Los Derechos Humanos son derechos inalienables y pertenecientes a todos los seres humanos. Estos derechos son necesarios para asegurar la libertad y el mantenimiento de una calidad de vida digna, y están garantizados a todas las personas en todo momento y lugar."
Dada la naturaleza del ser humano, todos deberíamos ser iguales y disfrutar de los bienes, servicios, recursos y gozar de los derechos humanos en igualdad de condiciones.
Sin embargo, aspectos como la fuerza, la inteligencia, la capacidad económica, la habilidad política, los valores etc. ha originado distintos grados de poder, lo que en el transcurso del tiempo se ha ido polarizando hasta llegar a las sociedades actuales, en las que esas diferencias son más evidentes y lesivas respecto de quienes no detentan el poder.
Los Derechos Humanos son aquellos que cada hombre y cada mujer tiene, por el solo hecho de serlo. Por ende cada ser humano en virtud de su dignidad posee una serie de de derechos fundamentales inherentes a su calidad humana, que le son universalmente conocidos.
Derechos Humano de Primera Generación: Destinados a garantizar la integridad física del cuerpo: Derecho a la Vida, la prohibición de la tortura, de la esclavitud, la condena al apartheid y de cualquier tipo de discriminación etc.
Los Derechos Humanos surgen con la Revolución francesa como rebelión contra el absolutismo del monarca. Imponen al Estado el deber de respetar siempre los derechos fundamentales del ser humano:
- A la vida
- A la integridad física y moral
- A la seguridad personal
- A la igualdad ante la ley
- A la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
- A la libertad de expresión y de opinión.
- De residencia e inviolabilidad del domicilio.
- A la justicia
- A una nacionalidad
- A contraer matrimonio y fundar una familiar
- A participar en la dirección de asuntos políticos
- A elegir y ser elegido a cargos públicos.
- A formar un partido o afiliarse a alguno.
- A participar en elecciones democráticas.
Derechos Humanos de Segunda Generación: Relacionados con la integridad y manifestación del espíritu: La libertad del pensamiento, de conciencia, de opinión, de reunión, de religión, de expresión, a la educación, a la igualdad, la protección de las minorías, el libre acceso a la cultura.
Ø Derechos Económicos:
- A la propiedad
- A la seguridad económica.
Ø Derechos Sociales:
- A la alimentación,
- al trabajo,
- a la seguridad social,
- a la salud,
- a la vivienda,
- a la educación.
Ø Derechos Culturales:
- A participar en la vida cultural del país,
- a gozar de los beneficios de la ciencia,
- a la investigación científica, literaria y artística.
Derechos Humanos de Tercera Generación: Derecho a disponer de medios para poner en práctica los anteriores: Igualdad ante la ley, la irretroactividad en materia penal, el derecho a participar directa e indirectamente en el gobierno, a acceder en condiciones de igualdad a las funciones públicas, a votar y ser elegido.
- A la paz
- Al desarrollo económico
- A la autodeterminación
- A un ambiente sano
- A beneficiarse del patrimonio común de la humanidad
- A la solidaridad
http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2011/11/derechos-humanos.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+MujerDelMediterraneo+%28mujer+del+mediterraneo%29
"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
5 de diciembre de 2011
1 de diciembre de 2011
Violencia simbólica institucional y politica.
Las instituciones democráticas actuales, las administraciones públicas, los partidos políticos y los sistemas empresariales están construidos sobre modelos políticos de finales del S.XIX y principios del S.XX, por tanto son espacios masculinos basados en el ejercicio del poder piramidal.La participación de las mujeres en las estructuras institucionales tiene aristas, que van haciendo difícil el recorrido a través de "lo político", transitar entre los mecanismos ya establecidos de participación en las instituciones, partidos, empresas, etc., presenta una dificultad añadida para las mujeres pues son estructuras androcéntricas creadas para servir a los intereses de un grupo de ciudadanos, varones, y representantes de una burguesía emergente.
Esta cultura de relación androcéntrica permanece en el espíritu y en las formas de las organizaciones actuales mostrando una gran incapacidad para reformarse adaptándose a las nuevas realidades sociales, lo que explica parte de su debilidad actual, en este rígido panorama irrumpen las mujeres aumentando poco a poco su presencia pública y representatividad.
Espacio marginal para las mujeres
Las organizaciones no cambian ante esta nueva circunstancia que representan las mujeres en las organizaciones, tan sólo aceptan su presencia al principio minoritaria, pero que pronto pasa de ser algo anecdótico a plantear la exigencia democrática de la paridad, desde los años 70 las mujeres reclaman la mitad del cielo y la mitad de la tierra. Se abre un escenario de tensión con nuevas actoras que reclaman espacio, autonomía y poder, mientras tanto los hombres que hasta ahora ocupaban todo el espectro, les ofrecen espacio marginal, tutela, y poder demediado.
Los partidos políticos nombran a los cuadros ejecutivos responsables de las instituciones, organismos y administraciones públicas para poder gobernar y desarrollar sus programas electorales, llevando su diseño del ejercicio del poder a estos espacios y trasladando la cultura interna de los partidos al ámbito institucional.
