"las acciones son mucho mas sinceras que las palabras"..... ( Scuderi)
6 de abril de 2015
India sin igualdad de género en el mercado laboral.
Las últimas investigaciones en India muestran que solo 125 millones de mujeres en edad de trabajar están empleadas, aunque desde 2004 cada vez son menos las que están en esa situación.
Solo si este país de 1.200 millones de personas, con 380 millones de mujeres en edad de trabajar, se concentra en ofrecer a las mujeres las mismas oportunidades laborales que a los hombres, logrará alcanzar los objetivos de desarrollo y reducir la pobreza.
Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la participación femenina en la fuerza de trabajo está entre las más bajas de los mercados emergentes y de otros países de características similares.
La participación de la mujer en el mercado laboral (la proporción de mujeres en edad de trabajar que tienen o buscan empleo), es de 33 por ciento, casi la mitad del promedio de Asia Pacífico y muy por debajo del mundial, que es de 50 por ciento.
En India se instaló un debate sobre igualdad de género en las juntas directivas de las empresas, donde las mujeres apenas si constituyen cinco por ciento de los integrantes, la más baja de todos los países del grupo de economías emergentes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Una nueva ley aprobada en 2013 exigía a todas las empresas registradas en la bolsa de valores a tener por lo menos una mujer en su junta directiva para agosto de 2014. Pero el plazo tuvo que ampliarse hasta este mes porque solo una pocas lo concretaron.
La falta de mujeres en el mercado laboral de India es una “enorme pérdida de oportunidades” para el crecimiento económico del país, se lamentó la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde.
La diversidad de género en el ámbito laboral no se trata de corrección política, sino de un imperativo económico, sostienen economistas.
Un estudio del FMI, publicado en 2013, concluye que el crecimiento de India sufrió el impacto de la exclusión laboral femenina.
“Suponiendo que la brecha de género se divide a la mitad para 2017 y se recorta a un cuarto del valor de 2008 para 2027, el ingreso por habitante de India podría ser de entre 10 y 13 por ciento superior a la línea de base si se mantiene incambiada la desigualdad de género para 2020 y 2030” respectivamente”, señala el informe.
Contar y reconocer el trabajo de las mujeres
Una explicación de la aparente “ausencia” de trabajadoras es la escasez de datos a escala nacional en el sector informal. Como la mayoría de las mujeres realizan tareas no remuneradas, como el trabajo doméstico, no “cuenta” su contribución a la economía cuando se registran los datos del mercado laboral.
“El trabajo que realiza una mujer en su propia casa no se registra como actividad económica, y no se tiene en cuenta para las estadísticas nacionales de ingresos”, explicó Preet Rustagi, directora del Instituto para el Desarrollo Humano de Nueva Delhi.
“Su situación es peor que la de los servicios domésticos pagos, pues por lo menos se consideran una actividad económica y cuentan en los ingresos del país”, precisó.
Las mujeres asumen varias responsabilidades como cocinar, cuidar a las personas mayores y criar a los hijos, todos trabajos cruciales para la economía y la sociedad india, remarcó Rustagi.
En los pueblos rurales, las mujeres, además, realizan tareas vitales como criar ganado, los que también queda fuera de los registros, añadió.
Hay normas culturales que también sabotean el ingreso de las mujeres al mercado laboral formal.
“La cultura patriarcal arraigada idealiza a las mujeres en, y las limita a, los papeles de esposas y madres. Las nociones de superioridad socio-ritual de un grupo o familia pueden vincularse directamente a mayores restricciones sobre las mujeres, incluida su movilidad física y un empleo fuera de su casa”, explicó Bhim Reddy, editora adjunta del Diario de Desarrollo Humano, quien ha investigado mucho sobre las prácticas de reclutamiento de personal en el mercado laboral.
Reddy también observó que la matricula escolar desigual, en especial de jóvenes mujeres de entre 14 y 21 años, también contribuyó a la asimetría en la fuerza de trabajo.
“Una mayor proporción de mujeres en ese grupo etario, que solía formar parte de la fuerza laboral, ahora está en escuelas secundarias y facultades, y eso se refleja en la disminución de mujeres en el mercado laboral”, explicó Reddy.
Si bien el número de universitarias se multiplicó, esto no se tradujo en un aumento proporcional de profesionales en el mercado laboral, según una investigación de Everstone Capital, una empresa de inversiones.
Con 22 por ciento, la proporción de graduadas que ingresa al mercado laboral es más baja que las mujeres analfabetas que encuentran empleo.
La participación de las mujeres indias en la fuerza de trabajo cayó de 33,7 por ciento, en 1991, a 27 por ciento, en 2013, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas. Entre 2011 y 2012, había menos de 20 por ciento de mujeres entre los trabajadores de los sectores no agrícolas.
Es sorprendente que la participación laboral femenina resulte particularmente baja entre las profesionales de las ciudades, un sector que se presume encuentra menos barreras sociales.
Según datos oficiales, entre 2009 y 2010, la proporción de mujeres dedicadas a tareas domésticas no remuneradas trepó a 57 por ciento en las ciudades entre las que tenían título de grado o más, con respecto al 31 por ciento registrado entre sus pares rurales con educación primaria o media.
Los especialistas sostienen que la mecanización y la incorporación de nuevas tecnologías en la agricultura y la construcción llevó a una “masculinización” del empleo para algunas tareas en esos sectores.
Además, la explotación y el acoso en el ámbito laboral empeoraron la situación. India aprobó una nueva ley para combatir el problema, según la cual las organizaciones con más de 10 empleados deben contar con un comité de protestas para investigar las denuncias.
Pero según un estudio de la Universidad de Jawaharlal Nehry, menos de 20 por ciento de los empleadores de la capital cumplen con la norma.
Además de las campañas de sensibilización, los activistas reclaman mayor inversión en infraestructura, seguridad en el transporte público, mejores centros para el cuidado infantil y recortes tributarios para atraer a las mujeres al mercado laboral.
“Tenemos que reconocer que tenemos una crisis para luego trabajar en el empoderamiento de las mujeres y así ayudar a India a desarrollar todo su potencial económico”, subrayó Rustagi.
Por Neeta Lal
http://www.ipsnoticias.net/2015/04/india-sin-igualdad-de-genero-en-el-mercado-laboral/
5 de abril de 2015
Baños sin agua, chinches y hasta prostitución: así viven mujeres en cárceles mexicanas.

Las mujeres que están internas en el Centro Penitenciario de Piedras Negras, Coahuila, no tienen dónde dormir, ni dónde bañarse, lavarse o depositar agua para limpiar los sanitarios que usan.
Las que están recluidas en el Centro Estatal de Reinserción Social 14 El Amate, en Chiapas, tienen que soportar el mal olor que provoca la zanja con agua sucia que hay alrededor de la cocina, mientras que las que viven en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, en el Distrito Federal, no cuentan con agua corriente, algunos de los inodoros que usan no funcionan y tienen que soportar la presencia de chinches.
No muy lejos de ahí, en el Centro Preventivo y de Readaptación Social Chalco, en el Estado de México, no sólo no tienen agua corriente sino drenaje, por lo que vierten sus desechos en fosas.
