11 de mayo de 2017

El olvidado origen del Día de la Madre.



La proclama pacifista contra las guerras quedó muy lejos de la celebración comercial
Aunque muchos crean que el Día de la Madre es una jornada simplemente comercial, cuyo origen es simplemente atribuible al afán de estimular las ventas, lo cierto es que fue una proclama antibelicista y una convocatoria a un congreso mundial de madres, lo que dio inicio aCorría 1870, cuando la escritora estadounidense Julia Ward Howe, una pionera del activismo, el abolicionismo de la esclavitud y los derechos de las mujeres, convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene plena vigencia.

En la proclama se convocaba a un Congreso Internacional de Madres buscando promover alianzas entre diferentes naciones y el arreglo sin belicismos de cuestiones internacionales. Las buenas intenciones de la primera mujer electa para la Academia Estadounidense de Artes y Letras, en 1908, apenas lograrían que el Congreso de su país, votara en 1914, a instancias del presidente Woodrow Wilson, la celebración anual del Día de la Madre.

La idea se concretó pero jamás tuvo efectos reales

Su idea de un congreso de madres, no logró verla concretada en tanto escribía por aquellos días que las mujeres “están más interesadas en la promoción del sufragio femenino que en idear una protesta mundial de mujeres contra las crueldades de la guerra”. la fecha en cuestión.
Sus ideas no obstante fueron tomadas por Anna Jarvis, un ama de casa que organizó a las mujeres durante la Guerra Civil para trabajar en mejorar las condiciones sanitarias de los hijos heridos en combate y en 1868 comenzó a trabajar para conciliar los vecinos de la Unión y la Confederación. Su hija también Anna Jarvis, cuando su madre murió, promovió la idea del día de las madres. En 1873, mujeres en 18 ciudades estadunidenses realizaron una reunión del Día de las Madres, y en Virginia Occidental en 1907 se celebró el primer congreso, que no tuvo mayores efectos reales.

La proclama original de Julia Ward, es aún material de estudio en EE.UU.

“¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión. En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales”.

http://www.lr21.com.uy/mundo/

9 de mayo de 2017

La militarización de las fronteras y la esclavitud son un negocio para corporaciones europeas .


El informe da voz y valor a las personas migrantes que intentan acceder a Europa a través de la frontera sur Española o se acaban estrellando contra ella.
“Tras la Frontera” es un informe que pretende atravesar el mar, los muros y las vallas para tratar de acercarse a la realidad de la ciudadanía migrante y su imperante necesidad de reparación y justicia. Aquella ciudadanía que sufre y cuestiona lo más profundo de nuestro sistema. Así se anuncia este trabajo presentado hoy en Madrid por el colectivo Caminando fronteras, que lleva más de 15 años trabajando con comunidades migrantes en la frontera sur, recogiendo sus testimonios, denunciando y visibilizando.
La creciente militarización de las fronteras españolas toma nombres y cuerpos en este informe “Tras la Frontera” cuyo gran valor es que está realizado desde el testimonio directo de las víctimas de esta contienda. De hecho, la presentación ha contado con el aporte de la senegalesa Sylvie, quien llegó a nuestro país en patera después de haber visto cómo 8 compañeros morían durante el viaje. Le ha acompañado la activista de Caminando Fronteras, Helena Maleno.
Frente a la narrativa habitual de las migraciones, que reduce al o a la migrante a tópicos de “victimización y cosificación” cuando no a la clara criminalización, este trabajo apuesta por dar voz a aquellas personas que “intentan acceder a Europa a través de la frontera sur Española o desgraciadamente se acaban estrellando contra ella”. Con datos desde septiembre de 2015 a diciembre de 2016 y el testimonio de migrantes procedentes de 15 países africanos que han contado sus historias en la docena de lugares marcados a fuego por tantos días, cuando no años, de espera y sufrimiento; los bosques de Nador, Bel Younech , Castillejo, Boukhalef, Mesnana.

“El informe denuncia, pero también plantea soluciones que pueden ser llevadas a cabo desde mañana”, reta Helena Maleno, a pesar de saber que nos enfrentamos a un gran negocio: "la militarización de las fronteras y la esclavitud son un negocio para corporaciones europeas", ha dicho durante la presentación. Las mismas empresas europeas que venden armas a los países del norte de África –y por tanto, contribuyen a generar y acrecentar conflictos en esos países- son las responsables de la militarización de nuestras fronteras para impedir la entrada de esas personas huyendo de esos conflictos. Hablamos de empresas como Indra, recientemente relacionada con el PP. Otro negocio vinculado a la migración es la esclavitud.

Realidad invisible: la feminización de las migraciones y el reclamo de mujeres, niñas y niños

Las migraciones, al igual que la pobreza, tienen rostro femenino. La guerra de las fronteras no se muestra menos intensa ni siquiera con la infancia migrante. Mujeres y niños sufren agresiones y violaciones. Y si consiguen llegar a España, siguen recibiendo maltrato, son “criminalizadas” y no se les presta ayuda psicológica y afectiva a pesar de haber sufrido situaciones traumáticas. Frente a esto, Caminando Fronteras reclama al Gobierno la aplicación del protocolo de atención a víctimas de tragedias utilizado en accidentes de tráfico o de avión pero nunca en el caso de los supervivientes de tragedias migratorias. Estas son trasladadas a comisaría en el marco de la Ley de Extranjería y, generalmente, pasan a un Centro de Internamiento para Extranjeros.
Sylvie Agnes Sambou fue testiga de la muere de 8 de los compañeros con los que viajaba en patera hacia las islas Canarias. A su llegada, asegura, no fue tratada como una persona. "La primera noche, después de desembarcar, la pasé en comisaría. Nos interrogaban, nos preguntaban que quién era el capitán", ha explicado hoy.