Violencia simbólica
Es en este traslado de modelos y cultura organizacional, donde se reproduce lo que podemos llamar violencia simbólica sobre las mujeres en las instituciones, y como se manifiesta en los distintos aspectos de la cultura y la vida interna de las instituciones.
l. Cultura interna de las organizaciones, configurada en base a unos criterios que son imposibles de cumplir por las mujeres. Es la idea de cultura interpretada como el conjunto de experiencias, hábitos, costumbres, creencias y valores que caracteriza a una organización. Los valores de la organización desarrollan normas, guías y expectativas que determinan los comportamientos apropiados en situaciones particulares y el control del comportamiento de los miembros de la organización de unos con otros, así como los "supuestos implícitos y explícitos" que los miembros tienen respecto de cuál es el comportamiento legitimo dentro de la organización. Es sobre todo en estos supuestos no explícitos dónde se produce la quiebra de las oportunidades para las mujeres dentro de las organizaciones.
2. Cultura interna del denominado mérito y capacidad. Depende de relaciones informales, en las cuales no estamos las mujeres porque estamos trabajando y donando tiempo, para que otros se relacionen informalmente. Los datos en este sentido son abrumadores como se refleja en multitud de estudios realizados sobre el tiempo de las mujeres, cabe destacar "La contabilidad del tiempo" realizado por Mª Ángeles Durán y su libro "El valor del tiempo", o el trabajo de Soledad Murillo en "El mito de la vida privada" en los que se muestra claramente la aportación informal de las mujeres a la vida.
El resultado habitual es que las mujeres tienen mejores currículums de partida pero les resulta difícil mantener una carrera profesional ascendente, pues las oportunidades exigen presencia asidua en los espacios informales.
En este sentido es muy importante aludir a los espacios de ocio en los que se entablan redes de confianza y en los que las mujeres suelen estar excluidas por motivos de horarios y de complicidad, campeonatos de padel, de golf, gimnasios compartidos, copas al salir de los despachos.
En estos espacios informales, se consolidan los supuestos no explícitos de los que hablamos y se establecen las alianzas personales, que van siempre más allá de los procesos formales de reparto de poder o responsabilidades.
3. La violencia que se ejerce contra las mujeres, cuando se prescinde de ellas en las instituciones, y no se requiere contentarlas. Es habitual en las organizaciones políticas el cambio de responsabilidades en las mujeres, que actúan como moneda de cambio entre "los varones de los partidos" Podríamos hablar de las "damnificadas" de la política, frente a los compensados de la política, siempre en cargos relevantes y después jubilados como consejeros de grandes empresas privadas con altos sueldos. Son mujeres que todas conocemos, y podemos sustituir su nombre por muchas otras, que sabemos que les ha pasado algo similar.
SIEMPRE, ELLOS
Cuando venden políticamente la necesidad de renovarse, siempre es un anuncio de que las mujeres van a sufrir en las listas, las renuevan para demostrar que se mejoran las listas, aunque permanecen los mismos de siempre, es decir, ellos.
Fuente - Autor/a: E-Mujeres - Por Mª Angustias Bertomeu
http://www.wim-network.org/2011/11/violencia-simbolica-institucional-en-clave-de-genero/
http://www.wim-network.org/
La agresividad en la pareja.
Las relaciones de pareja, inicialmente basadas en el amor y en la atracción física, con frecuencia evolucionan hacia un modelo de lucha jerárquica en la que predomina la agresividad. El objetivo de esta tertulia es detectar los orígenes y causas de esa agresividad y encontrar soluciones prácticas para erradicarla o, al menos, mantenerla en niveles soportables.
Antes de entrar en el tema quisiera definir los dos términos relacionados en el mismo: pareja y agresividad.
Hay varias clases de parejas, pero yo me voy a referir sólo a la unión de un hombre y una mujer por amor, con voluntad de permanencia y el deseo de formar una familia.
La agresividad se define como un estado emocional que consiste en sentimientos de odio y deseos de daño a otra persona, animal u objeto.
Desgraciadamente, por más que una pareja trate de llevar una relación muy equilibrada, siempre surgirán diferencias y conflictos. Son dos las razones fundamentales que, a mi entender, dan lugar a estas tristes situaciones. La primera sería la diferente estructura cerebral del hombre y la mujer. Esto hoy día es un dato científico incuestionable. Se sabe que el cerebro de la mujer está más desarrollado en el aspecto emocional y en un sentido práctico de las cosas, mientras el hombre es más abstracto y lógico. El otro factor a tener en cuenta es que son dos personas con diferentes mundos, los cuales representan la historia de sus familias de origen, las experiencias de lo que han vivido, de lo que han experimentado con otras personas, de cómo se han ido sintiendo a lo largo del proceso de su propia vida. Además a estos factores hay que añadir las creencias, ideas, gustos, etc. etc.
Ahora bien, ¿por qué esas diferencias y conflictos terminan generalmente en peleas y discusiones? Yo creo que esto ocurre cuando se quiere imponer el criterio de uno, cuando no se sabe negociar, por mala comunicación o por tener una expectativa diferente de lo que el otro hace.
