18 de abril de 2018

Estigmas sin fronteras.


Las mujeres son expulsadas de sus casas durante la menstruación en zonas de Nepal
 El mundo está plagado de mitos que estigmatizan la menstruación y que dificultan la vida de las mujeres y de las niñas. "En India es habitual que las mujeres no puedan entrar en la cocina o comer con la familia durante su menstruación, por ejemplo, debido a la creencia de que una mujer con la regla puede agriar la comida", explica Ina Jurga, de la organización especializada Wash United. En muchos lugares, las mujeres con regla tampoco pueden entrar en los templos religiosos.
"El resultado de esos tabúes y del silencio se traduce en una falta de conocimiento que no siempre es fácil de combatir", lamenta Jurga. En India, por ejemplo, el 50% de las niñas desconocía qué era la regla cuando les llegó por primera vez.
A estas complicaciones, ya de por sí graves, en los países económicamente menos desarrollados se suman los problemas económicos para acceder a compresas desechables o tampones (si es que estos últimos están disponibles), según explica Jurga. "Son demasiado caros", cuenta la experta, "y las adolescentes y las niñas tampoco disponen de las instalaciones sanitarias más básicas en las escuelas. Esto provoca que tengan que quedarse en casa si tienen la regla".
En los países más desarrollados, por su parte, se están empezando a dejar atrás los tabúes, el silencio y la vergüenza que rodean la regla. Cada vez se habla más abiertamente. En Reino Unido, por ejemplo, una intensa campaña pública colocó la menstruación en el debate político cuando cientos de mujeres salieron a la calle con pancartas y compresas simuladas para reclamar que se dejen de tasar estos productos de higiene (la llamada tampon tax, el impuesto más machista).
Miles de mujeres y niñas son expulsadas de sus casas cada mes por tener la regla. Son relegadas al campo, al patio o a los cobertizos destinados a los animales. Es el chaupadi —el aislamiento para menstruar—, una practica hindú que las obliga a abandonar el hogar y que es habitual en algunas comunidades del oeste de Nepal. Creen que si no alejan a las mujeres con la regla, el pueblo y la comunidad sufrirá una desgracia.
El Parlamento de Nepal ha tipificado este año como delito el aislamiento del chaupadi, que, pese a que la justicia nepalí lo prohibió en 2005, aún seguía dándose. Quien obligue a practicarlo puede ser castigado con una multa y pena de cárcel de hasta tres meses. Según el chaupadi, además, las mujeres tienen vetado tocar a los hombres o siquiera compartir su espacio. Tampoco pueden consumir lácteos. La superstición afirma que se cortarían con su solo contacto.

El aislamiento y la discriminación ha llevado a algunas mujeres hasta la muerte. En julio, una adolescente de 19 años de Dailek falleció tras ser mordida por una serpiente cuando estaba en el cobertizo para animales de su familia. Tenía la regla y se había visto obligada a pasar allí esos días. El año pasado, otra mujer falleció asfixiada porque la ausencia de ventilación en la caseta a la que había sido desterrada.
La práctica totalidad de los chefs de sushi son hombres. A la tradicional sociedad patriarcal y la pervivencia de los roles de género se suma en Japón una superstición relacionada con la regla. Son muchos los que todavía creen que la menstruación —enorme tabú también en el país asiático— influye en la preparación de alimentos.
El reputado chef Yoshikazu Ono, hijo y hermano de cocineros, lo explicó así en 2011 en una entrevista en The Wall Street Journal: "Ser profesional significa tener un sabor constante en la comida, pero debido al ciclo menstrual, las mujeres tienen un desequilibrio en su gusto, y es por eso que las mujeres no pueden ser sushi chefs". No es el único mito que mantiene a las mujeres alejadas de la profesión de itamae (chef de sushi): la creencia popular dice que las mujeres tienen las manos demasiado calientes. Por suerte, cada vez son más las mujeres que desafían estas creencias y se dedican a la cocina.
Japón, curiosamente, es uno de los pocos países que dispone de un permiso laboral por tener la menstruación. Se implantó en 1947, pero apenas se utiliza. Las japonesas afirman que usarlo las estigmatiza y empeora su posición en la empresa. Algunas ni siquiera saben que tienen ese derecho. En Corea del Sur existe un derecho similar que permite tomar un día libre, aunque las mujeres tampoco se sienten cómodas a la hora de solicitarlo a la dirección, en un porcentaje altísimo compuesta por hombres.
En Malawi las madres y los padres no hablan a sus hijos sobre la regla. Menstruar es allí top secret. Son las tías quienes, en todo caso, explican a las niñas cómo hacer compresas caseras, las instruyen para no hablar de la regla en público y no acercarse a los chicos, según cuenta Unicef. En Malawi, como en muchos lugares de África y Asia, las mujeres y niñas suelen usar compresas caseras, elaboradas con tela, ropas viejas o incluso hojas, debido al alto precio de las almohadillas industriales —alrededor de un euro por paquete, lo que las convierte en un producto de lujo en una de las economías más pobres del mundo— y a que no es tan fácil conseguirlas.
En los últimos tiempos, sin embargo, han empezado a surgir grupos con trabajadoras sanitarias que, como si fuera una actividad extraescolar más, enseñan a las niñas a hacer compresas caseras adecuadas y a mantener una correcta higiene reproductiva. Así, poco a poco, se van rompiendo los dañinos tabúes, explica la Agencia de Población y Desarrollo (Unfpa). Patricia Chabuka, profesora en una escuela del distrito de Salima, explica que enseñan a las niñas a utilizar las máquinas de coser para elaborar las almohadillas sanitarias más adecuadas. También las animan a no faltar a clase cuando tienen la regla.
En Ghana y otros muchos países africanos y asiáticos la falta de baños adecuados en las escuelas —y en algunos centros de trabajo—, así como el alto precio de las almohadillas desechables, obliga a las niñas a quedarse en casa cuando tienen la regla. Según Unicef, sólo el 23% de las escuelas en Ghana tiene una red de baños adecuada. Y lo mismo ocurre en Kenia, donde las compresas desechables, como en Malawi, son un producto prohibitivo. Un estudio de la Universidad de Duke estima que las niñas pierden en Kenia una media de tres días de clase por tener la regla, lo que se traduce en un perjuicio para su futuro y muchas veces termina por conducir al abandono escolar. En Ghana, Kenia y otros países, organizaciones como Femme International tienen programas para repartir copas menstruales, más accesibles económicamente y más sencillas de utilizar.
En muchas zonas de Afganistán se cree que lavarse la zona vaginal durante la menstruación puede causar infertilidad. Este mito, sumado a las dificultades para permitirse compresas y a la ausencia de materiales adecuados para elaborar almohadillas sanitarias en casa, genera importantes problemas de salud reproductiva, según alerta la Unfpa. En este país, como en muchos otros, la menstruación es un secreto vergonzoso, lo que agrava aún más el problema de las niñas y adolescentes que acaban de empezar con la regla y que no saben cómo desenvolverse.
Un informe de Unicef y el Ministerio de Educación afgano señala que más del 70% de las adolescentes afganas no se ducha cuando menstrúa y alrededor del 50% no sabía qué era la regla antes de tenerla por primera vez. "Las chicas no son capaces de tener la regla con dignidad, privacidad y seguridad", dice el informe, que cuenta, por ejemplo, que las adolescentes ni siquiera son capaces de vencer el tabú para pedir medicamentos contra el dolor menstrual.
Una creencia popular en algunas regiones de la Bolivia rural dicta que la sangre menstrual no puede mezclarse con otros residuos. Si se hace, puede provocar enfermedades o incluso cáncer a toda la comunidad. Es por eso, cuenta Unicef, que ha dedicado un proyecto especial al problema, que muchas niñas se guardan las almohadillas sanitarias durante todo el día en sus bolsos para tirarlas cuando llegan a casa. A pesar de los programas especializados, la falta de dispositivos especiales para dejar las compresas usadas hace que esta costumbre sea muy difícil de erradicar. Es por esto, y también porque la regla todavía está rodeada de un halo de vergüenza, que, en muchas ocasiones, se autoexcluyen de la escuela cuando están menstruando.