Ellas también tienen que lidiar con las chinches. En otros lugares, como el Centro de Reinserción Social Duport Ostión, en Coatzacoalcos, Veracruz, además de las malas condiciones de mantenimiento e higiene del lugar, hay instalaciones eléctricas improvisadas, lo que implica el riesgo de un corto circuito o un incendio.
En el Centro de Ejecución de Sanciones Reynosa, en Tamaulipas, las internas se quejaron de que los alimentos además de insuficientes, son de mala calidad. Para los menores que viven con sus madres en espacios como el centro de Reinserciòn Social 1, en Durango, no hay alimentación especial.
En varios espacios hay hacinamientos, pero en algunos como el Centro de Reinserción Social "Lic. Jorge A. Duarte Castillo", en Baja California, las 495 internas rebasan por mucho el espacio disponible para 360, al grado de que en una estancia para seis personas es posible encontrar a 19 mujeres.
De forma simultánea a estas precarias condiciones, en varios centros penitenciarios grupos de internas gozan de privilegios o son las que controlan las actividades del resto.
Por ejemplo, en el Centro de Reinserción Social de La Paz, en Baja California Sur, hay cuatro celdas con inodoro, regadera y lavabo funcionales. Además tienen televisión, refrigerador y horno de microondas. Las afortunadas que gozan de tales espacios son sólo dos internas, es decir que cada una de ellas tiene para sí dos celdas con las comodidades descritas.
En el Centro Preventivo y de Readaptación Social Nezahualcóyotl Bordo de Xochiaca, en el Estado de México, el grupo de reclusas que controla el penal tiene el mando para el ingreso a dormitorios, actividades escolares y deportivas, uso de teléfonos públicos, elaboración y distribución de alimentos, tareas de vigilancia, mientras que el personal de seguridad cobra por permitir el acceso a visitas, evitar las albores de limpieza y hasta para no sancionar a las internas.
En el Centro de Rehabilitación Social Venustiano Carranza, en Nayarit, el grupo de internas que controlan el lugar tienen su propio nombre: "Bastoneras". Ellas son las encargadas de cobrar por el ingreso de familiares y para la visita íntima, así como el uso de teléfonos y la ubicación en los dormitorios. Su poder es tal que incluso permiten el ingreso al penal de objetos no permitidos.
En el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Culiacán, Sinaloa, quien ejerce el control es una reclusa. Pero no es ella la única privilegiada. El 70 por ciento de las celdas de ese lugar tienen cocineta, televisores de plasma, refrigeradores y hasta muebles, baños con canceles y paredes de azulejo. Incluso hay una celda con paredes de madera y una cámara de seguridad que las autoridades del penal no controlan.
Ahí también se usan los espacios de visita íntima y de tratamiento de adicciones como dormitorios, en donde se alojan una interna por celda o estancia. Cada espacio tiene pisos de azulejo, baños con cancel, sistema de airee acondicionado, ropero, televisor con plasma y sistema satelital, así como un servicio de cocina exclusivo. Algunas tienen perros como mascotas.
Por si fuera poco, las internas de ese centro tienen los candados de sus celdas.
También en Sinaloa, en el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito en Mazatlán, algunas internas tienen perros como mascotas, así como videojuegos y teléfonos celulares, mientras que en el Centro de Reinserción Social Duport Ostión Coatzacoalcos, en Veracruz, hay gallos de pelea.
PROSTITUCIÓN TRAS LAS REJAS
En 20 centros penitenciarios existe prostitución y en 66 no existe separación por situación jurídica ni clasificación, lo que en algunas ocasiones ha derivado en casos donde cohabitan mujeres y hombres. Por ejemplo, en el Centro de Ejecución de Sanciones de Matamoros, en el área de visita íntima viven una interna y un interno. En el Centro Regional de Reinserción Social Acapulco mujeres y hombres conviven en el área femenil, mientras que en el caso del Centro de Internamiento Femenil de Tanivet, Tlacolula, en Oaxaca, el pabellón psiquiátrico varonil está dentro del área de mujeres, apenas separado por una malla ciclónica, lo que impide una estricta separación entre ambos grupos. Según personal de seguridad, han habido casos de relaciones sexuales de internas con internos del pabellón psiquiátrico.
Las descripciones, tomadas del "Informe especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre las mujeres internas en centros penitenciarios", son comunes a la mayoría de las cárceles donde hay mujeres, de acuerdo con el documento dado a conocer el pasado domingo 29 de marzo.
Una cosa sobresale de entre los listados de condiciones precarias, abusos y vulneraciones a los derechos de las internas: el hecho de que no sea una situación nueva, sino la más reciente comprobación de una condición que persiste desde hace al menos una década, cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) comenzó a documentarla. La propia Comisión, máximo órgano autónomo de protección de los derechos humanos en México, señala en el informe que las condiciones descritas ya habían sido documentadas con anterioridad, pero que pese a los señalamientos y recomendaciones a diversas autoridades, nada o muy poco ha cambiado.
Para Ernesto Canales Santos, presidente de la Fundación Renace, que apoya procesos de reinserción social de personas en reclusión, lo que devela el informe de la CNDH es una "incongruencia" del gobierno mexicano, que por un lado llama a que prevalezca el Estado de Derecho en todos los ámbitos de la vida pública, mientras que en un campo del que es responsable, como es el sistema penitenciario, no aplica ese Estado de Derecho.
"Es injustificable que cuando el gobierno ejerce su mayor poder de coerción, de fuerza, que es la privación de la libertad para aquellas personas que han cometido un delito, el cumplimiento de esta privación de libertad se realice en un estado de ilegalidad", expresó en entrevista.
La propia CNDH reconoce en su informe que la imposibilidad para satisfacer la demanda de servicios dentro de las cárceles "genera un ambiente propicio para la proliferación de actos de corrupción y violencia por la necesidad de acceder a ellos, convirtiéndose en un factor que incide en el aumento de violaciones a derechos humanos de las internas".
Aunque el documento aborda sólo el caso de las mujeres, Canales señaló que la situación es similar en las cárceles para varones y en los centros de internamiento para menores de edad.
Apenas el pasado 20 de febrero, la CNDH presentó un informe especial sobre centros de tratamiento interno para menores de edad, en el que documentó diversas irregularidades en la operación de los centros donde son internados para su tratamiento menores de edad en conflicto con la ley. Entre ellas, señalaba el documento, destacaban el uso de gas lacrimógeno y gas pimienta, las inmovilizaciones en posturas forzadas o el aislamiento como formas de castigo.
Por la existencia de ese tipo de casos, Canales expuso que al hablar del sistema penitenciario el género no determina la existencia de las deplorables condiciones carcelarias. "Lo que determina las condiciones carcelarias es la negligencia de parte del gobierno", consideró.
El presidente de Renace subrayó la implicación que tiene la persistencia de estas condiciones de ilegalidad en las cárceles. Recordó que son personas que eventualmente van a regresar a las calles, "y si su experiencia ha sido vivir en un estado de puras ilegalidades, ¿con qué armas llegan afuera?". Canales hizo referencia a una estadística, según la cual en cuatro años el 80 por ciento de las personas que actualmente se encuentran en reclusión, van a estar libres.
De acuerdo con el informe de la CNDH, elaborado durante febrero y marzo de 2014, 46 por ciento de las internas tiene de 18 a 30 años y el 46 por ciento del total está por penas menores a los 5 años y 20 por ciento por penas de 6 a 10 años.
