8 de julio de 2014

Falta de baños en India expulsa a las mujeres de la política.



La falta de baños públicos en India, donde hay más personas con acceso a un teléfono celular que a un inodoro, hace que muchas mujeres dedicadas a la política consideren renunciar a sus cargos antes de hacer sus necesidades al aire libre y correr el riesgo de sufrir violencia de género.
Nueve meses después de que fuera elegida presidenta del concejo de su aldea, Krupa Shanti, de 36 años, fue la responsable de cambios importantes en Mallampeta, a 570 kilómetros de Hyderabad, la capital del sudoriental estado de Andhra Pradesh.
“Desde que asumí el cargo, 300 personas que viven por debajo del umbral de la pobreza consiguieron su tarjeta de racionamientos y reciben alimentos subsidiados, y 200 más tramitaron sus tarjetas de votación”, aseguró Shanti a IPS.
Pero la primera mujer en dirigir la aldea no logró cambiar lo que más le interesa, espacios sanitarios para las mujeres de su comunidad.
“No recibí los fondos necesarios para construir un solo retrete”, dijo Shanti. Ella y sus colegas mujeres se ven obligadas a hacer sus necesidades en el campo o el monte.
A 600 kilómetros, en el pueblo de Chowtapalli, la presidenta del concejo Sandhya Rani se queja del tiempo que pierde en el trabajo por la falta de saneamiento.
La oficina de Rani, que asumió el cargo en agosto de 2013, se encuentra en un edificio antiguo y en mal estado que no tiene agua corriente ni instalaciones sanitarias.
“Cada vez que quiero usar el inodoro tengo que correr a casa”, dijo a IPS. “¿Cómo puede trabajar una persona en esas condiciones?”, se preguntó.
Pero Rani tiene suerte. De las nueve mujeres que integran el concejo, de 10 integrantes, es la única que cuenta con un cuarto de baño en su casa, por lo que se evita la vergüenza de tener que orinar o defecar a la intemperie.
La falta de escusados es un problema común en India, un país de 1.200 millones de habitantes donde casi 60 por ciento de sus ciudadanos carecen de saneamiento adecuado.
Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud ubicó a India al frente de los países con mayor número de personas que defecan al aire libre, con 58 por ciento de la población, incluso mujeres y niñas.
El censo de 2011 encontró que casi 70 por ciento de los hogares rurales y 18 por ciento de las viviendas urbanas carecen de cuarto de baño.
Los datos del censo de ese año confirmaron que más personas tienen teléfonos celulares, con 59 de los hogares, que inodoros, con 47 por ciento.
La situación es especialmente preocupante para las mujeres políticas del medio rural, que sostienen que el engorroso proceso de tener que hacer sus necesidades en público les impide llevar a cabo sus funciones.
Muchas también están alarmadas por la serie de ataques violentos contra las mujeres en la India rural, que son acosadas por depredadores sexuales cuando salen al campo por las noches.
Un incidente que concitó la atención de los medios de este país sucedió el 28 de mayo, cuando dos adolescentes de la localidad de Katra Shadatganj, 228 kilómetros al suroeste de Nueva Delhi, fueron violadas y colgadas de árboles.
Desde entonces se denunciaron cuatro casos similares en la misma zona. Posteriormente se supo que todas las víctimas vivían en casas sin retretes, y que fueron atacadas mientras intentaban hacer sus necesidades por la noche.
Ahora, las concejalas locales empiezan a temer por sus vidas como consecuencia de la insuficiencia de instalaciones sanitarias.
Thotakurra Kamalamma, una política de la localidad oriental de Kodi Thadi Parru, dice que su concejo nunca tuvo un cuarto de baño. Eso no impidió que la mujer participara en la política antes, pero el incidente de Katra Shadatganj la espantó, y teme sufrir un destino similar, reveló a IPS.
“Tengo una hija. ¿Si algún día me pasa algo quién la cuidará?”, se preguntó Kamalamma, que decidió renunciar a su puesto.
La concejala de Chowtapalli, Swaroopa Chamtla, también sopesa dejar su cargo, algo que su esposo le está pidiendo.
“Tengo rivales políticos a los que derroté en las elecciones. ¿Qué pasa si me siguen al campo o el monte y me atacan? Está sucediendo en todas partes, ¿no?”, expresó en diálogo con IPS.
El gobierno de India proporciona materiales de construcción a costos subsidiados, así como donaciones en efectivo, para que las familias rurales construyan retretes.
Pero Krupa Shanti, una de las primeras mujeres que intentó hacer el pago inicial de 10.000 rupias, o unos 170 dólares, sostiene que el costo es prohibitivo para muchas familias rurales de este país, donde se calcula que 30 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza de 1,25 dólares al día.
Ella también supone que los funcionarios de los gobiernos citadinos son indiferentes a la difícil situación de las mujeres en los pueblos, y por lo tanto retrasan la aprobación de los fondos para los retretes.
Estudios independientes apoyan parcialmente su opinión. Un informe del Banco Mundial de 2011 señaló que los fondos públicos para el saneamiento son sumamente insuficientes en India.
El Banco Mundial también calculó que el país perdió 53.800 millones de dólares solo en 2006 como consecuencia de la falta de saneamiento, una cifra equivalente a aproximadamente 6,4 por ciento del producto interno bruto indio.
Mientras organismos como la Organización de las Naciones Unidas reclaman una mayor participación de las mujeres en la política a nivel local, poca atención se les presta a los problemas específicos que plantea la escasez de saneamiento generalizada.
Aparajita Ramsagar, una consultora de saneamiento independiente y otrora directora de proyectos de SEWA Bharat, un sindicato de trabajadoras por cuenta propia, dijo que en el bienio 2010-2011 el gobierno aumentó de 33 a 50 por ciento la cuota de escaños para las mujeres en los consejos de las aldeas.
“El objetivo… era que más mujeres se sumaran al proceso político. Pero el gobierno no previó la necesidad de contar con retretes para ellas en los concejos locales”, explicó Ramsagar a IPS.
Pero la mayoría de los funcionarios niegan esa acusación. Según Narsimha Rama Murthy, ingeniero del departamento de sanidad de Visakhapatnam, la mayor ciudad de Andhra Pradesh, los retrasos en la financiación se deben a la burocracia propia del Estado y no a la indiferencia de las autoridades.
“Tenemos que inspeccionar y comprobar la situación antes de aprobar las solicitudes de fondos… Hay que seguir el proceso”, dijo a IPS.

