3 de julio de 2015

RECUERDOS QUE EMERGEN DESDE LAS CENIZAS.



De la crisis a la dictadura

En Uruguay, la década de 1960 marcó el inicio de una acelerada crisis
económica social y política. Las propuestas de reformas estructurales en la
producción se enfrentaron a la negativa del gobierno – vinculado a estrategias
internacionales (las politicas financieras del FMI) – que por el contrario,
implantaron políticas de “ajuste”. Los trabajadores se enfrentaron a esos intentos y
la respuesta fue la implantación de medidas prontas de seguridad, recurso
constitucional de excepción que sin embargo se aplicó casi initerrumpidamente
durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco (1968-1971). En este marco de
suspensión de las garantías constitucionales, se produjo la militarización de
importantes sectores de trabajadores públicos y privados (los más recordados, los
trabajadores de Ute y Bancarios) que fueron llevados a cuarteles, despedidos o
suspendidos de su trabajo. Los diferentes enfrentamientos que se produjeron entre
un gobierno cada vez más violento y arbitrario y amplios sectores del movimiento
popular – sumado al accionar de la guerrilla urbana – llevaron, primero a la
militarización de la sociedad y finalmente a la ruptura institucional más grave y
dolorosa del siglo que se produjo en 1973.
Dos procesos marcan significativamente a la dictadura en el Uruguay. La
implantación del terrorismo de Estado y el mayor deterioro de las condiciones de
vida y de salarios de la población. Estas dos situaciones afectaron profundamente a
las mujeres y suscitaron respuestas políticas de resistencia propiciando el
nacimieno de un importante movimiento social – vertebrado por el feminismo –
que se puso en evidencia en la transición a la democracia a través de masivas
manifestaciones públicas y la lucha sostenida por el logro de la visibilización del
papel protagónico asumido por las mujeres en la recuperación de la democracia.
Este es el relato de una de esas sobrevivientes de un periodo oscuro de la historia uruguaya.

“Miré para los costados y sonreí. Caramba, estoy cruzando el cuartel sola”, relató María del Carmen Maruri cuando salió del Batallón, ese día de junio. Atravesó libremente el lugar con la imagen del pasado, de aquellos soldados con bayoneta calada que vigilaban la plaza de armas. Esta vez le dijo al guardia con un tono imperativo: “Me da mi cédula y me abre que quiero salir”, y esa orden marcó la diferencia con el pasado. En ese pequeño instante María, ex presa política, tuvo esa sensación tan inmensa y deseada por todo ser humano: la libertad, que en su caso permaneció cautiva durante seis años.
El juez penal Pedro Salazar le preguntó en la entrada del cuartel : “¿Usted reconoce esto?”, y todos los recuerdos que se encontraban reprimidos durante esos cuarenta años, comenzaron a resurgir. El sonido de la barrera cuando pasaban los vehículos, las voces de los oficiales, que registró esos siete meses que estuvo encerrada. El 12 de junio, pero cuarenta y tres años más tarde, se realizó la visita ocular a este centro de detención clandestino, donde siete víctimas de torturas fueron a reconocer el lugar y a dar su testimonio ante el Juez.
Carmen revivió aquel 25 de agosto de 1972 las puertas del cuartel se abrieron para el vehículo que la transportaba: “Bajé vendada con mi barriga de cuatro meses y medio, pesaba 50 kilos, tenía 23 años”.
“Abran paso que llegó miss universo”. Con esa frase la recibieron las temibles carcajadas de aquellos señores de verde. Minutos más tarde subió tres escalones y la pararon frente a una pared de plantón; perdió la noción del tiempo, sus piernas se aflojaban y se endurecía cada vez que recibía golpes para que no se moviera. Percibió que detrás de ella había una estufa a leña, por el crujir del fuego y el calor que la abrigaba del frío aterrador. Al recordar esa noche fría, en un instante le dijo al juez que en ese lugar había una estufa; él lo comprobó por las marcas de hollín del pulmón que habían quedado.
Contó que luego del plantón la llevaron a un cuarto, recordó que se dirigió en línea recta y dobló a la izquierda, pero la venda en sus ojos no le dejó reconstruir el camino. Allí fue donde le dieron la paliza con una paleta de frontón, “¡Desnúdate!”, ordenó el oficial, ella contestó: “El vestido no me lo saco”. Eran tres militares, uno de ellos le arrancó el vestido, otro tomó un alfiler de gancho que cumplía la función de botón porque el ojal de su vestido estaba roto. En ese momento sintió un centenar de pinchazos en sus nalgas. El tercero estaba sentado en el escritorio y le pegaba patadas.
Cuando reconoció el lugar, sus recuerdos fueron interrumpidos por una persona que se colocó de manera brusca frente a ella: “Soy la doctora Gianella Frachelle, ¿le puedo hacer una pregunta?”. El juez la autorizó y ella prosiguió: “¿Si usted estaba vendada, ¿cómo sabe que éste era el lugar?” Carmen recuerda que pensó en silencio: “No puedo creer que a cuarenta años yo tenga que estar respondiéndole a la hija del torturador, que lo está defendiendo”. La pregunta le provocó mucha furia, tanto que tuvo ganas de decirle que fue su padre el que le dio la paliza, y que en todo caso le preguntara a él.
Después de imaginar todas las posibles respuestas, finalmente respondió que vivió siete meses allí, y que cuando tuvo a su hijo no llevaba la venda en sus ojos, y el recreo era en la plaza de armas, por lo tanto el lugar físico lo conocía perfectamente.
Maruri anota: “Ese día estaban presentes el juez Salazar, la fiscal, siete compañeros, Pablo Chargonia, mi abogado defensor, tres miembros de la Comisión de Memoria y Justicia y dos abogadas defensoras de los militares denunciados, el general. Mario Aguerrondo, y Mario Franchelle, capitán y miembro del S2, Servicio de Inteligencia del Ejército, el que me torturó”.
Después de la incómoda “pregunta” de la abogada, la comitiva siguió el recorrido hacia el casino de los oficiales y las oficinas. En la planta de arriba se encontraba el cuarto de tortura. Algunos lugares, como por ejemplo la enfermería, María no logró reconocerlos, porque según ella le habían hecho modificaciones.
“Allí vivimos muchas cosas, volver a ver esa habitación fue increíble”, dijo refiriéndose al cuarto de las mujeres que reconoció en el recorrido. Allí las prisioneras habían buscado la forma de escapar de la realidad, hacían utilería con huesos de puchero y hasta representaron “Romeo y Julieta”; “hice de Julieta embarazada”, contó entre risas.
“Estar ahí embarazada era una doble tortura”, expresó Maruri cuando intentaba reconocer la enfermería. En una parte del interrogatorio le mostraron una batería de auto con la que le iban a dar picana; pero ella gritó, gritó tanto que llamaron a los enfermeros; el miedo provocó que su corazón se acelerara muy rápidamente, hasta llegar a las 130 pulsaciones.
Luego, vendada, la llevaron a una habitación con dos camas y dos cunas, donde estuvo quince días. Por las noches no podía dormir, porque los oficiales cantaban una canción. En el Batallón 13 todas las presas tenían una: “Que la dejen ir al baile sola, solita y sola”, era lo que le cantaban a Maruri cuando la venían a buscar.
En esa habitación había una ventana que daba a la plaza de armas. Era un día soleado y las otras compañeras comentaban, afuera, que había una madre con una beba; ella no la podía ver porque la panza no le permitía estirarse. Ese día la ubicaron en una habitación con esa madre, era su compañera del IPA Marissa Malcuore, “cuando la vi no lo podía creer”.
Lo primero que sintió en el recorrido encabezado por el juez fue la sensación de indefensa soledad de estar a merced de los militares. Ese sentimiento que se encontraba dormido, despertó cuando la abogada Franchelle la interrogó. “Fue la misma soberbia de su padre, era la repetición del hecho pero en un momento histórico diferente”, añadió Maruri.
La plaza de armas también le acercó una imagen de aquellos tiempos: en la hora del recreo padres, madres, abuelas, se ubicaban a doscientos metros, del lado de la Gruta de Lourdes, para mirar, compartir una sonrisa con su ser querido, bajo el sol. Ese día, para identificar a su familiar, Maruri hizo la mímica de que se ataba los zapatos, su ser querido también tenía los cordones desatados; esa coincidencia compartida hizo posible que se reconocieran a la distancia. La libertad en esa plaza era casi nula, hasta el día aquel que una bandada de palomas mensajeras sobrevolaron el predio, “Fue muy fuerte y significativo” acotó. Esas palomas fueron soltadas por el padre de Laura Raggio, una de las “muchachas de abril”.
Fue detenida en el Cine Central, junto a su marido, durante la función de la película “El gato de las nueve colas”, “un bodrio” según calificó María del Carmen. Gracias a un vecino que estaba en el cine, su familia se enteró. Ella y su marido se encontraban en clandestinidad, era estudiante de geografía del IPA, militaba en el gremio y después se conectó con el Movimiento de Liberación Nacional, pero provenía de un grupo periférico: “No participé de ningún hecho armado”, aclaró.
El último día en el cuartel fue “bizarro”, porque el jefe les dijo a Marissa y a ella que las mandaba temprano, así agarraban los mejores lugares en el IMES, “como si fuéramos a un hotel”, exclamó Carmen. La última imagen que le evocó el lugar cuando abandonó el batallón fueron las lágrimas que caían del rostro de un soldado raso,. Una imagen contradictoria, ya que, a veces, detrás de la apariencia insensible de los soldados yacían emociones que durante todo ese largo tiempo permanecieron ocultas. La represión era para todos, sin excepción.

