4 de mayo de 2017

Por qué la masculinidad se transforma en violencia


La reconocida antropóloga es referente internacional en el estudio del machismo y de los violadores. Habla de los mandatos sociales que se vuelven un búmeran contra las mujeres.
Rita Segato es una antropóloga argentina que trabaja en el campo del feminismo y que ha producido material esclarecedor sobre la ideología del macho y la mentalidad de los violadores. Esto último como resultado de un extenso trabajo de investigación que realizó en la Penitenciaría de Brasilia. Hace pocos meses se jubiló como profesora en la Universidad de Brasilia y como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones de Brasil.
Está en Córdoba invitada por el Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (Ciscsa), para participar del Seminario-Taller “Mujeres y Ciudad: (In) Justicias Territoriales”, que se desarrolla hoy y mañana en la Ciudad Universitaria.
–¿Cómo es la ideología del macho?
–Aquello que hace pensar al hombre que si él no puede demostrar su virilidad, no es persona. Está tan comprometida la humanidad del sujeto masculino por su virilidad, que no se ve pudiendo ser persona digna de respeto, si no tiene el atributo de algún tipo de potencia.
–¿Cuáles son esas potencias masculinas?
No sólo la sexual, que es la menos importante, también la potencia bélica, de fuerza física, económica, intelectual, moral, política. Todo esto está siendo concentrado por un grupo muy pequeño de personas y hoy el hombre es una víctima también del mandato de masculinidad.
¿Cómo se relaciona esto con la violencia hacia las mujeres y el aumento de femicidios?
En el brote de violencia que tenemos (en Argentina, el mes de abril ha sido tremendo) la primera víctima son los propios hombres, pero no lo saben porque no consiguen verse o colocarse como víctima, porque sería su muerte viril. Lo que llamo mandato de masculinidad, es el mandato de tener que demostrarse hombre y no poder hacerlo por no tener los medios. El paquete de potencias que les permite mostrarse viriles ante la sociedad lleva a la desesperación a los hombres, que son victimizados por ese mandato y por la situación de falta absoluta de poder y de autoridad a que los somete la golpiza económica que están sufriendo, una golpiza de no poder ser por no poder tener.
¿En dónde se restaura la potencia?
En la violencia contra las mujeres. Es un problema de toda la sociedad, no sólo de las mujeres. No hay espacios donde se pueda pensar cómo se podría restaurar de otra manera la autoridad, la potencia, la moralidad, la soberanía de las personas –muy fundamentalmente la de los hombres– frente a la golpiza económica. La situación es tan inestable, tan azarosa, que hay que ser alguien con gran riqueza, con grandes medios para no percibir esa precariedad de la existencia. Y la precariedad de la existencia lleva a la violencia.
Una forma masculina de restaurar esa potencia es la violencia contra las mujeres, pero hay otras, se ve en las canchas de fútbol.
Sí, el hecho de tirar por la borda a un hombre en un estadio, es violencia de género en el sentido de violencia viril y no pasó sólo en Argentina, en Perú hubo un caso igual. Cuando se ve esa regularidad de los síntomas, es que hay un mal instalado en la sociedad. Lo llamo violencia de género porque tiene que ver con el mandato de masculinidad, que es un mandato de violencia.
¿Cómo es la ideología ­feminista?
Es aprender a respetar lo que nos enseñaron a no respetar. O sea, aprender a ver en la otra mujer un sujeto moral sin que tenga que demostrar que lo es. Nosotras, cada día que salimos a la vida, a la calle, que salimos a circular bajo la mirada del otro, tenemos que hacer un esfuerzo cotidiano por demostrarnos ante el mundo como sujetos morales. Nuestra moralidad es siempre, siempre, sospechada.
¿Cuál es la sospecha?
La sospecha es que somos sujetos inmorales. Nosotras lo hacemos de forma automática: cuando nos miramos al espejo y pensamos si nos ponemos una blusa ajustada o suelta, a eso lo hacemos de manera indolora e incolora porque no nos damos cuenta de todos los cálculos que realizamos todos los días sobre cómo nos vamos presentar bajo la mirada del otro, para que el otro nos vea como sujetos morales. En cambio, el hombre lo hace para ser visto como sujeto potente y esa es una gran diferencia.
¿Qué es ser una mujer?
Ser una mujer común y normal, es ser una mujer que es consciente de todo lo que la constriñe, porque esos automatismos no son conscientes. Las feministas tienen una visión política de este constreñimiento y quieren deshacerlo, quieren liberar a las más jóvenes. Muchas de las fotos de víctimas de violación y femicidio representan la feminidad y esto es percibido como un desacato por el sujeto que necesita probar su potencia.
Por eso digo, después de años de entrevistar a violadores en la Penitenciaría de Brasilia, que el violador es un moralizador: es alguien que percibe en la joven libre un desacato a su obligación de mostrar capacidad y control. Ahí está el nudo de la cosa.
Ese nudo debe ser deshecho y esto tiene que suceder en la sociedad, con el trabajo de hablar, de conversar, de entender lo que nos está pasando. No puede ser solamente trabajado en el campo jurídico y mucho menos con jueces que no tienen la menor noción.
El cerebro violador
La violación es un acto de moralización: el violador siente y afirma que está castigando a la mujer por algún comportamiento que él entiende como un desvío, un desacato a una ley patriarcal.
El violador no está solo, está en un proceso de diálogo con sus modelos de masculinidad, está demostrando algo a alguien que es otro hombre y al mundo a través de ese alguien.
El problema no es un violador como un ser anómalo. En él irrumpen determinados valores que están en toda la sociedad.
El violador es el sujeto más vulnerable, más castrado de todos, el que se rinde a un mandato de masculinidad que le exige un gesto extremo, un gesto aniquilador de otro ser para sentirse hombre.
Espacio público opresor
Rita Segato entiende que “la calle es entrar en el espacio de la mirada del otro sobre mí, es ofrecerse a la mirada pública. Desde que somos chicas hay una incomodidad en ese espacio, el hombre se ve presionado a violar con la mirada, con piropos incómodos”.
“A las mujeres nos oprimen en el espacio público, siempre fue y es así. Lo que pasa ahora con este brote de femicidios, es que eso se ha transformado en un peligro de muerte. Es un proceso que fue creciendo gradualmente, las condiciones fueron dadas para esa escalada que transformó una incomodidad de la vida de las mujeres en peligro de muerte”, explica.
Propone que “hay que reducir el caldo de cultivo, revisar lo cotidiano, se tiene que combatir con un diálogo abierto en la sociedad, en todos los espacios, no solamente en las escuelas”.