Por Stella Paul
http://www.ipsnoticias.net/2014/07/falta-de-banos-en-india-expulsa-a-las-mujeres-de-la-politica/
 
 

30 de junio de 2014

Las maquilas : forma “legal” de explotación.


En las décadas de los sesenta y setenta, muchas empresas estadounidenses iniciaron una reubicación de sus industrias a pocos kilómetros de distancia, sobre todo en Centroamérica.
Estas fábricas se denominan maquilas, término árabe que hace referencia a la porción de grano que le corresponde al molinero tras la molienda. En México, una cuarta parte de los trabajadores del sector industrial, más de un millón, trabaja en las más de cuatro mil maquilas situadas en el país. En Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá y República Dominicana son más de medio millón las personas que trabajan en este tipo de fábricas en condiciones muy precarias y con multitud de derechos recortados como la libertad sindical o de negociación.
Los principales sectores utiliados son los que requieren de un mayor uso de mano de obra. Así como las  industrias textiles, de montaje de productos eléctricos, de muebles o de juguetes.


La economía prima sobre la persona

¿Que dicen los gobiernos ante la instalación de estas empresas en sus países?
Los gobiernos de los países centroamericanos, consideraron a las maquilas "la solución" ante la falta de empleo y la pobreza que padece el sesenta por ciento de los más de treinta millones de centroamericanos. Por ello, facilitaronsu asentamiento a través de la creación de las llamadas zonas francas, áreas sometidas a controles aduaneros y fiscales especiales para fomentar las inversiones de las multinacionales. En muchos casos los gobiernos dejan totalmente exentas del pago de impuestos a estas empresas. Si estas situaciones cambian, las empresas trasladan las maquilas importándoles muy poco lo que dejan atrás.

La principal excusa que interponen los gobiernos para justificar la instalación de maquilas en sus territorios es que "contribuyen" a la modernización e industrialización del país y "favorecen" el desarrollo económico de la nación. Esta afirmación se ha demostrado que no es real. En primer lugar, el sector textil es una de las ramas con menor desarrollo industrial. Para la labor que se realiza en estas fábricas de Centroamérica, la maquinaria no es necesaria. Lo son más las manos de las personas que trabajan en la cadena, ya que para coser botones o bolsillos se requiere de mano de obra, no de tecnología punta. Es la parte de la confección más sencilla, la que no necesita formación ni alta mecanización.

Otras de las características que las marcan a las maquilas son la precariedad laboral y la supresión de derechos elementales de cualquier trabajador como la libertad sindical o de negociación.

Siempre pierden más las mujeres

Otra de las particularidades de las maquilas es la primacía de la contratación de mujeres: en torno a un ochenta por ciento del total de los maquiladores centroamericanos. Los empresarios buscan a chicas, de entre quince y veinticinco años, sin hijos y sin experiencia laboral. Al ser chicas tan jóvenes y en muchos casos proceder de zonas rurales, no tienen formación en lo referente a las legislaciones laborales ni derechos que deberían tener. Ellos consideran que de esta forma la mano de obra es dócil, paciente y disciplinada. Además, al dedicarse en muchos casos al sector textil, dan por hecho que son prácticas que dominan ya que también las deben realizar en sus tareas domésticas.

En todo el mundo las mujeres trabajan y tienen a su cuidado a sus respectivas familias. Pero también sucede que el trabajo, aunque sea idéntico al de los hombres, es considerado menos importante y se les paga menos por ello. Las mujeres centroamericanas trabajan por varias razones, pero la fundamental es la económica: las casadas no tienen dinero suficiente para atender a sus familias con el dinero de sus maridos o porque ellos no trabajan; las madres solteras tienen que mantener a sus hijos; y las solteras, necesitan ayudar a sus familias porque con el dinero de sus padres no pueden vivir.

Una de las condiciones que debe tener una trabajadora de una maquila es que no esté embarazadas. Para ello se realizan de forma rutinaria pruebas de embarazo. La organización Human Rights Watch (HRW) denunció el pasado año esta práctica en determinados países como la República Dominicana a pesar de estar prohibida por varios tratados internacionales de derechos humanos. Unas de las encuestadas por HRW, Sergia Báez, declaró que “me hicieron la prueba de embarazo, que es lo más importante para ellos”. En caso de dar positivo, la trabajadora esdespedida en el momento.

Además de las horas extras no pagadas, los salarios denigrantes o las largas jornadas de trabajo, hay otros hechos más graves como las denuncias presentadas por la violencia de los empresarios o supervisores con las trabajadoras. Se ejerce en todas sus vertientes, desde la física, hasta la sexual. El hecho de que las mujeres trabajen en horarios nocturnos facilita en algunos casos los abusos sexuales.