Pero como a pesar de todo, para cumplir nuestro fin último y fundamental como seres vivos de multiplicarnos y continuar la especie, debemos compartir nuestra vida como pareja del mejor modo posible, teniendo como base que somos seres distintos y que se debe respetar al otro, pues sin este respeto se acaba el amor y la pareja.
Algunos consejos para evitar la agresividad serían:
A) Identificar el problema.
B) Discutir en un lugar y momento adecuado.
C) Aprender estar en desacuerdo sin pelear.
D) No buscar culpables, sino soluciones
E) Centrar la discusión en el problema, no en la persona.
F) No pretender tener la razón. Ser tolerante.
Creo que cuando valoramos, aceptamos y respetamos a la persona que amamos y no queremos imponer nuestro criterio, tenemos la posibilidad de vivir en armonía y pacíficamente.
http://tertuliafilosoficatoledo.blogspot.com/2007/05/la-agresividad-en-la-pareja.html
Yo cuido, tu cuidas, ¿él cuida?
Las vidas de las mujeres de América Latina de distintas clases sociales se entrelazan en complejas madejas de negociaciones y pactos para poder enfrentar cada día, mantener un trabajo que mejore su calidad de vida y al mismo tiempo criar a sus hijos e hijas o a sus propios padres ya mayores y familias en general.
Si las familias tienen cubiertas por parte del Estado o de las empresas -plantea este informe- las necesidades de cuidado, esto redundará en una mejor calidad de su trabajo, y las economías nacionales y regionales verán reducida su pobreza por la mayor participación femenina en el mercado laboral. Varias experiencias y estudios dan cuenta de ello.
Sonia G es paraguaya. Hace 10 años que vive en Argentina, trabajando en el servicio doméstico. Desde hace nueve viaja todos los días desde la villa de Barracas,al sur de la ciudad de Buenos Aires (C.A.B.A), capital de Argentina, hasta el barrio de Caballito del centro de la ciudad para cuidar los hijos de una investigadora y limpiar su casa.
Durante años hizo ese trabajo sin mayores problemas pero cuando tuvo su primera hija el panorama cotidiano se le complicó. Como indica la ley del país, no tuvo licencia por maternidad pagada, dependió de la buena voluntad de su jefa; quien a su vez no sabía cómo reemplazar a esa mujer con la que sus hijos estaban tan encariñados.
Finalmente Sonia volvió a trabajar y dejó a su bebé al cuidado de una prima llegada de Paraguay en busca de un mejor destino también. Pero su prima consiguió un trabajo mejor pagado, y ya no pudo cuidar a su hija. Entonces su jefa la apoyó para que pudiera anotar a su hija en un jardín cerca del trabajo, lo que le facilitó un poco las cosas.
Como la de Sonia, las vidas de las mujeres de América Latina de distintas clases sociales se entrelazan en complejas madejas de negociaciones y pactos para poder enfrentar cada día, mantener un trabajo que mejore su calidad de vida y al mismo tiempo criar a sus hijos e hijas o a sus propios padres ya mayores y familias en general.
Todo esto porque mientras las mujeres se insertaron en el mundo laboral, no se produjo en nuestras sociedades un avance de la misma magnitud en pos de lograr la igualdad en la distribución familiar de las tareas de la casa y los cuidados de niños, enfermos o ancianos, tanto mujeres como varones.
Tampoco los Estados se han hecho responsables de cubrir este déficit con normativa y políticas públicas eficaces. Las empresas han hecho tímidos esfuerzos por mejorar las condiciones laborales pero, en general, se han restringido a programas destinados a mujeres embarazadas y en periodo de puerperio, enmarcando las necesidades en periodos concretos relacionados con el nacimiento del bebé.
El nudo sigue siendo considerar que las mujeres son ’naturalmente’ las únicas responsables de los cuidados y la organización familiar, aún a pesar de que la familia tradicional con el hombre como único proveedor está en franco declive. Así como desconocer que si las familias tienen cubiertas por parte del Estado o de las empresas las necesidades de cuidado, esto redundará en una mejor calidad de su trabajo, y las economías nacionales y regionales verán reducida su pobreza por la mayor participación femenina en el mercado laboral. Varias experiencias y estudios dan cuenta de ello.
El cambio se ha puesto en marcha. Falta profundizarlo y hacerlo universal.
Día Mundial del Sida.
1 de diciembre, se celebra el Día Mundial del Sida. Se cumplen además 30 años de la notificación de los primeros casos de sida. Tres décadas de aprendizaje y trabajo para detener una epidemia que parecía en sus inicios ser incontrolable. Los datos muestran que los nuevos casos de infección disminuyen y que la respuesta ante la enfermedad avanza. Sin embargo, en todas las regiones, la estigmatización, la discriminación y la violencia afectan a las mujeres de manera desproporcionada y socavan los progresos realizados.
http://www.amecopress.net/spip.php?article8377
Según ONUSIDA, las nuevas infecciones de VIH en 2010 muestran una disminución del 21 por ciento desde 1997, casi la mitad de los que lo necesitan tienen acceso al tratamiento y el número de muertes relacionadas con el SIDA pasó de un máximo de 2,1 millones en 2004 a alrededor de 1,8 millones en 2009. Hay que alegrarse por este progreso que no hubiera sido posible sin los esfuerzos combinados de los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y las Naciones Unidas.
