La discriminación contra las mujeres tiene una característica distintiva, la desigualdad entre los sexos goza de tal grado de naturalización que deviene en cotidiana e invisible. Por eso, referirse a las mujeres y su posición en la sociedad requiere justificar su inclusión entre los colectivos vulnerables y discriminados a través de cifras que por su magnitud establecen de manera incuestionable que las mujeres han sido y son en la actualidad expropiadas de los medios básicos para ejercer su autonomía.
Sin lugar a dudas, el último siglo ha sido testigo de importantes avances en la condición de las mujeres y su estatus social que han sido promovidos y sostenidos por el movimiento de mujeres y feminista. Sin embargo, las cifras indican que las transformaciones en el estatus jurídico de las mujeres y su integración en el trabajo remunerado no han generado un cambio real en su posición social.
Una breve revisión de diferentes dimensiones servirá para establecer que la discriminación hacia las mujeres no es un asunto extemporáneo ni superado, por el contrario, las estructuras de la dominación masculina siguen presentes y requieren esfuerzos y medidas concretas para ser desmanteladas.
La dominación masculina, como denomina Bourdieu al sistema de poder que legitima la diferencia social entre los sexos, es decir, aquellas que superan lo biológico, justificando y reproduciendo la jerarquía de los varones sobre las mujeres, es uno de los modelos o paradigmas de la exclusión social y la discriminación. En otras palabras, sobre la diferencia sexual se establece una forma de dominación social básica y primaria que luego se aplica a otras categorías sociales como la clase social o la etnia, en la cual siempre el grupo subordinado es feminizado simbólicamente.
Al observar el panorama mundial queda claro que la discriminación contra las mujeres no es exclusiva de los países en vías de desarrollo. Evidentemente en aquellas sociedades con mayor vulnerabilidad socioeconómica o inestabilidad política estos se exacerban, es decir, en contextos en que los derechos de toda la población están restringidos las mujeres, debido a su rol y estatus subordinado, se llevan la peor parte. Sin embargo, ningún país en el mundo ha logrado la igualdad entre hombres y mujeres, incluso los países nórdicos que exhiben los mejores índices de inclusión mantienen significativas brechas de género
Autoras
PAULA SALVO DEL CANTO
MARIELA INFANTE ERAZ
http://www.2015ymas.org/IMG/pdf/MUJERES_INTERIOR_v4.pdf
http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/
"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
9 de enero de 2012
Complejo de histocompatibilidad y las relaciones amorosas.
Dos personas tienen más probabilidades de volverse amantes si sus genes tienen poco en común, revela un estudio según el cual existe un posible mecanismo biológico que controla la atracción sexual entre hombres y mujeres.
Los hombres y mujeres heterosexuales con genes disímiles tienen más probabilidades de formar pareja que las personas de herencia genética similar. Los hallazgos indican que ciertos genes controlan algunos de los deseos subconscientes que subyacen en la elección de pareja, como forma de prevenir la reproducción dentro de la misma familia y de fomentar las defensas inmunes en un niño.
Investigadores estudiaron los genes de 90 parejas casadas y descubrieron que el ADN en una región clave de sus cromosomas era significativamente diferente de la misma franja de ADN en 152 parejas elegidas al azar entre la población y que no tenían relación amorosa ni sexual entre sí.
Los genes, conocidos como complejo mayor de histocompatibilidad (MHC, por sus siglas en inglés), forman parte del sistema inmune. Es la primera investigación de su tipo que muestra que pueden tener un papel significativo en la probabilidad de que una pareja se relacione amorosamente.
Si los genes MHC no hubieran tenido influencia en la elección de pareja, los científicos esperarían encontrar diferencias similares entre ambos grupos de parejas: las casadas y las que no tenían relación. Sin embargo, la diferencia estadísticamente significativa sugiere que los genes MHC disímiles influyeron en que los hombres y mujeres se atrajesen.
El Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH) o MHC en inglés, es un conjunto de genes cuya importancia en la resistencia genética a ciertas infecciones por virus o bacterias es fundamental, por el rol que cumplen las moléculas que estos genes codifican. En los humanos el estudio de estos genes tomó mucha importancia con el desarrollo de los transplantes, ya que estas moléculas son guardianes del sistema de defensa al diferenciar cuáles son las células propias del organismo de las ajenas.
Si bien es tentador pensar que los humanos escogen a sus parejas a causa de sus similitudes, nuestra investigación ha mostrado con claridad que las diferencias son las que propician una reproducción exitosa, y que el impulso subconsciente hacia tener hijos saludables es importante al elegir pareja, comentó la profesora Maria da Graca Bicalho, de la Universidad de Paraná, en Brasil.