Magalí Arismendi
http://sdr.liccom.edu.uy/2015/07/02/recuerdos-que-emergen-desde-las-cenizas/
http://www.unive.it/media/allegato/dep/n_1speciale/05_Sapriza.pdf

Graciela Sapriza


2 de julio de 2015

“No somos vasijas”. Maternidad subrogada, ejemplo de “violencia obstétrica extrema”



La maternidad subrogada se da cuando una mujer lleva el embarazo y da a luz a un bebé que le pertenece a otros padres genéticamente y legalmente. También se utilizan los términos madres de alquiler y vientres de alquiler para referirse a esta técnica de reproducción asistida. Para alcanzar el embarazo de la madre gestacional o portadora, se utiliza la fecundación in vitro o inseminación artificial, dependiendo del caso.
La maternidad subrogada cosifica el cuerpo de las mujeres y mercantiliza el deseo de ser padres o madres, afirma el movimiento feminista español que recientemente lanzó una fuerte campaña contra esta práctica que ha derivado en que en países como la India exista el tráfico de úteros.
Con el título “No somos vasijas”, filosofas, feministas y constitucionalistas de la talla de Amelia Valcárcel emprendieron una campaña informativa, para abonar a la discusión y reflexión sobre la maternidad subrogada, práctica que ya ha provocado violaciones a los Derechos Humanos de las mujeres.
En un manifiesto público, las feministas exigieron la erradicación de la maternidad subrogada y se manifestaron en contra de cualquier iniciativa que intente regular la práctica en España.
En el documento –en el que las activistas informan que se unen a la campaña “Stop Surrogacy Now” (“Detener la Subrogación Ahora”) que se lanzó en Europa para detener las campañas que fomentan esta práctica– se advierte que la maternidad subrogada es “éticamente imposible”, y que el deseo de la paternidad o la maternidad “nunca puede sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y las y los menores de edad”, por lo que manifestaron su absoluto rechazo a la utilización de los “vientres de las mujeres con fines de gestación para otros”.
En su postura, las feministas sostienen enérgicamente que las mujeres “no son máquinas reproductoras que fabrican hijos en interés de los criadores”, por lo que la maternidad subrogada es un evidente ejemplo de “violencia obstétrica extrema”.
Explican que la maternidad por sustitución niega a las mujeres gestantes el derecho a decidir durante el proceso de embarazo y en la posterior toma de decisión respecto a la crianza, cuidado y educación de la o el menor de edad, al mismo tiempo que hay medidas punitivas contra las mujeres gestantes si se alteran las condiciones del “contrato de alquiler de vientres”.
Las activistas agregan que este procedimiento se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres. “Si en las sociedades tradicionales, los matrimonios concertados o la compra por dote son las típicas formas en que se ejerce el control sexual de las mujeres, en las sociedades modernas la prohibición del aborto, la regulación de la prostitución y la maternidad subrogada son sus más contundentes expresiones”, exponen.
Para las expertas, la maternidad subrogada tampoco se puede inscribir, como se pretende, en el marco de una “economía y consumo colaborativo”, y argumentan que la pretendida “relación colaborativa” sólo esconde el “consumo patriarcal” por el que las mujeres se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial.
De acuerdo con la campaña, la maternidad subrogada responde a una “lógica neoliberal” que quiere introducir en el mercado “los vientres de alquiler”, que se sirve de la desigualdad estructural de las mujeres “para convertir esta práctica en nicho de negocio que expone a las mujeres al tráfico reproductivo”.
Algunas investigaciones han sacado a la luz los casos de “granjas de mujeres” en la India, es decir, clínicas de maternidad subrogada donde son alquilados vientres de mujeres hasta por 10 mil dólares, en caso de que se trate de un embarazo gemelar (157 mil 200 pesos mexicanos), y en las que en cada cuarto duermen 10 madres sustitutas.
Las mujeres reciben alimentos y vitaminas y se les alienta a descansar, aunque si surge alguna complicación, ni el médico, ni el hospital, ni la pareja contratante se hacen responsables.

http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70102
http://es.paperblog.com/maternidad-subrogada-o-vientre-de-alquiler-1542168/

24 de junio de 2015

MUJER Y DEPORTE. LA EVOLUCIÓN DEL PAPEL DE LA MUJER.



