7 de marzo de 2014

La mujer y el cómic .


El mundo del cómic es una realidad relativamente joven. Aun así, en su apenas siglo de vida el noveno arte ha sufrido grandes transformaciones. Una de ellas ha sido la evolución del papel de la mujer, que ha pasado en poco tiempo de extraña a parte fundamental de la industria.
Históricamente, la mujer ha sido en gran medida ajena a aquellas formas de expresión que a finales del siglo XIX originaron el cómic (surgido como incentivo para la venta de periódicos, dirigidos sobre todo a los varones), lo que implicó que quedara excluida, en parte, de los grandes circuitos artísticos. Esto no quita que el sector femenino infantil -y más tarde el juvenil- ganaran en importancia como potenciales consumidores, sobre todo a partir de mediados del siglo pasado, reclamando personajes con los que poder identificarse. Por ello, debemos distinguir dos perspectivas: la mujer creadora y la mujer como personaje de cómic.

En los cómics, los personajes femeninos comenzaron siendo simples acompañantes para los héroes masculinos; intereses amorosos, damiselas en apuros o femmes fatales que complicaban su existencia. El auge de las historietas de aventuras traerá poderosos héroes seguidos ocasionalmente por chicas que añaden un contrapunto exótico y romántico a sus historias. Por el contrario, las villanas se caracterizarán sobre todo por ser sensuales y proactivas (como Catwoman), habitualmente tratando de conquistar al héroe mediante el juego sucio, resultando inesperadamente más atractivas para la audiencia, lo que a la larga será crucial para la evolución de los personajes femeninos. Aun así, sólo en contadas excepciones podremos ver a una mujer siendo el centro de la acción. Ejemplos de ello son Krazy Kat, de las tiras cómicas del mismo nombre creadas por George Herriman en 1915 y sobretodo, Winnie Winkle the Breadwinner (Winnie Winkle, el sostén de la casa), un cómic creado en 1920 por Martin Branner y que se siguió editando hasta los años noventa. Trataba de los avatares de una joven que trabajaba para mantener a sus padres y a su hermano pequeño, reflejo de cómo los tiempos cambiaban tras la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral durante la I Guerra Mundial. Poco a poco, el cómic cambiaría también.

El cómic de aventuras da paso al de superhéroes, al tiempo que la mujer debe de nuevo incorporarse al trabajo para sustituir a los soldados en el frente durante la II Guerra Mundial. Esto permite a algunas mujeres entrar por primera vez a trabajar en las editoriales. Como forma de propaganda, los superhéroes volverán también su mirada a la mujer. Por aquel entonces, las superheroínas eran simples contrapartidas femeninas de héroes anteriores, pero por primera vez se mostraba en el cómic a mujeres fuertes y capaces de realizar trabajos hasta entonces masculinos. Wonder Woman, revolucionario personaje creado por William Moulton en 1941, brillará por encima de todas las demás. Dedicada a combatir a los nazis, no será contraparte de ningún superhéroe, y a pesar de tener un novio, se desliga del rol tradicional de género negándose a casar para seguir luchando contra el mal. Gracias a su atractivo, el personaje se volvió muy popular entre los hombres, pero algunas mujeres trabajadoras vieron en ella un modelo de conducta a seguir, lo que la convirtió en el referente del feminismo que es hoy en día. Sin embargo, a pesar de estos avances, tras la guerra el papel de la mujer vuelve a retrotraerse.

A partir de mediados del siglo XX la audiencia femenina se encuentra ya entre los objetivos de la industria, pero se afrontará casi exclusivamente desde la perspectiva del cómic romántico y adolescente. Patty’s World (conocido en España como Esther y su mundo) es un buen ejemplo de ello, además de ser obra de una mujer, la dibujante Purita Campos, y del guionista británico Phillip Douglas, en 1971. Antes ya había habido numerosos casos de mujeres dibujantes, las cuales trataron en ocasiones de orientar sus creaciones más hacia el costumbrismo que al romanticismo que trataba de imponerse a la audiencia desde las editoriales, responsable de dar paso tras la II Guerra Mundial a tendencias que buscaban recuperar a la mujer hogareña y amable de antaño frente a personajes como Wonder Woman que habían revolucionado el panorama de la época. Es el caso de La pequeña Lulú, creada por Marjorie Henderson Buell, alias Marge, una tira cómica sobre las travesuras cotidianas de una niña pequeña y sus amigos. Décadas más tarde, con el movimiento underground la mujer encontrará un nicho no sólo para protagonizar historias de cualquier género, si no para su propia reivindicación.

En Oriente, el manga japonés ha seguido una trayectoria completamente distinta hasta nuestros días. La cultura japonesa ha sido históricamente muy patriarcal, aunque en un sentido diferente al que podría aplicarse a la sociedad occidental del pasado. Tras el final de la II Guerra Mundial, se produce un fenómeno de hibridación radical en su cultura milenaria que mezcló el rechazo al imperialismo anterior y la aceptación de la ocupación y los valores americanos. Esto provocó una rapidísima emancipación de la mujer que no vino acompañada de un cambio de mentalidad mentalidad que de hecho se retrotrajo aún más-, por lo que se produce un extraño fenómeno en que la mujer se "descosifica" en un sentido mientras que se sexualiza en el otro. Muy pronto aparecen los primeros personajes femeninos fuertes (La princesa Caballero, de Osamu Tezuka, o Sazae-san de Machito Hasegawa) en cuanto a que por un lado se reivindica su papel, y por el otro se busca ofrecer productos atractivos para consumidoras cada vez más independientes; pero con frecuencia, este desarrollo y protagonismo van unidos a cierto fetiche sexual. El manga se caracteriza por presentar personajes tipo, cuyas personalidades se repiten continuamente de una obra a otra, mientras que es en el desarrollo de esas personalidades donde está la originalidad. De esta forma, surgen clichés que representan diferentes tipos de actitudes, muchos de ellos existentes en la sociedad nipona. En lo referente a la mujer, podemos encontrar a grandes rasgos- dos tipos opuestos: mujeres sumisas, ingenuas y serviciales (moe o lolitas, principalmente), o féminas fuertes, profundas, de mentalidad activa, e incluso violentas (tsundere, yandere o kūdere, entre otras). Habitualmente, se ha criticado la extrema sexualización de estos caracteres, muchas veces orientados al fanservice o al fetiche de los propios dibujantes, y que ha contribuido a popularizar su imitación entre las aficionadas. La mujer está casi plenamente introducida en la industria del cómic japonesa, por lo que aunque en los cómics creados por y para mujeres estos estereotipos son también habituales, su tratamiento normalmente huye de esta dependencia sexual, sustituyéndola por un fuerte componente romántico (presente también, por otra parte, en muchas obras de varones).