Aspecto evolutivo
"Esperamos encontrar que los aspectos culturales tienen un papel importante en la elección de pareja, y en definitiva no adscribimos la teoría de que si una persona porta una variante genética particular ello determinará su conducta –añadió–, pero también creemos que no se debe pasar por alto el aspecto evolutivo subconsciente en la elección de pareja. Éste tiene un papel importante en el logro de una reproducción sana, al contribuir a que los niños nazcan con un fuerte sistema inmune y con mayor capacidad de hacer frente a la infección."
Es posible que, además de ayudar al organismo a combatir enfermedades, los genes MHC tengan un sutil efecto en los aromas del cuerpo, o feromonas, que en los humanos podrían desempeñar una función en la decisión de si un hombre o mujer se considera subconscientemente atractiva para un individuo del sexo opuesto.
Las feromonas tienen un papel importante en la conducta social de los mamíferos.
Las feromonas –término que significa "transportadoras de exitación"- son sustancias químicas segregadas por distintos seres vivos y que sirven para comunicarse con otros de su misma especie. Existen diferentes tipos de feromonas con diferentes funciones, y en general se captan a través del olfato o de un órgano especializado, el órgano vomeronasal.
En los humanos esa función es más compleja, y preguntas como qué es lo que atrae unas personas a otras aún requieren mayores investigaciones y respuestas, indicó la profesora.
Por desgracia, el resultado de este estudio no significa que los científicos puedan predecir con certeza si un individuo se enamorará de otro.
Steve Connor
The Independent
Periódico La Jornada
Los hombres y mujeres heterosexuales con genes disímiles tienen más probabilidades de formar pareja que las personas de herencia genética similar. Los hallazgos indican que ciertos genes controlan algunos de los deseos subconscientes que subyacen en la elección de pareja, como forma de prevenir la reproducción dentro de la misma familia y de fomentar las defensas inmunes en un niño.
Investigadores estudiaron los genes de 90 parejas casadas y descubrieron que el ADN en una región clave de sus cromosomas era significativamente diferente de la misma franja de ADN en 152 parejas elegidas al azar entre la población y que no tenían relación amorosa ni sexual entre sí.
Los genes, conocidos como complejo mayor de histocompatibilidad (MHC, por sus siglas en inglés), forman parte del sistema inmune. Es la primera investigación de su tipo que muestra que pueden tener un papel significativo en la probabilidad de que una pareja se relacione amorosamente.
Si los genes MHC no hubieran tenido influencia en la elección de pareja, los científicos esperarían encontrar diferencias similares entre ambos grupos de parejas: las casadas y las que no tenían relación. Sin embargo, la diferencia estadísticamente significativa sugiere que los genes MHC disímiles influyeron en que los hombres y mujeres se atrajesen.
El Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH) o MHC en inglés, es un conjunto de genes cuya importancia en la resistencia genética a ciertas infecciones por virus o bacterias es fundamental, por el rol que cumplen las moléculas que estos genes codifican. En los humanos el estudio de estos genes tomó mucha importancia con el desarrollo de los transplantes, ya que estas moléculas son guardianes del sistema de defensa al diferenciar cuáles son las células propias del organismo de las ajenas.
Si bien es tentador pensar que los humanos escogen a sus parejas a causa de sus similitudes, nuestra investigación ha mostrado con claridad que las diferencias son las que propician una reproducción exitosa, y que el impulso subconsciente hacia tener hijos saludables es importante al elegir pareja, comentó la profesora Maria da Graca Bicalho, de la Universidad de Paraná, en Brasil.
Aspecto evolutivo
"Esperamos encontrar que los aspectos culturales tienen un papel importante en la elección de pareja, y en definitiva no adscribimos la teoría de que si una persona porta una variante genética particular ello determinará su conducta –añadió–, pero también creemos que no se debe pasar por alto el aspecto evolutivo subconsciente en la elección de pareja. Éste tiene un papel importante en el logro de una reproducción sana, al contribuir a que los niños nazcan con un fuerte sistema inmune y con mayor capacidad de hacer frente a la infección."
Es posible que, además de ayudar al organismo a combatir enfermedades, los genes MHC tengan un sutil efecto en los aromas del cuerpo, o feromonas, que en los humanos podrían desempeñar una función en la decisión de si un hombre o mujer se considera subconscientemente atractiva para un individuo del sexo opuesto.
Las feromonas tienen un papel importante en la conducta social de los mamíferos.
Las feromonas –término que significa "transportadoras de exitación"- son sustancias químicas segregadas por distintos seres vivos y que sirven para comunicarse con otros de su misma especie. Existen diferentes tipos de feromonas con diferentes funciones, y en general se captan a través del olfato o de un órgano especializado, el órgano vomeronasal.