"Después de pasar 11 días en la patera, sin comer y solo bebiendo agua de mar, el trato de la policía fue muy malo. Solo querían que denunciáramos al capitán y decía que a cambio nos daría papeles", ha asegurado Agnes Sambou, quien se negó y finalmente decidió declarar en favor de un compañero que, asegura, fue acusado falsamente de ser quien manejaba la embarcación (normalmente los tratantes no viajan en la patera y las autoridades lo saben)
Entre septiembre de 2015 y diciembre de 2016, 388 personas han muerto en su intento de llegar a España en patera, un 31,4% son menores y un 7,9% son mujeres, según el informe de la ONG Caminando Fronteras. La organización documenta que detrás de estas muertes, más allá del riesgo implícito del cruce migratorio, están las deficiencias detectadas durante las labores de rescate en la frontera sur que "priman el control migratorio sobre la salvaguarda de la vida.
A lo largo de sus páginas, el informe de Caminado Fronteras denuncia la descoordinación entre Marruecos y España, el bloqueo de embarcaciones en alta mar por parte de la Guardia Civil para evitar su llegada nuestras costas, la suspensión de las operaciones de Salvamento Marítimo durante la noche en la zona del Estrecho o el tiempo tomado en reaccionar para iniciar las acciones de rescate. Estas, describen, "han sido las causas evitables que provocaron pérdidas de vidas humanas en todas las zonas de acceso por vía marítima.

http://amecopress.net/spip.php?article15821

5 de mayo de 2017

La violencia familiar.



La violencia familiar es un fenómeno social que afecta a un alto porcentaje de familias de cualquier comunidad, en todos los niveles económicos y culturales. Incluso muchas veces las personas violentas en su hogar muestran hacia el mundo externo lo que parecería ser una conducta intachable. Y es importante tener en cuenta que lo que está detrás de esta violencia es siempre el intento por controlar al otro. Es decir que siempre se trata de un abuso de poder.

La violencia puede ser de tipo emocional, física, sexual, financiera, socio-ambiental. Se suele usar la crítica, la humillación, el silencio, las prohibiciones no razonables, el control y la vigilancia o el retacear dinero, como formas de ejercer el dominio. La conducta violenta es un problema en sí mismo. El alcohol o las drogas no son sus causas ni la explican, aunque es cierto que agravan el caso. Tengamos presente que en la mayoría de los casos los maltratadores no son adictos.

A las víctimas les cuesta relatar lo ocurrido pues tienen miedo, vergüenza, y porque tienden a echarse la culpa de lo que les pasa. Incluso es común que impere el temor y la sensación de culpa en quienes reciben el maltrato. Entre los cuadros principales de violencia familiar tenemos: la violencia conyugal, el maltrato infantil, el maltrato a ancianos y el maltrato a discapacitados.

La violencia conyugal es aquella que se establece en la relación íntima y estable entre un hombre y una mujer, estén o no legalmente casados. El hombre violento tiene una percepción rígida y estructurada de la realidad. Sus ideas son cerradas, ve a su mujer como una provocadora y como si fuera parte de su propiedad. Una de las mayores incidencias del maltrato ocurre durante el embarazo, parto o post parto. En un gran porcentaje de casos de mujeres maltratadas encontramos que la violencia de sus maridos se incrementó o comenzó con el embarazo (casi siempre durante el tercer trimestre de gestación).

El violento no tolera límites ni que sus asuntos sean conocidos por terceros. Se enfurece con la víctima y con quienes cree que la apoyan. En la puerta de juzgados, comisarías y a la salida de audiencias, hombres violentos mataron a esposas o ex esposas. Y por ello se recomienda no tomar audiencias o entrevistas en conjunto para proteger así a la víctima y evitar la confrontación de ésta con el victimario. Es importante recordar que la violencia es la única alternativa conocida por el violento para influir en aquella persona a la que quiere dominar. Y cuando eso falla por algún motivo, muchas veces decide matar para ejercer así un control definitivo.
La violencia conyugal se desarrolla en tres etapas. La primera etapa es de violencia sutil, la que se manifestará por ejemplo mostrando indiferencia por el otro, ridiculizándolo, burlándose de sus opiniones, no tomándolo en cuenta y lesionando de este modo su autoestima. En esta primera etapa la víctima empieza a presentar un debilitamiento psíquico, puede llegar a mostrarse más introvertida o depresiva. En la segunda etapa se llega a la violencia verbal, donde el agresor insulta a la víctima o la amenaza con futuras agresiones físicas o incluso con matarla. Es en esta segunda etapa que la víctima empieza a caer en un estado de miedo constante. Y en la tercera etapa hablamos ya concretamente de violencia física. Esta violencia comienza con apretones o pellizcos, sigue con cachetadas, luego con golpes de puño o patadas. Después se puede llegar también a la agresión sexual. Y esta escalada creciente de violencia puede concluir efectivamente en un homicidio.