Hoy en día, en occidente la mujer cada vez se encuentra más integrada en el mundo del cómic, gracias a la desaparición de antiguos roles que ha llevado a muchas mujeres a interesarse por temáticas antes reservadas solo a los hombres, o la apertura de las editoriales a las dibujantes, que han podido publicar en este medio sus propias reflexiones sobre su identidad: Maitena, famosa dibujante argentina y sus tiras sobre la mujer actual, o el célebre caso de Marjane Satrapi, cuyas obras como Persépolis reflexionan acerca de la mujer en su Irán natal y en el mundo. De hecho, la difusión del manga, su mezcla de géneros y el protagonismo que concede a la mujer, han provocado que muchas nuevas artistas decidan lanzarse al mundo del cómic desde este género, por lo que, aunque aún quede mucho camino por recorrer, cada día la mujer forma una mayor parte en el noveno arte.
 

El verdadero origen del Día Internacional de la Mujer .

 
 
El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, pero contrariamente a lo que se cree en muchos círculos sociales, su nacimiento no radica en un acontecimiento aislado, sobre el que ni tan siquiera existía consenso entre la historiografía norteamericana y la española, sino que ha de encuadrarse en un contexto histórico e ideológico mucho más amplio.
En la historiografía española la conmemoración del 8 de marzo se vincula, de forma equivocada, al incendio ocurrido el citado día del año 1908 en una fábrica textil de Nueva York, provocado por el propio empresario ante las obreras declaradas en huelga y encerradas en el inmueble.
En la historiografía estadounidense se vincula, también de forma incorrecta el origen del 8 de marzo a una manifestación de trabajadoras del sector textil en la ciudad de Nueva York que reivindicaban mejoras laborales.
Según el Diccionario Ideológico Feminista de Victoria Sau, "se considera una jornada de lucha feminista en todo el mundo en conmemoración del día 8 de marzo de 1908 en que las trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York llamada Cotton declararon una huelga en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño no aceptó la huelga y las obreras ocuparon la fábrica. El dueño cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129 trabajadoras que había dentro (…)".
Las referencias sobre el origen de la celebración del 8 de marzo que se basan en el incendio de la fábrica en Nueva York o en la manifestación de las trabajadoras son falsas debido a la manipulación de querer silenciar el verdadero origen de esta festividad. En relación al incendio, basta con mirar el calendario para hacer tambalear esta teoría. El 8 de marzo de 1908 era domingo, un día un tanto extraño para declararse en huelga sin perjudicar al empresario.
Sí que hubo un incendio en la fábrica de la Triangle Shirtwaist Company donde murieron muchas mujeres, la mayoría chicas inmigrantes de entre los 17 y 24 años, pero no fue el 8 de marzo de 1908, sino el 25 de marzo de 1911, dos días antes a la primera celebración del Día Internacional de la Mujer.
En relación a la manifestación, aunque ésta tuvo lugar, no fue ni el 8 de marzo de 1857, ni el 8 de marzo de 1908 como se suele referenciar. Fue el 27 de septiembre de 1909 cuando los/las empleado/as del textil hicieron una huelga de trece semanas hasta el 15 de febrero de 1910, en demanda de mejoras laborales, pero este acontecimiento tampoco es el origen de la celebración del 8 de marzo.
Las historiadoras Liliane Kandel y François Picq afirman que el mito que sitúa la manifestación en el año 1857 fue creado en 1955 para eliminar el carácter comunista que más tarde adquiriría el Día Internacional de la Mujer.
La decisión de convertir esta celebración en una festividad internacional corrió a cargo de Clara Zetkin (Sajonia, Alemania 1857), líder del movimiento alemán de mujeres socialistas. Pero la propuesta presentada por Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910, para organizar la celebración de un Día Internacional de la Mujer no era del todo original. Tenía un antecedente en el que inspirarse, el Women’s Day que las socialistas estadounidenses llevaban celebrando desde 1908, cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres. El Partido Socialista Americano designó el último domingo del mes de febrero, día 28 de 1909, como Woman’s Day, para reivindicar el derecho de las mujeres al sufragio. Y hasta el 1920 no fue aprobada la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorgaba a las mujeres el derecho al sufragio.
El Día Internacional de la Mujer, que tiene sus orígenes indiscutiblemente en el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del siglo XIX, tenía como finalidad exclusiva promover la lucha por el derecho al voto femenino, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación.
De esta forma, la primera celebración del Día Internacional de la Mujer se produjo el 19 de marzo de 1911, y fue seguido en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia.
En los primeros años, el esta efeméride se festejaba en fechas diferentes según los países, pero en 1914, a propuesta de las feministas alemanas, se celebró por primera vez el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia. La única autora que se aventura a dar una explicación sobre la elección de esta fecha es Renée Côté, quien sólo apunta como posibilidad el hecho de que el mes de marzo estaba cargado de contenido revolucionario, pero sin dar ningún argumento sólido sobre por qué ese día en particular y no otro.
También la Revolución Rusa de 1917 tuvo una gran influencia a todos los niveles en la elección de este día internacional. Aunque el 8 de marzo se llevaba celebrando en Rusia desde 1914, en el año 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, dando inicio al proceso revolucionario que acabaría en el mes de octubre de ese mismo año. Los acontecimientos del 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en su calendario) son importantes, no sólo porque dieron origen a la revolución y porque fueron protagonizados por mujeres, sino porque, según todo parece apuntar, esos sucesos fueron los que hicieron que el Día Internacional de la Mujer se pasara al celebrar sin más cambios hasta la actualidad el 8 de marzo.
Naciones Unidas, con ocasión de la celebración en 1975 del Año Internacional de la Mujer, ofreció una versión de los hechos que habían conducido al nacimiento de esta conmemoración femenina. Según Ana Isabel Álvarez, es muy interesante resaltar que en ese breve informe se silencian de manera absoluta los sucesos vividos en Rusia en 1917, que precisamente fueron los que harían del 8 de marzo el día elegido para celebrar el Día Internacional de la Mujer: "El Día Internacional de la Mujer fue propuesto por primera vez por Clara Zetkin, una representante de la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en 1910".
Según Álvarez, "la propuesta llegó al comienzo de un periodo de gran transformación social y política en el mundo. Europa estaba al borde de la I Guerra Mundial, los imperios coloniales de Asia y África estaban sufriendo las primeras conmociones de la revuelta nacionalista, y en Norteamérica el movimiento por el sufragio femenino estaba cuestionando algunas de las presunciones de las relaciones humanas. La llamada de Clara Zetkin a las mujeres para unir su lucha por la igualdad de derechos con la lucha por preservar la paz mundial topó con un coral sensible".
Cuando se celebró el primer Día Internacional de la Mujer en 1911, más de un millón de mujeres participó públicamente en él. Además del derecho a voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo".