En los humanos esa función es más compleja, y preguntas como qué es lo que atrae unas personas a otras aún requieren mayores investigaciones y respuestas, indicó la profesora.
Por desgracia, el resultado de este estudio no significa que los científicos puedan predecir con certeza si un individuo se enamorará de otro.
Steve Connor
The Independent
Periódico La Jornada
6 de enero de 2012
Galeano fortalece campaña contra la violencia doméstica en América Latina.
"El lugar más inseguro para una mujer es su propia casa", dice uno de los integrantes del grupo musical No te va a gustar, quien grabó hace un año la canción de la campaña contra la violencia doméstica en Uruguay 'Nunca más a mi lado'. Esta campaña fue abanderada por el escritor Eduardo Galeano, por el número creciente de feminicidios en su país y dieron una serie de conciertos en diferentes ciudades de Suramérica. Sin embargo, el éxito de la campaña ha trascendido las fronteras geográficas y hoy se dirige a toda América Latina, calificándose de pandemia del 2011 la violencia contra las mujeres.
Galeano inicia el video con el siguiente fragmento:
"Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos, tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo".
Eduardo Galeano (1940), es uno de los escritores más destacados de América latina, y comprometido con los derechos humanos. Uno de sus últimos premios literarios fue septiembre de 2010, con el Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia. Galeano por estar "siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados".
http://www.losangelespress.org/galeano-fortalece-campana-contra-la-violencia-domestica-en-america-latina/
La Corte Penal Internacional con fallos en materia de género: Brigid Inder
Entrevista de Tressia Boukhors a la activista de género Brigid Inder
La violencia de género está incluida en la mayoría de los casos que llegan a la Corte Penal Internacional (CPI), pero ésta no logra garantizar un papel activo de las mujeres en los procesos que tramita, advierten defensores de los derechos humanos con perspectiva de género.
La organización no gubernamental Iniciativas de Mujeres por Justicia de Género lanzó su séptimo informe anual sobre la actuación de la CPI en materia de políticas, contratación y estadísticas de personal, y también hizo recomendaciones precisas para mejorar la igualdad y la competencia de género.
Entre los avances, se destaca que la gambiana Fatou Bensouda haya sido elegida para suceder como fiscal general a partir de junio de 2012 al argentino Luis Moreno Ocampo, de este tribunal instalado para juzgar casos de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad.
"Es enormemente simbólico que haya sido elegida una mujer", dijo la directora ejecutiva de Iniciativas de Mujeres por Justicia de Género, Brigid Inder. "Es un hermoso momento histórico", señaló Inder, cuya organización aboga por la justicia de género a través de esta Corte, con sede en La Haya, y mecanismos nacionales en Uganda, República Democrática del Congo, Sudán, República Centroafricana, Kenia, Libia y Kirguistán.
Pero el acceso y la inclusión de las víctimas sigue siendo un desafío, apuntó. La CPI tiene un enorme retraso de unas 6 mil solicitudes de personas afectadas que no han sido procesadas, remarcó.
Tressia Broukhors: ¿Cuál es la relación entre la cantidad de mujeres en la CPI y el trato que dispensa a las cuestiones de género?
Brigid Inder: Hay dos asuntos, uno es equidad de género y el otro, competencia de género. De nuestro análisis y revisión del trabajo del tribunal podemos ver que el primero está bien en términos generales, pero cuando observamos los cargos ocupados por mujeres seguimos viendo diferencias. Tienden a estar agrupadas en puestos bajos y medianos y muy pocas ocupan cargos de decisión o de liderazgo superiores.
La equidad de género se trata del poder estructural dentro de la jerarquía, no sólo de la cantidad de mujeres.
También es la capacidad y la oportunidad que ellas tienen de contribuir en momentos clave de la toma de decisiones, como la identificación de casos, la construcción de hipótesis y la opinión sobre la elaboración de los cargos. Necesitamos más mejoras en estas áreas para aumentar la capacidad del tribunal de tratar cuestiones de género.
La segunda área contempla la competencia de género e involucra tanto a hombres como a mujeres. Se refiere en especial a la habilidad de identificar y comprender implicaciones y dimensiones de género en todo el trabajo realizado por la CPI y las diferentes formas en que las mujeres y los hombres, los niños y las niñas, se ven afectados por la violencia cometida en los conflictos.
Consideramos que se trata de una responsabilidad tanto de hombres como de mujeres. Cuando hablamos de la competencia de género del tribunal nos referimos a su capacidad de hacer justicia contemplando aspectos de género.
TB: ¿Sería una solución efectiva implementar una política de cuotas y acciones afirmativas?