Las condiciones en las fábricas no facilitan el trabajo ya que no son las apropiadas. No se respetan las legislaciones medioambientales y tampoco las sanitarias. En las galerías hace demasiado calor, las maquiladoras trabajan durante horas de pie, sin tiempo para tomarse un descanso. En el caso de tener que asistir a consultas médicas, los permisos para tomarse unas horas brillan por su ausencia. Y la seguridad laboral es una utopía, sobre todo en lo referente al manejo de productos químicos, a causa de lo cual en algunos países han acaecido intoxicaciones masivas

Las maquilas son una forma “legal” de explotación. Las condiciones en las que se encuentran sus trabajadores, especialmente las mujeres, son indignas. Como decía Ken Loach en una de sus últimas películas en voz de una de las trabajadoras protagonistas “queremos pan, pero también queremos rosas”. El trabajo, el pan, con salario ridículo, no es lo único que requieren estos países víctimas de esta práctica. Los derechos laborales y mejores situaciones de trabajo, las rosas, deben ser igualmente importantes.

http://laq-pilpintu.webnode.cl/products/que-son-las-maquilas-/



16 de junio de 2014

Tras la descolonización, la “despatriarcalización”



Los gobernantes del Grupo de los 77 (G-77), el mayor bloque de países del Sur en desarrollo más China, se reunirán en Bolivia  para conmemorar el 50 aniversario de su fundación.
El grupo original de 77 países reúne ahora a 133 estados, convirtiéndose así en la mayor coalición de gobiernos del ámbito internacional. Centrales entre las prioridades del G-77 desde su creación han sido la promoción de una agenda de equidad entre las naciones y las personas, el desarrollo sostenible e inclusivo y la solidaridad mundial.
Pero nada de eso se logrará sin la incorporación completa de las metas de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
A fines de mayo viajé a Bolivia para asistir a una histórica reunión internacional, en preparación para la Cumbre del G-77, dedicada exclusivamente a las mujeres y la igualdad de género. Más de 1.500 mujeres, muchas de ellas indígenas, colmaron la sala, llena de energía.
El presidente boliviano, Evo Morales, también estuvo presente, como testimonio de su compromiso y liderazgo en torno a esta agenda fundamental.
De esa reunión surgió un mensaje, alto y claro. Si queremos que en el siglo XXI cesen la discriminación, la desigualdad y la injusticia debemos centrarnos en las mujeres y las niñas – la mitad de la población mundial -, que siguen sufriendo discriminación todos los días y en todas partes.
El siglo XX acabó con la colonización. Ahora el siglo XXI debe ponerle fin a la discriminación contra las mujeres. De la descolonización debemos pasar a la “despatriarcalización”.
Esta reunión tuvo lugar en un momento crítico y en un lugar significativo. América Latina vivió sus propias luchas contra la discriminación y la opresión. En un continente al que solían caracterizar notables desigualdades y dictaduras violentas surgió un vibrante movimiento que puso a la región en el camino de la justicia social, la democracia y la igualdad.
En Bolivia existe una norma constitucional contra la violencia contra las mujeres y una ley contra la violencia política que la hacen pionera en la región y más allá.
Esta esperanza de un futuro mejor y más justo debe extenderse al mundo en su totalidad, y el G-77 puede desempeñar un papel decisivo en esto.
La elaboración de la agenda de desarrollo post-2015 y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) está llegando a una etapa crítica. El Grupo de Trabajo Abierto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible está a punto de concluir su labor y los estados miembros concluirán la nueva agenda de desarrollo en el curso de 2015.
Esto coincide con el examen y la evaluación de los 20 años de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing (1995), el marco de referencia internacional para lograr la igualdad de género y los derechos de las mujeres.
Beijing +20 nos brinda la oportunidad de impulsar una aplicación rápida y efectiva de la agenda de la igualdad de género y los derechos de las mujeres y de velar para que sea un elemento central del nuevo marco de desarrollo.
Debemos sacar el máximo provecho de estos procesos y sus interconexiones para garantizar que la igualdad de género, los derechos de las mujeres y su empoderamiento tengan un lugar destacado en la nueva agenda de desarrollo, así como acelerar su implementación.
Tenemos la oportunidad histórica y la responsabilidad colectiva de convertir a los derechos y el bienestar de las mujeres y las niñas en una prioridad política, tanto en el planeta como en cada país. Con este fin, el nuevo marco debe adoptar un enfoque integral, transformador y basado en los derechos que aborde la desigualdad estructural y la discriminación de género
Este enfoque integral debe incluir objetivos para eliminar la discriminación contra las mujeres en las leyes y las políticas, cesar la violencia de género, asegurar la efectividad de los derechos de salud sexual y reproductiva de las mujeres y las adolescentes a lo largo de sus vidas, y el reconocimiento, reducción y redistribución del trabajo de cuidados no remunerado.
Llegó la hora de ponerle todo el peso político a la aprobación de leyes que eliminen la discriminación contra las mujeres y promuevan la igualdad de género.
Llegó la hora de asignar recursos que financien los servicios a las víctimas y sobrevivientes de la violencia contra las mujeres.
Llegó la hora de fortalecer la recopilación de datos nacionales y llevar a cabo una investigación sobre el uso del tiempo para comprender mejor el trabajo de cuidados no remunerado o una investigación sobre la violencia contra las mujeres.
Llegó la hora de hacer que los espacios públicos sean seguros para las mujeres y las niñas.
Llegó la hora de mejorar la infraestructura rural para fortalecer el acceso de las mujeres a los mercados y ayudar a combatir la pobreza feminizada rural.
Llegó la hora de destacar la labor de quienes defienden la igualdad de género, de reconocer los modelos que han superado los estereotipos y ayudaron a crear igualdad de condiciones para las niñas y mujeres en todos los ámbitos, en la política y los negocios, en el mundo académico y en el servicio público, en el hogar y la comunidad.
El padre de la independencia de India, Mahatma Gandhi, dijo con razón que la verdadera liberación del colonialismo no se logrará a menos que cada ciudadano y ciudadana sea libre, igual y capaz de realizar su potencial.
El siglo XXI debe terminar con la vieja práctica del patriarcado y la discriminación de género, y desencadenar a las mujeres y las niñas para que puedan disfrutar plenamente de sus derechos humanos.