http://www.lahuelladigital.com/el-verdadero-origen-del-dia-internacional-de-la-mujer/
 
 

4 de marzo de 2014

En Ghana las mujeres crean su propio banco.

Que los bancos den la espalda a las mujeres, sobre todo si son pobres y viven en zonas rurales, no es ninguna novedad. Pero sí es nuevo que esas mujeres se organicen y creen su propia cooperativa bancaria, como está ocurriendo en el norte de Ghana.
Dunwaa Soayare, una pequeña agricultora de 45 años, viuda y con cinco hijos, no podía obtener créditos en las instituciones bancarias de este país.
No contaba con cuenta bancaria ni garantía. No podía dar tres comidas diarias a sus hijos, y mucho menos pagarles sus estudios.
Pero su vida cambió radicalmente cuando se integró al Grupo de Mujeres Asong-taaba, una cooperativa situada en Denugu, en la norteña región Alta Oriental.
No solo pudo abandonar la choza de barro en la que vivía con su familia y mudarse a una casa de ladrillos que ella misma construyó, sino que también pudo asegurar una educación terciaria a sus hijos. Dos de ellos ya son maestros.
"Aparte de poder encargarme de la educación de mis hijos, amplié mis cultivos de media hectárea a dos. Ahora planto una hectárea de maíz, media de mijo y otra media de maní", dijo a IPS.
Soayare explicó que cosecha 15 sacos de 84 kilogramos por hectárea, que vende a 70.000 cedis (380 dólares), un muy bien precio.
La cooperativa creada en 2008 pudo juntar 5.000 dólares en 2013 gracias a la contribución semanal de sus 25 integrantes, casi todas agricultoras y encargadas de mantener a sus respectivas familias.
Cada lunes, las mujeres se reúnen bajo un árbol de karité y pagan sus aportes, que varían entre 50 centavos y cinco dólares. Como socias pueden solicitar un préstamo para financiar negocios alternativos si sus cultivos no dan los resultados esperados.
Soayare y su familia ya no son vulnerables en las épocas de escasez. La temporada de lluvias en la región Alta Oriental generalmente comienza en mayo y termina en octubre. Pero por los cambios del clima, las precipitaciones están llegando mucho más tarde.
Cuando las lluvias demoran y los cultivos sufren, Soayare pide un prestado al grupo para fabricar jabones y comprar vegetales para su reventa.
"No sé qué habría hecho sin esta iniciativa de ahorros", señaló.
Asong-taaba es apenas uno de los 500 grupos de su clase en el distrito de Garu Tempane, que benefician en total a casi 12.000 personas.
Estas cooperativas nacieron gracias a la iniciativa de la organización Care International Asociación de Ahorro Mejorado y Crédito para la Erradicación de la Pobreza.
Soayare y otros miles de mujeres viven mejor gracias a estas cooperativas.
Una encuesta realizada por los Servicios Estadísticos de Ghana en 2011 concluyó que 31 por ciento de los hogares del país estaban encabezados por mujeres.
El director regional del Consejo Nacional de Población, Zangbalum-Bomahe Amadu, explicó que las costumbres polígamas en el norte de Ghana permiten que los hombres se desvinculen de la crianza de sus hijos, dejando toda la carga a las mujeres.
"La situación se complica si el hombre muere… La mayoría de las mujeres, que generalmente en las áreas rurales son analfabetas, deben esforzarse por cubrir todas las necesidades de sus hijos", dijo a IPS.
Musah Abubakari, vicedirector coordinador del distrito de Garu Tempane, dijo a IPS que las cooperativas han ayudado a reducir la pobreza.
Las mujeres "se dedican a diferentes formas de actividad económica. Muchas se preocupan por la educación de sus hijos, y por eso la matriculación escolar aumentó en los últimos tres años", destacó.
Collins Kyei Boafoh, experto en programas comunitarios de la organización Desarrollo Cooperativo Agrícola Internacional/Voluntarios en Asistencia Cooperativa en el Exterior (ACDI/VOCA, por sus siglas en inglés), dijo a IPS que el concepto de ahorro y préstamo en las aldeas fue clave para mejorar el sustento de las mujeres y sirvió como medida de adaptación al cambio climático.
"Es sabido por todos que, en los últimos cinco años, el cinturón de la sabana en Ghana, que abarca las regiones Septentrional, Alta Oriental y Alta Occidental, sigue sufriendo escasez de lluvias y largos periodos de sequías. Esto no ayuda a la agricultura, que da empleo a 80 por ciento de la población de la región", explicó.
Boafoh dijo que las cooperativas de mujeres ahora usan sus fondos para aventurarse en otras actividades, como el comercio minorista, para complementar sus ingresos.
"Después de los cortos periodos de cultivo, las mujeres reúnen el dinero de los ahorros comunitarios y se ofrecen mutuamente pequeños préstamos para comerciar y procesar (productos). Esto les da un ingreso sostenido y seguridad laboral", dijo.
Boafoh sugirió que el gobierno debería adoptar, modernizar y expandir la iniciativa para reducir la pobreza en las regiones Septentrional, Alta Oriental, Alta Occidental y Central.
Solomon Atinga, gerente de programas en la Estación Agrícola Presbiteriana en Garu Tempane, otra cooperativa de Care International, estima que la iniciativa se ha expandido a 100 comunidades del distrito y que ha tenido un impacto positivo en la vida de las mujeres, que ahora pueden cuidar a sus hijos y mantener a sus familias.
"De hecho, el nivel de vida de las mujeres mejoró enormemente", añadió.
"Se trata de un proyecto pequeño con un impacto grande. Aun siendo pobres, podemos ahorrar. Lo mínimo que recolecta un grupo asciende a fin de año a 2.000 dólares", dijo.