"¿Cómo van a salir? La sociedad va a recibir a estas personas y se va a agravar los índices de criminalidad precisamente porque el gobierno no ha sido cuidadoso con las prisiones", alertó.
No es un asunto menor si se considera que la CNDH documentó casos de maltrato físico, como golpes, y psicológico, como amenazas, humillaciones y conductas discriminatorias por parte de directivos, personal técnico y de custodia de los centros penitenciarios.
En la mayoría de las prisiones evaluadas, las internas denunciaron sufrir discriminación y humillaciones, aunque los golpes también fueron una situación denunciada. Incluso varias internas del Centro de Reclusión de Nezahualcóyotl Bordo de Xochiaca, en el Estado de México, dijeron haber sufrido abusos sexuales.
Además, la CNDH detectó que en 38 cárceles un grupo de internas, en algunos casos en connivencia con personal de seguridad, son quienes controlan los espacios y las actividades, e incluso llegan a imponer las sanciones a otras internas.
La Comisión se refiere a estas situaciones como " autogobierno", al que define como "un tipo de gobierno paralelo al régimen interior que legalmente debe de prevalecer en un centro penitenciario…mediante el cual un grupo de internos o internas, impone métodos informales de control y realiza actividades ilícitas intramuros, lo que deriva en graves violaciones a los derechos humanos provocadas por omisión, complicidad connivencia de la autoridad penitenciaria".
Pero la alarma no es sólo por la existencia de gobiernos alternos dentro de los centros penitenciarios, sino por sus efectos negativos como el aumento de la violencia dentro de las cárceles, la extorsión y el tráfico de sustancias prohibidas, además de la existencia de un sistema de privilegios y tratos especiales sólo para algunas internas.
Esto se agrava por el aumento de internos vinculados con el crimen organizado, quienes controla al resto de la población penitenciaria, usualmente mediante el pago de cuotas. Tal situación, apunta la CNDH, "es tolerada o incluso propiciada por algunas autoridades".
El problema de la prostitución dentro de los penales delinea una situación similar. De acuerdo con la CNDH, la saturación, la corrupción y las carencias en los centros penitenciarios la propician, pues en ocasiones la prostitución se usa como una forma de pago para acceder a servicios como un espacio y una cama para dormir o para recibir protección.
"Esta clase de abusos se pueden presentar, muchas veces gracias a la complicidad del personal o la anuencia de él, especialmente en aquellos centros mixtos en los que existen grupos de poder".
Internas de 20 centros penitenciarios refirieron a la CNDH que en esos espacios existe prostitución.
Se trata de dos centros en Coahuila (Centro Penitenciario de Piedras Negras y Centro Penitenciario Femenil de Saltillo), dos en Chihuahua (el Centro de Reinserción Social Estatal 3 en Ciudad Juárez y el 1 femenil), dos en el Distrito Federal (los Centros Femeniles de Readaptación Social Tepepan y Santa Martha Acatitla), dos en Guerrero (los centros regionales de Reinserción Social de Chilpancingo y de Acapulco), dos en Sinaloa (los Centros de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Culiacán y Mazatlán), dos en Tamaulipas (los Centros de Ejecución de Sanciones de Matamoros y de Reynosa), y dos en Veracruz (los Centros de Reinserción Social Duport Ostión Coatzacolacos y Zona I).
El resto están en Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo y Sonora.
En 66 centros no existe separación por situación jurídica ni clasificación, lo que en algunos casos que son centros mixtos ha derivado en casos donde cohabitan mujeres y hombres.
La separación y clasificación no son cosas menores, apunta el informe de la CNDH, sino que ayudan a tener control y vigilancia sobre las internas, lo que reduce la posibilidad de conflictos y agresiones.
LOS CASTIGOS Y SUS CONSECUENCIAS
El personal asignado para vigilar y custodiar las instalaciones destinadas a las mujeres internas es insuficiente. Foto: Cuartoscuro© Proporcionado por Sin Embargo El personal asignado para vigilar y custodiar las instalaciones destinadas a las mujeres internas es insuficiente. Foto: Cuartoscuro
Otro aspecto que la CNDH destaco fue el aislamiento como forma de castigo. Al respecto, apuntó en su informe que de acuerdo con la Declaración de Estambul sobre la utilización y los efectos de la reclusión en régimen de aislamiento, el aislamiento físico puede generar problemas de salud porque reduce el contacto social, además de que se pueden manifestar síntomas como el insomnio, la confusión, alucinaciones y la psicosis, además de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha considerado al aislamiento prolongado en sí mismo como un trato cruel e inhumano.
Si bien la Comisión documentó varios casos en los que se recurre al aislamiento como castigo, destaca el caso del Centro Federal Femenil de Readaptación Social "Noroeste", en Nayarit, donde se castiga a las internas aislándolas hasta por 120 días, es decir cuatro meses. El asunto es aún más grave si se considera que en ese centro penitenciario sólo se les permite a las internas una llamada telefónica cada 10 días, con una duración de 10 minutos. Si no contestan, no se les permite volver a marcar.
Canales reconoció la aportación de la CNDH al elaborar los informes, pero considera que la sola publicación de este tipo de documentos es insuficiente. "Se requiere primero que las propias autoridades tomen conciencia y estén dispuestas a cambiar sus conductas, y también se requiere una sociedad que esté pendiente o actuando en esos campos y señalando las condiciones que existen", manifestó.
Asimismo dijo que existe una correlación entre cárceles donde no existe Estado de Derecho y el índice de criminalidad de la comunidad donde se encuentra. La relación es directa: a más ilegalidad en la cárcel mayor es la criminalidad en la comunidad. Y viceversa. Por ello consideró como un elemento fundamental de la seguridad pública el que el país cuente con cárceles "limpias", en alusión al cumplimiento de las leyes.
Por Mayela Sánchez
http://www.sinembargo.mx/03-04-2015/1300519
30 de marzo de 2015
No es casualidad que machismo comience con m de mamá.
El machismo empieza desde la cuna, desde que las madres empiezan a diferenciar con los colores de las prendas de vestir.
Sigue con la entrega de los juguetes, los cuales según la familia, empiezan a construir identidad.
Despues siguen con los modos de crianza, ya que a la niñas se le enseña que si no sabe hacer las tareas del hogar, no habrá marido que las tolere.
En cambio, los niños no son obligados a aprender ni desarrollar los quehaceres del hogar, pues no es del todo obligatorio que las hagan según la crianza impuesta, ya que habrán mujeres que las harán por ellos.
Durante la adolescencia, la educación machista se profundiza con la educación sexual, ya que si ella queda embarazada, es la primera responsable por tener sexo o por no usar correctamente algún metodo anticonceptivo, y en cuanto al varón, no se le juzga tan abiertamente por negarse o aprender correctamente a usar un condón.
En la adultez juvenil, se impone un modelo en donde los oficios u profesiones se etiquetan para varones o para señoritas, en donde los paradigmas del machismo impuesto desde la cuna se han arraigado de tal forma, que romper con ello se convierte en una carga muy dificil de manejar.
Y finalmente cuando son padres, se sigue reproduciendo el molde tradicional a nivel intergeneracional.