elpais.com/elpais/2017/11/09/actualidad/1510240864_380514.html





14 de abril de 2018

Mitos sobre las estadísticas de la economía informal.


Los mitos abundan en el campo de las estadísticas de la economía informal y van desde nociones de “no hay estadística alguna”, hasta  “las estadísticas no nos dicen nada”. Aquí hay respuestas para los mitos más comunes.
Mito #1: No hay estadísticas sobre la economía informal
Las estadísticas sobre la economía informal son un área relativamente nueva en la recolección de datos por parte de los institutos nacionales de estadística. Sin embargo, ha habido avances sustanciales en el desarrollo de estas estadísticas desde que en 1993 la Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET) recomendóara una definición estadística del “sector informal”, y que en 2003, agregó una definición estadística de “empleo informal” que cubría al empleo tanto dentro como fuera del sector informal.
Los institutos nacionales de estadísticas están incluyendo la recolección de datos sobre empleo informal, definido como tal, en sus encuestas sobre la fuerza de trabajo, y lo hacen con el objetivo de informar el desarrollo de políticas. Tal vez el caso más notorio es el de México, que ha publicado información sobre empleo informal y su contribución regular al PIB, como un indicador económico clave. En 2011, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y WIEGO prepararon una base de datos sobre el empleo informal y el empleo en el sector informal incluyendo a alrededor de 50 países. Los datos sobre el empleo informal y el sector informal también están disponibles para esos y otros países a través de los institutos nacionales de estadística. La OIT y WIEGO han publicado conjuntamente dos ediciones (2002 y 2013) de Women and Men in the Informal Economy: A Statistical Picture, que reportan estas estadísticas; WIEGO también ha publicado un documento de trabajo con datos regionales actualizados.
Para asistir a los países en la planificación de encuestas sobre empleo informal, la OIT, el Grupo Internacional de Expertos sobre las Estadísticas del Sector Informal (conocido como el Grupo de Delhi) y WIEGO publicaron un manual, La medición de la informalidad: Manual estadístico sobre el sector informal y el empleo informal.
Mito #2: El “sector informal” se refiere a empleo que no es formal
Según la definición estadística internacional, el sector informal es sólo una parte del empleo que no es formal; la otra es el empleo informal fuera del sector informal.
La definición del sector informal de 1993 de la CIET captura un tipo de empleo informal: el que tiene lugar en empresas no incorporadas, que no están registradas o que son pequeñas. Sin embargo, también hay empleo informal fuera de las empresas del sector informal: en particular, todas las personas que no están cubiertas por la seguridad social a través de su trabajo, incluyendo a empleados de empresas formales, así como muchas trabajadoras del hogar, jornaleros ocasionales y todos los trabajadores familiares auxiliares no remunerados. La definición de la CIET de 2003 incluye al empleo asalariado informal fuera de las empresas informales, así como el empleo en el sector informal. Este concepto más amplio es denominado empleo informal y abarca todo el empleo que no es formal.
Mito #3: Las actividades económicas informales son tan diversas y varían tanto entre los países, que es imposible tener una definición estadística aplicable a todas
Los estándares y las definiciones internacionales descritos arriba reflejan la diversidad de situaciones en los diferentes países. Por un lado, son lo suficientemente amplios como para cubrir a todos los países; por el otro, dan flexibilidad al uso de las definiciones en diferentes contextos nacionales. Estas definiciones han sido aplicadas exitosamente en muchos países en desarrollo y ahora se intenta aplicarlas en los países desarrollados (vea Mito #5). Es importante que los investigadores usen estas definiciones acordadas internacionalmente para su trabajo, en lugar de formulaciones ad hoc. Sólo con la adopción extendida de las definiciones se producirá un cuerpo estadístico comprensivo de datos internacionales.
Mito #4: Las estadísticas nacionales sobre el empleo no incluyen a las personas que realizan trabajo en el hogar, a domicilio, en la venta ambulante o como recicladores de residuos
Las estadísticas sobre el empleo (por ejemplo, el número de mujeres en la fuerza total de trabajo) sí recogen información sobre la gente que trabaja en el hogar, a domicilio, en la venta ambulante y como recicladores, aunque a menudo de manera subestimada. El desafío estadístico no es tanto capturar a estos trabajadores como empleados, sino identificar la categoría específica de trabajo en la que laboran. Sólo una de estas ocupaciones ‒trabajadoras del hogar‒ es rutinariamente identificada como una categoría ocupacional en las estadísticas oficiales nacionales, y este grupo es a menudo subestimado y erróneamente clasificado.
