19 de enero de 2016

La igualdad de género es una meta lejana en India.



 Las mujeres son casi la mitad de los 1.250 millones de habitantes de India pero la igualdad de género – en la política, la economía, la educación o la salud – sigue siendo un sueño lejano para la mayoría, como confirma el PNUD en su Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2015.
El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ubica a India en el lugar 130 de 155 países en su Índice de Desigualdad de Género (IDG), a la zaga de la mayor parte de Asia, incluso de países menos industrializados, como Bangladesh y Pakistán, que ocupan los lugares 111 y 121, respectivamente.
El IDG se basa en tres parámetros, la salud reproductiva, el empoderamiento y la actividad económica. El desempeño de este país, pésimo en los tres, es especialmente preocupante en cuanto a la representación de las mujeres en el poder legislativo.
Las mujeres solo ocupan 12,2 por ciento de los escaños parlamentarios en la mayor democracia del mundo, frente a 19,7 por ciento en Pakistán, 20 por ciento en Bangladesh y 27,6 por ciento en Afganistán.
La mortalidad materna de India es una de las más altas del mundo, con 190 muertes cada 100.000 nacidos vivos, en comparación con 170 muertes tanto en Bangladesh como en Pakistán, afirma el IDH.
Solo 27 por ciento de las mujeres reciben educación secundaria, en relación a 34 por ciento en Bangladesh. En cuanto a la participación laboral femenina, India ostenta 27 por ciento, frente al 57 por ciento de Bangladesh.
India solo supera levemente al resto del sur de Asia en la natalidad adolescente – el número de nacimientos cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años -, que mejoró marginalmente de 0,61 a 0,563.
Los activistas afirman que la baja puntuación de India en el IDG no es de extrañar dada la feroz resistencia al cambio y la arraigada mentalidad patriarcal que imperan en el país.
“Hace años que estamos al fondo de la pirámide de la equidad de género. ¿Qué hay de nuevo?”, cuestionó Ranjana Kumari, directora del Centro de Investigación Social, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva Delhi.
“Aunque ahora la agenda de género tiene mayor visibilidad en India, ese impulso positivo no se expresó en una mayor inversión para las mujeres en los diferentes sectores, debido a la continua discriminación y las leyes y políticas ineficaces”, comentó en diálogo con IPS.
Kumari señala que uno de los instrumentos fundamentales para el cambio, el proyecto de ley de Cuotas para la Mujer, que pretende otorgar 33 por ciento de los escaños legislativos a las mujeres – aún no fue aprobado por la cámara alta, la Rajya Sabha, aunque la cámara baja, Lok Sabha, lo aprobó en 2010.
“Hasta que se aborde este requisito básico las mujeres indias no estarán verdaderamente empoderadas”, subrayó la activista.
Según algunas mujeres que se dedican a la política, los partidos las excluyen basados en la percepción común de que las mujeres no tienen la capacidad de ganar. “Aquellas que logran ganar las elecciones tienen que trabajar el doble para demostrar su valía en comparación con los hombres”, sostuvo una política que habló con a IPS con la condición de guardar el anonimato.
Esto es así aunque la Constitución consagra el principio de la igualdad de género. El marco jurídico, así como las políticas y planes de desarrollo, apuntan a la promoción y la igualdad de las mujeres. India, como signataria de la Declaración del Milenio, aprobada en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2000, reafirmó su compromiso con la promoción de la paridad de género.
“Estos objetivos no son solo deseables en sí mismos, sino que son fundamentales para lograr los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU”, opinó Abha Khatri, exprofesora de ciencias políticas en la Universidad de Delhi.
También son necesarios “la cuota de 33 por ciento de mujeres en los órganos locales, las legislaturas estatales y el Parlamento, la eliminación de todas las formas de violencia contra la mujer…, hacer que la participación de las mujeres en la educación sea segura, la eliminación de la selección del sexo antes del nacimiento, y el acceso universal a la salud sexual y reproductiva”, añadió.
India se transformó en la tercera economía de Asia, después de China y Japón, pero su producto interno bruto (PIB) de más de dos billones de dólares no benefició a sus mujeres, según los economistas. De hecho, la participación laboral femenina bajó de 35 por ciento en 1990 a 27 por ciento en 2013.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo sobre las tendencias mundiales del empleo en 2012 concluyó que muchas mujeres indias solo pueden encontrar trabajos marginales en la economía informal, con salarios bajos y poca o ninguna seguridad laboral.
Aunque más de 60 por ciento de las mujeres urbanas forman parte del sector informal, el desempleo de aquellas con títulos de posgrado sigue siendo de 15,7 por ciento, señala el informe.
Cerca de 20 por ciento de las mujeres urbanas trabajan como empleadas domésticas, limpiadoras, vendedoras ambulantes o en tiendas. Casi 43 por ciento tienen un empleo autónomo y la misma proporción tiene un empleo remunerado, según datos de la Organización Nacional de Encuestas correspondientes a 2011.
Casi 46 por ciento de las mujeres urbanas asalariadas no reciben prestaciones de seguridad ni beneficios laborales, mientras que 58 por ciento carece de contratos laborales escritos.
Un ejemplo es Archana Desai, de 35 años. La mujer de Nueva Delhi perdió su empleo en una cadena minorista mundial debido a recortes presupuestarios. Aunque tiene un título de administración de empresas, Desai ahora trabaja como profesora de tiempo parcial en una academia de formación donde gana una fracción de su salario anterior.
“Aunque técnicamente estoy calificada para ocupar la posición de gerente, me tengo que conformar con algo que no me apasiona. ¿Por qué el gobierno no puede darnos empleos a las mujeres como yo?”, cuestionó.
Resolver los problemas de desempleo femenino puede ser algo profundamente transformador para la economía del país, según el informe El poder de la paridad: el avance de la igualdad de las mujeres en India, de la consultora estadounidense McKinsey Global Institute.
La mejora de la paridad de género en el lugar de trabajo en India agregaría la friolera de 2,9 billones de dólares a su PIB en 2025, sostiene el informe.
Las mujeres constituyen casi 30 por ciento del total de trabajadores del país. Hace falta adoptar políticas más estrictas para cumplir el principio de igualdad de oportunidades laborales y salariales que reconoce la ley sobre igualdad de remuneración de 1976.
Algunas medidas procuran paliar la inequidad de género. El gobierno anunció una cuota de 33 por ciento destinada a las mujeres en las fuerzas policiales para los puestos de agentes de policía hasta subinspectores, con el fin de que la policía sea más sensible al género.
“La clave para lograr la paridad de género son los recursos. Necesitamos presupuestación y dinero que se asigne y se gaste efectivamente en el logro de estos objetivos con perspectiva de género”, exhortó Kumari.