En cuanto a la formación moral y ética, este molde se agrava por el modelo de familia.
Por ejemplo, si una madre es agredida física, psicológica y económicamente por su pareja, sea este el padre o padrastro del niño o niña, las formas correlativas del poder parental se graban en el subconsciente de los niños o niñas legitimando así la reproducción futura de la violencia doméstica.
Las mujeres tampoco tienen mucho que enorgullecerse, pues si estas son las agresoras y violentan al padre, los niños y niñas aprenderán esta conducta y las reproducirán en el futuro trayendo nefastas consecuencias a las nuevas generaciones.
Los juicios sobre otras mujeres y sus distintas formas de llevar la vida, si son negativos, enseñaran a los niños y niñas a reproducir metodos sexistas en los cuales los únicos perjudicados serán los propios hijos, ya que no se les está enseñando a respetar la dignidad humana, sin perjuicio de la conducta moral individual de cada persona.
El machismo comienza en la cuna, es inculcado por la propia mujer y sostenido por el hombre por enseñanza histórica. Por este motivo que ya el concepto violencia de género quedó pequeño y está pasando a llamarse violencia doméstica, ya que abarca a toda la familia en sus distintas expresiones y relaciones de poder.
El desafío es romper esos moldes para una crianza sana y armónica. Así podremos formar mejores seres humanos y mejorar la situación actual en cuanto a la equidad de relaciones entre hombres y mujeres.
Ahora es cuando, pues lo que podamos hacer hoy para humanizar las relaciones y equipararlas en cuanto a la enseñanza cotidiana del hogar, es lo que mañana determinará las futuras relaciones de poder en la familia chilena para que estas mejoren en pos de nuestra sociedad.
http://www.elquintopoder.cl/genero/no-es-casualidad-que-machismo-comience-con-m-de-mama/
18 de marzo de 2015
La mujer objeto.La femineidad en el juego de los imaginarios.
Una denuncia frecuente del feminismo es la de que se toma a la mujer como "objeto sexual"; y con ello, la imposibilidad de considerarla sujeto, en terminos de igualdad o alteridad. Algo culturalmente establecido y aceptado es utilizar el cuerpo de la mujer en los medios de comunicacion de masas, lo que vendria a reafirmar la hipotesis anterior.
Pero uno se pregunta, que pasa con las mujeres? se someten y prestan su cuerpo? (aunque estan las que se resisten y se niegan a ser colocadas en esa categoria) afirmarse que las que lo hacen son victimas pasivas de una dominacion patriarcal? y cual es su participacion en ese juego?En este breve ensayo es imposible responder ampliamente a la multiplicidad de preguntas que podemos hacernos al respecto, por la variedad de situaciones a las que se puede hacer referencia. Sin embargo, trataremos de abordar la problematica en una de sus vertientes,es decir, como es que una mujer se asume en tanto objeto; como es que ella misma se coloca en el lugar de objeto causa del deseo y al hacerlo pasa a ser soporte del fantasma erotico del varon.
Para ello habra que dejar de considerar a las mujeres como victimas pasivas de la dominacion masculina, Berta Hiriart ya lo ha dicho: "las mujeres no somos corderitas inhertes, es necesario cambiar la autoimagen, porque es degradante y ademas es falsa".'
La relacion hombre-mujer, es una relacion fundamentalmente de poder. La sociedad no solo es falocentrica sino falocratica, o falogocentrica como dira Derrida;' y las diferencias psiquicas de los
sexos tienen consecuencias politicas.
La lucha que se da entre los sexos, es una lucha por el poder. El dominio del poderoso se ejerce de dos maneras: por cohercion o por consenso.
Gramsci ha trabajado este asunto del consenso a nivelmacrosocial, mientras Foucault lo ubica en la microfisica del poder.
Los planteamientos de Foucault nos permiten adentrarnos en los mecanismos del consenso, sobre todo cuando plantea que si el poder no tuviese por funcion mas que reprimir, si no se ejerciese mas que de una forma negativa, seria muy fragil. Si es fuerte es debido a que produce efectos positivos a nivel del Deseo y tambien al nivel del saber.
El poder del hombre aparece como un poder explicito, (asi como en la mujer aparece ocu,lto) en esto la sociedad da su respaldo, y no se puede negar la cantidad de violencia que en determinadosmomentos este ejerce sobre la mujer (mujeres violadas, maltratadas).
Sin embargo, la dominacion tambien sigue otros canales menos claros: ahi donde se juega el consenso, y el Deseo, estaria el caso que nos ocupa.
Como es que una mujer acepta colocarse en el lugar de objeto sexual? la respuesta pudiera ser simple: por las ganancias materiales y afectivas que obtiene, pero porque?. el hombre la coloca ahi y ella lo permite? algo mas que esas ganancias? Posiblemente si. Y es aqui donde el psicioanalisis puede auxiliarnos a fin de desarmar un tanto la trama, esa de la vida cotidiana donde hombres y mujeres se insertan y que sil bien, tiene que ver con las estructuras sociales, tambien tendria que ver con las estructuras psiquicas.
Estructuras sociales y psiquicas no como instancias opuestas, sino en una relacion de extimidad. (Una relacion de extimidad es cuando lo mas intimo aparece como mas exterior, y lo mas externo, intimo).En un afan de atrapar por algun lado el problema de las diferencias sexuales, Lacan echa mano de simbolos logicos, ahi en el seminario XY cuando presenta las formulas de la sexuacion.
A partir de una disimetria, las diferencias quedan marcadas porsu ubicacion en dos distintos lugares respecto al "goce". Lacan al dar una vuelta de tuerca en la teoria psicoanalitica aborda el problema de la femineidad desde una teorizacion sobre "los goces".
En las formulas de la sexuacion ubica dos lugares: lugar Hombre y lugar Mujer. Subjetivamente se trata de sitios diferentes, y no tienen que ver ni con la biologia ni con la anatomia necesariamente; son, de hecho, consecuencia de un ordenamiento simbolico. Asi, un sujeto puede colocarse en uno u otro lugar, independientemente de si anatomicamente posee pene o vagina.
Es entonces a partir de un ordenamiento simbolico que el sujeto se estructura en la diferencia como sujeto sexuado; diferencia establecida en el orden de la cultura, y que viene a rebelarse como un malestar. No un malestar causado por la cultura, como se piensa comunmente cuando se alude a la cultura opuesta al hombre, sino un malestar en la cultura.
La sexualidad es por lo tanto una consecuencia de la organizacion significante, solo que esta organizacion significante es falocentrica, en el sentido que el falo sera la medida o parametro para los dos sexos.
De este modo, en el lugar Hombre estaran los sujetos que dicen si a la funcion falica, lo que los ubica de entrada como sujetos castrados, al acceder goce fal'ico que pone limite al goce absoluto.
En tanto, en el lugar Mujer, Lacan afirma: no hay en el Otro el significante que signifique su sexualidad. Hay un solo elemento apartir del cual se estructuran dos lugares: ese elemento es el Falo, y cada sujeto se posicionara respecto a el.