En parte, el desafío se produce porque los arreglos de empleo informal generalmente son más difíciles de medir que los formales. Se requiere más de una pregunta, y los países pueden no estar incluyendo todas las preguntas necesarias. Por ejemplo, algunos países no incluyen preguntas sobre el lugar de trabajo, que es un indicador clave en la distinción de trabajadoras del hogar (“casa del empleador”), a domicilio (“en su propia casa”) y vendedores ambulantes (“espacios públicos”). También surgen desafíos de la necesidad de hacer suficientes preguntas y contar con suficientes categorías de respuestas para identificar a estos grupos. Las categorías de respuestas están basadas en clasificaciones nacionales e internacionales de industrias y ocupaciones que podrían no ser lo suficientemente detalladas como para especificar estas categorías. E incluso con una clasificación detallada, las tabulaciones producidas podrían no llegar al nivel de detalle requerido para especificar a estas categorías de trabajadores.
Dado que los países se ven presionados a producir datos con más frecuencia, o a realizar encuestas con fines múltiples en lugar de enfocarse exclusivamente en la fuerza de trabajo, los cuestionarios se acortan y el tamaño de la muestra se reduce. Esto limita aún más la posibilidad de tener datos sobre las categorías de trabajadores en la economía informal. Todos los usuarios y potenciales usuarios de estas estadísticas deberían presionar a los institutos nacionales de estadística para que produzcan estos datos.
Mito #5: La categoría empleo informal sólo aplica para los países en desarrollo
Inicialmente, la definición estadística de empleo informal se aplicaba sólo a los países en desarrollo. Sin embargo,  de manera creciente se está reconociendo que existen arreglos de empleo en los países desarrollados que encajan en esta definición, y que serían identificados como empleo informal en los países en desarrollo. Una parte importante de la fuerza de trabajo en los países desarrollados labora en el marco de arreglos con beneficios reducidos y acceso limitado a la seguridad social: trabajadores autoempleados por cuenta propia, empleados temporales (o a tiempo determinado), incluyendo trabajos por medio de agencias de trabajo temporal, bajo pedido o por contrato; y algunas formas de trabajo a tiempo parcial.
Muchos países desarrollados están recolectando datos para entender mejor estos cambios en los arreglos de empleo y su impacto en los trabajadores. Sin embargo, hay diferencias enormes entre los países, en los tipos de arreglos de empleo que cubren las encuestas nacionales, y pocos países recogen datos sobre todo el espectro de arreglos de empleo. Para impulsar las estadísticas sobre el trabajo informal y entender los cambios en el empleo en el mundo es importante tener una perspectiva completa de los arreglos de empleo tanto de los países desarrollados como de aquellos en vías de desarrollo.
En 2008, WIEGO lanzó una iniciativa para la clasificación y el análisis de todo el espectro de situaciones de empleo en los países desarrollados y en desarrollo. WIEGO continúa su trabajo a través de la participación en el Grupo de Expertos sobre la Medición de la Calidad del Empleo de la OIT, y en el Grupo de Trabajadores de la OIT, para revisar la Clasificación Internacional de la Situación en el Empleo.
Mito #6: El empleo informal es tan improductivo que no hay mucha necesidad de medir su contribución al PIB
El concepto de sector informal es tan nuevo para el sector de estadísticas laborales, como lo es para el campo de las finanzas nacionales. Los manuales más recientes con lineamientos para la preparación de las cuentas nacionales, el Sistema de Cuentas Nacionales de 1993 y el de 2008, recomiendan que los países preparen estimaciones de la contribución del sector informal al Producto Interno Bruto (PIB) o al Valor Agregado Bruto (VAB). Muchos países lo hacen ahora.
Las siguientes estadísticas dan un ejemplo:
  • La contribución más alta es en los países de África Occidental. Por ejemplo, en Benín, Níger y Togo, el sector informal (excluyendo la agricultura) aporta más del 50% del VAB no agrícola.
  • En la India, la contribución del sector informal a la economía es del 46% del VAB no agrícola.
  • En Guatemala y en Colombia, es superior al 30% del VAB no agrícola.
Recientemente, México estimó la contribución de la totalidad del empleo informal (tanto dentro como fuera del sector informal) a la economía nacional. En julio de 2014, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó las primeras estimaciones de la contribución de la economía informal a la economía mexicana para los años 2003-2012. Durante ese periodo, el porcentaje del VAB aportado por la economía informal cayó sutilmente de aproximadamente el  27% a un todavía significativo 25%.

