital de Somalilandia, mujeres vestidas de formas tradicionales islámicas conversan y bromean con hombres. Las mujeres de esta región del Cuerno de África no son sumisas ni dóciles.
La religión islámica ejerce una fuerte influencia en la cultura de Somalilandia – la ley islámica, la sharia, está incluida en su constitución -, aunque esa religiosidad coexiste con señales de una sociedad progresista de libre mercado, como los roles que ocupa la mujer en la economía y que no cuadran con ciertos estereotipos que equiparan la vestimenta femenina musulmana a la sumisión o la coacción.
Somalilandia es reconocida por la comunidad internacional como una región del norte de Somalia y no como un Estado autónomo, aunque opera de hecho como un país desde 1991, con su propia Constitución, sus elecciones y su democracia presidencial.
“Occidente tiene que dejar atrás su obsesión con la ropa de las mujeres. Debe concentrarse en lo que las mujeres contribuyen a la comunidad y al país”, opinó Zainab, de 29 años, en un café después de su jornada de trabajo como dentista en Hargeisa.
Desde que declaró su independencia de Somalia en 1991, Somalilandia desarrolló una sólida clase empresarial, a la que encargó la reconstrucción de su destrozada economía e infraestructura tras la guerra civil.
Hoy en día, muchas pequeñas empresas son dirigidas por mujeres, que además de criar a sus hijos a menudo son el sostén de familias cuyos maridos quedaron física o mentalmente marcados por la guerra.
“Aquí las mujeres son (hasta) carniceras, algo que no sucede en muchos lugares. Eso demuestra lo duras que son las mujeres de Somalilandia. Se trata de lo que está dentro de tu cabeza, no lo que está por encima” de ella, afirmó Zainab.
Aunque la cuestión de cómo el Corán, el principal texto religioso del Islam, indica que las mujeres deberían vestirse es fuente de continuo debate, en Somalilandia se adopta una postura tradicional, ya que todas se cubren al menos el cabello en público.
“Es lo que dice la religión islámica, que una mujer debe cubrir su cuerpo. Es una obligación, por lo que las mujeres no lo ven como una discriminación o una violación de sus derechos”, según Kaltun Hassan Abdi, funcionario de la Comisión Nacional Electoral.
Sin embargo, algunos expresan la preocupación de que Hargeisa se dirige cada vez más hacia el conservadurismo islámico. La música ya no resuena en los salones de té, las coloridas túnicas somalíes son reemplazadas por abayas negras, más mujeres llevan el niqab – el velo que cubre el rostro – que hace un año, y ninguna se traslada por la ciudad con la cabeza descubierta, como sucedía en la década de 1970.
“En los últimos 15-18 años se produjo un cambio dramático en el grado de influencia que tiene la religión en la vida diaria de la gente”, observó Rakiya Omaar, abogada y presidenta de la empresa consultora Horizon Institute. “Hay presión para que vivamos como musulmanes cabales, que puede ser sutil o abierta, puede venir de la familia o de la sociedad”, añadió.
Pero no es fácil hallar una mujer en Hargeisa que diga que se siente presionada por el Islam o la adhesión de la sociedad a la religión.
“Me pregunté por qué me pongo el hiyab, y decidí que es porque esa es la voluntad de Dios, y es parte de mi religión y mi identidad, y desde entonces ha sido una opción”, sostuvo Zainab.
La dictadura de inspiración comunista de Mohamed Siad Barre reprimió al Islam en Somalia durante las décadas de 1970 y 1980. Pero desde que Somalilandia se separó, la religión logró reafirmarse, lo que se ve en el florecimiento de las madrasas, las escuelas religiosas islámicas.
“Existen problemas para las mujeres aquí, pero no se deben a la religión sino a… la cultura somalí”, subrayó Khadar Husein, director de la oficina de la organización Transparency Solutions, con sede en Hargeisa.
“El hombre es principalmente dominante en la sociedad somalí. Cosas como la violencia doméstica tienen su raíz en esa cultura, pero no en el Islam. El que la sociedad se torne más religiosa significa la eliminación de esos problemas culturales”, afirmó.
