27 de marzo de 2018

Romper con la servidumbre por deudas y los roles de género en Nepal.



La abolición de la servidumbre por deudas ha favorecido la igualdad de los sexos en Nepal. El Proyecto Bridge de la OIT favorece la transición de los trabajadores de la servidumbre por deudas al trabajo decente e imparte a las mujeres competencias en ámbitos profesionales tradicionalmente ocupados por los hombres.
Punam Rana, es una mujer Kamaiya liberada que se forma como carpintera. El sistema Kamaiya era una forma de servidumbre por deudas en la cual un trabajador y su familia suscriben un contrato informal con un propietario de tierras a fin de realizar tareas agrícolas a cambio de un pago en especias, como un pequeño porcentaje de la cosecha.
En épocas de escasez, los Kamaiyas tienen que endeudarse con el propietario pidiéndole un préstamo. La naturaleza informal del acuerdo y el desequilibrio de poder inherente a la relación entre los Kamaiyas y el propietario de las tierras dejan a los Kamaiyas vulnerables a las prácticas abusivas y a la explotación, enfrentando malas condiciones de trabajo y a la servidumbre por deudas a largo plazo, transmitida de una generación a otra.

En 2002, bajo la creciente presión de los activistas, la comunidad de las ONG y los mismos trabajadores, el Gobierno de Nepal abolió el sistema Kamaiya, liberando a todas las familias y otorgándoles 2-5 kattha de tierra a cada uno (entre 679 y 1.690 metros cuadrados), suficiente para la construcción de una casa pequeña, pero no para garantizar una agricultura de subsistencia. La familia de Punam fue una de las que se benefició, actualmente posee una parcela de tres kattha.

Incorporar a los Kamaiyas en el mercado de trabajo.

La propiedad de la tierra es sólo el inicio del proceso de rehabilitación de los Kamaiyas. Los factores socioeconómicos que obligan a los trabajadores a aceptar las condiciones precarias del sistema Kamaiya con frecuencia persisten, y la disponibilidad limitada de oportunidades de empleo en las zonas rurales de Nepal ejercen una presión económica enorme sobre las ex familias Kamaiya.

Como numerosos ex Kamaiyas, el padre de Punam era un agricultor de subsistencia. Sin embargo, cuando resultó herido y no pudo seguir trabajando, la responsabilidad de mantener a su familia cayó sobre las espaldas de Punam, en cuanto la mayor de los hijos. A pesar de haber completado el undécimo año en la escuela, sin ninguna educación formal o formación, no logró encontrar trabajo.

Proveniente de una familia que estaba en régimen de servidumbre por deudas, Punam fu contactada por Bhim Kaini, un movilizador social de UCEP Nepal. Esta organización aspira a mejorar las condiciones de vida de los niños desfavorecidos y recientemente se asoció con la OIT a fin de ofrecer formación a los ex trabajadores forzosos como parte del proyecto Bridge de la OIT.
El proyecto Bridge , financiado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, tiene el objetivo de ofrecer apoyo a los trabajadores liberados del régimen de esclavitud por deudas en los distritos de Kanchanpur y Bajura en el extremo oeste del país. Gracias a este proyecto, los trabajadores liberados reciben formación profesional a fin de mejorar su empleabilidad, después son puestos en contacto con el mercado laboral a través de períodos de prácticas en las empresas, o se les proporciona apoyo adicional para facilitar el trabajo por cuenta propia. La formación abarca 14 oficios en los sectores de la construcción la agricultura y el transporte. Para finales de 2018, el proyecto Bridge espera estima formado a 600 trabajadores en Kanchanpur y Bajura.

Como movilizador social que trabaja para el proyecto, Bhim Kaini tiene acceso a las comunidades de los trabajadores que estaban en régimen de servidumbre por deudas y referirlos a los servicios de empleo y medios de subsistencia de proyecto Bridge. Fue gracias a Bhim Kaini que Punam se enteró de la formación de dos meses de duración en carpintería, impartida por UCEP, a la cual actualmente participa. Una vez finalizada la formación, Punam hará una pasantía de tres meses, después de lo cual será contratada por la empresa. Además, ella tendrá la oportunidad de completar un segundo nivel de formación que la capacitará para trabajar como formadora de carpintería para complementar sus ingresos.

“Punam es una aprendiz muy dedicada y expresó su deseo de convertirse en una formadora principal en el futuro de manera que pueda compartir sus conocimientos con otras mujeres de la comunidad,” declaró Mahesh Katharia, formador principal de UCEP.

Superar los roles de género tradicionales.

Además de proporcionar un apoyo vital a la subsistencia de los ex trabajadores forzosos, el proyecto Bridge ofrece a las mujeres la oportunidad de desarrollar sus competencias en ámbitos tradicionalmente masculinos. Los informes preliminares sobre la formación impartida en Kanchanpur muestran una alta participación de las mujeres en ocupaciones no tradicionales como albañilería y carpintería. En algunos casos, la participación de las mujeres supera el 70 por ciento.

En estos sectores, los empleos han estado tradicionalmente reservados a los hombres debido a las expectativas de género sobre el tipo de trabajo que las mujeres deberían realizar, sobre todo en las comunidades rurales. No obstante, la situación está cambiando. Gracias a un mayor acceso a la educación y debido a que un número mayor de hombres dejan Nepal para buscar trabajo en el exterior, se están abriendo nuevas oportunidades de empleo para las mujeres.

Punam es optimista sobre los cambios que se están produciendo en su comunidad y en todo el país. “La Presidencia de la República, la Dirección de la Asamblea Constituyente y de la Corte Suprema, están ocupadas por mujeres. Si ellas pueden desempeñar esos cargos, ¿por qué no puedo yo trabajar como carpintera?,” señaló Punam.