En la violencia conyugal observamos también un ciclo que se repite y que estaría conformado por tres fases. La primera fase es la llamada “fase de luna de miel”, la que se da luego de un episodio violento y durante la cual el agresor dice sentirse culpable, pide disculpas y jura que no lo volverá a hacer. La fase que sigue es la “fase de escalada de la tensión”, en la cual el victimario parece cargarse nuevamente de tensión que empieza a manifestar paulatinamente y que la víctima reconoce y teme. Y la última fase es la “fase violenta”, en la que el victimario estalla nuevamente en un ataque violento. Este ciclo se repite una y otra vez, pero sus consecuencias son cada vez más violentas y más graves.

En el cuadro de violencia conyugal, el foco de la tarea psicoterapéutica no es el problema conyugal sino el poner a salvo y proteger a la mujer y a los hijos. Esa debe ser la meta primera e inmediata siempre.

Para hacer mención ahora, al menos brevemente, del maltrato infantil, en principio es preciso aclarar que los hijos testigos de la violencia desarrollada por otros miembros de la familia sufren el mismo daño y sintomatología que quienes son maltratados directamente. Ser testigo es una forma de victimización y una de las categorías posibles del cuadro de maltrato infantil. Algunos indicadores del maltrato infantil más comunes son: dificultades en el niño para jugar o relacionarse o concentrarse, miedos y desconfianza, baja autoestima, problemas en el lenguaje, apariencia descuidada, vestimenta inadecuada según el clima, apariencia de bajo nivel intelectual, mentiras y conductas antisociales, somnolencia, irritabilidad, nerviosismo, desnutrición, retraso en el desarrollo físico, moretones, heridas, mordeduras, quemaduras, etc. Todos estos son indicadores que deben ser tenidos en cuenta por todos aquellos que traten con el niño fuera del ambiente familiar (psicoterapeutas, docentes, doctores, etc.). Y es fundamental no tener miedo a comprometerse y hacer la denuncia pertinente en caso de detectar que un niño es víctima de violencia familiar.