Por Albert Oppong-Ansah

http://www.ipsnoticias.net/2014/03/pequenos-ahorros-de-ghanesas-tienen-gran-impacto/

 
 
 
 

2 de marzo de 2014

Aspectos sociológicos de la mujer sefardí en el Medievo .


 


En las comunidades hebreas de la Edad Media el núcleo básico de organización social es la familia, entendida en sentido riguroso o también definida como familia nuclear. Aun cuando no existen suficientes datos que aseguren con certeza absoluta, se puede generar la hipótesis, que desde la más remota antigüedad la familia judía se organizaba según un estricto "régimen patriarcal", llevándonos a una escasa existencia documental medieval conservada sobre la familia judía, como en las referencias genealógicas y onomásticas.

El varón, ejerciente de la autoridad suprema de la familia judía, desplaza a la mujer al desempeño de las obligaciones derivadas de su condición de esposa y madre, así como a la ejecución de los trabajos domésticos, quedando mostrado la existencia de una inferioridad jurídica de la mujer en la sociedad judía medieval. Podemos pensar, que las mujeres judías vivían en condiciones parecidas a las de sus vecinas musulmanas. Las leyes y costumbres judías, incluyendo las relativas a las mujeres y el matrimonio, se vieron influenciadas en gran manera por las leyes y costumbres de los musulmanes.

Las jóvenes judías contraían a una edad muy temprana matrimonio, y por el mismo tenían poco tiempo para estudiar, aunque aprendían en su casa muchas prescripciones bíblicas y rabínicas que incluían un cierto nivel cultural. El rabino de Cremona, Jacob ben Moseh Molin (Maharil, m. 1427), afirmaba que era un error enseñar a las mujeres. I. Abrahams reconoce que en época medieval tardía las mujeres cristianas recibían mejor educación que las judías, pero no por eso se indica que la mujer judía fuese una ignorante. La educación a la que se hace referencia, estaba centrada en la enseñanza domestica transmitida por sus padres y hermanos. M. Kayserling (1879) y Nehida Remy (1896) hacen referencia a algunas mujeres de prestigio a las que se llamaba "señoras rabinas", aunque por regla general, la mujer no aprendía a escribir, aunque existieron extraordinarias pendolistas que ayudaban a sus maridos.

Entre estas mujeres excepcionales podríamos hacer referencia a la hija de Samuel ben Ali de Bagdad. Hypatia era experta en la Biblia y en el Talmud, según R. Petachia ben Jacob (s. XII), aunque no hay certeza de este dato. Otra maestra, según M. Kayserling, habría dirigido un colegio, aunque en la instrucción pública apenas apareciese la mujer. Así pues, y en virtud del carácter patriarcal de la vida familiar, el varón ejercía la autoridad suprema de la familia judía, quedando el papel de la mujer prácticamente limitado al cumplimiento de las obligaciones derivadas de su condición como esposa y madre.

En el ámbito legal, quedaba la mujer sometida a la autoridad del padre o tutor en ausencia de este mismo. En el caso de contraer matrimonio, quedaba bajo la autoridad del marido. Del mismo modo, las mujeres casadas no tenían capacidad para realizar donaciones de bienes sin la autorización de su marido. Estas leyes de carácter obsoleto quedaban aun recogidas en la doctrina jurídica española hasta el siglo XX, calificándose esta acción como "alieni iuris". No obstante, a través de las relaciones familiares es fácil apreciar algunos rasgos de la manifiesta inferioridad jurídica de la mujer en el seno de la sociedad judía medieval.