http://www.ipsnoticias.net/2016/01/la-igualdad-de-genero-es-una-meta-lejana-en-india/

11 de enero de 2016

Alice Paul: "Defensora y heroina de los derechos de las mujeres"


Alice Paul nació de una familia cuaquera en Moorestown, New Jersey un 11 de enero de 1885. Curso sus estudios universitarios en el Colegio Swarthmore y la Universidad de Pensylvania donde obtuvo una maestria en sociologia. En 1907 Paul se mudo a Inglaterra donde obtuvo su doctorado de la Escuela de Economia y Ciencias Politicas (LSE).
En 1908 Paul escucho a Christabel Pankhurst dar un discurso en la Universidad de Birmingham. Inspirada por lo escuchado, Paul se unio a la Union Social y Politica de las Mujeres (WSPU) y sus actos la llevaron a ser arrestada y encarcelada en tres ocasiones. Como otras sufragistas hizo huelgas de hambre y fue forzada a comer.
Despues de ser arrestada una vez Pail conocio a Lucy Burns, otra Americana que se habia unido a WSPU mientras estudiaba en Inglaterra. Paul regreso a su casa en 1910 donde se envolvio en el movimiento de sufragio en los Estados Unidos.
En 1913 Paul se unio con Lucy Burns para formar La Union Congresional de Mujeres Sufregistas (CUWS) y trataron de introducer los metodos de militantes utilizados por La Union Social y Politica de Mujeres en Gran Bretana. Esto incluia organizer enormes demostraciones y piquetes a diario frente a la Casa Blanca.
Despues de el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Paul era constantemente asaltada por presentes masculinos bastante patrioticos mientras hacia piquetes fuera de la Casa Blanca. En octubre de 1917 Paul fue arrestada y encarcelada por siete meses.
Paul entro en huelga de hambre y tuvo que ser dejaba en libertad de la prision. En enero de 1918, Woodrow Wilson anuncio que las mujeres sufregistas necesitaban urgentemente medidas de guerra. No fue hasta el 1920 que la enmienda numero diesinueve le aseguro el voto a las mujeres.
Paul continuo su campan de los derecho para la mujer y en 1938 fundo el Partido Mundial para la Igualdad de la Mujer tambien conocida como World Women’s Party. Paul tambien exitosamente procure referencias para la igualdad de los sexos en el preambulo de la escritura auntentica de las Naciones Unidas y en el Acto de los Derechos Civiles de 1964. Alice Paul murio en Moorestown, New Jersey el 9 de Julio de 1977.

http://laclase.info/genero/alice-paul-defensora-y-heroina-de-los-derechos-de-las-mujeres

8 de enero de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA MUJER EN EL MEDIO RURAL