BI: Una de las ventajas clave del Estatuto de Roma (el tratado de 1998 que creó la CPI) es que explícitamente identifica la necesidad de asesores legales en cuestiones de género y de contratar expertos en casos de violencia sexual, en especial la sufrida por mujeres, niños y niñas.
El propio Estatuto requiere que la pericia en esa materia forme parte del desarrollo de la institución. Creemos que esa opción puede ayudar en términos de mujeres contratadas, pero también hay un artículo general en el tratado que estipula una representación justa, geográfica, para que los Estados en parte estén igualmente representados en el personal de la CPI, pero también para que mujeres y hombres estén presentes por igual.
Hay un requisito estructural para que el tribunal atienda estas cuestiones y, creo, de forma positiva y útil. No se trata de una construcción falsa y forzada para crear condiciones especiales, sino que el reconocimiento del derecho de hombres y mujeres de ocupar esos cargos y también la necesidad de contar con la indispensable capacidad en materia de violencia sexual contra las mujeres y de ofrecer asistencia legal en cuestiones de género, un requisito del propio Estatuto.
TB: ¿Hay problemas en términos de la inclusión y el acceso de las mujeres víctimas?
Hay un desajuste entre las víctimas, los cargos en los casos procesados por la CPI y las personas que están dentro del alcance del tribunal. También vimos que son cada vez menos las mujeres que solicitan a la institución ser reconocidas como víctimas y que obtuvieron el reconocimiento formal para participar en los casos que atiende.
BI: En nuestro estudio vimos que las mujeres constituyen 29 por ciento de los participantes en las actividades de extensión de la CPI, menos de un tercio. Es una proporción muy baja. Y cuando se observan los casos presentados al tribunal, casi todos incluyen delitos de violencia de género.
Hay un vínculo directo entre la información, el alcance y el acceso. Parece que las mujeres necesitan estrategias que les permitan acceder a la información en forma directa.
TB: ¿El problema afecta más a los países menos desarrollados?
BI: Todas las situaciones conflictivas investigadas por el tribunal pueden describirse como de países en desarrollo. La CPI también trabaja en estados que tuvieron largos periodos de conflictos armados, que por lo general causaron desintegración de las instituciones e infraestructuras públicas.
La seguridad, incluida la policía, no suele funcionar. En muchos casos, el sistema judicial no es operativo o, cuando lo es, padece un importante grado de corrupción.
TB: ¿Cuán abierta se mostró la CPI a las recomendaciones presentadas por su organización desde 2005? ¿Se han logrado avances?
BI: Hemos visto avances en los siete años que llevamos haciendo el informe. El tribunal existe desde hace casi diez. Es una institución que sigue creciendo, desarrollándose y aprendiendo. Vemos que es cada más receptiva a nuestra contribución sobre investigaciones y procesamiento de delitos sexuales.
La CPI tiene buenos antecedentes sobre fallos en materia de delitos de género, respecto de otros tribunales internacionales. Su desafío ahora es la calidad de los cargos y la eficacia de las estrategias de procesamiento. En este aspecto estuvo lento para aprender algunas lecciones.
Reporte completo: (<http://www.iccwomen.org/documents/Gender- Report-Card-on-the-International-Criminal-Court-2011.pdf>)
http://www.losangelespress.org/la-corte-penal-internacional-con-fallos-en-materia-de-genero-
La violencia de género está incluida en la mayoría de los casos que llegan a la Corte Penal Internacional (CPI), pero ésta no logra garantizar un papel activo de las mujeres en los procesos que tramita, advierten defensores de los derechos humanos con perspectiva de género.
La organización no gubernamental Iniciativas de Mujeres por Justicia de Género lanzó su séptimo informe anual sobre la actuación de la CPI en materia de políticas, contratación y estadísticas de personal, y también hizo recomendaciones precisas para mejorar la igualdad y la competencia de género.
Entre los avances, se destaca que la gambiana Fatou Bensouda haya sido elegida para suceder como fiscal general a partir de junio de 2012 al argentino Luis Moreno Ocampo, de este tribunal instalado para juzgar casos de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad.
"Es enormemente simbólico que haya sido elegida una mujer", dijo la directora ejecutiva de Iniciativas de Mujeres por Justicia de Género, Brigid Inder. "Es un hermoso momento histórico", señaló Inder, cuya organización aboga por la justicia de género a través de esta Corte, con sede en La Haya, y mecanismos nacionales en Uganda, República Democrática del Congo, Sudán, República Centroafricana, Kenia, Libia y Kirguistán.