Por Lakshmi Puri
http://www.ipsnoticias.net/2014/06/tras-la-descolonizacion-la-despatriarcalizacion/

3 de junio de 2014

En Marruecos la igualdad divide.


Una propuesta para igualar los derechos de herencia de hombres y mujeres divide a Marruecos: para los “modernistas” es una aplicación de las garantías establecidas en la Constitución, para los islamistas es una violación de la ley islámica o shariá.

Y están los extremistas que lisa y llanamente quieren dar muerte a quienes promuevan la igualdad de derechos.
El tribunal penal de Casablanca sentenció en febrero al jeque Abou Naim a un mes de prisión diferida y a una multa equivalente a unos 60 dólares por emitir una fatua (edicto religioso) que ordena matar a Driss Lachgar, secretario general de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y a otros activistas de izquierda.
Lachgar había presidido el 20 de diciembre una reunión de mujeres del partido en la que reclamó revisar las leyes de herencia a fin de establecer un sistema igualitario entre hombres y mujeres.
En un vídeo publicado en YouTube, Naim acusó a Lachgar de impío y apóstata, y llamó públicamente a matarlo. Además, el jeque calificó de “putas” a las mujeres de la USFP.
Para algunos, la sentencia contra Naim es demasiado liviana. Salah El Wadie, líder del movimiento Damir (conciencia), hizo notar que la condena fue por difamación y no por incitación al asesinato.
El escritor Ahmed Assid, descrito como “cerdo” en el vídeo de Naim, dijo a los medios de comunicación que el juicio fue “una farsa”.
Terminado el proceso, el debate sobre los derechos de herencia apenas comienza.
Fatima Ait Ouassi, del movimiento 20 de Febrero que reclama la igualdad de derechos, dijo a IPS que “ahora es una necesidad que hombres y mujeres compartan la herencia de manera equitativa”.
El movimiento 20 de Febrero surgió en 2011 en el marco de la Primavera Árabe. Promovió con éxito una nueva Constitución, aprobada en un referendo en julio del mismo año. La nueva carta magna estipula el igual reparto de bienes entre hombres y mujeres.
Sin embargo, el gabinete islamista que se formó luego de las elecciones generales, en noviembre de 2011, incluyó solo a dos mujeres. Y con recambio de octubre de 2013, ingresaron seis ministras entre 39 ministros.
Marruecos todavía está lejos de la igualdad de género en la política, pero nada impide al gobierno cumplir con la Constitución, dijo Ait Ouassi.
“Ya no vivimos en la vieja sociedad árabe en la que surgió el Islam y donde las mujeres vivían bajo la supervisión de los hombres”, dijo a IPS.
“Ahora, las mujeres trabajan y contribuyen plenamente a los bienes familiares igual que los hombres, y es inconcebible que se apliquen leyes de desigualdad en cuanto a la herencia familiar”, agregó.
Según Lachgar, 19,3 por ciento de las mujeres urbanas y 12,3 por ciento de las rurales son jefas de familia.
Ante la muerte de uno de los padres, la hija mujer tiene derecho a la mitad de lo que hereda el hijo varón, según la estricta aplicación de la shariá.
Si fallece un hombre casado, a la esposa le corresponde la octava parte de la herencia, a pesar de que “las mujeres trabajan aún más que los hombres”, dijo Samir El Harrouf, miembro del Partido Socialista Unido (PSU) a IPS.
Los conservadores estiman que esto es una aplicación literal de la “ley divina”.
“Nadie puede modificar los textos sagrados en relación a la herencia y la poligamia”, dijo a periodistas el experto en jurisprudencia musulmana Redouane Benchekroune.
Sin embargo, hay otras interpretaciones. “Según mis estudios (…), esto es simplemente una falsa interpretación de los textos”, dijo El Harrouf a IPS.
Lo que el Corán concede a las mujeres en materia de herencia es apenas el mínimo que debe respetarse; nada impide que se les dé más, agregó.
Nuevos estudios sobre jurisprudencia muestran la necesidad de “distinguir en los textos religiosos entre las constantes y las variables”, abundó El Harrouf.
“Lo constante son los asuntos de fe y culto. Otros requisitos varían según el contexto social e histórico, y dependen de las condiciones específicas de cada sociedad y de una fase particular de su desarrollo histórico”.
Ait Ouassi coincidió. “Así como fuimos capaces de enmendar el código de familia, tenemos que revisar las leyes de herencia que se contradicen con los tratados internacionales sobre derechos humanos. Debemos frenar inmediatamente todas las formas de discriminación de las mujeres”, dijo.
Marruecos ratificó la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer el 21 de junio de 1993. Un nuevo y más igualitario código de familia se convirtió en ley en 2005.
Según el nuevo código, la poligamia está prohibida excepto si la primera esposa la consiente y si la autoriza un tribunal competente.
Pero la gente se las arregla para eludir la ley, casándose fuera de los registros oficiales.
Cuando la nueva esposa queda embarazada, el tribunal se ve obligado a ratificar el matrimonio porque entran en juego un bebé recién nacido y sus derechos civiles.
Por lo tanto, los sectores progresistas reclaman ilegalizar sin más la poligamia.
Los islamistas que ahora están al frente del gobierno, y que eran oposición cuando se aprobó el código, lo calificaban “una incitación a la prostitución”.
Pero en este debate también ellos están divididos. El gobernante Partido Justicia y Desarrollo (PJD) considera que la campaña por herencia igualitaria constituye una presión extranjera para alterar “la identidad de la nación”.
Mostafa El Moutassim, líder del partido islamista Alternativa Civilizacional, sostuvo en un artículo en su página de Facebook que está dispuesto a revisar las leyes que rigen el reparto de las herencias.

http://www.ipsnoticias.net/2014/04/en-marruecos-la-igualdad-divide/

25 de mayo de 2014

Temporeras del agro, grandes excluidas de bonanza chilena.