El mundo rural acoge el 20% de la población mundial y ocupa un 80% del territorio,
siendo su “dedicación”, hasta hace bien poco, exclusivamente agrícola y ganadera. En
España el porcentaje aumenta, siendo el 24% de la población la que vive en algo más
del 80% del territorio, dedicándose fundamentalmente a la actividad agraria y con un
nivel de rentas que apenas alcanza el 50% de la media europea (Fernández Aguerri,
2002). En términos reales, esto implica que casi cinco millones de mujeres viven en este
ámbito, lo que representa el 15% de la población española (Merino, 2002).
A este hecho, hay que añadir el progresivo envejecimiento de la población rural, como
consecuencia del éxodo de los jóvenes, de tal forma que el 60% de los titulares de las
explotaciones agrarias tienen más de 55 años y solamente el 6% tiene menos de 35 años
(Fernández Aguerri, 2002).
Además, la población femenina española en el medio rural no ha sido ajena a la
progresiva incorporación de la mujer al ámbito de la actividad extradoméstica, al
mercado laboral y a la sociedad civil en general, producidas en las últimas décadas. Ha
aumentado su actividad laboral fuera del núcleo doméstico y está en proceso de
desaparición la figura de “ayuda familiar” como dedicación principal, sobre todo entre
las jóvenes (Libro Blanco, 2003).
Es por ello que el perfil típico de la mujer rural es el de una mujer casada de 50 años,
con una media 2,3 hijos y que dedica diariamente cinco horas a actividades fuera del
hogar y ocho a las tareas domésticas. Menos del 9% de las explotaciones son dirigidas
por mujeres y son de dimensiones bastante más pequeñas que las dirigidas por hombres
(Merino, 2002). El 82% de ellas ayudan en las explotaciones agrarias, pero el 59% no
paga ninguna cotización social por el desempeño de una actividad económica (Merino,
2002). Esto hace que su aportación sea considerada “invisible” (Massot, 2002; Millán,
2002; Muñiz, 2002; Quintanilla, 2002; Libro Blanco, 2003).
Situación de la mujer en el medio rural
Además de las funciones que la mujer desempeña en el medio rural, debemos de
considerar cual es la situación real del colectivo más numeroso en este ámbito, que es el
que proporciona ayuda familiar (82%)(Merino, 2002). Entre los elementos a destacar
encontramos:
- La mujer carece de independencia económica (Chulvi, 1999), pues el trabajo que
realiza en la empresa familiar es un trabajo que va a engrosar una bolsa común, cuya
titularidad ostenta el cabeza de familia. Es un trabajo que contribuyendo de forma
muy importante a la marcha del negocio familiar, no reporta de forma directa y
personal remuneración, derechos sociales e identidad profesional (Millán, 2002).
- Complementariamente, la mujer no cotiza a la seguridad social (Muñiz, 2002;
Talens, 1999), por lo que no tiene derecho a beneficiarse de una cobertura social
adecuada, ni a percibir indemnización de paro, accidente o maternidad. Entre las
razones que lo justifican se encuentra el hecho de que los ingresos de estas empresas
no suelen ser tan altos que permitan afrontar el pago de dos cotizaciones a la
Seguridad Social, en cuyo caso se paga sólo la del marido y la mujer se queda de
nuevo y como siempre con los derechos que derivan de su condición de esposa y
madre, como si nada más aportara a la empresa familiar (Millán, 2002). Para
subsanar esta situación, en España los sistemas de Seguridad Social que regulan los
autónomos en el régimen agrario, incluyen la posibilidad de que tanto el marido
como la mujer coticen como titulares de la explotación y, por tanto, tengan sus
propios derechos a las prestaciones.
 Además, la mujer sufre enfermedades psicosomáticas y sobreenvejecimiento, como
consecuencia de los grandes esfuerzos físicos y considerables tensiones nerviosas
que su trabajo conlleva; además, compatibilizar el trabajo de la explotación con las
tareas domésticas supone, no sólo un alargamiento de la jornada, sino un conflicto
de roles, con el consiguiente riesgo de enfermedades psicosomáticas. Esta situación
se agrava cuando las condiciones de trabajo se precarizan y no se reconoce
debidamente su trabajo (Talens, 1999).
Otro factor que afecta a la salud es el entorno de vida y de trabajo, la exposición a
sustancias peligrosas y productos de protección de las cosechas, que conllevan
riesgos para la salud, así como el contacto con plantas y animales capaces de
transmitir enfermedades. También es importante considerar las enfermedades
profesionales específicas de ciertas actividades agrícolas.
- Lo expuesto anteriormente justifica que cada vez es más necesario el
reconocimiento jurídico del Estatuto del cónyuge colaborador, establecido en otros
países como Francia, Austria, Finlandia y Suecia (Millán, 2002; Muñiz, 2002) o la
del “estatuto del Agricultor/a y Ganadero/a” (Millán, 2002), que recoja los derechos
y las obligaciones de los prof.esionales de la agricultura y la ganadería, así como que
regule y conceda de una vez por todas el necesario status legal a estas mujeres que
hasta ahora sólo figuran como ayuda familiar, haciendo dimanar para ellas la precisa
protección social y el justo reconocimiento jurídico que su actividad merece (Millán,
2002).
- La titularidad femenina de la explotación depende del sistema de sucesión vigente
en cada zona geográfica, ya que en buena parte del país, existen regímenes que
establecen que la mujer sólo accederá a la propiedad y será heredera en el caso de
que no exista un varón entre los hijos. En el caso de que si tengan derechos
sucesorios, se observa que algunas hijas no han heredado bienes de sus padres, sino
que éste se los ha cedido vía compraventa, pese a que no ha habido ninguna
transacción económica, siendo uno de los copropietarios sus esposos. De esta forma,
la titularidad de la explotación se masculiniza y es por ello que se observa que la
proporción de titulares de explotación presenta notables variaciones desde el punto
de vista territorial (Libro Blanco, 2003). A este hecho contribuye, que en áreas
altamente envejecidas el acceso a la titularidad por parte de la mujer se debe a la
desaparición de hombres titulares de edades avanzadas.
- Asimismo, la mujer no participa plenamente en las relaciones de poder que se
establecen dentro de la unidad familiar (reparto de tareas, toma de decisiones, etc.),
ni tampoco hay un reparto igualitario entre hombres y mujeres de las
responsabilidades públicas (trabajo asalariado, participación en el poder político y
económico, en la toma de decisiones) y privadas (trabajo doméstico, cuidado de los
hijos y mayores, etc.) (Chulvi, 1999).