Pero el acceso y la inclusión de las víctimas sigue siendo un desafío, apuntó. La CPI tiene un enorme retraso de unas 6 mil solicitudes de personas afectadas que no han sido procesadas, remarcó.
Tressia Broukhors: ¿Cuál es la relación entre la cantidad de mujeres en la CPI y el trato que dispensa a las cuestiones de género?
Brigid Inder: Hay dos asuntos, uno es equidad de género y el otro, competencia de género. De nuestro análisis y revisión del trabajo del tribunal podemos ver que el primero está bien en términos generales, pero cuando observamos los cargos ocupados por mujeres seguimos viendo diferencias. Tienden a estar agrupadas en puestos bajos y medianos y muy pocas ocupan cargos de decisión o de liderazgo superiores.
La equidad de género se trata del poder estructural dentro de la jerarquía, no sólo de la cantidad de mujeres.
También es la capacidad y la oportunidad que ellas tienen de contribuir en momentos clave de la toma de decisiones, como la identificación de casos, la construcción de hipótesis y la opinión sobre la elaboración de los cargos. Necesitamos más mejoras en estas áreas para aumentar la capacidad del tribunal de tratar cuestiones de género.
La segunda área contempla la competencia de género e involucra tanto a hombres como a mujeres. Se refiere en especial a la habilidad de identificar y comprender implicaciones y dimensiones de género en todo el trabajo realizado por la CPI y las diferentes formas en que las mujeres y los hombres, los niños y las niñas, se ven afectados por la violencia cometida en los conflictos.
Consideramos que se trata de una responsabilidad tanto de hombres como de mujeres. Cuando hablamos de la competencia de género del tribunal nos referimos a su capacidad de hacer justicia contemplando aspectos de género.
TB: ¿Sería una solución efectiva implementar una política de cuotas y acciones afirmativas?
BI: Una de las ventajas clave del Estatuto de Roma (el tratado de 1998 que creó la CPI) es que explícitamente identifica la necesidad de asesores legales en cuestiones de género y de contratar expertos en casos de violencia sexual, en especial la sufrida por mujeres, niños y niñas.
El propio Estatuto requiere que la pericia en esa materia forme parte del desarrollo de la institución. Creemos que esa opción puede ayudar en términos de mujeres contratadas, pero también hay un artículo general en el tratado que estipula una representación justa, geográfica, para que los Estados en parte estén igualmente representados en el personal de la CPI, pero también para que mujeres y hombres estén presentes por igual.
Hay un requisito estructural para que el tribunal atienda estas cuestiones y, creo, de forma positiva y útil. No se trata de una construcción falsa y forzada para crear condiciones especiales, sino que el reconocimiento del derecho de hombres y mujeres de ocupar esos cargos y también la necesidad de contar con la indispensable capacidad en materia de violencia sexual contra las mujeres y de ofrecer asistencia legal en cuestiones de género, un requisito del propio Estatuto.
TB: ¿Hay problemas en términos de la inclusión y el acceso de las mujeres víctimas?
Hay un desajuste entre las víctimas, los cargos en los casos procesados por la CPI y las personas que están dentro del alcance del tribunal. También vimos que son cada vez menos las mujeres que solicitan a la institución ser reconocidas como víctimas y que obtuvieron el reconocimiento formal para participar en los casos que atiende.
BI: En nuestro estudio vimos que las mujeres constituyen 29 por ciento de los participantes en las actividades de extensión de la CPI, menos de un tercio. Es una proporción muy baja. Y cuando se observan los casos presentados al tribunal, casi todos incluyen delitos de violencia de género.
Hay un vínculo directo entre la información, el alcance y el acceso. Parece que las mujeres necesitan estrategias que les permitan acceder a la información en forma directa.
TB: ¿El problema afecta más a los países menos desarrollados?
BI: Todas las situaciones conflictivas investigadas por el tribunal pueden describirse como de países en desarrollo. La CPI también trabaja en estados que tuvieron largos periodos de conflictos armados, que por lo general causaron desintegración de las instituciones e infraestructuras públicas.
La seguridad, incluida la policía, no suele funcionar. En muchos casos, el sistema judicial no es operativo o, cuando lo es, padece un importante grado de corrupción.
TB: ¿Cuán abierta se mostró la CPI a las recomendaciones presentadas por su organización desde 2005? ¿Se han logrado avances?
BI: Hemos visto avances en los siete años que llevamos haciendo el informe. El tribunal existe desde hace casi diez. Es una institución que sigue creciendo, desarrollándose y aprendiendo. Vemos que es cada más receptiva a nuestra contribución sobre investigaciones y procesamiento de delitos sexuales.