Por : Joann Vanek
http://www.wiego.org/blog/seis-mitos-sobre-

31 de marzo de 2018

¿Que quieren las Mujeres? Pensamiento Magico

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Uno de los misterios más profundos del comportamiento de las mujeres, desde temprana edad, la búsqueda del príncipe azul con caballo blanco y castillo, todo en combo.
Su exigente forma de concebir la realidad, la lleva a esperar siempre más de lo que se presenta, pero ¿por qué no alcanza a conformarse, a deleitarse y disfrutar de lo que la rodea?, bueno, este artículo intentará aportar una salida, que no solo ayudará a las féminas, sino a los hombres, ya sean niños, padres y parejas a comprender su mentalidad.

La  mujer disfruta de un rico paisaje interior, sobre el cual no tiene explicación, pero está en su mente, ese mundo donde todo es perfecto, donde la vida funciona como una gran maquinaria aceitada, con los mejores aceites esenciales.

Cuando la mujer se asoma a la realidad, se produce la gran colisión.

No se ve en el espejo como se imagina, los zapatos que compró no lucen como pensaba, su marido no es como imaginaba cuando eran novios, los hijos no se comportan como en la adorable serie de la Familia Ingals.

Y el matrimonio, su carrera, su vida, parece una mala versión de la película original, de la que ella misma fue directora, actriz y productora.

Cuando un hombre va a comprar, tarda minutos en decidir (por lo general, claro), pero la mujer no se puede conformar con lo que se expone en la vidriera, ella supone que se oculta entre los miles de cajas apiladas, “ese par de zapatos” que está buscando, que no sabe bien cómo es, pero seguro existe y lo reconocerá al verlo.

Esto es pensamiento mágico. 

Otra forma de pensamiento mágico es pretender que su pareja adivine sus gustos, parece que abandonara el control cuando dice: ”lo que quieras para mi está bien”, al elegir, por ejemplo, el destino de las vacaciones.

Pero en el fondo, espera que él conozca la mejor opción para ella, aunque ni ella ha podido decidirlo.

Ella desea controlar cada aspecto, porque solo así será posible la perfección, y aun cuando atienda hasta los mínimos detalles, el resultado no la satisface por completo.
¿Por qué? Porque la perfección no existe, y la tensión que esta exigencia implica, no puede llevar a un resultado feliz, no importa cuántos detalles se consideren, la tensión no nos dirige a la felicidad.

Ese estado de insatisfacción constante, no afecta solamente a la mujer, sino a los niños, que aprenderán a ser demasiado exigentes consigo mismos y con los demás, aprenderán a vivir en un ambiente de angustia por lo que no sale como se planeó, y sentirán la presión de cumplir con expectativas ajenas durante toda su vida.

También desorienta y agota al hombre que la acompaña.

Muchos hombres son desatentos, no se involucran demasiado en los temas femeninos, y son los menos afectados; pero otros, realmente se interesan por las necesidades de su compañera, se esfuerzan por comprenderla, son amables, recuerdan las fechas tan importantes para ella, comparten su tiempo libre en salidas y paseos.

Pero ocurre que nada la alegra lo suficiente, nada está muy bien, siempre faltó algo, o surgió algo que empañó la velada perfecta.

Chicas, observen a su alrededor, seguramente hay personas que las aman, y ustedes tan ocupadas con el orden, la apariencia y la aceptación… consideren que, para la mentalidad masculina, es un logro comprender nuestras constantes contradicciones, cambios de humor, berrinches y los profundísimos análisis que podemos hacer sobre cualquier tema.
No desalienten a su hombre, no se dejen llevar por la nave hormonal, simplifiquen, valoren, no se preocupen demasiado y sobre todo: disfruten, relájense, suelten el control.
Aprendamos a recibir lo que nos ofrecen con alegría, no esperemos a Brad Pitt, amemos a ese hombre con pancita, que descansa en el sofá, pensemos un poco qué necesita él, tal vez está cansado, como nosotras, tal vez tuvo un largo día también y no se queja, solo quiere estar ahí, en su hogar, con la mente en blanco haciendo zapping.

Ellos tienen la increíble capacidad de desconectarse de la realidad, mientras nosotras seguimos luchando por modificarla.

/www.taringa.net/posts/femme/19636775/Que-quieren-las-Mujeres-pensamiento-Magico.html

27 de marzo de 2018

Romper con la servidumbre por deudas y los roles de género en Nepal.



La abolición de la servidumbre por deudas ha favorecido la igualdad de los sexos en Nepal. El Proyecto Bridge de la OIT favorece la transición de los trabajadores de la servidumbre por deudas al trabajo decente e imparte a las mujeres competencias en ámbitos profesionales tradicionalmente ocupados por los hombres.
Punam Rana, es una mujer Kamaiya liberada que se forma como carpintera. El sistema Kamaiya era una forma de servidumbre por deudas en la cual un trabajador y su familia suscriben un contrato informal con un propietario de tierras a fin de realizar tareas agrícolas a cambio de un pago en especias, como un pequeño porcentaje de la cosecha.
En épocas de escasez, los Kamaiyas tienen que endeudarse con el propietario pidiéndole un préstamo. La naturaleza informal del acuerdo y el desequilibrio de poder inherente a la relación entre los Kamaiyas y el propietario de las tierras dejan a los Kamaiyas vulnerables a las prácticas abusivas y a la explotación, enfrentando malas condiciones de trabajo y a la servidumbre por deudas a largo plazo, transmitida de una generación a otra.

