23 de octubre de 2015

Depresión y género: Factores psicosociales de riesgo.


 
La depresión se ha convertido en una enfermedad moderna
y "globalizada" debido en gran medida a las condiciones
de vida desfavorables del mundo contemporáneo. La
inseguridad laboral, la competencia profesional, la pobreza y
las migraciones son problemas que afectan más a las mujeres
que a los hombres y que se enmarcan en el fenómeno de la
globalización, el cual impacta no solamente en la economía
y en el desarrollo social sino también en la esfera cultural
 
y en la definición y redefinición de las identidades y los
roles de género.
Se calcula que la prevalencia de la depresión varía del 2 al
32% a nivel de la población mundial y se sabe que es casi
dos veces más frecuente entre las mujeres que en los hombres
(Boyd y Weissman, 1981; American Psychiatric Association,
2000; Organización Mundial de la Salud, 2001). A escala
mundial, la prevalencia puntual de la depresión en los
hombres es de 1.9%, mientras que en las mujeres es de
3.2%; en un periodo de 12 meses la prevalencia es de 5.8
y 9.5%, para cada sexo respectivamente. En relación con
la edad, los datos muestran un incremento de la depresión
entre la población joven (Organización Mundial de la Salud,
2001).
Según la American Psychiatric Association (2000), el
riesgo de padecer un trastorno depresivo alguna vez en
la vida es de 5 a 12 % en los hombres y de 10 a 25% en las mujeres
, con una prevalencia de 2 a 3% y de 5 a 9%,
respectivamente. Kessler (2003, 2005) en los Estados Unidos
encontró una prevalencia total de depresión de 16.2 y de
16.6%, nuevamente mayor para el sexo femenino, con una
relación de 1.3 a 1.5 mujeres por 1 varón.
 
 
Depresión y globalización
 
A pesar de que la depresión representa un problema creciente
y preocupante en el mundo contemporáneo, se trata de un
trastorno que ha estado presente a lo largo de la historia
 
de la humanidad. Fernández y Ruiz (2005) afirman que
las enfermedades mentales, especialmente la depresión,
no tienen una trayectoria "natural" sino histórica. En el
caso de la depresión esta historicidad no depende sólo de
situaciones personales y familiares, ya que se asocia también
con las condiciones económicas, políticas y sociales de cada
época. En las últimas décadas la globalización ha dominado
 
el mundo entero, en forma directa o indirecta, e influido de
manera profunda en ámbitos como la cultura, la familia y
la salud. El incremento de la prevalencia de la depresión se
debe en muchos casos a condiciones de vida desfavorables
propiciadas por las crisis sociales, la pobreza, el desempleo,
la exclusión educativa, los desplazamientos migratorios o
las guerras (Beaglehole y Yach, 2003; Boltvinik y Damian,
2003; Bhugra y Mastrogianni, 2004; Monroy, 2005; Torres,
2005).
 
 
Trabajo, género y migración
 
Algunas de las principales causas de los patrones de
desempleo actuales obedecen a las fases cíclicas del
desarrollo de la economía y la tecnología, así como a
 
los cambios socio-políticos y demográficos del mercado
globalizado. Hoy en día se cuenta con evidencias en el
sentido de que las consecuencias sociales negativas del
 
desempleo se manifiestan en el deterioro de la salud mental
en las personas. Asimismo, existe un sinnúmero de estudios
que muestran la recuperación del bienestar y de la salud
mental una vez que las personas encuentran empleo (Barling,
1990; Porter, 1990; Vinocur, 2000).
Aunque en muchos contextos la reestructuración
económica ha llevado a una reorganización de la vida
pública y privada de hombres y mujeres, esto ha tenido
un impacto diferente para cada sexo. La feminización del
mercado de trabajo en México afecta de manera adversa
a un sector muy amplio de mujeres, cuya participación es
mayor en los sectores informales, no asalariados, de bajos
ingresos y sin seguridad y protección social (García, 2001).
En un análisis sobre la relación entre género, trabajo y salud,
Cruz (et. al., 2003) encontraron una mayor morbilidad en
las mujeres trabajadoras, con un predominio de trastornos
psicosomáticos en una proporción mujer/hombre de 2-1.5.
La migración es otra característica de la globalización.
Un mal ajuste individual a las experiencias del contacto
con la modernización, la falta de acceso a la educación,
la pertenencia a la clase obrera, el desprendimiento de
las raíces culturales, el aislamiento y la falta de seguridad
social son factores que suelen asociarse con el incremento
de problemas emocionales entre las poblaciones migrantes
 
(Watter, 2002; Bhugra, 2004). Hacia finales de la década de
1990, Almeida (1998) analizó el impacto de los cambios
sociales en la salud mental en las últimas dos décadas en
América Latina, encontrando que trastornos mentales como
la depresión, la agresividad y el alcoholismo eran más
frecuentes en los grupos de población migrante y sobretodo
en los estratos socioeconómicos bajos. En estos grupos la
prevalencia total de los trastornos mentales llegaba al 49%;
la neurosis y el alcoholismo eran los diagnósticos más
frecuentes con una prevalencia de 23%.
 
 
Depresión y roles de género
 
En las últimas décadas la globalización ha influido en la vida
cotidiana de las personas en la misma manera que afectó
al mercado laboral. Así, la sexualidad, el matrimonio y la
vida familiar se están transformando. La familia tradicional,
por ejemplo, está siendo reemplazada en muchos contextos
por nuevas formas de convivencia en pareja y que atribuyen
mayor valor a la sexualidad y a la comunicación emocional
(Papp, 1996, 1998; Guinsberg, 2004).
La entrada masiva de las mujeres al mercado laboral ha
implicado la transformación de sus roles sociales, su mayor
autonomía y una amenaza para la familia tradicional. La
inestabilidad y la inseguridad laboral, el debilitamiento de
 
la figura del hombre como proveedor económico exclusivo,
así como la difusión de nuevas construcciones culturales
 
sobre lo que significa ser hombre o mujer en las sociedades
contemporáneas, tanto occidentales como en su expresión
particular en el contexto mexicano, ha implicado una
 
redefinición de las identidades femeninas y masculinas y de
las relaciones de género (Barbosa, et. al., 2006).
 