Pero la religión no parece haber disminuido las restricciones que padece la mujer en la vida política de Somalilandia.
“Sin una cuota femenina no creo que vaya a haber más mujeres en el parlamento”, comentó Baar Saed Farah, la única diputada entre los 82 legisladores de la cámara baja, en referencia a la iniciativa para que se reserven 30 escaños exclusivamente para mujeres en las próximas elecciones, en 2017. En la cámara superior, también con 82 integrantes, no se permiten mujeres.
“En el empleo normal no hay diferenciación entre los géneros, pero cuando se trata de la participación política se hace muy difícil para las mujeres debido a que la cultura favorece a los hombres”, según Farah.
Somalia sigue siendo una sociedad muy dominada por los hombres. La poliginia, por la cual el hombre puede tener varias esposas, es tolerada y común. Los matrimonios suelen arreglarse entre el novio y la familia de la novia, sin el consentimiento de esta, y los hombres tienen más facilidades para iniciar el divorcio. La mutilación genital femenina afecta a 95 por ciento de las niñas en toda Somalia, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
Y las mujeres de Somalilandia todavía padecen muchos límites a sus oportunidades económicas.
“Solo dirigen pequeñas empresas. No encontrará muchas empresarias ricas aquí”, destacó Nafisa Yusuf Mohamed, directora de la red feminista Nagaad, de Hargeisa. “Por ahora no hay muchas alternativas, pero esto podría cambiar a medida que la matrícula en la educación superior mejore”, agregó.
La expansión de la educación femenina también afecta al aumento de la religiosidad de Somalilandia, explica Mohamed, ya que las mujeres jóvenes de hoy comprenden el Corán mejor que sus madres, lo que las hace más devotas.
Mohamed observó como las jóvenes, como su hija de 17 años – que recientemente comenzó a usar el niqab por su propia voluntad -, utilizan los medios sociales para discutir y aprender más sobre el Islam una vez que concluyen sus estudios en las madrasas.
Algunas mujeres se ponen el niqab porque son tímidas, quieren proteger su piel del sol o desean encajar con sus amigas que también los usan, señalan los observadores.
Otros hechos también ilustran el aumento de la religiosidad en Somalilandia, como el grado en que el tiempo de oración en las mezquitas afecta el horario de trabajo, la mayor proporción de adultos que rezan cinco veces al día, y el creciente número de mezquitas construidas.
Estos cambios son también una respuesta a los acontecimientos regionales e internacionales que han afectado al mundo musulmán, y en particular, la creciente percepción de que la vida en el mundo occidental es cada vez más hostil a los musulmanes”, manifestó Omaar.
Por James Jeffrey
http://www.ipsnoticias.net/2016/06/la-situacion-de-las-mujeres-en-somalilandia/
22 de julio de 2016
“No significa no”
El Código Penal incluirá como punible el hecho de que una mujer no consienta tener relaciones sexuales y pueda reconocerse que ha sido forzada, incluido en las relaciones de pareja.
Ser fotografiada contra su voluntad en ropa interior también es constitutivo de delito y puede ser castigado con penas de hasta cinco años de prisión.
Las violaciones cometidas en los Sanfermines, las agresiones sexuales en Colonia la pasada nochevieja, los tocamientos en cualquier aglomeración, en una calle solitaria, en el trabajo, en tu casa, en el metro… En todas esas situaciones las mujeres se sienten desprotegidas y amenazadas aun cuando expresan su rotundo deseo: no. Y no es no. Es lo que ha regulado Alemania en una modificación del Código Penal.
El artículo 177, que tipifica lo que se considera violación,incluirá como punible el hecho de que una mujer no consienta tener relaciones sexuales y pueda reconocerse que ha sido forzada. Basta con que lo exprese tanto verbalmente como gestualmente o con lágrimas, cumpliendo así el famoso eslogan activista “nein heisst nein” (“no, significa no”) que aboga por que los hombres entiendan que el consentimiento es la base de todo trato sexual, sea cual sea el tipo de relación que una a ambas personas, y que el hecho de que una mujer acepte experimentar ciertas prácticas sexuales no tiene por qué significar que quiera realizar otras que se le proponen (e incluso presuponen) ni le resta gravedad al delito.