Por Daniel A. Fernández
http://articulando.com.uy/la-violencia-familiar/

4 de mayo de 2017

Por qué la masculinidad se transforma en violencia


La reconocida antropóloga es referente internacional en el estudio del machismo y de los violadores. Habla de los mandatos sociales que se vuelven un búmeran contra las mujeres.
Rita Segato es una antropóloga argentina que trabaja en el campo del feminismo y que ha producido material esclarecedor sobre la ideología del macho y la mentalidad de los violadores. Esto último como resultado de un extenso trabajo de investigación que realizó en la Penitenciaría de Brasilia. Hace pocos meses se jubiló como profesora en la Universidad de Brasilia y como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones de Brasil.
Está en Córdoba invitada por el Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (Ciscsa), para participar del Seminario-Taller “Mujeres y Ciudad: (In) Justicias Territoriales”, que se desarrolla hoy y mañana en la Ciudad Universitaria.
–¿Cómo es la ideología del macho?
–Aquello que hace pensar al hombre que si él no puede demostrar su virilidad, no es persona. Está tan comprometida la humanidad del sujeto masculino por su virilidad, que no se ve pudiendo ser persona digna de respeto, si no tiene el atributo de algún tipo de potencia.
–¿Cuáles son esas potencias masculinas?
No sólo la sexual, que es la menos importante, también la potencia bélica, de fuerza física, económica, intelectual, moral, política. Todo esto está siendo concentrado por un grupo muy pequeño de personas y hoy el hombre es una víctima también del mandato de masculinidad.
¿Cómo se relaciona esto con la violencia hacia las mujeres y el aumento de femicidios?
En el brote de violencia que tenemos (en Argentina, el mes de abril ha sido tremendo) la primera víctima son los propios hombres, pero no lo saben porque no consiguen verse o colocarse como víctima, porque sería su muerte viril. Lo que llamo mandato de masculinidad, es el mandato de tener que demostrarse hombre y no poder hacerlo por no tener los medios. El paquete de potencias que les permite mostrarse viriles ante la sociedad lleva a la desesperación a los hombres, que son victimizados por ese mandato y por la situación de falta absoluta de poder y de autoridad a que los somete la golpiza económica que están sufriendo, una golpiza de no poder ser por no poder tener.
¿En dónde se restaura la potencia?
En la violencia contra las mujeres. Es un problema de toda la sociedad, no sólo de las mujeres. No hay espacios donde se pueda pensar cómo se podría restaurar de otra manera la autoridad, la potencia, la moralidad, la soberanía de las personas –muy fundamentalmente la de los hombres– frente a la golpiza económica. La situación es tan inestable, tan azarosa, que hay que ser alguien con gran riqueza, con grandes medios para no percibir esa precariedad de la existencia. Y la precariedad de la existencia lleva a la violencia.
Una forma masculina de restaurar esa potencia es la violencia contra las mujeres, pero hay otras, se ve en las canchas de fútbol.
Sí, el hecho de tirar por la borda a un hombre en un estadio, es violencia de género en el sentido de violencia viril y no pasó sólo en Argentina, en Perú hubo un caso igual. Cuando se ve esa regularidad de los síntomas, es que hay un mal instalado en la sociedad. Lo llamo violencia de género porque tiene que ver con el mandato de masculinidad, que es un mandato de violencia.
¿Cómo es la ideología ­feminista?
Es aprender a respetar lo que nos enseñaron a no respetar. O sea, aprender a ver en la otra mujer un sujeto moral sin que tenga que demostrar que lo es. Nosotras, cada día que salimos a la vida, a la calle, que salimos a circular bajo la mirada del otro, tenemos que hacer un esfuerzo cotidiano por demostrarnos ante el mundo como sujetos morales. Nuestra moralidad es siempre, siempre, sospechada.
¿Cuál es la sospecha?
La sospecha es que somos sujetos inmorales. Nosotras lo hacemos de forma automática: cuando nos miramos al espejo y pensamos si nos ponemos una blusa ajustada o suelta, a eso lo hacemos de manera indolora e incolora porque no nos damos cuenta de todos los cálculos que realizamos todos los días sobre cómo nos vamos presentar bajo la mirada del otro, para que el otro nos vea como sujetos morales. En cambio, el hombre lo hace para ser visto como sujeto potente y esa es una gran diferencia.
¿Qué es ser una mujer?
Ser una mujer común y normal, es ser una mujer que es consciente de todo lo que la constriñe, porque esos automatismos no son conscientes. Las feministas tienen una visión política de este constreñimiento y quieren deshacerlo, quieren liberar a las más jóvenes. Muchas de las fotos de víctimas de violación y femicidio representan la feminidad y esto es percibido como un desacato por el sujeto que necesita probar su potencia.
Por eso digo, después de años de entrevistar a violadores en la Penitenciaría de Brasilia, que el violador es un moralizador: es alguien que percibe en la joven libre un desacato a su obligación de mostrar capacidad y control. Ahí está el nudo de la cosa.
Ese nudo debe ser deshecho y esto tiene que suceder en la sociedad, con el trabajo de hablar, de conversar, de entender lo que nos está pasando. No puede ser solamente trabajado en el campo jurídico y mucho menos con jueces que no tienen la menor noción.
El cerebro violador
La violación es un acto de moralización: el violador siente y afirma que está castigando a la mujer por algún comportamiento que él entiende como un desvío, un desacato a una ley patriarcal.
El violador no está solo, está en un proceso de diálogo con sus modelos de masculinidad, está demostrando algo a alguien que es otro hombre y al mundo a través de ese alguien.
El problema no es un violador como un ser anómalo. En él irrumpen determinados valores que están en toda la sociedad.
El violador es el sujeto más vulnerable, más castrado de todos, el que se rinde a un mandato de masculinidad que le exige un gesto extremo, un gesto aniquilador de otro ser para sentirse hombre.
Espacio público opresor
Rita Segato entiende que “la calle es entrar en el espacio de la mirada del otro sobre mí, es ofrecerse a la mirada pública. Desde que somos chicas hay una incomodidad en ese espacio, el hombre se ve presionado a violar con la mirada, con piropos incómodos”.
“A las mujeres nos oprimen en el espacio público, siempre fue y es así. Lo que pasa ahora con este brote de femicidios, es que eso se ha transformado en un peligro de muerte. Es un proceso que fue creciendo gradualmente, las condiciones fueron dadas para esa escalada que transformó una incomodidad de la vida de las mujeres en peligro de muerte”, explica.
Propone que “hay que reducir el caldo de cultivo, revisar lo cotidiano, se tiene que combatir con un diálogo abierto en la sociedad, en todos los espacios, no solamente en las escuelas”.

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/por-que-la-masculinidad-se-transforma-en-violencia

3 de mayo de 2017

Mujeres y Fotoperiodismo.


El fotoperiodismo es una de las profesiones con menor participación de mujeres en el mundo. En contraste, hoy como nunca hay tantas fotógrafas y tantos canales de difusión, lo que evidencia que persisten el rezago y la discriminación.
El segundo informe internacional State of News Photography 2016, publicado por World Press Photo, revela que 85 por ciento de los fotoperiodistas activos en medios de comunicación son hombres. Así lo evidenció la presencia mayoritaria de hombres detrás de las cámaras  en los Juegos Olímpicos 2015.
La organización Women’s Media Center, en el informe Status of Women in the U.S. media 2017, encontró que en medios de Estados Unidos las mujeres tuvieron 38 por ciento de participación hasta el 2017.
La baja participación de las fotógrafas se extiende por los medios del mundo, lo que incide en la forma en que es tratada la información, con una perspectiva mayoritariamente masculina, sin contrapeso a los mensajes sexistas o misóginos.
El crecimiento de la participación de las mujeres en los medios de comunicación ha sido lento, con pocos avances durante el siglo XX. Tal es el caso del decrecimiento, entre 2015 y 2016, de las coberturas que hicieron mujeres periodistas en  medios estadounidenses.
El informe 2017 de Women’s Media Center indica que el porcentaje de corresponsales mujeres en Estados Unidos disminuyó de 32 por ciento en 2015 a 25.2 por ciento en el 2016, incluidas las fotoperiodistas.
Además, la mayoría de los temas de portada en medios impresos son realizados por hombres y temas como feminicidio están desdibujado en la prensa.