En 2002, bajo la creciente presión de los activistas, la comunidad de las ONG y los mismos trabajadores, el Gobierno de Nepal abolió el sistema Kamaiya, liberando a todas las familias y otorgándoles 2-5 kattha de tierra a cada uno (entre 679 y 1.690 metros cuadrados), suficiente para la construcción de una casa pequeña, pero no para garantizar una agricultura de subsistencia. La familia de Punam fue una de las que se benefició, actualmente posee una parcela de tres kattha.

Incorporar a los Kamaiyas en el mercado de trabajo.

La propiedad de la tierra es sólo el inicio del proceso de rehabilitación de los Kamaiyas. Los factores socioeconómicos que obligan a los trabajadores a aceptar las condiciones precarias del sistema Kamaiya con frecuencia persisten, y la disponibilidad limitada de oportunidades de empleo en las zonas rurales de Nepal ejercen una presión económica enorme sobre las ex familias Kamaiya.

Como numerosos ex Kamaiyas, el padre de Punam era un agricultor de subsistencia. Sin embargo, cuando resultó herido y no pudo seguir trabajando, la responsabilidad de mantener a su familia cayó sobre las espaldas de Punam, en cuanto la mayor de los hijos. A pesar de haber completado el undécimo año en la escuela, sin ninguna educación formal o formación, no logró encontrar trabajo.

Proveniente de una familia que estaba en régimen de servidumbre por deudas, Punam fu contactada por Bhim Kaini, un movilizador social de UCEP Nepal. Esta organización aspira a mejorar las condiciones de vida de los niños desfavorecidos y recientemente se asoció con la OIT a fin de ofrecer formación a los ex trabajadores forzosos como parte del proyecto Bridge de la OIT.
El proyecto Bridge , financiado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, tiene el objetivo de ofrecer apoyo a los trabajadores liberados del régimen de esclavitud por deudas en los distritos de Kanchanpur y Bajura en el extremo oeste del país. Gracias a este proyecto, los trabajadores liberados reciben formación profesional a fin de mejorar su empleabilidad, después son puestos en contacto con el mercado laboral a través de períodos de prácticas en las empresas, o se les proporciona apoyo adicional para facilitar el trabajo por cuenta propia. La formación abarca 14 oficios en los sectores de la construcción la agricultura y el transporte. Para finales de 2018, el proyecto Bridge espera estima formado a 600 trabajadores en Kanchanpur y Bajura.

Como movilizador social que trabaja para el proyecto, Bhim Kaini tiene acceso a las comunidades de los trabajadores que estaban en régimen de servidumbre por deudas y referirlos a los servicios de empleo y medios de subsistencia de proyecto Bridge. Fue gracias a Bhim Kaini que Punam se enteró de la formación de dos meses de duración en carpintería, impartida por UCEP, a la cual actualmente participa. Una vez finalizada la formación, Punam hará una pasantía de tres meses, después de lo cual será contratada por la empresa. Además, ella tendrá la oportunidad de completar un segundo nivel de formación que la capacitará para trabajar como formadora de carpintería para complementar sus ingresos.

“Punam es una aprendiz muy dedicada y expresó su deseo de convertirse en una formadora principal en el futuro de manera que pueda compartir sus conocimientos con otras mujeres de la comunidad,” declaró Mahesh Katharia, formador principal de UCEP.

Superar los roles de género tradicionales.

Además de proporcionar un apoyo vital a la subsistencia de los ex trabajadores forzosos, el proyecto Bridge ofrece a las mujeres la oportunidad de desarrollar sus competencias en ámbitos tradicionalmente masculinos. Los informes preliminares sobre la formación impartida en Kanchanpur muestran una alta participación de las mujeres en ocupaciones no tradicionales como albañilería y carpintería. En algunos casos, la participación de las mujeres supera el 70 por ciento.

En estos sectores, los empleos han estado tradicionalmente reservados a los hombres debido a las expectativas de género sobre el tipo de trabajo que las mujeres deberían realizar, sobre todo en las comunidades rurales. No obstante, la situación está cambiando. Gracias a un mayor acceso a la educación y debido a que un número mayor de hombres dejan Nepal para buscar trabajo en el exterior, se están abriendo nuevas oportunidades de empleo para las mujeres.

Punam es optimista sobre los cambios que se están produciendo en su comunidad y en todo el país. “La Presidencia de la República, la Dirección de la Asamblea Constituyente y de la Corte Suprema, están ocupadas por mujeres. Si ellas pueden desempeñar esos cargos, ¿por qué no puedo yo trabajar como carpintera?,” señaló Punam.

Según las últimas estimaciones, entre las 40 millones de víctimas de la esclavitud moderna en el mundo, alrededor de 25 millones son víctimas del trabajo forzoso y las mujeres y las niñas están afectadas de manera desproporcionada. El Protocolo sobre trabajo forzoso de la Organización Internacional del Trabajo establece medidas dirigidas a prevenir el trabajo forzoso, proteger a las víctimas protección y garantizarles reparación y castigar a los autores, y trabajar en asociación con otros actores para poner fin al trabajo forzoso. Pero muchos países, incluido Nepal, todavía tienen que ratificado.

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_622397/lang--es/index.htm

23 de marzo de 2018

Primera ministra escocesa se suma a #ToxicTwitter y pide a la red que actúe contra los abusos a las mujeres.


Nicola Sturgeon respalda la campaña “Toxic Twitter” para eliminar los abusos contra las mujeres.
La ministra principal de Escocia, , se unió hoy, junto a las políticas más relevantes de la región, a la campaña “Toxic Twitter” lanzada por Amnistía Internacional (AI) para pedir a la red social que tome medidas para erradicar los abusos contra las mujeres.