Según las últimas estimaciones, entre las 40 millones de víctimas de la esclavitud moderna en el mundo, alrededor de 25 millones son víctimas del trabajo forzoso y las mujeres y las niñas están afectadas de manera desproporcionada. El Protocolo sobre trabajo forzoso de la Organización Internacional del Trabajo establece medidas dirigidas a prevenir el trabajo forzoso, proteger a las víctimas protección y garantizarles reparación y castigar a los autores, y trabajar en asociación con otros actores para poner fin al trabajo forzoso. Pero muchos países, incluido Nepal, todavía tienen que ratificado.

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_622397/lang--es/index.htm

23 de marzo de 2018

Primera ministra escocesa se suma a #ToxicTwitter y pide a la red que actúe contra los abusos a las mujeres.


Nicola Sturgeon respalda la campaña “Toxic Twitter” para eliminar los abusos contra las mujeres.
La ministra principal de Escocia, , se unió hoy, junto a las políticas más relevantes de la región, a la campaña “Toxic Twitter” lanzada por Amnistía Internacional (AI) para pedir a la red social que tome medidas para erradicar los abusos contra las mujeres.

La iniciativa #ToxicTwitter ha sido anunciada con motivo del duodécimo aniversario de la publicación del primer tuit y a raíz de un informe en que AI revela que la red social ha respondido de forma inconsistente ante casos de abuso, incluso cuando estos han violado su propia política.

Sturgeon, junto a la líder del Partido Conservador escocés, Ruth Davidson, y la exresponsable de los laboristas Kezia Dugdale, ha relatado episodios de violencia en un vídeo que recoge los abusos padecidos por mujeres en Twitter, entre ellos amenazas de muerte, violación y mensajes homófobos y racistas.

“El abuso en línea es inaceptable. Si hay algún comentario sobre algún político que cruce esa línea y se vuelva amenazante o sexista, racista u homofóbico, creo que es apropiado actuar”, dijo Sturgeon, que denunció haber recibido mensajes que animaban a lincharla y a ejercer violencia sexual sobre ella.

La líder nacionalista resaltó además la urgencia de tomar medidas contra este tipo de prácticas ante el riesgo de que desanimen a las mujeres jóvenes a implicarse en política.

Davidson, quien fue la primera mujer líder de un partido político en el Reino Unido en declararse homosexual, señaló la importancia de eliminar la discriminación homófoba que ella ha padecido en Twitter.
Dugdale, por su parte, explicó que denunció ante la Policía tres casos de amenazas de muerte, incluso un mensaje en que se le decía que debía “ser atacada con una bayoneta”.

El informe de AI recoge que las figuras públicas como las mujeres dedicadas a la política o al periodismo son las más propensas a recibir amenazas de muerte y violación, y abusos racistas y sexistas.
Una encuesta contenida en el documento, realizada entre más de 1.000 mujeres británicas y estadounidenses, reveló que el 78 % no cree que pueda expresar una opinión en Twitter sin recibir respuestas que contengan violencia o abuso.

Kate Allen, directora de AI en el Reino Unido, dijo que la plataforma social se ha convertido en un “lugar tóxico para las mujeres” y urgió a la empresa a cambiar esta situación.
“Durante demasiado tiempo, Twitter ha sido un espacio donde las mujeres han podido ser amenazadas de muerte o violación, y donde sus géneros, etnias y orientaciones sexuales son atacados”, apuntó, y añadió que la red social “no hace lo suficiente para detener a los trols”.

Mas informacion de la campaña: https://www.amnesty.org/en/latest/research/2018/03/online-violence-against-women-chapter-1/#topanchor

http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2018/03/primera-ministra-escocesa-se-suma.html

21 de marzo de 2018

Las mujeres siguen teniendo menos posibilidades que los hombres de participar en el mercado de trabajo en gran parte del mundo.


A pesar de notables progresos alcanzados durante los últimos 20 años, las cifras actualizadas de la OIT muestran que persisten las desigualdades entre mujeres y hombres en el acceso al mercado laboral y en las condiciones de trabajo.
Las mujeres tienen menos posibilidades que los hombres de participar en el mercado de trabajo en gran parte del mundo, según un nuevo estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado en víspera del Día Internacional de la Mujer (el 8 de marzo).

Según el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Avance global sobre las tendencias del empleo femenino 2018 , la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo – de 48,5 por ciento en 2018 – sigue estando 26,5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de los hombres. Además, la tasa de desempleo de las mujeres para 2018 – 6,0 por ciento – es alrededor de 0,8 puntos porcentuales más alta que la de los hombres. Estos datos indican que por cada diez hombres que trabajan, sólo seis mujeres están empleadas.

“A pesar de los progresos alcanzados y de los compromisos asumidos para avanzar más, las perspectivas de las mujeres en el mundo de trabajo aún distan mucho de ser iguales a las de los hombres,” declaró Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Políticas de la OIT.
“Ya sea que se trate del acceso al empleo, de la desigualdad salarial o de otras formas de discriminación, es necesario hacer más para revertir esta tendencia persistente e inaceptable, a través de la adopción de políticas dirigidas a las mujeres, tomando también en cuenta las exigencias desiguales que enfrentan en las responsabilidades de cuidado y trabajo en el hogar,” agregó.

Sin embargo, el informe revela grandes diferencias, según la riqueza de cada país.

Por ejemplo, la diferencia entre las tasas de desempleo de las mujeres y los hombres en los países desarrollados es relativamente baja. En Europa Oriental y América del Norte, las mujeres incluso registran tasas de desempleo inferiores a las de los hombres.