La religión judía contemplaba el matrimonio como el estado social óptimo, pues así, la mujer judía al igual que la mujer cristiana era educada principalmente para el matrimonio y para la maternidad, teniendo en cuenta que en el mundo medieval era esencial la perpetuación del linaje. La esterilidad de una esposa dentro del matrimonio era causa de deshonra para la mujer, pudiendo ser motivo de la disolución del vínculo matrimonial contraído con anterioridad. El matrimonio se apoyaba en la "ketubah" o contrato nupcial otorgado por el futuro marido a la novia, en la que se regulaban todas las condiciones del matrimonio, con el fin de proteger a la contrayente.

La mujer sefardí se ve inmersa en una cultura e ideología, que determinara un papel determinado en la sociedad Medieval. Comprender los conceptos hasta ahora planteados implicaría un análisis de la vida cotidiana, costumbres y tradiciones que se plasman en instituciones y que van dando carácter, personalidad e identidad a la mujer. Con el cumplimiento de las labores del hogar, la mujer cumple la misión de ser el eslabón entre la religión y la costumbre. Ella será la responsable de seguir las tradiciones alimenticias (Kosher) según marca la Ley, efectuará el encendido de las velas del Viernes , cuidara y orientara la educación de los hijos dentro de los parámetros judíos.

Volviendo a la relación de la mujer judía casada con la ley, esta no era propietaria de ningún tipo de bienes, ya que todos pertenecían al marido. Sin embargo, las leyes judías castellanas eran en este aspecto bastante más benévolas para la mujer que la legislación hebrea en general. Así, en la legislación judía castellana sobre el régimen de sucesión de bienes hallamos ciertas disposiciones visiblemente favorables para la mujer que se podrían resumir así:
"Alcanzada la pubertad, a los doce años y medio, la mujer tenía pleno derecho a recibir en propiedad lo que le correspondiera por herencia o por otro título legal.
Si un judío fallecia dejando un hijo varón y una o varias hijas sin casar, tendrían derecho a la herencia por partes iguales, y sólo si el varón era el primogénito tendría derecho a una porción doble en virtud del precepto bíblico que favorece la primogenitura. No obstante, a la muerte de la madre las hijas no tendrían ya ningún derecho a la herencia. Por el contrario, si falleciera antes la madre, las hijas tendrían los mismos derechos a la sucesión que los hijos, recibiendo también a la muerte del padre su parte correspondiente.
Si un judío fallecía dejando sólo hijas, éstas tendrían todas los mismos derechos a la sucesión, sin distinción alguna entre casadas y solteras".

Desde el punto de vista del derecho penal, los pleitos y causas se resolvían siempre según riguroso orden de presentación, existiendo una cierta prelación, de forma, ya que el pleito presentado por el menor de edad debía ser visto antes que el de la viuda; el de la viuda antes que el del sabio; el del sabio antes que el del ignorante; y el de la mujer antes que el del hombre. Eran penados severamente los delitos sexuales, tales como el adulterio o violación. El adulterio se castigaba con la pena de azotes si la mujer era judía y soltera; si, por el contrario, era casada o pagana el hombre era castigado con la pena de muerte. Los delitos de violación, por su parte, eran castigados con la pena de azotes.

En lo referente a la vida religiosa, la mujer sefardí estaba obligada a cumplir la ley ritual desde los doce años, quedando exenta de realizar determinadas oraciones, participar en las oraciones comunitarias o cumplir con las ceremonias de las diversas festividades judías. En este sentido, en una relación de los trascendentales ritos y prácticas religiosas judías, desarrollada para uso de inquisidores, se dice textualmente:

"Las mugeres no heran obligadas a cosa alguna de rrezar, ni por ninguna manera se juntaban con los onbres, ni gient mugeres balían para cumplir el número tanto como un niño de teta, e las que heran devotas bellas se tenían su cámara junta a la sinoga para que estublesen e un rrabi que les rreszase en rromanze todo lo que en la sinoga se rregava en hebrayco; entre ellas no avía obligagión de número".

En la Biblia no existe referencia alguna donde se ordene instruir a las mujeres en la Ley religiosa. Por su parte, el Talmud se muestra absolutamente contrario a la erudición religiosa femenina, manteniéndose esta opinión a lo largo de toda la Edad Media. La exención de la mujer judía para el acatamiento de los mandatos religiosos, no obedece en modo alguno a razones de índole antifeminista, sino al principio talmúdico de que quien está implicado en un acto religioso está eximido de otro simultáneo, siendo considerados los quehaceres y labores domésticas un acto propiamente religioso.

En la vida publica fuera de las aljamas, sufría la mujer las mismas inclemencias que los hombres, en particular a las referentes a la indumentaria, para facilitar su condición de judíos y evitar los contactos con los cristianos, quedando penado con la pena de muerte los contactos sexuales entre cristianos y judíos. A lo largo de toda la Edad Media, múltiples constituciones eclesiásticas lucharon por imposibilitar que los cristianos tomaran como barraganas a mujeres judías o mudéjares, lanzando la pena de excomunión contra los infractores.

Las disposiciones de Cortes eran algo más condescendientes con la indumentaria de la mujer sefardí, permitiéndole la utilización de paños tintos y pieles blancas, aun cuando le prohibían también tajantemente el uso de pieles de calidad, de adornos de oro y de zapatos dorados.

En el ámbito de las actividades socio - profesionales, tenía la mujer una participación muy similar a la de la mujer cristiana, aunque existían algunas diferencias. No era inusual encontrarse con mujeres judías que gestionaban bienes económicos, bien ellas solas o en compañía de su marido. Los trabajos en el servicio domestico o como nodriza eran realizados en casas judías o de judeoconversos. Las labores de carácter artesanal se realizaban en el sector textil, aunque ejercían igualmente labores de carácter mercantil, médicas o de prestamistas. Igualmente hay que citar en este abanico de profesiones las plañideras, prostitutas, barraganas, hechiceras y curanderas, terreno este en el que jugaron un importante papel, ya que continuaban conservando y transmitiendo costumbres y ritos judíos.