 
Depresión e identidad femenina
 
La incorporación de la mujer al trabajo remunerado ha tenido
una tendencia ascendente durante las últimas décadas. Según
 
datos oficiales la tasa global de fecundidad disminuyó de
7 a 2.4 hijos por mujer entre 1970 y el año 2000; la edad a
la primera unión conyugal de las mujeres aumentó de 18.8
años, al inicio de la década de 1970, a 23.1 años para 1997;
y el índice de feminización del trabajo (número de mujeres
por cada 100 hombres) se incrementó de 31 a 45 en el
periodo 1990-2000 (Consejo Nacional de Población, 1997,
1999, 2000; Instituto Nacional de Estadística Geografía e
Informática 2000, 2001)
A pesar de la transformación en las relaciones de género,
los trastornos afectivos continúan presentándose con una
mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres. La
depresión se asocia frecuentemente con trastornos somáticos,
básicamente a nivel cardiovascular y gastrointestinal.
Muchos trabajos han constatado que ciertos componentes
asociados a las inequidades de género desamparo legal o
económico, dependencia emocional, autoestima devaluada,
sumisión y complacencia- contribuyen a la emergencia de
síntomas depresivos en las mujeres (Beck, 1972; Seligman
1975; Dio Bleichmar, 1991; Lara, 1993; Mingote, 2000;
Díaz-Loving, et. al., 2007).
Desde la perspectiva psicodinámica, Burin (1996),
Levinton (2001) y Tubert (2001) plantean que los patrones
de socialización y crianza de las niñas contribuyen a
reforzar la dependencia emocional de las mujeres, así
como el miedo a quedarse solas, una baja autoestima y una
 
posición subordinada. Además, las dificultades para lograr
el "ideal maternal" impuesto por la sociedad son vividas
por muchas mujeres como una insuficiencia personal.
Frente a la impotencia para transformar situaciones vitales
desfavorables -que a menudo se acompañan de carencias,
devaluación personal o violencia- muchas mujeres
experimentan síntomas de depresión. En las amas de casa
la probabilidad de depresión aumenta cuando los hijos
crecen y abandonan la casa, lo cual puede provocar estados
depresivos, miedo a la soledad y pérdida del sentido de la
vida. El denominado "síndrome del nido vacío" es un buen
ejemplo de esta situación (Barberá y Martínez, 2004) y
existen estudios empíricos que relacionan la baja autoestima
y los rasgos de dependencia de las mujeres con la depresión
(Lara, 1993; Díaz-Loving, et. al., 2007).
Por otra parte, muchas mujeres jóvenes viven una fuerte
 
contradicción ante las dificultades para compatibilizar su
vida familiar con la realización profesional para incorporarse
plenamente a la vida social. Actualmente se enfatiza la
necesidad de conciliar la vida familiar con la laboral, pero
esto sólo será posible con una distribución equitativa de
las responsabilidades familiares y sociales entre hombres
y mujeres. De no ser así se seguirá contribuyendo a crear
fuentes de estrés adicionales para las mujeres que están
ya sometidas al desempeño de múltiples roles (Barberá y
Martínez, 2004). Estudios recientes muestran que el estrés
lel hogar aumenta las tasas de depresión y ansiedad entre
las mujeres (Blanco y Feldman, 2000; Medina-Mora y
Fleiz, 2003). Sin embargo, la incorporación al trabajo ha
sido un logro de gran importancia para un gran número
de mujeres en términos de su realización profesional e
independencia económica, o bien para complementar los
ingresos masculinos.
La bibliografía internacional y nacional sobre el tema ha
registrado que el romper con el aislamiento social y crear
nuevas relaciones mejora el bienestar físico y emocional de
las mujeres que trabajan fuera del hogar en comparación con
aquellas que son amas de casa (Lara y Acevedo, 2000).
Walters (et al., 2002) encontraron que el trabajo
remunerado y los cambios a nivel de la estructura doméstica
pueden ser considerados como factores explicativos de
las diferencias en la salud de hombres y mujeres; tanto el
trabajo remunerado como el contar con recursos económicos
 
suficientes se asocian con una mejor salud física y mental
en ambos sexos.
 
Otro aspecto importante a destacar es que los conflictos
de la vida en pareja producen un malestar psicológico mucho
mayor entre las mujeres que en los hombres, debido a que
la socialización de las mujeres las lleva con frecuencia a
centrar sus vidas en torno a los hombres .
 
Irina Lazarevich*, Fernando Mora-Carrasco




 


22 de octubre de 2015

Víctimas, heroínas y guerreras. El empoderamiento de las mujeres desde los movimientos sociales.