Actualmente, las mujeres representan el 50 por ciento de los 34 millones de personas que viven con VIH. En dos regiones – África subsahariana y el Caribe – las mujeres componen la mayoría de los adultos que viven con VIH: 59 por ciento en África subsahariana y 53 por ciento en el Caribe. En América Latina, las mujeres representan el 36 por ciento de las personas adultas que viven con VIH. En Europa oriental y en Asia central, cada vez más mujeres están siendo infectadas a medida que la epidemia progresa en la región. En Ucrania, por ejemplo, se estima que el 45 por ciento de personas que vivían con VIH en 2009 eran mujeres, mientras que en 1999 eran el 37 por ciento.
Frente a esta situación, Michelle Bachelet, directora ejecutiva de Onu Mujeres, ha advertido que para alcanzar la "meta cero nuevas infecciones de VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el Sida" se requiere "cero discriminación contra las mujeres y las niñas". En concreto, Bachelet propone "alinear la respuesta al VIH con las estrategias de desarrollo más globales enfocadas sobre la igualdad de género".
Perspectiva de género
"Hay que centrarse en las mujeres y niñas", advierte en su mensaje para este Día Mundial del Sida. Hoy, menos de la mitad de los países tienen un presupuesto específico para las actividades en materia de VIH relacionado con las mujeres. Llegar a cero requerirá la plena participación de las mujeres en los planes nacionales de lucha contra el Sida, y una financiación adecuada para atender las necesidades y las prioridades de las mujeres.
"Onu Mujeres se ha comprometido con el progreso en estas importantes áreas. Si hacemos escuchar las voces de las mujeres seropositivas, si aseguramos su liderazgo y participación en la toma de decisiones y si integramos la igualdad de género en los planes y presupuestos nacionales relacionados con el VIH, nos acercaremos a la meta cero nuevas infecciones por VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el Sida".
Mayor vulnerabilidad
Las mujeres son más vulnerables a resultar infectadas por el VIH. De hecho, tienen al menos dos veces más probabilidades de infectarse que los hombres en las mismas relaciones sexuales practicadas sin protección, debido a que la mucosa vaginal es más frágil y existe más superficie de contacto, y a que el semen tiene mayor capacidad infectiva que los fluidos vaginales. Además, las enfermedades de transmisión sexual, muchas de ellas asintomáticas y por lo tanto no percibidas por la mujer, favorecen la infección.
Al margen de las cuestiones puramente biológicas, son las circunstancias sociales y culturales las que provocan mayor desprotección entre las mujeres. En ocasiones, ven limitada su capacidad para ejercer el control sobre su salud sexual, debido a una diferenciación de roles masculino y femenino basada en un reparto inequitativo de poder.
Algunas mujeres pueden encontrar difícil rechazar una práctica de riesgo o negociar el uso de un preservativo por miedo a las represalias o temor de ser rechazada por su pareja. Estas circunstancias se agravan profundamente cuando se produce un maltrato.
Esta mayor vulnerabilidad va unida en los países de ingresos bajos y medios con más fuerza aún a factores sociales y culturales. Los roles de género que conducen a relaciones de poder desequilibradas y la violencia sexual directa sobre las mujeres son claros agravantes, más visibles aún en zonas marginales y en condiciones de vida de pobreza.
La falta de acceso a los servicios, las diferencias de poder económico y jurídico entre hombres y mujeres, la coacción sexual y la violencia limitan también la capacidad de las mujeres y las niñas a ejercer sus derechos. El estigma y la discriminación afectan desproporcionadamente a las mujeres y las niñas, que tienen menos probabilidades de tener acceso a los servicios, revelar que son seropositivas o negociar prácticas sexuales más seguras por temor a ser maltratadas, rechazadas o víctimas de la violencia.
La pérdida de salud no es la única adversidad a la que tendrán que enfrentarse las mujeres de las poblaciones más desfavorecidas. En estos países, además, son las mujeres quienes se ocupan de cuidar a las personas enfermas. Mujeres y niñas pagan por esta lacra perdiendo la oportunidad de participar en la generación de ingresos y en la educación, hipotecando su futuro.
Hace falta mucha más investigación para entender y esclarecer la especial vulnerabilidad de las mujeres frente al VIH, y poder así generar estrategias para combatirlo. La lucha contra la expansión del virus pasa por el empoderamiento de las mujeres.
30 de noviembre de 2011
Inmigrantes centroamericanas víctimas de explotación sexual.
Leonora Gámez, una nicaragüense de 35 años, es obligada a prostituirse por unos cuatro dólares en un bar de la frontera del sur de México, donde la explotación sexual de indocumentadas centroamericanas es un problema social en expansión.