FOTOPERIODISMO, EL ROSTRO DE LA GUERRA

La fotografía emergió en el contexto de la Revolución Industrial,  en el siglo XIX, se convirtió en producto masificado y participó en la construcción de sentidos. Ese fenómeno coincidió con la emergencia del feminismo en Estados Unidos, lo que significó la participación de las mujeres en el espacio público y en espacios profesionales. No hubo segregación de la mujer en los inicios de la práctica fotográfica.
Sin embargo, en las décadas siguientes inició un crecimiento gradual en  los medios de recursos narrativos sexistas que cosificaron a la mujer y la situaron frente a las cámaras como objetos de deseo y no detrás como sujetos pensantes productores de arte, lenguaje y expresión visual.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el género del fotoperiodismo tuvo a destacados autores, como Robert Capa y Henry Cartier Bresson, fundadores de la agencia Magnum. El discurso del fotoperiodismo ha sido ante todo humanista pero también ha sido de reflexión hacia el acontecimiento de impacto, que irrumpe en la cotidianidad y que transforma las vidas de los afectados, que narra recurrentemente historias de devastación, represión, hostigamiento y violencia, donde los retratados son a menudo interpretados con roles de víctimas y victimarios.
Quienes retratan estas historias son los fotógrafos en el rol del observador/informador, a quienes en la práctica se les exige no interactuar ni emitir reflexiones propias sobre los hechos, aunque esto no sea posible, dado que toda imagen es una interpretación de la realidad.
El fotoperiodista es entendido como una persona que pareciera más cercano a un soldado que a un artista, o un contador de historias, cuando se encuentra ante el acontecimiento que retrata.
La guerra de Vietnam modificó las disposiciones estructurantes de la práctica fotográfica no sólo desde lo visual, sino desde su aproximación a lo político y lo ético, reafirmando a la imagen fotográfica como un producto de impacto en las masas.
Estas coberturas introdujeron la teleintimidad de la muerte y la destrucción, como afirmó Susan Sontag, en El dolor de los demás. Por otro lado, concursos de renombre internacional como el World Press Photo surgido en 1955, se constituyeron como difusores de temas de impacto social.
El fotógrafo documental se reconoció por su valentía para cubrir conflictos violentos y producir valiosos registros fotográficos de acontecimientos socialmente trascendentes, centrados en la excepción, en las guerras, en la  violencia, con el fin de atraer interés internacional, alguien que buscaba mostrar el rostro real de la guerra, como afirmó Sontag.
Simultáneamente a la constitución del fotoperiodismo como género, surge una percepción masculinizada del fotoperiodista, una masculinización de antaño, que entiende al hombre como un ser rudo, que no expresa emociones y que prefiere la adrenalina y la acción, antes que la calidez humana.
Surge en respuesta a la requisición de este perfil para la cobertura de conflictos bélicos y de una preconcepción de los “hombres de guerra” ya constituida desde épocas pasadas: los hombres van a la guerra, las mujeres y niños se quedan en casa. El fotoperiodismo puede entonces entenderse como una práctica centrada en el ser humano cuya prioridad es la imagen de impacto y el contar historias donde el operador se abstrae.
En los años 60 se refuerza el perfil del fotoperiodista, no sólo por los temas o las técnicas empleadas, sino por la mercadotecnia, por la imagen construida a partir del cine hollywoodense y alentada por agencias informativas, diarios y concursos internacionales, donde se comienzan a crear significados sobre la figura del fotoperiodista en torno a su identidad como reportero de guerra.

FOTOPERIODISMO Y MASCULINIDAD

Las estrategias publicitarias de los principales corporativos de fotografía refuerzan un sentido masculinizado de la figura del fotoperiodista, los diseños de las cámaras se hacen cada vez más dirigidos al público masculino.
Se homogeniza el discurso en torno al fotoperiodismo, se homogeniza desde el mensaje hasta la construcción de sentido alrededor de él. No hay tantas mujeres fotoperiodistas como hombres, porque el discurso ha excluido a lo femenino de este desde sus orígenes.
La publicidad refuerza el ideal masculino de la fotografía, donde la mujer recurrentemente posa frente a la cámara, y es un hombre el que dispara, la cámara se hace una extensión de su cuerpo de su expresión viril, la antítesis es la fotógrafa que fija su mirada en el acontecimiento social, ya que todo el discurso sobre lo que es el fotoperiodismo se contrapone al discurso de lo que es ella.
Sin duda las cifras están ahí, pero no contemplan a las mujeres fotoperiodistas que salen a la calle sin medio, sin acreditación y cuyos currículos nunca son leídos por los editores, o se les da carpetazo con solo ver el nombre de mujer. Esas mujeres están ahí y no se sabe cuántas son.

Imagen de Women´s Media Center
Por: Ivonne Ojeda de la Torre*
http://www.cimacnoticias.com.mx/noticia/mujeres-y-fotoperiodismo

2 de mayo de 2017

La Mujer y el Primero de Mayo.