La condición de víctima es estacionaria y son ellas las que, tras procesos dolorosos de aprendizaje y resiliencia, logran convertirse en agentes de sus propios destinos
Víctima: la imagen clásica de quienes han sido afectadas por violencia de toda índole. A veces, desde los estamentos de derechos humanos o desde las instituciones estatales, o incluso desde las organizaciones de mujeres, es preferible posicionar a la víctima en un núcleo duro identitario para, con condescendencia, no dejar de mirarla como una subalterna.
Pero sucede que la condición de víctima es estacionaria y que, son ellas, las que tras procesos dolorosos de aprendizaje y resiliencia, logran convertirse en agentes de sus propios destinos. Y no solo eso, como lo comentaré líneas abajo, incluso se agrupan para coordinar a otras víctimas, como ellas, y de esta manera darles un soporte, una organización, una articulación mínima, una esperanza.
Hace pocos años la feminista francesa Elizabeth Badinter decía que ciertas redes feministas han insistido mucho más en la visión de las víctimas que en la de aquellas mujeres sobresalientes, las heroínas: "la victimización del género femenino permite unificar la condición de las mujeres con el discurso feminista bajo una bandera común. Así el rompecabezas de las diferencias culturales se desvanece…" De esta manera, las diferencias étnicas o de clases, que son reales y discriminatorias entre las mujeres, se rebajan para poder entender que todas podemos caminar juntas hacia el horizonte de los derechos.
Obviamente, insistiendo en la "mujer como víctima" se ha visibilizado con profundidad lo vinculado a la opresión femenina: la violencia hacia las mujeres, las violaciones sexuales y el feminicidio; pero se ha descuidado levantar la imagen de aquellas mujeres que, a pesar de todo, salen adelante en espacios complicados donde no son reconocidas, o son atacadas, o son ninguneadas. Sospecho que se trata de mediatizar, a veces sin querer, los cambios profundos que se han dado en nuestra sociedad, vinculados a la educación de las mujeres, el acceso al empleo y al espacio de lo público en general.
Y sin embargo, ser víctima no implica ningún mérito, es simplemente una condición: las víctimas no son mejores personas por ser víctimas, este hecho ha sido contingente y azaroso en sus vidas, por eso considero que, en realidad, una víctima es un mejor ser humano cuando aprende a transitar esa condición y deja de serlo. Cuando entiende sus derechos, expone sus historias y se convierte en una abanderada de sus propias luchas junto con otras mujeres.
Quisiera compartir acá la historia de tres mujeres peruanas que han pasado esa condición y que son mis heroínas personales, con todos sus miedos, con todas las reservas del caso, pero que me inspiran a seguir adelante, a pesar de todo.
Me refiero en primer lugar a Angélica Mendoza de Arcarza, campesina ayacuchana, más conocida como "mama Angélica", una mujer que se enfrentó a comisarías, policías y gobierno para buscar a su hijo Arquímedes, desaparecido en 1983 en el cuartel Los Cabitos de la ciudad de Huamanga, en pleno momento crítico del conflicto armado interno peruano, en el que se enfrentaron las fuerzas del orden con el movimiento terrorista Sendero Luminoso. Mama Angélica vio cómo los militares le arrancaron de las manos a su hijo una noche de julio y de inmediato se abocó a buscarlo. Durante treinta años guardó un papel, roto y estrujado, en el que Arquímides le pedía que le consiga un abogado para que lo saque del cuartel. Ese papel ha sido una prueba vital en el proceso contra los militares que lo desaparecieron y que hoy, incluso, no termina.
Pero no fue el pedazo de papel sino la fuerza, el coraje, la resistencia y la persistencia de esta mujer que organizó, junto con todas esas otras mujeres quechuahablantes y analfabetas, una institución que el dos de septiembre ha complicado 32 años de trabajo ininterrumpido: la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú-ANFASEP. Con ANFASEP las y los peruanos aprendimos a entender que el amor de una madre, de una viuda o de las hijas e hijos de las personas desaparecidas, puede lograr no solo llevar a juicio a los perpetradores, sino solicitar un apoyo digno para las y los "afectados" y construir una memoria que permita a todo el mundo vislumbrar la reconciliación a lo lejos. Esta nomenclatura también nos la enseñó ANFASEP: no hablan de víctimas sino de afectadas para no cristalizar una identidad que las subalternice. Las mamás de ANFASEP han construido un pequeño Museo de la Memoria, en el segundo piso del local donde funciona la asociación, y han logrado que el Estado peruano done siete hectáreas donde quedaba el cuartel Los Cabitos para construir un santuario denominado La Hoyada.
Hace poco menos de un mes Mama Angélica, a sus 83 años, presentó el libro ¿Hasta cuándo tu silencio? en el auditorio municipal de la ciudad de Huamanga. Se trata de una recopilación de testimonios sobre la búsqueda de personas desaparecidas y la larga lucha por justicia. En su propio testimonio ella señala: "Cuando veo a las socias de ANFASEP también me duele mucho porque, al igual que yo, han caminado buscando a sus seres queridos, buscando justicia pero no hemos alcanzado justicia… pero a la vez todo esto me da fuerzas para no callar".

Giorgina Gamboa
"Yo lo único que quiero es que me pidan perdón…", es lo que declara en una entrevista realizada hace poco Giorgina Gamboa, una mujer ayacuchana violada por siete policías el 29 de diciembre de 1980 a los 15 años de edad. A pesar de los 33 años transcurridos, Giorgina, hoy más que nunca, reclama justicia. Felizmente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-CIDH ha aceptado la petición presentada por COMISEDH, así que dentro de poco tiempo el Estado peruano tendrá que explicar por qué, a pesar de todo este tiempo y de las pruebas contundentes (informes médicos, policiales, peritajes). se archivó dos veces el caso y se absolvieron a todos los implicados.
Los hechos son simples y perversos: una joven muchacha es capturada bajo la excusa de ser terrorista, llevada a la estación policial de Vilcashuamán, amarrada y violada en masa. "¡Tú eres terruca (terrorista)!", le decían y ante su silencio los sinchis -policías antiterroristas- le rompieron la pollera, el fustán y la ropa interior, la ataron las manos y le metieron un pañuelo en la boca: "Uno salía y otro entraba, a veces lo hacían entre dos, inclusive pude sentir que era violada por tres personas. Estaba como muerta. Trataba de huir, pero era violada nuevamente; lloraba y ellos me golpeaban, me decían ‘cállate, cállate no vas a decir nada’", es lo que ha dicho ella cuando dio su testimonio ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el año 2002.
A diferencia de muchas otras mujeres, cuyas vidas quedan destruidas ante una violencia en masa y ante una respuesta indiferente de los representantes del Estado, Giorgina pudo seguir adelante. ¿Qué le permitió salir de esa abyección? Su fuerza interna, la ayuda que recibió, su búsqueda de justicia. Giorgina tuvo a su hija Rebeca y la crió no sin problemas. Ahora Rebeca es una mujer madura que conoce el origen de su vida y también es madre. Giorgina, hoy abuela, entiende que su caso es emblemático: "muchas mujeres no quieren hablar porque tienen miedo, acaso tienen pareja y sus parejas no comprenden… a mí mi pareja me ha comprendido, me ha apoyado bastante, y eso ha ayudado. Yo reclamo justicia, no solo para mí, para varias mujeres que no han denunciado. Quizás este gobierno nos pueda escuchar… ¡son treinta años!".