La CPI tiene buenos antecedentes sobre fallos en materia de delitos de género, respecto de otros tribunales internacionales. Su desafío ahora es la calidad de los cargos y la eficacia de las estrategias de procesamiento. En este aspecto estuvo lento para aprender algunas lecciones.
Reporte completo: (<http://www.iccwomen.org/documents/Gender- Report-Card-on-the-International-Criminal-Court-2011.pdf>)
http://www.losangelespress.org/la-corte-penal-internacional-con-fallos-en-materia-de-genero-
4 de enero de 2012
Los orígenes de los estereotipos de mujer.
La madre y esposa perfecta, la femme fatale que seduce y provoca la perdición de los hombres y la mujer independiente que, para serlo, ha de adoptar papeles masculinos. Todos estos estereotipos femeninos que todavía perviven en la actualidad ya estaban presentes en las representaciones artísticas del Imperio Romano. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio realizado por varios investigadores y coordinado por Luz Neira, profesora de Historia Antigua de la Universidad Carlos III de Madrid.
"La musivaria romana de los siglos I a IV refleja los papeles que algunas mujeres representaban en el mundo de la época, aunque faltan algunos roles, como los de las mujeres de las élites que tenían la tutela de sus propios bienes, poseían grandes latifundios o incluso se divorciaban. Estos roles sí aparecen en algunas fuentes literarias, pero no en los mosaicos", explica Neira. Ello se debe a que las obras recuperadas pertenecen a los hombres poderosos del Imperio, que decoraban sus grandes salones con las representaciones femeninas. "La selección de las imágenes está hecha desde una óptica totalmente masculina y se nota muchísimo", asegura Neira.
En aquella época, el arte servía como elemento educador. "Las mujeres casaderas, madres y esposas que aparecen tapadas con velos y mantos son el ejemplo positivo", detalla la profesora. En el otro lado, en cambio, se encuentran "las que aparecen desnudas, con grandes escotes, posando como las modelos actuales, que representan el placer de lo carnal, de la infidelidad", continúa Neira.
Thetis (ninfa del mar y madre de Aquiles) y Pasifae (diosa de la Luna y madre del Minotauro) son dos de las mujeres representadas en los mosaicos que simbolizan ambos estereotipos. "La mayor parte de las imágenes proceden del ámbito mitológico: diosas, heroínas... pero la construcción de esa imagen proviene no sólo de esa representación de los mitos, sino que había preferencia por los estereotipos", especifica la coordinadora.
Thetis, por ejemplo, aparece representada "en el papel de esposa y, en particular, de madre", detalla Neira en su parte de la investigación. "Personifica la fecundidad "femenina" del mar [...], siendo frecuente la asociación de su imagen con un efecto benéfico, fructífero", continúa. Las imágenes de Pasifae, en cambio, muestran signos de su infidelidad al rey Minos. Ella es, por tanto, "la personificación de la mala esposa".
Entre los mosaicos analizados por los investigadores también se encuentran imágenes de la misma mujer representando ambos papeles. "Su imagen varía en función de si aparecen representadas antes o después de casarse", especifica Neira. De forma excepcional, además, se encuentran algunas heroínas, con una actitud independiente, "propia de varones". Este es el ejemplo de Atalanta, a la que se muestra siempre cazando.
"Esta construcción de estereotipos ha tenido impacto en la posteridad, se ha transmitido a través de la Historia del Arte hasta nuestros días" concluye Neira.
http://www.publico.es/espana/414868/los-origenes-de-los-estereotipos-de-mujer
Las mujeres saudíes empiezan a comprar lencería sin pasar vergüenza.
http://www.horacero.com.pa/index.php/afp/93-mundo/55403-las-mujeres-saudÃes-empiezan-a-comprar-lencerÃa-sin-pasar-vergüenza
19 de diciembre de 2011
El trabajo doméstico: la moderna esclavitud.
Millones de trabajadoras domésticas sufren abusos, discriminación y sobre explotación laboral. La ley no las protege, pese a que su trabajo es fundamental para el funcionamiento de la economía.
El trabajo doméstico es uno de los oficios más antiguos y una de las ocupaciones más importantes para las mujeres a nivel mundial. Aunque sigue siendo parte de la economía informal, es indispensable para el funcionamiento de la economía fuera de la esfera doméstica.
Los trabajadores domésticos se ocupan de labores de limpieza y preparación de alimentos, cuidado de niños y de ancianos, trabajos de jardinería, de choferes y personal de compañía en los hogares más diversos.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) unos 100 millones de personas trabajan en este sector, la gran mayoría mujeres, y pese a su importancia a nivel global, no hay cifras confiables debido a que sigue siendo parte de la economía informal.