MUJER Y DEPORTE. LA EVOLUCIÓN DEL PAPEL DE LA MUJER


En un pasado la mujer tenía como actividad profesional ser ama de casa y madre. En la actualidad, consigue integrarse en el mercado laboral a veces, con grandes diferencias con el género masculino. El deporte, es uno de los sectores en el que la mujer se ve más vetada, no porque no pueda practicarlo con normalidad, sino porque para que una mujer pueda dedicarse profesionalmente al deporte, necesitaría de unas buenas financiaciones tanto de organismos privados como públicos y a día de hoy son prácticamente inexistentes. La situación de la mujer en el deporte actualmente está cambiando progresivamente, aunque no se le dé tanta importancia a un éxito conseguido por un equipo femenino que a uno masculino. El mundo del deporte utiliza el cuerpo de la mujer, como excusa para que en el deporte aumente el espectáculo “la mujer en el deporte como decoro”(las chicas que dan los premios en la fórmula 1, ciclismo..) Las mujeres tuvieron que conseguir múltiples victorias y medallas para empezar a ser conocidas tanto por los medios de comunicación como por la sociedad en general(Gemma Mengual,, Isabel Fernández).

RELACIÓN MUJER-CUERPO

Antes la mujer no disponía de su cuerpo para sí, debía dedicarse a la maternidad y la imagen de su cuerpo se medía con otros valores ya que éste era precisamente el único papel que la sociedad le tenía reservado. La imagen de mujer ideal se mide por la belleza., delgadez y juventud. Así tenemos entonces “La industria femenina” que abastece el mercado con productos de belleza, tratamientos, alimentos bajas calorías… Así llegamos a nuestro gran tema, el deporte. Que por supuesto, se aleja de aquello con lo que la sociedad espera que la mujer se identifique. La actividad física es aquella que puede hacernos más lindas, más flacas o más jóvenes y encima nos permite divertirnos. El deporte no parece cumplir con el objetivo de mejorar esta imagen para que sea aceptada por la sociedad, en especial la de la mujer, por cuanto lo que se espera del trabajo físico deportivo es el desarrollo de una gran masa muscular, la masculinización y la manifestación de patrones de conducta características del sexo masculino. Hoy en día, la relación de la mujer con el deporte es sinónimo de la flexibilidad, la expresividad, la gracia, la rítmica, etc mientras se piensa que los hombres practican un deporte donde se dé la fuerza, la potencia, la resistencia…
 Desde la infancia existen unos estereotipos que marcan diversos condicionantes en las niñas, desde que son pequeñas. Esto provoca que se espere un menor rendimiento de ellas así como una menor predisposición para practicar deporte. Isabel Fernández a pesar de conseguir éxitos no es muy conocida porque practica judo y no se considera femenino además de ser un deporte de poca difusión mediática, en cambio sí conocemos a Gemma Mengual porque practica un deporte más propio de la muejeres en los que se muestra el cuerpo, lo frágil y lo flexible.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación le dan muy poca importancia a los deportes femeninos, ya que apenas aparecen imágenes e información relativa a los deportes practicados por mujeres, a no ser que destacaran consiguiendo algo grande en unos juegos olímpicos o en campeonatos conocidos. Los medios influyen en nuestros hábitos de vida y en nuestras conductas y forman estereotipos sexuales( ya que como se suele hablar de fútbol, y se ven siempre imágenes de hombres practicando ese deporte, provoca que los niños piensen que el fútbol es cosa de hombres, algo incierto). Esto es consecuencia de las informaciones deportivas que nos dan. ¿Por qué se ignoran las noticias de los entrenamientos o competiciones de deportes practicados por mujeres y en fútbol se dá la noticia de aspectos insignificantes?

DIFERENCIAS SALARIALES ENTRE SEXOS

Tigre woods ocupa por enésima vez la primera posición del top ten de ricosº, en segundo lugar aparece Michael Shumacher, todos excepto la última posición son ocupadas por hombres, en la décima posición tenemos a la rusa Sharapova que ha conseguido colarse en esta lista,no tanto por los premios que ha logrado en los circuitos de la WTA, sino por su unión con las marcas deportivas Nike, Canon, Colgate-Palmolive, Motorola,etc Con lo cual la única mujer que se encuentra en la lista es María Sharapova, deportista que recibe la mayor parte de los ingresos de las campañas publicitarias. Los deportes considerados “masculinos” están mejor pagados que los “habitualmente femeninos”, y aún en el mismo deporte el hombre cobra cantidades muy superiores a las mujeres.

CONCLUSIONES

Tradicionalmente la mujer ha sido excluida de la práctica deportiva porque no encajaba en su rol de género, se creía que no reunía las condiciones necesarias para practicar un deporte que realizan los hombres. Esto se debe a que desde que somos niños, nos hacen ver que el fútbol es cosa de niños y la gimnasia cosa de niñas, cuando podemos ser eficaces los dos sexos en los dos deportes. En lo que se refiere a los deportes el fútbol es el deporte rey, pero sólo se destacan futbolistas masculinos, nunca nombran algún detalle sobre la liga femenina de algún país