Máxima Acuña de Chaupe
Máxima mide un 1.50 mts, es delgada, tiene los huesos fuertes y la voluntad inquebrantable. Nunca fue a la escuela pero conoce perfectamente los usos medicinales de muchas plantas y con una voz muy queda canta la historia de su terreno y su propia historia. A las cinco de la mañana ordeña las vacas, arrea al ganado, prepara té de berenjena. Máxima Acuña de Chaupe, con cuatro hijos todos mayores de edad y sin llegar a cumplir ella aún los 48 años, ha podido cincelar, con su oralidad y su inteligencia, una de las resistencias pacíficas más fuertes contra la mina de oro más grande de Sudamérica.
La Dama de la Laguna Azul, como la llaman, ha sido avasallada por la minera Yanacocha y no se ha amilanado, sigue persistente luchando por su terreno en pleno corazón del proyecto Minas Conga. Máxima ha declarado: "dicen que aquí en mi terreno hay oro, y por esa ambición del oro es que me quieren quitar mi terreno a la mala, a la fuerza. Aún hasta matándome…". Pero no se trata solo de una lucha por su posesión: ella misma admite que, más allá de que puedan quedarse o salir o dejarle el terreno a la empresa porque nunca lo venderán, es una lucha por el agua. "Nosotros seguimos resistiendo aquí porque sabemos que la empresa solo traerá la destrucción de nuestras lagunas". El terreno de la familia Chaupe está localizado, de manera estratégica, al costado de la Laguna Azul que, una vez vaciada, servirá para guardar los relaves de la mina de oro.
La historia de resistencia comenzó el 9 de agosto del 2011 cuando la empresa intentó desalojar a la familia a la fuerza: aproximadamente 200 efectivos de la DINOES (División de Operaciones Especiales de la Policía Nacional del Perú) ingresaron al terreno, echaron los enseres, los pellejos que fungen de camas y las frazadas de la casa de tapial y luego quemaron la misma casa. Ellos, los Chaupe, resistieron y los DINOES no se retiraron sino hasta que un culatazo de fusil en la nuca de Jhilda Chaupe, de 17 años, la noqueó. Permaneció tres horas tendida sobre la grama. Todos pensaron que había fallecido, la policía se retiró de la zona. Felizmente solo estaba desmayada. Máxima se indignó y los días siguientes durmieron a la intemperie bajo los matorrales de ichu para abrigarse porque a 4.200 msnm el frío en las noches perfora los huesos. Pero no abandonaron el terreno.
Desde el 2011 los ataques y acosos por parte de la minera no han parado. Los hostigamientos -incluso luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-CIDH les otorgara medidas cautelares- se han seguido produciendo. Hace poco Máxima Acuña de Chaupe recibió serias amenazas de muerte. Muchas veces aquellos campesinos que quieren congraciarse con la empresa pueden pretender "hacer el trabajo sucio", pero en este caso, una persona de la comunidad de El Amaro se acercó a la casa de Máxima y le dijo: "No salgas de tu casa, que si sales y regresas, será que yo no valgo nada. Porque eres una pendeja que no quiere salir de ese terreno para que la mina no siga con sus trabajos". A las pocas noches de esa amenaza, un grupo de seis personas encapuchadas, armadas y a caballo se acercaron a la casa de Máxima, felizmente ella no se encontraba.
La empresa minera Yanacocha denunció a Máxima por "usurpación agravada" y pidió más de diez años de cárcel, pero perdió el juicio. Hoy Yanacocha ha insistido en presentar ocho denuncias más y ha interpuesto una demanda civil por reivindicación. La mina ha cerrado los caminos ancestrales que Máxima y su familia usaban para movilizarse a la zona, en este momento el terreno que la familia posee está totalmente alambrado. Máxima no solo está impedida de construir siquiera un corral para sus cuyes en su terreno, sino incluso de sembrar, la acción imprescindible de un campesino para sobrevivir.
Hostigamiento, criminalización, bufetes de abogados de Lima apoyando a la empresa con todos sus recursos contra una mujer analfabeta. Es la lucha de David contra Goliat en un contexto de guerra por los territorios para mantener el extractivismo que enriquece a los ricos. Pero es también el ejemplo de una mujer que, con sólo sus manos, nos enseña que la dignidad puede más que el oro.

Rocío Silva Santisteban
http://conlaa.com/victimas-heroinas-guerreras-el-empoderamiento-de-las-mujeres-desde-los-movimientos-sociales/
http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2015/10/victimas-heroinas-guerreras-el.html

21 de octubre de 2015

BANGLADESH, LA OTRA CARA.