Esta morena bajita, que aparenta más edad, cayó atrapada en las redes de prostitución que operan en la zona cuando hace unos años dejó Nicaragua, el segundo país más pobre de América Latina después de Haití, con la intención de llegar a Estados Unidos, buscar un trabajo y prosperar.
Pero hoy trabaja de mesera en una cantina de Ciudad Hidalgo, en el sureño estado mexicano de Chiapas, donde le pagan 50 pesos mexicanos por cliente, un "servicio" sexual que dice le impuso la dueña del negocio como "requisito" para no denunciar su condición de indocumentada ante las autoridades migratorias mexicanas.
"Después de cinco años ya me acostumbré, a principios me daba asco, pero luego lo vi como un trabajo", dice Gámez a la AFP en una calle de Ciudad Hidalgo, mientras camina hacia la balsa que la llevará -ilegalmente- a la vecina ciudad guatemalteca de Tecún Umán a comprar provisiones y "buscar algún cliente".
Los prostíbulos pululan en Ciudad Hidalgo, adonde los inmigrantes indocumentados de Centroamérica y de otros países llegan tras cruzar el río Suchiate en balsas construidas con tablas y neumáticos.
Según el fiscal de Migrantes de Chiapas, Enríque Méndez, la explotación sexual de inmigrantes en Ciudad Hidalgo y otras ciudades del estado como Tapachula es un problema que tratan de resolver, pero se dificulta pues muchas víctimas no denuncian su caso ante las autoridades por temor a represalias.
La fiscalía ha consignado desde 2009 a poco más de 10 tratantes de personas, lo cual es considerado mínimo por defensores de derechos humanos que hablan de una "expansión" del problema.
"Si no tenemos esas denuncias, poco se puede hacer; pero aun así se hacen los esfuerzos que las mismas leyes nos permiten para contrarrestar estos casos que están fuera de la ley, no se puede permitir ni la explotación ni la trata de personas", dijo Méndez a la AFP.
Maritza Montes, una salvadoreña de 25 años, logró salir de la prostitución pero nunca denunció su situación. Era obligada a prostituirse por unos 15 dólares con la clientela de camioneros o choferes de autobuses de un bar de Tapachula, donde trabajó dos meses.
"Un coyote (traficante de indocumentados) con mentiras me dijo que mientras nos llegaba el día de seguir el camino hasta la capital de México me iba conseguir un empleo temporal y que así podía ganar unos pesos, pero lo que hizo fue llevarme a un bar donde me obligaron a trabajar vendiendo mi cuerpo", narró a la AFP.
Fue "horrible", dos meses "tortuosos", recuerda la joven, quien hace un año vive en Comitán de Domínguez (Chiapas), tras abandonar Tapachula junto a una hondureña que también era explotada en el mismo bar.
Muchas son menores de edad, humilladas, maltratadas, violadas, algunas llegan desde sus comunidades de origen engañadas con una supuesta oferta de trabajo, deben trabajar largas jornadas para pagarle a los 'coyotes' o a los dueños de los bares que apenas les dan de comer o un lugar donde vivir, según las denuncias.
El viernes, en Comitán de Domínguez, El Salvador y Guatemala inauguraron un consulado conjunto para ayudar a velar por los derechos humanos de los indocumentados de ambos países que buscan llegar a Estados Unidos.
"Los hombres con que me acostaba a veces me regalaban unos pesos de más, eso lo fui guardando y cuando tuve un poco de dinero me escapé, y me siguió la chica hondureña. Yo me vine para Comitán y no sé adonde se fue ella", relató Montes.
En Comitán, primero consiguió trabajo en una taquería y luego en un negocio de venta de celulares, donde esta trigueña de larga cabellera negra trata de salir adelante.
Leonora Gámez no ve una salida cercana a su terrible situación: "Algún día, si no me he muerto, quizás me vaya a Estados Unidos".
Clientes de un bar de Tapachula, estado de Chiapas, México, el 7 de abril de 2011. Centenares de centroamericanas son obligadas a prostituirse en bares del sur de México para no ser denunciadas a las autoridades de migración.
http://es-us.noticias.yahoo.com/inmigrantes-centroamericanas-víctimas-explotación-sexual-sur-méxico-172526992.html
http://es-us.noticias.yahoo.com/inmigrantes-centroamericanas-víctimas-explotación-sexual-sur-méxico-172526992.html
28 de noviembre de 2011
La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder.
El tema de la moda lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura e innovación o, por otra parte, de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político. La moda ésta en la calle y por lo tanto es parte constitutiva de la res pública. Por ello, este artículo, al intentar dar cuenta del fenómeno fashion, supone ampliar la reflexión –más allá del asunto relativo al vestir– al contexto sociocultural y antropológico que supone.
La moda ha pasado a formar parte de las preocupaciones políticas asociadas a la democratización. La idea de que las sociedades contemporáneas se organizan bajo la ley de la renovación imperativa, de la caducidad orquestada, de la imagen, del reclamo espectacular y de la diferenciación marginal fue desarrollada –principalmente– en Francia por autores situacionistas como Debord y los teóricos más atentos a los fenómenos de la modernidad tardía, los así llamados profetas de la postmodernidad, a saber Lipovetsky y Braudrillard.