Texto completo:
http://www.upct.es/~economia

7 de enero de 2016

Violaciones y abusos sufren mujeres inmigrantes que cruzan la frontera.


A los inmigrantes centroamericanos, las violaciones sexuales los toman por sorpresa. No sólo porque, a diferencia de hace cinco años, los abusos pillan a otra generación de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños menos informados por venir de provincias más remotas, sino porque una vez en México el ataque es por igual contra hombres y mujeres.
Efectivamente: el 70% de las más de 100, 000 mujeres migrantes y alrededor de 70,000 hombres indocumentados que ingresan cada año en México, padecen algún tipo de abuso sexual según el estudio de la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración y las estadísticas de la red de albergues en todo el país.
El gobierno ha dicho que ya no hay violaciones, pero es mentira”, afirma el sacerdote Tomás González “Fray Tormenta”, fundador del albergue La72, en Tenosique, Tabasco, una ruta que los “sin papeles” han tomado como alternativa al estado de Chiapas, donde el operativo Frontera Sur arreció la persecución de indocumentados desde que Estados Unidos se quejó del arribo masivo de niños migrantes.
Lo peor de este momento –argumenta- es que si bien hace cinco años cuando abrió el albergue las mujeres se inyectaban anticonceptivos por si acaso las atacaban sexualmente, hoy por hoy no toman absolutamente nada antes de salir de su país.
“Lo sé porque tratamos de llevar una estadística y de los ocho casos de violaciones (dos contra varones) que se han presentado en los últimos tres meses ninguna se había inyectado nada porque cada vez vienen de regiones más lejanas y con menos información.”
Lea también: Qué es la “inyección anti-México” que toman las migrantes centroamericanas
Generalmente los pueblos originarios de los migrantes centroamericanos actuales tienen altos índices de pobreza y, según testimonios recabados en los albergues, no tienen dinero para comprar anticonceptivos o inyecciones, es muy caro para ellos.
“Sabemos de casos de mujeres que tomaban píldoras y hormonas desde antes del año 2000 pero los testimonios que yo tengo son otros: ya no lo hacen” afirma el cura González.
Las mujeres no tienen acceso a educación sexual y se vienen a interedar en el tema hasta que les pasa la violación y después el aborto tampoco es una opción porque sigue siendo un tabú, se sienten estigmatizadas y criminalizadas de tan sólo considerarlo”.
Despues que en el refugio La 72 –que subsiste gracias a las donaciones de la organización alemana Médicos sin Fronteras- se detectó este problema de desinformación, se comenzó a implementar un programa de asistencia con medicamentos y pláticas preventivas para mostrar a las mujeres que no es necesario aceptar una violación sexual como parte de la cuota que las llevará “al otro lado”.
El estudio de la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración que advirtió de un corredor que lleva de Guatemala al estado de Chiapas (Huehuetenango-La Mesilla-Comitán) donde los feminicidios y violaciones son el pan de todos los días, concluye que la implementación del Plan Frontera Sur ha orillado a los migrantes a exponerse más.

“La creciente presencia de autoridades ha forzado a los migrantes a buscar rutas alternas para evadir los puntos de inspección migratorio. Las mujeres, en particular, se enfrentan a múltiples violaciones de sus derechos humanos desde el momento en que salen de sus comunidades”.
TIEMPO ATRÁS
Desde el año 2009, este diario dio cuenta de los altos índices de abuso sexual contra las mujeres migrantes centroamericanas. En ese entonces, se volvió una creencia popular que la mayoría, si no es que todas las mujeres que viajaban en “La Bestia”, serían violadas, ya por los Zetas o por los maras; por la policía, pobladores o compañeros de viaje.
Por eso, para evitar embarazos comenzaron a cargar con condones o a usar anticonceptivos en todo momento.
“Mi estrategia para que los hombres no se metan conmigo es darme a respetar, les hablo poco y de usted, pero eso son precauciones mínimas, sé que poco me serviría si quieren abusar de mi y por eso inyecto”, detalló en ese tiempo la hondureña Patricia Alvarado en la frontera con Guatemala, poco antes de llegar al paraje conocido como La Arrocera.
Una familia integrada por padre e hijos en La Arrocera azotó durante dos años a todas las mujeres que cruzaban el camino hasta 2011, cuando la fiscalía detuvo a todos los integrantes, pero al poco tiempo se multiplicaron los grupos de violadores en diversas regiones de los estados del sur y algunos solitarios hacia el norte que siguen sin control.

http://www.laopinion.com/2015/10/21/mexico-violaciones-sexuales-sorprenden-a-hombres-y-mujeres-indocumentados/

6 de enero de 2016

Las condiciones de las mujeres en la migración a Estados Unidos.