Las consecuencias de esta disimetria son de envergadura. Hombre y Mujer participan de igual manera en un goce llamado falico, en la medida en que dicen si a la funcion falica, pero del lado Mujer, queda señalado, que ella "no es toda,en ese goce." La femineidad, no parece ser en ultima instancia, sino cosa de hombres, son y han sido ellos los que han creado toda una mitologia a su alrededor, a fin de llenar ese hueco, esa hiancia abierta a nivel significante.
Humbelina Iloyden* Texto completo
http://132.248.9.34/hevila/TramasMexicoDF/1991/no2/5.pdf
14 de marzo de 2015
A 89 años del natalicio de Minerva Mirabal.
El 12 de marzo se conmemoro un año más del nacimiento de la dominicana Minerva Mirabal, quien fuera una luchadora contra la dictadura trujillista. Madre, esposa, combatiente, revolucionaria, admiradora de Fidel Castro. Minerva dejó su marca como una de las grandes heroínas de América Latina y el Caribe.A 89 años del natalicio de Minerva Mirabal, República Dominicana la recuerda como una mujer de gran valentía y coraje por su firme oposición al régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, a quien enfrentó personalmente, desde la clandestinidad y a través del Movimiento Revolucionario 14 de Junio.
Conozca a esta gran revolucionaria dominicana:
Nacida el 12 de Marzo de 1926, en Ojo de Agua, Salcedo (capital de la provincia Hermanas Mirabal en República Dominicana, Minerva fue fruto del matrimonio de Mercedes Reyes Camilo "Chea" y Enrique Mirabal Fernández, productor agrícola. Desde su niñez se destacó por su inteligencia. A los 5 años ya sabía leer y escribir y a los 7 años recitaba versos de los clásicos franceses como Víctor Hugo. Ingresó al Colegio Inmaculada Concepción de La Vega (provincia al norte del país caribeño) a los 12 años de edad. En 1946 se gradúo de bachiller en Letras y Filosofía con notas sobresalientes. En su adolescencia escribía y recitaba versos poéticos, siendo el chileno Pablo Neruda su poeta predilecto. Amante de la pintura, la música, la lectura y la escritura, Minerva se destacó por la pasión que le imprimía a las diversas expresiones artísticas y literarias.
Dignidad ante el régimen trujillista
En junio de 1949 Minerva Mirabal y sus padres fueron invitados por las autoridades de su provincia a una fiesta ofrecida en el Palacio de la Gobernación Santiago (norte), en honor al dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, que marcó el inicio del rumbo trágico para toda la familia. A mediados de agosto la familia recibió otra invitación del régimen, esta vez para la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa (norte). En esa oportunidad el dictador Trujillo aprovechó para amedrentarla sobre la opinión que Minerva tenía sobre la dictadura.
Una tercera invitación de parte del Gobierno -para una fiesta el 12 de octubre de ese año- desató la furia de Trujillo. En el evento Trujillo trató infructuosamente de atraer a la joven Mirabal. Bailó con ella en varias oportunidades y conversaron sobre aspectos políticos, recibiendo de la valiente dominicana el rechazo a sus insinuaciones.
Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva, declaró en 2012 que de la conversación entre Trujillo y Minerva se habló mucho en su casa: "Tuvieron un encontronazo. Hablaron bastante y ella después lo dejó plantado en la pista de baile. Eso lo puso furioso", relata Minou.
"Mi madre dijo a la familia que Trujillo se dio cuenta de que estaba incómoda y le preguntó: '¿Usted me está rechazando? ¿No está de acuerdo con el régimen? ¿Y si yo le enviara a mis acólitos a conquistarla?'. A lo que Minerva respondió: '¿Y si yo los conquisto a ellos?', relató Tavárez Mirabal.
De acuerdo al testimonio, Minerva le mencionó al dictador el nombre de Pericles Franco, que en ese momento estaba preso. Pericles, enemigo de Trujillo, había fundado el Partido Socialista Popular.
La dignidad de Minerva Mirabal produjo el acoso y la vigilancia permanente del dictador a toda la familia Mirabal. Un día después de la fiesta detuvieron a su padre Enrique y el 14 de octubre fueron apresadas Minerva y su madre Chea, siendo liberadas días después. Era un aviso de quien se creía dueño de la República Dominicana.
"Trujillo no necesitaba argumentos para meter a nadie preso", señalaba Minou. Y recuerda: "Mi abuela pidió ayuda a un tío que había sido general y Trujillo le mandó una advertencia: que controlara a Minerva".
En 1953 su padre fue apresado por segunda vez pero no soportó las condiciones de su encierro y en diciembre, a los dos meses de ser liberado, murió por complicaciones de salud.
Vida universitaria
Minerva Mirabal se mudó a Santo Domingo -capital del país- para inscribirse en la Universidad Autónoma de Santo Domingo para el año lectivo 1952-1953.
Para su segundo año universitario, Minerva tuvo problemas para inscribirse luego del regreso de Trujillo desde España a mediados de 1953, evidenciando que el sanguinario militar no se había olvidado de la valentía de la joven Mirabal años antes.
En su época universitaria conoció a Manolo Tavárez Justo, que se convirtió unos años después en un líder revolucionario, con el que contrajo nupcias el 20 de noviembre de 1955. El matrimonio tuvo dos hijos, Minu y Manolito.
Se graduó con honores de abogada el 28 de octubre de 1957, profesión que no pudo ejercer debido al impedimento impuesto por Trujillo.
Lucha revolucionaria
Impactados por la gesta heroica del 14 de junio de 1959 -expedición armada procedente de Cuba- tanto Minerva como Manolo se integraron de manera clandestina a la lucha política para derrocar al dictador dominicano.
Los focos en contra de Trujillo se extendieron por todo el país caribeño. Un año después, en enero de 1960, Minerva junto a sus hermanas Patria y María Teresa participaron en la creación del Movimiento 14 de Junio, en homenaje a los héroes de la expedición, y presidido por Manolo Tavárez Justo.
Minerva admiraba al líder cubano Fidel Castro, y recitaba sus famosas palabras, "Condénenme, no importa; ¡la historia me absolverá!"
"Mariposa" era el nombre clandestino de Minerva, quien también había sumado a la lucha a dos de sus hermanas. Sin embargo, el movimiento revolucionario fue denunciado al Servicio de Inteligencia Militar (SIM), y para el 21 de enero de 1960 fueron detenidos muchos de sus miembros, entre ellos Manolo y Minerva.
"Con ellas cayeron mi padre, los esposos de sus hermanas, uno de los hijos de Patria y cientos de personas del movimiento", relató Minou.
El 7 de febrero Minerva fue puesta en libertad tras permanecer encerrada en las cárceles de "La 40" y "La Victoria".
El 18 de marzo es encarcelada nuevamente junto a su hermana María Teresa, recibiendo una condena de cinco años de prisión, rebajada a tres. Tras una visita de la subcomisión de sanciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), recobraron su libertad.
Asesinato de las Mirabal
El 3 de noviembre de 1960 Trujillo afirmó al periódico El Caribe: "Los únicos problemas de mi Gobierno son la Iglesia católica y Minerva Mirabal".
Apenas cinco días luego de dicha declaración, trasladó a los esposos de Minerva y María Teresa a una cárcel de Puerto Plata, al norte del país.
El 25 de noviembre de ese año, Minerva, María Teresa y Patria salieron a visitar a sus esposos junto a Rufino de la Cruz Disla, quien ejercía de conductor.