Miles de mujeres rurales de Chile que trabajan como temporeras en la agricultura para la exportación, son foco de pobreza y desigualdad y de la desprotección laboral, pese a que su labor genera ganancias multimillonarias a la industria local.
En el año 2013, las exportaciones agropecuarias de Chile totalizaron 11.580 millones de dólares, pero la remuneración mensual de la mayoría de las trabajadoras por temporada del sector no superó los 380 dólares, equivalente al salario mínimo en este país sudamericano de 17,6 millones de habitantes.
Chile está catalogado por consultoras internacionales como uno de los 25 países con mayor crecimiento a nivel mundial y el segundo que más lo ha hecho en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que integra desde 2010 como el único país latinoamericano además de México.
Es también el país con mayores grados de formalidad laboral en América Latina y el Caribe, según la Organización Internacional del Trabajo.
Sin embargo, aún persisten aquí trabajos por día o por temporada, precarios y carentes de derechos sociales básicos.
"En Chile hay una gran cantidad de trabajadores, y de trabajadoras en particular, que se vinculan a espacios del mundo laboral que son precarizados porque tienen malos sueldos, carecen de estabilidad laboral o no tienen condiciones legales en las cuales amparar su trabajo, porque son tercerizados, subcontratados, etcétera", reconoció a IPS la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Claudia Pascual.
Pero si a esa precariedad se le suma el ser mujer, residente en barrios precarios urbanos o en las áreas rurales, la realidad se vuelve aún peor, consideró la ministra.
"No es lo mismo ser mujer pobre, ser mujer mapuche, aymara, quechua; ser mujer rural, ser profesional o no serlo", añadió Pascual.
El trabajo de las y los temporeros chilenos se volvió un fenómeno masivo en la década de los 80, de la mano del auge de las plantaciones de fruta para la exportación.
"Entonces, se abrieron las puertas para el trabajo de mujeres asalariadas, que en principio fueron mujeres pobres, campesinas", explicó Alicia Muñoz, directora de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri).
"Pronto comenzaron a emigrar las mujeres de las ciudades hacia el campo, mujeres pobladoras que se transformaron en una mano de obra calificada y en líderes del trabajo asalariado del campo", completó en diálogo con IPS.
Actualmente, entre 400.000 y 500.000 chilenas y chilenos trabajan en la cosecha de frutas en cada temporada, que se extiende de septiembre a marzo. La mitad son mujeres y 70 por ciento de ellas trabajan sin contrato, según un estudio del Sernam.
Los productos agropecuarios son el segundo rubro de exportación de Chile, detrás del cobre.
En este país, los trabajos temporales los proveen principalmente empresas contratistas en los sectores de la minería, la construcción y la pesca, donde también existen contratos por día. Pero estudios y expertos coinciden en que son las mujeres temporeras de la fruta las más vulnerables, por la informalidad del trabajo y la ausencia total de beneficios sociales.
La directora de Anamuri sostiene que la cifra de trabajadores temporales para las zafras es superior a la oficial y que superaría las 700.000 personas, con alta presencia femenina, especialmente en el rubro frutícola.
"El trabajo de las mujeres es hoy en día la fruta. Ya no encontramos a las mujeres de las hortalizas, la huerta", señaló.
Los sueldos de los jornaleros para las cosechas prácticamente no subieron en dos décadas, pues los incrementos los absorbieron los "contratistas" intermediarios.
"Los salarios se estancaron hace muchos años, mientras que el costo de la vida crece muy rápido", alertó Muñoz.
Entonces, para reunir el dinero suficiente para sobrevivir los meses sin trabajo, hasta la siguiente cosecha, las mujeres deben "desdoblarse, haciendo dos turnos (unas 16 horas diarias), para ganar 800 o 1.000 dólares", explicó la dirigente campesina.
Como consecuencia, detalló, "tenemos trabajadoras desechables, que producto del cansancio y los pesticidas, a los 40 o 50 años están enfermas y sin poder trabajar".
Según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la condición de temporera oscila entre la regularidad, de formas y ciclos, y la irregularidad, por lo inestable en la duración de la relación laboral. También varía entre la inclusión y la exclusión laboral.
En Chile el empleo de temporero no se elige, sino que se encuentra como única opción, añade la FAO, cuya sede regional está en Santiago.
"Terminan pobres y desgastadas por las enfermedades que las aquejan. La mayoría de las trabajadoras asalariadas son jefas de hogar, por lo que deben encontrar otro trabajo para solventar los meses que están alejadas de las cosechas", explicó Muñoz.
El representante regional de la FAO para América Latina, Raúl Benítez, afirmó a IPS que, cuando se analizan los patrones de la inseguridad alimentaria, "uno cae en la cuenta que las mujeres sufren de manera diferenciada este problema, más marcada".
Por esa razón, añadió, "venimos trabajando activamente con las distintas agrupaciones de mujeres y las distintas agrupaciones de la sociedad civil en estos temas".
Durante la campaña electoral que la devolvió a la Presidencia en marzo, Michelle Bachelet prometió que impulsaría la mejora de un controversial proyecto de un estatuto del trabajador temporero que, según las agrupaciones, busca institucionalizar la precarización laboral en el sector.
El proyecto surgió durante el primer mandato de Bachelet (2006-2010) y fue modificado por su sucesor, Sebastián Piñera (2010-2014).
Establecía, entre otros aspectos, la opción de llegar a un acuerdo entre el empleador y el trabajador, sin la necesidad de tener un sindicato, y no garantizaba por contrato los derechos sociales de las y los trabajadores.
"Ese estatuto lo rechazamos durante el primer gobierno de la presidenta Bachelet, porque no iba en la dirección en que nosotras lo habíamos planteado. En los últimos cuatro años, la cosa se puso mucho más fea, porque cambió el origen y pasó a ser más una necesidad empresarial que de trabajadoras y trabajadores", recordó Muñoz.
"Afortunadamente fuimos escuchadas por parlamentarios y políticos, y se fue quedando el estatuto en el camino", añadió.
Ahora, las organizaciones se alistan para participar en una nueva mesa de negociación convocada por el gobierno para resolver el problema de quienes trabajan por temporadas.
"Efectivamente, nos llamaron y nos vamos a sentar en la mesa para discutir el tema de forma integral, para que se deje atrás los intereses empresariales y se ponga por fin sobre la mesa las necesidades de las trabajadoras y los trabajadores de Chile", aseveró la directora de Anamuri.
Estas mujeres, trabajadoras, madres y, en muchos casos, único sostén de su hogar, pueden trabajar por dos o tres meses durante la temporada del verano austral, una labor que en el caso de los hombres ejercen casi exclusivamente los estudiantes; y por periodos más largos, de cuatro a ocho meses.
También existe la llamada "temporera falsa", que trabaja 10 u 11 meses para un mismo empleador, pero con uno o sucesivos contratos por obra o faena, lo que la deja fuera de cualquier indemnización al momento del cese de sus labores.