En las gestas obreras de 1886 contra el poder del capital, hombres y mujeres de distintas nacionalidades, razas y creencias se unieron por miles, paralizando la producción capitalista y luchando en las calles hasta conquistar la jornada laboral de ocho horas.

Las mujeres hoy tienen motivos de sobra para enfrentarse a la putrefacción que ofrece el capitalismo imperialista. Especialmente la mujer obrera es condenada como en 1886 a jornadas laborales extensas e intensas: son sometidas a 10, 12 y hasta 16 horas de trabajo brutal en el infierno de la producción capitalista, para llegar a la casa y continuar trabajando sin pago en las labores domésticas y el cuidado de los hijos y el marido, que se recargan sobre ellas, quedando agotadas y con muy poco tiempo para descansar.

La fábrica, el comercio, los bancos, las plantaciones, las maquilas son un infierno en el que abunda la superexplotación ejecutada con inclemencia especialmente sobre la mujer. En estos campos de concentración, además de ejercer su derecho a lucrarse del trabajo ajeno por parte de los patronos, la opresión contra la mujer es ejercida de manera feroz mediante el acoso sexual, la persecución laboral y sindical. De los miles de casos de esta violencia ejercida contra las mujeres, éstas no se animan siquiera a denunciar ante la ley de los ricos, pues saben que les pedirán cientos de pruebas, les harán vergonzosos exámenes y al final reinará el imperio de la impunidad que favorece a sus acosadores y explotadores, pues la justicia de los ricos funciona movida por el capital que compra testigos, borra pruebas y silencia a las víctimas. El reconocimiento formal a la igualdad bajo el capitalismo no puede jamás garantizar la igualdad real, porque esa diferenciación y opresión es una consecuencia de todo el sistema capitalista de opresión y explotación.

El maltrato, las violaciones y asesinatos en contra de las mujeres han crecido enormemente como producto de la descomposición de la sociedad capitalista y como parte de la reacción del sistema contra su sepultura inevitable, que justifica las atrocidades contra la mujer como parte del derecho de los dominantes para oprimir a los sometidos y mantener con ello el orden de cosas. La mujer es oprimida por el marido, el padre, los hermanos y los hijos que se comportan como burgueses en el hogar, porque históricamente las instituciones de las diferentes sociedades donde ha existido la propiedad privada sobre los medios de producción, la han tratado como tal y eso ha calado en la conciencia social. La mujer en el capitalismo es considerada propiedad de los hombres y mercancía para la venta. La sociedad burguesa y el Estado que defiende los intereses de los ricos oprimen a todas las mujeres, negando en la práctica los derechos que plasman en sus leyes y constituciones para supuesta e hipócritamente favorecer la igualdad entre el hombre y la mujer.

Las mujeres son el elemento más revolucionario en el movimiento obrero y por ello es una responsabilidad de éste, hacerlas parte activa de la lucha de resistencia y de la revolución. El 1 de Mayo es un día para reivindicar la igual real entre mujeres y hombres, así como para exaltar a las heroínas de la clase obrera, protagonistas de los grandes movimientos y luchas contra la explotación mundial capitalista.

Lucy Parsons Una Gran Mujer

El primero de Mayo las mujeres obreras deben recordar el gran legado de una valiosa mujer que dio su vida luchando contra el poder económico, político e ideológico del Estado de las clases parásitas que viven a costa del trabajo ajeno de la inmensa mayoría de la sociedad. Lucy González, la mexicana mejor conocida como Lucy Parsons, viuda de uno de los mártires de Chicago, Albert Parsons, condenado a la horca el 9 de octubre de 1886 por cometer el crimen de enfrentarse al poder del capital. De Lucy Parsons, la “mulata que no llora” como escribió José Martí que por esos días estaba de corresponsal en Nueva York, se dice que:

“Cuando en la sala se escuchó el veredicto de: ‘-¡Culpables!’… -¡Morirán en la horca el próximo 11 de noviembre de 1887!, la mexicana sintió como un nudo le ahorcaba su débil garganta, pero sin hacer gestos en su cara, tragó saliva y se contuvo para no derramar lágrimas que mojaran sus pequeños ojos ante los verdugos… solo apretó el rostro contra su puño cerrado. Tomó los cordones de una cortina, los amarró como un nudo de la horca y los arrojó por la ventana, para que los obreros concentrados en la plaza que cercaba al tribunal, entendieran el castigo que los capitanes de la industria le imponían a los que lucharon por reducir la jornada laboral a 8 horas.” (Tomado del capítulo VIII del libro Historia del 1º de Mayo (en imprenta) de Raúl Lescas Jiménez)

En el folleto “Primero de Mayo: su historia y vigencia” de Ediciones Ave Fénix se puede leer al respecto: “…millones de personas, incluso de las clases poseedoras exigían la libertad de los acusados. Lucy Parsons, fue en cierto sentido la artífice de todo aquel movimiento; con sus dos pequeños hijos desafiando miles de obstáculos, se lanzó a una batalla con la firme convicción de ‘Salvar las vidas de siete hombres inocentes, a uno de ellos de los cuales amo más que a la vida misma’. Realizó una gira por todo el país durante casi un año, se dirigió a más de 200 mil personas de 17 estados, viajaba de día y hablaba de noche, escribió centenares de cartas tanto a organizaciones obreras como a personalidades en distintos países contagiando de su fervor a tanta gente, que nadie podía sentirse indiferente.”