En las últimas décadas, se produjo una serie de cambios políticos y sociales que
modificó el panorama de la migración internacional en la región. Los procesos de
globalización socioeconómica generan una demanda global de fuerza laboral, por ello,
en la dinámica de los movimientos migratorios de México y Centroamérica, se observan
dos características principales: por un lado, existe un aumento de la emigración de los
centros urbanos y, por el otro, se ve un cambio importante en su demografía por la
creciente feminización de los flujos migratorios, misma que se caracteriza por una
mayor participación de mujeres migrantes como proveedoras económicas.
Año tras año miles de mujeres toman la decisión de emigrar a los Estados Unidos para
mejorar sus condiciones de vida. Los motivos por los que abandonan sus países de
origen son diversos: para reunirse con sus familiares, por falta de trabajo, por la
pobreza, por la necesidad de independencia personal, familiar o social, para huir de
situaciones de violencia doméstica o social; así mismo, si son jefas de familia, porque
recae sobre ellas la responsabilidad económica de la supervivencia del hogar y en su
país no encuentran los ingresos suficientes.
La mayor participación de las mujeres en la migración es un problema complejo que
tiene que ver con múltiples factores: económicos, políticos, sociales, culturales, e
individuales. Este último factor es muy importante porque las mujeres pueden dejar de
ser sujetos pasivos para convertirse en sujetos activos en la toma de sus decisiones.
Sin embargo, el factor cultural y dentro de él, el llamado ―sueño americano‖, reforzado
en el imaginario de los hombres y las mujeres migrantes, también cobran relevancia
para el estudio de las historias de migración de las mujeres.
Aunque las investigaciones sobre la feminización de los flujos migratorios han crecido,
no se ha logrado del todo hacer visible la condición de las mujeres respecto a los
hombres en la migración, ya que en el trayecto existen muchos peligros que ponen en riesgo su vida por la condición de ser mujer. La mayoría de ellas, tanto en México como
en Estados Unidos, sufre violaciones a sus derechos humanos, son vulnerables a
padecer discriminación, desintegración familiar, privaciones, abusos verbales, físicos y
sexuales, extorsión, explotación, etcétera. Existe para ellas una situación de doble
vulnerabilidad: a) por su condición de mujeres, y b) por su situación de migrantes y, en
muchos casos, se agrega el que son indígenas, sujetas a discriminación.
Esta mayor vulnerabilidad es producto de la construcción social del género que se
agudiza por las relaciones de poder, pues en la migración se conjuntan las estructuras
tradicionales: género, clase y raza.
―En las relaciones de poder convergen las diversas condiciones de identidad que
conforman a las personas y cada una suma o resta poderes a cada cual. El género, la
edad, la nacionalidad, la clase social o casta, (…), la comunidad, la religión, la salud, la
ideología y la política, los saberes y otras más, son las condiciones y estados que se
conjugan en cada mujer y en cada hombre, (…) cada persona está definida por una
condición genérica, una condición nacional, étnica, tribal, de clan, racial, lingüística (…)
y así sucesivamente hasta agotar las condiciones significativas en el mapa y en el
itinerario personal.
―De manera diferente, las condiciones proveen a las mujeres y a los hombres de
prestigio, estatus, posición, jerarquía y valor superiores, y también les dotan de bienes,
oportunidades, recursos y poderío, al mismo tiempo que otras implican su inferioridad,
la desposesión, la opresión (…)‖ (Lagarde, 2001, 66-67). Esta vulnerabilidad se ahonda
también por las características de las rutas migratorias, pues son los lugares de mayor
tránsito de humanos, mercancías, drogas, de redes delincuenciales de trata y
explotación sexual de personas.
Es importante señalar que las experiencias de las mujeres en la migración no son
homogéneas, sino que adoptan variadas modalidades y ocurren de modos muy
distintos. Las causas y motivaciones son diversas; suelen viajar solas o acompañadas
por algún familiar, amigo o conocido; se insertan de manera distinta en los lugares de
destino y la temporalidad de su migración también es diferente en cada caso. Esto
quiere decir que el estudio de la migración femenina debe hacerse con una visión
amplia que considere todas las modalidades en las que suele presentarse y que
considere el carácter evolutivo y cambiante de los procesos sociales. Es importante
insistir en que los diferenciales por sexo en la migración deben ser resaltados; de este
modo puede tenerse un panorama más completo de la mayor vulnerabilidad de la mujer
como sujeto migrante.
En el pasado, la migración femenina respondía a motivos de reunificación familiar, o
durante su proceso migratorio dependían del apoyo de un hombre. Actualmente las
mujeres migrantes también se desplazan solas y en ocasiones de manera autónoma, ya
no para reunirse con sus familiares sino para mejorar su situación económica, social y
personal.
Un resumen de varios de los estudios oficiales observa que la feminización de la migración se
expresa en el desarrollo de diversos grupos de mujeres:
 Mujeres que migran en función de reunificación familiar.
 Mujeres que migran por su dependencia con algún varón (padre, esposo, hermanos
con el que viajan o del que son acompañantes).
 Mujeres que buscan huir de conflictos familiares y de esas relaciones de poder.
 Jóvenes solteras que se ven sin posibilidad de desarrollo en su lugar de origen.
 Mujeres que son jefas de familia que buscan otras oportunidades de subsistencia.
 Mujeres víctimas de redes de prostitución.
 Mujeres que tienen que pagar deudas familiares, varias de ellas contraídas con las
redes para el traslado de emigrantes (prestamistas, bancos, coyotes) que ―pasaron‖
a algún familiar anteriormente.
De esta manera, el aumento de la migración femenina en términos macro económicos
contribuye a ampliar algunos rasgos de la migración y abre nuevos: a) dinamizar con
sus remesas la economía de sus países de origen igual que los hombres; b) resolver las
necesidades de reproducción económica y social de los países de atracción, tanto como
los hombres; c) solucionar sus propias necesidades de sobrevivencia y desarrollo,
aunque debe estudiarse a qué costos en cuanto a su desgaste como fuerza laboral, así
como a los conflictos en la pareja, la familia y la comunidad por la independencia
adquirida por las migrantes; y, d) en cierta medida hace visible la problemática de la
falta de equidad de género, aunque se van creando nuevos estereotipos y estigmas.
En los dos primeros aspectos la situación es igual a la que presentan los hombres
migrantes, pero en la solución de las necesidades propias como la búsqueda de una
solución a las problemáticas de género en la familia o con la pareja, hacen que la
migración internacional de las mujeres altere, o por lo menos ponga en cuestión, los
roles, los estereotipos y los imaginarios de las mujeres y de sus redes sociales, así
como la viabilidad de las políticas públicas migratorias sin enfoque de género.