El matrimonio infantil es una de las prácticas más arcaicas y deshumanizadas de la sociedad. Afecta a las niñas de Oriente Medio y el sur de Asia, y especialmente a Bangladesh.
Precisamente el pequeño país de la bahía de Bengala tiene el lamentable honor de liderar el índice de matrimonio infantil de menores de 15 años y es el cuarto país en menores de 18, superado por Níger, República Centroafricana y Chad. Esta práctica es ilegal, pero se realiza de todas formas y, en gran parte, porque la justicia no cumple con las leyes.
La ONG Human Rights Watch, basándose en un estudio realizado por UNICEF, cifra en un 29% las niñas bangladesíes que se casan antes de cumplir los 15 años, el 2% lo hace antes de cumplir los 11, y un 65% antes de cumplir los 18. Escandaloso.
Las consecuencias de esto son el abandono de la escuela además de embarazos entre los 15 y 20 años, que en la mayoría de los casos acaban en muerte en el parto.
La pobreza que se vive en Bangladesh, es una de las razones por las que los padres entregan a sus hijas en matrimonio, considerando que un hombre mayor y con una buena situación económica las protegerá de los abusos y acoso sexual, pero sin pensar en el trauma que esto le causará a la menor de por vida. Bangladesh, por desgracia, es además escenario habitual de catástrofes naturales, lo que contribuye a aumentar la situación de pobreza de muchas familias.
Muchas menores sometidas a matrimonios forzados mueren como consecuencia de mantener relaciones sexuales sin estar físicamente preparadas, otras, como hemos apuntado, mueren al dar a luz y lo que es peor, gran parte de ellas reciben malos tratos por parte de sus maridos y familiares. La razón principal que los padres esgrimen para casar a sus hijas con hombres mayores se desmonta, ya que queda demostrado que todo lo que intentan evitarles se multiplica con este sometimiento. La mayoría después de contraer matrimonio viven esclavizadas en sus casas, sin derecho a continuar estudiando, sin posibilidades de ser libres o independientes, viviendo una vida que no desean.
La fotógrafa Allison Joyce de Getty Images realizó un reportaje fotográfico de la boda entre Nasoin Akhter, una joven de 15 años con Mohammad Hasamur, de 32. Sus padres la obligaron a contraer matrimonio. Allison publicó las fotografías en su Instagram, con la leyenda "la novia más triste que jamás he visto". Ella misma relata como después de pasar el día con la novia notó tristeza, miedo e incertidumbre en su expresión.
La organización Human Rights Watch (HRW) denuncia que las autoridades en Bangladesh no toman las medidas suficientes para erradicar esta lacra. Para hacer firme esa denuncia, realiza un informe en el que recopila 100 entrevistas a jóvenes bengalíes. El documento, llamado "Cásate antes de que pierdas la casa: matrimonio infantil en Bangladesh", recoge testimonios que reflejan el duro camino que recorre la mujer en este país prácticamente desde que nace.
"Me penetró por la fuerza y lloré tanto que humedecí todo con mis lágrimas. Fue muy difícil, muy doloroso. La primera vez, al día siguiente no podía ni siquiera moverme", relata Rashida, que se casó con menos de 11 años y cuenta cómo se sintió cuando tuvo que satisfacer los deseos de su marido por primera vez.
HRW se dirige directamente al Gobierno de Bangladesh, en manos de la primera ministra Sheikh Hasina acusándola de no haber adoptado suficientes medidas para erradicar la lacra del matrimonio infantil a pesar de sus promesas. El gobierno, lejos de tomar decisiones positivas en ese aspecto, se está planteando rebajar la edad mínima legal para el matrimonio de las mujeres, de los 18 años a los 16. Esto es contradictorio, sobre todo si tenemos en cuenta que para los hombres la edad mínima legal son los 21 años. Una injusticia en toda regla además de ser una medida discriminatoria.
Bangladesh ha recibido numerosos halagos al reducir notablemente la pobreza del país, al desarrollar la educación de las jóvenes y al descender la mortalidad materna hasta un 40% en la primera década de este siglo. Sin embargo, es necesario que haga cumplir sus leyes sobre matrimonio infantil para proteger a los más pequeños.

Muchas de las niñas menores consiguen casarse porque los funcionarios de la administración son permisivos con el matrimonio infantil y se dejan sobornar.
No es, por lo tanto, solo un problema de legislación, es también de conciencia social y cultural.
Bangladesh es uno de esos países donde la presión social, que arrastra una tradición conservadora, sostiene que la mujer ni opina ni decide sobre su propia vida. Una insensatez.

http://www.quechic.es/bangladesh-la-otra-cara/
Carmen Blue

19 de octubre de 2015

Feminización de la pobreza: la pobreza en el mundo tiene “rostro de mujer” .