Hoy en día, la sociedad judía se manifiesta casi completamente modificada. Hace aparición el "hombre nuevo" y la mujer emancipada, estando la vida hogareña en un estatus igualitario, donde se comparten muchas tareas. Aun así, los aspectos rituales de la antigua división, junto con algunos rasgos sociales, han resultado ser notablemente resistentes al cambio. Continua siendo habitual, ver a la madre encender las luces del Shabbat y el padre decir los kiddush, mientras los niños desempeñan su papel en la comida ceremonial de Pascua y se espera de ellos, que estudien hebreo, aprendan historia y religión judía, bien sea en clases en la sinagoga o en la escuela judía.
 
 
por María José Arévalo Gutiérrez
 
 

Las beguinas.


Las beguinas fueron mujeres de la Baja Edad Media (siglos XII y XIII), tiempo de crisis y cambios, que vivieron solteras, casadas, viudas, ajenas a toda autoridad, libres, activas y solidarias. Reclamaron vivir por su cuenta, sin estar subordinadas al hombre, ni como esposo ni como guía espiritual. En una época de guerras y violencia, en la que se tachaba de prostitutas a las mujeres que vivían solas, era todo un atrevimiento prescindir de la protección masculina.
El nombre de beguina se deriva probablemente del hábito de color gris (beige) de lana burda, parecido al de los «humillados» de Italia. Pero no es excluye que, en labios de la parte «clerical » opuesta a este movimiento, esta palabra fuera un peyorativo en relación con los albigenses herejes de Francia, La vida de las beguinas era semi-religiosa. Vivían en el mundo como mujeres religiosas (mulieres religiosaeJ), sin votos y sin regla, pero obligándose a la castidad y a las buenas obras.
Su origen se remonta al siglo XII en la diócesis de Lieja, extendiéndose más tarde por distritos cercanos al norte de Francia, Flandes y sur de Alemania, llegando también a Italia, España, Polonia y Austria. Se establecían a veces junto a las leproserías y hospitales para servir a los enfermos.
Los beguinatos (lugar donde vivían las beguinas) más significativos se conservan en Brujas, Gante y Malinas. Por su exclusividad, historia y originalidad arquitectónica los beguinatos han sido declarados por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. Estos son verdaderas ciudades religiosas, constituidas por una multitud de casas pequeñas (a veces hasta 100), cada una de las cuales está habitada por una o varias beguinas. Tienen calles y plazas, una enfermería, uno o varios conventos dedicados a las novicias y beguinas que deseaban una vida más comunitaria y una iglesia particular. Estos espacios daban respuesta a las inquietudes intelectuales de algunas mujeres, que de otra forma no podían acceder al conocimiento. Empezaron a leer la Biblia y los Evangelios por su cuenta, lo que provocó el rechazo de la Iglesia. Las beguinas escapaban de su control.
Partidarias de la reforma eclesiástica, dedicaron su vida a la defensa de los desamparados, al trabajo manual y a una brillante labor intelectual que ahora empieza a ser conocida, aunque ya en su tiempo mereciera la atención del Papa Clemente V, que dijo su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios. Su erudición despierta los recelos de la Iglesia, que pretendía el monopolio de lo divino y lo humano. La literatura mística de las beguinas comenzó a desarrollarse a mediados del siglo XIII, sobre todo gracias a la rica producción literaria de Hadewichj de Amberes, autora de varias obras en poesía y prosa, entre ellas varias cartas dirigidas a amigas de toda Europa.
En la actualidad los beguinatos belgas están ocupados por organizaciones humanitarias, artistas y familias jóvenes que buscan tranquilidad y se comprometen a mantener las casas como fueron. El beguinato de Brujas, uno de los más bellos, está al cuidado de monjas benedictinas.
La vida de estas asociaciones estaba ligada desde la perspectiva religiosa a las abadías benedictinas y cistercienses, pero igualmente prestaban servicio en hospitales y leproserías donde rezaban y cumplían tareas manuales. Los enfermos y moribundos contaban con su compañía, eran mujeres piadosas pero con un criterio de religiosidad más amplio que el de los conventos de aquel entonces.
Una de las causas de su enorme expansión, además de la gran corriente mística medieval, fueron las condiciones económicas y sociales así como el excedente de sexo femenino en la nobleza y alta burguesía.
Entre las beguinas destacan los nombres de Beatriz de Nazaret, Matilde de Magdeburgo, Margarita Porete o Hadewichj de Amberes, aunque muchos más nombres son mencionados en las diferentes referencias consultadas.
Margarita Porete, autora de El espejo de las almas simples, fue quemada viva en la hoguera en París en 1310, acusada de beguina por 21 teólogos que juzgaron sus versos como subversivos. Este suceso da cuenta de cómo la Iglesia persiguió a este colectivo de mujeres. En 1312 el Consejo de Viena con el apoyo de la Inquisición, condenó sus actividades y la mayoría acabó por integrarse en órdenes convencionales. Sólo los Países Bajos se acogieron a la excepción permitida para mujeres pías, protegiendo así a las beguinas.
Causarán admiración y asombro entre sus contemporáneos, pero se les reprochará vivir fuera de la Iglesia, vivir juntas, sus ropas, sus oficios… todo servía para acusarlas y condenarlas. La abolición de la creatividad e iniciativa marca el fin de la rica cultura medieval, tres siglos más tarde la visión de la mujer austera sometida al marido, modelo de orden, sumisión y trabajo, estará completamente asentada. Cualquier otra opción de vida calificará a la mujer como bruja y la convertirá en alguien peligroso.
Han pesado siete siglos de silencio sobre estas mujeres, pero quizá el símbolo que tanto utilizaron, el Ave Fénix, logre hacerlas resurgir convirtiendo su vida en algo conocido por todos.

http://www.mujeryciencia.es/2008/10/27/las-beguinas/

http://www.mercaba.org/VocTEO/B/beguinas.htm

20 de febrero de 2014

Desigualdad de género es un problema estructural de América Latina.