http://altorendimiento.com/mujer-y-deporte-la-evolucion-del-papel-de-la-mujer/

23 de junio de 2015

IDENTIDAD DE GENERO; MODELO IDENTIDAD MASCULINA. MODELO IDENTIDAD FEMENINA



Se entiende por género la construcción social de la diferencia sexual entre varones y mujeres. El concepto de género, en principio, ni cuestiona ni considera especialmente relevantes las diferencias biológicas entre los dos sexos.  Lo femenino y lo masculino son categorías sociales y la perspectiva del género investiga cómo se construyen y cómo operan estas definiciones. Además se considera que el género es un principio organizativo fundamental de la vida social y de la conciencia humana.  No hay esfera o nivel de la vida humana y social que no sea susceptible de un análisis de género
El concepto de patriarcado muestra que la construcción social de las diferencias fisiológicas está relacionada con la jerarquización y las relaciones de dominación entre los géneros, jerarquización que es la característica principal de una sociedad patriarcal. Y, en este sentido, puede afirmarse que es el patriarcado el que crea los géneros Tal y como ha argumentado Amorós una sociedad igualitaria no produciría la marca de género, signo de la pertenencia a un grupo social con determinadas características y funciones (Amorós, 1998). Es decir, igual que hay clases porque hay relaciones de dominación entre ellas hay géneros porque median relaciones jerárquicas entre los mismos.
El rol o papel de género se refiere a cuanto una persona dice o hace para indicar a los demás o a sí mismo el grado en que es varón,o mujer . Son prescriptos socialmente;  se actualizan en expectativas de relación y comportamientos esperados por mujeres y varones con respecto a sí mismos y al otro género y corresponde a la percepción o al sentimiento de pertenencia a una de las categorías,femenina o masculina . En su construcción intervienen procesos identificatorios e ideales que conforman las cualidades que definen lo masculino y lo femenino. la identidad de género es un concepto que se refiere a una configuración psicológica que combina e integra la identidad personal y el sexo biológico, y a la cual contribuyen de manera significativa las relaciones de objeto, los ideales del superyó y las influencias culturales.
Somos seres sociales y el marco cultura en que nos desarrollamos tiene un peso importante en nuestro proceso de conformación psíquica. Las relaciones que establecemos con los otros van ayudando a conformar nuestro propio sentido de la identidad, nuestra autoestima y la forma en que nos comportamos en nuevas interacciones. Todo proceso de aprendizaje asi como su transmisión a traves de las generaciones, esta mediatizado por una estructura social. En dichos procesos las ideologías cumplen funcion de ocultar los resortes de esa estructura, por lo que, muchas pautas de aprendizaje serian reproducidas mas alla del deseo e incluso de los intereses del sujeto que las reproduce.. Asi se produce un aprendizaje parcialmente inconsciente que lleva a la perpetuacion de los comportamientos tradicionales.
Como?
. haciendo aparecer lo cultura como algo biológicamente intrínseco al individuo
. ocultando lo sociocultural detrás de la naturaleza psicológica
. mediante una vision etnocéntrica, que plantea las ideas de nuestra cultura como superiores
De esta forma el sujeto va interiorizando las reglas que conforman la ideología social creyéndolas leyes incuestionables. Asi las leyes del psiquismo, conscientes e inconscientes se ven mediatizadas por su conformación en un marco cultural determinado. Esto tiene especial relevancia en la asuncion de los roles de genero.Se entiende asi genero como un deber ser social, una categoría basada en las definiciones socioculurales relativas a las formas en que deber ser diferentes varones y mujeres y a las distintas esferas sociales que deben ocupar. No se trata de un atributo individual de las personas sino que se debe entender en su interaccion con los demas miembros de la comunidad.
Los diferentes estudios de genero, demuestran que se asigna genero a las emociones y se nombraran de un modo u otro según el genero de quien las sienta. Se fomentaran asi en los varones la agresividad, la actividad, la trasgresion y la fuerza, y en las niñas la obediencia, la pasividad, la ternura y el acatamiento de la ley, en otras palabras se ruerza en ellos el rol de agresor y en ellas el de victimas. Todo un entramado cultural, reflejado en los medios de comunicación que enseña a la mujer a reprirmir incluso la agresividad mas adaptativa, introyectandola.
En este modelo socuial hemos sido educados para interiorizar una imagen del genero femenino como inferior al masculino, mediante la asuncion de estereotipos.Los estereoptipos de genero incluirían tanto el repertorio de actividades consideradas apropiadas para varones o mujeres (estereotipos de rol de genero)como las características psicológicas que se atribuyen a uno y otro sexo(estereotipos de rasgos de genero). Asi  estos estereotipos se habrian gestado en referencia a un orden simbolico patriarcal en el que el hombre ocupa el lugar del sujeto, uno, todo, portador del unico organo simbolizado, y la mujer el lugar de la falta, del objeto, de lo inferior y habrian sido transmitidos mediante procesos de socializacion a generaciones de hombres y mujeres. La conformación de la identidad, tanto femenino como masculina dependeria de este orden simbolico, de origen social, no biológico y por tanto modificable. Ejemplos de esto lo evidencias investigaciones que ponen de manifiesto como los adjetivos mas valorizadores eran adscritos a lo masculino, mientras a las mujeres se adscribian los terminos mas peyorativos y despectivos, señalando que incluso un mismo atributo podia adquirir un valor diferente en funcion al genero al que eran aplicados. Mientras a los hombres se les decia ordenados, a las mujeres se les tachaba de obsesivas, los varones eran lideres y las mujeres mandonas. Esto efecto se producia tanto con hombres como con mujeres, manifestándose asi como estas tambien han asumido esa forma de ver el mundo.
Diversas investigaciones resalta el hecho de que los padres tienden a enseñar a sus hijos varones las habilidades necesarias para la resolución de problemas, conductas que tendran como correlato en la adultez autopercepciones de capacidad de afrontamiento y toma de decisiones, Con las niñas en cambio despliegan fundamentalmente conductas de protección, que las llevaran a autopercibirse en la adultez como seres necesitados de protección. En este modelo se confluye para crear una mujer dependiente y subordinada, la princesita del cuento que solo vive para esperar a su principe salvador.
Tambien es diferente la permisividad social que tiene la expresión de agresividad en hombres y mujeres. Mientras a los hombres se les permite hacerlo explícitamente sin que ello conlleve sentimientos de culpa, la presion social hace que las mujeres tendamos a inhibir esa agresividad y a experimentar culpa por esos impulsos hostiles. Asi, de forma inconsciente, y a la vez que va asumiendo los valores de la sociedad en que vive, la mujer va haciendose complice de un sistema que la coloca en una posición de subordinada al varon. El genero es una de las variables que en mayor medida afecta a la conducta social. De este forma la construcción del genero y con ella la conformación de la propia identidad sera al mismo tiempo causa y consecuencia de la estructura social ya que el genero no es solo un rol social sino tambien un principio organizador de la subjetividad.
La definición de masculinidad y feminidad es personal, cada individuo forma un
complejo sistema de creencias acerca de sí mismo, que incluye un sentido de  masculino o femenino. Cada significado de género de la persona es una creación individual por lo que hay así muchas masculinidades y feminidades. la experiencia de género de un varón no se determina únicamente por su sexo, sino por el lugar que ocupa dentro de las categorías raciales, étnicas, de clase, regionales, institucionales, etc. de la sociedad en que vive. Desde esta perspectiva también se puede hablar de múltiples masculinidades definidas contextualmente y contrastadas con lo que no se debe ser, lo cual constituye, a su vez, sus límites. Así, la identidad de género de cada persona es también un lazo , de significado personal y cultural La identidad respecto a los roles de género no debe ser confundida con los roles aprendidos y socialmente determinados, se refiere más bien a una representación intrapsíquica e interactiva. La relación entre ambos conceptos viene definida por el hecho de que la identidad de género es la experiencia personal del papel del género, mientras que éste es la expresión pública de aquél

https://apropositodenosotras.wordpress.com/about/identidad-de-genero-modelo-identidad-masculina-modelo-identidad-femenina/

22 de junio de 2015

La radio es un salvavidas para olvidada región agrícola de India.



“Por favor, cántenos una canción”, le urge una mujer con un grabador en la mano a Chenabai Kushwaha, de 80 años, sentada en un catre bajo un árbol de nim en la aldea de Chitawar, en el centro de India, mirando fijamente el dictáfono.
Kushwaha entona una melancólica melodía sobre una niña de ocho años que le ruega a su padre que no la entregue en matrimonio.
“Muchas gracias por cantar para Radio Bundelkhand”, agradece Ekta Kari, periodista y productora de una radio comunitaria del distrito de Tikamgarh, predominantemente rural, en el estado de Madhya Pradesh, donde se ubica Chitawar.
“La radio es de, y para, la gente de la región”: Naheda Yusuf.