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/por-que-la-masculinidad-se-transforma-en-violencia

3 de mayo de 2017

Mujeres y Fotoperiodismo.


El fotoperiodismo es una de las profesiones con menor participación de mujeres en el mundo. En contraste, hoy como nunca hay tantas fotógrafas y tantos canales de difusión, lo que evidencia que persisten el rezago y la discriminación.
El segundo informe internacional State of News Photography 2016, publicado por World Press Photo, revela que 85 por ciento de los fotoperiodistas activos en medios de comunicación son hombres. Así lo evidenció la presencia mayoritaria de hombres detrás de las cámaras  en los Juegos Olímpicos 2015.
La organización Women’s Media Center, en el informe Status of Women in the U.S. media 2017, encontró que en medios de Estados Unidos las mujeres tuvieron 38 por ciento de participación hasta el 2017.
La baja participación de las fotógrafas se extiende por los medios del mundo, lo que incide en la forma en que es tratada la información, con una perspectiva mayoritariamente masculina, sin contrapeso a los mensajes sexistas o misóginos.
El crecimiento de la participación de las mujeres en los medios de comunicación ha sido lento, con pocos avances durante el siglo XX. Tal es el caso del decrecimiento, entre 2015 y 2016, de las coberturas que hicieron mujeres periodistas en  medios estadounidenses.
El informe 2017 de Women’s Media Center indica que el porcentaje de corresponsales mujeres en Estados Unidos disminuyó de 32 por ciento en 2015 a 25.2 por ciento en el 2016, incluidas las fotoperiodistas.
Además, la mayoría de los temas de portada en medios impresos son realizados por hombres y temas como feminicidio están desdibujado en la prensa.

FOTOPERIODISMO, EL ROSTRO DE LA GUERRA

La fotografía emergió en el contexto de la Revolución Industrial,  en el siglo XIX, se convirtió en producto masificado y participó en la construcción de sentidos. Ese fenómeno coincidió con la emergencia del feminismo en Estados Unidos, lo que significó la participación de las mujeres en el espacio público y en espacios profesionales. No hubo segregación de la mujer en los inicios de la práctica fotográfica.
Sin embargo, en las décadas siguientes inició un crecimiento gradual en  los medios de recursos narrativos sexistas que cosificaron a la mujer y la situaron frente a las cámaras como objetos de deseo y no detrás como sujetos pensantes productores de arte, lenguaje y expresión visual.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el género del fotoperiodismo tuvo a destacados autores, como Robert Capa y Henry Cartier Bresson, fundadores de la agencia Magnum. El discurso del fotoperiodismo ha sido ante todo humanista pero también ha sido de reflexión hacia el acontecimiento de impacto, que irrumpe en la cotidianidad y que transforma las vidas de los afectados, que narra recurrentemente historias de devastación, represión, hostigamiento y violencia, donde los retratados son a menudo interpretados con roles de víctimas y victimarios.
Quienes retratan estas historias son los fotógrafos en el rol del observador/informador, a quienes en la práctica se les exige no interactuar ni emitir reflexiones propias sobre los hechos, aunque esto no sea posible, dado que toda imagen es una interpretación de la realidad.
El fotoperiodista es entendido como una persona que pareciera más cercano a un soldado que a un artista, o un contador de historias, cuando se encuentra ante el acontecimiento que retrata.
La guerra de Vietnam modificó las disposiciones estructurantes de la práctica fotográfica no sólo desde lo visual, sino desde su aproximación a lo político y lo ético, reafirmando a la imagen fotográfica como un producto de impacto en las masas.
Estas coberturas introdujeron la teleintimidad de la muerte y la destrucción, como afirmó Susan Sontag, en El dolor de los demás. Por otro lado, concursos de renombre internacional como el World Press Photo surgido en 1955, se constituyeron como difusores de temas de impacto social.
El fotógrafo documental se reconoció por su valentía para cubrir conflictos violentos y producir valiosos registros fotográficos de acontecimientos socialmente trascendentes, centrados en la excepción, en las guerras, en la  violencia, con el fin de atraer interés internacional, alguien que buscaba mostrar el rostro real de la guerra, como afirmó Sontag.
Simultáneamente a la constitución del fotoperiodismo como género, surge una percepción masculinizada del fotoperiodista, una masculinización de antaño, que entiende al hombre como un ser rudo, que no expresa emociones y que prefiere la adrenalina y la acción, antes que la calidez humana.
Surge en respuesta a la requisición de este perfil para la cobertura de conflictos bélicos y de una preconcepción de los “hombres de guerra” ya constituida desde épocas pasadas: los hombres van a la guerra, las mujeres y niños se quedan en casa. El fotoperiodismo puede entonces entenderse como una práctica centrada en el ser humano cuya prioridad es la imagen de impacto y el contar historias donde el operador se abstrae.
En los años 60 se refuerza el perfil del fotoperiodista, no sólo por los temas o las técnicas empleadas, sino por la mercadotecnia, por la imagen construida a partir del cine hollywoodense y alentada por agencias informativas, diarios y concursos internacionales, donde se comienzan a crear significados sobre la figura del fotoperiodista en torno a su identidad como reportero de guerra.