Alguien escribiría sobre la valiente proeza de esta mujer: “La protesta solitaria de Lucy creció hasta alcanzar a millones”.

La historia de lucha de Lucy Parsons no acabaría aquel fatídico día en que el maldito sistema capitalista y su Estado ahorcaron a los Mártires de Chicago. Lucy continuó denunciando por todo el país este crimen cometido por la burguesía en contra de toda la clase obrera, organizó a las obreras y escribió para diferentes periódicos sindicales. En 1890 participó en la primera movilización de conmemoración del 1° de Mayo en Estados Unidos, publicó los famosos discursos de los Mártires de Haymarket vendidos por miles y contribuyó a la fundación de la organización Defensa Internacional del Trabajo. La reacción opresora del Estado de los capitalistas nunca le quitó los ojos de encima por su gran activismo político. En 1913, cuando tenía ya 60 años, fue arrestada por los cerdos policías en Los Ángeles, pero tuvo que ser liberada por las movilizaciones realizadas en solidaridad por los obreros de San Francisco.

En 1926 Lucy Parsons escribió estas conmovedoras palabras: “Parsons, Spies, Lingg, Fischer y Engel: ustedes no están muertos. Ustedes están empezando a vivir en los corazones de todos los verdaderos amantes de la libertad. Ahora, después de cuarenta años que ustedes se han ido, miles que entonces eran novatos están ávidos por aprender de sus vidas y martirio heroico, y cuando los años se alargan, el más brillante lustrará sus nombres, y ustedes llegarán a ser apreciados y amados. Aquéllos que tan suciamente los asesinaron, bajo los formulismos de ley en una Corte de supuesta justicia, serán olvidados. Descansen, camaradas, descansen. ¡Todos los mañanas son suyas!”.

Lucy murió a los 89 años cuando se incendió su casa en 1942, aún activa y dándolo todo por denunciar al capitalismo y sus vejámenes contra la clase obrera. Era tan odiada por los perros guardianes del orden burgués que ante las llamas la policía de Chicago corrió al lugar para robarse y desaparecer todos los escritos de esta valiente mujer cuyo legado debe ser emulado por las mujeres que este Primero de Mayo salen a recorrer las calles del mundo a recordarle al capital que los obreros nunca los dejarán descansar en paz mientras continúe la explotación y la opresión capitalistas.

Las Perspectivas Son Magníficas

El Primero de Mayo las mujeres obreras deben reafirmar su compromiso con el futuro de la sociedad, por destruir el capitalismo que las superexplota y oprime brutalmente; por comprometerse a organizar en Colombia el Partido político del proletariado, dispositivo estratégico necesario para unir, organizar y dirigir la lucha de las masas atropelladas por el poder de la burguesía y los terratenientes. Es necesario construir cuanto antes el Partido que canalice y organice la lucha directa de las masas contra el moribundo Estado de las clases dominantes, la máquina de guerra al servicio del capital en contra de los obreros y campesinos.

Para esa causa trabajó toda su vida la gran mujer María Cano, proclamada en 1925, en medio del espíritu revolucionario de las majestuosas y combativas manifestaciones del Primero de Mayo, como “La Flor del Trabajo”.

Hoy se deben destacar entre las masas muchas más flores del trabajo, mujeres conscientes, abnegadas y sacrificadas que se atrevan a educar y a organizar a los obreros y campesinos de forma revolucionaria, a los artistas e intelectuales del pueblo, sembrando la semilla del socialismo científico en sus consciencias, ideas que al final se convierten en fuerza material y organizada para transformar esta sociedad en una socialista, donde no existan las clases sociales ni la propiedad privada sobre los medios de producción, donde se elimine la anarquía general de la producción capitalista y se reemplace por la planificación general y la socialización de los medios de producción, y se produzca, no para satisfacer el apetito de ganancia de los parásitos capitalistas, sino para cubrir las necesidades de la sociedad.

La Dictadura del proletariado debe romper todas las ataduras que impiden a la mujer su plena participación en la sociedad. El Programa para la Revolución en Colombia propuesto por la Unión Obrera Comunista (mlm) plantea unas medidas que son la base material para conquistar la real liberación de la mujer obrera y campesina del yugo doméstico que han soportado en sociedades anteriores: prohibir toda forma de discriminación contra la mujer; socializar las tareas del hogar creando guarderías y lavanderías comunales; promover la socialización de la crianza; atender especialmente el embarazo; favorecer el derecho a elegir un aborto seguro; erradicar toda forma de maltrato físico, verbal y psicológico de los hombres sobre las mujeres.

Estos no son deseos fantasiosos de los comunistas en Colombia. En la India, en medio de la Guerra Popular que libran las masas contra el viejo Estado de dictadura burgués terrateniente, la mujer ha empezado a dejar de ser la esclava del hombre, empuñando las armas para conquistar una nueva sociedad socialista, luchando hombro a hombro con sus camaradas hombres en contra de la reacción militar del Estado que intenta ahogar las llamas de la revolución intensificando la “Operación Cacería Verde” en contra del pueblo y los revolucionarios.