Durante el viaje de regreso, sicarios del SIM las emboscaron para luego desmontarlas del vehículo y golpearlas brutalmente hasta la muerte, al igual que al conductor. Patria tenía 36 años, Minerva 34 y María Teresa 24.
La prensa dominicana afín al régimen dictatorial tituló: "Mueren tres hermanas y su chofer al precipitarse en el jeep en el que viajaban". El pueblo dominicano no creyó la versión oficial del crimen y se agigantó el rechazo a la férrea dictadura de Trujillo, que el 30 de mayo de 1961 fue ajusticiado por un grupo de civiles y militares en una carretera.
"Todavía sigo escuchando a mi abuela quejarse de lo que llamaba temeridad de mi madre al advertirle de lo peligroso que era Trujillo. Y mi madre contestaba siempre: 'Si me mata, yo sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte'", relató Minou.
En honor a Minerva, Patria y María Teresa, el 25 de noviembre fue declarado Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
13 de marzo de 2015
Las españolas del pijama a rayas .
El domingo 8 de Marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer sin que el Estado español brindara el más mínimo homenaje al colectivo que, quizás, más lo merecía: el de las luchadoras republicanas que se unieron a la Resistencia en Francia para combatir a las tropas nazis y que pagaron un altísimo precio por su valentía
Mujeres de Andalucía, Cataluña, Madrid, Valencia, las dos Castillas… que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración como Ravensbrück, Mauthausen o Auschwitz
Setenta años después de la liberación de esos centros de explotación y exterminio, ha llegado el momento de sacarlas del olvido al que fueron condenadas, primero, por el franquismo y, más tarde, por el llamado "Espíritu de la Transición"
«No supimos valorar lo que habíamos hecho. Por eso permanecimos en silencio, incluso tras la muerte de Franco». Quien así habla es una de las mujeres que más ha luchado y más ha sufrido por defender la libertad en España y en el resto de Europa. A punto de cumplir el siglo de vida, Neus Català me sonríe desde su silla de ruedas. Sus cuidadoras acaban de sacarla de la triste habitación en la que una docena de ancianos dormitaba frente al televisor, para traerla a la luminosa sala de visitas de la residencia geriátrica en la que pasa los últimos años de su larga y tormentosa existencia. «No nos hemos hecho valer como los hombres. La gente no sabe que también hubo españolas en los campos de concentración de Hitler», añade con voz firme.
No hay amargura en sus palabras, simplemente una prolongada resignación. Siete décadas después de recuperar la soñada libertad, Neus es consciente de que ella y sus compañeras son las olvidadas entre los olvidados. Si España enterró la historia de los más de 9.000 compatriotas que pasaron por los campos de la muerte del III Reich, aún más ignorada fue la historia que escribieron las mujeres. Mejor tarde que nunca y, por ello, el Gobierno catalán le acaba de conceder la medalla de oro de la Generalitat. Madrid, sin embargo, sigue mirando para otro lado.
Ignoradas por Franco, despreciadas por nuestra democracia
«Me ha sorprendido tanto saber que hubo mujeres combatiendo en la Guerra de España y, después, en la Resistencia… Yo pensaba que en esa época, en España las mujeres estaban encerradas en casa esperando a sus maridos. No sabía que hubiera tanta igualdad durante la República». Isa es sevillana, tiene 25 años y estudia dirección y administración de empresas.
Al igual que la inmensa mayoría de jóvenes y no tan jóvenes españoles, ha sido víctima de unos planes educativos que mantienen secuestrada la historia más reciente de nuestro país. Yo mismo soy de una generación que en el colegio, instituto y universidad veía cómo el curso terminaba siempre "casualmente" antes de que diera tiempo a explicar lo ocurrido en la España del siglo XX. ¿Te suena el cuento? Seguro que sí.
Los historiadores franquistas escribieron durante cuarenta años un relato manipulado y profundamente falso que no fue corregido con la llegada de la democracia. La vieja cantinela de "no remover el pasado" fue ni más ni menos que eso, dejar las cosas como estaban, es decir como los franquistas querían que estuvieran. Y hoy pagamos el precio de ese error: somos el único país democrático con calles y plazas dedicadas a fascistas y genocidas; el único en que se equipara a víctimas y a verdugos; el único en el que nuestro Gobierno homenajea a quienes combatieron codo con codo con las tropas nazis y desprecia a los que lucharon por la libertad en Europa.
Solo después de explicar este contexto es comprensible que Neus y las más de 300 españolas que sufrieron y murieron en los campos de concentración de Hitler no sean reconocidas como lo que son: heroínas que deberían ser puestas como modelo y ejemplo para las nuevas generaciones. Unas nuevas generaciones a las que se les ha hurtado, sencillamente, la verdad. Porque decir que Franco fue un dictador sanguinario no es una opinión política, es una realidad histórica. Porque decir que durante la II República se alcanzaron las mayores cotas de libertad y de derechos sociales de la historia, no es un juicio de valor, es un hecho contrastado. Como lo es recordar que aquella efímera democracia dotó a las mujeres de una igualdad, derecho al voto incluido, que fue la envidia de los movimientos feministas europeos. Como verdad, y no opinión, es decir que Franco acabó con todos estos avances a golpe de paseíllo, torturas y una represión que coordinó con un aliado y mentor llamado Adolf Hitler.
Libres, luchadoras y resistentes
Neus y el resto de las futuras deportadas crecieron en ese ambiente de libertad e igualdad que surgió durante la II República. La mayor parte de ellas se implicaron a fondo en la política que lo impregnaba todo en aquellos intensos y turbulentos años. Tras la sublevación de una parte del Ejército, las republicanas tomaron las armas con la misma convicción que sus compañeros.
Sabían lo que se jugaban frente a un enemigo que gritaba "Viva la muerte" y a generales como Queipo de Llano que felicitaba a sus "valientes legionarios" por violar a las mujeres: «ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas», decía ese siniestro militar que hoy, sin embargo, sigue enterrado en un lugar de honor en la basílica sevillana de La Macarena.
En la retaguardia o en los frentes de batalla trataron de frenar el avance franquista, hasta que la amarga derrota las empujó a cruzar los Pirineos. La democracia francesa recibió al medio millón de españoles como a perros y a las españolas como a putas. Porque eso era, ni más ni menos, lo que representaban las mujeres republicanas para los sectores más conservadores de la sociedad francesa. «Los periódicos de la zona, como El Patriota de los Pirineos, les tachaban de maleantes, de delincuentes que iban a contaminar a la gente. Se decía que las españolas eran unas prostitutas porque abortaban o porque fumaban», recuerda el hispanista francés Jean Ortiz.
Dolors Casadella fue confinada en las playas de St. Cyprien: «Tuvimos que dormir directamente encima de la arena. Sentada en el suelo, pasé la noche con mi niña encima de las rodillas. Rápidamente empezaron a morir los niños españoles. Mi hija vivió 15 días». Como el bebé de Dolors, perecieron más de 14.000 hombres, mujeres y niños víctimas del frío, el hambre y las enfermedades.