FOTOPERIODISMO Y MASCULINIDAD

Las estrategias publicitarias de los principales corporativos de fotografía refuerzan un sentido masculinizado de la figura del fotoperiodista, los diseños de las cámaras se hacen cada vez más dirigidos al público masculino.
Se homogeniza el discurso en torno al fotoperiodismo, se homogeniza desde el mensaje hasta la construcción de sentido alrededor de él. No hay tantas mujeres fotoperiodistas como hombres, porque el discurso ha excluido a lo femenino de este desde sus orígenes.
La publicidad refuerza el ideal masculino de la fotografía, donde la mujer recurrentemente posa frente a la cámara, y es un hombre el que dispara, la cámara se hace una extensión de su cuerpo de su expresión viril, la antítesis es la fotógrafa que fija su mirada en el acontecimiento social, ya que todo el discurso sobre lo que es el fotoperiodismo se contrapone al discurso de lo que es ella.
Sin duda las cifras están ahí, pero no contemplan a las mujeres fotoperiodistas que salen a la calle sin medio, sin acreditación y cuyos currículos nunca son leídos por los editores, o se les da carpetazo con solo ver el nombre de mujer. Esas mujeres están ahí y no se sabe cuántas son.

Imagen de Women´s Media Center
Por: Ivonne Ojeda de la Torre*
http://www.cimacnoticias.com.mx/noticia/mujeres-y-fotoperiodismo

2 de mayo de 2017

La Mujer y el Primero de Mayo.


En las gestas obreras de 1886 contra el poder del capital, hombres y mujeres de distintas nacionalidades, razas y creencias se unieron por miles, paralizando la producción capitalista y luchando en las calles hasta conquistar la jornada laboral de ocho horas.

Las mujeres hoy tienen motivos de sobra para enfrentarse a la putrefacción que ofrece el capitalismo imperialista. Especialmente la mujer obrera es condenada como en 1886 a jornadas laborales extensas e intensas: son sometidas a 10, 12 y hasta 16 horas de trabajo brutal en el infierno de la producción capitalista, para llegar a la casa y continuar trabajando sin pago en las labores domésticas y el cuidado de los hijos y el marido, que se recargan sobre ellas, quedando agotadas y con muy poco tiempo para descansar.

La fábrica, el comercio, los bancos, las plantaciones, las maquilas son un infierno en el que abunda la superexplotación ejecutada con inclemencia especialmente sobre la mujer. En estos campos de concentración, además de ejercer su derecho a lucrarse del trabajo ajeno por parte de los patronos, la opresión contra la mujer es ejercida de manera feroz mediante el acoso sexual, la persecución laboral y sindical. De los miles de casos de esta violencia ejercida contra las mujeres, éstas no se animan siquiera a denunciar ante la ley de los ricos, pues saben que les pedirán cientos de pruebas, les harán vergonzosos exámenes y al final reinará el imperio de la impunidad que favorece a sus acosadores y explotadores, pues la justicia de los ricos funciona movida por el capital que compra testigos, borra pruebas y silencia a las víctimas. El reconocimiento formal a la igualdad bajo el capitalismo no puede jamás garantizar la igualdad real, porque esa diferenciación y opresión es una consecuencia de todo el sistema capitalista de opresión y explotación.

El maltrato, las violaciones y asesinatos en contra de las mujeres han crecido enormemente como producto de la descomposición de la sociedad capitalista y como parte de la reacción del sistema contra su sepultura inevitable, que justifica las atrocidades contra la mujer como parte del derecho de los dominantes para oprimir a los sometidos y mantener con ello el orden de cosas. La mujer es oprimida por el marido, el padre, los hermanos y los hijos que se comportan como burgueses en el hogar, porque históricamente las instituciones de las diferentes sociedades donde ha existido la propiedad privada sobre los medios de producción, la han tratado como tal y eso ha calado en la conciencia social. La mujer en el capitalismo es considerada propiedad de los hombres y mercancía para la venta. La sociedad burguesa y el Estado que defiende los intereses de los ricos oprimen a todas las mujeres, negando en la práctica los derechos que plasman en sus leyes y constituciones para supuesta e hipócritamente favorecer la igualdad entre el hombre y la mujer.

Las mujeres son el elemento más revolucionario en el movimiento obrero y por ello es una responsabilidad de éste, hacerlas parte activa de la lucha de resistencia y de la revolución. El 1 de Mayo es un día para reivindicar la igual real entre mujeres y hombres, así como para exaltar a las heroínas de la clase obrera, protagonistas de los grandes movimientos y luchas contra la explotación mundial capitalista.

Lucy Parsons Una Gran Mujer

El primero de Mayo las mujeres obreras deben recordar el gran legado de una valiosa mujer que dio su vida luchando contra el poder económico, político e ideológico del Estado de las clases parásitas que viven a costa del trabajo ajeno de la inmensa mayoría de la sociedad. Lucy González, la mexicana mejor conocida como Lucy Parsons, viuda de uno de los mártires de Chicago, Albert Parsons, condenado a la horca el 9 de octubre de 1886 por cometer el crimen de enfrentarse al poder del capital. De Lucy Parsons, la “mulata que no llora” como escribió José Martí que por esos días estaba de corresponsal en Nueva York, se dice que:

“Cuando en la sala se escuchó el veredicto de: ‘-¡Culpables!’… -¡Morirán en la horca el próximo 11 de noviembre de 1887!, la mexicana sintió como un nudo le ahorcaba su débil garganta, pero sin hacer gestos en su cara, tragó saliva y se contuvo para no derramar lágrimas que mojaran sus pequeños ojos ante los verdugos… solo apretó el rostro contra su puño cerrado. Tomó los cordones de una cortina, los amarró como un nudo de la horca y los arrojó por la ventana, para que los obreros concentrados en la plaza que cercaba al tribunal, entendieran el castigo que los capitanes de la industria le imponían a los que lucharon por reducir la jornada laboral a 8 horas.” (Tomado del capítulo VIII del libro Historia del 1º de Mayo (en imprenta) de Raúl Lescas Jiménez)

En el folleto “Primero de Mayo: su historia y vigencia” de Ediciones Ave Fénix se puede leer al respecto: “…millones de personas, incluso de las clases poseedoras exigían la libertad de los acusados. Lucy Parsons, fue en cierto sentido la artífice de todo aquel movimiento; con sus dos pequeños hijos desafiando miles de obstáculos, se lanzó a una batalla con la firme convicción de ‘Salvar las vidas de siete hombres inocentes, a uno de ellos de los cuales amo más que a la vida misma’. Realizó una gira por todo el país durante casi un año, se dirigió a más de 200 mil personas de 17 estados, viajaba de día y hablaba de noche, escribió centenares de cartas tanto a organizaciones obreras como a personalidades en distintos países contagiando de su fervor a tanta gente, que nadie podía sentirse indiferente.”

Alguien escribiría sobre la valiente proeza de esta mujer: “La protesta solitaria de Lucy creció hasta alcanzar a millones”.

La historia de lucha de Lucy Parsons no acabaría aquel fatídico día en que el maldito sistema capitalista y su Estado ahorcaron a los Mártires de Chicago. Lucy continuó denunciando por todo el país este crimen cometido por la burguesía en contra de toda la clase obrera, organizó a las obreras y escribió para diferentes periódicos sindicales. En 1890 participó en la primera movilización de conmemoración del 1° de Mayo en Estados Unidos, publicó los famosos discursos de los Mártires de Haymarket vendidos por miles y contribuyó a la fundación de la organización Defensa Internacional del Trabajo. La reacción opresora del Estado de los capitalistas nunca le quitó los ojos de encima por su gran activismo político. En 1913, cuando tenía ya 60 años, fue arrestada por los cerdos policías en Los Ángeles, pero tuvo que ser liberada por las movilizaciones realizadas en solidaridad por los obreros de San Francisco.

En 1926 Lucy Parsons escribió estas conmovedoras palabras: “Parsons, Spies, Lingg, Fischer y Engel: ustedes no están muertos. Ustedes están empezando a vivir en los corazones de todos los verdaderos amantes de la libertad. Ahora, después de cuarenta años que ustedes se han ido, miles que entonces eran novatos están ávidos por aprender de sus vidas y martirio heroico, y cuando los años se alargan, el más brillante lustrará sus nombres, y ustedes llegarán a ser apreciados y amados. Aquéllos que tan suciamente los asesinaron, bajo los formulismos de ley en una Corte de supuesta justicia, serán olvidados. Descansen, camaradas, descansen. ¡Todos los mañanas son suyas!”.

Lucy murió a los 89 años cuando se incendió su casa en 1942, aún activa y dándolo todo por denunciar al capitalismo y sus vejámenes contra la clase obrera. Era tan odiada por los perros guardianes del orden burgués que ante las llamas la policía de Chicago corrió al lugar para robarse y desaparecer todos los escritos de esta valiente mujer cuyo legado debe ser emulado por las mujeres que este Primero de Mayo salen a recorrer las calles del mundo a recordarle al capital que los obreros nunca los dejarán descansar en paz mientras continúe la explotación y la opresión capitalistas.

Las Perspectivas Son Magníficas

El Primero de Mayo las mujeres obreras deben reafirmar su compromiso con el futuro de la sociedad, por destruir el capitalismo que las superexplota y oprime brutalmente; por comprometerse a organizar en Colombia el Partido político del proletariado, dispositivo estratégico necesario para unir, organizar y dirigir la lucha de las masas atropelladas por el poder de la burguesía y los terratenientes. Es necesario construir cuanto antes el Partido que canalice y organice la lucha directa de las masas contra el moribundo Estado de las clases dominantes, la máquina de guerra al servicio del capital en contra de los obreros y campesinos.

Para esa causa trabajó toda su vida la gran mujer María Cano, proclamada en 1925, en medio del espíritu revolucionario de las majestuosas y combativas manifestaciones del Primero de Mayo, como “La Flor del Trabajo”.

Hoy se deben destacar entre las masas muchas más flores del trabajo, mujeres conscientes, abnegadas y sacrificadas que se atrevan a educar y a organizar a los obreros y campesinos de forma revolucionaria, a los artistas e intelectuales del pueblo, sembrando la semilla del socialismo científico en sus consciencias, ideas que al final se convierten en fuerza material y organizada para transformar esta sociedad en una socialista, donde no existan las clases sociales ni la propiedad privada sobre los medios de producción, donde se elimine la anarquía general de la producción capitalista y se reemplace por la planificación general y la socialización de los medios de producción, y se produzca, no para satisfacer el apetito de ganancia de los parásitos capitalistas, sino para cubrir las necesidades de la sociedad.

La Dictadura del proletariado debe romper todas las ataduras que impiden a la mujer su plena participación en la sociedad. El Programa para la Revolución en Colombia propuesto por la Unión Obrera Comunista (mlm) plantea unas medidas que son la base material para conquistar la real liberación de la mujer obrera y campesina del yugo doméstico que han soportado en sociedades anteriores: prohibir toda forma de discriminación contra la mujer; socializar las tareas del hogar creando guarderías y lavanderías comunales; promover la socialización de la crianza; atender especialmente el embarazo; favorecer el derecho a elegir un aborto seguro; erradicar toda forma de maltrato físico, verbal y psicológico de los hombres sobre las mujeres.