Con unos 250.000 oyentes repartidos en la decena de pueblos que forman Bundelkhand, una región agrícola entre dos estados, Madhya Pradesh y Uttar Pradesh. La emisora ayuda a las comunidades más postergadas elevando sus voces y llevando buenas ondas a una zona acostumbrada a recibir malas noticias.
Penurias interminables
Unas 18,3 millones de personas ocupan esta vasta región. Según la Comisión de Planificación de India, la pérdida de fertilidad del suelo, debido a la variabilidad climática sumada al grave agotamiento de las aguas subterráneas, le ha hecho la vida extremadamente difícil a quienes laboran la tierra.
La pérdida de cultivos por lluvias durante la estación seca y olas de calor recurrentes se hizo habitual en la década pasada. La mayoría de los agricultores perdieron la mitad de sus cultivos de invierno por fuertes lluvias inesperadas.
Las sequías recurrentes entre 2003 y 2010 obligaron a muchos de ellos a abandonar el cultivo de mijo y legumbres y a optar por monocultivos como el trigo, que requiere muchos insumos.
Organizaciones no gubernamentales también apuntan a la desigualdad en las políticas de distribución de tierras como una de las principales causas de la lucha de los agricultores, lo que hace que millones de familias no puedan dedicarse a otra cosa que no sea la agricultura de subsistencia por el diminuto tamaño de sus terrenos.
Los acuciantes problemas, incluso, empujaron a muchos a tirar la toalla; en las dos primeras semanas de marzo de este año, una decena de agricultores de Bundelkhand se suicidaron, lo que habla de la desesperación que viven estas comunidades rurales.
Según la Oficina de Registro de Delitos, 3.000 agricultores se suicidaron en Bundelkhand entre 1995 y 2012.
Es una pequeña proporción con respecto a todos los suicidios que hubo en el cinturón agrícola de India, ahora unos 300.000, aunque la de Bundelkhand no es una cifra menor.
Dada la cruda realidad, puede ser que sea difícil para un extraño comprender cómo la simple intervención de una radio comunitaria puede marcar una diferencia.
“Nuestra emisora, nuestros temas”
Naheda Yusuf, gerente de programa de Alternativas de Desarrollo, una organización de medios sin fines de lucro, con sede en Nueva Delhi, y que ayudó a lanzar Radio Bundelkhand en 2008, dijo a IPS que 99 por ciento de los oyentes son agricultores.
Las aldeas pueden pertenecer a diferentes estados, pero todas están en la región de Bundelkhand y comparten la cultura, las tradiciones y el dialecto.
“La radio es de, y para, la gente de la región”, explicó Yusuf. “Se conecta con ellos en el dialecto bundeli y ofrece información sobre cuestiones de su interés”, abundó.
Alrededor de 75 por ciento de los programas están dedicados a temas agrarios, como técnicas agrícolas, el control de pesticidas, los precios del mercado, pronósticos climáticos y actualizaciones sobre el cambio climático.
Parte de la información procede de fuentes gubernamentales como los departamentos de agricultura y meteorología, pero la mayoría surge de seis periodistas productores que se relacionan directamente con la comunidad para reunir noticias y las perspectivas más relevantes para sus oyentes.
Cada uno tiene un programa diario en el que pide a la audiencia que se comunique con ellos, plantee sus dudas y haga comentarios.
Uno de los programas más populares es “Shuv Kal” (Buen mañana), dedicado al cambio climático y sus consecuencias en las comunidades agrícolas.
Una productora, Gauri Sharma, explicó que los temas tratan sobre el acceso al agua, la deforestación y la energía solar. También homenajean al río Betwa, tributario del Yamuna, que riega estas tierras e impulsa a los agricultores a no desperdiciar el precioso recurso.
“También generamos consciencia sobre las energías renovables”, remarcó.
La respuesta de la audiencia es alentadora, observó, en especial entre jóvenes que llaman y nos escriben sobre cómo la radio los ayuda a mejorar.
Un joven de 18 años de la aldea de Tafarian les dijo que había plantado 22 árboles frutales, dejó de usar polietileno y comenzó con la lumbricultura gracias al programa radial.
Accesible, asequible, portátil
Jayanti Bai, de la aldea de Waswan, dijo que la radio le salvó el cultivo.

“Las hojas de mis plantas de quingombó se estaban poniendo amarillas”, contó a IPS. “Luego escuché en la radio sobre un remedio con el que las rocié y me salvó”, acotó.
Ahora quiere comprar una radio para toda la comunidad y colgarla de un árbol, así las mujeres pueden escuchar juntas. Pero tendrán que ahorrar, la más popular cuesta unas 1.000 rupias (unos 15 dólares) y es más de lo que puede costear de una sola vez.
En esta región donde los apagones duran entre ocho y 10 horas y donde solo 48 por ciento de las mujeres y 70 por ciento de los hombres saben leer y escribir, la radio es una opción mucho mejor que la televisión o los diarios.
Al ser portátil, es una opción mucho más atractiva, dijeron a IPS, ya que la pueden tener mientras trabajan.
La emisora tiene una audiencia mayormente femenina y por eso apunta a asuntos relevantes para ellas, como la cuestión del suicidio, que muchas de ellas ven como un problema masculino.
“¿Alguna vez escuchó de una campesina que se suicide?”, preguntó Ramkumari Napet, de 46 años y residente de la aldea Baswan. “Es porque piensa: ‘¿qué le pasará a mis hijos cuando yo no esté?’ y eso la detiene”, acotó.
Las mujeres sostienen que los hombres necesitan más ayuda para entender su relación con ellas y con sus familias. Y, de hecho, la radio los ayuda a definir esas líneas difusas.
“Hace poco una persona llamó diciendo que su hermano pensaba en suicidarse”, recordó Sharma a IPS. “El oyente dijo que trataría de disuadirlos”,

Por Stella Paul
http://www.ipsnoticias.net/2015/06/la-radio-es-un-salvavidas-para-olvidada-region-agricola-de-india/

20 de junio de 2015

Mujeres toman las riendas para construir la paz en Colombia .



Con apoyo de ONU Mujeres, se han incluido las voces de mujeres como expertas, sobrevivientes y negociadoras en un proceso de paz inédito por la integración de la perspectiva de género. 