Pese al maltrato recibido, el inicio de la II Guerra Mundial y la fulminante ocupación alemana hizo que centenares de españolas se unieran inmediatamente a la Resistencia contra el invasor nazi. Mujeres que desempeñaron todo tipo de misiones, como narraba Neus en su libro De la Resistencia y la Deportación: «En general, las mujeres fuimos utilizadas como enlaces dentro de la densa red de información, en los pasos por las montañas y fronteras, en la solidaridad en las cárceles (...). Los controles de la policía francesa y de las patrullas alemanas los asumíamos primero nosotras. Pero estuvo además el transporte de armas y propaganda. Las mujeres también empuñaron las armas en batallas célebres como La Madeleine».
Si algo sorprende de estas luchadoras, es la poca importancia que dan a lo que hicieron; quizás porque nadie les reconoció su heroico papel. Nunca olvidaré cuando Pepita Molina me contó su historia en su pequeño piso de las afueras de París; era la primera vez que alguien se interesaba por su vida: «El marido de mi hermana Lina se llamaba Luis González. Él estaba muy metido en la guerrilla y nosotros ayudábamos en todo lo que podíamos. Un día a Luis le esperaba la Gestapo en la puerta de casa. Oímos los disparos y cuando salimos ya estaba muerto. En el forro de su gabardina encontraron panfletos con propaganda antinazi. Recuerdo que mi hermana Lina nos dijo: "Aquí no conocemos a nadie". Poco después registraron la casa y nos llevaron detenidas a las tres. Nos interrogaron por separado pero ninguna contamos nada y, al final, nos dejaron marchar. Yo ni siquiera pude ir al entierro de Luis porque los alemanes temían que se convirtiera en un acto de protesta contra la ocupación. Solo dejaron que asistieran dos personas y, claro, fueron mi hermana y mi madre. Pocos días más tarde, miembros de la Resistencia nos avisaron de que los nazis iban a volver a por nosotras y que debíamos marcharnos cuanto antes. Cogimos unas cuantas cosas y conseguimos escapar con la ayuda de varios compañeros resistentes».
Torturadas y deportadas
Lina tuvo suerte. Entre 300 y 500 españolas, sin embargo, fueron detenidas, torturadas y enviadas a los campos de concentración. A Neus la detuvieron en noviembre de 1943 junto a su marido: «Fue terrible. No recibí ni un solo golpe, pero tuve que controlar mis nervios durante más de media hora, con una pistola en cada sien y una ametralladora en la espalda. Me decían: "Habla, no seas tonta; si tu marido lo ha dicho todo y te lo carga todo a ti... Te engaña con otras mujeres"».
La práctica totalidad de estas españolas fueron deportadas, en vagones de ganado, a Ravensbrück, el puente de los cuervos. Su condición de mujeres fue un agravante más al sádico tratamiento que, de por sí, recibían los prisioneros. A su llegada les era inyectado un producto químico para que se les retirara la menstruación. En el caso de Neus, no volvió a tener la regla hasta 1951. Aún peor lo pasó Alfonsina Bueno que arrastró secuelas durante toda su vida: «Me llevaron a la enfermería junto a otras cuatro deportadas. Una enfermera rusa fue obligada a inyectarnos en la vagina o, mejor dicho, en el cuello del útero, un líquido que ni ella seguramente sabía lo que era. Lo que yo sí sé es que al salir de la maldita enfermería, entre mis piernas caían unas gotas amarillas que al mismo tiempo iban quemando la piel».
Las mujeres fueron especialmente utilizadas como conejillos de indias por los médicos SS. Les amputaban brazos y piernas para después tratar de reimplantárselos; les provocaban heridas que infectaban con bacterias con el objetivo de probar nuevos medicamentos; les cortaban músculos y les rompían huesos para estudiar los procesos de regeneración y practicar técnicas de trasplantes.
Otra de las amenazas que pendía siempre sobre ellas era la de pasar a formar parte del ejército de prostitutas que abastecía los burdeles que el III Reich abrió para "satisfacer las necesidades de sus tropas". Dolors Casadella, que había perdido a su hija pequeña en los campos franceses, tenía claro que nunca acabaría sirviendo en uno de esos tugurios: «Una mañana, al despertar la jefa de la barraca gritó: "Las que quieran ir a una casa de prostitución que pasen por mi despacho". Todas gritamos: "Hum". "Os prevengo que si no hay voluntarias, os cogeremos por la fuerza". Esto fue terrible, sobre todo las más jóvenes decidimos matarnos si nos hacían esto».
Dolors no tuvo que suicidarse pero vio como otras compañeras sí lo hicieron tras contemplar horrorizadas la forma en que eran asesinados sus hijos. Así lo recuerda Neus: «A las madres que daban a luz en aquella época les ahogaban el bebé en un cubo de agua (...). Cuando el horno crematorio no daba más de sí, se abría una zanja, se llenaba de gasolina y se les prendía fuego. Así desapareció un gran número de niños judíos o gitanos. Las SS les hacían bajar a las zanjas, con un bombón en la mano, bajo el cínico pretexto de protegerles de un bombardeo. Alguna vez lo hacían tan cerca del campo que sus madres oían sus alaridos y se volvían locas de dolor».
Solidaridad y resistencia
Al igual que los hombres, las deportadas destacan la solidaridad como uno de los principales factores que les ayudó a salir con vida de los campos. Simone Vilalta me muestra su tesoro; el regalo que le hicieron sus compañeras durante su estancia en Ravensbrück: «Cuando cumplí 21 años me entregaron este librito que habían hecho a mano y en el que habían escrito una breve historia. Me acuerdo mucho de la solidaridad que tuvimos entre nosotras. Hubo una mujer mayor que yo que me hizo de madre. Esos son los únicos buenos recuerdos que tengo del campo».
Esa solidaridad abarcó desde compartir la poca comida que recibían hasta proteger a las compañeras que se encontraban más débiles. Pero también les llevó a montar una organización clandestina para recabar información y organizar acciones de sabotaje.
Muchas de las prisioneras trabajaban en fábricas de armamento que nutrían a la Wehrmacht. Cualquier pequeña acción encaminada a retrasar o paralizar la producción era considerada un éxito por las españolas del pijama a rayas. Neus se especializó en inutilizar los proyectiles que fabricaba en el subcampo de Holleischen: «Saboteábamos las balas que teníamos que fabricar. Unas compañeras se dedicaban a cazar moscas y después las poníamos en la zona que albergaba el detonador. Cuando no teníamos moscas, escupíamos. Estoy segura de que muchas de las cajas de balas que salían de allí nunca pudieron utilizarse. Cuando regresábamos a la barraca nos preguntábamos entre nosotras: ¿Cuántas moscas has matado hoy? "Veinte, treinta, cincuenta". Cada mosca era una bala que no serviría para acabar con la vida de algún compañero. Estas pequeñas cosas representaban para nosotras una gran victoria. Era peligroso y si te cogían no lo contabas, pero seguimos haciéndolo hasta el final».
Y ese final llegó en 1945 cuando las tropas soviéticas y aliadas fueron liberando, uno a uno, los campos de concentración. Llegó la libertad para las españolas pero no la felicidad. Sin patria a la que regresar, la mayoría se instaló en Francia donde tuvieron que afrontar unas penurias económicas que se veían agravadas por el desarraigo social y por las terribles secuelas físicas y psíquicas que arrastraban de su deportación. Algunas no lo resistieron y llegaron a suicidarse. Otras, como Neus, trataron de rehacer sus vidas sin dejar de mirar a la España que languidecía baja la dictadura franquista.