Por su parte M. Kundera se concentra en la imagología, es decir, la capacidad de creación de simulacros y sucedáneos, como el milagro materialista de nuestro tiempo .El devenir moda de nuestras sociedades se identifica con la institucionalización del consumo, la creación a gran escala de necesidades artificiales y a la normalización e hipercontrol de la vida privada.
Desde el periodo de entreguerras, con el surgimiento del "prêt à porter", la moda del vestir no ha hecho más que avanzar en un continuo proceso de democratización.
En este sentido, la moda es un instrumento democrático que pretende lograr el consenso social, un medio, por otro lado dudoso, pues bajo la apariencia de una gran pluralidad y liberalidad genera una indiscutible homogeneidad.
La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada.
La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder
En las sociedades contemporáneas las novedades se han abierto paso a golpes de botas de cuero. Una fantasía individual, seguida por modelos anoréxicas, acompañadas de bandas rock y andróginos super-star. La autonomía de esta estética y de sus agentes sociales –los diseñadores– los nuevos gurús del poder de las apariencias (J.P. Gaultier, Alexander McQueen, Vivienne Westwood, John Galliano, etc.) han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que "pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo, y una sutil masificación y alienación".
El imperio de las marcas y el desfile de quinceañeras uniformadas en todo el mundo, son grupos que hacen de la moda "alternativa" otro objeto de consumo.
Por otra parte, cabe notar que, paradojalmente, un exceso crítico frente al carácter alienante de la moda, se convierte el mismo en una moda –postura o impostura – para uso de la clase intelectual.
Fashion y espectáculo
En algunos países se usa la expresión una "mujer producida" para referirse a aquella que ha fabricado o construido su imagen, ya sea con el maquillaje o el vestuario, en definitiva por el claro acento de su "look". La expresión "producción" en este caso está asociada a los "productores" –de imagen– que se mueven en el mundo del espectáculo.
Cuando la moda accede a la modernidad se convierte en una empresa de creación –o producción– pero también en espectáculo publicitario.
Frente a la alta costura surge el "prêt–à–porter", lo cual no significó en absoluto una democratización de la moda, sino más bien uniformidad o igualación de la apariencia; nuevos signos más sutiles y matizados, especialmente firmas, cortes, tejidos, fibras, continuaron asegurando las funciones de distinción y excelencia sociales. La democratización significó una reducción de los signos de diferenciación social, a criterios como la esbeltez, la juventud, el sex-appeal, la comodidad, la naturalidad y cierto minimalismo. La moda, en este sentido, no eliminó los signos de rango social, sino que los reemplazó promoviendo referencias que valoraban más los atributos de tipo más personal como los referidos, esbeltez, juventud, etc.
Pese a lo anterior podemos citar algunas estrategias para burlar estos nuevos imperativos. Andy Warhol en Mi Filosofía... señala que decidió "tener canas para que nadie pueda saber qué edad tenía y parecer más joven de lo que los otros creyeran que sería" . Su argumento era que ganaba mucho volviéndose canoso, pues todos se sorprenderían de lo joven que parecería y se sacaría de encima la responsabilidad de actuar como un joven: podría ocasionalmente caer en la excentricidad o en la senilidad y nadie opinaría al respecto dado su cabello canoso. "Cuando tienes canas –señala Warhol–, cada movimiento que haces parece joven y ágil en lugar de ser sólo normal". Así pues, Warhol, se tiñó el pelo de blanco a los veinticuatro años.
El cuerpo como experimento
Volviendo a nuestra reflexión acerca de los cambios en los signos de status social promovidos por el imperio de la seducción, debemos atender a las exigencias que la moda hace al cuerpo, convirtiéndolo en un escenario de representación.
Estos cambios nos convierten en "primitivos modernos". No cesamos de forzar los límites naturales del cuerpo para hacerlo más bello y deseable.
Según las culturas, se forma o se deforma la anatomía en una serie de experiencias dolorosas, que son parte integrante de nuestra civilización.
De todas las alteraciones corporales el tatuaje es la más extendida. Los "primitivos modernos" imitan a los auténticos primitivos inventando nuevos diseños que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo.
Al modo como cuando a una muchacha de Etiopía se le introduce un disco de tierra cocida o de madera en el labio inferior. Cuanto mayor es la superficie en forma de plato, más bella y cara es la mujer. Al mismo tiempo ¿cuánto puede valer una modelo occidental que se ha engrosado los labios con inyecciones de silicona?
Los Ibitoes de Nueva Guinea valoran las cinturas angostas y para ello las comprimen con tiras de tela y madera. En nuestra sociedad un talle muy fino ha constituido el ideal de la belleza femenina.
Como se ve, al igual que el arte, la moda sigue las leyes del progreso técnico y se hace autónoma respecto a la belleza. Para el caso del vestir, por ejemplo, comprobamos en la actualidad la autonomía del vestido respecto al cuerpo –el caso tan conocido del tallaje– y respecto del diseño e incluso respecto del vestir mismo: las últimas tendencias consisten justamente en deconstruir el vestido.