Por el contrario, en regiones como los Estados Árabes y África del Norte, las tasas de desempleo femenino siguen siendo dos veces más altas que las de los hombres, a causa de las normas sociales prevalecientes que siguen obstaculizando la participación de las mujeres en el empleo remunerado.

Otro ejemplo de estas diferencias es que la disparidad entre las tasas de participación de hombres y mujeres se está reduciendo en los países desarrollados y en desarrollo, mientras que sigue aumentando en los países emergentes. Sin embargo, esto puede reflejar el hecho del creciente número de mujeres que se incorporan a la educación formal, lo cual retrasa su ingreso al mercado de trabajo.

Con demasiada frecuencia en trabajos informales, no lo suficiente en cargos directivos.

El informe muestra además que las mujeres enfrentan importantes déficits en la calidad del empleo. Por ejemplo, en relación a los hombres, las mujeres siguen teniendo el doble de probabilidades de ser trabajadoras familiares no remuneradas. Esto significa que ellas contribuyen a la empresa familiar orientada al mercado, pero con frecuencia están sujetas a condiciones de empleo vulnerables, sin un contrato escrito, sin que se respetan las leyes del trabajo o los convenios colectivos.

Mientras que en los países emergentes la proporción de mujeres trabajadoras familiares no remuneradas ha disminuido en la última década, en los países en desarrollo sigue siendo alta, 42 por ciento del empleo femenino en 2018, frente a 20 por ciento del empleo masculino, sin señales de mejora para 2021.

Como resultado, las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en el empleo informal en los países en desarrollo.

Estas conclusiones confirman además estudios anteriores de la OIT que advirtieron de las grandes brechas de género en los salarios y la protección social.

En lo que se refiere a las mujeres que dirigen empresas, los autores constatan que a nivel mundial, cuatro veces más hombres que mujeres trabajan como empleadores en 2018. Este tipo de brecha de género también se refleja en los puestos de dirección, donde las mujeres siguen enfrentando obstáculos en el mercado de trabajo cuando se trata del acceso a cargos directivos.

“Los persistentes desafíos y obstáculos para las mujeres reducirán la posibilidad de las sociedades de abrir vías para el crecimiento económico con desarrollo social. La eliminación de las diferencias de género en el mundo de trabajo debería seguir siendo una prioridad absoluta si queremos alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas de aquí a 2030,” precisó Damian Grimshaw, Director del Departamento de Investigación de la OIT.

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_619550/lang--es/index.htm

20 de marzo de 2018

Diversas pero no dispersas.


Durante varios años nos preguntamos por qué éramos tan pocas en las marchas del 8 de marzo, y añorábamos aquella del 85 en la que se llenó 18 de Julio con mujeres que llegaban de todas partes. También hubo algunas por el orgullo gay, cuando se conmemoraba en junio, en que ni siquiera éramos suficientes para cortar media calle.

Como dice la antropóloga feminista Mari Luz Esteban, “el cuerpo es un nudo de estructura y acción, de experiencia y economía política”,1 y por ello todo avance feminista implica siempre una experiencia de los cuerpos, una acción de aparición performativa en el espacio público, como resistencia, como acción discursiva y afirmación de identidades políticas. Continuidades y/o rupturas, según desde dónde se enfoque el análisis, lo cierto es que los últimos dos años han mostrado cambios significativos en las formas de expresión de los feminismos.

La diversidad de éstos es cada vez más diversa y esa es, además, su mayor riqueza, porque expresa las múltiples formas, espacios, estrategias, desde donde los feminismos luchan por modificar las situaciones de exclusión y subordinación de las mujeres, intersectadas por condiciones étnico raciales, generacionales, sexuales, que crean desigualdad. Una diversidad que trae nuevas voces y presencias, forjadas desde otras experiencias y culturas, y que proponen múltiples categorías y epistemologías de conocimiento y acción, con enorme impacto en la teoría feminista.

En 2015 las plazas, las calles y las escuelas de Brasil (particularmente en Rio de Janeiro) se llenaron de voces feministas contra proyectos que pretendían restringir aun más el derecho a decidir de las mujeres sobre su capacidad reproductiva.

El abuso sexual de una joven por parte de un grupo de machos, que además grabó su “hazaña”, fue otro desencadenante de lo que comenzaron a llamar la “primavera de las mujeres”: una emergencia de rostros y voces que combinó el ciberactivismo con la presencia física en las calles. El hashtag “primer asedio” desbordó de testimonios y pronunciamientos contra el machismo cotidiano. Paralelamente, las organizaciones de mujeres negras construyeron durante más de un año la “Marcha de las mujeres contra el racismo, el machismo y por el buen vivir”, que confluyó en Brasilia el 25 de julio, fortaleciendo la presencia política de las mujeres afrodescendientes en el feminismo brasileño y el latinoamericano.

La movilización convocada para el 3 de junio de 2015 en Argentina, con la consigna “Ni una menos”, se extendió rápidamente a otras ciudades latinoamericanas, incluida Montevideo, y fue la antesala del Paro Internacional de Mujeres del último 8 de marzo.

Simultáneamente, y desde otros territorios, otras mujeres se convertían en símbolo de lucha y resistencia contra el extractivismo y las multinacionales, como Berta Cáceres –voz del pueblo lenca–, Máxima Acuña, en Perú, las mujeres indígenas de Guatemala, o las madres de desaparecidos en México.

MÚLTIPLES SENSIBILIDADES. 

La diversidad de luchas fue acercando espacios que se habían mantenidos separados durante mucho tiempo, pluralizando las miradas y voces del feminismo latinoamericano y caribeño. Aquellas calles en las que unos años antes nos costaba reunir grandes mayorías, desbordaron con una nueva identidad colectiva de jóvenes y viejas, con voces, rostros y rabias diversas, y multiplicidad de consignas y demandas.