Pese a la masiva incorporación femenina a la fuerza de trabajo en las últimas décadas en la región, las brechas de género persisten. Desigualdades de género son consecuencia directa de las perspectivas tradicionales sobre el lugar y el papel que deben ocupar las mujeres en la sociedad, basadas en prejuicios y discriminaciones.
Diagnósticos sobre la participación laboral femenina y una serie de recomendaciones y propuestas para generar políticas que promuevan la equidad de género en el empleo en pos del desarrollo sostenible y equitativo, realizaron cinco organismos internacionales que elaboraron de manera conjunta el “Informe sobre Trabajo Decente e Igualdad de Género. Políticas para mejorar el acceso y calidad del empleo de las mujeres en América Latina y El Caribe”
La Organización Internacional del Trabajo (OIT), ONU Mujeres, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostienen que la superación de las brechas entre hombres y mujeres -potenciadas por las desigualdades raciales y étnicas- requiere el desarrollo de políticas que permitan avanzar hacia la autonomía económica y la igualdad de género.
El Informe sobre “Trabajo Decente e Igualdad de Género” busca apoyar el diseño y la puesta en marcha de políticas de empleo para la igualdad de género, que contribuyan a los esfuerzos colectivos que se realizan en pos del desarrollo sostenible y equitativo, con trabajo decente y calidad de vida en los países de América Latina y el Caribe.
Los organismos internacionales que generaron el informe aseguran que las desigualdades de género son consecuencia directa de las perspectivas tradicionales sobre el lugar y el papel que deben ocupar las mujeres en la sociedad, basadas en prejuicios y discriminaciones, que no sopesan los avances que ha experimentado la región y sus efectos en las sociedades.
Por ello, el informe sostiene que si América Latina y el Caribe quiere abordar eficazmente sus enormes desigualdades sociales, necesita concentrar esfuerzos, recursos y espacios en las políticas públicas orientadas hacia las mujeres, pues son ellas las más vulnerables a la pobreza, quienes reciben los salarios más bajos, a la vez que los destinan en mayor medida al bienestar familiar.
Asegura el informe que la situación que enfrentan las mujeres en el empleo requiere afectar los sistemas estructurales en los que se funda la desigualdad y que las políticas públicas hacia el trabajo deben concurrir a la construcción de sociedades más inclusivas e igualitarias, fortaleciendo la inserción, la permanencia y el ascenso de las mujeres en el mercado laboral, en condiciones de igualdad.

Persistencia de las brechas de género

Durante las últimas décadas en la región se produjo una masiva incorporación femenina a la fuerza de trabajo, especialmente de mujeres urbanas y con mayores niveles educativos, debido a los avances en su nivel de escolaridad. Sin embargo, la participación de la mujer es muy heterogénea en la región y cerca de la cuarta parte de la población económicamente activa –masculina y femenina– tiene bajos niveles de calificación.
A pesar de que la tasa de participación laboral femenina regional aumentó cerca de tres puntos porcentuales en la última década (de 49,2% en 2000 a 52,6% en 2010), la brecha de género en la participación en el mercado laboral continúa siendo relevante y las mujeres tienen mayores tasas de desempleo (9,1% las mujeres y 6,3% los hombres), constituyendo más de la mitad del total de personas desocupadas en la region.
Las mujeres enfrentan mayores niveles de precariedad laboral: tienen menos probabilidades de trabajar como asalariadas que los hombres (60,7% y 68,5%, respectivamente); una proporción alta sólo encuentra empleo en el servicio doméstico (15,3% en contraste con 0,8% de los hombres), que en su gran mayoría es informal o desprotegido; y duplican el porcentaje de quienes son trabajadores familiares no remunerados (2,7% de las mujeres versus 1,1% de los hombres).
Lo anterior incide en las diferencias en las remuneraciones de hombres y mujeres: en 2000 ellas ganaban en promedio 66% de lo percibido por los hombres, mientras que en 2010 ese porcentaje había aumentado a 68%. Asimismo, la actividad principal de un tercio de las mujeres mayores de 15 años en la región no es remunerada, concentrándose en las tareas domésticas y el cuidado de la familia.
Si bien la pobreza en América Latina presenta una tendencia a la baja, las brechas de pobreza entre hombres y mujeres se han incrementado, generando una “feminización de la pobreza”. Y más de la mitad de quienes emigran de la región son mujeres.

Desigualdad de género como problema estructural

El informe sostiene que la desigualdad social y de género en la región es un problema estructural que exige de la intervención de políticas públicas, con medidas de corto, mediano y largo plazo para que la desigualdad sea efectivamente erradicada de la región.
Agrega que la región todavía carece de políticas públicas bien estructuradas y con una perspectiva estratégica en relación al trabajo, donde se incluya la generación de empleos de calidad y la no discriminación en todas sus dimensiones.
Para avanzar hacia la autonomía económica y la igualdad de género, los cinco organismos internacionales proponen un conjunto de recomendaciones para el desarrollo de políticas, que buscan apoyar a los gobiernos, organizaciones de trabajadores y de empleadores, además de los movimientos de mujeres en la construcción de políticas para mejorar el acceso y la calidad del empleo en sus países.

http://radio.uchile.cl/2013/12/16/desigualdad-de-genero-es-un-problema-estructural-de-america-latina

12 de febrero de 2014

Rosa Parks, la mujer que dio inicio al movimiento contra la segregación.