Pocos países tienen legislaciones que protegan los derechos de las trabajadoras domésticas y donde hay leyes lo común es que no se respeten. "Los patrones prefieren no darse cuenta de que las trabajadoras del hogar tienen derechos y cuando alguna los reclama o es víctima de intimidaciones o es despedida injustificadamente. Es muy difícil cambiar esta cultura", afirma Marcelina Bautista Bautista, en conversación con Deutsche Welle.
Discriminación y abuso
Bautista, nacida en 1966 en Tierra Colorada, en el Estado de Oaxaca, comenzó a trabajar como empleada doméstica a los catorce años, cuando llegó a la ciudad de México, y ha vivido en carne propia la discriminación, abuso y explotación que sufre la gran mayoría de estas mujeres.
Con otras trabajadoras domésticas de diversos países latinoamericanos fundó en 1988 la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar, organización que proclamó el día 30 de marzo como el Día Internacional de Trabajadoras del Hogar a nivel continental. "Bolivia y Perú lograron que el 30 de marzo fuera un día nacional de las trabajadoras del hogar y además festivo".
"En México el proceso ha sido bastante lento, tenemos una iniciativa de ley desde hace 12 años y aún no ha sido aprobada, pese a que ya nos apoyan otras instituciones y organizaciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF)", señala.
La activista, que fue distinguida en Berlín con el premio de Derechos Humanos de la fundación Friedrich Ebert por su compromiso en la lucha contra las condiciones laborales injustas, señala que las trabajadoras del hogar sufren muchas formas de discriminación en el trabajo. Bautista lidera desde el 2000 el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH).
"Hay mujeres que llevan hasta 30 años trabajando en una casa y no han tenido vacaciones. Hay mucho desconocimiento por parte de las trabajadoras y por eso no reclaman sus derechos", dice. "No tienen seguridad social, ni se respeta un horario de trabajo que debiera ser de ocho horas diarias, tampoco reciben vacaciones ni aguinaldo", añade.
Bautista señala que muchas mujeres prefieren trabajar "de entrada por salida", y no de planta porque resulta muy esclavizante, no tienen tiempo para estudiar ni para ver a la familia. CACEH promueve un salario mínimo de 250 pesos diarios por ocho horas de trabajo. También pide que se regule las horas extras, que no se emplee a niñas menores de 14 años y que se les permita seguir estudiando.
Secretaria General de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar.
Violencia y desprotección
"Las trabajadoras sufren abusos sexuales, a veces tienen hijos de los patrones y son ellas quienes los crían, otras veces se mueren y nadie se entera. Esta situación de violencia que sufren las trabajadoras sigue estando oculto, trabajan solas, sin protección, la ley no permite que haya una inspección en los hogares porque es un lugar privado, pero nuestros derechos pueden morir ahí", lamenta.
"Cuando recién empezamos, las patronas nos decían que éramos las guerrillas. Porque enseñábamos y capacitábamos a otras mujeres. En un taller que organizamos y en el que abordamos el acoso sexual, nos dimos cuenta de que todas las presentes, unas 35 mujeres, habían sufrido abusos".
Los avances en la conquista de sus derechos han sido lentos. En el 2006 hubo un encuentro internacional sobre el trabajo doméstico que reunió en Amsterdam, Holanda, a numerosos grupos de Asia, África, América Latina y el Caribe. Ahí surgió la propuesta de formular un Convenio para las trabajadoras del hogar que fuera respaldado por la Organización Mundial del Trabajo (OIT). Se espera que este convenio sea aprobado en la conferencia de la OIT en 2011.
Según cifras de la OIT en América Latina 14 millones de personas se dedican al trabajo doméstico. Bautista señala que en Brasil el avance legislativo es bastante fuerte, en Chile la seguridad social es posible, así como en Paraguay y Argentina. Uruguay es ejemplar por la legislación que tiene. Perú, Bolivia y Costa Rica recientemente aprobaron leyes que las protegen. Pese a las leyes es muy difícil ponerlas en práctica, las mujeres siguen ganando sueldos ínfimos, se discrimina a las mujeres indígenas como se ve en los casos de México y Guatemala. "Tenemos mucho que hacer todavía, si no somos nosotras las que nos levantamos a luchar nadie lo va a hacer por nosotras", concluye.
Autora: Eva Usi
Editora: Claudia Herrera Pahl
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,6297082,00.html
El trabajo doméstico es uno de los oficios más antiguos y una de las ocupaciones más importantes para las mujeres a nivel mundial. Aunque sigue siendo parte de la economía informal, es indispensable para el funcionamiento de la economía fuera de la esfera doméstica.