“Tocan a una tocan a todas”, expresa un colectivo que va mas allá del enfrentamiento a la violencia, es una afirmación de los cuerpos inviolables, de una identidad múltiple y diversa que subvierte el orden cultural establecido.

Sin embargo, como demuestra la práctica política feminista en diferentes países, sólo una mirada abierta y plural es capaz de hacer confluir las múltiples sensibilidades políticas que surgen de la subversión de los modelos hegemónicos. Y este es uno de los mayores desafíos y un nudo significativo para las subjetividades políticas de los feminismos: ¿podrán generarse los diálogos y las escuchas que hagan posible inaugurar un nuevo tiempo político en medio de la diversidad de sensibilidades, cuerpos y opresiones?

En el feminismo existen corrientes antagónicas que se basan en expulsar de la “casa” a quienes piensan y actúan diferente, y a veces esos debates adquieren una virulencia que pone en duda la posibilidad de expresar una nueva sensibilidad política.

Por el contrario, el desafío actual es reestructurar el campo del deseo, como propone Franco Berardi, y también el del poder. Si “las utopías de la modernidad se fundaron sobre la exaltación testosterónica de la juventud (…) nuestra fuerza ya no puede basarse en el ímpetu juvenil, la agresividad masculina, la batalla, la victoria o la apropiación violenta, sino en el gozo de la cooperación y el compartir. Reestructurar el campo del deseo, cambiar el orden de nuestras expectativas, redefinir la riqueza, es tal vez la más importante de todas las transformaciones sociales”.2

Para esta transformación se necesita desterrar las lógicas “fundacionales”, el vanguardismo y la apropiación de las subjetividades colectivas. La creación de un “nosotras” desde el “mejor y único feminismo” –así se proclame crítico, descolonial, poscolonial, o cualquier otra denominación–, mientras se base en la ausencia del diálogo y el debate político, será apenas la reproducción de viejas prácticas. Necesitamos desarrollar un pensamiento de frontera capaz de revisar conceptualmente las categorías y los mapas de ruta con los cuales hemos interpretado los problemas. Sospechar de las palabras para poder crear una pedagogía de la alteridad, que nos permita ver al otro/otra en su radical diferencia sin pretensión de asimilación y/o conquista. Necesitamos abrir el espacio a las interrogantes e incertidumbres pero confrontando opiniones que permitan que fluya la palabra colectiva combatiendo en nosotras mismas lo que aún queda de pensamiento hegemónico, colonialista, universalista. Parece una tarea sencilla, pero quienes llevan casi toda su vida embarcadas en procesos políticos, saben bien de sus dificultades y fracasos.

Reconocernos en nuestras diferencias, con nuestras historias y desigualdades, un punto de partida para alianzas, complicidades y potenciaciones. Los esfuerzos deberían estar dirigidos a desplegar espacios colectivos para re-inventar resistencias a la cultura capitalista en todas sus manifestaciones consumistas, individualistas, violentas, racistas, colonialistas, y patriarcales. Ello no implica desatender la crítica, o el cuestionamiento a las formas tradicionales de la política y la gestión estatal. Pero necesitamos desplegar una nueva imaginación crítica capaz de enfrentar al mismo tiempo los fundamentalismos religiosos, políticos y económicos, abriendo espacios a la creatividad y la imaginación transgresora: perturbar las disciplinas y la disciplina sin desentendernos de la acción política cotidiana.

NUEVAS DIMENSIONES POLÍTICAS. 

Vivimos tiempos confusos, llenos de incertidumbre, que parecen evidenciar el cierre de una etapa histórica. Cien años de cambios vertiginosos, desde el capitalismo industrial a la revolución tecnológica y el neoliberalismo, en su expresión más voraz, alteran las dinámicas económicas, políticas, culturales, el imaginario social y la vida cotidiana. Se expresa hoy una crisis civilizatoria y un nuevo ciclo que, aunque despuntando, no termina de perfilarse.

Es, indudablemente, una crisis de la modernidad capitalista implantada como patrón civilizatorio desde hace más de 500 años en nuestra región. Expresa también una crisis epistémica, que impacta en los imaginarios y las prácticas de los actores y actoras sociales, y abre en el horizonte la posibilidad de apelar a la construcción de “otros mundos posibles”, como propuso desde sus inicios el Foro Social Mundial. O como propuso la revolución zapatista, “un mundo donde quepan muchos mundos”.

Necesitamos una mirada más integral sobre la autonomía de las mujeres, incorporando la autonomía reproductiva, la autonomía subjetiva y la inviolabilidad del cuerpo como entramados indisolubles. Carecemos de una apuesta política clara, pero, como dice la economista Amaia Pérez Orozco, “se trata de desprivatizar y desfeminizar la responsabilidad de sostener la vida; que ésta pase a ser el eje sobre el que pivotee una economía distinta. Por eso, aunque aún no tengamos del todo clara la articulación política que queremos darle, sabemos que la subversión recorre la senda del decrecimiento ecofeminista”.3 En las últimas Jornadas Feministas (julio 2017) Yayo Herrero convocaba a articular los paradigmas de la economía feminista y la economía ecológica. La economía feminista subraya la honda contradicción entre la reproducción natural y social de las personas, y el proceso de acumulación de capital, mientras que la economía ecológica enfatiza la inviabilidad de un metabolismo económico inconsciente de los límites biogeofísicos y de los ritmos necesarios para la regeneración de la naturaleza. El diálogo entre ambos paradigmas es urgente e imprescindible. Interdependencia y ecodependencia son dos principios centrales para pensar alternativas.