Texto completo : http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/migracion.pdf

5 de enero de 2016

El impacto de la migración sobre la mujer.



La migración es un tema complejo y para poder entender tal complejidad en su totalidad es necesario señalar los diferentes tipos de migración, tal como la migración interna, internacional, temporal, permanente, legal, ilegal, voluntaria y forzada. Es también importante entender las diferencias geográficas de la migración ya que las razones para migrar pueden variar de región en región y de país en país. Además existe la dimensión de género de la migración – ya que de 200 millones de migrantes internacionales, la mitad son mujeres – y el impacto, las influencias y también las experiencias de la migración pueden ser diferentes para las mujeres y para los hombres.
En algunos casos las mujeres migrantes eligen desplazarse pero la mayoría son forzadas a dejar sus regiones o países debido a la pobreza, falta de oportunidades, conflicto, persecución, degradación ambiental o desastres naturales que afectan su seguridad y su forma de vida.
Las mujeres que eligen migrar experimentan la migración de una manera distinta a las mujeres que son forzadas a migrar y el impacto sobre las familias y comunidades que las mujeres dejan atrás puede variar dependiendo de las razones por las cuales ellas han migrado. La migración también puede tener un impacto emocional y psicológico sobre la mujer cuando ellas migran solas y dejan atrás a sus familiares e hijas/os. Las mujeres que migran tendrán que empezar una nueva vida en su país de destino, pero si son deportadas, a lo mejor tendrán que dejar a sus hijos, son enseres, y su hogar, que con tanto sacrificio han creado. Muchas veces sus hijos son dados en adopción a otras familias y esto es una violación a sus derechos humanos.
En general, la migración tiene un impacto sobre la posición social y el papel de la mujer. Es evidente que las mujeres que eligen migrar demuestran que se integran y se adaptan mejor a su región o país de destinación. Sus experiencias pueden ser positivas y benefíciales, mientras que aquellas que son forzadas a migrar pueden tener una experiencia negativa, dolorosa e incluso traumática. Ya sea una elección o no, la experiencia de la migración sigue siendo un desafío en términos del idioma, el clima y las diferencias culturales, junto con la falta de leyes y reglamentos apropiados para proteger los derechos de las mujeres migrantes.
Las mujeres que son capaces de encontrar empleo en la región o país de destinación pueden experimentar un elemento de independencia económica y de empoderamiento, lo cual no siempre es el caso en sus países de origen donde valores culturales tradicionales o falta de empleo, familias mas extensas etc. obligan a las mujeres a depender económicamente de sus parejas o maridos. También se puede decir que la desigualdad de género en sus países de origen puede ser un factor poderoso en conducir a las mujeres a migrar especialmente cuando se tiene expectativas económicas y políticas que no se pueden realizar en sus países. Como consecuencia, esta situación puede conllevar a cambios en las relaciones y en las dinámicas de la familia, ya que parejas o maridos rehúsan o son incapaces de aceptar o adaptarse a los cambios en donde las mujeres tienen un ingreso considerable o sean las encargadas de mantener a la familia. Este cambio en el papel y las responsabilidades de las mujeres podría ser una señal de empoderamiento pero también puede conllevar a una presión adicional para las mujeres, quienes tienen que balancear las responsabilidades familiares, los quehaceres domésticos, trabajos de cuidado y la aseguración de estabilidad financiera, lo que incrementa el volumen de su trabajo substancialmente.
El papel tradicional de género en cuanto a la posición de la mujer en la sociedad también puede determinar el tipo de trabajo que las mujeres pueden hacer, lo cual puede conllevar a trabajos mal remunerados tal como trabajos domésticos. El peligro con estos trabajos es que las mujeres migrantes pueden volverse aisladas y mas vulnerables al abuso por parte de los empleadores y en algunas ocasiones se les impide ejercer sus derechos como trabajadoras. Además, las mujeres que son admitidas como trabajadoras se concentran comúnmente en ocupaciones ‘femeninas’ como enfermeras, niñeras, trabajadoras de limpieza y asistentes de servicio al cliente de poca remuneración.
Como las mujeres son definidas al entrar a un país también puede afectar sus derechos sociales y privilegios, incluyendo la capacidad de obtener de una manera rápida la ciudadanía legal. Estudios han demostrado que las mujeres más a menudo que los hombres son negadas la ciudadanía completa. Sin embargo, las leyes y reglamentos de inmigración del país de destinación influyen la migración de las mujeres y los hombres de diferente manera. Las políticas de migración de los países de recepción implícitamente asumen un estatus de ‘dependiente’ para las mujeres y un estatus de migrante ‘independiente’ para los hombres. Las mujeres son muchas veces clasificadas por su relación con los hombres con quienes migran.
Otro aspecto muy importante de la migración son las remesas enviadas por mujeres migrantes a sus familias en sus países de origen lo cual puede ser una fuente de ingreso de los hogares muy importante. Informes del Banco Mundial para el 2004 indican que las remesas recibidas por países en vías de desarrollo equivalen a unos 126 mil millones de dólares americanos, casi el doble de la cantidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y aproximadamente el 75 por ciento del total de la inversión extranjera directa. Lamentablemente, no hay datos basados por género que muestren las contribuciones de las mujeres a estas remesas, pero hay evidencia de que en algunos países esto es significante. Por ejemplo, en el caso de los dominicanos trabajando en España, hasta un 78 por ciento de todas las remesas fueron enviadas por mujeres, a pesar de que ellas representan solo el 61.4 por ciento de los migrantes.
Un grave impacto de la migración de la mujer es la fuga de talento en los países de origen cuando migran enfermeras, parteras y doctoras. Mientras que la Organización Mundial de la salud (OMS) recomienda una proporción de 100 enfermeras por cada 100,000 habitantes, en algunos países de África la proporción ha bajado a 10 por cada 100,000 habitantes. Al mismo tiempo, en algunos países Escandinavos la proporción llega hasta un 2,000 enfermeras por cada 100,000 habitantes.
Una cuestión de gran preocupación es el tráfico de mujeres y niñas quienes están atrapadas en la prostitución forzada y otras formas de explotación las cuales son una forma de esclavitud moderna.