Los trabajadores domésticos se ocupan de labores de limpieza y preparación de alimentos, cuidado de niños y de ancianos, trabajos de jardinería, de choferes y personal de compañía en los hogares más diversos.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) unos 100 millones de personas trabajan en este sector, la gran mayoría mujeres, y pese a su importancia a nivel global, no hay cifras confiables debido a que sigue siendo parte de la economía informal.
Pocos países tienen legislaciones que protegan los derechos de las trabajadoras domésticas y donde hay leyes lo común es que no se respeten. "Los patrones prefieren no darse cuenta de que las trabajadoras del hogar tienen derechos y cuando alguna los reclama o es víctima de intimidaciones o es despedida injustificadamente. Es muy difícil cambiar esta cultura", afirma Marcelina Bautista Bautista, en conversación con Deutsche Welle.
Discriminación y abuso
Bautista, nacida en 1966 en Tierra Colorada, en el Estado de Oaxaca, comenzó a trabajar como empleada doméstica a los catorce años, cuando llegó a la ciudad de México, y ha vivido en carne propia la discriminación, abuso y explotación que sufre la gran mayoría de estas mujeres.
Con otras trabajadoras domésticas de diversos países latinoamericanos fundó en 1988 la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar, organización que proclamó el día 30 de marzo como el Día Internacional de Trabajadoras del Hogar a nivel continental. "Bolivia y Perú lograron que el 30 de marzo fuera un día nacional de las trabajadoras del hogar y además festivo".
"En México el proceso ha sido bastante lento, tenemos una iniciativa de ley desde hace 12 años y aún no ha sido aprobada, pese a que ya nos apoyan otras instituciones y organizaciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF)", señala.
La activista, que fue distinguida en Berlín con el premio de Derechos Humanos de la fundación Friedrich Ebert por su compromiso en la lucha contra las condiciones laborales injustas, señala que las trabajadoras del hogar sufren muchas formas de discriminación en el trabajo. Bautista lidera desde el 2000 el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH).
"Hay mujeres que llevan hasta 30 años trabajando en una casa y no han tenido vacaciones. Hay mucho desconocimiento por parte de las trabajadoras y por eso no reclaman sus derechos", dice. "No tienen seguridad social, ni se respeta un horario de trabajo que debiera ser de ocho horas diarias, tampoco reciben vacaciones ni aguinaldo", añade.
Bautista señala que muchas mujeres prefieren trabajar "de entrada por salida", y no de planta porque resulta muy esclavizante, no tienen tiempo para estudiar ni para ver a la familia. CACEH promueve un salario mínimo de 250 pesos diarios por ocho horas de trabajo. También pide que se regule las horas extras, que no se emplee a niñas menores de 14 años y que se les permita seguir estudiando.
Secretaria General de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar.
Violencia y desprotección
"Las trabajadoras sufren abusos sexuales, a veces tienen hijos de los patrones y son ellas quienes los crían, otras veces se mueren y nadie se entera. Esta situación de violencia que sufren las trabajadoras sigue estando oculto, trabajan solas, sin protección, la ley no permite que haya una inspección en los hogares porque es un lugar privado, pero nuestros derechos pueden morir ahí", lamenta.
"Cuando recién empezamos, las patronas nos decían que éramos las guerrillas. Porque enseñábamos y capacitábamos a otras mujeres. En un taller que organizamos y en el que abordamos el acoso sexual, nos dimos cuenta de que todas las presentes, unas 35 mujeres, habían sufrido abusos".
Los avances en la conquista de sus derechos han sido lentos. En el 2006 hubo un encuentro internacional sobre el trabajo doméstico que reunió en Amsterdam, Holanda, a numerosos grupos de Asia, África, América Latina y el Caribe. Ahí surgió la propuesta de formular un Convenio para las trabajadoras del hogar que fuera respaldado por la Organización Mundial del Trabajo (OIT). Se espera que este convenio sea aprobado en la conferencia de la OIT en 2011.
Según cifras de la OIT en América Latina 14 millones de personas se dedican al trabajo doméstico. Bautista señala que en Brasil el avance legislativo es bastante fuerte, en Chile la seguridad social es posible, así como en Paraguay y Argentina. Uruguay es ejemplar por la legislación que tiene. Perú, Bolivia y Costa Rica recientemente aprobaron leyes que las protegen. Pese a las leyes es muy difícil ponerlas en práctica, las mujeres siguen ganando sueldos ínfimos, se discrimina a las mujeres indígenas como se ve en los casos de México y Guatemala. "Tenemos mucho que hacer todavía, si no somos nosotras las que nos levantamos a luchar nadie lo va a hacer por nosotras", concluye.
Autora: Eva Usi
Editora: Claudia Herrera Pahl
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,6297082,00.html
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