Campesina que desde muy joven se vinculó al movimiento agrario, Nelly Velandia es una lideresa rural de Nuevo Colόn, un pueblo en la parte centro-oriente del país. Rápido se dio cuenta de que las más afectadas por la desigualdad y la violencia eran las mujeres. Por eso se vinculó a la Asociación Nacional de Mujeres Indígenas y Campesinas de Colombia. 
Por su labor en defensa de los derechos de las mujeres campesinas a lo largo de varias décadas, recibió amenazas de muerte de parte de diferentes grupos armados ilegales. Aunque fue difícil, la Sra. Velandia cuenta como no se rindieron, convencidas de que era necesario que las mujeres participaran en la construcción de paz: “La paz para nosotras es la defensa del territorio, la soberanía alimentaria, los derechos de las mujeres. Eso es construir paz”.
Ella es una de las 16 mujeres que han logrado participar como expertas en género en los históricos Diálogos de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), que tienen lugar en La Habana, Cuba, desde octubre de 2012.
Tras más de 50 años de conflicto armado y dos procesos de paz frustrados, el Gobierno, con el Presidente Juan Manuel Santos a la cabeza, y el grupo insurgente FARC-EP, se sentaron en Cuba con un objetivo común: poner fin a uno de los conflictos armados internos más largos del mundo y lograr un acuerdo de paz estable, duradero y sostenible.
Al inicio de las negociaciones, se hizo mucho énfasis en que tenía que ser un proceso inclusivo. El “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, que ha guiado las negociaciones, incluso reconoce que esto “requiere la participación de [todas y] todos sin distinción”. No obstante, el cambio fue lento en llegar. Incluir a organizaciones de mujeres en este proceso se tardó más de dos años.
Al mismo tiempo, como parte del proceso de paz, en Colombia las mujeres empezaron a levantar la voz, siendo la mitad de las participantes en espacios de consultas ciudadanas regionales, que contaron con el apoyo de Naciones Unidas.
Tras un año de haberse anunciado las conversaciones de paz, las mujeres seguían estando ausentes del proceso y sus demandas, invisibilizadas. Reconociendo que este proceso presentaba una oportunidad histórica para dar a conocer y atender las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en el ejercicio de sus derechos, las organizaciones de mujeres dieron pasos decididos para aumentar su participación.
En octubre de 2013, aunaron esfuerzos para hacer incidencia común y demandar su reconocimiento y voz en el proceso de paz. Para ello, cerca de 450 mujeres de todo el territorio colombiano se dieron cita en Bogotá, en la Cumbre Nacional Mujeres y Paz. Este evento fue apoyado por el Sistema de Naciones Unidas, bajo el liderazgo de ONU Mujeres, y contó con el apoyo de varios países.
“Las organizaciones convocantes a la Cumbre”, explica Marina Gallego, coordinadora de la organización de base Ruta Pacífica de las Mujeres, “le dijimos a la Mesa en La Habana que no queremos ser pactadas, queremos ser pactantes de la paz”.
Dos semanas después de la Cumbre de Mujeres y Paz, en la Mesa de Conversaciones se llegó a un Acuerdo sobre Participación Política, en el que las partes reconocieron “el importante papel de las mujeres en la prevención de conflictos, resolución de conflictos y construcción de la paz”. Poco después, en una decisión histórica, el Presidente Santos designó a dos mujeres con mayor poder decisivo en la Mesa de Conversaciones por parte del Gobierno.
A veces, un tercio de los delegados en La Habana han sido mujeres, aún lejos de la paridad, pero por encima de los promedios mundiales.
En agosto de 2014 la Mesa de Conversaciones abrió un espacio para recibir a delegaciones de personas sobrevivientes al conflicto armado, con 36 mujeres representando más del 60 por ciento de participantes. Posiblemente sin precedentes en el campo de la resolución de conflictos, las mujeres en la mesa de negociación de ambas partes se reunieron con las mujeres afectadas por el conflicto. Con ellas se visibilizaron los testimonios de las violaciones de sus derechos, incluyendo la violencia sexual y el desplazamiento, evidenciando las distintas maneras en que la guerra ha afectado sus vidas y la de sus comunidades.
Así mismo, representantes de organizaciones de mujeres y de la comunidad LGBTI han participado directamente ante la Mesa de Conversaciones en la Habana como expertas/os en género, presentando sus propuestas ante los acuerdos de paz y el posible escenario post-conflicto. 
Entre ellas estuvo la Sra. Velandia, que aprovechό ese momento esperado y tan soñado para enfatizar el impacto del conflicto sobre las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes. Urgió a las y los negociadores a llegar a un acuerdo y tener en cuenta a las mujeres en él.
Poco tiempo después, en septiembre de 2014 se instaló una Subcomisión de Género en la Mesa de Conversaciones,  con el mandato de integrar una perspectiva de género y derechos de las mujeres en todos los acuerdos.
La Sra. Velandia valora muy positivamente el acompañamiento y compromiso de ONU Mujeres con la participación de las mujeres en la construcción de paz: “Ha jugado un papel de garante y de apoyo técnico en nuestra participación como mujeres en el proceso de paz. Con todo este apoyo técnico siento que he madurado políticamente, ha contribuido a formarme más”.
Además de apoyar la participación de mujeres en los procesos de paz, para sentar las bases que garanticen los derechos de las mujeres en futuro escenario post-conflicto, ONU Mujeres ha prestado apoyo en varios ámbitos, desde la creación de leyes y planes para integrar la igualdad de género y apoyar a mujeres sobrevivientes, incluyendo una Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en 2011 con más de 25 artículos sobre temas de género, hasta formaciones para que las mujeres conozcan sus derechos e iniciativas para impulsar la independencia económica.    
En su reciente visita a Colombia, frente a las asistentes a un encuentro en una comunidad del departamento de Antioquia, la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka destacó la labor de alto impacto de las organizaciones de mujeres: “Por mujeres como ustedes se ha cambiado el discurso de la guerra. El proceso de paz hace un país mejor y Colombia las necesita para mantener la esperanza”.

Para obtener más información, consulte nuestro material editorial En la mira sobre Las mujeres y el conflicto armado en el sitio web de la campaña Beijing+20. - 
http://www.unwomen.org/es/news/stories/2015/5/women-build-peace-in-colombia

18 de junio de 2015

Los orígenes de la familia capitalista, la escuela y el patriarcado salarial .