http://www.socintwomen.org.uk/es/resolutions/20091120-santodomingo-imw.html

18 de diciembre de 2015

Migración y Género.


Hasta mediados de la década de los 80, la migración era considerada como un fenómeno del sexo masculino. Hoy en día, las mujeres dan razón casi de la mitad de la población migrante en todo el mundo. La migración muchas veces se considera como género neutro, ya que trata el proceso del desplazamiento de personas, sin embargo, de hecho está relacionada con el género ya que la migración impacta de manera distinta a hombres y mujeres y a grupos diferentes de hombres y mujeres en su proceso de desplazamiento.
La conciencia de los fenómenos relacionados con el género expone papeles y relaciones entre hombres y mujeres que pueden ser imperceptibles, así como obvios. Estas relaciones son definidas en y por las estructuras socioculturales y los sistemas de la sociedad donde viven las personas . Las experiencias  que los hombres y mujeres tienen como migrantes difieren y muchas de las diferencias se deben al papel, la conducta y las relaciones que la sociedad asigna a, y espera de, una mujer o un hombre en un país de origen y un país de destino.
En el diseño de políticas y programas, es importante reconocer y respetar los antecedentes y el contexto sociocultural para las relaciones de género en los países de origen. Esto tendrá impactos y determinará la habilidad de los individuos para beneficiarse de las políticas y los programas.
Aunque los desplazamientos de poblaciones sean un proceso de género neutro, están relacionados con el género debido a que mujeres y hombres migran por diferentes razones, usan diferentes canales y tienen diferentes experiencias. El contexto social, dentro del cual ocurre la migración, es totalmente influenciado por el género y las relaciones familiares. Esto, a su vez, influye plenamente en la conducta de la migración y también afecta las experiencias por las que pasan hombres y mujeres. El papel que el género desempeña en la decisión de un individuo de migrar o no también ilustra por qué es importante considerar los asuntos de género cuando se consideran y se formulan opciones de política migratoria – sin considerar si se enfocan en la inmigración, reunificación familiar, migración de trabajo, reasentamiento, o asilo.
Hoy en día, las mujeres migrantes son reconocidas no sólo como dependientes, o parte del proceso de reunificación familiar, o como migrantes forzadas en situaciones de desplazamiento, sino también como agentes independientes y jefas de familia o estrategas. Actualmente, las mujeres dan razón de casi la mitad de la población migrante en todo el mundo.
Sin embargo, las políticas y disposiciones relacionadas con la migración en países de origen y/o de destino generalmente no se han ajustado a esta tendencia. A pesar de la evidencia cada vez mayor acerca de la naturaleza relacionada con el género de la migración, la mayoría de las políticas y disposiciones relacionadas con la migración no son influidas por el género. Muchas veces, subestiman o menosprecian la naturaleza de género de la migración, con consecuencias imprevistas para las mujeres. A pesar de la “feminización de la migración”, todavía con frecuencia se tiende a tomar a los hombres como la “norma”, ignorando las necesidades, aspiraciones y capacidad para actuar de manera independiente de las mujeres. Las políticas y las disposiciones normalmente no consideran los papeles y las relaciones entre hombres y mujeres.
Puntos Importantes
El término “sexo” se refiere a las diferencias biológicas entre mujeres y hombres. Las diferencias biológicas son fijas y (principalmente) inalterables y varían poco a través de culturas y con el tiempo.
El género se refiere a las diferencias entre hombres y mujeres y cómo son percibidas en y por
diferentes culturas y estructuras sociales. Género no es simplemente otra palabra para mujeres.
La distinción entre “género” y “sexo” puede ser significativa. A pesar de que las diferencias