Estos no son deseos fantasiosos de los comunistas en Colombia. En la India, en medio de la Guerra Popular que libran las masas contra el viejo Estado de dictadura burgués terrateniente, la mujer ha empezado a dejar de ser la esclava del hombre, empuñando las armas para conquistar una nueva sociedad socialista, luchando hombro a hombro con sus camaradas hombres en contra de la reacción militar del Estado que intenta ahogar las llamas de la revolución intensificando la “Operación Cacería Verde” en contra del pueblo y los revolucionarios.

¡Mujeres como esclavas, nunca más! Es hora de dar la vida, no solo por los hijos, sino por destruir el capitalismo imperialista que las asesina, las convierte en esclavas sexuales, les mutila los genitales, protege a sus violadores y agresores, las ahoga en la agobiante superexplotación… es hora de unirse con sus hermanos de clase y organizarse en el Partido político del proletariado, para luchar contra el capital y construir sobre las ruinas del Estado de la burguesía y los terratenientes, el Estado de Dictadura del proletariado, donde se garantice la igual real de las mujeres frente a los hombres y se continúe la lucha por extinguir para siempre los rezagos de opresión que las han azotado por milenios.

http://www.revolucionobrera.com/emancipacion/la-mujer-y-el-primero-de-mayo/

26 de abril de 2017

Sentir el viento en la cara es un lujo inaccesible para las mujeres iraníes


En Teherán hay cuatro plazas para que las mujeres, sin hombres alrededor, puedan pasear sin velo; a muchas les falta vitamina D por la escasa exposición solar
Mujeres sin velo o con los brazos y las piernas al descubierto no se ven en las calles de Irán. Solo hay unos espacios públicos y al aire libre en los que no rigen los estrictos códigos de vestimenta islámica: los parques de mujeres.
La capital, Teherán, cuenta en la actualidad con cuatro de estos parques, donde solo pueden acceder niños varones menores de 6 años y está prohibido hacer fotos o videos para mantener la privacidad de las usuarias.
Con el fin de lograr un ambiente completamente segregado y alejado de miradas masculinas, estos espacios se encuentran rodeados por un muro alto y tanto el mantenimiento de su seguridad como de la jardinería corre a cargo de mujeres.Esta es la única forma de que en Irán las féminas puedan disfrutar de la caricia del viento en su pelo o del sol sobre su piel.
Unos placeres quizá poco valorados en otras partes del mundo por ser comunes, pero que en Irán son excepcionales desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, cuando las autoridades obligaron a las mujeres a tapar su cabello y su cuerpo.
En contraste con esta habitual imagen conservadora, la estudiante de secundaria Sahar pasea por el parque "Bustan-e Bhesht-e Madaran" ("Jardín del Paraíso de las Madres") sin velo y en manga corta, pese a que las temperaturas todavía no son elevadas en Teherán.
La joven dice a Efe sentirse más libre en este ambiente para pasear o practicar deporte: "A las mujeres nos han gustado estos parques desde su apertura", subraya.De la misma opinión es Shirin, una ama de casa de unos 50 años que acude a diario a este parque, un lugar que considera "muy útil teniendo en cuenta que en la calle es obligatorio el velo".
"Es muy cómodo no cubrirse el pelo y con el buen tiempo se puede estar incluso en camiseta de tirantes y pantalón corto, lo que nos permite tomar sol", explicó a Efe esta mujer.

Falta de vitamina D

Y es que la idea de crear estos parques surgió después de que un estudio mostrara un déficit de vitamina D en muchas mujeres iraníes causado por su escasa exposición solar.
El primero en abrir sus puertas, en 2008, fue el "Jardín del Paraíso de las Madres", que cuenta con mesas para jugar al ajedrez y al pimpón, barbacoas, un invernadero, una cafetería y un espacio para practicar desde fútbol sala a yoga.
Entre sus 15 hectáreas de colinas boscosas también hay una casa de cultura que ofrece cursos de enseñanza del Corán y de habilidades domésticas consideradas femeninas como cocina y costura, unos talleres que recuerdan que estamos en Irán.
Pese a todas estas instalaciones, este parque es uno de los más sencillos. Otros disponen incluso de piscina y canchas de fútbol y básquetbol, como es el caso de "Bustan-e Madare Qaem" ("Jardín de la madre del duodécimo imán").
Algunos de estos cuatro espacios de Teherán también están disponibles para los hombres los viernes y feriados oficiales, mientras que uno de ellos es mixto pero dedica una zona en exclusiva para las mujeres con el objetivo de potenciar sus capacidades deportivas.
Las razones que llevaron a la apertura de estos lugares en la capital, y posteriormente en otras ciudades iraníes, son positivas, pero sacaron de nuevo a relucir el problema de la segregación por sexos, impuesta tras la Revolución Islámica en los espacios públicos.
Aunque en el transporte público o las oficinas esta norma se ha relajado, sí continúa muy vigente en cualquier lugar en el que las mujeres no vayan cubiertas, como piscinas o instalaciones deportivas.
Por ello, la creación de estos parques exclusivos para mujeres alzó voces de oposición que temían un regreso a una mayor segregación en el país.
Shirin comprende este planteamiento pero se muestra agradecida con la iniciativa: "Eran muy necesarios en Teherán espacios de este tipo", afirma. La joven Sahar también los considera útiles pero no oculta que preferiría poder venir "con toda su familia", sin diferenciar entre hombres y mujeres y sin que esto condicionara su vestimenta.