De las personas que viven en situación de pobreza, cuyo total se estima en 1.700 millones, más del 70% son mujeres. Este dato constituye, en sí mismo, prueba irrefutable de que la pobreza en el mundo tiene "rostro de mujer", fenómeno que está ampliamente documentado tanto para los países del Sur como para los industrializados (PNUD, 1995, pp. 43). El concepto feminización de la pobreza alude a este hecho, pero también a otros tres más:
a) El crecimiento de la proporción de mujeres entre la población pobre: la feminización de la pobreza es un proceso no simplemente un estado de cosas en una coyuntura histórica particular y existe una tendencia a que la representación desproporcionada de las mujeres entre los pobres aumente progresivamente.
b) El sesgo de género de las causas de la pobreza: mujeres y hombres tienen roles (ver género, roles de) y posiciones diferentes en la sociedad, y la distinta incidencia de la pobreza en ambos es un resultado inevitable de este hecho.
c) La mayor exposición de las mujeres a la pobreza, debido a los mayores niveles de inseguridad, precariedad y vulnerabilidad que sufren por su posición subordinada a los hombres en el sistema de relaciones de género.
El concepto posición de ruptura (breakdown position) utilizado por Amartya Sen (1990) para explicar las desigualdades entre los géneros, es un instrumento valioso para entender el riesgo de pobreza en las mujeres: cuando se produce una quiebra en las relaciones que mantienen unidos a los miembros de una unidad doméstica, las posiciones de cada uno de ellos pueden variar considerablemente; por lo general, una ruptura en la familia o en la pareja deja a las mujeres con menores capacidades, experiencia y conexiones con el mercado laboral (debido a su especialización en el cuidado infantil y las labores domésticas), y en consecuencia con menores capacidades que los hombres para ganar dinero; también están más limitadas en cuanto a su tiempo y autonomía, pues se espera que ellas sigan haciéndose cargo de los hijos e hijas.
La mayor vulnerabilidad de las mujeres a los procesos de empobrecimiento viene determinada por las condiciones adversas en que ellas acceden al mercado de trabajo, su extensa dedicación a tareas no remuneradas, sus déficits de alimentación, educación y atención sanitaria, y su menor dotación de activos económicos, sociales y culturales en comparación con los hombres. Además, desde comienzos de los años 80, las políticas de estabilización y los programas de ajuste estructural aplicadas en la mayoría de los países del Sur han impactado negativamente en los sectores femeninos de menores recursos, agudizando tanto su riesgo de empobrecimiento como las desigualdades entre los géneros.
Cuatro son los escenarios en que los efectos de la reforma económica neoliberal se han hecho sentir más agudamente, en términos de la feminización de la pobreza:
a) En el ámbito de la reproducción. Como consecuencia del menor acceso familiar a los bienes y servicios del mercado, las mujeres han visto aumentar de manera notable su tiempo de dedicación al trabajo no remunerado, tanto en el cuidado del hogar y las criaturas como en el llamado trabajo de parentesco (actividades tendentes a mantener fuertes vínculos de solidaridad entre los miembros de la familia extendida) y en la gestión comunitaria de servicios. Surgen interrogantes acerca de la probabilidad de que la inversión que las mujeres hacen de su tiempo y energías en el trabajo familiar y vecinal no remunerado les sea retribuido en forma de sostén y asistencia en épocas de necesidad .
b) En el trabajo remunerado. El acceso de las mujeres a las oportunidades económicas ha empeorado durante las últimas dos décadas: las mujeres urbanas han visto restringido su acceso a los recursos financieros al estar empleadas en los sectores más afectados por la reducción del gasto público: educación, salud y administración pública y ha aumentado en un 50% la cantidad de campesinas que viven en la pobreza absoluta (PNUD, 1995, p. 43). Por otro lado, la inversión en capital humano sigue manteniendo un sesgo desfavorable para las mujeres y las niñas, en tanto el mayor desempleo femenino y su creciente presencia en el sector informal generan fuertes disparidades entre los sexos en lo que se refiere a la disposición de activos económicos.
c) En la dotación de capital social o activos sociales (vínculos sociales del individuo que le facilitan el acceso a ingresos, bienes y servicios), así como de activos culturales (educación formal y conocimientos culturales que permiten a una persona desenvolverse satisfactoriamente en su entorno). Siendo evidente que mujeres y hombres poseen diferentes carteras de activos, la reforma económica ha deteriorado en mayor medida los recursos de las mujeres orientados a cubrir necesidades vinculadas al cuidado de la prole y los trabajos domésticos.
d) En las políticas gubernamentales. Es evidente que los recortes en los gastos sociales característicos de los programas de ajuste estructural han mermado el acceso de las mujeres a los servicios básicos necesarios para desempeñar sus funciones de producción y reproducción social, lo que les ha impuesto mayores cargas de trabajo y privaciones que a los hombres.
La medición de la pobreza es complicada y demanda una sofisticada recolección de datos, pero, además, cuando se pretende medir la feminización de la pobreza, surge un problema adicional relacionado con la invisibilidad de las mujeres y la naturalización de sus funciones reproductoras. Casi todos los estudios sobre pobreza consideran el hogar como unidad básica de análisis y presuponen que existe una única función de bienestar aplicable a todos los miembros del mismo, pero las investigaciones sobre la distribución intrafamiliar de recursos e ingresos muestran que este presupuesto es insostenible. Efectivamente, aunque las reglas que rigen tal distribución varían notablemente según las culturas, el integrante de un hogar puede ser más pobre que otro en muchos sentidos: él o ella recibe menos para comer, obtiene menor atención en salud y educación, usa vestimenta más pobre, goza de menos tiempo libre o tiene menos control sobre las compras que se efectúan con los ingresos reunidos por el grupo familiar.
A pesar de que los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD en sus aspectos relativos a los diferentes niveles de acceso al alimento, educación, salud y recreación por parte de niños y niñas han mostrado de manera exhaustiva que no existe justicia distributiva dentro de los hogares en buena parte del mundo, el hogar sigue siendo la unidad de análisis económico. El resultado es que los sistemas predominantes de recolección estadística encubren las desigualdades económicas entre mujeres y hombres, y dificultan la medición del grado de feminización de la pobreza en muchos países.

Texto: Clara Murguialday
http://mujericolas.blogspot.com/

16 de octubre de 2015

Tecnología contra embarazos adolescentes en pueblo hondureño.