En las fiestas de máscaras, también especie de ceremonias rituales vigentes aún en las sociedades contemporáneas, las personas parecen haber elegido cuidadosamente su disfraz y esa noche aunque sólo sea mientras dura la fiesta, serán aquello que siempre han querido ser. Se han librado de su disfraz cotidiano –del aspecto habitual que llevan al trabajo todos los días– y han decidido adoptar un aire seductor o trasgresor. El estado final de la metamorfosis es el personaje. Los simulados "punks" se han metamorfoseado en auténticos transgresores porque a su careta (personaje) le están permitidos todos los excesos que a ellos les están vetados. Una forma atávica y ritual de liberarse de los miedos e inhibiciones.
Un espectador distanciado tendría una curiosa sensación: la de que todo esto bien podría tratarse de una reunión en un local de moda: una pasarela. Aunque desde una óptica más antropológica, en las fiestas de máscaras podríamos encontrar también –siguiendo nuestra híbrida categoría del "primitivo moderno"– resonancias tribales.
La metamorfosis ha sido desde siempre una de las obsesiones recurrentes del ser humano y a menudo representa, de forma patente y brutal, el deseo implícito de subvertir lo establecido. Asociado a ella se puede adivinar el engaño, la apariencia, en otras palabras el disfraz.
Es necesario, sin embargo, distinguir entre metamorfosis e imitación: la metamorfosis es percibir como propias las características del otro, una posición cómoda de usar y tirar.
Lo peligroso de todo disfraz es que es posible acabar por encontrarse en la complicada y ambigua posición del travestido.
La metamorfosis en un ser del sexo contrario –o su imitación– es una de las más extendidas en la historia de la humanidad (la más básica pareja de opuestos). Se trata de esas mujeres con tacones altos y maquillajes exagerados, esos hombres con barbas y brazos inundados de tatuajes –sin duda calcomanías socorridas que mañana desaparecerán con agua –. Son las Marylyn’s y los marineros; no son hombres ni son mujeres, son la esencia de lo masculino y lo femenino, son lo narrativo del estereotipo.
Sin embargo, el estereotipo es una categorización reducida a sus rasgos más grotescos, esto es, a una caricatura. De modo que ser estereotipado es vivir una "identidad" clausurada por la mirada generalizadora y etiquetadora del otro. Como dirá Sartre "el otro es una mirada de la cual soy objeto" y a través de ella logro mi objetividad.
La teatralidad de la vida social
Nos vestimos al caer en la cuenta de que estamos presentes ante otros, que son ajenos a nuestra (propia) interioridad. Ante esa mirada del otro configuro mi exterioridad como expresión de lo que soy. Esto nos enriquece, porque añade a nuestro ser corporal nuevos significados que expresan la riqueza interior, dándole así a nuestra apariencia (externa) una gran profundidad.
La constitución de nuestra identidad, como intento mostrar, tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva –que otorga consistencia a mi ser –, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social.
Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad, y por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia.
El éxito de la identidad prefabricada radica en que cada uno la diseña de acuerdo con lo que previsiblemente triunfa –los valores en alza–. La moda, pues, no es sino un diseño utilitarista de la propia personalidad, sin profundidad, una especie de ingenuidad publicitaria en la cual cada uno se convierte en empresario de su propia apariencia.
El vestir dice algo de nosotros, pero no nos devela completamente, de modo que siempre queda algo por conocer. El vestido es un texto –un discurso – que debe ser leído, que se dirige a alguien; por eso es fundamental el punto de vista del observador.
El vestir es la mediación necesaria para el trato social. Nos da la posibilidad de entrar en diálogo con los demás en la clave que hayamos propuesto en cada caso. De modo tal que los demás se dirigen a nosotros según nos presentamos.
El vestir es una invitación al dialogo y, más precisamente, al tipo de dialogo que buscamos. Puede ser solamente una sugerencia, este es el caso de la elegancia.
La elegancia no es el lujo o la ostentación, y ni siquiera la riqueza del vestido, sino que es la finura en el trato con los que nos rodean; la elección adecuada para el dialogo adecuado con la persona adecuada.
La desicononización del símbolo
Pese a lo anterior, existen estrategias, alambicadas, algunas curiosas, otras para escapar al estigma del estereotipo o a las identidades prefabricadas. Una de ellas, por ejemplo, es la practicada por los hombres gay que se redefinen a través de sus propias estrategias de grupo –retomando modelos que pertenecían a una subcultura homosexual – y recuperan una identidad de macho, "passé" entre los heterosexuales de los ochentas, para rebelarse a un tiempo contra el estereotipo que de ellos tiene el grupo dominante y diferenciarse de ese grupo justamente a través de atributos que no deberían corresponder con la forma en que la sociedad tiende a verlos: afeminados.