En la sociedad precapitalista patriarcal, la casa y la familia eran centrales para la producción agrícola y artesanal. Con el advenimiento del capitalismo, la socialización de la producción se organizó con la fábrica como centro. Los que trabajaban en los nuevos centros productivos recibían un salario. Los que eran excluidos, no. Las mujeres, los niños y los ancianos perdieron el poder relativo que se derivaba de que la familia dependiera del trabajo de ellos, el cual se consideraba social y necesario. El capital, al destruir la familia, la comunidad y la producción como un todo, ha concentrado, por un lado, la producción social básica en la fábrica y la oficina, y, por otro, ha separado al hombre de la familia y lo ha convertido en un trabajador asalariado. Ha descargado en las espaldas de los hombres el peso de la responsabilidad económica de mujeres, niños, ancianos y enfermos: en una palabra, de todos los que no perciben salarios. A partir de este momento comenzó a expulsarse de la casa a todos los que no procreaban ni atendían a los que trabajaban por un salario. Los primeros en ser excluidos de la casa, después de los hombres, fueron los niños: se les mandó a la escuela. La familia dejó de ser no sólo el centro productivo sino también el centro educativo.
Esto implica reconocer todo un nuevo significado a la "educación", y el trabajo que se está llevando a cabo ahora sobre la historia de la educación obligatoria -aprendizaje forzoso- lo prueba. En Inglaterra, se concebía a los maestros como una "policía moral" que podía: 1) condicionar a los niños en contra del "crimen" -contener la reapropiación de la clase obrera en la comunidad; 2) destruir a "la chusma", organización de clase obrera basada en una familia que era todavía una unidad productiva o, por lo menos, una unidad de organización viable; 3) hacer de la asistencia regular y habitual y de la puntualidad algo tan necesario para los futuros puestos de trabajo de los niños, y 4) estratificar la clase mediante la clasificación y la selección. [Al igual que con la familia, la transición a esta nueva forma de control social no fue fácil y directa sino el resultado de fuerzas contradictorias tanto de la clase como del capital, lo mismo que en cualquier fase de la historia del capitalismo.]
En la medida en que los hombres han sido las cabezas despóticas de la familia patriarcal, basada en una estricta división del trabajo, la experiencia de las mujeres, los niños y los hombres fue una experiencia contradictoria que nosotros heredamos. Pero, en la sociedad precapitalista, el trabajo de cada uno de los miembros de la comunidad de siervos se consideraba dirigido a un objetivo: o bien la prosperidad del señor feudal o nuestra supervivencia. En esta medida, toda la comunidad de siervos se veía forzada a cooperar en una unidad de los no libres que involucraba en el mismo grado a mujeres, niños y hombres y que el capitalismo tuvo que romper1. En este sentido, el individuo no libre, la democracia de la sujeción2, entró en crisis. El paso de la esclavitud a la fuerza de trabajo libre separó al hombre proletario de la mujer proletaria, y a ambos de sus hijos. El patriarca no libre se transformó en el asalariado "libre", y sobre la experiencia contradictoria de los sexos y las generaciones se alzó un extrañamiento más profundo pero también, por lo tanto, una relación más subversiva.
Tenemos que acentuar que esta separación de niños y adultos es esencial para comprender el pleno significado de la separación de mujeres y hombres, para captar plenamente cómo la organización de la lucha por parte del movimiento de las mujeres, aun cuando adopta la forma de un rechazo violento de cualquier posibilidad de relación con los hombres, puede únicamente estar dirigida a superar esta separación basada en la "libertad" del trabajo asalariado.
La lucha de clases en la educación
El análisis de la escuela que ha surgido en los últimos años -especialmente con la aparición del movimiento estudiantil- ha identificado claramente a la escuela como un centro de disciplina ideológica y de formación de la fuerza de trabajo y de sus amos. Lo que quizás no se ha dicho, o al menos con suficiente profundidad, es precisamente lo que precede a todo esto; es decir, la desesperación habitual de los niños el primer día de escuela maternal cuando ven que los dejan metidos en una clase y sus padres de repente los abandonan. Pero precisamente en ese momento empieza toda la historia de la escuela.
[No tratamos aquí de la estrechez de la familia nuclear que impide que los niños tengan una transición fácil hacia la formación de relaciones con otras personas; tampoco de lo que se desprende de esto: el argumento esgrimido por los psicólogos de que un condicionamiento adecuado hubiese podido evitar esta crisis. Tratamos de la organización total de la sociedad en la que la familia, la escuela y la fábrica son, cada una de ellas, un compartimiento tipo gueto. Tanto es así, que el paso de uno a otro de estos compartimentos es doloroso. Este dolor no puede eliminarse remendando las relaciones entre un gueto y otro sino únicamente destruyendo cada uno de ellos.]
Vistos de esta manera, los niños de escuela primaria no son esos apéndices que, únicamente por las demandas de "desayunos gratuitos, transporte gratuito y libros gratuitos" -todo esto aprendido de los mayores-, pueden estar unidos de alguna manera con los alumnos de escuelas secundarias3. En los niños de escuela primaria, los que son hijos e hijas de obreros, hay siempre una conciencia de que la escuela, de algún modo, los está poniendo en contra de sus padres y de sus iguales y, en consecuencia, hay una resistencia instintiva a estudiar y a ser "educado". Esta resistencia es la razón de que en Inglaterra se haya confinado a los niños negros en escuelas de educación subnormal4. El niño europeo de clase obrera, al igual que el niño negro de clase obrera, ve en el maestro a alguien que le está enseñando algo contra su madre y su padre, no como una defensa para el niño, sino como un ataque a la clase a la que pertenece. El capitalismo es el primer sistema productivo en el que los niños de los explotados son disciplinados y educados en instituciones organizadas y controladas por la clase gobernante.
[A pesar del hecho de que el capital dirige las escuelas, el control no se concede nunca de una vez por todas. La clase obrera se enfrenta continua y crecientemente al contenido de la escolarización capitalista y no admite sus costos. La respuesta del sistema capitalista consiste en restablecer el control que tiende a reglamentar cada vez más en términos tipo fábrica.
Sin embargo, la nueva política educativa que se nos está machacando -aun mientras escribimos esto- es más compleja que todo eso. Aquí, únicamente podemos dejar indicado el impulso de esta nueva política:
Los jóvenes de clase obrera no admiten que la educación les prepare sólo para una fábrica, aun cuando sea para llevar cuellos blancos y usar máquinas de escribir y tableros de dibujo en vez de máquinas remachadoras.
Los jóvenes de clase media rechazan el papel de mediadores entre las clases y la personalidad reprimida que este papel de mediación requiere.
Se pide fuerza de trabajo nueva, más salarios y diferenciación de status. La actual tendencia igualitaria debe revertirse.
Debe crearse un nuevo tipo de proceso laboral que intente interesar al obrero en la "participación" para que no rechace la monotonía y fragmentación de la actual línea de ensamble.