Además, deja claro que no existe únicamente violación si se fuerza a la mujer a realizar el coito, sino que otro tipo de prácticas sexuales no deseadas, como tocamientos o ser fotografiada contra su voluntad en ropa interior, también son constitutivos de delito y pueden ser castigados con penas de hasta cinco años de prisión. Esta pena también será aplicable cuando la víctima no pueda expresar consentimiento porque haya sido drogada o esté ebria antes del abuso.
La reforma de este artículo ha sido celebrada por los movimientos feministas alemanes, ya que llevaba tiempo reclamándose en diversos espacios y también en la calle cada 8 de marzo, el Frauenkampftag o día de la lucha feminista. La oposición del Parlamento alemán, encabezada por los partidos La Izquierda (Die Linke) y Los verdes, también festejó la redefinición del delito de violación. La especificación supondría poder considerar asimismo delictivas las violaciones que se cometen en el seno de parejas o matrimonios, porque tener una relación sentimental con alguien tampoco denota la plena autorización sexual.
Respecto a las violaciones cometidas grupalmente, como las que se han producido en los Sanfermines, la pena recaerá en todos aquellos que participen en la misma. El Gobierno alemán dice dar así respuesta a los hechos que sucedieron la pasada nochevieja en Colonia, donde cientos de mujeres denunciaron haber recibido algún tipo de abuso sexual de forma individual o por parte de grupos de hombres.
Estos hechos fueron súbitamente relacionados por la Policía con ciudadanos procedentes de Argelia o Marruecos, entre otras nacionalidades, y sirvieron para criminalizar aún más la acogida de refugiados. La misma modificación del artículo 177 facilita también la expulsión de Alemania si la violación es perpetuada por un migrante. Es este punto el que más discrepancia ha causado en la oposición, quien ve en esta cláusula una reforma de extranjería encubierta que puede servir para denegar la acogida o el derecho de asilo, en ciertos casos
http://www.lamarea.com/2016/07/12/alemania-incluye-los-tocamientos-delito-violacion-no-significa-no/
15 de julio de 2016
La violencia sexual no termina con el fin de la guerra.
Cuando hay guerra, hay violación, y cuando hay violación, hay trauma, dolor y terror”, recordó Zainab Bangura, representante especial del secretario general de la ONU para violencia sexual en conflictos.
La violencia sexual es un arma de guerra desde tiempos inmemoriales. Hay referencias bíblicas, que continúan en la Guerra Civil de Estados Unidos, siguen en las dos guerras mundiales del siglo XX hasta otras regionales, como la de independencia de Bangladesh, en 1971, y los conflictos étnicos en Bosnia y Ruanda; ninguno de ellos excluyó a la violación y a la violencia sexual.
Cuando termina la guerra y comienzan las iniciativas de recuperación, los esfuerzos, como el Plan Marshall, se concentran en reconstruir la infraestructura y la economía.
Pero es mucho menos lo que se hace para fortalecer a los sistemas de apoyo a las mujeres, traumatizadas por la guerra, lo que quiere decir que sufren dos veces: primero, la violencia directa y, segundo, el sistema de justicia que trivializa su trauma y silencia sus historias, explicó Bangura.
“Después de la lucha por sobrevivir a las balas, las armas y los machetes viene la lucha por la atención médica, el cuidado infantil y la reparación, así como el derecho a participar en los procesos políticos del país que trata de emerger de las cenizas de la guerra”, añadió.
Las consecuencias de la violencia sexual se sienten en varias generaciones, se amplifican con el tiempo y generan una reacción en cadena. El daño queda en los hijos nacidos de la violación, quienes a menudo se sienten obligados a permanecer en las sombras, indocumentados y enmudecidos.
“Es como si hubieran nacido culpables, manchados por el crimen de su padre”, observó Bangura.
Las personas conocidas y los lugares familiares se vuelven entornos antagónicos, pues vecinos y amigos se ponen en contra de las mujeres violadas y de sus hijos, culpando a las propias víctimas de la violencia sexual.