El 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks se hizo famosa por negarse a darle su asiento en el autobús a un pasajero blanco en Montgomery, Alabama, hecho que dio inicio al actual movimiento por los derechos civiles. El lunes 4 de febrero se cumplen cien años de su nacimiento. En 2005, Rosa falleció a los 92 años de edad y gran parte de los medios la describió como una costurera cansada, no como una persona problemática. Pero los medios se equivocaron. Rosa Parks era una rebelde de primera categoría.
La catedrática Jeanne Theoharis derriba el mito de la apacible costurera, en su nuevo libro “The rebellious life of Mrs. Rosa Parks” (La vida rebelde de Rosa Parks). Theoharis me dijo: “Se trata de la historia de una vida de activismo, la historia de una vida que ella misma describiría como ‘rebelde’ y que comienza décadas antes del histórico incidente del autobús y se prolonga décadas después”.
Rosa Parks nació en Tuskegee, Alabama y le enseñaron que tenía derecho a ser respetada y a exigir ese respeto. Las leyes de Jim Crow estaban muy arraigadas en aquel entonces y la segregación se aplicaba en forma violenta. En Pine Level, Alabama, donde vivía Parks, los niños blancos iban a la escuela en autobús, mientras que los niños afroestadounidenses debían caminar. Rosa Parks recordó: “Ese era un modo de vida. No teníamos otra alternativa más que aceptar lo que era la costumbre. El autobús fue una de las primeras cosas que me hizo ver que había un mundo para negros y otro para blancos”.
En la última etapa de su adolescencia Rosa conoció a Raymond Parks, con quien se casó. Raymond, el primer activista que Rosa conoció, era miembro de la filial de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) en Montgomery y cuando Rosa se enteró de que las mujeres podían participar en las reuniones, asistió a una y fue elegida secretaria de la filial en su primera reunión.
Fue allí donde Rosa conoció a E.D. Nixon, un dirigente obrero revolucionario con quien trabajó. En 1955 Rosa pudo asistir a la escuela Highlander Folk en Tennessee, un lugar de encuentro de activistas (blancos y negros) comprometidos a superar la segregación donde se desarrollaban estrategias y tácticas de resistencia no violenta. Fue allí donde Pete Seeger y otros músicos escribieron la canción “We shall overcome” que luego se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles.
Rosa Parks regresó a Montgomery y volvió a trabajar como costurera. El 1° de diciembre de 1955, luego de salir del trabajo, tomó el autobús hacia su casa. “El conductor dijo que si me negaba a dar mi asiento, iba a tener que llamar a la policía. Y le dije ‘Llámela’”, afirmó Parks en una entrevista con Radio Pacífica en abril de 1956. “Había llegado el momento, después de haber sido maltratada hasta un punto que ya no podía tolerar”. Su arresto aquel día provocó el boicot a los autobuses de la ciudad de Montgomery, que duró más de un año. El boicot fue encabezado por un joven que acababa de instalarse en la ciudad: el Dr. Martin Luther King Jr., en cuyo lanzamiento participó Rosa Parks. Durante el boicot, alrededor de 50.000 afroestadounidenses viajaban juntos en sus automóviles, utilizaban vehículos de la iglesia, tomaban taxis de propietarios afroestadounidenses y caminaban. La medida perjudicó los negocios de los blancos y el sistema de transporte público. Parks y otros activistas interpusieron un recurso judicial contra la segregación y en junio de 1956 un tribunal federal declaró la inconstitucionalidad de la segregación en los autobuses.
Los Parks se mudaron a Detroit. Rosa continuó con su activismo, reaccionó frente a los disturbios de Detroit de 1967, consultó a miembros del movimiento “Black Power”, como Stokely Carmichael, y se opuso a la guerra de Vietnam. La historiadora Theoharis señala que el mayor héroe de Parks era Malcolm X.
“Sentía un gran respeto por King, pero decía que Malcolm X era su héroe personal. La disposición de Malcolm X para hablar sobre el liberalismo del norte y la hipocresía del norte, su temprana oposición a la guerra de Vietnam, todas esas cosas eran muy cercanas a su postura política”.
En la década de 1980, Rosa Parks luchó contra el apartheid y se sumó a las protestas frente a la embajada de Sudáfrica en Washington D.C.
Cuando Parks conoció a Nelson Mandela, después de que fuera liberado, Mandela le dijo: “Ud. me dio ánimo todos esos años en prisión”.
Rosa Parks fue la primera mujer estadounidense en ser enterrada en la rotonda del Capitolio. Cuando murió, me apuré para llegar a Washington D.C. a cubrir su funeral; allí encontré a una joven estudiante universitaria y le pregunté por qué estaba ahí junto a cientos de personas escuchando el funeral a través de los parlantes. La joven dijo con orgullo: “Les escribí a mis profesores para avisarles que hoy no asistiría a clase. Hoy voy a aprender algo importante”.
Tenemos mucho que aprender de Rosa Parks. De hecho, ella y otras jóvenes se habían negado a dar sus asientos en el autobús antes del 1° de diciembre de 1955. Nunca se sabe cuándo llegará ese momento mágico. El próximo 4 de febrero la oficina de Correos de Estados Unidos emitirá una estampilla denominada ‘Rosa Parks Forever’ (Por siempre, Rosa Parks), una muestra de la marca indeleble que dejó su activismo. Rosa Parks no era ninguna costurera cansada. Como ella misma dijo en referencia a la valiente decisión que tomó: “Si había algo de lo que estaba cansada era de ceder”. “No tenía miedo. Había decidido que de una vez por todas tenía que saber qué derechos tenía como ser humano y como ciudadana, incluso en Montgomery, Alabama”.

http://www.democracynow.org/es/blog/2013/2/1/por_siempre_rosa_parks_la_mujer_que_dio_inicio_al_movimiento_contra_la_segregacin