Si los jóvenes se niegan a aceptar el tradicional "camino al éxito", e incluso el "éxito", han de encontrar nuevas metas a las que puedan aspirar, es decir, por las que vayan a la escuela y al trabajo. Diariamente surgen nuevos "experimentos" de educación "libre", en los que se alienta a los niños a participar en la planeación de su educación y existe una mayor democracia entre maestros y alumnos. Es tan ilusorio creer que esto es una derrota del capital como creer que la regimentación será una victoria. En la creación de una fuerza de trabajo manipulada más creativamente, el capital no perderá en el proceso ni un 0,1% del beneficio. "De hecho", dicen en realidad, "puedes resultarnos mucho más eficiente si tomas tu propio camino, siempre que pase por nuestro territorio." En algunos lugares de la fábrica y en la fábrica social, el eslogan del capital es cada vez más semejante al siguiente: "Libertad y fraternidad para garantizar la igualdad e incluso extenderla".]
La prueba definitiva de que esta indoctrinación ajena, que comienza en la escuela maternal, está basada en la separación de la familia, es que aquellos niños de clase obrera que llegan a la universidad (los pocos que llegan) tienen tan lavado el cerebro que son incapaces de hablar ya con su comunidad.
Los niños de clase obrera son pues los primeros que instintivamente se rebelan contra las escuelas y la educación que en ellas se proporciona. Sus padres los encierran en las escuelas porque les preocupa que sus hijos "tengan una educación", es decir, que estén equipados para escapar de la línea de ensamble o de la cocina en las que ellos, sus padres, están aprisionados. Si un niño de clase obrera muestra dotes especiales, toda la familia se concentra inmediatamente en él, le da las mejores condiciones, sacrificando con frecuencia a los demás, con la esperanza de que los sacará a todos de la clase obrera. Esto se convierte, en efecto, en la forma en que funciona el capital a través de las aspiraciones de los padres para incorporar su ayuda al disciplinamiento de la fuerza de trabajo nueva.
En Italia, los padres cada vez tienen menos éxito en mandar a sus hijos a la escuela. La resistencia de los niños a la escuela va en aumento, aun cuando no está todavía organizada.
Al mismo tiempo que crece esta resistencia de los niños a ser educados en escuelas, también aumenta su rechazo a aceptar la definición que ha dado el capital de su edad. Los niños quieren todo lo que ven; no entienden que para tener cosas se haya de pagar por ellas y que para pagarlas se deba tener un salario y, por lo tanto, se tenga que ser adulto. No es extraño que resulte difícil explicar a los niños que no pueden tener lo que la televisión le ha dicho que es imprescindible.
Pero algo está sucediendo con la nueva generación de niños y con la juventud que está haciendo constantemente más difícil explicarles cuál es el momento arbitrario en que se llega a la edad adulta. Lo que sucede es más bien que la generación joven nos está demostrando su edad: en los sesenta, los niños de seis años ya se sublevaron contra los perros de la policía en el sur de los Estados Unidos. Encontramos el mismo fenómeno hoy en Italia y en Irlanda del Norte donde los niños han sido tan activos en la rebelión como los adultos. Cuando se reconozca a los niños (y a las mujeres) como parte integrante de la historia, aparecerán sin duda otros ejemplos de participación de menores (y de mujeres) en luchas revolucionarias. Lo nuevo es la autonomía de su participación a pesar y en razón de su exclusión de la producción directa. En las fábricas, la juventud rechaza el liderazgo de los obreros mayores, y en las revueltas en las ciudades es la punta de diamante. En las metrópolis las generaciones de la familia nuclear han producido movimientos de jóvenes y estudiantes que han iniciado el proceso de sacudimiento del marco de poder constituido; en el Tercer Mundo, los jóvenes sin empleo salen frecuentemente a la calle antes de que la clase obrera se organice en sindicatos.
Vale la pena hacer constar lo que dijo The Times de Londres (1 de junio de 1971) refiriéndose a una reunión de maestros convocada porque uno de ellos había sido amonestado por golpear a un alumno: "Elementos perturbadores e irresponsables acechan por todos los rincones con la intención aparentemente planeada de erosionar todas las fuerzas de autoridad". Esto "es una conspiración para destruir los valores en que se basa nuestra civilización y de los cuales nuestras escuelas son uno de los mejores bastiones".
La explotación de los no asalariados
Hemos querido hacer estos comentarios sobre la actitud de rebelión que se está extendiendo constantemente entre los niños y la juventud, especialmente en los de clase obrera y particularmente entre los negros, porque creemos que está íntimamente vinculada con la explosión del movimiento de mujeres y es algo que este movimiento debe tomar en cuenta. Nos ocupamos aquí de la revuelta de los que han sido excluidos, de los que han sido apartados por el sistema de producción, y que expresan con acciones su necesidad de destruir las fuerzas que obstaculizan el camino de su existencia social, pero que esta vez se están juntando como individuos.
Las mujeres y los niños han sido excluidos. La revuelta de unos contra la explotación a través de la exclusión es un índice de la rebelión de los otros.
En la medida en que el capital ha reclutado al hombre y lo ha convertido en un trabajador asalariado, ha creado una brecha entre él y todos los demás proletarios sin salario a quienes, al no participar directamente en la producción social, se suponía por lo tanto incapaces de ser los sujetos de una revuelta social.
Desde Marx, ha sido claro que el capital domina y se desarrolla a través del salario, esto es, que el fundamento de la sociedad capitalista era el trabajador asalariado y, hombre o mujer, la explotación directa de éste. Lo que no ha estado claro, ni lo han supuesto las organizaciones del movimiento de clase obrera, es que precisamente a través del salario se ha organizado la explotación del trabajador no asalariado. Esta explotación ha sido aún más efectiva porque la falta de un salario la ocultaba. Es decir, el salario controlaba una cantidad de trabajo mayor que la que aparecía en el convenio de la fábrica. En lo que respecta a las mujeres, su trabajo parece un servicio personal fuera del capital. La mujer parecía sufrir únicamente el chauvinismo masculino y era mal tratada porque el capitalismo significaba "injusticia" general y "conductas malas e irrazonables"; los pocos (hombres) que lo advirtieron nos convencieron de que esto era "opresión" pero no explotación. Pero la "opresión" ocultaba otro aspecto más penetrante de la sociedad capitalista. El capital excluyó a los niños y los mandó a la escuela no sólo porque obstaculizaban el trabajo más "productivo" de otros o para indoctrinarlos. El dominio del capital a través del salario obliga a toda persona físicamente capaz a funcionar bajo la ley de la división del trabajo, y a funcionar en formas que, si no inmediatamente, son en definitiva provechosas para la expansión y extensión del dominio del capital. Este es, fundamentalmente, el significado de la escuela. En lo que respecta a los niños, su trabajo parece consistir en aprender para su propio bien.
Los niños proletarios han sido forzados a pasar por la misma educación en las escuelas: esta es la igualdad capitalista frente a las infinitas posibilidades de la enseñanza. La mujer, por otro lado, ha sido aislada en la casa, forzada a llevar a cabo trabajo que se considera no calificado: el trabajo de dar a luz, criar, disciplinar, y servir al obrero para la producción. Su papel en el ciclo de la producción social ha permanecido invisible porque sólo el producto de su trabajo, el trabajador, era visible. Con lo cual quedó atrapada dentro de las condiciones precapitalistas de trabajo y nunca se le pagó un salario.
Y cuando decimos "condiciones precapitalistas de trabajo" no nos referimos únicamente a las mujeres que usan escobas para barrer. Ni siquiera las cocinas norteamericanas mejor equipadas reflejan el nivel actual de desarrollo tecnológico; reflejan, a lo sumo, la tecnología del siglo XIX. Cuando no se cobra por hora, dentro de ciertos límites, a nadie le importa el tiempo que alguien se tarde en hacer el trabajo.
Esta no es sólo una diferencia cuantitativa sino cualitativa respecto a cualquier otro trabajo y emana precisamente de la clase de mercancía que este trabajo está destinado a producir. Generalmente, dentro del sistema capitalista, la productividad del trabajo no aumenta a menos que haya una confrontación entre el capital y la clase: las innovaciones tecnológicas y la cooperación son al mismo tiempo momentos de ataque para la clase obrera y momentos de respuesta capitalista. Pero si esto es cierto de la producción de mercancías en general, no lo ha sido de la producción de esta clase especial de mercancía: la fuerza de trabajo. Si la innovación tecnológica puede reducir el límite de trabajo necesario, y si la lucha de la clase obrera en la industria puede utilizar esta innovación para ganar horas libres, no puede decirse lo mismo del trabajo doméstico; en la medida en que la mujer debe procrear, criar y responsabilizarse de los niños en aislamiento, la alta mecanización de las labores domésticas no le deja más tiempo libre. La mujer está siempre en servicio porque no existe la máquina que haga niños y se preocupe de ellos5. La mayor productividad del trabajo doméstico mediante la mecanización únicamente puede relacionarse con servicios específicos como, por ejemplo, lavar y limpiar. La jornada de trabajo de la mujer es interminable no porque carezca de máquinas sino porque está aislada.
[En la medida en que ninguna innovación tecnológica puede educar niños, sino solamente el "cuidado humano", la liberación efectiva del tiempo dedicado al trabajo doméstico, el cambio cualitativo del trabajo doméstico, sólo puede provenir de un movimiento de las mujeres, de una lucha de las mujeres: cuanto más crezca el movimiento, menos podrán contar los hombres -y en primer lugar los militantes políticos- en que las mujeres cuiden a los niños. Al mismo tiempo, la nueva atmósfera social que crea el movimiento ofrece a los niños un espacio, con hombres y mujeres, que no tiene nada que ver con las guarderías organizadas por el Estado. Estas son ya victorias de la lucha. Precisamente porque son los resultados de un movimiento que es por naturaleza una lucha, no pretenden sustituir la lucha por cualquier tipo de cooperación.]

Mariarosa Dalla Costa 
http://noticiasyanarquia.blogspot.com/search/label/Feminismo
Texto completo https://patagonialibertaria.files.wordpress.com/2015/01/las-mujeres-y-la-subversion-de-la-comunidad-1971.pdf