Fuente: EFE
http://www.elobservador.com.uy/sentir-el-viento-la-cara-es-un-lujo-inaccesible-las-mujeres-iranies-n1039481

20 de abril de 2017

La misoginia.



Concepto:
►      La misoginia es básicamente una teoría que propone que la mujer no es un ser humano completo. Usualmente se cree que la mujer ocupa un pedestal menor al hombre y que la mujer debe hacer y seguir pautas de conducta que se suponen son naturales a su sexo.
►      La misoginia es una ideología similar al racismo; la diferencia es que el sexo en vez de la raza es visto como una señal de diferencia y anormalidad; el término viene del griego misein (odiar) y gyne (mujer).
►      Por lo general, la misoginia propone un dualismo en la conducta de la mujer. La mujer, se cree, es el monstruo y el latente peligro al hombre como Pandora y las Arpías de las leyendas o la tentación viva y el origen de la caída del hombre como en el caso de las Sirenas, Eva y las femmes fatales del cine moderno.
►     Otra dimensión de la misoginia es la idea del papel de la mujer estrictamente como madre que debe sufrir por los hijos, como mártir, como servidora del hombre, como ama de casa y como fuente de reproducción. casi como una imitación de las leyendas sobre la Virgen María.
►      Aquí en este otro afiche se sugiere que la mujer no es racional, no es adepta a la ciencia, al desarrollo y que su lugar no es el centro de trabajo aun de secretaria. El uso del verbo matar sugiere un misoginismo latente que apunta a la exclusión de la mujer del mundo público.

Signos comunes de misoginia 

El hombre siempre asume automáticamente que tiene el derecho (dado por Dios) de controlar la vida de la mujer y su comportamiento cotidiano. Las necesidades, las aspiraciones, las ideas, los pensamientos y los sentimientos de la mujer no se toman en cuenta.
 El hombre utiliza a Dios, la Biblia, y las enseñanzas de la iglesia para apoyar su derecho y decirle a la mujer “lo que tiene que hacer," y siempre demanda que ella se "someta" a sus deseos, sus caprichos, sus decisiones, y  sus planes sin ninguna duda y objeción. En esta situación, no hay lugar para una mutualidad conyugal ni la pequeña posibilidad de una igualdad amorosa. Es siempre los deseos y caprichos del hombre, o simplemente nada.
El hombre usualmente cree y defiende la idea que las convicciones, las ambiciones, las opiniones, los sentimientos y los pensamientos de la mujer no tienen ningún valor verdadero en el mundo real. El hombre desacredita estas opiniones y aspiraciones en general o específicamente porque ella es una "hija de Eva" y es fácilmente engañada. Por lo tanto, las opiniones de las mujeres son de consecuencia irrelevante. O alternativamente, el hombre puede acatar la idea que las opiniones de su mujer cuentan para algo, pero entonces las descuenta de una en una porque ellas no tienen ningún sentido y son sumamente "locas".
La mujer o esposa se da cuenta que la conducta de su esposo dentro de la casa es obviamente muy diferente de su conducta en la calle, el trabajo u otro lugar público. En casa todos (el resto de la familia) "no hacen ruido" por temor de desagradarlo o molestarlo. Cuando la mujer o esposa hace notar la diferencia entre la conducta del hombre en casa y otros lugares, es probable que haya negaciones contundentes.
La mujer se da cuenta que cuando el esposo no consigue sus deseos y caprichos, su reacción es violenta. El hombre grita y amenaza, o se enfada. Pero al día siguiente el hombre se porta como si nada hubiera pasado, y actúa en una forma superficial pero encantador y dulce. Nadie puede predecir cuando el esposo cambiará de parecer.
La mujer se da cuenta (a veces es tarde) que su relación con el marido nunca mejora por más que ella puede tratar de cambiar la situación. La mujer usualmente se siente inadecuada, culpable de algo, y de algún modo desequilibrada en sus quehaceres. Ella nunca sabe lo que pasará, y por más que ella  espera por algún cambio, su esposo nunca lo hace. La mujer entonces se siente como si estuviera "loca" y ella asume que los problemas son resultado de su propia conducta. Aún cuando su vida en la comunidad sea el trabajo o la escuela le dan un ánimo positivo, la mujer pierde toda su confianza y el amor propio cuando ella vuelve a casa. No importa lo que ella haga para cambiar y adaptarse a las demandas del esposo, nada es nunca suficiente. Sus demandas siempre cambian y llegan a ser sumamente ilógicas. La mujer termina por rechazar sus propios sueños y aspiraciones para acomodar al marido.
El marido cotidianamente se niega a aceptar  cualquier defecto o crueldad en su conducta. En los momentos cuando algo falla en la casa o en la relación marital, el problema es siempre la mujer. Si ella acaba de ser "más" sumisa y hacendosa o está llena del "Espíritu" o "me obedece" como una "mujer cristiana buena," el hombre asume que todo estaría perfecto en la vida.
Al hombre se le ve (en público) realmente como un ser virtuoso para poder "aguantar" a una mujer como ella. Por otro lado, él puede llegar a ser extremadamente celoso si otras personas, especialmente hombres, ponen demasiada atención a “su” mujer. Así, la mujer ya no se siente libre para asociarse con ciertos amigos, con grupos comunitarios, o con los miembros de la familia a causa de su necesidad de mantenerlo feliz. Aunque estas actividades o las personas son importantes para ella, ella prefiere evitar su compañia para que se pueda "mantener la paz en el hogar".

http://misoginia-y-racismo.info/la_misoginia

19 de abril de 2017

El oficio de sirvienta.