Bangura dio una conferencia en la segunda semana de este mes en el taller “Mujeres y niñas en conflictos: Aprendiendo de la experiencia vivida para comunicar respuestas políticas”, organizado por ONU Mujeres, el Centro Internacional para la Justicia Transicional (CIJT), el Instituto Liu de Asuntos Globales, la Universidad de Columbia Birtánica y la misión permanente de Canadá en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“El rechazo parece propagarse como una enfermedad, pues cualquiera que se preocupe por las personas marginadas, será también marginado”, explicó Virginie Ladisch, directora del programa Infancia y Juventud del CIJT.
Es importante considerar a esos niños y niñas no como la consecuencia de una violación de derechos humanos, sino como sujetos de derechos humanos, precisó Bangura.
No solo tenemos que traer de vuelta a nuestras niñas, tenemos que traerlas a un ambiente de apoyo y de oportunidades”, apuntó, en alusión a la etiqueta en inglés utilizada en las redes sociales, #bringbackourgirls, por el caso de las adolescentes secuestradas el 14 de abril de 2014 por Boko Haram en Nigeria.
Para ello, hay que hacer frente al flagelo de la violencia sexual y el matrimonio forzado, así como combatir el estigma y la culpabilización de las víctimas procesando a los responsables, haciendo justicia y asegurándose de que las mujeres puedan cuidar de sus hijos.
“Solo entonces podremos decir que la guerra se terminó”, subrayó Bangura.
En el año 2000, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 1325, que concentra la atención sobre las diferentes consecuencias que los conflictos armados tienen en las mujeres, su exclusión de la prevención de los mismos, el mantenimiento y la construcción de la paz y los vínculos inextricables entre desigualdad de género y la paz internacional.
Sin embargo, Nahla Valji, especialista de paz y seguridad de ONU Mujeres, dijo que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, las nuevas resoluciones del máximo órgano de seguridad del foro mundial dedicadas a la lucha contra el terrorismo fueron a menudo criticadas por no dar voz a las mujeres.
“Si dejamos que ese espacio lo ocupen otros, queda vacío y lo definen por nosotras de una forma que no necesariamente contempla las necesidades y las voces de las mujeres”, Arguyó Valji.
Con el fin de llenar el vacío, el taller de la tercera semana de junio reunió a mujeres que sobrevivieron a un conflicto y sufrieron violencia sexual para que contaran la difícil realidad no atendida en que se convirtió su vida cotidiana.
Tras sobrevivir a la violencia postelectoral, que se desató en Kenia en 2007, Jacqueline Mutere dijo que la ONU tenía muchas respuestas para el enorme número de mujeres que sufrieron violencia sexual, pero solo contaron historias cruentas de violaciones para justificar la necesidad de fondos, sin mencionar a las que tuvieron hijos o las consecuencias a largo plazo que dejó esa horrible experiencia en sus vidas.
Mutere y muchas otras mujeres se dieron cuenta de que las organizaciones hablaban por ellas y no las representaban de forma adecuada. Por eso, fundó Grace Agenda, que ayuda a las sobrevivientes de la violencia sexual en Kenia.
“Cuando me miran a mí, ven a las miles de mujeres fuertes violadas en Kenia, quienes quedaron discapacitadas producto de esa violación, cuyos hijos tienen discapacidades o quienes contrajeron VIH” (virus de inmunodeficiencia humana), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia humana).
“Alguien tendrá que pagar por este dolor. ¿Por qué el conflicto de un país tiene que desarrollarse en mi cuerpo?”, cuestionó Mutere.
María Alejandra Martínez, quien trabaja en la reintegración de mujeres, niños y niñas en Colombia, dijo que las mujeres afectadas por la guerra no quieren ser conocidas como “víctimas de violación” o “esposas forzadas” o hablar de “niños soldados”, quieren que las reconozcan como personas que hablan y poner fin al silencio.
“Necesitan poder contar su historia en sus propios términos”, explicó. “Los niños son más que su experiencia durante la guerra. Todos los niños desmovilizados tienen el poder de cambiar el mundo”, remarcó Martínez.
http://www.ipsnoticias.net/2016/06/la-violencia-sexual-no-termina-con-el-fin-de-la-guerra/
Traducido por Verónica Firme
14 de julio de 2016
La Triple discriminación de las Mujeres Negras: Pobres,Mujeres y Negras.