La iniciativa #ToxicTwitter ha sido anunciada con motivo del duodécimo aniversario de la publicación del primer tuit y a raíz de un informe en que AI revela que la red social ha respondido de forma inconsistente ante casos de abuso, incluso cuando estos han violado su propia política.

Sturgeon, junto a la líder del Partido Conservador escocés, Ruth Davidson, y la exresponsable de los laboristas Kezia Dugdale, ha relatado episodios de violencia en un vídeo que recoge los abusos padecidos por mujeres en Twitter, entre ellos amenazas de muerte, violación y mensajes homófobos y racistas.

“El abuso en línea es inaceptable. Si hay algún comentario sobre algún político que cruce esa línea y se vuelva amenazante o sexista, racista u homofóbico, creo que es apropiado actuar”, dijo Sturgeon, que denunció haber recibido mensajes que animaban a lincharla y a ejercer violencia sexual sobre ella.

La líder nacionalista resaltó además la urgencia de tomar medidas contra este tipo de prácticas ante el riesgo de que desanimen a las mujeres jóvenes a implicarse en política.

Davidson, quien fue la primera mujer líder de un partido político en el Reino Unido en declararse homosexual, señaló la importancia de eliminar la discriminación homófoba que ella ha padecido en Twitter.
Dugdale, por su parte, explicó que denunció ante la Policía tres casos de amenazas de muerte, incluso un mensaje en que se le decía que debía “ser atacada con una bayoneta”.

El informe de AI recoge que las figuras públicas como las mujeres dedicadas a la política o al periodismo son las más propensas a recibir amenazas de muerte y violación, y abusos racistas y sexistas.
Una encuesta contenida en el documento, realizada entre más de 1.000 mujeres británicas y estadounidenses, reveló que el 78 % no cree que pueda expresar una opinión en Twitter sin recibir respuestas que contengan violencia o abuso.

Kate Allen, directora de AI en el Reino Unido, dijo que la plataforma social se ha convertido en un “lugar tóxico para las mujeres” y urgió a la empresa a cambiar esta situación.
“Durante demasiado tiempo, Twitter ha sido un espacio donde las mujeres han podido ser amenazadas de muerte o violación, y donde sus géneros, etnias y orientaciones sexuales son atacados”, apuntó, y añadió que la red social “no hace lo suficiente para detener a los trols”.

Mas informacion de la campaña: https://www.amnesty.org/en/latest/research/2018/03/online-violence-against-women-chapter-1/#topanchor

http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2018/03/primera-ministra-escocesa-se-suma.html

21 de marzo de 2018

Las mujeres siguen teniendo menos posibilidades que los hombres de participar en el mercado de trabajo en gran parte del mundo.


A pesar de notables progresos alcanzados durante los últimos 20 años, las cifras actualizadas de la OIT muestran que persisten las desigualdades entre mujeres y hombres en el acceso al mercado laboral y en las condiciones de trabajo.
Las mujeres tienen menos posibilidades que los hombres de participar en el mercado de trabajo en gran parte del mundo, según un nuevo estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado en víspera del Día Internacional de la Mujer (el 8 de marzo).

Según el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Avance global sobre las tendencias del empleo femenino 2018 , la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo – de 48,5 por ciento en 2018 – sigue estando 26,5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de los hombres. Además, la tasa de desempleo de las mujeres para 2018 – 6,0 por ciento – es alrededor de 0,8 puntos porcentuales más alta que la de los hombres. Estos datos indican que por cada diez hombres que trabajan, sólo seis mujeres están empleadas.

“A pesar de los progresos alcanzados y de los compromisos asumidos para avanzar más, las perspectivas de las mujeres en el mundo de trabajo aún distan mucho de ser iguales a las de los hombres,” declaró Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Políticas de la OIT.
“Ya sea que se trate del acceso al empleo, de la desigualdad salarial o de otras formas de discriminación, es necesario hacer más para revertir esta tendencia persistente e inaceptable, a través de la adopción de políticas dirigidas a las mujeres, tomando también en cuenta las exigencias desiguales que enfrentan en las responsabilidades de cuidado y trabajo en el hogar,” agregó.

Sin embargo, el informe revela grandes diferencias, según la riqueza de cada país.

Por ejemplo, la diferencia entre las tasas de desempleo de las mujeres y los hombres en los países desarrollados es relativamente baja. En Europa Oriental y América del Norte, las mujeres incluso registran tasas de desempleo inferiores a las de los hombres.

Por el contrario, en regiones como los Estados Árabes y África del Norte, las tasas de desempleo femenino siguen siendo dos veces más altas que las de los hombres, a causa de las normas sociales prevalecientes que siguen obstaculizando la participación de las mujeres en el empleo remunerado.

Otro ejemplo de estas diferencias es que la disparidad entre las tasas de participación de hombres y mujeres se está reduciendo en los países desarrollados y en desarrollo, mientras que sigue aumentando en los países emergentes. Sin embargo, esto puede reflejar el hecho del creciente número de mujeres que se incorporan a la educación formal, lo cual retrasa su ingreso al mercado de trabajo.

Con demasiada frecuencia en trabajos informales, no lo suficiente en cargos directivos.

El informe muestra además que las mujeres enfrentan importantes déficits en la calidad del empleo. Por ejemplo, en relación a los hombres, las mujeres siguen teniendo el doble de probabilidades de ser trabajadoras familiares no remuneradas. Esto significa que ellas contribuyen a la empresa familiar orientada al mercado, pero con frecuencia están sujetas a condiciones de empleo vulnerables, sin un contrato escrito, sin que se respetan las leyes del trabajo o los convenios colectivos.

Mientras que en los países emergentes la proporción de mujeres trabajadoras familiares no remuneradas ha disminuido en la última década, en los países en desarrollo sigue siendo alta, 42 por ciento del empleo femenino en 2018, frente a 20 por ciento del empleo masculino, sin señales de mejora para 2021.