Últimamente defensores de derechos humanos nos llaman asistentes domésticas, para aminorar el golpe, pero a las cosas por su nombre: somos sirvientas, nuestro oficio es servir.
Partiendo de ahí, podemos desmenuzar la gama de abusos que vivimos quienes trabajamos en el servicio doméstico y en mantenimiento. No importa el país, la realidad de los sirvientes es la misma en todos lados. No nos vamos a dar baños de pureza y a señalar a Estados Unidos como el causante de todos nuestros males. En India, existen las castas, en Latinoamérica las mentes colonizadas, y así vamos por país y continente, cada uno con sus propios males.
No se trata del color, de la nacionalidad, ni del idioma, se trata de quién tiene el poder y quien tiene el poder abusa y discrimina, con propios y extraños. El oficio de niñera y empleada doméstica es el mismo, solo varía el nombre: en ambos el trabajo es servir. Y digo servir con todo el peso de la palabra: de día y de noche. Cuando los niños están en la escuela o en clases particulares, las niñeras nos encargamos de limpiar la casa, los cuartos de juego, cocinar, lavar la ropa: el oficio doméstico. El de la empleada doméstica es igual y ambas son tratadas como muebles viejos. Porque una limpia pañales sucios y la otra baños sucios: ambas trabajan entre la mierda.
Las niñeras somos las mamás emergentes, estamos ahí todo el tiempo porque las mamás están en sus clases de yoga, tomando el té con amigas o viajando por el mundo. Algunas, contadas, son las que trabajan. Entonces las niñeras sin querer, como consecuencia de nuestro trabajo, damos abrazos, entendemos emociones, cuidamos enfermedades, contamos cuentos y nos desvelamos y damos apoyo moral a niños que aprendemos a querer como propios y, que en el futuro cuando se den cuenta de nuestro papel en su casa y en la sociedad, nos tratarán como los muebles viejos desechables. Porque es el patrón, porque son parte del círculo de la cultura del capital.
Las sirvientas conocemos la intimidad de las familias, hasta de lo que no quieren que nadie se entere, conocemos temperamentos, vicios, miedos, jactancias, vacíos y pretensiones. Porque estamos ahí todo el tiempo, invisibles, muebles viejos que se mueven de un lugar a otro para que no estorben. Trabajamos en silencio, a manera de pasar desapercibidas porque, ¿qué tiene qué contar una sirvienta? ¿En qué forma puede una sirvienta interactuar con sus empleadores? Máximo cuando ellos tienen cuna de oro, y pergaminos y se codean con la crema y nata de la sociedad. De ninguna, la sirvienta no siente, no piensa, no tiene emociones, está ahí para servir, jamás es vista como persona, no existe como ser humano.
Las sirvientas no nos cansamos, nunca tenemos derecho a enfermarnos, a estar deprimidas, a anhelar, a extrañar, no tenemos derecho tampoco a los beneficios laborales, las vacaciones son para otros no para nosotras. No tenemos derecho a las emergencias porque entonces, ¿quién va a limpiar los cuartos, a lavar los platos, a planchar la camisa del patrón, a hacer el desayuno y a trapear? ¿Quién irá por el correo, por el pan y al supermercado? ¿Quién le cuidará la fiebre a los niños? ¿Quién limpiará el vómito del señor que llegó borracho en la madrugada?
Y si a pesar del abuso todo sobrepasa los extremos inconcebibles, las empleadas domésticas también somos abusadas sexualmente por el empleador, hijos de los empleadores, amigos de los empleadores y bajo la tutela de la empleadora que hace que no ve. Porque al fin y al cabo los hombres son así, sedientos de placer todo el tiempo y mejor que se cojan a la sirvienta que a una trabajadora sexual que les puede pegar enfermedades… Y en la mayoría de los casos esa empleada doméstica es una niña que no pasa de los 12 años.
Las empleadas domésticas no tenemos derecho a los dolores menstruales, porque somos máquinas, y tampoco a angustiarnos cuando nuestros hijos están enfermos en casa o en la guardería donde los dejamos para ir a trabajar. No tenemos derecho a añorar a nuestros padres y hermanos que dejamos en el pueblo cuando nos fuimos a la capital o emigramos a otro país. Tenemos la obligación de estar íntegras para servir a nuestros empleadores, vivimos por ellos y para ellos, nuestras vidas no existen, no tienen derecho a existir. Tampoco los cumpleaños, ni las navidades, ni los días festivos, nosotras estamos de planta todos los días del año, a todas horas.
Las empleadas domésticas, guardamos secretos íntimos que cualquier amigo de nuestros empleadores daría el brazo derecho por saber. Nunca nos dicen gracias por nuestra ética, ¿qué puede conocer de ética una limpia baños? ¿Qué puede saber de pintura, arte, lectura, de vinos, de quesos finos y comidas gourmet? Una cosa es que las cocinemos y sirvamos y otra interactuar.
¿Qué puede saber una sirvienta de ropa de marca, lociones caras y teléfonos inteligentes? Tal vez nada, pero es la que cuida los más preciado de los empleadores: sus hijos. A una sirvienta jamás le darían sus automóviles para ir al supermercado o a la farmacia, pero sí les confían a sus hijos todo el día y les dan las llaves de su casa. Un automóvil se lo pueden rayar, ensuciar y chocar, pero qué valor tienen sus hijos para que los dejen con una completa extraña que no sabe ni el idioma, ni marcar a un número de emergencia y además indocumentada si se trata de una migrante. ¿Cómo pueden confiar sus hijos a una ignorante carente de conocimientos básicos para sobrevivir en la sociedad del ego y el oportunismo?
Jamás le prestarían su carro de último modelo pero permiten que sea la que cocine y limpie sus habitaciones y lleve los niños a la escuela. Que encuentre los dildos tirados en el suelo o entre las sábanas y los lave y coloque en las gavetas donde se guardan. Intimidades que solo conocemos las empleadas domésticas. Y no tenemos derecho a encariñarnos porque los muebles no sienten, esos niños no son nuestros, un día crecerán y nos lo recordarán con una patada en el trasero y con un despido sin aviso, de una día a otro. Como si de un día a otro uno pudiera olvidar los recuerdos, cortar de tajo el afecto y asimilar que uno solo fue un mueble viejo al que le llegó el tiempo de terminar en el basurero.
¿Qué descanso necesitará una paria que trabaja como mula? Ninguno porque para eso nació, generacionalmente para eso nació, para cargar como mula.
Por eso se extrañan tanto cuando una empleada doméstica rompe el círculo y extiende las alas y vuela. Con sacrificio estudia y se convierte en una profesional, se sumerge al mundo de las artes, se convierte en negociante y empresaria, o regresa a los campos de donde salió, para hacerlos florecer. Pero por cada sirvienta que logra salir del averno, hay miles que se secan y mueren lentamente en el abuso y la exclusión. Y todas tienen un nombre propio, familias, raíz, identidad, sueños. Y todas sienten en lo más profundo de su ser y tienen pasiones y aman y crean, porque son seres humanos.
¿Alguno de ustedes, queridos lectores, alguna vez ha conversado con una empleada doméstica, viéndola a los ojos y la ha tratado de igual a igual? ¿Alguna vez se ha puesto en sus zapatos y se ha preguntado qué sería de su vida si le hubiera tocado trabajar en el servicio doméstico? ¿Qué cambiaría de ser así? ¿Por qué no lo cambia para los otros? Y no hablemos de agallas, hablemos de humanidad y humildad.