¡Mujeres como esclavas, nunca más! Es hora de dar la vida, no solo por los hijos, sino por destruir el capitalismo imperialista que las asesina, las convierte en esclavas sexuales, les mutila los genitales, protege a sus violadores y agresores, las ahoga en la agobiante superexplotación… es hora de unirse con sus hermanos de clase y organizarse en el Partido político del proletariado, para luchar contra el capital y construir sobre las ruinas del Estado de la burguesía y los terratenientes, el Estado de Dictadura del proletariado, donde se garantice la igual real de las mujeres frente a los hombres y se continúe la lucha por extinguir para siempre los rezagos de opresión que las han azotado por milenios.

http://www.revolucionobrera.com/emancipacion/la-mujer-y-el-primero-de-mayo/

26 de abril de 2017

Sentir el viento en la cara es un lujo inaccesible para las mujeres iraníes


En Teherán hay cuatro plazas para que las mujeres, sin hombres alrededor, puedan pasear sin velo; a muchas les falta vitamina D por la escasa exposición solar
Mujeres sin velo o con los brazos y las piernas al descubierto no se ven en las calles de Irán. Solo hay unos espacios públicos y al aire libre en los que no rigen los estrictos códigos de vestimenta islámica: los parques de mujeres.
La capital, Teherán, cuenta en la actualidad con cuatro de estos parques, donde solo pueden acceder niños varones menores de 6 años y está prohibido hacer fotos o videos para mantener la privacidad de las usuarias.
Con el fin de lograr un ambiente completamente segregado y alejado de miradas masculinas, estos espacios se encuentran rodeados por un muro alto y tanto el mantenimiento de su seguridad como de la jardinería corre a cargo de mujeres.Esta es la única forma de que en Irán las féminas puedan disfrutar de la caricia del viento en su pelo o del sol sobre su piel.
Unos placeres quizá poco valorados en otras partes del mundo por ser comunes, pero que en Irán son excepcionales desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, cuando las autoridades obligaron a las mujeres a tapar su cabello y su cuerpo.
En contraste con esta habitual imagen conservadora, la estudiante de secundaria Sahar pasea por el parque "Bustan-e Bhesht-e Madaran" ("Jardín del Paraíso de las Madres") sin velo y en manga corta, pese a que las temperaturas todavía no son elevadas en Teherán.
La joven dice a Efe sentirse más libre en este ambiente para pasear o practicar deporte: "A las mujeres nos han gustado estos parques desde su apertura", subraya.De la misma opinión es Shirin, una ama de casa de unos 50 años que acude a diario a este parque, un lugar que considera "muy útil teniendo en cuenta que en la calle es obligatorio el velo".
"Es muy cómodo no cubrirse el pelo y con el buen tiempo se puede estar incluso en camiseta de tirantes y pantalón corto, lo que nos permite tomar sol", explicó a Efe esta mujer.

Falta de vitamina D

Y es que la idea de crear estos parques surgió después de que un estudio mostrara un déficit de vitamina D en muchas mujeres iraníes causado por su escasa exposición solar.
El primero en abrir sus puertas, en 2008, fue el "Jardín del Paraíso de las Madres", que cuenta con mesas para jugar al ajedrez y al pimpón, barbacoas, un invernadero, una cafetería y un espacio para practicar desde fútbol sala a yoga.
Entre sus 15 hectáreas de colinas boscosas también hay una casa de cultura que ofrece cursos de enseñanza del Corán y de habilidades domésticas consideradas femeninas como cocina y costura, unos talleres que recuerdan que estamos en Irán.
Pese a todas estas instalaciones, este parque es uno de los más sencillos. Otros disponen incluso de piscina y canchas de fútbol y básquetbol, como es el caso de "Bustan-e Madare Qaem" ("Jardín de la madre del duodécimo imán").
Algunos de estos cuatro espacios de Teherán también están disponibles para los hombres los viernes y feriados oficiales, mientras que uno de ellos es mixto pero dedica una zona en exclusiva para las mujeres con el objetivo de potenciar sus capacidades deportivas.
Las razones que llevaron a la apertura de estos lugares en la capital, y posteriormente en otras ciudades iraníes, son positivas, pero sacaron de nuevo a relucir el problema de la segregación por sexos, impuesta tras la Revolución Islámica en los espacios públicos.
Aunque en el transporte público o las oficinas esta norma se ha relajado, sí continúa muy vigente en cualquier lugar en el que las mujeres no vayan cubiertas, como piscinas o instalaciones deportivas.
Por ello, la creación de estos parques exclusivos para mujeres alzó voces de oposición que temían un regreso a una mayor segregación en el país.
Shirin comprende este planteamiento pero se muestra agradecida con la iniciativa: "Eran muy necesarios en Teherán espacios de este tipo", afirma. La joven Sahar también los considera útiles pero no oculta que preferiría poder venir "con toda su familia", sin diferenciar entre hombres y mujeres y sin que esto condicionara su vestimenta.

Fuente: EFE
http://www.elobservador.com.uy/sentir-el-viento-la-cara-es-un-lujo-inaccesible-las-mujeres-iranies-n1039481