Como resultado, las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en el empleo informal en los países en desarrollo.

Estas conclusiones confirman además estudios anteriores de la OIT que advirtieron de las grandes brechas de género en los salarios y la protección social.

En lo que se refiere a las mujeres que dirigen empresas, los autores constatan que a nivel mundial, cuatro veces más hombres que mujeres trabajan como empleadores en 2018. Este tipo de brecha de género también se refleja en los puestos de dirección, donde las mujeres siguen enfrentando obstáculos en el mercado de trabajo cuando se trata del acceso a cargos directivos.

“Los persistentes desafíos y obstáculos para las mujeres reducirán la posibilidad de las sociedades de abrir vías para el crecimiento económico con desarrollo social. La eliminación de las diferencias de género en el mundo de trabajo debería seguir siendo una prioridad absoluta si queremos alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas de aquí a 2030,” precisó Damian Grimshaw, Director del Departamento de Investigación de la OIT.

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_619550/lang--es/index.htm

20 de marzo de 2018

Diversas pero no dispersas.


Durante varios años nos preguntamos por qué éramos tan pocas en las marchas del 8 de marzo, y añorábamos aquella del 85 en la que se llenó 18 de Julio con mujeres que llegaban de todas partes. También hubo algunas por el orgullo gay, cuando se conmemoraba en junio, en que ni siquiera éramos suficientes para cortar media calle.

Como dice la antropóloga feminista Mari Luz Esteban, “el cuerpo es un nudo de estructura y acción, de experiencia y economía política”,1 y por ello todo avance feminista implica siempre una experiencia de los cuerpos, una acción de aparición performativa en el espacio público, como resistencia, como acción discursiva y afirmación de identidades políticas. Continuidades y/o rupturas, según desde dónde se enfoque el análisis, lo cierto es que los últimos dos años han mostrado cambios significativos en las formas de expresión de los feminismos.

La diversidad de éstos es cada vez más diversa y esa es, además, su mayor riqueza, porque expresa las múltiples formas, espacios, estrategias, desde donde los feminismos luchan por modificar las situaciones de exclusión y subordinación de las mujeres, intersectadas por condiciones étnico raciales, generacionales, sexuales, que crean desigualdad. Una diversidad que trae nuevas voces y presencias, forjadas desde otras experiencias y culturas, y que proponen múltiples categorías y epistemologías de conocimiento y acción, con enorme impacto en la teoría feminista.

En 2015 las plazas, las calles y las escuelas de Brasil (particularmente en Rio de Janeiro) se llenaron de voces feministas contra proyectos que pretendían restringir aun más el derecho a decidir de las mujeres sobre su capacidad reproductiva.

El abuso sexual de una joven por parte de un grupo de machos, que además grabó su “hazaña”, fue otro desencadenante de lo que comenzaron a llamar la “primavera de las mujeres”: una emergencia de rostros y voces que combinó el ciberactivismo con la presencia física en las calles. El hashtag “primer asedio” desbordó de testimonios y pronunciamientos contra el machismo cotidiano. Paralelamente, las organizaciones de mujeres negras construyeron durante más de un año la “Marcha de las mujeres contra el racismo, el machismo y por el buen vivir”, que confluyó en Brasilia el 25 de julio, fortaleciendo la presencia política de las mujeres afrodescendientes en el feminismo brasileño y el latinoamericano.

La movilización convocada para el 3 de junio de 2015 en Argentina, con la consigna “Ni una menos”, se extendió rápidamente a otras ciudades latinoamericanas, incluida Montevideo, y fue la antesala del Paro Internacional de Mujeres del último 8 de marzo.

Simultáneamente, y desde otros territorios, otras mujeres se convertían en símbolo de lucha y resistencia contra el extractivismo y las multinacionales, como Berta Cáceres –voz del pueblo lenca–, Máxima Acuña, en Perú, las mujeres indígenas de Guatemala, o las madres de desaparecidos en México.

MÚLTIPLES SENSIBILIDADES. 

La diversidad de luchas fue acercando espacios que se habían mantenidos separados durante mucho tiempo, pluralizando las miradas y voces del feminismo latinoamericano y caribeño. Aquellas calles en las que unos años antes nos costaba reunir grandes mayorías, desbordaron con una nueva identidad colectiva de jóvenes y viejas, con voces, rostros y rabias diversas, y multiplicidad de consignas y demandas.

“Tocan a una tocan a todas”, expresa un colectivo que va mas allá del enfrentamiento a la violencia, es una afirmación de los cuerpos inviolables, de una identidad múltiple y diversa que subvierte el orden cultural establecido.

Sin embargo, como demuestra la práctica política feminista en diferentes países, sólo una mirada abierta y plural es capaz de hacer confluir las múltiples sensibilidades políticas que surgen de la subversión de los modelos hegemónicos. Y este es uno de los mayores desafíos y un nudo significativo para las subjetividades políticas de los feminismos: ¿podrán generarse los diálogos y las escuchas que hagan posible inaugurar un nuevo tiempo político en medio de la diversidad de sensibilidades, cuerpos y opresiones?

En el feminismo existen corrientes antagónicas que se basan en expulsar de la “casa” a quienes piensan y actúan diferente, y a veces esos debates adquieren una virulencia que pone en duda la posibilidad de expresar una nueva sensibilidad política.