https://cronicasdeunainquilina.com/2017/04/19/el-oficio-de-sirvienta/

17 de abril de 2017

Mujeres migrantes, en riesgo de muerte o desaparición si les niegan asilo.



Las mujeres y niñez migrante pueden estar condenadas a la muerte o a la desaparición si se les niega u obstaculiza su derecho humano al asilo, debido a los altos índices de violencia que viven en su región y ante la nueva política migratoria del gobierno estadounidense de Donald Trump y por las políticas migratorias mexicanas.
 Así lo advirtieron organizaciones civiles de México y Estados Unidos, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante el periodo 161 de Audiencia Públicas, que se lleva a cabo en Washington del 15 al 22 de marzo, entre ellas el Instituto para las Mujeres en la Migración AC (Imumi), la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), y la Comisión de Mujeres Refugiadas (WRC).
 En la audiencia, las sillas reservadas para representantes de estados Unidos quedaron vacías, luego de que ese gobierno decidió no enviar a ningún funcionario para tratar el tema migratorio.  
 Al exponer ante el órgano interamericano los obstáculos que enfrentan las personas migrantes solicitantes de asilo en la Frontera Norte, WOLA informó que entre 2015 y 2016 fueron detenidas en la frontera entre México y EU, más de 180 mil niñas, niños y sus familias, quienes huyeron de la violencia en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y el Salvador).
 En su mayoría, indicó WOLA, tenemos testimonios de mujeres que han salido de sus países de origen debido a la violencia que viven por parte de sus parejas, su comunidad o el Estado. Y a esto se suma, explica el organismo, los impactos severos que tiene implica el traslado  en su integridad, salud física y emocional.

HUYEN POR VIOLENCIA FAMILIAR

De acuerdo con lo reportado por WOLA, la violencia familiar es uno de los principales factores en la decisión de migrar de las mujeres, ya que El Salvador, Honduras y Guatemala son algunos de los países más peligrosos para las mujeres a nivel mundial ante esta situación, por lo que se ven obligadas a huir hacia los países del norte en busca de seguridad.
 A partir por los datos retomados por la organización, el Ministerio Público de Guatemala informó que en 2013 recibió más 50 mil casos violencia contra las mujeres, de los cuales el 76 por ciento de las víctimas vivían con el agresor, el cual era su esposo, pareja o expareja. Asimismo este delito queda en la impunidad, de todos los casos sólo 983 (dos por ciento) culminó en una sentencia de prisión para el agresor.
 La situación de violencia familiar para las mujeres es similar en toda la región, indica la agrupación; en Honduras 471 mujeres fueron asesinadas en 2015, una cada 16 horas; mientras en El Salvador, se han contabilizado casi mil 100 casos de violencia familiar y más de dos mil 600 casos de violencia sexual en 2016.

 MÉXICO NIEGA ASILO

Además, el gobierno mexicano ha participado en acciones que limitan el acceso al asilo de las migrantes centroamericanas, a través de los Grupos Beta (personal para auxiliar personas migrantes) en la frontera de Tijuana; “la detención se ha convertido en la regla y no la excepción”, resaltaron las organizaciones en audiencia con la CIDH.
 Lo mismo sucede en la Frontera Sur, advirtieron, con el Plan Frontera Sur implementado en 2014 las detenciones de personas migrantes se incrementaron, aun cuando la mayoría tenía necesidades de asilo o protección internacional. Según datos de la Secretaría de Gobernación (Segob) de 2013 a 2016 aumentó en 120 por ciento la detención de personas migrantes.
 Las organizaciones indicaron que el apoyo económico y la presión para implementar estas políticas para frenar el flujo migratorio de personas provenientes de Centroamérica en México, han venido en su mayoría por parte del país vecino, lo que constituye una violación a los derechos humanos internacionales. Muestras de ello sustentaron, es que no acudió ningún representante del gobierno estadounidense a la audiencia “lo que muestra su desdén hacia los derechos humanos de las personas migrantes y solicitantes de asilo” dijeron.

http://www.cimacnoticias.com.mx/noticia/mujeres-migrantes-en-riesgo-de-muerte-o-desaparici-n-si-les-niegan-asilo