El pensamiento crítico que necesitamos como hoja de ruta en un contexto tan complejo como el actual supone una subversión cognitiva capaz de hacer interactuar dimensiones que coloquen en el mismo plano las luchas contra el patriarcado, el etnocentrismo, el racismo, la heteronormatividad, el antropocentrismo, y las perspectivas descoloniales en una relación fecunda entre teoría y práctica, para desmontar el andamiaje conceptual que nos atraviesa. En definitiva, descolonizar el pensamiento y la acción para acortar la relación fantasmal (Sousa Santos) entre teoría y práctica. Abrir espacio a nuevas formas de hacer política supone articular las luchas de resistencia sin buscar nuevas hegemonías, reconociendo a las y los múltiples sujetos protagonistas de esas luchas. Tenemos demasiadas experiencias solipsistas y culturas políticas saturadas de antagonismos y protagonismos.

“Diversas pero no dispersas” fue el lema del 14º Encuentro Feminista de Latinoamérica y Caribe realizado en Montevideo en noviembre pasado. Es un llamado a reconocer diferencias de prácticas, lenguajes e imaginarios políticos, de feminismos abigarrados, que reconocen que sólo un tejido social participante, y activamente dialogante, podrá enfrentar al capitalismo heteropatriarcal.

Por: Lilián Celiberti
https://brecha.com.uy/diversas-no-dispersas/

6 de marzo de 2018

La Relación Entre Drogas, Mujeres Y El Sistema Penitenciario.



En México, el número de mujeres privadas de la libertad por delitos contra la salud va en aumento. Esto indica dos cosas: que cada vez más mujeres se apoyan en las dinámicas del narcotráfico como opción laboral para subsistir, pero también que la política actual de drogas está centrándose en la caza de estos delitos para detener a las personas más vulnerables de la cadena.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres que ingresaron en 2014 por delitos de narcomenudeo fueron 940; en 2015, fueron 1,617 mujeres; y en 2016 se registraron los ingresos de 1,911 mujeres.

Se observa, por tanto, que la tendencia en la persecución de estos delitos ha ido al alza para las mujeres, mostrando una tasa de crecimiento del 72% para el 2015 y un incremento del 103,3% en los últimos dos años.
Además de la falta de perspectiva de género, existen pocos datos sobre las características de la población penitenciaria de mujeres.

Desde EQUIS Justicia para las Mujeres se realizan solicitudes de información sobre las características de las mujeres privadas de la libertad por delitos contra la salud, con el fin de realizar un análisis interseccional de los datos. Las respuestas arrojaron tres resultados importantes de mencionar: 1.No hay suficiente información; 2. No hay interés para recabarla y 3. No hay recursos para hacer este levantamiento de información.

En cuanto a la información sobre las características de la población penitenciaria de mujeres que cumplen una pena por delitos de drogas se encontró que sólo 18.5 por ciento de los estados y la federación señalaron contar con 79 mujeres indígenas, 34.6 por ciento de los estados y la federación indicaron que existían 68 mujeres extranjeras, y por último, 11.5 por ciento de los estados mencionaron contar entre su población por delitos contra la salud con 24 mujeres con discapacidad.

Esta información parecería mostrar que existe un subregistro de las poblaciones, lo que resulta preocupante por la obligación del Estado de crear políticas públicas para proteger a éstas, ya que si no se cuenta con datos, el diseño es deficiente.

En cuanto a la falta de interés de la autoridad en recabar información para comprender un problema público, esto fue evidente cuando se solicitó información sobre la comunidad LGBTI, y se recibieron respuestas como la de Tamaulipas, cuya autoridad penitenciaria indicó que los datos de esta población son “irrelevantes para el expediente jurídico o administrativo de las personas privadas de su libertad”.

Y por último, sobre la falta de asignación de recursos para recabar la información. Se encontraron respuestas como las de Durango, cuya autoridad penitenciaria indicó que se dificultaba “la detección de internos que cumplan con estas características, por falta de recursos.” Hecho que dificulta el cumplimiento de sus obligaciones para adoptar políticas públicas que protejan a las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Texto original: http://observatorio-de-prisiones.documenta.org.mx/
http://antesdeeva.com/drogas-y-mujeres-prisiones/

16 de febrero de 2018

¿Qué pasa con las mujeres?



Oxfam Intermón crea una web para que se informe mejor en los medios sobre las violencias que sufren las mujeres
Víctimas, súper heroínas que todo lo pueden o simplemente invisibles. Esta es la imagen más común que transmiten los medios de las mujeres. Y tiene que cambiar. Así lo cree Oxfam Intermón. La organización ha lanzado este jueves la web Periodismo contra las violencias machistas, una herramienta para que los periodistas y los profesionales de la comunicación “incluyan a las mujeres como expertas, no caigan en estereotipos y usen un lenguaje no sexista”.
“Los medios de comunicación estamos repitiendo estereotipos. Hablamos de asesinadas y no de los hombres que matan. Tenemos que hacer una autocrítica”, ha dicho Magda Bandera, coordinadora de esta web y directora de La Marea, durante la presentación en Madrid. El lenguaje que se usa, ha indicado la periodista, es muy importante. “Las mujeres no mueren. Nos matan”, ha ejemplificado. Por eso, a él está dedicado uno de los cinco módulos en los que se divide la página, que está pensada como un taller práctico con tests, glosarios, sugerencias y ejercicios.
Para tornar el esterotipo que se cierne sobre las mujeres, en opinión de Bandera, es necesario que se “cambie la mirada”. En este sentido, Montserrat Boix, periodista de TVE, preguntaba: “¿A quién entrevistamos? Trabajar con la lógica de género significa cuestionarse: ¿Y qué pasa con las mujeres? Si no, estamos haciendo un periodismo sesgado y androcéntrico. Y yo quiero hacer buen periodismo”.