Por Marianela Jarroud
http://www.ipsnoticias.net/2014/05/temporeras-de-la-agroexportacion-excluidas-de-bonanza-chilena/

23 de mayo de 2014

Las mujeres en la política mexicana: una radiografía de la desigualdad de género.



El 10 de mayo en México está dedicado a celebrar a las mujeres en su rol de madres, pero más allá de observar un día que como señala Martha Lamas nació en contraposición al movimiento feminista mexicano iniciado en Yucatán a principios del siglo XX;[i] deberíamos preguntarnos sobre el papel de las mujeres en la sociedad actual, en especial en el terreno político en el que, si bien su participación ha crecido, aún resulta marginal.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas estimaba que en 2011 la población mundial superaba los 6,974 millones de personas,[ii] de los cuales el 50.4% eran hombres y el 49.6% eran mujeres.[iii] A pesar de esa relación, las mujeres representan una minoría en la política de todos los países del mundo. Así, a inicios de 2013, sólo 23 países (12%) de los 193 miembros de la Organización de las Naciones Unidas eran gobernados por una mujer, entre ellas destacan los casos de Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández en Argentina, Angela Merkel en Alemania, la reina Isabel II en el Reino Unido y Park Geun-hye en Corea del Sur.[iv] Para 2014, se estima que sólo 9 de 152 jefes de Estados son mujeres (5.9%) y 15 de 193 jefes de Gobierno pertenecen a dicho género (7.8%).[v]
De igual forma, en 2013 sólo el 22% de los escaños de los parlamentos de todo el mundo estaban ocupados por mujeres.[vi] Si bien esto supone un gran avance respecto a 1990, cuando sólo el 13% de las curules estaban en manos femeninas,[vii] revelan que el camino que falta por recorrer para lograr la paridad es aún enorme. Ruanda es el único país del mundo en el que el número de mujeres en la Cámara Baja (64%) es mayor al de los hombres; en Europa sobresale Andorra, donde el 50% de los escaños del parlamento le pertenecen a las mujeres; y en América Latina cabe mencionar el caso de Cuba, donde 299 curules (48.9%) de las 612 que integran la Asamblea Nacional del Poder Popular son ocupadas por mujeres.[viii] El resto del mundo se sitúa en niveles inferiores, así las mujeres representan en Japón el 8.1% de las curules de la Cámara Baja; el 8.6% de la Cámara Baja de Brasil; el 12.1% de la Cámara Baja de Colombia; y el 18.3% de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.[ix]
En México, aunque la diferencia entre el porcentaje de hombres y mujeres es muy parecida a la del mundo, la relación es inversa; así, de los más de 112 millones de habitantes registrados en el país en 2010, había 57.4 millones mujeres (51.2%) frente a 54.8 millones de hombres (48.8%).[x] En el mismo sentido, las mujeres representan el 51.5% del padrón electoral mexicano y los hombres el 48.5%.[xi]
Si bien hay más mujeres que hombres en el país, en el terreno político la situación no es muy diferente a la del resto del mundo. Como resultado de las elecciones de 2012, de los 500 escaños que componen la Cámara de Diputados, 187 mujeres fueron electas (37.4%), y de los 128 lugares de la Cámara de Senadores, 44 fueron ganados por mujeres (34.4%),[xii] lo que coloca a México, no obstante, como uno de los 20 países del mundo con mejor proporción entre hombres y mujeres en el parlamento.
Sin embargo, esta situación no es extrapolable a otros cargos públicos en el país, de esa forma México nunca ha tenido una mujer como presidenta; tan sólo cinco mujeres han sido candidatas a la presidencia, cuatro de ellas por partidos pequeños de izquierda: Rosario Ibarra en 1982, Marcela Lombardo en 1994, Cecilia Soto, en el mismo año, y Patricia Mercado en 2006. La quinta candidata es más reciente, Josefina Vázquez Mota fue postulada por el Partido Acción Nacional en las elecciones de 2012 y consiguió el mejor resultado que una mujer haya obtenido al concursar por el cargo, pues alcanzó más del 25% de los votos, lo que no evitó que quedará en tercer lugar de la contienda.
Por otra parte, en los últimos 32 años, sólo 23 mujeres han ocupado alguna de las secretarías de Estado y sólo 6 han formado parte del gabinete ampliado.[xiii] En la administración de Peña Nieto, de las 17 secretarías únicamente tres (17.6%) son encabezadas por mujeres: Rosario Robles en la Secretaría de Desarrollo Social, Mercedes Juan López en la Secretaría de Salud y Claudia Ruiz Massieu en la Secretaría de Turismo.[xiv]
En otros órganos de gobierno, de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia, sólo dos son mujeres (18.2%): Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos;[xv] y de los 11 consejeros electorales del Instituto Nacional de Electoral, tres son del género femenino (27.3%): Adriana Margarita Favela, Alejandra San Martín y Beatriz Galindo.[xvi]