Cinthia Padilla tiene 16 años y hace cuatro aprendió computación para enseñar a niños, adolescentes y adultos en esta aislada comunidad pesquera del norte de Honduras como usar la tecnología para mejorar sus vidas.
Ahora, ella aplica sus conocimientos en una plataforma de educación y capacitación en línea (e-learning) para disminuir el embarazo en adolescentes en su aislada aldea y en caseríos vecinos.
Su padre, Óscar Padilla, es el dirigente comunal que revolucionó Plan Grande al llevarle la electricidad permanente a base de energía hidráulica, así como un plan de conservación y protección de la microcuenca del río Matías. Su hija aprendió mucho acompañándole desde niña a las reuniones.
"Mi papá me decía: ‘¡quédate cipota (niña)! ¿Qué haces aquí?’ Pero yo no le hacía caso, me gustaba escuchar a los adultos. Así fue como aprendí, con un proyecto de computación que vino a la comunidad y hoy enseño a los niños y adultos, en mis horas libres, cómo usar programas de Word, Excel y otros que les ayuden en su trabajo y estudios", explicó a IPS la adolescente.
"Empecé con una computadora usada que me regaló una empresaria de la capital hace cuatro años. Hoy he capacitado a más de 60 niños y varios adultos, no fue fácil porque ¿quién iba a creer en una chigüina (niña)?", acota sonriendo Cinthia, que estudia el primer año de educación secundaria.
Gracias a los conocimientos de la joven que sueña con ser ingeniera de sistemas para ayudar en el desarrollo de su comunidad y aplicar el uso de la tecnología a la protección del ambiente, los 500 habitantes de Plan Grande descubrieron las ventajas del Internet y de las llamadas tecnologías de la comunicación y la información.
Los pescadores han aprendido a hacer mejor sus cuentas de venta de mariscos, compra de productos y cobros por las enseñanzas de Cinthia.
Además, ella puso en marcha la plataforma e-learning para educar a los y las adolescentes en la prevención de los embarazos tempranos, con el apoyo de la Red de Desarrollo Sostenible, una organización civil que apoya el uso de las tecnologías en comunidades de este país centroamericano de 8,8 millones de personas.
El éxito de las iniciativas de Cinthia despertó el interés de Noel Ruíz, el alcalde de Santa Fe, el municipio al que pertenece Plan Grande, y del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
Con el apoyo de 50.000 dólares del PPD, hace tres meses arrancó un proyecto de aprendizaje en línea en todo el municipio de Santa Fe y el vecino de Balfate, que comenzará a aplicarse en 2016, y que tendrá como usuarios a estudiantes y docentes.
En Plan Grande, que opera como experiencia piloto, los maestros están entusiasmados porque los embarazos adolescentes son frecuentes en esta región garífuna, uno de los siete grupos originarios de Honduras, que representa 10 por ciento de la población y surgió del mestizaje entre indígenas caribeños y esclavos africanos.
"Esto permitirá a los niños abrir sus mentes y no cometer el error de embarazarse por no tener conocimientos de educación sexual", dijo a IPS la docente Julissa Esther Pacheco, de la comunidad Punta Frijol, un caserío perteneciente a Plan Grande.
"Nos han entrenado en cómo usarla, aunque no tengamos Internet, pues se han creado programas interactivos y educativos que ayudarán a los menores a conocer y estudiar su cuerpo", explicó.
Punta Frijol está a más de tres kilómetros del centro de Plan Grande y cuenta con una escuela rural con 22 niños que atiende Pacheco, quien ejerce la unidocencia al atender los seis grados básicos de educación primaria en forma simultánea. Divide a los chicos por su grado y mientras unos hacen tareas, otros reciben clases y va rotando.
La maestra relata que la receptividad con que los niños han recibido la propuesta de la plataforma es "muy buena, están motivados porque saben que la vida no es color rosa".
"Yo estoy en cuarto grado y me gusta esta idea porque vamos a aprender con juegos y así las niñas no van a salir embarazadas tan temprano, ni tampoco se van enamorar tan rápido", expresó Javier Alexander Ramos, de ocho años, durante un encuentro en la escuela de Punta Frijol.
Su comentario causó la risa de sus compañeros y los padres que se congregaron en la escuela para contar a IPS sus expectativas con el proyecto, en una muestra de la importancia que sus pobladores dan a comunicar su historia y su apoyo a la iniciativa.
Javier dice que sueña con un país "más educado, en paz y seguro, así como Plan Grande. Me gustaría ser diputado cuando crezca para ayudar aquí en tantas cosas y por eso me gusta estudiar, eso de la computación me gusta pues aunque no tenemos computadora propia aprendemos con las que hay y así compartimos todos".
Por la ubicación geográfica de Plan Grande, a unos 400 kilómetros de la capital de Honduras, sobre el mar Caribe y a la que solo se llega por mar, las oportunidades educativas son pocas, muchos de sus habitantes se dedican a la pesca o la agricultura, mientras otros emigran.
De ahí que el embarazo en adolescentes es frecuente en el municipio de Santa Fe, que con sus tres aldeas y nueve caseríos busca promover un programa de educación sexual reproductiva que permita reducir la incidencia de embarazos en menores adolescentes.
Honduras de acuerdo a cifras de la Organización de las Naciones Unidas y la Secretaría (ministerio) de Salud, tiene una de las más altas tasas de embarazos en adolescentes en América Latina. Una de cada cuatro mujeres entre 15 y 19 años ha dado a luz a un bebé.
La tasa de nacimientos es de 108 por cada 1.000 mujeres entre esas edades, según los datos oficiales.
Para apoyar toda la transformación que Cinthia originó, el alcalde Ruíz puso en septiembre la primera piedra en Plan Grande de un aula virtual exclusiva para la plataforma e-learning, que estará operativa desde de enero de 2016.
Estas son comunidades muy postergadas, pero lo que están haciendo en Plan Grande vale la pena apoyarlo e impulsarlo, el aula didáctica funcionará con Internet y otras tecnologías apropiadas porque queremos que las adolescentes un día digan: hoy si estoy preparada para ser mamá", comentó Ruíz a IPS.
Es que aquí, los jóvenes "estamos perdiendo el miedo a expresarnos y con esta plataforma vamos a enseñarles cómo cuidarse, cómo usar incluso las redes sociales", interrumpió Cinthia.
"Cuando el PPD nos propuso esta idea, fui la primera en decir: sí, porque ellos nos ayudaron antes a traer la electricidad, nos enseñaron la importancia de la naturaleza y ahora nos van ayudar a educar al pueblo para que nuestros sueños como jóvenes no se trunquen tan temprano", argumentó.
Es la comunidad de Plan Grande, incrustada en la costa atlántica de Honduras, sus pobladores, humildes familias de pescadores, se convirtieron en un referente en manejo de energía limpia, comunitaria y auto sostenible.
Ahora también lo quieren ser en la prevención de embarazos en adolescentes de la mano de una joven de 16 años que ha lanzado también una campaña para que donen a su pueblo computadoras sin importar su estado, porque también aprendió a repararlas.