Coincide en este punto Marcela Ospina, directora de comunicación de Oxfam Intermón. “Consideramos que perpetuar y caer en estereotipos sexistas es violencia contra las mujeres. Pero, además, no contar con su mirada a la hora de ejercer el oficio no es profesional, ya que excluye ni más ni menos que a la mitad de la población”, ha señalado. “En uno de los módulos, también abordamos la violencia simbólica. Como la invisibilidad de las mujeres”, ha anotado Bandera.
Para lograr los objetivos de no caer en estereotipos, ni olvidar las voces femeninas, Boix cree que “es importante el compromiso personal, pero no hay que olvidar que tenemos dos leyes que enmarcan el papel de los medios de comunicación en este asunto”. Se refería así a que la televisión en la que trabaja, por su carácter público, tiene que respetar la legalidad en cuanto al tratamiento informativo de las violencias machistas y otras cuestiones de género que además están recogidas en su plan de igualdad. Ella es muy peleona y se empeña en que sea cumplido, pero en su intervención ha reivindicado la labor de las asociaciones de mujeres. “No estaríamos hoy aquí sin las organizaciones que han estado contando a las asesinadas y que han reivindicado que no eran asesinatos anecdóticos, sino que tienen que ver con una lógica machista y de desigualdad”, ha dicho.

Y quien tenga la tentación de creer que todo esto está ya superado y no necesita de la formación que provee la página de Oxfam, se equivoca, según Bandera. Pero se puede comprobar en la web, donde varios cuestionarios pasan examen a las prácticas del periodista que responde.
“No hay mucha sensibilización en las redacciones. Creemos que en España ya no se lee lo de crimen pasional y sí ocurre. Cometemos muchos errores de concepto”, ha subrayado. En este sentido, la activista y periodista colombiana Jineth Bedoya ha criticado que los esfuerzos que se hacen a nivel global desde los medios de comunicación “son muy pocos” frente a la magnitud de la crisis. “La ONU ha dicho que la violencia contra las mujeres es una pandemia. Las cifras son dramáticas y nos quedamos en ellas. Pero no nos hemos metido en la investigación de fondo. Esta herramienta nos permite que nos salgamos de la zona de confort del periodismo”, ha afirmado. “Las redacciones en general son muy machistas. Hay que dar una batalla muy fuerte para posicionar los temas de género que todavía están en el último nivel, tras los temas judiciales, políticos, deportes… Las mujeres no son una prioridad”, ha zanjado.
Cinco consejos de las expertas
Uno por módulo. Navegamos por la web de Oxfam y estas son algunas de las lecciones que recogen, con ejemplos reales de los errores cometidos en medios:

1. Cambiar la mirada

La realidad es que las mujeres aparecen como sujetos de las noticias en un porcentaje notablemente inferior al de los hombres. En España, por ejemplo, lo hacen en un 30% de los casos. El porcentaje se eleva hasta el 51% del total en las informaciones sobre crímenes y violencia. Son datos del Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) —el principal estudio sobre género y medios de comunicación a nivel mundial— elaborado en 2015, señalan las autoras de la página. Una de las indicaciones que dan a los profesionales es: “A la hora de seleccionar las fuentes, fíjate cuántas de ellas son mujeres. A continuación, analiza qué rol desempeñan: ¿son víctimas, testimonios, protagonistas, expertas?”.

2. Estereotipos y lenguaje

El uso del masculino por sistema para describir realidades que afectan tanto a hombres como a mujeres puede resultar correcta en términos académicos, pero supone uno de los principales mecanismos de discriminación y una de las razones por las que en algunos ámbitos existen pocos referentes femeninos. ¿Una de sus sugerencias? Usar genéricos en vez de los términos masculinos: ciudadanía en lugar de ciudadanos o ejército sustituyendo a militares, por ejemplo.

3. Mujeres invisibles

Las mujeres que aparecen en los medios de comunicación en calidad de expertas representan un 9% del total de especialistas, según el Proyecto de Monitoreo Global de Medios de 2015 (GMMP). En secciones consideradas “duras” como política, economía e internacional su ausencia es aún más notable. La situación empeora en ciencia y tecnología. “Podemos conseguir o rozar el equilibrio numérico, pero si las cuatro voces femeninas seleccionadas son mujeres que hablan en calidad de víctimas o testimonios, y las masculinas son expertos que analizan lo que les sucede a ellas, estaremos reforzando los estereotipos machistas”, señala el texto formativo.

4. Violencias machistas

En España, por ejemplo, en torno a 60 mujeres son asesinadas cada año por sus parejas o ex parejas, según datos del Consejo General del Poder Judicial. Este organismo solo registra a las víctimas que se ajustan a la definición de la Ley Integral contra la Violencia de Género, aprobada en 2004. Proyectos como feminicidio.net amplían esa cifra hasta más de 100 víctimas anuales, al incluir en su registro a todas las mujeres asesinadas por el mero hecho de serlo, con independencia de que previamente hubieran podido mantener o no una relación íntima con sus agresores. Para evitar el efecto “narcotizador” de algunas informaciones, proponen tener en cuenta las siguientes claves, entre muchas:

La violencia de género no es un suceso y hay que evitar detalles escabrosos o sensacionalistas a la par que no limitarse a narrar una serie de hechos sin explicar el contexto en el que se producen.
La única causa es el machismo. Según la definición consensuada en 1995 en la Plataforma para la Acción de Beijing, “la violencia contra la mujer es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres”. Por tanto, no se debe buscar la justificación que pueda alegar un homicida o su defensa en cada asesinato concreto: celos, efecto del alcohol o las drogas, arrebatos, problemas psicológicos, económicos…
Mejorar la narración: lograr que las historias sean atractivas sin banalizar los hechos, buscando enfoques distintos y cuidando el estilo.
Mantener el contador activo: informar sobre los asesinatos como si fuesen casos aislados mediante un relato fragmentado dificulta que la violencia machista se perciba como un problema global.
Lenguaje. Unos ejemplos: usaremos las expresiones violencia machista, violencia de género, violencia sexista, violencia masculina, feminicidio y femicidio cuando hablemos del asesinato de una mujer por el hecho de serlo. Rechazaremos los términos violencia doméstica, violencia de pareja, violencia familiar y crimen pasional.