A pesar de los pobres resultados, podemos decir que se observa un ligero avance en los últimos años a nivel federal; sin embargo, en la política de los estados, la situación es aún peor, así en la historia de México, sólo 6 mujeres han ganado una gubernatura: en 1979, Griselda Álvarez (PRI) ganó el gobierno de Colima, convirtiéndose en la primera mujer gobernadora; en 1987, Beatriz Paredes (PRI) obtuvo el gobierno de Tlaxcala; en 1991, Dulce María Sauri (PRI) resultó vencedora en las elecciones para la gubernatura de Yucatán; en 1999, Rosario Robles (PRD) ocupó la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en sustitución de Cuauhtémoc Cárdenas; en 2004, Amalia García (PRD) se convirtió en gobernadora de Zacatecas y finalmente, en 2007, Ivonne Ortega (PRI) ganó el gobierno de Yucatán.[xvii] En la actualidad, ninguna mujer está al frente de alguna de las 32 entidades federativas que integran el país.
Acercando más la lupa, en los municipios la situación es más grave. En 2012, de 2,451 municipios 2,290 (93.4%) eran gobernados por un hombre y tan sólo 161 (6.6%) por una mujer.[xviii] En cuanto a los congresos locales, el número de mujeres aumentó de 9.6% en 1991 a 23.6% en 2011, aún así sólo ocho entidades superaba el 30% de las mujeres en sus órganos legislativos estatales para ese año (Oaxaca, 35.7%; Chiapas, 35%; Campeche, 34.3%; Baja California Sur, 33%; Tamaulipas, Morelos, Zacateca y Veracruz, 30%).[xix]
La incursión de las mujeres en la vida electoral mexicana es reciente. En 1916 se organizó en Yucatán el Primer Congreso Feminista en el que, entre diversos puntos, se abordó el tema de la participación de las mujeres en la política. Así, en 1922 Yucatán fue la primera entidad en reconocer el derecho de la mujer para votar y ser votada, de esa manera, en las elecciones de 1923 tres mujeres fueron electas diputadas locales: Elvia Carrillo Puerto hermana del gobernador del estado, Felipe Carrillo Puerto-, Beatriz Peniche Ponce y Raquel Dzib; de igual forma, Rosa Torre fue electa regidora de Mérida.[xx] A Yucatán siguieron los estados de San Luis Potosí (1923), Chiapas (1925) y Tabasco (1925).[xxi]
Durante su mandato, Lázaro Cárdenas envío una iniciativa al congreso para reconocer a las mujeres como ciudadanas; sin embargo, fue rechazada, no sería sino hasta 1946 cuando los legisladores establecieron que la mujer tenía derecho a votar y ser votada, pero únicamente en las elecciones municipales, lo que entraría en vigor en 1947 durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés. Finalmente, en 1953, en el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, se establecieron los mismos derechos para hombres y mujeres, de tal suerte que las mujeres pueden, desde entonces, votar y ser votadas para cualquier cargo público en el país.
Si bien el voto a la mujer acaba de cumplir 60 años en México, la igualdad de derechos no ha repercutido automáticamente en igualdad de condiciones. De forma que el papel de la mujer en la política nacional ha sido marginado durante muchos años. Para solucionar esa situación, en 1993 se modificó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) con la finalidad de señalar que los partidos políticos debían promover una mayor participación de la mujer en la vida política; sin embargo, la acción se quedó en una simple recomendación. No fue sino hasta 1996 cuando se estableció que los partidos no deberían tener más del 70% de los candidatos del mismo sexo, aunque nuevamente, el hecho se quedó en un buen gesto, pues no se proponían castigos para quienes no cumplieran con él.[xxii]
En 2002, por primera vez, se estipuló que debería observarse el principio de 70%-30%, y que el partido o coalición que no lo siguiera estaría sujeto a diversas sanciones. Para 2007 se avanza en la proporción y se establece una cuota de 60%-40%.[xxiii] No obstante, las elecciones intermedias de 2009 estuvieron acompañadas del escándalo, cuando 8 diputadas electas para la LXI Legislatura, pidieron licencia tras su elección para dejar el cargo a sus suplentes hombres,[xxiv] lo que reveló que las «juanitas» habían estado en las listas electorales sólo para cumplir con la cuota fijada por las autoridades. Debido a ello, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, emitió sentencia en noviembre de 2011 y estipuló que todas las candidaturas del 40% minoritario deberán tener como suplente a alguien del mismo género.[xxv]
Con estos hechos, México ha logrado avances en los últimos años, pero pigmeos para el tamaño del reto. En las elecciones de 2012, el IFE tuvo que regresar todas las listas de candidatos a los partidos, pues salvo Nueva Alianza, el resto no había cumplido con la cuota de género.[xxvi] En 2013, la administración de Peña Nieto como parte de la reforma política, envío una iniciativa al Congreso para que la proporción de candidaturas para las elecciones legislativas subiera a la proporción de 50%-50%,[xxvii] lo que finalmente fue aprobado y promulgado en enero de 2014.
Si bien México ha logrado avanzar paulatinamente en la inclusión de las mujeres en la vida política mediante la creación de un marco jurídico que asigne cuotas de género para el acceso a los cargos públicos, el número de mujeres que hoy están en dichos puestos es reducido, de forma que aún se presenta como un reto importante construir una sociedad en el que el papel de la mujer tanto en el plano social, como en el político sea reconocido por todos los mexicanos.