Por Thelma Mejia
http://www.ipsnoticias.net/2015/10/tecnologia-contra-embarazos-adolescentes-en-pueblo-hondureno/

15 de octubre de 2015

El empoderamiento de las mujeres rurales.


ONU Mujeres celebra tres días de las Naciones Unidas que reflejan el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo, empezando con el Día Internacional de las Mujeres Rurales el 15 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza el 17 de octubre. Estos temas interrelacionados tienen más relevancia que nunca este año, cuando acaba de aprobarse la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como nueva hoja de ruta mundial. La igualdad de género y el empoderamiento y los derechos de las mujeres son asuntos transversales en la Agenda 2030, con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los objetivos están intrínsecamente vinculados a la vida de mujeres y niñas en todo el mundo, incluyendo la de las mujeres rurales, que son esenciales para su éxito. En especial, destacan la meta de erradicar la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo, la meta de poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, así como la meta de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Las mujeres rurales son agentes clave para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible pero su acceso limitado al crédito, la asistencia sanitaria y la educación son algunos de los muchos retos a los que se enfrentan. Estos se ven agravados además por las crisis mundiales económica y alimentaria y el cambio climático. Garantizar su empoderamiento no sólo es fundamental para el bienestar de las personas, familias y comunidades rurales, sino también para la productividad económica general, dada la amplia presencia de mujeres en la mano de obra agrícola mundial.

En cifras
Las mujeres rurales dedican más tiempo que los hombres y las mujeres urbanas a las tareas domésticas y los quehaceres del hogar. Según un estudio sobre el tiempo y la pobreza hídrica en 25 países del África subsahariana, se estima que las mujeres emplean por lo menos 16 millones de horas diarias recogiendo agua potable; los hombres emplean 6 millones de horas en esa actividad; y las niñas y los niños, 4 millones de horas.
Las agricultoras controlan menos tierra que los hombres y tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas, el crédito y los servicios de extensión. Menos del 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres. Las diferencias de género en el acceso a la tierra y el crédito influyen en la capacidad relativa de las agricultoras y los agricultores y las personas emprendedoras para invertir, operar a escala, y beneficiarse de nuevas oportunidades económicas .
Las muertes maternas afectan de manera desproporcionada a las mujeres rurales. En los países menos desarrollados, una mujer rural tiene un 38 por ciento menos de posibilidades en comparación con una mujer urbana de dar a luz con la asistencia de una o un profesional de la salud competente .
Datos obtenidos de un estudio que se publicará próximamente realizado por ONU Mujeres, el Banco Mundial, y la Iniciativa sobre Pobreza y Medio Ambiente indican que la brecha de género en la productividad agrícola oscila entre el 4 por ciento y el 40 por ciento dependiendo del país y del alimento o cultivo comercial en cuestión, y podría costar hasta 100 millones de USD en Malawi, 65 millones de USD en Uganda, y 106 millones de USD en la República Unida de Tanzanía.

http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty

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14 de octubre de 2015

La mujer y el medio ambiente.


A medida que se prolonga el debate sobre la respuesta a los desafíos climáticos, el nivel del mar sigue aumentando y el cambio climático provoca destrucción en todo el mundo. Entre las personas más afectadas se hallan las mujeres, puesto que recogen agua, pescan o cultivan tierras afectadas por inundaciones. Durante el embarazo y la maternidad, su salud se encuentra en mayor riesgo. Mientras tanto, su voz suele ser la última a la que se presta atención en la planificación y la gestión ambientales. Asimismo, disponen de menos acceso a tierras y recursos productivos. Este año, declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, el tema del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) es "Alza tu voz, no el nivel del mar". Aquí observamos cómo las mujeres pueden marcar la diferencia y cómo lo hacen. Si bien no siempre se les reconoce, las mujeres desempeñan un papel esencial en garantizar la protección de ecosistemas frágiles, la capacidad de las familias para sobrevivir a los desastres naturales y la gestión justa, eficiente y sostenible de los recursos naturales. Aunque las mujeres han demostrado sus capacidades para gestionar los recursos naturales y adaptarse al cambio climático, con frecuencia sus aportaciones son menospreciadas o infravaloradas. . La mujer y el medio ambiente es una de las 12 esferas de especial preocupación identificadas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing adoptada por las y los líderes mundiales en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en 1995. La Plataforma señalaba tres objetivos estratégicos que exigían la actuación de los gobiernos en relación con el medio ambiente. Dichos objetivos incluían la participación activa de las mujeres en todos los niveles de adopción de decisiones sobre el medio ambiente, la integración de sus preocupaciones y sus perspectivas en políticas y programas, y el establecimiento de métodos de evaluación de la repercusión de las políticas de desarrollo y ambientales en las mujeres. Casi 20 años después, las mujeres están realizando grandes progresos y los gobiernos recurren cada vez más a su experiencia y liderazgo cuando deben adoptar decisiones importantes relativas al medio ambiente. Aun así, todavía queda mucho por hacer para apoyar el papel de la mujer en la toma de decisiones y la garantía de un futuro mejor para todas y todos. Con esta finalidad, las Naciones Unidas se esfuerzan por situar a las mujeres a la vanguardia del desarrollo sostenible y en los esfuerzos de la lucha contra los efectos del cambio climático.

http://beijing20.unwomen.org/es/in-focus/environment