5. Guía de redacción

En este módulo se realizan muchas recomendaciones. Entre ellas, como primer paso que el periodista, al preparar un tema, se pregunte cómo puede aplicar una perspectiva de género en su tratamiento.

https://elpais.com/elpais/2017/10/26/mujeres/1509035786_068930.html

13 de febrero de 2018

Autoestima y Género. La autoestima en la mira feminista.



Tendencias políticas y autoestima

En la actualidad hay dos grandes vertientes de la autoestima. La más difundida por la
mercadotecnia y las tecnologías educativas conservadoras es idealista, conservadora
y fundamentalmente patriarcal. Forma parte de los estímulos ideológicos al
individualismo y al voluntarismo psicologista. Elude el análisis de las causas concretas
de los problemas de autoestima. Y pretende crear métodos terapéuticos o de
autoconsumo para mejorar la autoestima sin cambiar el mundo. Su objetivo es sólo
cambiar hábitos, imágenes, formas de hacer algunas cosas, actitudes y
comportamientos para adaptar a las mujeres al sentido conservador de la modernidad:
ocuparse de sí mismas, para tener éxito de acuerdo con los valores hegemónicos y
para sentirse dichosas con ese sentido de realización personal.

Desde esta visión light es posible incluso afirmar la autoestima en la servidumbre
familiar, laboral, conyugal. Se concibe la autoestima como una experiencia intrínseca e
ideológica basada en la voluntad. Se considera a la autoestima como universal y por
ello se trata de manera indistinta a mujeres y a hombres. No se reconoce la
importancia de la diferencia sexual y tampoco de las configuraciones de género no
sólo en la conformación de la autoestima sino de la vida misma. Está ausente en esta concepción la perspectiva sociopolítica que relaciona la autoestima con el género y la
clase, la etnicidad, la condición cultural. Se trata, en cambio, de una visión esencialista
y ahistórica, y conduce a visiones reduccionistas en cuanto a la atención de la
problemática vital. Contribuye, asimismo, a despolitizar la existencia y así fomenta el
conformismo y una experiencia omnipotente.

Desde luego, desde esta tendencia se enfocan y atienden problemas de relación, se
analizan, por ejemplo, algunos problemas de relaciones hostiles o nocivas como
enfermedades o adicciones, se atribuye un origen natural a problemas de seguridad y
confianza, las dificultades para alcanzar metas y objetivos son definidas como
fracasos, y se le apuesta al autocontrol como recurso disciplinario que conducirá a la
asertividad y a la valoración. A esta visión la conocemos como Enciende tu vida, o
Cree en ti, o cosas similares. Desde su propio mercadeo, ofrece el control total de tu
vida, la elevación de tus cualidades espirituales y el logro de tu felicidad.

La influencia de esta tendencia se da a través de terapias, cursos, seminarios, revistas
para mujeres, de modas y del hogar; también a través de programas de radio y
televisión. Incide sobre todo en personas ricas o que aspiran a ascender. Y, a pesar de
que no están dirigidos específicamente a mujeres, acuden a su llamado sobre todo
mujeres que sufren y encuentran en esta tecnología alivio a muchos problemas que
las agobian. La atención de la autoestima les conduce a ocuparse de sí, a reflexionar y
mejorar, a cambiar algunas de sus conductas. Este tipo de terapia condiciona, de
hecho, formas de adaptación funcional al mundo, e impide el desarrollo de una
conciencia de sí, de una conciencia crítica de género.

La autoestima ubicada en la perspectiva feminista tiene otros contenidos. La reflexión
sobre esta problemática proviene de la crítica deconstructiva de concepciones que
colocan las transformaciones externas a la persona y las metas sociales y políticas
colectivas por encima de las necesidades y la realización personal. Algunas ideologías
de la vieja izquierda han sobrevalorado a los sujetos colectivos y sus causas en
detrimento de los sujetos individuales, y han promovido una moral sacrificial: no
importa el estado de las personas, sino el logro de transformaciones colectivas. Más
aún, hicieron depender de los grandes cambios sociales y culturales la mejora de las
condiciones individuales. Desde esa ideología han promovido una mentalidad idealista
al omitir a la persona en el análisis político o reducirla a receptáculo de las condiciones
sociales. La tesis es muy simple: al mejorar las condiciones, mejora automáticamente
cada quien y además lo hace en cumplimiento de la doctrina y de realizar una utopía.

La omisión de la persona tiene su fundamento en la crítica al individualismo excluyente
e inequitativo asociado a intereses de clase egoístas, y a la derecha. Desde esa
izquierda, reivindicar a la persona es un atentado a la cohesión grupal o comunitaria yse considera muestra de insolidaridad. En tal esquema, la individualidad y la persona
se oponen al colectivo y a la solidaridad, como valor antagónico e incompatible con la
colectividad. La anulación de la persona corresponde con una visión profundamente
autoritaria del poder en la que no hay personas, sino grupos y corporaciones que viven
en pos de ideales y, por ende, de los fines colectivos. Desde cualquier autoritarismo,
de izquierda o de derecha, es posible anteponer intereses generales, colectivos o
públicos, a los intereses particulares, individuales, personales y privados.