Héctor E. Herrera Capetillo
http://blog.cuadrivio.net/2014/05/las-mujeres-en-la-politica-mexicana-una-radiografia-de-la-desigualdad-de-genero/

20 de mayo de 2014

Mujeres Indias recolectoras de excremento.



Más un millón de parias trabajan actualmente recogiendo excrementos a mano en India. El 98% son mujeres.
Cuando cumplió trece años, la india Sudhira, hoy de sesenta, se casó en su aldea. Ese día recibió una "herencia en vida"por parte de su suegra: una canasta de bambú, una pala, una escoba y 60 casas para limpiar. A partir de ese momento, el empleo de Sudhira consistió en limpiar a diario las heces de las personas de la villa.
"La primera vez que tuve que retirar la caca con las manos, el olor fue tan horrible que me hizo vomitar", cuenta en un reportaje con la periodista brasileña Patricia Campos Mello, publicada en Folha.
47 años después, ella continúa limpiando excrementos. Se levanta a las 07.00 y comienza su ronda. En la primera casa, va hasta el fondo del terreno, donde está el "baño": un agujero en el suelo de muy escasa profundidad y a cielo abierto, rodeado por una pared baja de ladrillos.
Lógicamente, el lugar huele muy mal. En medio de una nube de moscas, Sudhira se agacha, retira los excrementos con la pala, que sostiene en las manos sin usar guantes. Luego recoge un poco de tierra, hojas y cenizas y las coloca sobre las heces. El bolo resultante es arrojado dentro de la cesta, que ella transporta sobre su cabeza. En ocasiones, el contenido del canasto escurre.
Sudhira recibe en cada casa 20 rupias (unos 30 centavos de dólar) y un pan roti, alimento similar a las tortillas mexicanas. Limpia cuatro letrinas al día y, en otras diez casas, retira la basura y los excrementos de los animales. Nadie la toca, ya que ella es considerada como "contaminada".
En un país que se ha convertido en una potencia económica, que posee armamento nuclear y que ha sido capaz de enviar un cohete a Marte, cerca de 600.000 personas hacen sus necesidades al aire libre, en el monte o baldíos. Asimismo, unos 15 millones utilizan las denominadas "letrinas secas" que -tal como se describe líneas arriba- no son más que pozos a cielo abierto donde la familia hace sus necesidades. Estas letrinas son luego limpiadas por personas de la casta de los dalits o "intocables. El 98% de los recolectores de excremento son mujeres.
La inmundicia recogida de las letrinas se arroja en cualquier parte, forma montañas malolientes en los campos y baldíos. No hay recolección de residuos, y menos una que se encargue de esa clase de deshechos.
Según datos del Banco Mundial, una de cada diez muertes en la India -unas 780.000 personas al año- se debe a falta de saneamiento básico.
En junio de 2011, el entonces Primer Ministro, Manmohan Singh, dijo que la actividad de recolectar excrementos manualmente era "una de las mayores manchas en el proceso de desarrollo de India", y prometió erradicar esa práctica al final de ese mismo año.
El gobierno aprobó en 1993 y 2013 leyes que prohíben esas labores, pero el avance hacia su cumplimiento real es lento.
"El gobierno debería incrementar la fiscalización e imponer castigos más severos para quienes empleen recolectores de heces", afirma Bezwada Wilson, coordinador del SKA, un movimiento nacional para la eliminación de esa tarea manual.

Vergüenza
Una de las contradicciones más escandalosas es que, pese a las prohibiciones, el mayor empleador de recolectores de excremento es el sistema ferroviario.
Se trata nada menos que de 178.000 vagones, cada uno cuatro baños, en los que no existe ningún tratamiento de residuos. Los deshechos caen directamente sobre las vías, y allí va el recolector a limpiar.
"Mi hermano trabajó durante 18 años limpiando caca en las vías. Se avergonzaba de ello, y le decía a su esposa que trabajaba en minas de oro", relata Wilson.
"las vías férreas indias son la mayor cloaca a cielo abierto del mundo", admite Jairam Ramesh, ministro de Desarrollo Rural del país. "Todos los trenes comprados ahora vienen equipados con baños químicos y estamos adaptando los más viejos, pero lleva tiempo", dice.
Además, el gobierno entrega partidas de 10.000 rupias -cerca de 200 dólares- para que las familias construyan baños con pozo negro. Según Ramesh, desde comienzos de 2013 hasta hoy, se construyeron en el país unos seis millones de estos baños.
Por otra parte, no se trata sólo de un tema de salud, sino también de seguridad. Según un relevamiento realizado en el Estado de Bihar, 400.000 mujeres podrían haberse salvado de ser violadas si tuvieran baños en sus casas. Esto se debe a que el 40% de las violaciones suceden cuando las mujeres salen al descampado para hacer sus necesidades.
Sin embargo, no basta mejorar el saneamiento para eliminar la recolección manual de excrementos. Es necesario entrenar a los recolectores para que puedan desempeñarse en otra actividad.
La Sulahb International, por ejemplo, enseña a 400 recolectores de Rajastán y Uttar Pradesh a coser, hacer carteras, alfombras y bordados, además de brindarles ayuda financiera.
"Cuando comencé a trabajar con los ‘intocables' hace 40 años, fue una revolución. En mi familia, (perteneciente a la casta Brahma o superior) todo el que tocara a un dalit tenía que beber luego orina de vaca para purificarse", recuerda Bindeshwar Pathak, fundador de la organización, y diseñador de un inodoro de bajo costo.

"Nadie contrataría a los parias o intocables para tareas más calificadas, como cocinar o tareas domésticas. Por eso los entrenamos, explica Wilson.
El sistema de castas siempre está presente, y se espera que unos cumplan su supuesto karma en esta vida: limpiar la caca de los otros", concluye.

http://www.montevideo.com.uy/noticiacanalmujer_234725_1.html