biológicas vinculadas al sexo no se pueden cambiar con facilidad, las diferencias relacionadas con el género y las relaciones de género pueden cambiar y son afectadas por políticas, disposiciones y legislaciones. “Género” no se refiere necesariamente a diferencias o asuntos vinculados a las características biológicas de mujeres y hombres, aunque las diferencias relacionadas con el género y las diferencias vinculadas al sexo a menudo son interrelacionadas.
El género es quizás el único factor más importante que moldea las experiencias de los migrantes
– más importante que su país de origen o destino, su edad, clase, raza o cultura. Como tal, afecta
muchas políticas y programas que los gobiernos implementan, no sólo en el campo de la migración.
Al mismo tiempo, el proceso de la migración incide en las relaciones y funciones de género.
Al abordar la tarea de desarrollar respuestas apropiadas de políticas y programas, varios
conceptos pueden proporcionar asistencia.
• El papel del género se refiere a las diferentes actividades que son atribuidas a hombres y
mujeres basándose en sus diferencias de género percibidas. En general, los hombres tienen
un papel productivo y muchas veces un papel de administración y las mujeres tienen un
papel productivo, un papel reproductivo (parto), y un papel doméstico. Estos papeles están
sujetos a cambios, pero a menudo son un reflejo de las normas sociales y la percepción
dominante cuyos tipos de papeles son “apropiados del género”.
• La brecha de género se refiere a la disparidad entre la representación demográfica y real
con respecto al acceso a derechos, recursos y habilidad para ser escuchado y contado. Por
ejemplo, las mujeres a menudo son las principales trabajadoras agrícolas/proveedoras
de alimentos que normalmente todavía no poseen tierras ni tienen acceso a recursos. La
sensibilidad de género se refiere al reconocimiento de diferencias y desigualdades entre los
papeles, responsabilidades, necesidades e identidades de mujeres y hombres.
• Corriente principal de género es una metodología para trabajar hacia el progreso de las
mujeres y las metas de igualdad de género. La última meta de la corriente principal de género es lograr la igualdad de género. La acción de inclinarse por una perspectiva de género es el proceso de valorar las implicaciones para mujeres y hombres de cualquier acción planeada,
incluyendo legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles. Es una
estrategia para hacer que los asuntos y las experiencias de mujeres, así como hombres, sean
una dimensión integral del diseño, implementación, supervisión y evaluación de políticas y
programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales de manera de que mujeres y
hombres se beneficien de manera igual y la desigualdad no sea perpetuada.
La igualdad de género se refiere a las normas, valores y derechos que se requieren para
asegurar que hombres y mujeres pueden lograr una condición igual sin neutralizar las
diferencias biológicas entre ellos.
• La equidad de género, la cual debería distinguirse de la igualdad de género, se refiere al
proceso de imparcialidad en el otorgamiento del acceso a los recursos. Por ejemplo, haciendo que sea tan importante y factibles para las niñas lograr la educación secundaria como para los niños.
• El equilibrio de género se refiere a la participación de un número igual de mujeres y
hombres en una actividad o una organización, y de manera más importante, a un nivel igual
de responsabilidades para hombres y mujeres.
• El género neutro se refiere a la búsqueda de opciones e intervenciones que están basadas
en metas u objetivos de manera tal que está libre del impacto de géneros. La neutralidad de
géneros se refiere no sólo al resultado o esa acción, sino también a su diseño.
• El género ciego se refiere a acciones que parecen ser neutras pero en realidad son tendenciosas
y no toman en cuenta factores que contribuyen a un resultado no equitativo.

Articulo completo
http://www.crmsv.org/documentos/iom_emm_es/v2/v2s10_cm.pdf