Por el contrario, el desafío actual es reestructurar el campo del deseo, como propone Franco Berardi, y también el del poder. Si “las utopías de la modernidad se fundaron sobre la exaltación testosterónica de la juventud (…) nuestra fuerza ya no puede basarse en el ímpetu juvenil, la agresividad masculina, la batalla, la victoria o la apropiación violenta, sino en el gozo de la cooperación y el compartir. Reestructurar el campo del deseo, cambiar el orden de nuestras expectativas, redefinir la riqueza, es tal vez la más importante de todas las transformaciones sociales”.2

Para esta transformación se necesita desterrar las lógicas “fundacionales”, el vanguardismo y la apropiación de las subjetividades colectivas. La creación de un “nosotras” desde el “mejor y único feminismo” –así se proclame crítico, descolonial, poscolonial, o cualquier otra denominación–, mientras se base en la ausencia del diálogo y el debate político, será apenas la reproducción de viejas prácticas. Necesitamos desarrollar un pensamiento de frontera capaz de revisar conceptualmente las categorías y los mapas de ruta con los cuales hemos interpretado los problemas. Sospechar de las palabras para poder crear una pedagogía de la alteridad, que nos permita ver al otro/otra en su radical diferencia sin pretensión de asimilación y/o conquista. Necesitamos abrir el espacio a las interrogantes e incertidumbres pero confrontando opiniones que permitan que fluya la palabra colectiva combatiendo en nosotras mismas lo que aún queda de pensamiento hegemónico, colonialista, universalista. Parece una tarea sencilla, pero quienes llevan casi toda su vida embarcadas en procesos políticos, saben bien de sus dificultades y fracasos.

Reconocernos en nuestras diferencias, con nuestras historias y desigualdades, un punto de partida para alianzas, complicidades y potenciaciones. Los esfuerzos deberían estar dirigidos a desplegar espacios colectivos para re-inventar resistencias a la cultura capitalista en todas sus manifestaciones consumistas, individualistas, violentas, racistas, colonialistas, y patriarcales. Ello no implica desatender la crítica, o el cuestionamiento a las formas tradicionales de la política y la gestión estatal. Pero necesitamos desplegar una nueva imaginación crítica capaz de enfrentar al mismo tiempo los fundamentalismos religiosos, políticos y económicos, abriendo espacios a la creatividad y la imaginación transgresora: perturbar las disciplinas y la disciplina sin desentendernos de la acción política cotidiana.

NUEVAS DIMENSIONES POLÍTICAS. 

Vivimos tiempos confusos, llenos de incertidumbre, que parecen evidenciar el cierre de una etapa histórica. Cien años de cambios vertiginosos, desde el capitalismo industrial a la revolución tecnológica y el neoliberalismo, en su expresión más voraz, alteran las dinámicas económicas, políticas, culturales, el imaginario social y la vida cotidiana. Se expresa hoy una crisis civilizatoria y un nuevo ciclo que, aunque despuntando, no termina de perfilarse.

Es, indudablemente, una crisis de la modernidad capitalista implantada como patrón civilizatorio desde hace más de 500 años en nuestra región. Expresa también una crisis epistémica, que impacta en los imaginarios y las prácticas de los actores y actoras sociales, y abre en el horizonte la posibilidad de apelar a la construcción de “otros mundos posibles”, como propuso desde sus inicios el Foro Social Mundial. O como propuso la revolución zapatista, “un mundo donde quepan muchos mundos”.

Necesitamos una mirada más integral sobre la autonomía de las mujeres, incorporando la autonomía reproductiva, la autonomía subjetiva y la inviolabilidad del cuerpo como entramados indisolubles. Carecemos de una apuesta política clara, pero, como dice la economista Amaia Pérez Orozco, “se trata de desprivatizar y desfeminizar la responsabilidad de sostener la vida; que ésta pase a ser el eje sobre el que pivotee una economía distinta. Por eso, aunque aún no tengamos del todo clara la articulación política que queremos darle, sabemos que la subversión recorre la senda del decrecimiento ecofeminista”.3 En las últimas Jornadas Feministas (julio 2017) Yayo Herrero convocaba a articular los paradigmas de la economía feminista y la economía ecológica. La economía feminista subraya la honda contradicción entre la reproducción natural y social de las personas, y el proceso de acumulación de capital, mientras que la economía ecológica enfatiza la inviabilidad de un metabolismo económico inconsciente de los límites biogeofísicos y de los ritmos necesarios para la regeneración de la naturaleza. El diálogo entre ambos paradigmas es urgente e imprescindible. Interdependencia y ecodependencia son dos principios centrales para pensar alternativas.

El pensamiento crítico que necesitamos como hoja de ruta en un contexto tan complejo como el actual supone una subversión cognitiva capaz de hacer interactuar dimensiones que coloquen en el mismo plano las luchas contra el patriarcado, el etnocentrismo, el racismo, la heteronormatividad, el antropocentrismo, y las perspectivas descoloniales en una relación fecunda entre teoría y práctica, para desmontar el andamiaje conceptual que nos atraviesa. En definitiva, descolonizar el pensamiento y la acción para acortar la relación fantasmal (Sousa Santos) entre teoría y práctica. Abrir espacio a nuevas formas de hacer política supone articular las luchas de resistencia sin buscar nuevas hegemonías, reconociendo a las y los múltiples sujetos protagonistas de esas luchas. Tenemos demasiadas experiencias solipsistas y culturas políticas saturadas de antagonismos y protagonismos.

“Diversas pero no dispersas” fue el lema del 14º Encuentro Feminista de Latinoamérica y Caribe realizado en Montevideo en noviembre pasado. Es un llamado a reconocer diferencias de prácticas, lenguajes e imaginarios políticos, de feminismos abigarrados, que reconocen que sólo un tejido social participante, y activamente dialogante, podrá enfrentar al capitalismo heteropatriarcal.

Por: Lilián Celiberti
https://brecha.com.uy/diversas-no-dispersas/