Sus compañeros sintieron la más amarga de las traiciones tras la muerte de Franco. Ellos pensaban que había llegado, por fin, su momento. Creían que serían reconocidos como el resto de deportados lo habían sido por sus naciones 30 años atrás. Las luchadoras como Neus ni siquiera se lo plantearon. Como ella misma decía al comienzo de este artículo: «No supimos valorar lo que habíamos hecho». Cuarenta años después es el Estado español el que sigue sin querer valorarlas, sin querer reconocerlas. No es ignorancia, no es casualidad, no es dejación… Es una actitud premeditada de olvido. Olvido para tratar de enterrar la verdad y seguir equiparando a víctimas y a verdugos.
Carlos Hernández
(Este artículo se ha elaborado con extractos y testimonios recogidos en el libro Los últimos españoles de Mauthausen de Ediciones B)
10 de marzo de 2015
Mujeres víctimas de violencia de género sin protección en India.
“Una vez, mi esposo comenzó a abofetearme tan fuerte porque no había cocinado el arroz como a él le gustaba, que se me cayó el bebé que tenía en brazos”, contó Suruchi, de 47 años, a IPS. De estas historias hay millones en India.
Durante 20 años, Suruchi soportó agresiones físicas y verbales dentro de su hogar. Su esposo solía dejarla afuera del apartamento de noche e, incluso, un día trató de estrangularla.
“Nunca sabía qué lo iba a enfurecer, podía ser hablar con un vecino o mirar por la ventana. Me preparaba para ir a trabajar de mañana y, de repente, él anunciaba que me tenía que quedar en casa todo el día”, relató Suruchi, quien reside en esta gran ciudad costera de India.
Ella no tenía acceso a los ahorros, porque debía entregar el salario a su familia política.
“En las raras ocasiones en que me quejé, recibía una golpiza”, recordó.
Sus padres se daban cuenta de que no era feliz, pero Suruchi nunca les contó toda la historia. Tenía apenas 20 años cuando se casó.
La violencia constante dejó profundas huellas en ella y en sus hijos, en especial en el varón que sufre de ansiedad y es muy poco comunicativo.
Pero el día que sufrió una crisis nerviosa tras un episodio más violento de lo habitual decidió que ya era suficiente.
“Tenía esperanzas de que si le obedecía, las cosas mejorarían. Mientras me recuperaba en un hospital, comprendí que mi actitud fomentaba el abuso y que debía alejarme, por mí y por mis hijos”, relató a IPS.
Suruchi logró dejar el pasado atrás. Ahora es independiente y estudia derecho, pero no todas las víctimas de violencia intrafamiliar lo logran.
La última encuesta de hogares, de 2006, señala que 40 por ciento de las mujeres indias sufren violencia dentro de sus hogares.
La población femenina constituye 48 por ciento de los 1.200 millones de habitantes de India, por lo que cientos de millones de mujeres viven una pesadilla en sus hogares en una de las consideradas mayores democracias del mundo.
Pero muchos especialistas estiman que un estudio realizado en 2003 por una organización sin fines de lucro, con apoyo de la Comisión de Planificación de India, es mucho más realista al elevar la proporción de mujeres maltratadas a 84 por ciento.
Eso “nos dice que hay muchos casos que no se denuncian”, explicó Rashmi Anand, una sobreviviente de violencia intrafamiliar y encargada de un servicio de ayuda y asistencia legal, con apoyo de la policía, para mujeres víctimas de maltrato en Nueva Delhi.
Es interesante que las cifras de esta violencia que aparecen en las estadísticas de delitos en muchos estados es significativamente mayor que las que figuran a escala nacional.
Abundante violencia y pocas soluciones
Un estudio de 2013 del Consejo Nacional de Investigación sobre Economía Aplicada, con sede en Nueva Delhi, señala que las mujeres casadas consultadas dijeron sufrir una golpiza por salir de la casa sin permiso (54 por ciento), no cocinar bien (35 por ciento) e insuficientes pagos de la dote (36 por ciento).
La dote está prohibida por ley, pero sigue siendo una práctica muy generalizada en India.
Otra investigación de 2014 de la revista Population and Development Review, muestra que las mujeres que tienen mayor formación que sus esposos corren un riesgo mayor de ser maltratadas, pues los hombres recurren a la violencia para reforzar su poder y su control sobre ellas.
En 1983, la violencia intrafamiliar se reconoció como delito en el artículo 498-A del Código Penal. Pero recién en 2005 se aprobó una ley específica contra el flagelo.
La norma, entre otras cosas, define la violencia dentro del hogar y amplía su alcance a abuso verbal, económico y emocional. También toma en cuenta las necesidades de apoyo económico para las mujeres, las protege de ser expulsadas de su casa y dispone de asistencia económica y la custodia temporal de sus hijos.
Desde su aprobación, hubo un aumento en el número de mujeres que buscan ayuda.
“Antes, las mujeres solo buscaban ayuda legal cuando las echaban de su casa”, señaló C.P. Nautiyal, quien asesora a las víctimas de violencia intrafamiliar en Nueva Delhi.
“La mayoría de las mujeres creían que era un comportamiento aceptable sufrir abuso verbal o recibir bofetadas de su marido. Desde la aprobación de la ley hay una mayor conciencia sobre la violencia en el hogar”, remarcó.
Pero todavía hay un estigma vinculado al estatus de divorciada, lo que impide que muchas pidan ayuda.
“En materia económica, las mujeres lograron grandes avances, no así en lo que se refiere a su crecimiento personal”, puntualizó Anand.“Hay mucha presión para seguir casadas”, coincidió la abogada Flavia Agnes, defensora de los derechos de las mujeres.“Incluso a las mujeres de clase alta no les gusta decir que están divorciadas o separadas. Es como ser violada, lo van a esconder lo más posible”, explicó.
Las mujeres con menos capacitación y menos privilegios son las que más piden ayuda, coinciden especialistas. Y es a ellas a quienes más les falla el sistema.
Lo que más se siente es la falta de refugios estatales adecuados.
“Me paso buscando lugares para mandar a mujeres pobres y maltratadas”, se lamentó Anand. De los cinco refugios para situaciones de crisis en Nueva Delhi, solo dos funcionan. Y estos solo pueden alojar a 30 mujeres, no más de un mes y solo con sus hijos menores de siete años.
También urge la necesidad de contar con tribunales rápidos. La justicia es lenta, el proceso puede llevar años y hasta décadas.
Pero solo con leyes no se puede contener la violencia dentro de los hogares, avivada por comportamientos arraigados en una sociedad fuertemente patriarcal.
La última Encuesta Nacional de Salud Familiar, de 2006, encontró que más de 51 por ciento de los hombres consultados dijeron que no les parecía mal golpear a sus esposas. Y lo peor, 54 por ciento de las mujeres entrevistadas, señalaron que en ciertas circunstancias se justificaba el maltrato.
Análisis de Shai Venkatraman
http://www.ipsnoticias.net/2015/03/mujeres-victimas-de-violencia-de-genero-sin-proteccion-en-india/
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