Mujeres de diversas épocas han participado en movimientos sociales y políticos que
han buscado transformar el mundo en beneficio de las mayorías. Anhelantes de
transformar sus Propias vidas, de eliminar las injusticias en carne propia, han
encontrado en esos movimientos el discurso de la equidad, la configuración de la
libertad, la convergencia con otros seres sedientos de alcanzar los mismos fines. A
pesar de haber concretado algunas de sus aspiraciones sociales y políticas, la
mayoría de las mujeres comprometidas no logró transformar positivamente sus
existencias de manera integral. En ese camino muchas murieron, otras expusieron sus
vidas o perdieron su libertad, otras más asumieron formas de vida precarias y
peligrosas. Según las épocas y los procesos, algunas consiguieron cambiar
condiciones sociales, ideologías, hasta regímenes políticos, y mejoraron sus
condiciones sociales. Sin embargo, algo ha faltado. Hay una carencia: ¿De esto se
trataba? ¿Para lograr esta estrechez vital hemos vivido tanto pesar?

La reflexión sobre lo personal proviene de la crítica a esa forma de participar con la
creencia de que automáticamente al ganar un partido, al desmontar un régimen
político o un sistema económico, o cualquier cambio social promovido por un
movimiento puntual, todo mejoraría y, al sobrevenir, la misma vida cambiaría en
aquellos aspectos íntimos, profundos, personales, que han impulsado a muchas
mujeres a apoyar pequeñas y enormes causas y a realizar grandes acciones. Por el
contrario, para participar así, muchas mujeres han debido truncar su propio desarrollo
y traicionar sus deseos por sí mismas, a favor de la causa y vivir ignominias en pos de
ideales, incluso por parte de sus compañeras y compañeros o de las organizaciones
que han contribuido a formar. Tras un tiempo resurge en algunas de ellas el anhelo de
sentirse bien internamente y la necesidad de que ese anhelo sea legítimo.

El feminismo de los años 60 y principio de los 70 recogió en muchos países el deseo
de las mujeres que padecen el malestar sin nombre'. En aquel entonces, se refería a
mujeres norteamericanas, clase medieras educadas, que cumplían con todos los
anhelos matrimoniales, familiares, incluso de buen nivel de vida y, no obstante, vivían
depresión y malestares sin fin. Se sentían atrapadas y paralizadas. Vivían como viven
millones de mujeres en el mundo, para apoyar el desarrollo y la realización de sus millones de mujeres en el mundo, para apoyar el desarrollo y la realización de sus seres queridos, eso las deprimía. Eran tratadas por la psicología y no bastaba.

Ellas fueron, en parte, quienes se rebelaron y participaron en movimientos sociales,
sexuales, pacifistas y feministas; al emanciparse, proclamaron que lo personal es
político.
Un aporte radical de los feminismos de las últimas décadas del siglo XX y principios
del XXI, consiste en que la participación de estas mujeres no ha tenido que ver con
causas generales y difusas: al dirigir la política a las mujeres mismas, como categoría
social y como individuas, se conectan desde ahí con otros procesos sociales y políticos. Han hecho de la causa de las mujeres su prioridad. Han colocado el tiempo y el espacio como parámetros de realización utópica y han dicho: aquí), ahora.
Han ubicado su ámbito y lo limitan entre la vida cotidiana, las redes de relaciones sociales y
el Estado. La causa avanza y se extiende a mujeres de todos los confines, muchas de
ellas provenientes de tradiciones históricas y procesos políticos muy diversos.

La dimensión personal de la realización trascendente define la innovación del
feminismo del siglo XX, y complejiza la profunda tradición social de compromiso ético
con las mayorías y por eliminar formas de dominación como la explotación y la
opresión, prevalecientes en períodos anteriores. "Ha llegado la hora de invertir el lema
feminista y proclamar que lo político es personal`. No se cambia una prioridad por otra,
sino que el feminismo se enriquece y abarca todas las dimensiones: desde lo
individual hasta lo colectivo, lo privado y lo público, y va de la sociedad al Estado, de la
cultura a las prácticas sociales. Unas feministas ponen el acento en unos ámbitos y
otras en Otros. Todas han acertado.

Otra vertiente más reciente en la reflexión sobre la autoestima surge de la
participación social de mujeres en procesos de desarrollo y de intervención política.
Mujeres que luchan (así se conciben) por distintas causas, incluso por la causa de las
mujeres que tras unos años de grandes esfuerzos continúan viviendo los mismos
problemas y afrentas personales, mujeres que tras liderar procesos, en momentos
cruciales, dimiten; mujeres que con toda la convicción no han tenido la fuerza para
participar o que han sido muy lastimadas con el asedio, la competencia y un sinfín de
obstáculos.

Se ha desvanecido la ilusión de que la fuerza de las convicciones es suficiente para
tener fortaleza personal, o de que el éxito y los avances políticos de género se
traducen en mejoras personales de quienes los impulsan. Se reconoce que aun
mujeres que están en posiciones de avanzada viven formas de opresión y violencia
que las dañan, y no tienen recursos para evitarlo ni para superarlo. La participación
política a secas ha dejado de ser la piedra filosofal. Hoy hacemos una crítica a la
participación política en condiciones de desigualdad y minoría en espacios políticos y
con las maneras y estilos, los usos y las costumbres patriarcales, idealizada con el
velo de la igualdad.

http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2018/02/autoestima-y-genero-la-autoestima
https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/marcela_lagarde/autoestima.pdf