El feminismo negro explica que la categoría género está entrelazada con las categorías raza, clase o nacionalidad. No se puede hablar de la discriminación de las mujeres sólo desde la categoría de género, es decir, por el sólo hecho de ser mujeres. Esta visión puede valer para la mujer blanca occidental de clase media, pero no para una gran parte de mujeres del mundo que por haber nacido en un lugar determinado, pertenecer a una raza, a una clase social o a una etnia, se encuentran discriminadas y subordinadas, además de por ser mujeres.
Fueron las mujeres afroamericanas de EEUU y las británicas las pioneras en el desarrollo del feminismo negro, y posteriormente América Latina se alimentó política y teóricamente de estas aportaciones, con sus características específicas.
Mujeres Negras en Estados Unidos:
El feminismo negro en los Estados Unidos nació a finales de los años 60 del siglo XX. Fue concebido como un movimiento político que denunciaba el predominio de una supremacía blanca y las prácticas patriarcales que se daban tanto en la sociedad norteamericana como en estos movimientos sociales. Consideró en su discurso las múltiples opresiones de las mujeres, en la que la raza, la clase, el género y la sexualidad eran variables interdependientes,
Las dos organizaciones más relevantes de las “mujeres de color” ,como así se hacían llamar, en los Estados Unidos, fueron la Organización Nacional de Feministas Negras en Nueva York, integrada por feministas afrodescendientes; y el Colectivo “Combahee River”, constituido por mujeres lesbianas y mujeres feministas, que abogaban por una política radical.
Las Mujeres Negras en Gran Bretaña:
En Gran Bretaña se inició el movimiento de mujeres negras en los años 70, a través de una lucha anticolonialista y contra el racismo, la desigualdad de clase y las prácticas patriarcales. Entre las organizaciones que surgieron destacó la “Organization of women of Asian and African Descent”, primera organización nacional, y el grupo de Mujeres Negras de Brixton (AWAZ).
El concepto de “mujer negra” se convirtió en una identidad política estratégica para hacer frente a un racismo institucionalizado expresado en la violencia policial, en los servicios públicos y en los efectos de la migración que las colocaba en condiciones de desigualdades materiales, sociales y culturales.
Mujeres Negras de América Latina:
La visibilización del racismo en las sociedades latinoamericanas ha sido una tarea difícil que han tenido que asumir las organizaciones de mujeres afrodescendientes, pues, debido a la ideología del mestizaje, el racismo se asocia casi siempre a experiencias ligadas al aparthaid o a un segregacionismo como lo fue el caso de Estados Unidos y África del Sur, asumiendo que la situación de marginación y exclusión socio-económica que viven las poblaciones afrodescendientes e indígenas se debe más por su situación de clase que por el racismo mismo.
Las afrodescendientes latinoamericanas cuestionaron la visión de la separación de esfera pública y privada y de la concepción del trabajo de la teoría feminista, comprobándose la visión racista en el siguiente párrafo:
“Cuando hablamos del mito de la fragilidad femenina que justificación históricamente la protección paternalista de los hombres sobre las mujeres, ¿de qué mujeres se está hablando? Nosotras -las mujeres-negras- formamos parte de un contingente de mujeres, probablemente mayoritario, que nunca reconocieron en sí mismas este mito, porque nunca fueron tratadas como frágiles. Somos parte de un contingente de mujeres que trabajaron durante siglos como esclavas labrando la tierra o en las calles como vendedoras o prostitutas. Mujeres que no entendían nada cuando las feministas decían que las mujeres debían ganar las calles y trabajar. Somos parte de un contingente de mujeres con identidad de objeto. Ayer, al servicio de frágiles señoritas y de nobles señores tarados. Hoy, empleadas domésticas de las mujeres liberadas” (Carneiro, ).
http://mujericolas.blogspot.com/2015/04/la-triple-discriminacion-de-las-mujeres.html
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