En un momento histórico en que los hombres heterosexuales se replantean los símbolos de su masculinidad colectiva, éstos son retomados por los homosexuales como distintivo de grupo, en el fondo como "parodia de la masculinidad" . En el ejemplo comentado se asiste a la desiconización del símbolo: el bigote ya no está ligado al concepto de virilidad que la cultura dominante tiene, sino que pone la misma en entredicho; cualquiera puede ser viril, basta con pegarse un bigote. Este no es un heterosexual potente, pero tampoco es una mujer masculinizada, sino otro producto totalmente nuevo que replantea la esencia de las construcciones culturales al uso o sus implicaciones pasadas.
Tenemos, pues, que una característica de los movimientos contraculturales, suele ser la androginización de las personas dentro de un determinado grupo.
Si examinamos la cuestión de símbolos idénticos empleados como metáforas diferentes centrándose en un caso contracultural concreto, la iconografía lesbiana (como otro ejemplo), su propuesta se centra en el cambio que los símbolos masculinos sufren dentro de esta iconografía, aunque se sigan leyendo de idéntico modo desde la mirada dominante (desde el poder), incapaz de percibir las sutilezas de lo que está fuera de ella o deseosa de ignorarlas.
Entre los variados métodos para intentar burlar el imperio de la moda, los dictámenes de lo efímero, el poder de la estereotipación de la sociedad de consumo y la caducidad impuesta por la publicidad; en definitiva, para escapar a estos esquemas de dominación y al condicionamiento de la existencia –¿Cómo vestirse? ¿Cómo alimentarse? ¿Qué leer? ¿Dónde ir?– o, al menos, parecer lograrlo, podemos encontrar una curiosa estrategia: el empleo de un "dispositivo anti-masificación", esto es un pequeño accesorio de moda añadido a un atuendo, por otra parte conservador, para demostrar que todavía se posee un destello de individualidad: corbatas retro de los años cuarenta y pendientes (en hombres), chapas feministas, anillos en la nariz (en mujeres), y la ahora casi extinta cola de caballo pequeña (en ambos sexos) .
Los "Media" –la información – provoca la deriva de las convicciones, la alineación, la imposibilidad de los individuos de reconocerse como sí mismos en las sociedades del spot y la fluctuación de los gustos.
Ante esto, la filosofía de Warhol– nos propone la táctica de conservar el estilo, tanto en los tiempos de alza, como en los de baja. "Cuando una persona es la belleza del momento y su aspecto está realmente al día, y entonces cambian los tiempos y cambian los gustos, y pasan diez años, si mantiene exactamente el mismo aspecto –señala Warhol– y no cambia nada y se cuida, sigue siendo una belleza. Los restaurantes Schraff fueron la belleza de su tiempo; luego quisieron mantenerse al día y se modificaron y renovaron hasta que perdieron todo su encanto y fueron comprados por una gran empresa. Pero, de haber mantenido el mismo aspecto y el mismo estilo y de haber aguantado durante los años de baja en que no estaban a la moda, hoy serían de lo mejor. Debes conservarte igual –aconseja Warhol– en períodos en que tu estilo ha dejado de ser popular porque, se es bueno, volverá y una vez más serás reconocido como una belleza" .
El vestido. De lo estético a lo público
Cómo he expuesto, el tema de la moda, o el fenómeno fashion, lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura o innovación y otra de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político.
Como lo señala T. Veblen el corsé "es sustancialmente una mutilación que la mujer debe soportar con la finalidad de reducir su vitalidad, provocándole forma cara y duradera su inviabilidad (su "invalidez") para el trabajo… viéndose compensada con creces con lo que gana en reputación", en demostración de riqueza, y, justamente como apariencia, y como eficaz obstáculo para cualquier esfuerzo útil, como el zapato de tacón aguja.
Ahora bien, la mujer trabajadora no utilizaba el corsé sino como imitación y lujo festivo.
Hay que decir también que a la necesidad de ostentación de los poderosos siguió –al final del Medioevo, y con el acceso al poder temporal de una nueva clase de mercaderes, la burguesía –, la exigencia de una apariencia austera: los burgueses debían adoptar códigos diferentes a los nobles, debían ser discretos, no mostrarse tanto, ocultar su fortuna para evitar envidias. Así la burguesía adoptó en masa el color negro, que indicaba sobriedad y discreción y poseía un doble significado: por una parte, enuncia a la apariencia ostensible de la aristocracia, y por otra, afirmación de riqueza. Una apariencia, pues, que juega con la modestia y la distinción, esto es, con la elegancia.
La indumentaria es la expresión más diferenciadora o –en sentido puro– discriminatoria de la vida social , que si bien es escenografía, es el único espacio vital en que podemos desplegar nuestra vida, instalando nuestros gustos en la realidad.
Y si las distinciones (lo distinguido) se envilecen o mueren al hacerse comunes existe un poder a cuyo cargo corre el estipular otras direcciones: es, decíamos, la opinión, pues la moda no ha sido nunca otra cosa más que la opinión en materia de indumentaria. "La indumentaria, –el traje, el vestido –, es el más enérgico de todos los símbolos, y por ello la Revolución Francesa fue también una cuestión de moda, un debate entre la seda y el paño: Es así como vestir es un acto tanto estético como político.
http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca2.htm
| Adolfo Vásquez
Rocca |
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